Monografias | Economía: Apertura, Integracion y TransnacionalizacionEconomía: Apertura, Integracion y TransnacionalizacionResumen: Concertación y centralización del capital. ¿Triunfo del capital o manifestación de la descomposición?. ¿Mundialización del capital o "purga" intercapitalista?. Helmut Kohl, el "catastrofista". El proceso de globalización El incremento de la competencia y las formas de cooperación en el mundo de la empresa transnacional. La empresa transnacional y los procesos de globalización, especialización y regionalización. El comercio internacional: globalización y especialización. La globalización y la inversión directa. Planificación centralizada y planificación mixta. La planificación en América Latina. Los planteamientos de Tinbergen. INTRODUCCIÓN En la actualidad existe un aspecto central, dentro del
ámbito económico y de su investigación en América Latina, tanto en lo
que corresponde al campo de la teoría como al de la política económica. El
mismo se refiere a sí es que, esencialmente por intermedio de una creciente
apertura comercial y la priorización de la producción destinada al exterior,
los países subdesarrollados pueden alcanzar una reactivación duradera y un
desarrollo sostenido de su economía. Nuestro país no está ajeno, en absoluto, a tal
disyuntiva. Como lo atestiguan especialmente las últimas tres décadas (y en
particular los momentos presentes), esa polémica se ha venido suscitando
asiduamente debido a las diversas consecuencias derivadas del modelo de
desarrollo seguido por los respectivos gobiernos, que se han caracterizado por
un continuismo de sus políticas económicas aplicadas, adecuándolo a cada
circunstancia. Todo ello se ha incrementado aún más con el hecho de que,
durante esta última década del siglo XX que estamos viviendo, se han
concretado en América Latina (en medio de diversas y periódicas
inestabilidades y contradicciones internas) supuestas situaciones de integración
regional, en especial los que comúnmente se conocen como Mercosur y como NAFTA. Estos últimos constituyen parte relevante de una propuesta
que durante 1991 realizó el en ese entonces presidente de los EE.UU. George
Bush y que posteriormente, en particular luego de una Cumbre en la ciudad de
Miami, derivó en el intento de la construcción más formal y de contenido de
un Area de Libre Comercio Americana (ALCA) que, como pronunció dicho
presidente, trata de crear un sistema de liberalización comercial "desde
Alaska a Tierra del Fuego". En efecto, se ha impuesto en este continente,
sobre todo en algunos países firmantes de dichos Tratados (destacándose que no
en todos ni con la misma intensidad), mediante rebajas arancelarias y
disposiciones comerciales complementarias, una decidida política de apertura y
liberalización de dichas economías al mundo, en particular a la región (y/o
sub-regiones), típica de la concepción neoliberal vigente en sus conducciones. Esas políticas han derivado en distintas repercusiones para
la producción, el empleo, la distribución del ingreso y el consumo de carácter
nacional, o sea para el mercado interno en general, confirmando y agregando
importantes condicionamientos estructurales y coyunturales para todos esos
temas. De ahí, la confirmación de la necesidad de analizar tales
consecuencias. Para abarcar tal conjunto de problemas y situaciones, parece
esencial determinar las principales características de la economía
internacional que permitan entender el marco en el cual dichas políticas y
concepciones se desenvuelven, y así poder comprender más completamente sus
causas, consecuencias y objetivos. Este tipo de análisis, a la vez, permitirá
comprobar si la situación económica internacional y/o regional conduce
efectivamente con un concepto bastante manejado, especialmente durante la última
década del siglo XX, denominado "globalización mundial". Por el
mismo se pretende inculcar que el conjunto del planeta manifiesta una
"creciente uniformidad en el plano económico, político y cultural"
en el entendido que ello alienta o implica de hecho, además, la aceptación de
dicha realidad y sus consecuencias generales como incambiables. Algo así como
una versión del fin de la Historia. Efectivamente, si bien se admite la existencia de "otros
procesos", en particular en el "Tercer Mundo", tras tal fenómeno
y concepción "parece que el mundo se encamina, en forma lenta y
zigzagueante, pero aparentemente irreversible, hacia un estadio más uniforme o
en todo caso, unificado, a partir de distintas combinaciones de economía de
mercado y de democracia representativa de corte liberal."; el subrayado es
mío. Son realmente muy significativos estos elementos
"irreversibles": nada más ni nada menos que la denominada
"economía de mercado" y aquel tipo de organización político-social
llamada comúnmente "democracia representativa de corte liberal", como
si ambas fueran "verdades reveladas" que no admiten concepciones,
juicios, críticas o procesos sociales, económicos y políticos alternativos,
diferentes u opuestos. Por la enorme trascendencia de este asunto se deben efectuar
con mucha claridad y desde el principio algunas precisiones. Si bien es cierto
que pueden constatarse en la economía mundial señales de tal "globalización",
para comprender su verdadero sentido, dimensión y alcance (y, por ende,
disponer de elementos para construir una interpretación con argumentos de fondo
al respecto), aquellas señales requieren la elaboración del más amplio
y profundo análisis económico posible, como parte que son del avance y
desarrollo (y de las características principales) del sistema capitalista en el
cual se encuadran. Porque no puede dejarse de tener siempre presente que una
investigación en sí debe tratar de explicar la esencia de los procesos que
determinan las realidades que estudia y no meramente describir estas últimas
como simples hechos consumados. Este trabajo presenta un enfoque que intenta demostrar las
particularidades determinantes de la etapa que está viviendo la economía
mundial y sus consecuencias sociales, políticas e inclusive ideológicas,
especialmente en países subdesarrollados y dependientes como los
latinoamericanos; pero también en otros, incluidos los países desarrollados y
aquéllos que no lo son y se encuentran en zonas desarrolladas, fundamentalmente
en Europa Oriental. Por su intermedio, entonces, se deberán encontrar los
principales elementos y tendencias referidas a categorías, variables y/o temas
económicos que fijan el actual funcionamiento internacional; no sólo hechos
descriptivos de una globalidad que no presenta (o por lo menos no hace énfasis
en) su razón de ser ni en sus consecuencias y costos económicos, sociales y
humanos. En este último sentido resulta indicativo, como una primera
aproximación al significado real, por lo menos en términos económicos, del
concepto de "globalización", el que la propia CEPAL refiere en su
Informe 1995 "La inversión extranjera en América Latina y el
Caribe", donde toma, inclusive, como fuente a John Dunning ("Empresas
multinacionales y economía global, 1993, Reading, Maryland, Addison-Wesley
Publishing Company Inc.). Dice en su página 16: "Se entiende por
globalización el proceso mediante el cual una parte mayoritaria y creciente de
la riqueza y el valor se genera o produce a través de redes privadas
interconectadas de producción y abastecimiento. Es decir se trata de un proceso
cada vez más intenso de "producción internacional", concepto que
John Dunning define como el "conjunto de actividades que agregan valor,
organizadas transnacionalmente por una firma (ET), que tiene la propiedad o el
control." De esta forma, la configuración principal del sistema
mundial capitalista queda pautada por un tipo de estructura, de desarrollo, de
funcionamiento y de tendencias económicas, cualitativamente diferentes a los
que el concepto y la acción del fenómeno "globalizador" hoy en boga
viene apuntando; porque habrá que ver, entonces, el papel y el grado a
que ha llegado el gran capital privado y su concentración, centralización e
internacionalización en un sistema cuya esencia económica (desarrollo desigual
y combinado) ha sido diferenciadora y creadora, desde su inicio, de disparidades
crecientes, dominaciones y dependencias en términos de clases sociales, países
y regiones, ya sea en lo económico como en lo social, lo político y lo ideológico. Así se puede llegar a la hipótesis central de que el
sistema capitalista está viviendo una nueva fase de su desarrollo histórico
y mundial, inclusive (aunque pueda parecer aventurado) desde el punto de vista
teórico. De esta forma el análisis derivará en un diagnóstico y una
perspectiva muy distintas de la realidad mundial, de las relaciones
internacionales regionales y de las situaciones nacionales de los diferentes países,
tanto en aspectos estructurales como de objetivos y aplicación de medidas de
política económica. El mismo deberá ser producto (o simplemente no ser) de
fuerzas económicas y sociales distintas (y/o nuevas) a las hoy predominantes,
tanto nacionales como internacionales, para crear otras sociedades, otras economías,
otros Estados. Sin que éstas estén signadas por el incremento de las múltiples
dependencias, diferenciaciones y discriminaciones de clases y países; ni por
las perjudiciales consecuencias que traen para tantos seres humanos como
producto de la hegemonía y la dominación de los poderosos intereses económicos,
políticos y sociales que rigen esa denominada "globalización" que
hoy pretende dirigir, de hecho, a todo el mundo en dirección al siglo XXI. Se concretan en cada una de las diversas sociedades, economías
y Estados los grados particulares en que se expresa históricamente la relación
entre los binomios desarrollo/subdesarrollo y dominación/dependencia. Todos
estos criterios y precisiones intentan, de acuerdo a la actual situación que
viven las economías mundial y latinoamericana, abordar y desarrollar. Así, estudiado el panorama mundial y regional del avance
ocurrido en el capitalismo internacional, se podrá disponer de un marco teórico/práctico
dentro del cual podrán evaluarse las causas y consecuencias reales de esa
"globalización" mundial en lo económico/social, con todo lo que ello
significa en lo político/ideológico, y en relación con sus políticas y
medidas correspondientes, tanto en lo nacional como en lo regional. En función del conjunto de objetivos planteados, se partirá
del concepto de que "Los marcos internacionales y su incidencia dentro de
las economías internas son considerados, por lo tanto, como aspectos que
influyen y condicionan de modo importante a economías subdesarrolladas y
dependientes como son la uruguaya, la argentina, la brasileña y la
paraguaya...". A partir de esta configuración, vale la aclaratoria que
ello "no debe interpretarse en el sentido de que los asuntos internos son
totalmente determinados por hechos o decisiones internacionales, de la misma
manera que tampoco son plenamente autónomos." Tal aclaratoria se hace respetando la comprobación histórica
de que, aun dentro de ese genérico condicionamiento e influencia, cada tipo de
economía, sociedad o Estado (nacional, regional, continental) los expresa en
función de las peculiaridades con que los procesos respectivos se manifiestan y
desenvuelven. De ahí, precisamente, el valor y la necesidad de la existencia de
estudios específicos que permitan captar esas tan complejas combinaciones de múltiples
aspectos y áreas (económicas, sociales, políticas), que resultan ser (y
se dan en) cada país y/o región a través de su proceso histórico. Por consiguiente, se ratifica la idea de que "La relación
entre lo interno y lo externo, en definitiva, se presenta de modo típicamente
dialéctico, interrelacionado y se definirá en virtud de cada realidad
concreta y sus antecedentes históricos"; de donde "se deriva de modo
más general que en toda sociedad predominarán los elementos internos en el
sentido antes enunciado, es decir de acuerdo a cómo se articule la combinación
interrelacionada entre lo internacional y lo nacional". De esta combinación dialéctica se desprende, a su vez, una
consecuencia importante que ratifica aún más la complejidad de esa determinación:
"Las realidades históricas demuestran que lo internacional se expresa
generalmente en dicho tipo de economías mediante acontecimientos o
configuraciones de diversa índole que, inclusive, llegan a agregar, con el
tiempo, peculiaridades a cada país. Estas configuraciones, en muchos casos,
terminan combinándose y vinculándose estrechamente a las particularidades
inherentes de cada país y estas mismas particularidades inherentes determinan
que iguales acontecimientos internacionales puedan resultar de diferente
envergadura, calidad y tipo de influencia en cada país." CONCERTACIÓN Y CENTRALIZACIÓN DEL
CAPITAL. El proceso de mayor concentración y centralización
capitalista, hasta el presente, había tenido lugar a comienzos de siglo. Se
verificó así, la vigencia de las leyes expuestas por Carlos Marx en El
Capital. Con la era de los monopolios se conformó definitivamente el sistema
imperialista, mediante un reparto o ‘cartelización’ del mercado por los
grandes trusts. Este fin de siglo parece estar alumbrando una nueva furia
monopolizadora, equivalente o superior a aquélla. Refiriéndose a lo que
acontece en los EE.UU., "la mayoría de los analistas prevé que esto va a
continuar indefinidamente", señala The Economist, aunque lo hace con
preocupación, porque esta "fiebre de fusiones" o "fusionmanía"
- como la denomina -, "acompañada de una acelerada alza de las
cotizaciones de las acciones, de los precios de la propiedad inmobiliaria y de
las obras de arte, sugiere n que Estados Unidos está desarrollando una burbuja económica". Por la vía de "fusiones",
"adquisiciones", "consolidaciones", "Opas", etc.,
la prensa capitalista no deja de sorprenderse por la magnitud que está
alcanzando este proceso. La ola de fusiones viene acompañada de ‘nuevos
paradigmas’, que expresan la "creencia generalizada de que la economía
de Estados Unidos ha entrado en una nueva era dorada en la que las viejas reglas
(por ejemplo, que todo lo que sube puede bajar) ya no rigen". The Economist, que hasta hace poco era uno de los principales
apologistas de ese ‘boom’, ha comenzado a virar y a alarmarse: "La
reciente locura por las fusiones, incluyendo una oleada de inmensas fusiones
bancarias, es una característica saliente de las economías burbuja", lo
que - dice la revista londinense - llevó en cada una de "la champagne
tiene un sabor maravilloso hasta que las burbujas se le suben a uno a la cabeza,
las burbujas financieras tienden a producir fuertes malestares económicos después
de la borrachera". Marx y Engels - el último llegó a analizar incluso la
primera fase de la gran monopolización que despuntó en la última década del
siglo XIX -, consideraron siempre a la concentración y centralización del
capital como una manifestación de ‘maduración’ de las relaciones de
producción capitalista y, sobre todo, del choque irreconciliable entre las
necesidades del desenvolvimiento de las fuerzas productivas y las relaciones de
propiedad dominantes; es decir, del carácter finito o del ‘límite histórico’
al que arribaba obligadamente este modo de producción. Bajo el dominio del capital financiero, las crisis de
sobreproducción, de proporcionalidad entre los diversos sectores de la producción,
de pauperización y polarización crecientes - fenómenos característicos de la
época capitalista - se transforman cada vez más en crisis ‘sistémicas’,
crisis estructurales de catastróficas consecuencias sociales, que colocan a su
etapa imperialista bajo el signo ‘de las guerras y las revoluciones’ (Lenín).
Se sientan así las bases ‘objetivas’ para el derrocamiento revolucionario
del capitalismo. Contradictoriamente con todo lo que enseñaron Marx y Engels,
sin embargo, tras su muerte y en el mismo momento en que transcurría la primera
‘fiebre de fusiones’, se abrió paso en la social-democracia una concepción
diametralmente opuesta: la de un idílico desenvolvimiento económico y social.
Igual que ahora, ‘teorías’ sobre la ‘mundialización’ o ‘globalización’
del capital, inundaron el ‘mercado’, sosteniendo que la conformación de los
monopolios era la vía para la ‘aldea global’ (para la social-democracia se
realizaría por esa vía el ‘socialismo’ en forma ‘indolora’). Analizando este asunto durante su época, cuando tuvo lugar
la primera gran internalización del capital, Nikolai Bujarin explica que la
tendencia a la monopolización, a los trusts y a la internacionalización del
capital "choca con una tendencia más fuerte", la de "la
nacionalización del capital y al cierre de las fronteras". La
social-democracia - como la inmensa mayoría del pensamiento de ‘izquierda’
de nuestros días -, no sólo negaba esta dialéctica; negaba también que el
capitalismo fuera un "proceso de contradicciones" que lo conduce
inevitablemente a su descomposición y derrumbe. "La sociedad capitalista -
decía Bujarin polemizando con Rosa de Luxemburgo - es una ‘unidad de
contradicciones’. El proceso del movimiento de la sociedad capitalista es un
proceso permanente de reproducción de contradicciones capitalistas. El proceso
de reproducción ampliada es un proceso de reproducción ampliada de esas
contradicciones. Si esto es así, entonces resulta evidente que estas
contradicciones tienen que hacer saltar finalmente el sistema capitalista en su
conjunto. Así hemos llegado al límite del capitalismo". Los bolcheviques, que de acuerdo a la opinión hoy dominante
serían unos ‘vulgares catastrofistas’, demostraron que tenían razón. Las
‘ilusiones’ de la social-democracia se pagaron muy caro. A pesar de las
‘teorías’ de la ‘mundialización’ del capital de Kautsky, la
‘socialización de la producción’ ejecutada por el capital financiero no
condujo a la ‘transición pacífica’ al socialismo, sino a la 1ª y la 2ª
Guerra Mundiales: los ‘cárteles’ se deshicieron, y los diferentes trusts y
Estados imperialistas se despedazaron para defender sus mercados. La ‘socialización de la producción’ - incesante sin
dudas bajo la era moderna -, es sólo un polo de las contradicciones de este régimen
social de producción. Una ‘unidad mundial’ del capital es una quimera en
las condiciones de este régimen social de producción. La finalidad ideológica
de estas ‘teorías’ que, de tanto en tanto se remozan, es ocultar las
contradicciones insalvables del sistema imperialista y la barbarie a que
conduce. Las ‘modernas teorías’ sobre la ‘mundialización’
del capital reaparecieron, a partir de fines de los 60 y principios de los 70,
con el agotamiento de la ‘era dorada’ de la reconstrucción de postguerra y
la emergencia de una gran crisis capitalista. Esta crisis se expresó, primero
en 1971, en la quiebra de los acuerdos monetarios de Bretton Woods (1944), y
después, en dos sucesivas ‘explosiones’ de los precios del petróleo. Como manifestación de esta primera gran crisis de
Postguerra, el imperialismo yanki comenzaba a ‘victimizar’ a sus socios que
había ayudado a reconstruir (plan Marshall). Fue precisamente el período en que, en Europa, se inició un
debate entre un sector de la ‘izquierda’ académica, que ‘redescubre’ la
vigencia de ciertas imposturas kautskianas, como reacción al
‘superimperialismo norteamericano’. Uno de los cultores de la ‘mundialización’ fue Nicos
Poulantzas, quien pondrá de ‘moda’ la especie de "la función
‘decisiva’, ‘dominante’ del capital americano a escala mundial",
que como fue criticado correctamente por Christian Leucate, "lo lleva paradójicamente
a ignorar en lo esencial los efectos de localización y el conjunto de los
problemas de circulación que resultan del carácter desigual del desarrollo del
proceso productivo capitalista. ¿Es necesario recordar que el capital no
solamente no está totalmente unificado, sino también que no se mueve dentro
del simple espacio abstracto del mercado mundial? El sistema de las economías
nacionales, concebidas como entidades territoriales y políticas, como
formaciones sociales distintas, como unidades económicas unidas por el
intercambio mundial de los capitales y de las mercancías sigue siendo
verdaderamente el lugar principal donde se desarrollan, en formas múltiples, la
contradicción entre la socialización mundial de las fuerzas productivas y un
proceso de internacionalización del capital realizado bajo la dominación del
imperialismo USA". En todas las apologías de la ‘mundialización’ del
capital, desde Bernstein y Kautsky a Poulantzas, hay un reduccionismo
economicista que Bujarin advirtió. Bujarin demostró cómo las contradicciones
y las crisis económicas se dirimen siempre en la arena política: "la
contradicción entre el trabajo social mundial y la apropiación
‘nacional’/estatal se expresa en el conflicto entre las organizaciones
estatales del capital y en las guerras capitalistas". Las ilusiones sobre un ‘capital mundial’ o una burguesía
‘cosmopolita’ han dado lugar históricamente a grandes unilateralidades,
‘igualando’ no sólo a todas las burguesías imperialistas, también a las
de los países atrasados; o colocando a esas burguesías ‘nacionales’ en las
antípodas de las primeras, subordinando a un segundo plano la lucha burguesía/proletariado.
Ambas imposturas se han combinado, y por supuesto unas se han mutado en las
otras. Por primera vez desde la 2ª Guerra, a fines de junio de
1997, en medio de grandes choques comerciales en Europa y de disputas por la
dirección del futuro Banco Central Europeo, el jefe de la mayor potencia del
viejo continente –Alemania- agitó el fantasma de una nueva conflagración
mundial. Para Helmut Kohl "habrá guerra o paz en el siglo XXI" en
función –dijo- de cómo se arribe a los objetivos de Maastricht, es decir, la
‘unidad europea’ y la ‘fortaleza’ de la moneda única (el ‘euro’).
Dado que esos objetivos son interpretados en forma diferente por los diversos
‘socios’ europeos, es evidente que hay un conflicto en ciernes entre las
burguesías alemana, francesa, inglesa e italiana, por lo menos, y
especialmente, con la norteamericana, y aún la japonesa, que esperan explotar
esa ‘unidad’ en su beneficio. Si el ‘peligro’ de la ‘guerra fría’ sirvió, entre
otras cosas también, de escudo —no contra el ‘comunismo’— sino para
ocultar las grandes contradicciones capitalistas, su ‘desaparición’ las ha
hecho aflorar en forma violenta. Dada la enorme crisis mundial de sobreproducción
de mercancías y excedencia de capitales, la ‘caída’ del ‘socialismo
real’ lejos de ‘contrarrestar’ esta crisis la ha agravado. ‘Teóricamente’, la monopolización de la concurrencia
debiera llevar a la ‘mundialización’ del capital; es decir, forma parte de
su ‘reproducción ampliada’ lógica. Sin embargo, el capital financiero no
puede perder su ‘marca de origen’, o más rigurosamente, jamás podrá
perder la condición ‘nacional’ (imperialista) sin privarse a sí mismo de
los atributos que ha creado para consagrar su dominación. Esto es, su Estado y
los recursos puestos a su disposición (¡militarismo!). Tenemos así la
‘cuadratura del círculo’, o en palabras de Bujarin, la "reproducción
ampliada de sus contradicciones". Recientemente, Le Monde publicó un estudio que revelaba que
lo sucedido en la industria aeronáutica con la ‘megafusión’ de la Boeing y
la McDonell Douglas, se estaba reproduciendo también en la industria de las
telecomunicaciones. "Una tríada" de tres grandes pulpos yankis, con
WorldCom-MCI a la cabeza -fruto de una ‘megafusión’ reciente-, junto a
American Telegraph and Telephone (ATT) y Sprint, conformarán ya "un
oligopolio mundial" que "representa el 85% del mercado
internacional" de las telecomunicaciones. Esto ha provocado la reacción
‘lógica’ de otros ‘concurrentes’ del mercado, en primer lugar las
burguesías imperialistas afectadas, que como "Telecom Italia decide dejar
plantada a ATT" tras meses de negociaciones para una ‘alianza’. Ahora,
la italiana se fusionó con la inglesa Cable & Wireless para frenar las
pretensiones de ‘desembarco’ del pulpo yanki en Europa. La tendencia a las fusiones -a la concentración capitalista-
presupone obligadamente también la contraria. Por esto, los mismos estados
imperialistas que alientan la concentración de sus monopolios como una vía
para salvarlos de la crisis, pueden actuar -y actúan- en forma diferente,
forzando incluso la no realización de determinadas fusiones. Es lo que
seguramente está ocurriendo en la aeronáutica comercial de los EE.UU. La ola
de fusiones que se desató tras la anunciada alianza de United con Delta plantea
"la posibilidad de que las seis mayores aerolíneas de los EE.UU. formen
tres grandes empresas que controlarían un 80% de los pasajes (dentro) del país",
que según The Wall Street Journal "no le gusta al gobierno de los
EE.UU.". Esas alianzas, además, tendrían un carácter efímero,
"alianzas de marketing (que no llegan a ser fusiones)". The Wall Street Journal califica de "postura
confusa" a la de EE.UU., porque "mientras promueve acuerdos
internacionales para compartir vuelos quiere proteger a las pequeñas aerolíneas
de las grandes", pero omite que ello estaría dictado por el temor a la
entrada de la competencia extranjera y a un sistema de fusiones tan inestable
que podría desatar una guerra de tarifas en cualquier momento, derrumbando aún
más los beneficios capitalistas. Ciertamente, la "ola de fusiones y adquisiciones sin
precedentes", como la califica Fortune, "a diferencia del boom de
fusiones de otras épocas, en que se combinaban compañías de distintos
sectores, involucran ‘combinaciones estratégicas’ de empresas de la misma
industria. Su objetivo es utilizar la escala para dominar el mercado". La ‘furia’ de fusiones es un recurso excepcional que
interpone el capital financiero para evitar las crisis, pero lo que hoy puede
ser un recurso ‘contrarrestante’, ulteriormente, no hace más que
potenciarlas. El capitalismo inglés tuvo un ‘dominio’ irrestricto del
planeta durante más de un siglo. El capitalismo norteamericano que ocupó su
lugar a partir de la última postguerra tuvo que vérselas con sus
‘competidores’ europeos y el Japón, menos de 25 años después. La
tendencia a la internacionalización del capital convive obligadamente con la
tendencia a su fraccionamiento: "es imprescindible tener en cuenta el
desajuste estructural que se opera, en la fase imperialista, entre reproducción
económica del capital (cuyo ciclo tiende a estar enteramente
internacionalizado) y la reproducción social de las relaciones sociales de
producción (cuyo lugar sigue siendo necesariamente la estructura de las
formaciones sociales burguesas)". Concluimos entonces. La ‘unificación mundial’ del
‘mercado’ es una contradicción en sí misma. Por un lado, el capital no
puede desenvolverse sin alentar y recrear sistemáticamente las
‘desigualdades’, la ‘anarquía’ y el ‘caos’ inherentes al régimen
específico del modo de producción capitalista. Por el otro, el capital tampoco
puede reproducirse y desenvolverse en forma ‘ampliada’ sin provocar una
creciente ‘socialización’ de la producción y una extrema polarización
entre un puñado de ‘super-ricos’ y un inmenso mundo de miserables y
explotados. Todo esto alcanza tal magnitud bajo el dominio del capital
monopolista que no hace más que exponer, en forma cada vez más aguda, la
caducidad histórica de este régimen social, sus tendencias a la putrefacción
y a la barbarie y la necesidad ineluctable de su reemplazo. La amenaza del ‘super’ - canciller alemán
(‘reelecto’ cuatro veces, aunque ahora parece en caída libre), huelga casi
decirlo, no fue un exabrupto. Hay quienes creen que la prepotencia entre países
se ejerce sólo contra el mundo semicolonial -y ahora los ex-‘socialistas’.
A estas naciones sometidas al atraso y el saqueo por el capital financiero, los
‘globalizadores’ las denominan ‘en desarrollo’, no sólo para encubrir
esa expoliación, sino sobretodo la propia categoría ‘imperialismo’, que
han borrado de las ‘ciencias sociales’. Los vendedores de ‘espejitos’ dicen que la
‘prepotencia’ estaría en ‘desuso’, o que sería ya un rasgo ‘menor’
o hasta ‘tolerable’ del mundo ‘avanzado’, el cual habría logrado la
‘proeza’ de hacer desaparecer sus tendencias más destructivas
(‘imperialistas’): los choques entre ‘potencias’ serían ahora
‘civilizados’. Este macaneo, que domina los ámbitos académicos, incluso
entre los más ‘izquierdistas’, no sólo fue desmentido por Kohl; es lo que
demuestra el constante in crescendo de los últimos años en materia de choques
‘comerciales’ y prácticas de ‘dumping’ (colocación de la producción
en el mercado por debajo de su precio de producción) entre los EE.UU., Europa y
Japón. A pesar de esto, en la prensa capitalista domina un lenguaje
‘lavado’ o alambicado para referirse a este proceso. Lo que se llaman
"fusiones", "consolidaciones" o "adquisiciones"
son frecuentemente, en realidad, "take-overs", adquisiciones
‘hostiles’ o ‘capturas’ dirigidas a hundir a los ‘competidores’ para
hacerlos ‘desaparecer’. No son compras para facilitar la ‘ampliación de
la producción’, sino para eliminar capitales excedentes del mercado. Lo que
se está persiguiendo es el cierre de plantas, la modificación radical de las
relaciones laborales (‘flexibilización’, ‘tercerizaciones’, etc.) y,
sobre todo, una expulsión masiva de trabajadores que dejará las cifras de
desempleo actuales - que ya alcanzan niveles sin precedentes en toda una serie
de países - como un recuerdo de ‘buenos tiempos’. Este es el gran objetivo
que incentiva las ‘fusiones’, como lo dicen sin escrúpulos los gerentes de
los grandes pulpos. Se trata de una destrucción masiva de riqueza y fuerzas
productivas -¡en medio de un mar de necesidades básicas insatisfechas a escala
mundial!. Los monopolios no tienen como transformar esa riqueza en ‘capital
productivo’, los capitales entonces ‘sobran’. Las mercancías que ese
‘capital’ produce no las acepta el mercado, por lo tanto ‘no se
verifican’ como mercancías, es ‘capital muerto’. En estos cierres fabriles y ‘achiques’, lo que se envía
a la basura no son maquinarias o equipos ‘tecnológicamente obsoletos’. Lo
sucedido con la planta belga de la Renault reveló que lo que se ‘desecha’
son plantas ultramodernas. Ya no bastan los ‘viejos recursos’ de las naciones
‘poderosas’ para contrarrestar las crisis de sobreproducción y las
bancarrotas. No basta con descargarlas sobre la inmensa masa de los pordioseros
del ‘tercer mundo’. Por la magnitud de sus contradicciones y de las del régimen
imperialista en su conjunto, las potencias imperialistas están obligadas a
despedazarse y a atacar, fundamentalmente, a sus propios trabajadores. Quiere decir entonces que las ‘megafusiones’ - las que se
realizan, y también las que fracasan- están indicando una impresionante
escalada de ‘toma de posiciones’ en el mercado, por la vía de recursos
extraordinarios. El más importante de estos es la acción de cada estado
imperialista, que, como vimos, salen abiertamente a resguardar los intereses de
sus monopolios. Se delata así que los pulpos tienden a operar no a través de
las leyes de la ‘competencia’ mercantil, sino de leyes ‘extraeconómicas’. La afamada ‘superioridad’ del mercado se deschava como un
gigantesco ‘fraude’. Ya demostró Engels que el ‘darwinismo mercantil’
que "los economistas celebran como la más grande conquista histórica, es
el estado natural -no de la ‘civilización’ sino- del reino animal". Por la vía del monopolio se expresa, en último término, no
el dominio de las leyes del mercado, sino la tendencia a su disolución y la del
régimen social en que se asienta. Es esto precisamente lo que señalaron las
‘vetustas’ leyes descubiertas por Marx. "Ola de fusiones que podría
superar la de los ‘barones ladrones’..." Pues bien, en la base de todo este proceso ‘sangriento’
de fin de siglo reaparece esa tendencia a una furiosa monopolización
capitalista como la que se vivió en su momento entre 1890 y 1905/10. En los EE.UU., "la magnitud de su volumen está dejando
estupefactos a los banqueros de inversión. ‘La intensidad del negocio casi da
miedo -dice Steve Koch, codirector de fusiones y adquisiciones en Credit Suisse
First Boston-. Simplemente hay una actividad asombrosa’...". Esto se decía
un mes antes de desatada la ola de ‘megafusiones’ bancarias que provocó la
de Citicorp -el segundo banco comercial- con Travelers Group -firma Nº 1 en
servicios financieros- que, cuando se anunció, The Wall Street Journal dijo que
"estremece al mundo de las finanzas" y calificó como "la mayor
fusión de la historia". A ésta siguió, inmediatamente, la del
BankAmerica y NationsBank, quinto y tercer banco comerciales de los EE.UU. y
"segunda fusión más grande de la historia de los EE.UU." y, el mismo
día, la de Bank One y First Chicago, que seguían a los anteriores en el ‘ránking’
de los mayores bancos comerciales norteamericanos. "La velocidad
vertiginosa de (estos acuerdos) ... comenzó, según The Wall Street Journal,
hace más de una década" y "en cinco años", dice el
ex-presidente del ahora fusionado Bank One, sólo "habrá cinco o seis
grandes bancos". A principios de marzo se decía que "probablemente nos
encontremos en medio del mayor auge de uniones en la historia de Estados Unidos.
En 1997, hubo una actividad de fusiones y adquisiciones jamás vista
anteriormente. Según Securities Data, el valor total de todos los acuerdos
anunciados en EE.UU. alcanzó los u$s 908.000 millones, un 47% más que el total
de 1996, que fue en sí un año récord. En total se cerraron 11.029
tratos". The Economist lleva las fusiones en los EE.UU. en 1997 hasta
"957.000 millones de dólares (equivalente al 12% del PBI), más que los
que los 138.000 millones de 1991 (2% del PBI). Este promete ser otro año récord". También "las fusiones y adquisiciones europeas
alcanzaron un nivel récord en 1997, totalizando 419.000 millones de dólares
-incluyendo a la unión entre los bancos suizos UBS y SBC a principios de
diciembre". A pesar de estas cifras, en diciembre, "Philip Keevil,
encargado de fusiones y adquisiciones en Salmón Smith Barney -uno de los
principales bancos de ‘inversión’ de New York-", decía que "sin
embargo, Europa, representa la nueva frontera para la expansión de los negocios
el próximo año". Así "prevén boom (de fusiones) en Europa en
1998". Japón parecía refractario hasta hace poco a este proceso.
En 1997, las fusiones ascendieron sólo a "10.500 millones de dólares"
según Daiwa Securities, pero también aquí parece que "la hora de las
fusiones ha llegado": una "fiebre de fusiones contagia" a Japón.
Hasta ahora, "en Japón las fusiones suelen decepcionar a los
inversionistas, porque generalmente no resultan en la clase de despidos masivos
que pueden aumentar las ganancias de una empresa". Claro que el incremento
esperado de las fusiones aquí, también, tiene como "principal motivo la
desesperación de muchas compañías japonesas". A escala de los EE.UU., "para encontrar un período
similar de cambio económico y de fiebre por las fusiones, hay que remontarse al
siglo pasado, en la década de 1890", dice Fortune, aunque es evidente que
se trata de un fenómeno que se reproduce a escala mundial. Para EE.UU., en
moneda a valor constante y con relación a su PBI, esta ‘fiebre’ de fusiones
está ya al nivel de la que la precedió entre 1984 y 1988 (tomando cifras de
1993 a 1997), con un volumen equivalente al 24/25% del PBI. Sólo la
‘fiebre’ histórica que alumbró con el siglo XX, cuyo punto más alto se
alcanzó entre los años 1898 y 1902 tuvo un volumen equivalente al 34% del PBI
de la época (entonces, la economía norteamericana no tenía aún la dimensión
que alcanzó en los últimos 50 años; mucho mayor en la actualidad de lo que
era a principios de siglo, comparada en términos relativos con las otras
naciones imperialistas. "Esta ola" de fusiones, dice Fortune respecto a los
EE.UU. "podría sobrepasar la bonanza de la época de los ‘barones
ladrones’..." (así pasaron a la historia los que protagonizaron la
primera ‘gran ola’). Ya "las transacciones anunciadas este año
ascienden a 444.330 millones de dólares, según Securities Data, una cifra que
representa casi la mitad del total récord de 1997"; esto en sólo 3 meses
y medio de 1998. Está claro que la ‘frontera’ de las fusiones tampoco ha
llegado a los EE.UU. Por otra parte, la revista de las grandes finanzas yankis que
venimos citando se refiere a esas "tres grandes oleadas" cuatrianuales
como a procesos independientes, cuando existe plena evidencia que las dos últimas
forman parte de un único proceso que estamos recorriendo. Otro aspecto que estaría indicando que la tendencia presente
a las "fusiones" y "consolidaciones" va más allá de todo
lo conocido en el pasado es que "ahora se anuncia la fusión de los
mercados (las bolsas), que marcaría otro paso en la historia". Las bolsas
donde cotizan las acciones y los títulos de la deuda pública de los estados,
se encontraban en los EE.UU. ya suficientemente concentradas: "entre 1940 y
1980 ... cayeron de 18 a 7". Ahora se anunció la fusión del American
Stock Exchange (AMEX), "la segunda Bolsa de los EE.UU.", con Nasdaq,
importante bolsa surgida de otro proceso de fusiones en los 60, lo que todavía
"favorece más la consolidación de las bolsas de EE.UU.". Como ha
sucedido en todo el mundo, este proceso tiene que ver también con el retroceso
relativo de las Bolsas como ámbito ‘natural’ para la comercialización de
las acciones, las que en forma creciente se efectúa a través de los llamados
‘fondos comunes de inversiones’ y ‘mercados terciarios’, que operan no sólo
en acciones, sino también el floreciente negocio de ‘opciones’ y
‘derivados’. Por la vía de su fusión los grandes agentes de Bolsa están
peleando su tajada del mercado accionario, aunque siguen monopolizando el filón
de la especulación financiera internacional que se da a través de títulos y
bonos públicos y que ha crecido exponencialmente en los últimos 20 años. El proceso de fusiones de los mercados de valores se ha
extendido, también, al de los llamados ‘derivados’: "Hace dos años,
la New York Merchantile Exchange, que se concentra en productos de energía, se
fusionó con la Commodities Exchange, más fuerte en metales. El año pasado,
las bolsas de café y algodón de Nueva York también anunciaron una fusión. En los últimos dos decenios del siglo veinte se han
desencadenado una serie de procesos de gran trascendencia, tanto por la magnitud
de los efectos generados como por la complejidad que estos asumen en su expresión
fenoménica, en donde se advierte la inmediata y recíproca dependencia con la
cual están concatenados. De estos procesos destacan dos: las formas en las
cuales se desarrolla competencia en el mercado global y; la acelerada dinámica
del desarrollo científico tecnológico ambos, responsables de las
transformaciones que de manera dramática alteran la configuración tecno-económica,
modificando el conjunto de premisas organizativas y científico-tecnológicas así
como de las formas de comprensión que durante largo tiempo posibilitaron el
despliegue de un cierto modelo de desarrollo (centro-periferia) y de una
particular estructura bipolar del poder mundial. Por otra parte, estos proceso también han provocado el
derrumbe de muchas de las certezas que guiaron gran parte de la actividad en la
época moderna; certezas derivadas a partir de marcos teóricos de interpretación
hoy bajo serios cuestionamientos, pues ellos no facilitaron una compresión ni
mucho menos la previsión de la dinámica y magnitud que asumen las actuales
transformaciones. Junto con ello, se desdibujan valores, ideologías y doctrinas
políticas, sociales y económicas que impregnaron de sentido a los proyectos
individuales y colectivos de una parte importante de la humanidad. Por ello, han
sido abandonadas, o por lo menos no tienen el poder de convocatoria que antes
tuvieron. En el plano económico, por ejemplo, parece evidente que al
mercado le fue otorgado un rol preponderante: se impone como el instrumento más
apropiado para manejar los intereses competitivos. En el plano político, por su
parte, la democracia representativa es considerada como el medio de mayor
eficacia para elegir entre orientaciones políticas diferentes. En el plano
social, las cosas no están muy claras. Sin embargo, una tendencia parece
imponerse; los gobiernos abandonan la pretensión de una sociedad más
equitativa que asegura el bienestar social para el conjunto de los ciudadanos,
propiciando en cambio, el surgimiento entre los individuos, de atomizadas formas
de autoayuda, mediadas por el mercado y no por formas colectivas de solidaridad. Estas consideraciones que dominan en la política económica
contemporánea, de algún modo, configuran un sistema político, económico y
social ligado en forma indisoluble a dos procesos - estrechamente relacionados,
mismos que emergen como distintivos en este último cuarto de siglo: la
competencia derivada de la economía global y; la dinámica del desarrollo
tecnológico, que además de generar las condiciones para la consolidación de
un cierto sistema, imponen a escala planetaria un nuevo paradigma del quéhacer
eficiente, entendiendo por ello la sustitución de un modelo rector del progreso
tecnológico/comercial que las empresas utilizaban para identificar y
desarrollar los procesos, productos y sistemas de gestión más rentables a
partir de las alternativas tecnológicas que estaban disponibles en el mercado. Las nuevas formas e intensidades que la competencia adquiere
en el marco de una economía globalizada, manifiestan su significado e
importancia por una parte, en las colosales dimensiones que adquieren las
entidades económicas líderes del mercado global y; por otra, en las
modificaciones que está experimentando la conducta empresarial. Las dimensiones y las complejas articulaciones y características
que adoptan las estructuras tecno/económicas de los conglomerados productivos,
financieros y comerciales contemporáneos, simbolizados por las empresas
transnacionales, que aunque poseen elementos comunes son extremadamente
diferenciadas. Se derivan de una misma lógica de acumulación, esto se
corresponde a un mismo proceso de concentración y centralización del capital,
pero se cristalizan en distintas formas y por ello, no existen modelos únicos
susceptibles de ser aplicados en forma universal. Un ejemplo de lo anterior se visualiza en la industria de las
telecomunicaciones. Por una parte se puede observar la constitución de la más
grande compañía global en los negocios de las comunicaciones que se origina
con la fusión de las empresas Time- Warner y Turner con ventas combinadas que
superan los veinte mil millones de dólares anuales que busca en la centralización
de las decisiones ubicar la forma más eficaz para incrementar la rentabilidad
de sus negocios. Por el contrario, en el mismo sector la AT&T anuncia la
división del conglomerado en tres estructuras separadas y autónomas de manera
tal que las nuevas compañías sean más responsables frente a sus clientes, al
mismo tiempo que permite aminorar los crecientes costos de gestión que
generalmente acompañan a los procesos decisorios hipercentralizados. En lo que se refiere a la conducta empresarial -en el
contexto de una competencia globalizada - se observa la adopción de una
estrategia muy singular en la cual se combinan simultáneamente tácticas de
competencia y colaboración inter y entre-empresas. Para ejemplificar lo
anterior seguiremos con el ejemplo del sector de las telecomunicaciones que para
muchos observadores se ha constituido en el núcleo del desarrollo industrial
para finales de este siglo. La magnitud del mercado global de las comunicaciones puede
ser visualizada conociendo la cifra de sus ventas anuales, mismas que giran en
torno a los cuatrocientos mil millones de dólares anuales. Estas cifras tenderán
a crecer en un futuro inmediato debido a dos factores:
Sin embargo, en relación a los efectos generados por la
innovación en éste sector quizás de mayor importancia sean las asociaciones
que están siendo forjadas entre las empresas de telecomunicación tales como
aquellas dedicadas a la información de sistemas tecnológicos, las que proveen
información, las compañías de publicidad, editoriales medios escritos y
electrónicos, etc. La computación, las telecomunicaciones, la publicidad, la
educación y el esparcimiento están generando no sólo productos y servicios
complementarios sino más bien, mercancías de muy difícil diferenciación. Con el fin de asegurar la sobrevivencia y expansión de la
empresas del sector telecomunicaciones en el mercado global, éstas han sido
obligadas a establecer sofisticadas alianzas estratégicas. De entre las más
importantes cabe mencionar la asociación entre la British Telecom y la MCI a
través de la compra del 20% de las acciones de esta última empresa (cuatro mil
trescientos millones de dólares) iniciando una nueva compañía Concert que
ofrece desde servicios telefónicos hasta complejos sistemas de conexión ; la
asociación denominada Unisource entre las empresas de telecomunicación de
Holanda, Suecia, España y Suiza conjuntamente con la ATT; la Infonet, asociación
entre la AT&T, la France Telecom, la KDD (Japón), Telstra (Australia) Telia
(Suecia), Telefónica (España); la Transpacific asociación que cuenta entre
sus miembros a la AT&T, la KDD, la Unitel (Canadá), Korea Telecom, Telstra
y la empresa de telecomunicaciones de Nueva Zelandia. En Japón la Nippon
Telegraph and Telephone (NTT) la segunda empresa más importante a nivel mundial
en el sector ha cerrado tratos con la AT&T, la General Magic, Microsoft,
Silicón Graphics, Sony y un importante número de otras empresas ligadas a la
generación de avanzados servicios interactivos que ofrece la tecnología de la
multimedia, buscando aplicaciones en los campos científicos y tecnológicos, en
los negocios, en los servicios de educación y de salud, así como en los
servicios de bienestar social y recreación y esparcimiento. En estas alianzas se pueden observar que la estrategia se
basa en el establecimiento de lazos de cooperación de distintos tipos y
objetivos, ya sean de carácter permanente o temporal. La primera forma de
alianza estratégica se establece a través de fusiones, proyectos conjuntos de
inversión y/o la integración de redes y estructuras productivas para la
generación de un insumo, producto o línea de productos. Por su parte, en las
temporales las empresas buscan asociaciones delimitadas en el tiempo, diseñadas
a partir de objetivos específicos, sean estos contribuir en la investigación y
desarrollo de un producto o insumo principal o, con el fin de controlar
importantes segmentos de los mercados nacionales, regionales y globales. Aquí
cabe destacar la singularidad de estas formas de cooperación. Ellas a pesar de
establecer una estructura oligopólica en los mercados globales más dinámicos
sin embargo, no pueden eliminar la competencia, inclusive, ésta se estimula
entre asociaciones en las que participa una misma empresa, ya que las alianzas
cristalizan en unidades económicas autónomas que están obligadas a lograr un
uso eficiente de los recursos y lograr la mayor rentabilidad posible. Existen otros aspectos de la competencia global que es
preciso destacar. Decíamos anteriormente que la competencia es reforzada,
intensificada y canalizada a través de mecanismos diseñados para incrementar
aquella eficiencia empresarial que le permita la sobrevivencia y expansión a
través de las alianzas estratégicas. Sin embargo, la competencia se desplaza
también a otros ámbitos y se le agregan, por tanto, otros objetivos. Uno de ellos es reducir los conflictos sociales -al interior
de la empresa- reemplazando las formas tradicionales de mediación y negociación
de los sujetos colectivos (sindicatos) por formas competitivas, es decir,
ubicando a los trabajadores en férreas formas de competencia en las cuales los
individuos luchan entre sí para asegurarse una privilegiada inserción laboral
ubicándose en los nichos productivos más dinámicos (aquellos de mayor expansión
y rentabilidad) y con ello, reducir la incertidumbre del desempleo y/o la
expulsión hacia ramas estancadas de la actividad económica. En este marco, la
conducta estratégica de los trabajadores se dirige, entonces, hacia el drástico
incremento de sus conocimientos, habilidades y destrezas, capacitándose para
mostrar eficiencia ante un mercado laboral (especialmente el de las empresas
transnacionales) cada vez más reducido y competitivo. Con el fin de profundizar esta línea de argumentación y el
análisis de estos procesos tomando como hilo conductor la competencia que
emerge de la economía globalizada se hace imprescindible, destacar un fenómeno
de suma importancia que se ha hecho por sí mismo evidente hacia el final del
siglo veinte: la corporación transnacional y el rol central que ella asume en
relación a los cambios que están ocurriendo. A través de esta peculiar forma de organización económica,
la cual comúnmente ha sido comprendida y conceptualizada como proceso de
transnacionalización de la economía mundial, se busca comprender el creciente
rol de las empresas transnacionales globales y con ello, conocer la evolución
de una parte significativa de las determinaciones más importantes de la política
económica internacional contemporánea. Una cifra da cuenta de la importancia de la empresa
transnacional global. Seiscientas de ella, ya en 1985, eran responsable de la
generación de más del 20% del valor agregado total en la industria y la
agricultura. Las líneas de negocios principales de estas empresas globales se
concentran en la industria petrolera, en la producción de máquinas y equipos,
en la industria petroquímica fina, la automotriz, aeroespacial, telemática,
cibernética, microelectrónica, etc. Para efecto de nuestro trabajo en relación a las empresas
transnacionales globales y la competencia queremos destacar un aspecto específico
de su actividad. Nos referimos no sólo al hecho por demás conocido de que las
transnacionales están incesantemente incrementando los flujos del comercio y de
la inversión sino más bien, nos interesa resaltar la estructura de este
intercambio. Esto es, la importancia creciente que en estos flujos están
adquiriendo las denominadas operaciones internas de una red global en expansión:
el intercambio de insumos y de bienes tecnológicos (resultados de la
investigación y desarrollo) al interior de la empresa transnacional global -
entendiendo por ello no sólo una empresa o un conjunto de empresas ligadas por
un centro de control financiero común - sino que más bien, con este concepto
queremos enunciar una compleja y extendida red de relaciones de competencia y
colaboración (alianzas estratégicas) y que progresivamente se van integrando
en vastos conglomerados o sistemas complejos de interdependencia en donde las
tareas de investigación y desarrollo, las de producción, mercadeo y
financiamiento se van compartiendo y configurando entidades económicas y
organizacionales de vastas proporciones y de singulares atributos. Efectivamente, es fácil constatar que la última década
fue marcada por el incremento de la interdependencia y la globalización de
los mercados a través de una rápida aceleración de los flujos del comercio
y de la inversión, la creación y difusión de nuevas tecnologías, el
explosivo crecimiento de los mercados de capital y la integración de los
mercados financieros, así como por la modificación de las conducta que guían
las operaciones empresariales ahora ubicadas en un ámbito planetario. Los
actores primarios de este proceso de globalización obviamente son las
empresas transnacionales, a través de los flujos de inversión y del
fortalecimiento de los lazos corporativos. Esta transformación empero, no transcurre sin conflictos.
Estos procesos generan una creciente rivalidad entre las transnacionales,
representadas política y comercialmente por los gobiernos nacionales de los
países centrales y/o los bloques regionales. Por otra parte, el altísimo
costo en el que se incurre para mantener a las empresas en situaciones tecnológicamente
competitivas paradójicamente, está fomentando una singular forma de
cooperación denominada alianza estratégica, o también definida bajo la
conceptualización del llamado "tecnoglobalismo". En síntesis, nos
encontramos con una nueva forma de vinculación inter-empresas, llevada a cabo
a través del establecimiento de complejas redes internacionales, tejidas por
las empresas transnacionales en su incesante búsqueda tendiente a reducir
costos y disminuir las elevadas incertidumbres propias de procesos productivos
que requieren elevados volúmenes de inversión, derivados del alto grado de
contenido tecnológico que conllevan sus productos y servicios. Así, al conjuntar sus esfuerzos de investigación y
desarrollo con sus empresas rivales - incluso con aquellas con las cuales se
disputan los mismos mercados- disminuyen la magnitud de sus inversiones al
compartirlas entre varias empresas pero, además, logran disminuir los niveles
de incertidumbre, pues se están asociando con sus principales competidores
tecnológicos y el riego de que aparezca un producto con mayor innovación
incorporada en ese particular segmento de mercado disminuye notablemente. Postulamos como común denominador de todos estos cambios,
esto es una de las determinaciones básicas de estos procesos de transformación,
el reforzamiento de la competencia y como efecto inmediato para las empresas
se impone la urgente necesidad de conocer y respetar las reglas de este nuevo
juego: la competencia en una economía global. Esta nueva forma de competencia no ha afectado a todos los
países y empresas por igual. En alguna manera extremadamente simplificada se
podría decir que un puñado de innovaciones de empresas japonesas en los
sectores automotriz, semiconductores, computadoras, microelectrónica, equipos
de oficina, máquinas- herramientas sacudieron a las empresas norteamericanas
y europeas pues ocuparon agresivamente importantes posiciones del mercado
internacional y cubrieron importantes segmentos de sus mercados internos. Las
empresas norteamericanas fueron las más perjudicadas pues fueron expulsadas
de sus confortables posiciones oligopólicas conquistadas desde la postguerra.
Por su parte en Europa, cuando incluso la asistencia gubernamental
supranacional (Comunidad Económica Europea) fue incapaz de seguir protegiendo
las empresas de esta competencia (mediante barreras y recursos de capital para
el desarrollo de nuevos conocimientos y tecnologías) las empresas tuvieron
que enfrentar la tarea de mejorar sus capacidad de competir
internacionalmente. En este sentido, la nueva era de la competencia
internacional está basada en un puñado de miles de grandes e innovativas
empresas líderes que desarrollan sus actividades en un reducido número de
ramas industriales; no más de una docena de industrias de alta tecnología e
intensivas en uso de capital que tienen como objetivo servir a los tres
mercados más importantes y dinámicos: Estados Unidos, Europa y Japón. Estos fenómenos han originado importantes procesos entre
ellos, el de la reestructuración industrial lo cual constituye un aspecto
central para este nuevo orden industrial internacional que genera la economía
global. Uno de los trabajos más fructíferos en torno a la
reestructuración industrial (Kaplinsky, R. 1990) señala que este fenómeno a
lo menos ha sido comprendido mediante distintas interpretaciones de entre
ellas podemos destacar las siguientes. De acuerdo a los regulacionistas franceses la
reestructuración es el medio por el cual adviene un determinado patrón de
acumulación sostenible basado en el régimen de acumulación (que equilibra
consumo, ahorro e inversión) y el modo de regulación(formas institucionales
y patrones sociales de conducta que determina el régimen de acumulación). Por su parte, los Schumpeterianos estructuralistas
visualizan estos fenómenos como procesos generados por ciclos de onda larga
de cincuenta años de rompimientos tecnológicos fundamentales que sostienen
el crecimiento. Por ejemplo, los ciclos de crecimiento industrial previos, de
acuerdo a este esquema estarían basados en la industrial textil, acero,
ferrocarriles y maquinarias de combustión interna. Posteriormente irrumpe la
industria química y siderúrgica y el recurso energético principal es la
electricidad. Más tarde son otras las ramas dinámicas, destacando por sobre
todo la industria automotriz, la explotación del petróleo y la industria
petroquímica. Por último, aparecen ramas tales como la microelectrónica, la
robótica, la generación de nuevos materiales, la telemática, informática,
cibernética, los sistemas expertos, etc. Otra interpretación visualiza la presente transición en términos
del agotamiento del paradigma de producción masiva, esto es, que la producción
de mercancías estandarizadas mediante el uso de máquinas con propósitos
especiales y una rígida división del trabajo es ahora reemplazada por un
nuevo paradigma de especialización flexible basado en la producción de pequeños
lotes de productos diferenciados, generados con maquinaria de uso múltiple
integradas en cadenas productivas flexibles, autoreguladas y diseñadas por
sistemas expertos y por la inteligencia artificial; modificaciones que
necesariamente implican la adopción de nuevas formas de organización del
trabajo. En otras palabras, se interpreta la reestructuración industrial en términos
de una transición desde la máquina-factura a la sistemo-factura, esto es una
nueva práctica organizacional en la cual la integración de las unidades
productivas, vía la tecnología automatizada, generan nuevas relaciones
inter-firmas y prácticas integrales de trabajo supeditadas a orientaciones
individuales. Cada una de estas interpretaciones contiene alguno de los
elementos que conforman la esencia de este nuevo orden industrial
internacional que se está configurando en este fin de siglo. 2. La empresa transnacional y los
procesos de globalización, especialización y regionalización El rol preponderante de las corporaciones transnacionales,
en el campo de la reestructuración industrial, se visualiza especialmente en
relación a las dos áreas principales, en las cuales se ha incrementado la
competencia internacional, el comercio y la inversión directa. Antes, con el objeto de una mejor comprensión del fenómeno
del incremento de la competencia internacional parece pertinente referirse
primero a la naturaleza de la evolución del capitalismo y la descripción de
los más importantes rasgos que caracterizan a la empresa industrial moderna. La primera fase del capitalismo se caracteriza por la
empresa familiar. A finales del siglo IX una nueva forma de capitalismo
aparece en Europa y Estados Unidos: el capitalismo gerencial. El capitalismo
gerencial estaba basado en el reclutamiento de ejecutivos profesionales los
cuales emprendieron proyecto de inversión a largo plazo e implementaron prácticas
organizacionales para asegurar cuotas del mercado. Sin embargo, en este
capitalismo gerencial al menos se pueden observar dos formas distintas a
saber; el gerencial competitivo y el gerencial cooperativo. El primero en EEUU
y el segundo en Alemania. El gerencialismo competitivo que reguló la expansión de
las actividades manufactureras en los Estados Unidos se constituyó en una de
la más despiadadas formas de competencia entre las principales núcleos
industriales. El nudo de las ventajas competitivas se manifestó en la
innovación y en un proceso productivo basado en la explotación de economías
de escala, a través de fuertes inversiones de capital que diseñaron inmensas
líneas de producción de productos estandarizados, todo esto complementado
con fuertes inversiones en marketing y en el desarrollo de estrategias de
expansión en los mercados nacionales. El éxito de estas estrategias se puede
simbolizar en el fordismo que posibilitó la producción masiva de automóviles,
considerado como la realización del sueño americano. En Alemania, el capitalismo gerencial fue en grandes términos
similar al desarrollo en los Estados Unidos sin embargo, es posible advertir
tres diferencias: Sin embargo el ejemplo más pleno del capitalismo gerencial
cooperativo es Japón. Este sistema le ha permitido colocarse en posiciones de
control de importantes mercados globales en la mayor parte de las actividades
industriales de mayor dinamismo. De entre las características más
importantes de este modelo de capitalismo, destaca el compromiso estratégico
de largo plazo para con la innovación y el continuo mejoramiento de los
productos. Por otra parte, en lo que se refiere a la cooperación esta toma
nuevas características que la refuerzan. En lo referente a las relaciones
laborales introduce en los salarios el principio de que los trabajadores no
son pagados tanto por la tarea productiva sino más bien por aquellas tareas
que el trabajador es capaz de realizar. Por otra parte, y de mayor importancia
aún, en término de las relaciones con otras empresas destaca la formación
de los Keiretsu o alianza estratégica de negocios, configurando asociaciones
permanentes entre diferentes empresas, de tal modo que el conjunto de compañías
japonesas más competitivas internacionalmente están organizadas en sólo
seis grupos de negocios, centralización que les posibilita además, operar
bajo una estrecha colaboración con organismos gubernamentales,
particularmente en la investigación y desarrollo de productos de tecnología
de punta y para la detección y captura de nuevos mercados. De lo anterior, se podrían deducir algunas conclusiones
preliminares. Parece indudable que la fuerza rectora de la competitividad
internacional es el modo capitalista de producción que aunque se manifieste
en alguna formas específicas o variantes nacionales -e incluso que estas
variantes sean importantes, no impiden incluir a todas estas experiencias en
un mismo modelo de economía de mercado. Las diferencias entre el capitalismo
gerencial competitivo y el capitalismo gerencial cooperativo se encuentran
entonces en tres puntos: en el rol del gobierno en la actividad económica; en
los horizontes temporales considerados en los procesos de toma de decisiones
y; en la naturaleza de las relaciones inter-empresas e intra-empresas (las
relaciones laborales). La teoría acerca de las etapas del desarrollo competitivo
(Porter,M. 1990), reelaboradas más tarde por Ozawa (Ozawa,T.1992) es muy
ilustrativa al respecto. Porter describe el desarrollo competitivo de las
economías nacionales en términos de cuatro etapas, las cuales son
sintetizadas a través de ciertas características competitivas secuenciales. Para la primera etapa, las actividades basadas en los
recursos naturales y en las manufacturas intensivas en uso de trabajo son
centrales para la obtención de las ventajas competitivas. En la segunda
etapa, en cambio, la actividad económica estaría basada en la fabricación
de bienes intermedios y de capital (industria química y pesada), la tercera
en la generación de la infraestructura (vivienda, transportes,
comunicaciones). En la cuarta etapa, la actividad económica estaría
impulsada por las inversiones; el éxito empresarial descansa en el
investigación y desarrollo derivados de un pleno uso del capital humano. Por su parte, Ozawa ha mejorado el esquema demostrando como
la experiencia japonesa configura un modelo en el cual resaltan las relaciones
de interdependencia entre el mejoramiento estructural, las ventajas
comparativas dinámicas y la inversión extranjera directa, conjuntamente con
la unión de las estrategias de uso intensivo de capital y uso intensivo de
recurso humano calificado para la generación de un constante progreso tecnológico.
De esta manera, se puede comprender como un estadio particular del desarrollo
competitivo es asociado con un patrón específico de exportación, basado en
la adquisición y consolidación de niveles de competitividad. Así, el primer
estadio estaría caracterizado por ventajas comerciales basadas en factores,
produciendo mercancías primarias y bienes de uso intensivo de trabajo. Por su
parte, el estadio guiado por la inversión basaría en cambio sus ventajas
competitivas en la producción a escala de bienes intensivos en capital. Por
último, el estadio de la innovación - que basa sus ventajas en la
investigación y el desarrollo - se caracteriza por la exportación de
productos cada vez más sofisticados tecnológicamente. En este sentido, el crecimiento económico y la
transformación sería acompañada por un cambio en los patrones de las
ventajas comparativas dinámicas. Debe ser mencionado además, que estos
cambios no suceden a partir de transformaciones instantáneas, más bien son
el resultado de progresivas transiciones caracterizadas por el surgimiento y
caída de actividades económicas específicas y puede ser conceptualizado
como un cambio en el centro de gravedad de la economía como una totalidad. Pero quizás el aporte más importante de Ozawa es destacar
la relación tan importante que tiene la inversión extranjera directa en los
cambios estructurales de la economía. 3. El comercio internacional:
globalización y especialización La principal alteración del sistema de comercio
internacional ha sido su notable expansión; el surgimiento de nuevos
exportadores (Japón y los países asiáticos) la apertura de los mercados de
Norte América mediante el Tratado de Libre Comercio y en una menor medida la
apertura de los mercados europeos responsables y en general la liberalización
de mercados propuesta e impuesta a los países en vías de desarrollo son
responsables de este incremento en los flujos del comercio mundial. En Japón y Estados Unidos durante el período 1970-89 se
puede observar una significativa especialización en su comercio internacional
a diferencia de los países de la Comunidad Económica Europea. De los países
más importantes Japón -en las dos últimas décadas- ha duplicado sus
exportaciones en los sectores basados en la generación de conocimientos (química
fina, componentes microelectrónicos y telecomunicaciones) que son áreas
caracterizadas por actividades innovativas directamente ligadas a ingentes
gastos en investigación y desarrollo, lo que produce efectos para el conjunto
del sistema económico, en tanto que sirven como insumos intermedios y de
capital para un gran número de otros sectores industriales y de servicios. Por otra parte, es posible observar el crecimiento de la
industria de bienes de capital especializada (instrumentos y máquinas de
ingeniería tales como máquinas herramientas) actividades caracterizadas por
una muy alta diversificación de la oferta, destinadas principalmente a ser
insumos para actividades industriales que preferentemente utilizan economías
de escala y procuran dominar la oferta mediante la captura de nichos de
mercados. Este tipo de especialización comercial característico para Japón
es particularmente evidente en los esfuerzos de investigación y desarrollo en
los sectores industriales basados en la microelectrónica, tales como los
sistemas de procesamiento de datos y el de componentes electrónicos y
telecomunicaciones, retirándose paulatinamente de los sectores tradicionales.
Sobre estos mismo fenómenos encontramos otras visiones una visión adicional
de este fenómeno. Mandeng ( Mandeng, O. J. 1991) por ejemplo, postula que el
crecimiento económico ha llegado a ser cada vez más independiente de la
intensidad de los flujos del comercio internacional y que los elementos dinámicos
estarían centrados en grandes empresas que producen manufacturas tecnológicamente
complejas para mercados globales imperfectamente competitivos. Allí, es donde
los nuevos actores estarían rápidamente mejorando sus resultados en el
comercio internacional. Fajinzylber por su parte, (Fajinzylber, F. 1991) a partir
del trabajo de Mandeng, ubica no solo a los países ganadores, aquellos que
han incrementado su cuota de mercado, sino que también analiza estas
ganancias de acuerdo a los principales productos involucrados. En este sentido
distingue productos que están gozando de un incremento en la cuota de mercado
de aquellos que la están perdiendo. Para ello acuña la figura de los
productos "dinámicos" y los "descendentes". Los países
ganadores incrementan sus cuotas de mercado a través de productos "dinámicos".
Los países perdedores pueden perder sus cuotas de mercado con productos dinámicos
(una situación definida como "pérdida de oportunidades") o con
productos "descendentes" en una situación denominada
"retirada". Naturalmente, la mezcla de productos para virtualmente
todos los países contiene ejemplos de ambas clases. Entre los principales países de la OECD, Japón claramente
es el que ha obtenido las mayores ganancias en cuotas de mercados y más
importante aún, cerca del 80% de sus exportaciones están ubicado en una óptima
situación y casi todas ellas son manufacturas que no están basadas en
recursos naturales. Con pocas excepciones, los países de la Unidad Económica
Europea, aunque es posible observar ganancias en sus cuotas de mercado, éstas
son significativamente menores a las alcanzadas por los países asiáticos y,
enfrentan muchas oportunidades perdidas en sus resultados de exportación. No
obstante, se hace necesario destacar el hecho que a pesar de las pérdidas sus
exportaciones (en gran parte) no son manufacturas basadas en la explotación
de recursos naturales. La situación es crítica para países como Australia y
Nueva Zelandia que basan sus exportaciones en recursos naturales y
manufacturas directamente relacionadas con actividades primarias. Bajo este
mismo esquema propuesto por Fajinzyber los Estados Unidos estarían perdiendo
importantes cuotas de mercado debido a que un número menor de sus productos
se encuentran en la situación óptima y peor aún, muchos de sus productos se
ubican en la zona de "las pérdidas de oportunidades". Una proporción
similar de productos de exportación se encontraría en la fase de retirada. Este esquema demuestra un dramático cambio en las
relaciones comerciales de los países de la OECD generando diversos efectos el
más importante es el apresuramiento de las iniciativas de integración de los
bloques regionales, especialmente de aquellos países que están perdiendo
cuotas en el mercado mundial, Estados Unidos con el TLC y los países europeos
con la Unión Económica Europea. 4. La globalización y la inversión
directa Otro aspecto de suma importancia para la compresión de los
procesos que originan la globalización es indudablemente la inversión
directa. Desde los años 80s la dinámica que se observa en los flujos de la
inversión directa internacional es notoriamente superior a la dinámica que
se presenta en el comercio internacional y se convierte en un componente
principal del crecimiento económico. Una de las medidas más eficaces tomadas
por las empresas transnacionales para eliminar las restricciones al comercio
internacional fueron indudablemente las inversiones condicionadas. Se
negociaban inversiones en los distintos países a condición del levantamiento
selectivo de barreras arancelarias. Por lo mismo, quizás es que el proceso de
transnacionalización propicia, simultáneamente, el fortalecimiento de
tendencias hacia la globalización y la regionalización. La regionalización podría ser explicada advirtiendo el
significado e importancia del hecho de que cerca de la mitad de flujos
comerciales de Japón y de los Estados Unidos están directamente relacionados
con la inversión externa directa, esto es se trata de operaciones entre compañías
transnacionales. Es interesante observar, por otra parte, que alrededor del
ochenta por ciento de los flujos de inversión externa directa se concentran
en una triada conformada por Estados Unidos, los países de la Comunidad Económica
Europea y Japón. Que los países donde se originan los flujos de inversión
(fuentes) son los miembros de la Comunidad Económica (con un promedio anual
de 39 mil millones de dólares en el período que transcurre entre 1985, y
1989 y Japón que para el mismo período incrementa seis veces sus inversiones
alcanzando la suma de 111 mil millones. Lo anterior también podría explicar
la concentración de los flujos comerciales en esta tríada pues el 67% del
comercio mundial se efectúa entre estos tres grupos de países. (UNCTC, World
Investment Report, 1991). La importancia de las tendencias hacia la regionalización
que acompañan al proceso de globalización se puede advertir en múltiples
aspectos. En primer lugar las empresas transnacionales que actúan en el
mercado global deben concebir e implementar estrategias específicas para cada
uno de los tres más importantes mercados que componen la tríada, específicamente
en relación al diseño de los productos, el mercadeo y distribución, la red
de abastecimiento, finanzas, comercio e inversión externa. En este sentido,
varios autores (Agosin, M. y Tussie, D. 1992) han puesto en evidencia la
importancia que tiene para los flujos del comercio internacional las
diferencias existentes entre las distintas prácticas institucionales de los
países que componen la Tríada pues afectan directamente a las ventajas
competitivas. En segundo lugar, las industrias de alta tecnología que se
convierten en las empresas líderes de la competencia global no están
igualmente distribuidas entre los países. Esto implica, muchas veces, que
ante un incremento de la competencia los gobiernos se sienta impulsados a
generar políticas diseñadas para alcanzar o mantener sectores económicos
competitivos, al mismo tiempo que generan medidas que dificultan el desarrollo
de los negocios de las empresas "extranjeras". Un ejemplo notorio de
lo anterior lo constituye el MIT (el ministerio japonés para el comercio
internacional y la industria) que toma medidas que incluyen desde la asignación
dirigida del gasto público (compras gubernamentales hacia determinadas
empresas) hasta la subvención de investigación y desarrollo para áreas
específicas del desarrollo científico/tecnológico. En tercer lugar los países miembros de la Tríada influyen
decididamente en la definición de las reglas del juego con respecto al
sistema multilateral. Entre las parte más importantes del sistema cabe
mencionar a la Organización Mundial de Comercio, la Organización para la
cooperación económica y el desarrollo (OECD), el sistema que regula las
finanzas internacionales (FMI, Banco Mundial, el Banco Internacional de Pagos
(BIS) y el sistema de Naciones Unidas. A través de estos organismos los países
desarrollados agrupados en el "grupo de los siete" (Estados Unidos,
Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Japón) negocian las políticas
globales en relación a las tasas de intercambio, las tasas de interés, al
financiamiento externo, y de manera importante influyen sobre las tendencias
hacia la globalización y regionalización. Parece que para una cabal comprensión de los fenómenos
que nos preocupan los esfuerzos teóricos basados en la conceptualización de
las ventajas comparativas de las naciones no son suficientes. Por ello, habría
que acudir hacia aquellas investigaciones basadas en las ventajas competitivas
de las empresas, mismas que colocan el énfasis en la decisiva importancia que
adquiere la investigación y desarrollo, la innovación y la tecnología para
la obtención de roles y jerarquías de privilegio en la nueva división
internacional del trabajo y del comercio. Esta nueva situación se manifiesta claramente en dos áreas
separadas que dependen tanto de la naturaleza de las actividades productivas
como de su grado de "madurez" tecnológica. En las industrias estratégicas
tecnológicamente sofisticadas tales como la microelectrónica, la biotecnología,
el desarrollo de nuevos materiales, la robótica, el desarrollo de la
computación, telecomunicaciones en donde las ventajas competitivas - en su
mayor parte. Son producto de costosas investigaciones y el establecimiento de
alianzas estratégicas entre empresas transnacionales de alta tecnología. En lo que se refiere a aquellas industrias
"maduras" basadas en economías de escala y producción masiva y
estandarizada tales como la industria del automóvil, los artículos de
consumo electrónico, las textiles, etc. El proceso de reestructuración para
alcanzar niveles competitivos reside en una mezcla de avances tecnológicos e
innovaciones organizacionales. Así surgen nuevas prácticas en los sistemas
industriales, se impone un nuevo "sentido común" de la eficiencia
que a lo menos posee tres importantes dimensiones. La primera está relacionada a los avances tecnológicos
aplicados a los sistemas productivos que permiten la implantación de tecnologías
automáticamente integradas en todos las fases de la actividad de las
empresas. La segunda dimensión es la incorporación de una nueva forma de
gestión y de organización de las tareas productivas que permiten la
apropiación de estándares de calidad y eficiencia demandados por los
mercados globales. La tercera dimensión subraya la importancia decisiva que
tiene para la obtención de ventajas competitivas el establecimiento de una
nueva forma de relación entre las empresas y sus proveedores, basadas en la
cooperación y la confianza, así como en el reconocimiento de un recíproco
interés para posibilitar el desarrollo de ambas partes de una asociación
considerada como permanente. PLANIFICACIÓN CENTRALIZADA Y
PLANIFICACIÓN MIXTA En el orden socioeconómico muchos autores han definido el
alcance práctico de la planificación normativa, no antes sin advertir sobre la
necesidad de establecer el contexto en el cual el hecho planificador se produce.
De tal manera que desde este enfoque se podría hablar de dos tipos de
planificación: la planificación centralizada y la planificación pluralista o
mixta. La planificación soviética, por ejemplo, se caracteriza por
la dirección central de la economía. El plan especifica y controla las
actividades de las empresas. La planificación responde a unas formas de
organización social donde existe la propiedad colectiva de los medios de
producir y una estructura piramidal del poder económico. En los países
socialistas es una necesidad la planificación. Allí la racionalidad y la
viabilidad están dadas por <definición>. La planificación es un proceso
institucionalizado> no sólo como mecanismo de coordinación sino como una
ley de funcionamiento y organización que sustituye las leyes del mercado que se
practican en las sociedades capitalistas. Charles Bettelheim dice: "La planeación socialista es una actividad colectiva,
por medio de la cual los trabajadores de un país socialista determinan, por una
parte, de manera coordinada, teniendo en cuenta las leyes económicas objetivas
así como las propiedades del desarrollo social, los fines por lograr en el
dominio de la producción y del consumo, y asegurar, por otra parte, las
realizaciones de esos objetivos en las condiciones que se juzgan mejores." Señala además que esta planeación tiene tres exigencias: La planificación mixta o pluralista se asienta en la
posibilidad de aplicar las políticas de centralización de una buena parte de
la economía, en países capitalistas, desde el Estado, Dos autores plantean con
mucha claridad este tipo de planificación sobre todo en el orden económico:
Arthur Lewis y Oscar Lange. El primero de ellos dice: "La disputa entre la planeación y el laissez-faire no
es una disputa entre el orden y la anarquía en la vida económica. Todos los
pensadores políticos serios, incluso los filósofos laissez-faire, parten de la
proposición de que la producción y la distribución deben controlarse para
ponerlas al servicio de fines sociales. El punto a discusión es qué parte de
este control puede ser invisible y qué parte debe ser visible. El primero,
aplaudido por 105 protagonistas del laissez-faire, es aquel que ejerce el
mercado; el último, favorecido por los planeadores, es el organizado por el
Estado." Oscar Lange afirma: "La planificación es una forma relativamente nueva de
política económica. Se originó con las economías socialistas y es parte
esencial de ellas. Sin embargo la planificación como método de promover el
desarrollo económico no ha permanecido limitado a los países
socialistas." La planificación, con estas características, y a pesar de
las afirmaciones de Bethelheim, se practica en Europa y en América Latina con
distintos signos: en Europa se formaliza para la reconstrucción después de la
Segunda Guerra Mundial y en América Latina para alcanzar el desarrollo. Como en esta región es donde se dan las características básicas
de la planificación normativa en países subdesarrollados, cabe transcribir muy
brevemente sus rasgos históricos más importantes. De 1948 a 1950 domina el
pensamiento ligado a la velocidad del crecimiento. Se piensa en el producto por
habitante, como mecanismo eficiente para el desarrollo. La CEPAL es el organismo
encargado de conocer la realidad de América Latina bajo estos supuestos, pero
hay un grupo de investigadores que se apartan de esta vía y descartan la
posibilidad del desarrollo mediante la evolución del crecimiento. Las teorías
Keynesianas también influyen en forma determinante en la región, ya que
propician la intervención más directa del Estado en las economías nacionales.
Otras fuentes de información para la época son el modelo de Harrod-Domar y el
esquema de Wassily Leontief. Harrod y Domar presentan un modelo de crecimiento económico
que se traduce en una teoría de asignación de recursos, fundamentando así las
tareas de planificación global en la región; y Loontief señala que toda
economía se puede analizar mediante la Interrelación de sus sectores
productivos descritos en una matriz denominada de insumo-producto para
establecer el modelo de estructura más apropiado al tipo de desarrollo
esperado. De aquí surge el método insumo-producto que permite las proyecciones
de los sectores y sus interrelaciones. El conjunto de proyecciones se transforma en métodos de
planificación. Se crean oficinas de investigación y de asesoría a los políticos,
que formulan planes, en los cuales además de las previsiones se recomiendan las
reformas al sistema. Ninguno de estos planes se cumplió, pero las oficinas
cumplieron una función de denuncia y sirvieron de escuela para los futuros
planificadores. De esta escuela, hemos señalado, surge la corriente
normativa que le asigna al proceso planificador capacidad para la transformación
social. Los planteamientos formulados recientemente a través del
Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES) parecen
regresar al concepto de los inicios de la planificación en la región, como
puede observarse en esta definición: "La planificación nacional es generalmente entendida
como aquel proceso que pretende racionalizar y regular - parcial o totalmente -
la organización del esfuerzo de una sociedad para lograr objetivos de
desarrollo económico y social. La planificación por lo tanto puede ser
entendida como la <conciencia del desarrollo>, ya que ofrece una visión
del crecimiento económico y del bienestar social expresadas en sus opciones
principales dado un conjunto de objetivos; como una afirmación de voluntad
colectiva respecto a la que debe desempeñar el Estado y como balance
provisional de lo que será el futuro. Jorge Méndez, director del ILPES, observa también la
existencia de cuatro estilos de planificación en el continente, de acuerdo al
conjunto de proyectos nacionales para el desarrollo que se dan por grupos de países
(ver figura 1). La corriente normativa de la planificación tiene varios
enfoques, pero todos consideran que "la planificación puede ser un
instrumento eficaz para orientar el proceso de reformas estructurales en el
sentido de promover y hacer viable un proceso de desarrollo". LOS PLANTEAMIENTOS DE TINBERGEN Otros rasgos economicistas de la planificación normativa se
observan en las proposiciones de Jan Tinbergen. El basa su estudio de planeación
en la estructura económica: "La programación general tiene que darnos una ojeada a
vista de pájaro del módulo de desarrollo futuro del país, y mostrar la forma
más deseable y más viable en que se desarrollará el producto nacional y sus
componentes, es decir, las importaciones y la producción de los grandes grupos
industriales, así como su destino: exportaciones, consumo, inversión y uso del
gobierno" Este enfoque se fundamenta en las relaciones económicas que
ocurren en el nivel general de la economía y sus consecuencias en situaciones
concretas. El programa <macroeconómico> proyecta el desarrollo de cifras
globales como el ingreso y el gasto nacionales (consumo e inversiones privadas y
gasto público) importaciones, exportaciones e importaciones de capital nacional
total. El programa «microeconómico> proyecta las cifras relativas a
industrias concretas, regiones de un país y empresas importantes concretas. Los planteamientos de Tinbergen esencialmente «economicistas»,
ejercen, al igual que los de Ahumada, gran influencia en la planificación
venezolana, no sólo por la forma como explica su paráis, sino por su enfoque
del Estado intervencionista en un sistema de planificación mixta. Por encima de
las tareas administrativas, dice, aún queda sitio para alguna participación
directa del sector público en la producción. No parece deseable la libre
competencia en sectores con altos costos fijos y economías de escala y que a la
vez sean fundamentales para la vida económica, por lo que recomienda el control
gubernamental en estos sectores. Agrega, además, que la elección (léase
planificación) no necesita ser tajante entre propiedad totalmente pública o
totalmente privada: <la propiedad mixta puede dar en ocasiones una forma de
combinar la eficacia privada con un conveniente control directo del Estado.> La planificación francesa le agrega, en forma expresa el
componente participación a la planificación normativa. Se le considera como
factor conciliador entre la iniciativa individual y la orientación común del
desarrollo. De aquí la expresión de economía concertada que se le atribuye al
proceso desde el primer plan, elaborado inmediatamente después de la Segunda
Guerra Mundial. Esta característica esencial en el proceso lo destaca Pierre
Massé: ESTILOS DE PLANIFICACIÓN EN AMERICA LATINA ESTILOS DE PLANIFICACION PROYECTO NACIONAL DE DESARROLLO CONCEPCION DE LA PLANIFICACIÓN ESTATAL ESTILO 1 MERCADO LIBRE Estado subsidiario Política social subsidiaria Apertura externa amplia Subsidiaria Comprensiva Normativa (SCN) ESTILO 2 MERCADO REFORMADO Mercado corregido Política social Apertura externa regulada Reguladora De proyecto y programas o Comprensiva Normativa (RPN) o (SCN) ESTILO 3 MERCADO ORIENTADO Estado regulado Objetivos sociales preeminentes subsidiaria Apertura externa restringida Reguladora Comprensiva Normativa o adaptativas (RCN) o (RCA) ESTILO 4 CENTRALMENTE PLANIFICADO Estado asigna recursos Objetivos sociales preeminentes Centralizada Comprensiva Adaptativa (CCA) "Antes de definirse por su objeto, su estructura o sus
medios la planificación francesa se caracteriza por su espíritu. El espíritu
del plan es el concierto de todas las fuerzas económicas y sociales de la nación." Los iniciadores de esta forma de planificación no conciben
un plan como «obra exclusiva del Estado», ni visiones comunes a la
Administración y de los empresarios. «La planificación debe ser abierta e
incluir a los trabajadores en primer lugar, para desarrollar en ellos un
sentimiento de participación fundado en los hechos.» La planificación concebida por esta corriente de
pensamiento, es la que conocemos como planificación del desarrollo. De las
investigaciones del ILPES se puede deducir que actualmente existen dos formas de
considerar este proceso: a) Como un esfuerzo metódico de regulación de todo o
parte de un sistema social. b) Como una actividad de carácter esencialmente
informativa y predictiva, basada en proyecciones cuantitativas respecto de la
evolución esperada de la economía. En su práctica se observan (esfuerzos
por elaborar planes de mediano y largo plazo, por iniciar la planificación
operativa anual para vincular los planes financieros con las metas nacionales,
por sectorizar la administración pública para practicar la planificación
sectorial y por formalizar la planificación regional. Este tipo de planificación se va adaptado en países y
regiones socialistas y capitalistas bajo las características de planes
elaborados y controlados en forma centralizada; con la obligatoriedad para
todos los sectores en las sociedades socialistas y con la doble modalidad en
los países capitalistas: imperativos para el sector público e indicativos
para el sector privado. Sobre el pensamiento planificador actual Herman Van Gunsteren
clasifica los enfoques en tres escuelas: b) La escuela bio-Cibernética: Es un pensamiento avanzado sobre sistemas complejos y
ampliamente desarrollado mediante el enfoque de sistemas. Aquí la planificación
cumple funciones de control. Los exponentes de esta escuela son Stafford Beer
y George Chadwick. c) La escuela de planificación comunicativa: Sostiene que el papel de la planificación es el de crear
conciencia cívica, motivaciones, acumulación de voluntad política,
cuantificación, sin todo lo cual es imposible un gobierno racional (Jurgen
Habermas y C. West Churchman). Los nuevos planteamientos en materia de planificación, son
enfoques sobre las tendencias actuales del proceso planificador que se
inscriben en su mayoría en la corriente normativa, pero con proposiciones de
singular importancia para la planificación estratégica. Además es de
observar la relevancia que se le da a los sistemas como eje de la planificación.
Cuestión que ya venia asomando desde la planificación administrativa. En 1964, vino al país una misión de UNESCO con el propósito
de el proyecto de revisar el proyecto de Consejo y proponer algunas pautas de
orientación e implementación. Entre sus opiniones y sugerencias
vale la pena destacar las siguientes. La creación del Consejo era una necesidad impostergable; Posteriormente, con éste y otros argumentos en el tapete,
tuvieron inevitables lugar negociaciones hasta culminar el 26 de junio de '1967
con la promulgación de la Ley que crea el presente CONICIT. No es, sin embargo, sino hasta el 13 de junio de 1969 con la
designación de su Directorio cuando queda formalmente constituido el CONICIT
con sus autoridades completas, designadas en dos períodos gubernamentales: el
Consejo fue nombrado por el Presidente Raúl Leoni y el Directorio (Presidente,
el Vice-Presidente y tres vocales, con sus respectivos suplentes), por el
Presidente Rafael Caldera. Antes de que el CONICIT se instalara y comenzara
discretamente sus actividades, se había producido un hecho interesante de reseñar:
la presentación, por parte de un grupo de investigadores del IVIC encabezado
por Raimundo Villegas, de un documento titulado "Bases para una Política
Científica Nacional". En este, curiosamente, se proponía "además
de impulsar al CONICIT, la creación de un organismo ejecutivo (Comisión de
Ciencia y Tecnología) encargado fundamentalmente de formular y ejecutar la política
científica y el cual podrá asumir adicionalmente las funciones propias de una
Fundación"...(mediante) ... ayuda a los investigadores, a los proyectos...
y ...un programa de becas". De esa gestión inicial del CONICIT interesa resaltar dos
hechos ocurridos ese año: el comienzo de lo que seria el primer Diagnóstico/Encuesta
del CONICIT, y la publicación del primer documento oficial del organismo sobre
Política, el cual se tituló: "Política nacional relativa ala investigación
científica y tecnológica". El año de 1974 fue un año clave en la evolución del
CONICIT como también lo es para otras muchas instituciones y para el país
mismo. Los aumentos de los precios del petróleo hicieron saltar el
Presupuesto Nacional hacia niveles sin precedente, y provocaron un estado de
euforia en muchos que creyeron lanzarse de veras hacia "La Gran
Venezuela" con paso rápido y enérgico. La coincidencia de un liderazgo
con respaldo y la abundancia de recursos financieros con un estilo de gobierno
ejecutivo y audaz crearon un clima muy característico. Los grupos son: "El político, los técnicos y la
burocracia", y la relación que se establece entre éstos grupos en el
proceso de planificación del desarrollo. El grupo de "los científicos" está formado por
aquellas personas que han venido dedicándose, total o parcialmente a la
investigación científica y tecnológica de una manera profesional. En muchos
casos comparten su tiempo entre estas actividades y la labor educativa a nivel
superior. El grupo de "los ingenieros" está, en principio,
formado por todas las personas que ejercen esa profesión. La fracción del
grupo que ha mostrado un interés más especial por la creación de tecnologías
y la prestación de servicios tecnológicos, tal como los ingenieros que han
promovido centros de investigación y servicios industriales. El grupo de ''los productores" es el de aquellos que
directamente forma pare del sector productivo, bien como propietarios, bien como
ejecutivos y empleados de empresas. En un sentido más estrecho, comprende un
grupo relativamente pequeño de industriales, especialmente manufactureros del
sector privado, que desempeñan funcione de liderazgo empresarial y gremial. El grupo de "los planificadores" comprende a todos
aquellos que pasan por ser especialistas de la planificación en general o en
alguno y, aún cuando puedan tener una formación básica muy variable, suelen
ser asimilables a las "ciencias sociales" por cuanto son los modelos,
los esquemas y la terminología provenientes de tales ciencias los que suelen
manejar, con cierto predominio de la visión "economicista". "Los burócratas" constituyen un grupo que existe
en toda institución. Esta representado por el funcionario, no importa su
formación o esfera de actividad, responsable de los procedimientos y sistemas
relativamente rutinarios y normalizados. El grupo de "los políticos", altamente heterogéneo,
esta formado por aquellos que tienen en la política su profesión, o que momentáneamente
se encuentra ubicados en cargos de alto nivel gubernamental con mayor o menor
decisión. El Programa de Carlos Andrés Pérez, candidato de Acción
Democrática (AD) se titulaba "Acción de Gobierno. Hacia la Gran
Venezuela", y contiene una sección de moderada extensión sobre
"Ciencia, Tecnología y Desarrollo". Allí encontramos los siguientes
puntos: Este "diagnóstico" prefigura lo que seria el
diagnóstico del Primer Plan de Ciencia y Tecnología.
CARACTERIZACIÓN DE LOS GRUPOS PARTICIPANTES EN LA
SOCIO-POLITICA E INSTITUCIONAL DE LAS POLITICAS DE CIENCIA Y TECNOLOGIA CIENTIFICOS INGENIEROS PRODUCTORES PLANIFICADORES BUROCRATAS POLITICOS Y estabilidad. El juicio de los "pares" y el escalafón La eficacia técnica La eficacia técnica La eficacia técnica y la flexibilidad frente a otros grupos La protección legal Depende de su pro-pio comportamiento ante los grupos que representen La investigación y la educación El ejercicio profesional La esfera productiva La racionalización formal de todo el proceso La acción parcial (el procedimiento) La sociedad como un todo Una verdad científica Una verdad técnica y pragmática Una verdad pragmática Una verdad científica y estabilidad Su seguridad y estabilidad Una verdad pragmática Nueva información científica La alternativa más económica La alternativa más económica La alternativa mas económica (y viable) El cumplimiento de la norma El poder La investigación y la docencia La decisión económica La decisión económica La argumentación administrativa La tramitación administrativa La decisión política Formal Formal y Material Material Formal (y material) Burocrática (formalista) Material a) Se proponen triplicar para 1978 el número de
investigadores y adelantar un plan de adiestramiento junto con la industria
para pasantías de investigación. b) Se anuncia el apoyo financiero necesario para todos
los tipos de investigación y, en especial, para las de carácter
interdisciplinario dirigidas hacia prioridades nacionales. c) Se anuncia el incremento progresivo del financiamiento
a la investigación y la implantación de un Banco Nacional de Tecnología. d) Se anuncia que se fortalecerá y aumentará de jerarquía
CONICIT para que pueda atender sus atribuciones. e) Se anuncia la revisión del ordenamiento jurídico
relativo Área, una Ley de Regulación de la Transferencia de Tecnología y
modernización del Registro de la Propiedad Industrial. f) Se anuncia una política de desarrollo regional y el
fortalecimiento o creación de centros regionales de investigación. g) Se anuncia también la realización de un gran Foro
Nacional de Ciencia y Tecnología con la más amplia participación. Este anuncio luego se concretaría con la celebración
del I Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología en 1975. Como parte del proceso de formulación del V Plan de la Nación
se hizo una presentación de un documento de estrategia al I Congreso Nacional
de Ciencia y Tecnología con lo cual se pudo establecer el puente entre ambos
procesos. Se encuentran los siguientes puntos: En el marco del V Plan de la Nación se formula y publica el
primer Plan de Ciencia y Tecnología para el periodo 1976-1980. La primera aspiración de los pocos investigadores científicos
venezolanos de la década de los 50, y aun de inicios de los 60, era
demostrar que en el país se podía hacer investigación de calidad, no como la
actividad eventual de diletantes y aficionados, sino como una actividad
profesional. Estaba también presente el deseo de hacer ciencia, actividad
racional y rigurosa, y con ello contribuir a la difusión de actitudes modernas
en un país donde hasta hace poco prevalecía lo tradicional-rural. La investigación científica, debía distinguirse lo más
claramente posible de la mera "aplicación" de conocimientos típicos
del ejercicio profesional, frente a su simple "estudio" y
"transmisión" típico de la educación rutinaria, y aun frente a la
tradicional actividad "recolectora" y "clasificadora" de
cierto tipo de botánicos, zoólogos o minerólogos que pasaban por ser nuestros
únicos "científicos". La simple distinción entre investigació | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||