Monografias | Desarrollo Psicologico del nino de 0 a 7 añosDesarrollo Psicologico del nino de 0 a 7 añosResumen: Se plantea aña por año el desarrollo psicológico del niño y su adaptación a su entorno. De 0 a 1 año En este primer año destacan las funciones biológicas
de autoconservación. La primera relación que el niño desarrolla
con su entorno es la relacionada con la función oral-alimenticia . Esta
función es la primera fuente de satisfacción, así como la primera vía de
descarga de las tensiones internas del niño.La succión y el morder
van a ser sus dos actividades más importantes como forma de exploración del
mundo que le rodea. El único peligro estará (sin entrar en el
aspecto nutricional, de inmunización,..tan importante de la lactancia
materna) en que la madre no desarrolle la empatía y relación adecuada con el
niño, algo mucho más potenciado con la lactancia materna y
que, por supuesto, recomendamos si es posible la elección. Con la
lactancia se completará el ciclo de la maternidad. La sensibilidad de la madre o su
sustituta a los mensajes del niño, influirá en la irritabilidad de éste (se
mostrará más o menos llorón) y en su predisposición a iniciarse en la
comunicación. En este 1er año, se van a ir organizando los
distintos ritmos de sueño-vigilia-alimentación; será conveniente
observar esos ritmos, para poder respetar al máximo la demanda del bebé. De esta forma, habrá una evolución que irá
desde la ausencia total de movimientos voluntarios a una progresiva autonomía
que logrará con la adquisición de la marcha: - descubrirá el volteo (la capacidad de
darse la vuelta por sí mismo, pasando del boca-arriba al boca-abajo y
viceversa) - el tono de los músculos de su cuello
se irán fortaleciendo, así como sus glúteos y sus lumbares. Ello va
encaminado a permitirle la sedestación (inicialmente con apoyo, para pasar a
mantenerse sentado sin ayuda). - la sedestación le permitirá mejorar
la manipulación con las manos; y la vista y el oido irán quitando
protagonismo a la boca como medio de exploración de las características de
las cosas. - sus sentidos van a ir madurando con
sus experiencias. - irá descubriendo partes de su cuerpo:
manos, pies,... - tras el volteo, descubrirá la posibilidad de
"arrastrarse": primero circularmente (girando sobre su
abdomen) y luego reptando. - empezará a reconocer rostros conocidos
y reaccionará con lloros frente a los extraños. - alrededor del último trimestre, se iniciará
en el gateo, para acabar en la bipedestación alrededor del año. El bebé irá expresando sus necesidades
mediante gestos, actitudes y contactos visuales que provocarán reacciones en
su entorno, dándose así un intercambio afectivo con los demás. Sus emociones irán cambiando y se irán
diversificando, así como la expresión de éstas sobre el cuerpo (a través
del tono muscular y de la tensión). El lenguaje del cuerpo será, pues, su
primer lenguaje. Estas necesidades deberán ser atendidas, sin adelantar ni
retrasar demasiado su satisfacción, cuidando a la vez la relación afectiva
con el niño (acariciándole, hablándole,...). Cuando hablamos de sus necesidades
nos referimos no sólo a las biológicas, sino también y
principalmente a las psíquicas, las afectivas, a las de sentirse
querido. De aquí, surgirán las bases de su
sentimiento de seguridad y de su futura capacidad de amar; sólo será capaz
de amar desinteresadamente, si él también se ha sentido amado, y no sólo
cuidado. A lo largo de este primer año, se producirá
la adquisición del lenguaje: - sobre los 2-3 meses, se observa un aumento en
la calidad y variedad de las vocalizaciones, dando lugar al balbuceo. - a lo largo de la segunda mitad de este año,
el bebé irá dejando de utilizar ciertos sonidos, para centrarse en
pronunciar aquellos que pertenecen a la lengua de su entorno. - alrededor del año (hablamos en términos
medios) se producirá la emisión de la 1ª palabra. El organismo va a ir madurando en todos
sus aspectos, y junto con la acción del medio va a hacer que el bebé vaya
evolucionando. De 1 a 2 años Esta edad está básicamente orientada a
establecer relaciones con el mundo exterior. Ahora, realmente el niño
se adaptará a situaciones nuevas, no sólo utilizando esquemas ya adquiridos,
sino buscando y encontrando medios nuevos. Se muestra muy activo. Se inicia en la conquista de su autonomía
(se mantendrá de pie, dará sus primeros pasos,...), cada vez con mayor
seguridad. Es aconsejable preparar el espacio para sus avances evitando
los peligros, para así evitar al máximo el uso de prohibiciones innecesarias
que sólo conseguirían reprimir su curiosidad natural.Comienza a interiorizar
ciertas prohibiciones; por ello, interesa que éstos, realmente, sean pocas,
fundamentales y permanentes: ello le dará seguridad y confianza, así
como le ayudará a estructurar sus pautas de comportamiento. Se irán observando enormes progresos de
control y dominio general de su cuerpo. Alrededor del año y medio, complicará
sus habilidades en el andar: lo hará hacia atrás, pisará pequeños
objetos del suelo,...Sólo cuando el andar se haya automatizado, dejará de
ser interesante como tal para el niño.El andar va a permitir al niño
orientarse en el espacio, conocer más y mejor los objetos de su alcance y
manipular mucho más. Irá perfeccionando la comprensión del
lenguaje, así como desarrollando el suyo propio. En estos momentos, existe
un desfase entre la comprensión y la producción de dicho lenguaje, ya
que la primera está más avanzada que la segunda. Si más allá de los 18 meses, no se ha
producido la emisión de la primera palabra, será necesario consultar a un
especialista infantil. Se consolidará en este año, su actitud
ante la limpieza, ya que se producirá a finales de éste el control de
los esfínteres. Para ello y para que esa actitud sea positiva, se le
facilitará el juego con elementos tales como arena, barro, agua,... dejándole
libertad de exploración. No habrá que imponerle esos hábitos
de limpieza, sino que se le ayudará para que éstos se vayan formando. El niño va a mostrar mucha avidez e
inquietud por conocerlo todo. Su curiosidad le llevará también a
explorar diferentes partes de su cuerpo. Alrededor de los 2 años, surge el
"no" como organizador de la conducta". Es la etapa de la
negación frente a todo. También ante la comida: ello puede convertir
el momento de comer en un "acto realmente duro". Tendremos presente
que el "tocar" es una necesidad normal en su desarrollo, y la comida
quedará también incluida en este sentido. Se intentará, en lo posible, ser
permisivo en este sentido. De 2 a 3 años Alrededor de los 2 años, el Sistema
Nervioso del niño alcanza la madurez necesaria para acceder a nuevos
aprendizajes, coordinar mejor sus movimientos,...pero su capacidad de detener
la acción y su voluntad aún no. Le es más fácil comenzar una acción,
que dejar de hacerla; ello hará que, en un
momento dado, pueda coger rabietas y no sepa cómo salir de ellas, pueda pegar
y/o morder, dar patadas,... El control de su postura le permite
ponerse de puntillas, intentar mantenerse sobre un pie, apilar en equilibrio más
cubos que antes,...El movimiento es para él una necesidad, así como una
fuente de placer. Una nueva adquisición señalará un
importante avance en la autonomía del niño, como resultado de su
madurez. Se va a ir produciendo el control, diurno sobre todo, de los esfínteres
y, alrededor de los 2 años y medio también nocturno. Esta adquisición será aún frágil; cualquier
cambio en el entorno del niño puede hacerle retroceder. En ese caso, se hará
necesario ser muy comprensivo con él, no dramatizar más de la cuenta.
En breve, volverá a recuperar dicho control. Para que el niño vaya avanzando en su autonomía,
habrá que asegurar que su curiosidad natural no se vea frenada, siempre
y cuando no se ponga en peligro su seguridad ni la de los demás. Será esta
curiosidad la que le impulsará a seguir aprendiendo. En la medida de lo posible, no se dejará a su
alcance objetos susceptibles de prohibírsele, por peligrosos o frágiles; si
ello ocurre, será más conveniente distraer su interés hacia otro objeto
antes que la prohibición. El niño entra ahora en la llamada
"fase del negativismo" o de oposición, en la que la actitud
predominante va a ser de protesta o negación ante lo que se le dice o se
pretende que haga. Tanto puede aparecer de forma gradual, como
bruscamente, transformando al niño de un día para otro. La cuestión más
insignificante puede convertirse en el mayor de los conflictos; será difícil
saber por dónde va a salir su oposición. Su afán por demostrar su
independencia, le hará a veces hacer sólo cosas prohibidas. El conocer
la existencia de esta "crisis de los 3 años" hará su
obstinación más llevadera y comprensible, y se podrá ser más
tolerante; por lo menos debería de ser así. Un enfrentamiento rígido y abierto a su
oposición hará más difíciles las cosas y no le ayudará a superar esta
fase; todos conocemos personas mayores que parecen estar aún en esta fase. Se favorecerá al máximo su autonomía. Si entra en rabietas (pues pretenderá
la satisfacción inmediata de sus deseos) , habrá que intentar mantener la
calma, sin intentar razonarle , ni por supuesto pegarle, y dejar pasar el
momento crítico sin ceder en el motivo que la ha generado (punto
fundamental si no nos queremos ver metidos en un círculo desagradable). Suelen ir dirigidas contra los padres;
raras veces lo hará contra otros adultos ni contra niños de su edad. La
crisis de los tres años es pasajera, pero no así los avances en autonomía y
y afirmación de sí mismo del niño, que supondrán algo muy importante en su
desarrollo. El niño de esta edad, generalmente, juega
solo o junto a otro niño, en paralelo. No sabe aún compartir sus juegos
ni sus juguetes con otros niños. Durante el mismo, cambiará con frecuencia
de una actividad a otra, aunque predominarán las llamadas "actividades
motoras importantes" (correr, trepar, arrastrar,...) En esta "edad mágica", el niño
creerá todo lo que se dice. De ahí, que no debamos abusar de su
credulidad: jamás le amenazaremos con la presencia de personajes
malvados, ni con nuestro abandono o pérdida de nuestro afecto. El niño teme
ser realmente abandonado. No debe utilizarse el miedo, para hacerle desistir
de aquellas conductas "no convenientes". En este período, existe entre los niños gran
desigualdad respecto al lenguaje; la estimulación del medio marcará la
diferencia, así como el nivel de inteligencia y de afectividad del niño. A esta edad, el vocabulario aumenta considerablemente:
se pasa de las 150 palabras (de los 2 años) a unas 1500 (a los 3 años),
aproximadamente.. Podemos contribuir a enriquecer su lenguaje,
hablándole, describiéndole las cosas que ve, lo que hace o ve
hacer,...siempre pronunciando con claridad, respondiendo a sus preguntas (ésta
es una edad preguntona). Es importante procurar no anticiparse a sus
deseos antes de que los exprese verbalmente: ello le llevará a ejercitarlo más. El niño empezará a conocerse a sí mismo
al final del 2º año; primero exteriormente, y luego interiormente. A los 2 años
reconocerá a otras personas. No debe olvidarse que los padres son los
modelos a seguir por lo que hacen más que por lo que dicen. Asimismo, es
conveniente favorecer el acercamiento del padre del mismo sexo al niño, para
ir favoreciendo su identidad. De 3 a 4 años Esta etapa es un punto culminante en el
desarrollo del niño. Es un momento crucial: se produce la toma de
"conciencia de sí mismo"; esto puede reconocerse en el uso que
hace de los pronombres personales. Al final del 3er año, el niño empezará a
hablar de sí mismo en primera persona y no en tercera. En esta edad hay una reestructuración global
de todas las funciones psíquicas Su lenguaje va perfeccionándose, sobre
todo a nivel de construcción: utilizará artículos, preposiciones,
conjunciones,... Va apareciendo el juego con otros niños,
aunque le sigue gustando el juego en paralelo, así como el solitario. Aunque
le sigue gustando cambiar a menudo de juego, dedicará cada vez más tiempo a
la misma actividad. Muestra grandes dosis de imaginación en su
juego. Creerá todo lo que le digamos. No hay
que aprovecharse de ello para chantajearle o
amedrentarle con la aparición de personajes malos con el objetivo de
conseguir nuestros fines o de hacerle desistir de los suyos. La línea de la "normalidad" de
esa imaginación vendrá marcada por el hecho de si el niño sabe o no que está
jugando. Hay mejor y mayor coordinación en sus
movimientos: sube y baja escaleras alternando los pies, abrocha y
desabrocha sus botones,... A esta edad, suelen aparecer los miedos con
mayor intensidad que a los 2 o a los 4 años. Ahora, podrá incluso expresarlos verbalmente. Se produce un importante cambio: el niño es
ahora capaz de representar en su pensamiento la acción que va a realizar
(antes de realizarla), así como expresar mediante el lenguaje hechos pasados. Planteará, incansablemente, preguntas (los
conocidos "por qué") a las que habrá que intentar
responder. Intentaremos ampliar al máximo la respuesta, contribuyendo así a
desarrollar el lenguaje y su inteligencia. A esta edad se inicia el curso escolar.
La actitud que adopten los padres ante esta nueva situación marcará la
actitud del niño. Hay que intentar no sobreprotegerle, pues con ello no
favoreceríamos su autonomía; al contrario, le perjudicaríamos acentuando más
su inseguridad. Es importante no retrasarse a la hora de
recogerle, pues el mayor de los temores del niño es el del abandono. Si cuenta con la presencia de un hermano mayor,
todo será más fácil, pues en él habrá un fuerte deseo de imitarle en
todo; también en esto. Pero no para todos los niños es fácil el
inicio escolar; para algunos supone un auténtico trauma que habrá que ayudar
a superar. El niño podrá manifestar dicho rechazo mostrándose más
agresivo, comportándose como si volviese a ser más pequeño de lo que en
realidad es, pesadillas,.. de 4 a 5 años A esta edad sigue disfrutando con las
actividades físicas (trepar, columpiarse, deslizarse,...); aunque su
juego es todo movimiento, combinará éste con actividades más tranquilas.
Dedica más tiempo continuado a una sola tarea. Muestra mayor autonomía, tanto a nivel motriz
como afectivo. Va perfeccionando su habilidad manual. En su juego se refleja mucho la gran
imaginación que tiene llegando a confundir lo real con lo irreal. Los temores
que puede llegar a sentir de forma más acusada suelen ser producto de su
imaginación. Demuestra sus miedos; son miedos específicos: a la oscuridad, a
los animales,... Se refleja claramente en su juego lo que
llamamos "juego simbólico", que es aquel en el que el niño asigna
a cada objeto o juguete de su actividad un papel o rol; a través de este
juego, el niño expresará sus conflictos internos, sus deseos y
miedos...Observar este tipo de juego puede ser de gran ayuda para conocer cómo
vive el niño lo que ocurre a su alrededor. Por lo general, le cuesta compartir sus
juguetes con otros niños o necesita llevarlos consigo adonde vaya. Son muy sociables; aun cuando realicen
una actividad individual junto a otro niño, suele ir conversando con aquel. Son muy habladores y preguntones (los famosos e
inacabables "por qué" ), que ya se inician en el año anterior. Lenguaje y memoria se desarrollan mucho a esta
edad. En el lenguaje apenas comete errores; se
acerca casi totalmente al lenguaje adulto. Si se detectan sería signo de
alarma y motivo de consulta con el especialista infantil. No debe abandonarse
la evolución del trastorno al azar; es conveniente reeducar el lenguaje del
niño antes de que se inicie en el aprendizaje de la lecto-escritura, pues se
agravaría su problema. En cuanto a la memoria, no olvidemos que
retendrá siempre con más facilidad aquello que sea de su interés y ahora lo
hará claramente. Hay una gran necesidad de afirmarse como
persona: ahora es capaz de imitar a los adultos en muchas cosas. La
identificación con éstos va a ser fundamental en su evolución.
Generalmente, se identificará con el progenitor del mismo sexo, lo cual
ayudará a niño a aceptar su propio sexo. Si faltase dicho
progenitor debería fomentarse la identificación con otro adulto del mismo
sexo que el niño. Otras identificaciones complementarias (con hermanos,
abuelos, maestros,...) contribuirán a acabar de perfilar las características
del niño/a; estas últimas explicarían la diversidad de caracteres entre
hermanos. Alrededor de los 4 años, descubrirá de
forma natural la diferencia anatómica entre los diferentes sexos,
y será uno de los intereses presentes. Intentará verificar cada vez que le
sea posible esas diferencias, tanto con otros niños como con sus padres. Será
algo natural el hacerlo. En el dibujo de la figura humana, es
capaz de representar aquellas partes del cuerpo que conoce bien; a medida que
vaya conociendo más, irá completando su dibujo.
De 5 a 6 años Esta es una edad fácil, más conformista. Los
conocimientos adquiridos hasta ahora se organizan y solidifican. Su motricidad es ahora más tranquila,
lo cual le permite también disfrutar en espacios reducidos (el año anterior
aún necesitaba espacios grandes). Su motricidad sigue perfeccionándose. El niño expresará en sus dibujos lo que se
conoce como "realismo intelectual", es decir, lo que dibuja
no es la realidad (objetivamente hablando), sino los objetos tal y como son
para él (lo que él sabe de ese objeto). Así observaremos transparencias
entre un objeto y otro, desproporciones, falta de planos,... El niño expresará con sus dibujos lo que no
puede expresar de otro modo. En el juego, se observan diferentes
intereses según se trate de niños o niñas. Aparecen los amigos inseparables de su mismo
sexo. Importante en esta edad, es que la lateralidad
o predominio del lado derecho o izquierdo (de mano, ojo y pie), suele
estar bastante definida. Utilizará más y será más hábil con su mano
dominante, sea una u otra. Este proceso se va completando hasta los 6 años,
pero ya se ha de ir definiendo, pues ha de estar claro antes de
que se produzca el aprendizaje de la lectoescritura. Todavía no reconoce la derecha e izquierda en
el cuerpo del otro. Si se detectan defectos de pronunciación en el
lenguaje será conveniente consultar a un especialista infantil. Le gustan mucho los cuentos, pues aunque aún
no sabe leer pasa largos ratos mirando los dibujos. Le gusta terminar lo que ha empezado,
tanto en el juego como en la conversación. Le molesta dejar algo a medias. Se encuentra en una actitud muy receptiva,
en la que el mundo externo es muy importante. Los niños de esta edad son muy
diferentes los unos de los otros.
De 6 a 7 años Hay cambios bruscos.
Es una edad algo difícil. Se muestra hipersensible, susceptible e
irritable. Habrá que cuidar mucho las reacciones ante sus acciones o sus
errores. Se espera más de él. Las exigencias sobre él
son mayores. Se producen cambios en el organismo: caen
los dientes de leche y empiezan a salir los primeros molares definitivos. Todo
el organismo se hace hipersensible: son frecuentes las molestias físicas de
anginas, pies y piernas, fatiga,... se le darán los cuidados que precise,
pero sin demasiadas contemplaciones, pues se favorecería la fragilidad. El ejercicio y una buena alimentación le
ayudarán. Se observan bruscos cambios de humor que
le hacen rechazarlo todo y no querer nada, seguido de arrepentimientos y
acercamiento social. Hay nuevos progresos motrices: en su
juego hay un gran derroche físico. Se distrae fácilmente: su impulsividad
le hace no percibir los peligros. El niño de esta edad continúa sometido a
lo que percibe de forma inmediata, y esa percepción aún no es capaz de
corregirla mediante el razonamiento lógico (de la misma forma que lo viene
haciendo en los tres últimos años). El niño de esta edad iniciará su etapa en
la escuela, muy distinta a la que era en preescolar: ahora se enfrentará
a más exigencias,... Se le intentará facilitar esta adaptación: se
le preparará hablando con él sobre lo que le espera (dónde irá, con quién,
qué hará,...). El principal objetivo del curso será
el aprendizaje de la lecto-escritura. Si el niño
está maduro para ello, en poco tiempo aprenderá. para ello deberán darse
una serie de condiciones: - un dominio suficiente del lenguaje hablado
(que distinga sonidos, palabras,...) - que su inteligencia se encuentre ya en el
nivel analítico, es decir, que sea capaz de aislar y diferenciar formas,
componer y descomponer grupos de letras,... - una buena lateralización - buena organización del espacio y del
tiempo - una visión y audición dentro de la
normalidad - buena psicomotricidad Es importante no forzar al niño a
iniciarse en la lectura, por el hecho de tener 6 años. Tendrán que revisarse las condiciones
mencionadas, y trabajar la o las que falten, para que más adelante pueda
darse dicho aprendizaje sin problemas. Forzar al niño y dramatizar su fracaso en
la lectura, sólo provocaría en él un rechazo total hacia todo lo
relacionado con la lectura, y por extensión a otras asignaturas, viéndose así
afectado su éxito escolar. El cálculo será el otro aprendizaje
importante del curso: clasificar, ordenar, aprender las series de números,...
Para ello, se requerirán las mismas condiciones que para la lectoescritura. Con frecuencia a esta edad se da una nueva
fase de "por qué". Sabe conversar con fluidez. Muestra interés por los cuentos clásicos, y
por la naturaleza, los animales, las plantas,... Conoce algunos de estos
cuentos de memoria y es capaz de contarlos. Publicación enviada por Salud Mental Contactar http://www.saludmental.cl Código ISPN de la Publicación EpZFEpEZkpnMCmapbW Publicado Friday 2 de January de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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