Monografias | El diagnóstico- formación del pensamiento mediante tareas en la Educación Superior Una alternativa didáctica de doble funcionalidadEl diagnóstico- formación del pensamiento mediante tareas en la Educación Superior Una alternativa didáctica de doble funcionalidadResumen: Fundamentos filosóficos, psicológicos y didácticos del proceso diagnóstico formativo del pensamiento. Análisis teórico de las tareas docentes: principios que sustentan su doble función diagnóstico- formativa. La estrategia didáctica de doble funcionalidad: una alternativa para el diagnóstico- formación del pensamiento en la Educación Superior.(V) El desarrollo impetuoso de la sociedad le impone nuevos retos
a la Pedagogía actual, y en particular a la de la Educación Superior. Estos se
refieren en esencia a la formación integral de los futuros profesionales desde
la perspectiva de su instrucción, desarrollo y educación. Un aspecto de vital importancia en la formación integral de
los estudiantes universitarios de hoy día se refiere al desarrollo de su
pensamiento, y en particular de su pensamiento lógico. Un profesional con un
pensamiento formado y desarrollado a plenitud puede acceder a la esencia de los
fenómenos que le rodean, y establecer las relaciones existentes entre ellos lo
cual permite cultivar la independencia cognoscitiva, enriquecer y diversificar
los conocimientos; y aplicarlos en situaciones novedosas con el fin de
solucionar los problemas que aparecen en la práctica de su profesión. La importancia de la formación intelectual de los
estudiantes durante el proceso enseñanza- aprendizaje es un tema que ha sido
tratado por diversos autores. Entre ellos se encuentran L.Turner (1989), A.Hernández
(1990), A.Labarrere, (1996), P.Rico, (1996), V.Davidov (1981), M.I. Majmutov
(1983), P.I.Pidkasisti (1986), K.Lonka y K.Ahola (1993), D.Perkins (1994),
D.Donolo y C.Capelari (1995) A. Villari y O. de Carvalho (1995) y M.Castelán
(1997). Los resultados de estas investigaciones han aportado
alternativas para estimular el pensamiento durante el proceso enseñanza-
aprendizaje. Muchos de los trabajos anteriormente mencionados han concluido que
a pesar de todos los esfuerzos realizados, todavía persisten problemas
referidos a la formación y desarrollo del pensamiento de los estudiantes. Se
afirma que la tendencia en los estudiantes de los diferentes subsistemas de
educación se dirige a poseer un pensamiento reproductivo, incluso de los que
ingresan a la Universidad (P.Rico, 1996). Un aspecto que ha influido negativamente en la formación del
pensamiento en el proceso de enseñanza- aprendizaje en la Educación Superior
se refiere a que su diagnóstico no ha sido sistemático, ni ha estado
totalmente contextualizado a las condiciones particulares del perfil del futuro
egresado. Lo antes mencionado tiene su génesis en que las tareas
docentes no han sido consideradas como el instrumento diagnóstico por
excelencia para precisar, de manera sistemática, el nivel de desarrollo del
pensamiento de los estudiantes en el proceso de enseñanza- aprendizaje de una
materia de estudio. De manera particular se puede afirmar que los aspectos que más
influyen en la pobre estimulación del pensamiento en la Educación Superior son
los siguientes:
La presente monografía toma como precedentes lo hasta aquí
planteado, y persigue como objetivo esencial profundizar en los aspectos
relacionados con el diagnóstico y formación del pensamiento de los estudiantes
de la Educación Superior. 2- Fundamentos filosóficos, psicológicos
y didácticos del proceso diagnóstico- formativo del pensamiento Para formar un pensamiento realmente teórico, el cual debe
ser la máxima aspiración de todo profesional encargado de dirigir el proceso
de enseñanza- aprendizaje en la Educación Superior, se hace necesario sostener
su estudio de manera científica y sobre la base de una metodología debidamente
diseñada. En este sentido se pueden formular las siguientes
interrogantes:
A dar alternativas de respuesta a estas interrogantes, es
precisamente adonde se dirige este trabajo, el cual no pretende absolutizar los
aspectos que aquí se aborden a costa de los trabajos previamente desarrollados
por otros especialistas en el tema. Su intención es promover la reflexión, la
discusión y poner al alcance de los profesores de la Educación Superior una
nueva visión del proceso diagnóstico- formativo del pensamiento en las
condiciones del proceso de enseñanza- aprendizaje sobre la base de la dualidad
funcional de las tareas docentes. Un aspecto que consideramos esencial para comprender la
esencia del diagnóstico- formación del pensamiento en el proceso de enseñanza-
aprendizaje se refiere a los fundamentos filosóficos que lo sustentan. Es por
eso que lo tomamos como punto inicial, para a partir de él desarrollar los
otros. Una explicación verdaderamente científica acerca de lo psíquico
solo puede tener lugar tomando como sustento esencial los principios, leyes y
categorías que parten de una concepción materialista dialéctica del mundo. La
aplicación consciente de los aspectos metodológicos anteriormente señalados
permite comprender la naturaleza, así como la formación y desarrollo del
pensamiento humano, en sentido general, y de sus características específicas
en el caso del proceso de enseñanza- aprendizaje. Como primer elemento a resaltar en este sentido se destaca la
esencia subjetivo- objetiva del fenómeno psíquico, el cual se manifiesta por
ser subjetivo en su forma, pero a la vez objetivo en su contenido. Esta
naturaleza contradictoria solo puede ser comprensible a partir de un enfoque
dialéctico- materialista que se expresa en la unidad de lo subjetivo y lo
objetivo en el mundo material. De esta forma, lo psíquico solo pude ser explicado desde la
perspectiva de la relación sujeto- objeto, ya que constituye una propiedad del
sujeto (en este sentido es subjetivo) pero al mismo tiempo es un reflejo de algo
que existe fuera del sujeto (por esto es objetivo). Otro aspecto esencial que debe enfatizarse, el cual se ha
erigido históricamente como uno de los más importantes para los estudios
psicológicos se refiere a la concepción del hombre como un ser histórico-
social. Marx, en su sexta tesis sobre Feuerbach, hace explícita esta idea
cuando plantea: "Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a
cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones
sociales". El surgimiento del pensamiento solo es posible en los marcos de
la actividad productiva de los hombres (entendiendo por ella no solo la producción
de bienes materiales, sino la creación de nuevos conocimientos y de su riqueza
espiritual) y a ello contribuye, en gran medida, la comunicación que se
establece entre los hombres por medio del lenguaje. Aceptar que el pensamiento humano está condicionado históricamente
implica, ante todo, que el desarrollo humano no es una transmisión biológica,
como tiene lugar con los animales, sino que ocurre mediante la interacción del
ser humano con los objetos y demás hombres donde dichos resultados se
convierten en valores culturales. A nuestro juicio, la dirección del proceso diagnóstico-
formativo del pensamiento en el proceso de enseñanza- aprendizaje, y en
particular en la Educación Superior debe asumir como principio filosófico
esencial que el pensamiento no es el resultado de la contemplación pasiva, sino
del carácter activo de las relaciones que establecen los sujetos con la
realidad, de la transformación activa de la misma mediante la cual ellos también
se transforman; en estrecha relación con la colectividad histórico- social que
produce su vida material y espiritual. En este sentido, consideramos prudente ampliar las
reflexiones filosóficas desarrolladas. Para ello nos basaremos en los
fundamentos esenciales de la teoría dialéctico- materialista del conocimiento
por su gran significación para la conducción del proceso de enseñanza-
aprendizaje, y en particular para el diagnóstico- formación del pensamiento. Las mismas se resumen en lo siguiente:
El conocimiento refleja el objeto que se estudia, esto
implica que el sujeto crea formas de actividad mental las cuales están
determinadas por la naturaleza, las propiedades y las leyes que rigen el
objeto dado, es decir, el contenido del conocimiento es objetivo y sólo
puede ser un instrumento de transformación del mundo cuando tiene este carácter,
cuando está dirigido en la práctica por el reflejo de la realidad. El conocimiento asimila la realidad, que tiene existencia
objetiva, y la lleva en sí como su contenido, reflejando las propiedades y
leyes inherentes a los fenómenos y procesos existentes fuera de él. Es
este conocimiento, precisamente, el que los estudiantes deben sistematizar
en su labor profesional, enriqueciéndolos con los aportes que realizan
durante su desempeño laboral. El sujeto de la cognición es el hombre, en este caso el
estudiante, visto no solo como propietario de sus características
naturales, sino como creador de su naturaleza social. El hombre no solo
conoce los objetos y fenómenos de la realidad objetiva, sino que los
modifica de acuerdo con sus necesidades. Desde otro punto de vista, el objeto del conocimiento lo
constituyen los objetos, fenómenos y procesos de la realidad objetiva. Este
objeto depende del grado de desarrollo alcanzado por la sociedad en un
cierto período (nivel de la práctica social) que determina qué objeto de
la naturaleza se convertirá en objeto de la actividad cognoscitiva de los
hombres, es decir, en elementos de su práctica social. La práctica se vincula con el conocimiento de manera
integral, está en la misma base del conocimiento, constituyendo un proceso
concreto de interacción del hombre con el medio que lo circunda. El recursar sistemático de la cognición a la práctica
es la garantía de su objetividad, de su penetración cada día más a fondo
en la esencia de las cosas y de los procesos de la realidad objetiva. Entre el conocimiento y la práctica se produce, sin
embargo, una relativa independencia la cual está dada por el hecho de que
el conocimiento permite ir algo más lejos que las demandas directas de la
práctica, adelantarse a ésta, prever nuevos fenómenos e influir
activamente en los distintos ámbitos de la vida humana. El materialismo dialéctico ha demostrado la existencia
de la verdad objetiva, al considerar como al mundo que rodea al hombre como
algo objetivo (su contenido no depende del hombre) y cognoscible. Sobre la base de estos presupuestos, se considera que la
verdad objetiva no es algo estático. Es un proceso que incluye diferentes
estadios cualitativos. En este sentido, se realiza la distinción entre la
verdad absoluta y relativa. La verdad objetiva es relativa en el sentido del
condicionamiento histórico (verdades absolutas para una época) de los límites
de la aproximación de los conocimientos humanos a esa verdad. Esta verdad
refleja fielmente la realidad, pero de una manera incompleta, solo en
determinados límites, por lo que se precisa profundizarla al avanzar el
proceso cognoscitivo. La verdad absoluta existe debido a que en el conocimiento
objetivamente verdadero hay algo que no es refutado por el desarrollo
ulterior de la ciencia, sino que se enriquece con un nuevo contenido
objetivo. En cada período del desarrollo de la ciencia se añaden
nuevos granos a la suma de la verdad absoluta; pero los límites de la
verdad de las tesis científicas son relativos, tan pronto ampliadas como
restringidas por el progreso consecutivo de los conocimientos. La verdad objetiva es, entonces, el resultado de la
unidad de lo absoluto y relativo, es el proceso del movimiento de la cognición
de un peldaño a otro, lo que provoca que el conocimiento se llene de
contenido tomado de la realidad objetiva. El proceso del conocimiento transita por dos fases que
establecen una estrecha interrelación dialéctica: la fase concreto- sensible o
sensorial y la lógica o racional (F.Sánchez, 1978). En la primera se produce
un contacto inmediato y directo del sujeto con el objeto en el cual actúan los
órganos de los sentidos. En esta fase se obtienen, además, percepciones y
representaciones de los objetos, lo que permite ir abstrayendo algunos de los
rasgos particulares del objeto estudiado, sin llegar a la esencia del mismo. En la etapa lógica o racional se llega a determinar la
esencia del objeto estudiado, lo cual implica precisar sus propiedades, nexos y
relaciones internas, así como las leyes que lo rigen, estos aspectos se
presentan en forma de teorías, hipótesis, deducciones, juicios, razonamientos,
etcétera. El énfasis didáctico en una u otra de las etapas referidas
previamente está condicionado en la ontogenia por dos factores que permiten un
análisis integral de los estudiantes: la situación social de desarrollo y el
desarrollo físico e intelectual. En esta dirección debe plantearse que los estudiantes
universitarios presentan, en sentido general, las características siguientes
las cuales les permiten enfrentar tareas que demanden un esfuerzo mental de índole
racional para llegar a la esencia de los fenómenos estudiados: La situación de desarrollo de estos estudiantes está
caracterizada por: En cuanto al desarrollo físico e intelectual se puede
afirmar que está caracterizado por: Estas características presuponen que en la educación
superior el número de las tareas dirigidas a identificar las características
externas de los fenómenos se reduzca debido al propio desarrollo intelectual
alcanzado, lo cual posibilita a los sujetos la solución de tareas de una mayor
complejidad. Aquí se impone el reto de tratar con mayor énfasis la formación
del pensamiento teórico. La dirección que toma el proceso en estos niveles va
dirigida por una parte a la reconceptualización de los sistemas de
conocimientos que los alumnos han enfrentado en etapas previas con el fin de
aplicarlos de una forma más sistemática y consciente en nuevas situaciones, y
por otra parte al estudio de nuevos fenómenos propios del subsistema de educación
al que pertenecen. Al analizar cómo se desarrolla el proceso del conocimiento
se hace necesario retomar el término práctica, por la importancia que
este reviste. El conocimiento se genera a partir de la práctica, transita por
las dos fases que han sido presentadas anteriormente y retorna a ella para
verificarse y enriquecerse. El camino que recorre el conocimiento ha sido
descrito muy certera y sintéticamente por V.I.Lenin al expresar que este va de
la contemplación viva al pensamiento abstracto y de ahí a la práctica
(V.I.Lenin, 1990). Los fundamentos filosóficos a los que hemos hecho referencia
en las páginas iniciales de nuestro trabajo se concretan en la teoría psicológica
desarrollada por L.S. Vygotsky (teoría histórico- cultural. A continuación
presentamos algunos de sus principales postulados, los cuales evidencian su
marcada posición dialéctico materialista en cuanto al estudio de la formación
y desarrollo del pensamiento. Para Vygotsky, el problema del conocimiento entre el sujeto y
el objeto del conocimiento, se resuelve con el planteamiento interaccionista
dialéctico (S- O) donde existe una relación de influencia recíproca entre
ambos. Dicha actividad es llamada actividad objetal dado que transforma al
objeto (la realidad) y al portador mismo de la actividad; al sujeto (hombre). En
la actividad objetal, se materializan y desarrollan las prácticas histórico-
sociales. En esta interpretación marxista existe un salto dialéctico respecto
a las teorías que entienden a la actividad del sujeto como un mero
acondicionamiento biológico- individual, hacia una concepción donde se ve a la
actividad como una práctica social condicionada histórica y culturalmente. Por tanto, según Vygotsky, la relación entre el sujeto y el
objeto de conocimiento está mediada por la actividad que el sujeto realiza
sobre el objeto con el uso de instrumentos socioculturales, los cuales pueden
ser básicamente de dos tipos: las herramientas y los signos. Cada uno de estos
instrumentos orienta en forma distinta a la actividad del sujeto. El uso de
herramientas produce transformaciones en los objetos o, como diría Vygotsky
(A,.Álvarez, 1990) las herramientas "están externamente orientadas".
Por otro lado, los signos producen cambios en el sujeto que realiza la
actividad, es decir, están orientados internamente. Mediante la actividad mediada, en interacción con su
contexto sociocultural, el sujeto construye- internaliza las funciones psicológicas
superiores y la conciencia. Overton y Reese (citados por J. García, 1991), interpretan
la postura de Vygotsky como dialéctica- contextual, señalando que en ella el
conocimiento tiene su origen en la interacción dialéctica entre el sujeto
cognoscente y el objeto, dentro de un contexto histórico- contextual del que
forma parte el sujeto y que lo determina. En el plano del proceso de enseñanza- aprendizaje Vygotsky
consideraba que el alumno es una persona que internaliza (reconstruye) el
conocimiento, el cual estuvo primero en el plano interindividual y pasa
posteriormente al plano intraindividual (ley de la doble formación del
desarrollo). Los conocimientos y habilidades que inicialmente fueron
transmitidos y exorregulados (regulados por otros); posteriormente el educando
los interioriza y es capaz de hacer uso de ellos de manera autorregulada. En
este sentido el papel de la interacción social con los otros es considerado de
suma importancia para el desarrollo cognoscitivo y sociocultural. Sobre la base de los aspectos hasta aquí expuestos podemos,
entonces, proponer un sistematización de las características generales del
pensamiento con vistas a su tratamiento metodológico, desde la óptica de su
diagnóstico y formación en las condiciones del proceso de enseñanza-
aprendizaje. El pensamiento, según nuestro criterio, se caracteriza
esencialmente por: Estas características generales, así como los presupuestos
teóricos tratados se concretan, asimismo, en los principios generales
siguientes formulados por R. Zardoya Loureda (2000) en cuanto a la exposición lógica
de la teoría del pensamiento, los cuales resultan de gran valor metodológico
para su tratamiento didáctico: Una vez abordados estos aspectos, que por su generalidad son
aplicables al estudio del pensamiento en sus diversas manifestaciones,
analizaremos algunas de las regularidades relacionadas con el diagnóstico del
pensamiento en las condiciones del proceso de enseñanza. El diagnóstico del pensamiento en la enseñanza- aprendizaje
de una materia de estudio tradicionalmente ha utilizado tests relacionados con
la esfera cognitiva de la personalidad (tests de inteligencia o capacidades) que
no están ligados a la enseñanza, por medio de los cuales se ha pretendido dar
una explicación de las capacidades de los estudiantes para aprender
(S.L.Rubinstein, En I.Nocedo y E.Abreu, 1984). Otra de las limitaciones de este tipo de test está dada por
el hecho de que "...permiten una apreciación no personalizada, poco
flexible, mecánica..." (R.Ebel, citado por A.V.Petrovski, En I.Nocedo
y E.Abreu, 1984). Más adelante, en esta misma obra, Petrovski refiere que los
tests niegan la tesis del desarrollo psíquico como resultado de la actividad
social de los sujetos, al concebir, por medio de un examen, el desarrollo solo
en una de sus etapas y no en todo el proceso, sin considerar la influencia de la
educación y la formación, negando la posibilidad de transformación del
hombre. Esto coincide con lo planteado por D.González Serra (ibidem)
al referir que los tests solo analizan un fenómeno sin llegar a la esencia del
proceso intelectual. No obstante los aspectos planteados anteriormente, debe
plantearse que en la actualidad se observan avances cualitativos en lo referido
al diagnóstico del pensamiento durante el proceso de enseñanza- aprendizaje
los cuales han realizado intentos por vincularlos más estrechamente al proceso
de enseñanza- aprendizaje. Numerosos trabajos así lo evidencian. Entre ellos
se encuentran los de J.López Hurtado y A.M.Sierra. (El diagnóstico. Un
instrumento de trabajo pedagógico, 1996) donde por medio de tareas
cognoscitivas se exploran áreas que se acercan a los conocimientos y
habilidades (incluyendo las intelectuales) que los niños han de adquirir
durante el proceso de enseñanza- aprendizaje. Otro de estos ejemplos lo constituye el empleo de la técnica
del Cuarto Excluido ampliamente utilizada para determinar el nivel de
generalización de los estudiantes. En el libro Psicología para educadores de Viviana
González Maura et al (1995) se aprecian también aproximaciones al estudio del
pensamiento mediante la observación, en particular a las cualidades de este. En el libro Metodología de la investigación psicológica
y pedagógica, Segunda Parte de I. Nocedo de León y E. Abreu Guerra (1984)
se observan, asimismo, referencias al uso de pruebas pedagógicas para
determinar el nivel de desarrollo intelectual, así como el estado de los
conocimientos, hábitos y habilidades de los estudiantes para la posterior
aplicación de tareas experimentales que permitieran el desarrollo de los
alumnos. A pesar de los ejemplos referidos anteriormente, se puede
firmar que todavía se aplican diagnósticos que se corresponden con aquellos
criticados por S.L Rubinstein hace más de 70 años. El empleo de tests que
incluyen figuras geométricas similares a las utilizadas por Vygotsky- Sarajov
para diagnosticar el nivel de generalización de los estudiantes en la enseñanza
es un ejemplo de ello. No se puede afirmar con certeza que los diagnósticos del
pensamiento estén totalmente ligados al proceso de enseñanza- aprendizaje.
Estos se caracterizan por limitar su estudio a solo una parte del sistema de
conocimientos de una materia de estudio, y no a todo el proceso formativo; es
decir se obtiene un criterio de una de las etapas del proceso, pero no un
criterio integral y lo suficientemente objetivo para valorar cómo se ha formado
el pensamiento de los escolares. ¿Cómo, entonces, se pueden superar todas las limitaciones
mencionadas con anterioridad en lo referido al diagnóstico del pensamiento en
las condiciones del proceso de enseñanza- aprendizaje? Desde el punto de vista teórico, se impone ante todo el
conocimiento de los aspectos analizados en las páginas iniciales de este
trabajo, así como de los principios que rigen la elaboración y aplicación de
diagnósticos. En este sentido comentaremos a continuación algunos de esos
principios y explicaremos cómo se contextualizan al diagnóstico- formación
del pensamiento. 1- La asequibilidad (equidad): el diagnóstico debe
posibilitar que todos los estudiantes estén en condición de ser
diagnosticados, y que ninguno se excluya de ello. Para ello se deben diseñar
tareas con carácter heterogéneo (se profundizará en este aspecto al tratarse
lo referido a las tareas docentes) 2- La confiabilidad: el diagnóstico debe ofrecer
resultados lo más fiables posibles, con el fin de analizar cómo está
caracterizado el pensamiento de los estudiantes en cada uno de los estadios. 3- El carácter precoz: el diagnóstico debe aportar
información con el fin de predeterminar las potencialidades o dificultades de
los estudiantes para enfrentar tareas de mayor complejidad durante el proceso
formativo del pensamiento. 4- La dirección correctiva: el diagnóstico debe
servir como instrumento derivado del cual se diseñen nuevas tareas que permitan
superar las dificultades presentadas a la hora de formar el pensamiento de los
estudiantes, y transitar satisfactoriamente de un nivel a otro del proceso. 5- El carácter dinámico: el diagnóstico debe
aportar información sistemática acerca del proceso formativo del pensamiento
en sus diferentes momentos, con el fin de realizar las adecuaciones operativas
necesarias del proceso de enseñanza- aprendizaje. 6- El carácter transformador: el diagnóstico debe
promover en los estudiantes la formación de un pensamiento de tipo teórico en
la misma medida en que se diagnostican los diferentes estadios de su proceso
formativo. 7- El carácter sistémico: el diagnóstico debe
concebirse sobre la base de las relaciones y funciones que establecen las tareas
presentes en él para determinar de manera progresiva las potencialidades o
dificultades de los estudiantes en cada uno de los estadios del proceso
formativo (este aspecto se retomará al analizar las tareas docentes). 8- La significación: el diagnóstico debe realizarse
desde una perspectiva lo más realista posible, vinculado estrechamente con las
vivencias, experiencias y motivaciones de los estudiantes, con el objetivo de
despertar el interés en los estudiantes por resolver las tareas de manera
natural, visto como una alternativa más del proceso formativo profesional en el
que están envueltos. 9- La complejidad: el diagnóstico debe tener un carácter
de creciente dificultad, en la misma medida en que transita por las diferentes
etapas del proceso de enseñanza- aprendizaje. 10- La operatividad para su aplicación: el diagnóstico
debe ser de fácil aplicación, sin implicar el empleo de recursos materiales,
económicos y humanos de gran costo que impidan o dificulten su aplicación. Atendiendo a las particularidades del objeto que estamos
analizando, el diagnóstico- formación del pensamiento en las condiciones del
proceso de enseñanza- aprendizaje en la Educación Superior, proponemos a
continuación una tipología para este tipo de diagnóstico. El mismo se
caracteriza por: 1- Tener un carácter sistemático (progress
achievement test, A. Hughes, 1996): basado en determinar el progreso
que logran los estudiantes, de manera paulatina, a la hora de formar su
pensamiento en las materias de estudio propias de su especialidad profesional. 2- Ser de tipo longitudinal: con el objetivo de
determinar cómo se van formando los distintos sistemas de conocimientos en las
diferentes etapas del proceso formativo del pensamiento. 3- Combinar el diagnóstico discreto (discrete,
ibidem) con el integrador: de forma tal que se pueda combinar el diagnóstico
de un solo aspecto del sistema de conocimientos que se está estudiando, e
integrarlo posteriormente con los contenidos invariantes de la disciplina objeto
de análisis. 4- Tener un carácter individual no comparativo (criterion-
referenced test, ibidem): dirigido a establecer una categorización
de los estudiantes de acuerdo con los resultados obtenidos durante la aplicación
de las tareas docentes, sin establecerse comparaciones entre los alumnos. 5- Ser de tipo estandarizado: encaminado a evaluar el
nivel con que los estudiantes desarrollan su pensamiento en los diferentes
estadios de su proceso formativo. 6- Incluir una escala cualitativa para evaluar los
resultados obtenidos. 7- Tener un carácter analítico: para evaluar sistemáticamente
cómo se ha formado el pensamiento de los estudiantes durante las diferentes
etapas del proceso. Los aspectos hasta aquí abordados constituyen solo el punto
de partida teórico para el diagnóstico- formación del pensamiento en el
proceso de enseñanza- aprendizaje. Se hace necesario concretar estos análisis
a las condiciones específicas de este proceso. Con el fin de ilustrar la propuesta que presentaremos en este
trabajo, queremos comentar lo expresado por A.R.Luria y F.IA Yudovich (1984) al
plantear que solo por medio de las formas concretas de interrelación entre el
sujeto y el entorno es que surgen, se forman y desarrollan los procesos
mentales. Algunos de los aspectos incluidos en esta referencia ya han sido
abordados en este material, por ejemplo lo relacionado con el papel que juega la
actividad en los sujetos para el desarrollo de su pensamiento, así como la
interrelación que se establece entre el sujeto y el medio con que interactúa.
No obstante, por la relevancia metodológica que tiene para el estudio que
estamos realizando, consideramos imprescindible retomar el papel de la actividad
de acuerdo con la perspectiva en que aparece mencionada por los autores antes
presentados. En sus palabras se hace mención a "formas concretas de
interrelación entre el sujeto y el entorno", asumimos esta afirmación
desde la óptica que el sujeto se relaciona con el medio para formar su
pensamiento de variadas formas, y que estas poseen características específicas
que las diferencian del resto, reflejándose de manera mediata en los individuos
de acuerdo con sus experiencias, intereses y motivaciones. Aceptar como válida la referencia en cuestión presupone que
para diagnosticar y formar el pensamiento de los estudiantes se deben
contextualizar las tareas a las formas particulares en que manifiesta la
actividad de los sujetos. A los efectos del proceso enseñanza- aprendizaje la forma
principal de actividad que realizan los estudiantes se concreta en las tareas
docentes. De esto se deduce que para obtener resultados lo más genuinamente
cercanos a la realidad acerca de cómo se va formando el pensamiento de los
alumnos durante este proceso se deba emplear a la tarea docente para
diagnosticar y formar el pensamiento, cumpliendo esa doble función. Este tipo de tareas constituye, entonces, la vía principal
para implementar en el proceso enseñanza- aprendizaje los aportes realizados
por los psicólogos que han tratado el tema del diagnóstico y formación de los
procesos lógicos del pensamiento. A continuación realizaremos algunas valoraciones teóricas
en torno a las tareas docentes y ofreceremos principios didácticos que
sustentan su doble función diagnóstico- formativa. 3- Análisis teóricos de las
tareas docentes: principios que sustentan su doble función diagnóstico-
formativa Las necesidades de la práctica pedagógica, así como los
problemas propios de la didáctica general y las metodologías particulares de
las asignaturas conllevan a que se hayan desarrollado diversos análisis teóricos
relacionados con las tareas. Estos análisis han aportado términos,
estructuras, y presupuestos teóricos para la elaboración e implementación práctica
de distintos tipos de tareas. Lo anteriormente planteado se sustenta en que cada fenómeno
objeto de estudio tiene sus peculiaridades, lo cual demanda una lógica de
pensamiento diferente para solucionar el problema propio de ese fenómeno. Los criterios referidos con anterioridad se constataron por
medio del análisis teórico realizado acerca de las tareas docentes, el cual
permitió determinar que entre los términos más frecuentemente utilizados se
encuentran los de tareas, tareas docentes, tareas cognoscitivas, tareas didáctico-
profesionales, y tareas pedagógico- profesionales, presentados tanto por psicólogos
como por pedagogos. No obstante las particularidades de un tipo u otro de tarea,
el conocimiento de sus clasificaciones se hace necesario para determinar su
utilidad y la medida en que pueden aportar algo a la didáctica general y a
otras metodologías particulares. Como se ha planteado en párrafos anteriores, el tema de las
tareas ha sido abordado desde diferentes perspectivas. Uno de los trabajos que lo trata es el realizado por M.I.Majmutov
(1983) donde se analizan algunas concepciones relacionadas con las tareas, desde
la óptica de la activación de la actividad mental. Entre las concepciones
analizadas por este autor se encuentran las de S.F.Zhuikov, I.Ya. Lerner, y
D.M.Grichin. S.F.Zhuikov clasifica las tareas con el fin de
determinar el carácter de la actividad mental que puede provocar, destacando la
importancia del material al que se aplica un ejercicio, así como a la medida en
que se han asimilado los conceptos, las operaciones y los actos que deben
actualizarse para solucionar la tarea. De acuerdo con esto las clasifica en: - Tareas que son características del proceso de adquisición
de conocimientos y habilidades. - Tareas para fijar el material estudiado. El análisis de los aspectos referidos con anterioridad
permite concluir lo siguiente: se absolutiza un componente del proceso enseñanza-
aprendizaje (el contenido), y se le otorga un carácter relativamente rígido al
declararse en esta tipología tareas para fijar el material de estudio. En este
sentido debe considerarse que desde el punto de vista didáctico la fijación de
los contenidos es solo un estadio en el proceso y no el resultado final del
mismo. Un aprendizaje realmente dialéctico debe conducir a los estudiantes no
solo a fijar los conocimientos, sino a sistematizarlos lo cual permite
enriquecerlos de acuerdo con la experiencia y aplicación práctica que tengan
para cada alumno. I.Ya. Lerner utiliza el término tarea cognoscitiva y
expone que su objetivo es la formación de hábitos de adquisición
independiente de conocimientos (en este caso los de historia), y los
procedimientos del pensamiento teórico. Asimismo, plantea que los fundamentos
de su clasificación se basan en el contenido problémico (tomado de los
problemas científicos de la ciencia histórica) y en los métodos de la ciencia
como procedimientos indispensables para resolver las tarea- problemas. En relación con las tesis anteriores, asumimos el análisis
realizado por Majmutov al considerar que no se debió identificar los problemas
científicos y docentes, ni asociar directamente los métodos de enseñanza con
los métodos de la ciencia. D.M.Grishin emplea el término tareas docentes. Para
clasificar estas tareas toma como fundamento el conocimiento o no que tiene el
estudiante del resultado a obtener. Sobre esta base clasifica las tareas
docentes en: a) Cognoscitivas: presentan como característica
fundamental el desconocimiento del resultado, con un conocimiento mayor o menor
de los medios de su consecución. b) Prácticas: caracterizadas por un conocimiento del
resultado con anterioridad, con un medio desconocido, para su consecución. C) Creativas: las cuales están dadas por el
desconocimiento del resultado, así como del medio para llegar a él. La clasificación anterior aproxima el estudio de las tareas
desde una óptica hasta cierto punto inflexible y excluye la posibilidad de que
las mismas se interrelacionen en el proceso enseñanza- aprendizaje. De esta
forma los alumnos nunca podrían "elaborar el producto por sí
mismos", es decir apropiarse de un nuevo conocimiento a partir de sus
propias estrategias. Las tareas docentes han sido también empleadas en el proceso
de formación de profesores, con el objetivo de preparar a los futuros egresados
para ejercer su profesión con mayor calidad. En relación con esta temática se encuentran los trabajos de
L.M.Lara (1995) y M.Mariño (1999), que abordan esta problemática
desde ópticas diferentes. En el caso de L.M.Lara, las tareas docentes se dirigen
al desarrollo del trabajo independiente de los estudiantes durante su formación
pedagógica en la carrera de Física- Electrónica, posibilitando la integración
de la práctica laboral al resto de los componentes organizativos del proceso
enseñanza- aprendizaje. La propuesta realizada por esta autora es significativa desde
las siguientes posiciones: - Se analiza el modelo del profesional a formar, y sobre esa
base se presentan tareas típicas que debe resolver el futuro egresado. Este criterio transciende el marco de la carrera Física-
Electrónica pues puede ser generalizado a otras carreras como fundamento para
la elaboración de sus tareas típicas. - Se integran en las tareas el componente laboral,
investigativo y académico, lo que le concede un carácter más holístico al
proceso y favorece la formación integral del futuro egresado. M.Mariño (1999) propone en su trabajo un sistema de
tareas pedagógico- profesionales dirigidas a la búsqueda de soluciones a los
problemas propios de la futura actuación profesional de los alumnos. Su
propuesta de tareas transita por la identificación hasta las posibles
soluciones a los mismos. Implementa su sistema de tareas en la disciplina
Formación Pedagógica General sobre la base de las relaciones
intradisciplinarias que se establecen en ella. En el análisis desarrollado por la autora antes mencionada
se destacan positivamente los siguientes aspectos: - Las potencialidades educativas que ofrecen las tareas, pues
su ejecución sistemática no solo desarrolla determinadas habilidades, sino la
esfera volitiva de los estudiantes, sus valores, independencia y creatividad. - Se concibe a la tarea no solo como una categoría didáctica,
sino psicológica (psicodidáctica). Esta tesis se sustenta en que la activación
del pensamiento tiene lugar mediante el contacto que establece el estudiante con
la tarea, cuando comprende, esclarece y resuelve la misma (M.Mariño, 1999). La
tarea tiene además un basamento psicológico, al ser la concreción didáctica
de una teoría psicológica de la actividad, materializándose en la solución
de un problema específico. - Se presenta la tarea docente como el medio para favorecer
el desarrollo de las formaciones psicológicas complejas como los motivos e
intereses de los estudiantes. Las tareas docentes han sido también empleadas en el proceso
enseñanza- aprendizaje de los conceptos. En esta área se analizaron los
trabajos de M.R.Concepción (1989) y W.Garcés (1997) referidos a
la formación y desarrollo de los conceptos relacionados con las disoluciones en
la Enseñanza General Media, y el trabajo con los conceptos en la especialidad
Matemática-Computación para la formación de los profesores de esas
asignaturas, respectivamente. En el trabajo de M.R.Concepción (1989) se toma como
definición general de tareas la propuesta por N.E.Kuznetzova, la cual establece
que las mismas constituyen un medio para dirigir el proceso y procedimientos de
la actividad, por parte el profesor, y el medio para dominar los conocimientos y
las habilidades, para el alumno (ibidem). Esta definición aunque aporta elementos de interés, como el
reconocimiento de la significación que tienen las tareas tanto para el profesor
como para el alumno, no explicita un aspecto relevante referido a que las tareas
no solo son el medio para desarrollar la esfera instructiva y desarrolladora,
sino la educativa en los estudiantes. Un análisis más preciso es el que realiza R.M.Concepción
en este mismo trabajo cuando posteriormente define la tarea como un eslabón que
enlaza al profesor y al alumno durante la realización de una actividad que
conlleva a la formación del sistema de conceptos (ibidem). Desde esta
perspectiva las relaciones que se establecen entre el estudiante y el profesor
asumen un carácter más amplio, posibilitando la inclusión de relaciones de
otra índole, no necesariamente de carácter instructivo. Los análisis llevados a cabo por esta autora revelan de
manera significativa para la presente investigación los aspectos siguientes: - El reconocimiento de tareas que pueden constituir
ejercicios o problemas. Los ejercicios indican a los estudiantes qué tienen que
hacer para resolver la tarea, mientras que los problemas le presentan una
situación para la cual tienen que buscar vías de solución. Asimismo, los
ejercicios se convierten en el medio para asimilar conscientemente los
conocimientos, habilidades y hábitos, así como el perfeccionamiento de los
mismos. Los problemas, por su parte persiguen la aplicación de esos
conocimientos, hábitos y habilidades en situaciones variantes (ibidem). - El sistema de tareas propuesto refleja las relaciones que
se establecen entre clases de fenómenos, así como la contradicción dialéctica
y desarrollo de ellos, resultando en un conjunto de generalizaciones teóricas y
conceptos enlazados genéticamente. Este criterio lleva a considerar a las
tareas como el medio para descubrir las nuevas propiedades de los fenómenos
sobre la base de las relaciones que se establecen entre ellos. - Las tareas deben ser variadas (pueden ser gráficos, acrósticos,
elementos recreativos, etc.), su realización no debe limitarse al espacio del
aula, por lo que pueden tener un carácter extraclase e incluir aspectos que
requieran de la investigación por parte del alumno. La investigación llevada a cabo por W. Garcés (1997)
aporta una clasificación de tareas basada en la función que desempeñan en el
proceso enseñanza- aprendizaje y en los niveles de asimilación al cual
correspondan (ibidem). De este análisis se deriva que la complejidad de las
tareas se incrementa en la medida que se transita por los niveles de asimilación,
por lo que pueden ser empleadas en cada uno de ellos. Desde una perspectiva más general, las tareas han sido también
objeto de estudio. Los criterios planteados en el texto Pedagogía
(Ministerio de Educación, 1984) le otorgan a las tareas docentes un carácter
emocional al conducir al alumno a comprender que existe algo que no conoce, para
lo cual no tiene una respuesta, creando la necesidad de conocer. La implicación
afectiva de los estudiantes para la solución de una tarea constituye un aspecto
de gran importancia a la hora de realizarlas exitosamente. D.B. Elkonin (En I. I. Ileasov y V. Ya.
Liaudis, 1986) considera la tarea docente como la unidad básica (célula) de la
actividad docente. En este sentido plantea que la tarea tiene como objetivo y
resultado provocar transformaciones en el propio sujeto y no variar los fenómenos
con los que actúa, aunque plantea que no es posible ninguna transformación en
el sujeto sin las acciones que realiza. La tesis anterior sustenta que la formación del pensamiento
solo se logra por medio de la actividad, adquiriendo igual trascendencia el
producto obtenido como el proceso para obtenerlo. C.A. de Zayas (1998, 1999, 2001) aporta elementos
novedosos en relación con las tareas docentes. Este autor las define como "la célula del proceso
docente- educativo" (C.A. de Zayas 1998, p.140; 1999, p. 115). Esta
concepción le confiere un carácter más sistémico a las tareas docentes al
considerarlas como parte del proceso docente- educativo, y plantear que este
transita de tarea en tarea hasta el logro de los objetivos planteados (ibidem). Las tareas docentes, según C.A. de Zayas, presentan en sí
mismas todos los componentes del proceso, y tienen como elemento rector al
objetivo. Se asume esta concepción desde la óptica que el objetivo constituye
el modelo pedagógico del encargo social, expresando lo que se pretende formar
en los estudiantes como resultado de las exigencias planteadas por la sociedad a
la educación. El objetivo es el ente orientador en el proceso docente-
educativo con vistas a la transformación de los individuos y lograr lo que de
ellos se espera (C.A. de Zayas, 1999). Tomando en consideración estas ideas, el objetivo se
convierte en el componente que le permite a los profesionales determinar qué se
persigue con cada tarea docente, así como el papel desempeñado por cada una de
ellas en los diferentes niveles estructurales del proceso. Resultan también significativos en los análisis
desarrollados por C.A. de Zayas los aspectos siguientes: - Se considera a la tarea docente como el medio posibilitador
para que el proceso docente- educativo se personifique en cada estudiante. Esto
le confiere un carácter personológico, pues cada alumno las desarrollará de
acuerdo con sus motivaciones e intereses, en dependencia de su propio desarrollo
intelectual. Lo anteriormente planteado le otorga al estudiante un carácter de
sujeto y no objeto de aprendizaje. - Se presenta a las tareas docentes como el exponente
principal de la contradicción esencial del proceso enseñanza- aprendizaje, la
que tiene lugar entre el objetivo que se pretende alcanzar y el método
utilizado por el estudiante para lograrlo. - Se declara que las tareas docentes están condicionadas por
las circunstancias. Esto implica que para el logro exitoso del objetivo pueden
existir una serie de condiciones, las cuales pueden conducir al profesor a la
aplicación de una u otra tarea, o al estudiante a excluir una tarea y
plantearse otra. - Se analizan las tareas docentes desde una perspectiva
integradora, al concebir el cumplimiento de ellas como un factor decisivo para
la instrucción, desarrollo y educación de los estudiantes, no de manera
lineal, sino mediante relaciones complejas en las cuales puede prevalecer en algún
momento lo instructivo, lo desarrollador o lo educativo. Los análisis de las fuentes presentadas nos permite formular
las características generales siguientes de las tareas docentes: Las características mencionadas con anterioridad posibilitan
que las tareas docentes se conviertan en el medio ideal para la formación del
estudiante. En este proceso formativo un papel decisivo lo ocupa el diagnóstico,
al posibilitar la determinación de las particularidades, el curso de desarrollo
y las potencialidades de los estudiantes (E. Abreu, 1990). En el caso particular de la instrucción, el diagnóstico se
destaca por identificar los factores que dificultan o aceleran el proceso enseñanza-
aprendizaje, así como por determinar las necesidades y características de los
niños y jóvenes que son satisfechas durante el proceso (ibidem). Un diagnóstico
adecuado posibilita diseñar las estrategias a seguir por parte de maestro para
resolver los problemas encontrados y potenciar el desarrollo intelectual del
alumno. El preparar a los hombres en una rama del saber, en plenitud
de sus facultades físicas e intelectuales conlleva necesariamente a la activación
del pensamiento, lo cual se facilita si se determinan objetivamente las características
particulares que este adquiere en cada estudiante. En interés de alcanzar este objetivo, se hace necesario que
el diagnóstico y formación del pensamiento en las condiciones del proceso enseñanza-
aprendizaje se integren de manera más estrecha con el fin de precisar más
objetiva y sistemáticamente cómo se manifiestan estos procesos lógicos en
cada estudiante, y posibilitar una intervención más eficiente por parte del
profesor durante el proceso formativo. La interrelación más estrecha entre el diagnóstico y la
formación de los procesos lógicos del pensamiento se materializa en las tareas
docentes, las cuales por sus propias características pueden cumplir una
dualidad funcional, diagnóstico- formativa; es decir diagnosticar estos
procesos mediante las mismas tareas utilizadas para su formación. Esta dualidad funcional se puede implementar sobre la base de
los principios para la aplicación de diagnósticos psicológicos y pedagógicos
y las características particulares del proceso formativo. La doble funcionalidad de las tareas docentes se sustenta teóricamente
por medio de los principios siguientes: Antes de proceder a la presentación de la estrategia,
consideramos necesario formular algunas reflexiones acerca de dos aspectos que
resultan esenciales para el exitoso desempeño del diagnóstico- formación del
pensamiento en el contexto del proceso de enseñanza- aprendizaje. Estos son los
conceptos de sistema y las diferentes formas que puede adoptar la enseñanza
problémica. A los efectos de este trabajo, hemos asumido la definición
de sistema aportada por C.A. de Zayas en su libro "Fundamentos de
la Educación Superior" el cual lo define como un conjunto de
componentes interrelacionados entre sí de manera integral, los cuales cumplen
determinadas funciones y mantienen formas estables de interacción entre ellos.
Están condicionados por leyes de totalidad, es decir, de cualidades generales
inherentes al conjunto, las cuales se diferencian de las características
individuales de los componentes que lo integran. Su funcionamiento está
dirigido al logro de determinados objetivos que posibilitan resolver una situación
problémica. Las cualidades que caracterizan a un sistema son las
siguientes:
Esta cualidad se refiere a la selección de aquellos
componentes del sistema cuyas interacciones caracterizan cualitativamente al
sistema. Esta determinación es una de las tareas más importantes del
profesor. Esto se refiere a la determinación de las diferentes
partes y componentes que pueden ser considerados como subsistemas de esa
totalidad. Se debe considerar también que el propio sistema puede constituir
un subsistema que forma parte de un sistema mayor. En esta jerarquización se
expresa el hecho de que todo fenómeno de la realidad presenta una serie de
estratos o sistemas de diferentes niveles de complejidad. La realidad que se
establece entre estos estratos es que los sistemas inferiores sirven de base a
los superiores, pero a su vez, los superiores subordinan y condicionan a los
inferiores. La estructura del sistema lo constituye el modo de
interacción y organización estable entre los componentes que lo integran.
Emana de la naturaleza de los componentes y a su vez, los vincula en una
totalidad integral, estableciendo nexos estables de interacción entre ellos.
Así pues, la estructura, a pesar de estar íntimamente condicionada por las
características de los componentes del sistema, presenta una relativa
independencia respecto a ellos. La estructura constituye la cualidad de mayor estabilidad
del sistema, posibilitando que se mantenga su integridad. En el caso del
proceso docente- educativo, los componentes están dados por los procesos
cognitivos, afectivos, volitivos, las capacidades, el temperamento, etc. Cada
uno de estos componentes posee su propia estructura; y a la vez forman parte
de un componente superior: la personalidad del estudiante Las relaciones funcionales que realizan los componentes del
sistema deben analizarse como resultantes de las funciones que ellos desempeñan
en el ámbito de un sistema mayor, y dentro del propio sistema. Las relaciones pueden ser de dos tipos: Relaciones funcionales de coordinación: se refieren a
que las relaciones de los componentes que conforman el sistema deben estar
coordinadas entre sí de acuerdo con las cualidades descritas anteriormente. Relaciones funcionales de subordinación: esta se
puede analizar en dos dimensiones. La primera se produce entre los componentes
del sistema y la segunda es la que se expresa entre el sistema estudiado y el
todo complejo a que pertenece. En este caso, el sistema estudiado es considerado
como un subsistema que cumple determinadas funciones dentro de un sistema mayor. Uno de los aspectos más complejos, y de carácter
definitorio a la hora de diseñar las tareas, lo constituye la determinación
del sistema a trabajar. Para ello asumimos los criterios de C.A. Álvarez de
Zayas en este sentido, los cuales ofrecen una metodología para formar un
sistema. Los aspectos a considerar para ello se resumen en lo siguiente: 1-Determinación de la situación problémica. 2-Determinación de los objetivos del sistema:
constituida por aquella nueva condición del objeto a la que se aspira llegar
mediante el éxito del sistema para resolver la situación problémica. 3-Selección de las funciones del sistema:
entendiendo por ella el modo generalizado en que se manifiesta el sistema para
lograr los objetivos. Aquí se hace necesario determinar el funcionamiento
interno del sistema, es decir, los elementos y las relaciones establecidas
entre ellos. 4-Estructura del sistema: qué elementos componen el
sistema. 5- Condiciones externas que actúan sobre el
sistema El segundo aspecto al que queremos hacer referencia antes de
introducir la estrategia elaborada, como se dijo en párrafos anteriores, está
vinculado con la enseñanza problémica. No es nuestra intención realizar un análisis
exhaustivo de este tema, sino presentar algunas consideraciones de carácter práctico
(fundamentalmente relacionadas con los métodos problémicos) que pueden ser de
utilidad para los profesores de la Educación Superior en aras de desarrollar el
pensamiento de sus estudiantes durante el proceso de enseñanza- aprendizaje.
Son varios los criterios que existen en cuanto a los tipos de métodos problémicos
que se pueden emplear. Asumiremos en este trabajo los propuestos por M. Martínez
(1994):
Ventajas:
Ventajas:
3- Búsqueda parcial: el profesor expone una serie de
interrogantes pero no las resuelve completamente con el objetivo de estimular la
búsqueda independiente de los alumnos. Su esencia radica en que el estudiante
indaga y encuentra los elementos que permiten resolver la problemática
planteada. 4- Método investigativo: en él se integran los
resultados del trabajo independiente y de las experiencias acumuladas. Se
caracteriza por el alto nivel de actividad creadora y de independencia
cognoscitiva de los estudiantes, en la cual ellos deben hallar las vías de
solución. Los métodos antes mencionados se desarrollan en sistemas, se
complementan y establecen relaciones armónicas entre los distintos niveles de
lo problémico de acuerdo con los objetivos que se persigan y las características
del contenido a tratar 4- La estrategia didáctica de doble
funcionalidad: una alternativa para el diagnóstico- formación del pensamiento
en la Educación Superior La estrategia didáctica que presentamos a continuación se
sustenta en los presupuestos que hemos estado discutiendo durante las páginas
anteriores de este trabajo. Está estructurada en 8 etapas:
Finalmente, con el objetivo de facilitar la aplicación de un
sistema de tareas docentes con las características presentadas en este trabajo,
se ofrecen las siguientes orientaciones metodológicas para su aplicación: 1- La aplicación de las tareas docentes exige dominio, por
parte del profesor, de aquellos aspectos esenciales que se van a estudiar en
cada uno de los estadios por los que transita el proceso formativo. 2- Su aplicación no solo implica lo antes mencionado, sino
el análisis de otras posibles variantes de solución que puedan ofrecer los
estudiantes para estas, y que puedan ser coherentes con el objetivo para el cual
se diseñaron. 3- El profesor debe controlar cuidadosamente si todos los
alumnos han comprendido la orientación de las tareas y dar un tiempo natural
para su resolución (en dependencia del grado de complejidad de las mismas) y
evitar la tendencia a la ejecución (responder sin pensar). 4- El profesor debe estimular la participación de los
estudiantes del grupo, de forma tal que todos puedan emitir sus criterios acerca
de las soluciones ofrecidas por sus compañeros. 5- La resolución de las tareas docentes no debe limitarse a
las condiciones del aula. Las mismas pueden ser orientadas con un carácter
investigativo para promover la búsqueda activa de solución a ellas. 6- El profesor debe ser flexible y evitar esquemas a la hora
de aplicar el sistema de tareas docentes, realizando las adecuaciones necesarias
en dependencia de los resultados concretos que se van obteniendo por medio del
diagnóstico. En el trabajo se presentan análisis teóricos dirigidos a
mejorar la eficiencia del proceso de enseñanza- aprendizaje basada en el diagnóstico-
formación del pensamiento. La estrategia didáctica expuesta vincula los
procesos de diagnóstico y formación sobre la base de la utilización de tareas
docentes con una doble funcionalidad. Esta perspectiva didáctica constituye un
aspecto novedoso al no tenerse referencias de su estudio en trabajos previos que
se relacionan con la formación y desarrollo del pensamiento de los sujetos en
las condiciones del proceso de enseñanza- aprendizaje. La propuesta ofrecida tiene posibilidades de aplicación a
diversas disciplinas de estudio, lo cual le confiere un campo amplio de empleo,
tomándose como un factor esencial para su uso la particularización del sistema
de conocimientos en el contenido de las tareas. Lo antes mencionado trae
aparejado que se concreten los indicadores, parámetros y sus respectivas
escalas a las características específicas del objeto estudiado.
Datos del autor Rafael Armando Rodríguez Deveza Estudios realizados:
Master en Ciencias Aspirante a Doctor en Ciencias Pedagógicas Profesor Asistente de la Universidad Pedagógica de Holguín Publicación enviada por Rafael Armando Rodríguez Deveza Contactar mailto:rrodriguez@isp.holguin.inf.cu, rrodguezdeveza@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EpZFplyVuAEiTvkOFH Publicado Friday 2 de January de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||