Monografias | Presupuestos psicopedagógicos para el estudio del proceso de formación laboral los escolares de la Educación Primaria en el contexto rural cubanoPresupuestos psicopedagógicos para el estudio del proceso de formación laboral los escolares de la Educación Primaria en el contexto rural cubanoResumen: Síntesis teórico conceptual para el estudio del proceso de formación laboral desde una perspectiva psicopedagógica. La dirección psicopedagógica de la formación laboral. Estudio diagnóstico de una comunidad rural de montaña en el contexto educativo cubano. Indice La sistematización teórica en torno al proceso de formación laboral debe
remitirse obligatoriamente a la valoración psicopedagógica del mismo, toda vez
que la configuración de este proceso comprende la incorporación de las
estructuras de la personalidad y la adecuación entre estas y los métodos y
estilos de enseñanza que promuevan los maestros. El ideario pedagógico cubano se ha configurado a partir de tres líneas
fundamentales de pensamiento. En la primera de ellas se encuentra los
presupuestos e ideas de los grandes pedagogos decimonónicos y de principios del
siglo XX. La estructuración del proceso de formación laboral como fenómeno didáctico se ajusta a las exigencias del modelo de la escuela primaria, que expresa "un proceso educativo activo, reflexivo, regulado, que permita el máximo desarrollo de las potencialidades de todos los niños, en un clima participativo, de pertenencia, cuya armonía y unidad contribuya al logro de los objetivos propuestos con la participación de todos. Esta concepción declara su carácter activo a partir de tomar como núcleo
metodológico central que las transformaciones que ocurren en la escuela, son,
esencialmente, producto del trabajo que ella realiza, como resultado de las
interacciones entre los factores internos y los factores externos. En el plano psicopedagógico del proceso de formación laboral, el análisis se dirige fundamentalmente a valorar la incidencia en el desarrollo de la personalidad del proceso de formación laboral, la unidad de lo afectivo y lo cognitivo como fenómeno que favorece la integración de lo laboral y a determinar las principales insuficiencias que en el plano didáctico lastran su alcance formativo. Al valorar la formación laboral como uno de los procesos que incide en el
desarrollo general de los escolares, partiremos de asumir la complejidad en el
estudio psicológico de su personalidad y la necesidad de abordarlo sin
reducirla a elementos aislados, sin negar el estudio de los procesos y
propiedades psíquicas en sus especificidades y particularidades generalizadas. El conocimiento de la relación dinámica que se establece entre las esferas inductora y ejecutora, posibilitará la dirección de los intereses de los escolares hacia el plano de lo laboral, facilitándole además, los recursos necesarios para el conocimiento de los contenidos que caracterizan los procesos productivos y laborales. En la medida en que el proceso docente educativo logre dirigir o potenciar en los escolares las vías para trazarse metas y acciones que orienten su formación laboral, se garantizará orientaciones valorativas y procesos de autorregulación de la personalidad eficientes. De forma general abordaremos cómo se manifiesta el proceso de formación laboral en la configuración de los aspectos funcionales y estructurales de la personalidad. Desde el punto de vista funcional en lo relacionado con los indicadores rigidez–flexibilidad y estructuración temporal de un contenido psicológico, el proceso de formación laboral actúa a partir del establecimiento de acciones que posibiliten la construcción de un proyecto de vida, que incluye la determinación de la actividad laboral a realizar, a partir del ajuste constante de las estrategias a las condiciones en que se desarrolla el proceso formativo presente, en función del alcance de metas futuras. Desde el punto de vista de la mediatización de las operaciones cognitivas en
las funciones reguladoras y la capacidad de estructurar el campo de acción se
plantea la capacidad que tienen los sujetos, a partir de los contenidos y
valores asociados a las distintas actividades laborales, de configurar una visión
del mundo que lo rodea. Permite además, la asunción del conjunto de
habilidades, hábitos y cualidades asociadas a esas actividades lo que facilitará
"organizar alternativas diversas de comportamiento ante situaciones nuevas
y ambiguas" en el desempeño eficiente dentro de las relaciones
sociolaborales. A partir de las características y los contenidos de las profesiones que sean objeto de atención por parte del escolar se pondrán en activo los procesos cognoscitivos que le permitirán ampliar la experiencia que poseen sobre las mismas e incorporar de forma creativa nuevos elementos que la enriquezcan. En este nivel las acciones deben estar orientadas hacia el desarrollo de intereses, vivencias, conocimientos y el desarrollo de capacidades básicas relacionadas con las actividades laborales. Con ello se lograrán como cualidades la flexibilidad, la persistencia, la capacidad para resolver problemas, la disciplina, la responsabilidad y la laboriosidad. El segundo nivel enunciado por González Rey es el de las formaciones psicológicas. "Los diferentes grados de complejidad que poseen las formaciones psicológicas de la personalidad permiten clasificarlas en dos tipos fundamentales: generalizadoras y particulares." En las formaciones psicológicas particulares se manifiestan con un alto
grado de desarrollo las intenciones, las convicciones, los ideales y la
autovaloración. Desde el punto de vista de las formaciones psicológicas
generalizadoras el carácter se expresa desde la regulación inductora y las
capacidades generalizan la regulación ejecutora de la personalidad. Uno de los elementos que debe ser abordado al analizar la instrumentación didáctica del proceso de formación laboral lo constituye el principio estudio trabajo, contenido en el ideario martiano y la tradición marxista que asume la pedagogía cubana actual. En investigaciones realizadas sobre este principio, se ha determinado que su alcance "se materializa en la práctica pedagógica cuando los alumnos consolidan en el taller lo que aprendieron en el aula, cuando comprueban en la práctica sus conocimientos teóricos, cuando cultivan con sus propias manos el campo y aprenden directamente lo que en la clase les fue explicado, cuando en la fábrica, vinculado al obrero, aprenden a conocer su trabajo y a valorarlo, tanto por su importancia social como económica." En esta interpretación se expresa un análisis reducido del verdadero alcance del principio estudio–trabajo. Tal afirmación se hace a partir de una concepción de la relación entre teoría y práctica, que establece una separación entre ambas categorías y en el mejor de los casos solo presupone la materialización de la práctica a partir de la teoría. Se expresa, además, una relación entre escuela y contexto que solo reconoce como saber válido el que es trasmitido como contenido de las asignaturas. Las experiencias de los alumnos y, en menor medida, las del mundo del trabajo que son poco valoradas en la configuración de la formación de los escolares. Es positivo destacar el reconocimiento de la necesidad de valorar la actividad laboral no solo por su importancia económica sino también por su impacto social. Por otra parte se plantea que "la vinculación dinámica de las
actividades teórico–prácticas en las diferentes asignaturas; la Educación
Laboral, El Dibujo Básico, los contenidos de agropecuaria, que poseen un carácter
politécnico y laboral en este nivel", constituyen elementos potenciales en
la implementación práctica del principio estudio trabajo. En esta definición se abarca consecuentemente la amplitud de la dirección del proceso de formación laboral, englobando el más amplio espectro de la personalidad de los escolares y recalcando no solo la dirección de lo que el sujeto recibe en término de valores, habilidades y conocimientos, sino que busca también enriquecer el herramental necesario para el autodesarrollo. Este proceso se materializa a partir del vínculo dialéctico que se
manifiesta entre los componentes personales y no personales del proceso docente
educativo con el contexto social y tiene en cuenta además, como principios didácticos
que lo rectoran el del carácter científico de la enseñanza y el principio de
la relación entre teoría y práctica. Para las escuelas primarias ubicadas en el contexto sociocultural de la zona del Plan Turquino es preciso que se tenga en cuenta las formas de organización de las actividades, tanto docentes como extradocentes, atendiendo al hecho de que un alto porciento de ellas contempla la organización por grados multígrados, lo que diversifica el grado de desarrollo a alcanzar y por ende la complejidad de las tareas a ejecutar. 3. La dirección psicopedagógica de la formación laboral. El análisis desde el punto de vista de la relación que se establece entre el proceso de formación laboral y el desarrollo de la personalidad está dado en que la proyección de lo que el individuo aspira a ser, de no articularse adecuadamente, puede provocar desajustes comportamentales que inducirán a los individuos a una inadaptación dentro del conjunto de las relaciones sociales. El conocimiento por parte del maestro de las particularidades psicológicas de los alumnos posibilitará que al elaborar o trazarse objetivos a corto y largo plazo, en función de su formación laboral, se articule de manera coherente el tipo de actividad laboral a que puede aspirar este escolar una vez adulto. Atendiendo a las características psicológicas de la personalidad y a los niveles de integración de los contenidos en esta esfera, expresados por Fernando González Rey y referidos en el capítulo anterior, se puede valorar que los escolares de 5to y 6to grados han desarrollado un conjunto de unidades psicológicas primarias que le posibilitan transitar hacia un nivel en que se manifiestan, con cierto grado de desarrollo, algunas de las formaciones psicológicas particulares de la personalidad. En los escolares de 5to y 6to grados existe un notable enriquecimiento de su
esfera afectiva, ligado fundamentalmente al aumento de su experiencia personal y
al intercambio que establece en los nuevos espacios de realización de las
actividades, que alcanzan los ámbitos escolar, familiar, laboral, artístico,
recreativo, entre otros. En ocasiones, la actividad afectiva de estos escolares, se manifiesta inestable, cambiando bruscamente de un estado a otro, lo que no debe ser considerado una alteración, sino que es producto del propio desarrollo que está alcanzando su personalidad. La dirección del maestro debe conducirse a dotarlos de procedimientos de control y autorregulación que potencien su participación en las actividades con el máximo aprovechamiento. Estos procesos de control posibilitarán una actividad volitiva garante de los fines que se persiguen como parte del proceso docente educativo y de las propias expectativas que tienen los escolares. En los niños del segundo ciclo, se expresan con mayor nitidez una orientación más definida en torno a las profesiones que quisieran ejercer, aunque tienen una representación modelada que no se dirige fundamentalmente al contenido de la profesión, sino que se expresa mayormente a partir del grado de significación social de la misma. La orientación del maestro en esta etapa debe dirigirse a dotar al alumno de los recursos intelectuales para el establecimiento y cumplimiento de las metas y acciones que debe ejecutar para alcanzar tal objetivo. Es indispensable que el docente tenga una preparación adecuada para orientar el proceso docente educativo en función de habilidades intelectuales como la reflexión, la comparación y la valoración, entre otras. El proceso de formación laboral se apoya en la integralidad del desarrollo de la personalidad de los escolares. La esfera ejecutora y los procesos que en ella se desarrollan, intervienen directamente en la consecución del proceso objeto de estudio. "Los alumnos de diez a doce años, a diferencia de sus congéneres más chicos, experimentan un aumento notable, en las posibilidades cognoscitivas, en sus funciones y procesos psíquicos, lo cual sirve de base para que se hagan más altas exigencias a su intelecto." Esas posibilidades cognoscitivas se expresan en un desarrollo del pensamiento que posibilita hacer abstracciones, lo que le ayuda a hacer deducciones, juicios y formular hipótesis. Estas regularidades permiten un mayor aprovechamiento de las potencialidades de los contenidos de las asignaturas para su formación laboral, pues reconocen con mayor facilidad las relaciones que se establecen entre las profesiones y el contenido sugerido; o en la vinculación de los problemas de la práctica social en general y en específico del mundo del trabajo con los fundamentos de las ciencias que sirven de base a esas asignaturas. El grado de independencia que logra le posibilita interactuar de forma directa con los espacios laborales de la comunidad, ya sea en actividades dirigidas por la escuela y la familia o de forma individual. En estas edades son capaces de asumir responsabilidades dentro del hogar y como parte de los colectivos pioneriles lo que les desarrolla el sentido de la responsabilidad. En este sentido es preciso que los adultos reconozcan adecuadamente, sin subvalorar ni sobrevalorar, el trabajo que realizan estos niños. Este nivel de independencia le permite también, interactuar de forma directa con el medio que lo rodea, por lo que es capaz de percibir toda la información que en él se genera. Resultará significativo el intercambio y visita a los centros de trabajo, la observación de las actividades que realizan los trabajadores, el conocimiento del contenido de las profesiones. Todo esto le posibilitará formarse juicios sobre las distintas actividades laborales y profesiones. Estas experiencias que se obtienen en la edad infantil conforman una huella que perdurará durante toda su vida y que serán rememorados en las situaciones en que tenga que trazar, corregir o ejecutar una meta planteada. En el caso de la elección de una profesión, ya siendo adulto, incide notablemente el recuerdo que se tenga de ella, a partir de la interacción con los espacios donde se desarrolla y, fundamentalmente, por el contenido de la misma. La escuela, la familia y la comunidad tienen que ser capaces de potenciar vivencias en torno al mundo del trabajo que sirvan de orientación sobre la verdadera esencia del mismo, fundamentándolo en la necesidad social de su ejecución, en el comprometimiento en la transformación de la realidad y en la dirección de la solución de las problemáticas que se presentan en ella. En el estudio de la personalidad de los escolares, además del estudio de las unidades psicológicas primarias es preciso que se preste atención también a las formaciones psicológicas particulares, en especial a la autovaloración, las intenciones y los ideales. A las primeras corresponde "un papel importante como valoración de las posibilidades del sujeto en la consecución de los fines planteados." En el nivel primario comienza a manifestarse la función reguladora de la autovaloración, con independencia de la función valorativa, la cual alcanza su pleno desarrollo en edades posteriores. Los escolares de diez a doce años se identifican con personas y personajes de la vida pública (artistas, líderes, deportistas, etc.), llegando a constituirse en modelos. Generalmente se produce sobre la base de una valoración crítica de los mismos. Sin embargo, la asunción del modelo no siempre se manifiesta a partir de la autovaloración de sus posibilidades y capacidades. En este aspecto es preciso que los docentes muestren modelos cercanos a los alumnos, alcanzables y que tengan un significado positivo. El modelo más cercano que siempre tendrá el alumno para destacar las cualidades de un buen trabajador será el maestro, a partir del grado de responsabilidad, el nivel de preparación y los valores sociales que sea capaz de trasmitir. De esta forma también se puede orientar hacia otras profesiones que sean de interés potenciar como parte de la proyección sociolaboral de la comunidad. Estas actividades posibilitarán, en gran medida, el desarrollo de las intenciones profesionales. En la etapa escolar infantil, específicamente para los escolares de 5to y 6to grados, el alumno no alcanza a elaborar personalmente el contenido de una profesión, pero sí se le puede dar a conocer los elementos que componen ese contenido, a partir de la caracterización que debe tener la escuela de las necesidades sociolaborales de la comunidad. Se puede también, a partir de las actividades que planifique la escuela, favorecer un vínculo afectivo del alumno con ese contenido, que lo relacione positivamente con las profesiones que se practican en la comunidad. La relación que logre establecer el alumno, a partir de las acciones que desarrolle la escuela, con las instituciones laborales de la comunidad y con los trabajadores que se destacan dentro de sus esferas de actuación, además de conformar y favorecer el desarrollo de las intenciones profesionales, contribuye a formar ideales que tendrán como modelos a esos trabajadores y las cualidades que los caracterizan. El amor al trabajo, el respeto a los trabajadores, la comprensión de la importancia social del mismo y la asimilación de la necesidad de su realización como única vía para el desarrollo de las potencialidades físicas y psíquicas, son cualidades concretas que se expresan en la figura de aquellos que pueden ser tomados como modelos positivo dentro del marco de las relaciones laborales. Para el escolar primario, generalmente, los ideales no se expresan de forma generalizada, es decir a partir de la discriminación de determinadas cualidades de varios modelos, sino que se toma como referente uno solo que se destaca y sirve de guía para orientar la actividad de los mismos. El maestro, a partir de su consagración al trabajo y los niveles de entrega en sus clases debe convertirse en el primer referente que puede asumir el alumno. La importancia que tiene para el desarrollo de la personalidad una formación laboral realista que prepare y acerque a los escolares desde edades tempranas al universo laboral de su comunidad no está solo en los niveles de eficiencia que puede alcanzar en la actividad productiva, sino en la posibilidad de que los individuos alcancen niveles de desarrollo físico y psíquico acordes con su edad, analizando las condiciones, tanto externas como internas, que tienen para el logro de sus metas, y en función de estos proyecten sus acciones futuras. 4. Estudio diagnóstico de una comunidad rural de montaña en el contexto educativo cubano. Para conocer las principales características de psicopedagógicas de los esolares de las comunidades de montaña se aplicaron un conjunto de técnicas diagnósticas y de caracterización, conocidas tradicionalmente por todos los maestros. Se seleccionaron estudiantes de las comunidades rurales de montaña siguiente: Guamuta, municipio Cueto; Arroyo Seco, municipio Mayarí; El Quemado, municipio Frank Paíz; Naranjo Agrio, municipio Sagua de Tánamo y Farallones en el municipio de Moa. Todos de la provincia de Holguín en Cuba. Los resultados obtenidos se contrastaron con las características del modelo teórico del escolar, planteándose una correspondencia con el modelo comparado, no obstante existen regularidades que es preciso tener en cuenta:
Resumen: Palabras claves.
Trabajo enviado por: finfancia@isp.holguin.inf.cu Noviembre del 2003. El autor ha realizado estudios de sociología de la educación, pedagogía, didáctica y metodología de la investigación. Es doctor en ciencias pedagógicas por la universidad pedagógica de Holguín, Cuba. Ha investigado por varios años la temática de la formación laboral. Es profesor de metodología de la investigación y autor de varios artículos sobre esta temática. Desea mantener contacto profesional con investigadores y docentes sobre esta y otras temáticas, incluyendo las líneas del desarrollo local en comunidades rurales. Publicación enviada por Eduardo Rafael Ávila Rumayor. Contactar mailto:eavila@fh.uho.edu.cu Código ISPN de la Publicación EpZFpZlAuFyFLMjKRa Publicado Friday 2 de January de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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