Monografias | Resumen del Libro: Con los valores quien se anima?Resumen del Libro: Con los valores quien se anima?Resumen: Prólogo. " La Sociedad y los Valores". ¿A qué valores le damos la prioridad?. "Enseñar desde las convicciones.". El docente como modelo de identificación axiológica. La inspiración de valores como un aspecto de la práctica de enseñar. Evaluación del aprendizaje de valores. Indice Les es esencial a las cultural crear y recrear valores y, con ello, mantener
despiertas "las pasiones en torno a la dirección y "La identidad de cada hombre depende de su vínculo de encuentro y desencuentro con los otros seres humanos". Las culturas, y dentro de ellas las personas y grupos sociales, mantienen la aspiración de la vida con la promoción de los valores. Los valores responden a necesidades últimas y profundas, atraen la estimación y adhesión de personas y comunidades y orientan su comportamiento. Los valores forman parte de constelaciones o conjuntos axiológicos. El valor prioritario comunica la riqueza de su carga axiológica a todos los valores a él subordinados. El sistema educativo estatal diseña los grandes lineamientos, pero la configuración concreta del proyecto debe apelar a la decisión y participación de los actores: docentes, padres y alumnos. El valor sólo se ilumina desde el interior de una convicción "sin
presiones ni sanciones ocultas", no es nunca un mecanismo de adaptación.
El alumno ha de convertirse en alguien capaz de asumir "la conducción de
su propia vida". La experiencia del valor implica "una autorreferencia
personal" como momento de una circulación social del lenguaje y de la
experiencia. Hay una profunda convicción, que involucra no un hecho, sino una
dirección. "Es un poder para vencer", en tiempos agónicos de crisis
y conflicto en situaciones de extrema presión frente a los dilemas, pero esa
victoria es "con otros". A su vez, el docente tiene que estar dispuesto a saber escuchar los relatos testimoniales de sus alumnos. También se puede apelar a modelos barriales o contemporáneos reconocidos, entrevistar a un médico del hospital zonal, a un artista o artesano comprometido con la realidad de su comunidad, abuelos narradores de experiencias ocurridas en los comienzos de la construcción del barrio, etc. Debatir sobre experiencias pedagógicas planteadas en películas como La sociedad de los poetas muertos, etc. sería otra posibilidad. Tenemos esa secreta esperanza de despertar las pasiones en torno a la dirección y sentido de vida que estamos proponiendo en las escuelas. Hay que instalar en los debates actuales palabras como: convección, modelos, sabiduría, silencio, amor. Sostenemos que una enseñanza en valores no debe ser una utopía radicalizada. Nuestro tiempo no es mejor ni peor que otros, la enseñanza de los valores en el sistema educativo tiene hoy también caminos abiertos. ¿Quién puede enseñar sin seleccionar valores? La enseñanza de valores, necesita instalar una condición previa: recuperar
al docente y al alumno como personas, y su relación mutua, como un espacio
donde se activen las experiencias vividas, los sentimientos, las convicciones íntimas. 2. " La Sociedad y los Valores" 1 Los tiempos que corren en la cultura nos exigen tomar ciertos recaudos antes de empezar a considerar los caminos por los que se pueden transmitir valores en nuestros días. Cuando las culturas transitaban por sus épocas de consolidación, a las que podríamos llamar sus "épocas clásicas", la preocupación de la gente se dirigía a "cumplir" con las normas sociales. En las épocas de desequilibrio e inestabilidad como la nuestra, épocas de incertidumbre, la preocupación de la gente apunta a sobrevivir sin tener que compararse con ningún modelo social de comportamiento establecido. No es, entonces, una tarea fácil hablar hoy de los valores. A modo de ejemplo, una lista de ellos: la solidaridad social, la libertad, la honestidad, la fidelidad, la sinceridad y otros semejantes. El primer obstáculo que se nos presentaría sería: ¿ qué se entiende por libertad?, ¿ solidaridad social con qué o con quién? "honestidad", "sinceridad", "fidelidad". Estas palabras parecen algo muy general y abstracto. Cualquier diseño curricular, los programas, de reforma educativa y, por supuesto, los programas televisados de debate periodístico, dejará de aludir a la "necesidad de una ética del comportamiento", a "la pérdida de valores", a la "dramática extensión de la corrupción". Dejamos sentado por adelantado que no creemos que esta época que nos ha
tocado vivir sea peor que otras, que sea una época decadente. La situación
actual, en la que reina el escepticismo frente a los valores, ha sido construida
entre todos. En ella estamos todos sumergidos; su proceso, sus rasgos actuales
nos atraviesan tanto a los optimistas como a los pesimistas. A entender los valores como un producto de la tarea cultural, la pregunta que se nos impone es mucho más amplia y más radical en sus implicancias: si los seres humanos viven sumergidos en las pautas de valores de su propia cultura, ¿para qué proponerse la enseñanza de los valores si las meras costumbres culturales y la presión de la pertenencia social ya se encargarán de ese trabajo? Lo que queremos poner de relieve es que no sería necesario hacer una enseñanza planificada de los valores con estrategias previstas de antemano, si los valores fueran sólo pautas culturales, porque las culturas tienen modos de permanencia a los que se los llama "caminos de endoculturación" mucho más eficaces que los de uno enseñanza sistemáticamente organizada. La sola presión que ejerce el grupo social sobre el individuo para que adopte sus pautas de convivencia, sería mucho más efectiva que lo que puede hacer una enseñanza sistemática como la que propone la escuela. Tendríamos, entonces, un motivo para dudar de la convivencia de proponerse una enseñanza de la convivencia de proponerse una enseñanza de los valores, porque si los valores son pautas culturales no necesitaría sistematizarse su enseñanza. El ser humano tiene reservas y estrategias ilimitadas para sustraerse al
control social. En este sentido el ideal de una sociedad controlada en todos sus
movimientos, tal como lo describió Foucault, nunca fue en verdad efectivo. Esto que decimos tiene aplicación con distintos ámbitos educativos, sería apto tanto para ser aplicado, por ejemplo, en la tarea familiar de enseñanza como en aquella que se despliega a nivel escolar. "Un lugar transcultural" Nada moviliza tanto el despliegue de una cultura como el encuentro con la
diferencia. También nos parece que todo ser humano inevitablemente está referido a una alteridad: la naturaleza y los otros. Aquella identidad a la que antes aludíamos está dinámicamente referida a un estar en el mundo y un estar con los otros. Ninguna cultura puede eludir estos límites: el ser humano no es autosuficiente, no lo es en su supervivencia, ni lo es en su significación. La supervivencia humana depende de su vínculo de alimentación y cobijo con respecto a la naturaleza. La autosignificación de cada hombre y su identidad dependen de su vínculo de encuentro o desencuentro con los otros seres humanos. Podemos decir que: la identidad de las personas y grupos "está por" autoafirmar sus límites y posibilidades; la relación "está por" transformarse en encuentro e intimidad; y el vínculo con la naturaleza "está por" convertirse en cobijo, alimentación y mutuo cuidado con el hombre. Estas resoluciones no son individuales, por el contrario, tienen una apertura que las convierte en propuesta universal. Si las necesidades son universales, las resoluciones también tendrán esta aptitud potencial. Como estas necesidades son inamovibles y no se resuelven completamente en un momento de la historia, el ser humano va construyendo un criterio general de acción para resolverlas. Llamamos valores, entonces, a las direcciones constantes que van a adoptar las personas y las culturas en sus comportamientos. Son direcciones que ejercen atractivo, que despiertan adhesión profunda porque vienen a responder a aquellas necesidades últimas que reclaman nuestra respuesta. El valor es una dirección que la experiencia nos ha mostrado y que nos ayuda a resolver las decisiones ineludibles, que la libertad tiene pendientes. El espacio transcultural lo constituyen aquellos valores que responden a las expectativas profundas que ninguna existencia humana pudo eludir, ni podrá hacerlo nunca. Pero que, además, solicita respuestas que tengan una aptitud de universalización. "Una experiencia para vivir y sentir". Siguiendo con nuestro ejemplo, imaginemos que el cuerpo docente coincide en la necesidad de priorizar el valor de la solidaridad, como contenido de enseñanza en el proyecto educativo. Pero, podrían suceder que los padres de los alumnos quieran priorizar "la excelencia educativa", entendiendo por esto que la escuela imparta los contenidos mas actualizados en la disciplina que habilitan para incorporarse a un mercado laboral selectivo. ¿Porqué no ponerlas a ambas con el mismo nivel de prioridad proponiendo un
objetivo general que dijera: solidaridad y excelencia educativa? Lamentablemente
no es posible tal síntesis porque ambos valores contienen elementos
contradictorios. Cuando se habla de excelencia educativa se está pensando en
adquirir los conocimientos que permitan acceder a los lugares de poder social
reservados para pocos. Se tiende a pensar al conocimiento como poder y prestigio
social. 3. ¿A qué valores le damos la prioridad? Los grandes lineamientos vendrán del sistema educativo estatal, de tal modo que todo proyecto escolar necesita que el sistema lo reconozca como propio, como incluido en los lineamientos generales; pero, la figura concreta del proyecto se construirá en cada comunidad educativa particular. ¿Todos participan con el mismo derecho? Creemos que no, no es simétrica,
por ejemplo, la participación entre los docentes y los padres de familia, la
razón es muy sencilla, los padres de familia no pueden llevar adelante la tarea
de enseñar en la escuela. Tienen una participación más plena aquellos que
tengan que implementarla. ¿ Cuál es la condición básica que permite el descubrimiento de los
valores? Nosotros la formularíamos así: los valores se enseñan en el ámbito
de un pacto transparente de libertades. Vamos a intentar justificar la necesidad de esta propuesta de valores en la enseñanza, con un poco más de detenimiento. No puede haber una condición básica de descubrimiento de valores si no hay propuestas, pero tampoco puede haberla si no hay espacio para una respuesta plural y procesada interiormente. La condición que establece un lugar para enseñar y aprender valores es,
entonces, una situación de encuentro de libertades: la libertad de algún grupo
o persona individual que selecciona una puesta de valores y la libertad de aquél
que puede aceptarla o rechazarla si fue propuesta por otro. En ambos casos hay un pacto de libertades, pero en el caso de los valores, el
ámbito de libertad se intensifica y las motivaciones en las que se apoya son
interiores (lo que nosotros llamaremos "convicciones"), no una mera
adaptación grupal. No estamos diciendo que sólo pueden enseñar valores aquellas personas que
son " un ejemplo para los demás". Sólo el solidario podría enseñar
solidaridad, sólo el eficiente la eficacia, sólo el sabio la sabiduría. Si
esto fuera verdadero, sin otros matices, se haría necesario buscar docentes
ejemplares y lo que necesitamos son docentes aptos. Son muchos los sujetos educadores que intervienen en la enseñanza de los niños y jóvenes actuales. las figuras adultas parentales serán sus referentes más fuertes, junto a ellas juegan su rol los modelos publicitados masivamente e incluso los líderes en su grupo de pares (sobre todo en la adolescencia); todos ellos se constituyen en caminos personales de propuestas valorativas. Nosotros vamos a centrar nuestra atención solamente en la función que le cabe a los docentes como "modelos de identificación temprana", con respecto a los valores. Alquien podrá preguntarse qué incidencia puede tener el modelo docente frente al peso de los modelos familiares y los modelos publicitados. Esta influencia será relativa. La fuerza del lugar psicológico y social que ocupen los otros referentes marcará diferencias. Debería ser nuestra preocupación el asumir con competencia el espacio de enseñanza y aprendizaje que el alumno y sus padres nos ofrecen. La enseñanza debe tener caminos abiertos para que los significados personales se expresen o sean apelados indirectamente. Las personas en su historia y experiencia únicas, son una fuente de enseñanza irreemplazable y esta riqueza no puede ser dilapidada. Es necesario otorgarle el lugar pedagógico pertinente. La escuela cumple un papel muy importante en la promoción de aquellos valores que están basados en la dignidad y la naturaleza humana, en pos de construir una sociedad más justa y equitativa. Para ello debe trabajar diariamente en la formación de actitudes que faciliten la convivencia y el bien de todos. Este proyecto propone tener en cuenta el esfuerzo, la participación y la
responsabilidad, puestos al servicio de un trabajo solidario para que los
chicos, descubran los logros que pueden obtener poniéndolas en práctica; como
así también el placer de hacer por sí mismos individual y grupalmente. Esta tarea dará sus frutos si los adultos tenemos en cuenta, no solo las obligaciones de ellos, sino también sus derechos, para garantizarles un protagonismo enmarcado en la libertad y la justicia, caminando hacia un futuro prometedor. Que enseñan, para que cada uno pueda recorrer su propio camino de descubrimiento valorativo sin presiones ni sanciones ocultas. 4. "Enseñar desde las convicciones." La enseñanza de los valores no puede surgir de un mero acuerdo estratégico
o del mandato de la mayoría. ¿Se puede enseñar ese calor si no se lo ha
vivido de algún modo? ¿No percibirán los niños o los jóvenes que estamos
presentando una propuesta vacía? La enseñanza de los valores es dinamizadora, si es convincente y no puede3
serlo si no parte de una propuesta convencida. No es necesario que dicho docente deba mostrarnos su carnet de persona ejemplar, para poder ejercer su función en el campo de los valores; no se trata de examinar la vida de los que enseñan para habilitarlos a transmitir valores. La enseñanza de valores necesita convicciones personales y la convicción no tiene sólo relación con el saber conceptual sino con el saber experimental y con la peculiar adhesión a las " verdades vividas", descubiertas en esa experiencia. La referencia principal de los valores, es una autorreferencia personal, es decir, una referencia a la propia experiencia. A lo largo de esos caminos prácticos, las personas han realizado diversos ensayos de sus criterios de vida y prioridades existenciales. Sin embargo, no pensamos que la convicción personal sea sólo la apropiación pasiva de las "convicciones sociales", o de las "convicciones culturales". Creemos que existe un espacio personal e interior de elaboración de la convicción, que construye un significado no idéntico al del contexto social. ¿Qué es una convicción? ¿Cómo poder reconocerla? La convicción opera en la enseñanza por el entusiasmo y por los límites. La convicción personal genera en los otros una adhesión entusiasta por el
valor al que ella apela. Nosotros habíamos dicho que la convicción era un
lenguaje eficaz amasado en la experiencia, una verdad divina y amada. Estar poseído
por ese amor a La enseñanza debería incluir, de modo explícito, la denuncia de la trasgresión de los valores a los que se adhiere con convicción. La escuela debe promover el derecho al pluralismo de valores. Ha sido una preocupación constante de algunos movimientos reformadores de la educación escolar, el restablecer un vínculo entre la vida y la escuela, entendiendo por la palabra vida, la experiencia cotidiana familiar y social. Apelando a un lugar personalizado de enseñanza Ha sido un preocupación constante de algunos movimientos reformadores de la
educación escolar, el restablecer un vínculo entre la vida y la escuela,
entendiendo por la palabra vida, la experiencia cotidiana familiar y social. 5. El docente como modelo de identificación axiológica Los valores han llegado a nosotros a través de alguien que hemos conocido ya sea directamente o a través del testimonio de otros (relatos, historias). Los otros nos ofrecen la única oportunidad que tenemos de descubrir valores, Por esto el descubrimiento de valores tiene un trasfondo colectivo, nos nutrimos de la experiencia de muchos. Nuestra exploración del mundo de los valores se alza sobre la altura que otros ya han alcanzado. Hay una herencia de valores vividos, que la humanidad va dejando como caminos abiertos para los que vendrán. Pero hay valores vividos en culturas pasadas que el derrotero de la historia ha convertido en valores inaccesibles para nuestra época. Sin embargo, el hecho de que la historia personal y colectiva nos vuelva
ciegos e insensibles a ciertos valores del pasado, no equivale al hecho de la
"pérdida de valores". Los valores del pasado están allí agazapados,
en algún lugar de la memoria colectiva, y pueden volver a mostrarse. Nosotros vamos a centrar nuestra atención solamente en la función que les cabe a los docentes como "modelos de identificación temprana", con respecto a los valores. Alguien podrá preguntarse qué incidencia puede tener el modelo docente frente al peso de los modelos familiares y los modelos publicitados. Esta influencia será relativa. La fuerza del lugar psicológico y social que ocupen los otros referentes marcará diferencias. Debería ser nuestra preocupación, asumir con competencia el espacio de enseñanza y aprendizaje que el alumno y sus padres nos ofrecen. El modelo de valores no es el "docente ejemplar" Los valores no perviven después de la desaparición del ídolo, porque el valor queda adherido a su persona. El modelo no es indiferente a la fama y la gloria pero su "posesión" proviene del valor. El modelo seguirá intentando vivir un valor, aún en la pérdida de reconocimiento. El ídolo desaparece sin el apoyo de su público. Cómo transmite "el modelo" Aunque también hay antimodelos, entendemos por antimodelo a aquél que
inspira la adhesión a un antivalor. Es la posibilidad real de negar valores y
de elegir antivalores ( Ej. el engaño, la deshonestidad, el abuso del poder,
etc.). La influencia de los antimodelos puede ser muy real, porque el desequilibrio
se su propuesta sólo puede verificarse cuando se ha puesto "a andar el
proyecto", sólo entonces es posible verificar su resultado general. En
consecuencia, siempre sería La escuela tiene presencia en estos momentos de redacción de los argumentos de vida ("sé prestigioso aunque tengas que mentir", "sé el primero aunque pierdas a tus amigos", "sé bondadoso y ten vergüenza de tus iras", "la vida es amarga, consigue lo tuyo como sea"...). La escuela puede aportar nuevos modelos y, con ellos, nuevos argumentos u organizaciones de vida; una nueva distribución del temor y el deseo, del impulso de vida y de muerte; romper con la absolutez de los modelos familiares; construir una universidad de modelos enriquecida. 6. La inspiración de valores como un aspecto de la práctica de enseñar ¿Se puede pedir a los docentes que sean modelos de identificación? ¿Todas
las personas pueden ser modelos de valores? ¿Puede ser ésta una propuesta práctica?
¿Cuáles serían los caminos prácticos de enseñanza? ¿Se podría evaluar su
realización? Toda persona también ha tenido modelos de vida, experiencias humanas previas de exploración axiológica, que han tenido peso para su propia historia. Hay entonces, una riquísima experiencia de internación en el mundo de los valores aun cuando este camino no haya cristalizado en convicciones. Esas convicciones latentes, nacientes, provisorias, también son un recurso válido para la enseñanza. ¿Qué hacer si los docentes nos convertimos en un antimodelo porque
proponemos una escala de valores deformada según las opciones axiológicas
acordadas entre todos?
Pero estos casos, no son mayoría, la mayoría de los docentes tienen una experiencia de valores que merecería ser recuperada en la enseñanza. La enseñanza debe tener caminos abiertos para que los significados personales se expresen o sean apelados indirectamente. Las personas, en su historia y experiencia únicas, son una fuente de enseñanza irreemplazable y esta riqueza no puede ser dilapidada. Es necesario otorgarle el lugar pedagógico pertinente. Si no hay enseñanza de valores, no es tanto porque los enseñantes no tengan contenidos experienciales para transmitir, sino porque no se habilitan los espacios personificantes en el enseñar. ¿Cuáles son los caminos para instaurar un espacio personificante de enseñanza? El docente debe crear un espacio de libertad en su enseñar. El exceso de control esteriliza al espacio personificador. También es necesaria la escucha emotiva, el docente percibirá el significado con el que se carga lo que se está enseñando por un secreto contacto con el auditorio. Allí lo íntimo está operando sobre lo público. b)- otro camino por el cual lo íntimo se simboliza, para operar en lo público es "la oferta del lado débil"; hemos dicho que el modelo se diferencia del ídolo porque el modelo no es indefectible y su misma debilidad es también un camino de inspiración. Reconocer lo que no se sabe, lo que no se puede, las equivocaciones, lo que no se ha vivido: todo esto moviliza, produce una apertura de los valores, enseña. c)- Un tercer camino es la entrega del relato. El modelo trae con su presencia la memoria de una historia y esta memoria se entrega por el relato de vida, que comunica la experiencia de las personas. relatos que hacen presentes a héroes recientes o remotos. Dichos relatos necesitan ser presentados en ciertas condiciones de pertinencia, de extensión, de contextualización, para ser adecuados pedagógicamente; pero en realidad, son también una mediación entre lo íntimo y lo público. También es un recurso muy válido la habilitación del relato de los alumnos. Los adolescentes y los niños son muy generosos para compartir sus historias. Estos momentos "testimoniales" que pueden tener una clase con niños o adolescentes merecen una "suspensión didáctica". No es pertinente recortar en ellos contenidos de enseñanza, ni es necesario recuperarlos en el proceso de enseñanza ni tampoco someterlos a evaluación. El docente establecerá los límites protectores. Pero, los momentos de relatos espontáneos son momentos preciosos, casi sagrados, para la enseñanza de valores. No sólo por su contenido sino por el vínculo que establecen entre los participantes invitándolos a incorporarse a un espacio personificante de aprendizaje, un ámbito abierto para la construcción de convicciones. d)- Un cuarto camino es el encuentro con otros actores-relatores de historias de vida, actores extraescolares. Un recurso muy importante para la enseñanza de los valores es el contacto con los modelos que están presentes en la cercanía cotidiana, los modelos barriales, los contemporáneos. Acudir al taller del artesano, invitar a un médico del hospital de la zona, invitar al aula a un artista, serían caminos muy aptos para nuestros propósitos. La enseñanza de los valores es enseñanza de un saber que viene de la experiencia. Por esto, la enseñanza de los valores habilita de modo muy especial a los ancianos como enseñantes. Los ancianos que han sido protagonistas de infinitas lecciones de vida poseen una posibilidad de entusiasmar muy poderosa, su presencia en la escuela habilita un espacio de enseñanza de valores muy potente. Una prioridad en el universo de los valores La educación, sí remite al mercado laboral y empresarial y tiene, lo reconozca o no, un valor de mercado, como lo ha tenido siempre. ¿Puede ser la eficacia el valor eje, el horizonte de valores primario, en la lectura y organización de la enseñanza? ¿Puede solidaridad o eficacia reclamar el mismo lugar? Ambos valores tienen un lugar limitado. La solidaridad y la eficacia son uno de los modos del "estar con", aluden a un tipo de relación con el mundo y con los otros. La solidaridad habla de un vínculo de empatía con las necesidades ajenas que lleva a un hacer que comparta, remedia, consuela y acompaña. Pero ¿Hasta dónde ser solidarios? ¿Qué se puede sacrificar en pos de la consecución eficaz de los objetivos? Es algo relativamente sencillo de reconocer: si el estado, por ejemplo, destina todos los fondos necesarios para todas las necesidades sociales, distrae esos fondos de las inversiones que multiplican la riqueza. Ésto es tan cruel como verdadero. Si se privilegia la eficacia totalmente, habría que suprimir la mayoría de los gestos e inversiones solidarias. Es necesario mostrar la eficacia de la solidaridad y la solidaridad que implica la eficacia. Se puede ver que los valores de la polémica pueden no sólo excluirse, sino también comunicar sus cualidades al opuesto. El valor prioritario potencia a los demás. El valor prioritario reclama para sí la función de señalar la dirección del proyecto conjunto de vida personal y social. El valor que quisiera ocuparse de la conducción de nuestra vida tendría que poseer una aptitud decisional. Debería, además, indicarnos el modo operativo adecuado y el tiempo oportuno de las decisiones. 7. Evaluación del aprendizaje de valores El aprendizaje de los valores se puede evaluar. Los indicadores de este aprendizaje son al menos de tres tipos heterogéneos entre sí:
Se considera que la enseñanza apunta como objetivo final a un pensamiento moral formalizado. Por lo tanto todo el esfuerzo está puesto en el razonar, discurrir y analizar casos. Si los valores, tienen su última residencia en los sentimientos profundos de las personas, el discurso es un camino insuficiente y limitado para construcción de ese sentimiento valorativo. Por esto, la enseñanza de valores es también una propuesta de experiencias de aprendizaje. Llamamos experiencia de valores a una situación de aprendizaje cuyo contenido es uno o varios valores y que implica cambios a nivel de las relaciones, cambios a nivel espacio y a nivel del tiempo.
¿Cuál es el "producto" reconocible de una experiencia de valores?
Trabajo enviado por: Editorial : Bonum Segunda Edición Publicación enviada por Liliana Martínez - Morón Contactar mailto:liliunica@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpZFplFEVkeylCvbKm Publicado Friday 2 de January de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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