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Fundamentos técnicos de la hipótesis crédula
Resumen: El interés por el SETI se incrementa a medida que la ciencia aporta mas y mejores datos sobre dos cuestiones básicas: el origen de la vida en la Tierra y la existencia de planetas extrasolares. La vida en la Tierra apareció 900 millones de años tras su formación. Es decir, la Tierra ha tenido vida durante el 80% de su tiempo. Esta prontitud da lugar a pensar que la vida es un fenómeno universal y probable cuando se dan unas condiciones determinadas.
Publicación enviada por Jose Maba

El interés por el SETI se incrementa a medida
que la ciencia aporta mas y mejores datos sobre dos cuestiones básicas:
el origen de la vida en la Tierra y la existencia de planetas
extrasolares. La vida en la Tierra apareció 900 millones de años tras su
formación. Es decir, la Tierra ha tenido vida durante el 80% de su
tiempo. Esta prontitud da lugar a pensar que la vida es un fenómeno
universal y probable cuando se dan unas condiciones determinadas.
No se ha encontrado vida
fuera de la Tierra, principalmente por que la exploración espacial esta aún
en sus comienzos, pero si se han descubierto compuestos orgánicos, aminoácidos
y proteínas, en meteoritos. También se han encontrado bacterias termófilas
en las profundidades del mar, donde reinan unas condiciones extremas. Esto
demuestra que la vida no necesita un placido oasis para formarse. La
abundancia de estos ¨ladrillos¨ de la vida en el espacio induce a pensar
que los procesos químicos que dieron lugar a la vida en la Tierra no son
tan improbables si se da un caldo de cultivo apropiado.
Por otro lado el descubrimiento de estrellas
con discos de materia alrededor y sobre todo el descubrimiento de
evidencias de planetas extrasolares ha consolidado la idea de que los
sistemas solares son abundantes.
La incertidumbre sobre la
existencia de otros sistemas solares quedó, por fin, resulta en 1995. Dos
astrónomos del Observatorio de Ginebra, M. Mayor y D. Queloz , descubrieron
las primeras evidencias de un planeta extrasolar al observar un
desplazamiento del centro de masa de la estrella Pegaso 51. Poco después
los astrónomos G. Marcy y P. Butler descubrieron otras evidencias en otras
estrellas cercanas. En la actualidad hay registrados unos 80
planetas extrasolares y la cuenta aumenta cada año.

Primeros planetas
extrasolares descubiertos.
Por lo tanto si las estrellas tienen
sistemas planetarios y la vida es un fenómeno natural repetible ¿ por qué
no van a existir seres inteligentes en otros lugares del cosmos?
Las leyes que rigen la propagación de las
ondas electromagnéticas son leyes que se basan en constantes físicas
universales como son la velocidad de la luz, la carga eléctrica, la
conductividad ,etc. Por lo tanto la propagación de las ondas de radio
estará sujeta siempre a las mismas leyes y se comportaran igual aquí en
la Tierra que en el espacio lejano.
Una comunicación radioeléctrica en la
cual el transmisor y el receptor estuvieran separados por distancias
estelares dependería de los mismos parámetros técnicos que si la
comunicación fuese entre la Luna y nuestro planeta.
La diferencia mas notable entre nuestras
comunicaciones terrestres y una supuesta comunicación interestelar sería
la distancia que debe recorrer la señal. Mientras aquí en la Tierra los
enlaces radioeléctricos alcanzan distancias que se miden en cientos o
miles de Km, siendo la comunicación prácticamente instantánea, en el
espacio estelar las ondas deberán viajar durante años para llegar a su
destino. Para medir estas grandes distancias cósmicas habitualmente se
emplea en astronomía la unidad "año-luz" que equivale a
9,46x10e12 Km. Así, por ejemplo, podemos decir que la distancia media
entre las estrellas de nuestro entorno es de unos 6 años-luz y la
distancia que nos separa de la galaxia mas cercana ,Andrómeda, es 2,2
millones de años-luz.
Como es sabido las ondas de
radio sufren una atenuación a lo largo de su camino que es proporcional a
la inversa del cuadrado de la distancia. Aunque las distancias estelares
sean millones de veces superiores a las distancias terrestres esto (en teoría
) no sería impedimento para una hipotética comunicación por radio entre
dos mundos.. La gran atenuación producida por la distancia podría ser
compensada, por ejemplo, con una mayor potencia en el transmisor y con un
mayor tamaño de la antena. En última instancia lo importante es que se
cumpla la condición fundamental de cualquier enlace radioeléctrico: que el
nivel de la señal recibida sea superior al nivel del ruido, dicho con otras
palabras que S - N > 0 dB.
En el experimento Ozma F. Drake preparó el
receptor del radiotelescopio para escuchar el ruido de dos estrellas en
una banda comprendida entre 1,4200 GHz y 1,4204GHz con una resolución de
canal de 100Hz. Posteriores escuchas se centraron también en la
frecuencia de 1,42 Ghz y con anchos de banda muy estrechos, un hertzio o
menos.
A mediados de los 70 F.Drake y C. Sagan
estudiaron desde el radiotelescopio de Arecibo cuatro galaxias próximas
en las frecuencias de 1,42GHz , 1,65GHz y 2,38GHz con una resolución de
1KHz.
En los años 80 el profesor Paul Horowitz ( Universidad
de Harvard ) diseñó varios tipos de receptores multicanal para el
SETI. Comenzó con un analizador de 65536 canales con una resolución de
0,03Hz. Después fabricó un nuevo analizador de 8,4 millones de canales
con una resolución de 0,5 Hz. Este analizador llamado META comenzó a
operar en 1985 en el radiotelescopio de 26m. de Oak Ridge perteneciente a
la universidad de Harvard.
La NASA participó en el SETI con un
proyecto llamado MOP (Microwave Observing Proyect) Este programa rastreó
todo el cielo desde 1 a 10 Ghz con una resolución de 30Hz. El objetivo
fue observar estrellas parecidas al Sol hasta la distancia de 50 años-luz.
Por otro lado el centro Ames, también adscrito al la NASA, llevó a cabo
un rastreo en 770 estrellas entre 1 y 3GHz con un analizador de 14
millones de canales y una resolución entre 1 y 28 Hz. Utilizó para ello
una antena de 70m. situada en Australia y el radiotelescopio de Arecibo.
La mayoría de los proyectos SETI
ejecutados a partir del "Ozma" han basado la búsqueda en tres
premisas fundamentales:
1- La búsqueda debe dirigirse a estrellas
que sean perecidas a la nuestra. Hay fundadas razones para creer que ni
las estrellas muy antiguas ni las muy grandes ni las muy pequeñas son
adecuadas para albergar una civilización inteligente.(Esto se explica en
la siguiente página)
2- Una señal inteligente se caracterizará
por su estrechez espectral y su firme polarización. Las radiofuentes que
mas se acercan a esta característica son los máseres cósmicos. Los mas
estrechos que se conocen tienen un ancho de banda de unos 500 Hz. El límite
inferior para el ancho de banda de una emisión artificial estaría
limitado por la dispersión natural que sufre una onda después de
recorrer varios años-luz. Para frecuencias de unos pocos giga-hertz una
onda sufre una dispersión de 0,1 Hz tras recorrer 10 años-luz. Esta
dispersión es provocada por los electrones libres que existen en el
espacio interestelar. Por otra parte cuanto mas estrecho sea el canal de
radio mas sensibilidad tendrá el receptor.
3- La zona del espectro donde resulta
"mas lógico" centrar la búsqueda es la zona conocida con el
nombre de "agujero del agua" y mas concretamente en torno a la
frecuencia de 1.42 Ghz.
¿Por qué precisamente esa y no otra ?
A la hora de buscar señales artificiales
nos planteamos, primeramente, en qué banda de radio emitirá una
civilización extraterrestre. Según la teoría SETI hay en el cosmos
dos frecuencias ¨mágicas¨ que deben ser conocidas por cualquier
civilización tecnológica y que sirven de referencia.
La primera es la frecuencia del resonancia del
hidrogeno disperso por todo el cosmos, 1,420 Ghz. y la segunda es otra
linea espectral situada a la frecuencia de 1,66 Ghz.
En los años 40 un estudiante holandés
llamado Hendrik Van de Hust predijo que los átomos de hidrogeno libres en
el espacio emitirían un ruido característico cuando su único electrón
cayese ocasionalmente en un estado de menor energía, generando entonces
una onda electromagnética que calculó en 1,42 Ghz ( longitud de onda 21
cm.). Los átomos de hidrogeno producen esta radioemisión como promedio
una vez cada 11 millones de años. Aunque los átomos de H. del espacio
interestelar sean tan poco activos su gran cantidad hace que este ruido se
escuche por todo el cosmos.
Fue en 1951 cuando el profesor Edward Purcell
de harvard y su ayudante H. Ewen detectaron esta linea espectral emitida
por las nubes de H. de nuestra galaxia. Gracias a esta resonancia del H.
se han podido realizar importantes descubrimientos como por ejemplo
conocer la estructura en espiral de nuestra galaxia, imposible de ver con
los telescopios ópticos. Unos años después, en 1963 ,un grupo de científicos
del "MIT´s Lincoln Laboratory" detectó otra linea espectral
importante: la producida por el radical OH situada en la longitud de onda
de 18 cm. (1,66 Ghz). Puesto que el H. y el OH son productos de la
disociación del agua (H2O) el espacio comprendido entre ambas frecuencias
se le conoce en astronomía como "agujero del agua".

Cualquier civilización inteligente tiene
que conocer estas dos importantes y simbólicas lineas espectrales. Es lógico,
dicen los teóricos del SETI, que entre las miles de frecuencias posibles
se elija el agujero del agua o las proximidades del H. como frecuencia
piloto para las comunicaciones cósmicas.
El agujero del agua presenta, además de este
simbolismo, unas características especiales que lo convierten en la mejor
zona del espectro para la recepción radioeléctrica. Como es sabido la
temperatura de ruido del sistema receptor marcará el límite de la
sensibilidad. Las frecuencias bajas ( decenas de Mhz) están fuertemente
afectadas por el ruido atmosférico, principalmente debido a las continuas
descargas eléctricas que se producen en todo el planeta. Además la
ionosfera es una capa opaca al paso de ondas de frecuencia inferior a 30
Mhz.
Para frecuencias superiores la atmósfera es
transparente pero la antena se ve afectada por el ruido galáctico. Este
tiene una componente no térmica, producido por el conjunto de
radiofuentes de nuestra galaxia y por el movimiento relativista de
electrones (efecto sincrotrón) y una componente térmica debido a las
nubes de hidrogeno ionizado del espacio interestelar.
En el extremo superior del espectro, es
decir las ondas milimétricas, la sensibilidad se ve limitada por la
absorción de la atmósfera y por el límite cuántico ( hv /K ).
Así pues, queda un hueco en medio de ambas
zonas de ruido conocida como "ventana de bajo ruido", cuyo límite
inferior son los tres grados (3ºK) de temperatura de fondo cósmico. Este
espacio, aproximadamente entre 1 y 10 Ghz, es la zona del espectro en
donde los receptores alcanzan mejor sensibilidad.
Los investigadores del SETI son conscientes
de que el éxito depende de un amplio abanico de factores. La naturaleza
impone un límite en la sensibilidad de la escucha debido a la temperatura
de la antena y al propio ruido del receptor .Además existe en la práctica
ciertos límites a la hora de construir grandes platos, la gravedad y
otros factores mecánicos hacen que no sea factible construir parábolas móviles
de mas de 100 metros de diámetro.
Dado a que el ancho de banda del receptor
influye notablemente en el nivel de ruido de este, es evidente que
conviene trabajar con el menor ancho posible. En nuestras comunicaciones
terrestres usamos anchos de banda comprendidos entre varios miles y
varios millones de hertzios dependiendo de la cantidad de información
que se desee transmitir. En una comunicación cósmica, según los
planteamientos SETI, la velocidad de información sería sacrificada en
favor de la sensibilidad por lo tanto el ancho de banda debería ser el
mínimo que posibilita el medio, aproximadamente un hertzio.
Por ejemplo, si una canción
en MP3 nos tarda en su descarga por internet 12 minutos ( en una conexión
normal ), con un ancho de banda de 1 Hertzio tardaría 24 millones de
segundos, o 278 días.
Se piensa que las civilizaciones cósmicas
emitirán señales de onda continua o pulsos, es decir ,señales muy
simples para ser detectadas fácilmente por cualquier civilización. Esto
supone una comunicación muy lenta pero es poco relevante en comparación
con el tiempo que puede tardar la onda en llegar a su destino. Como
ejemplo una civilización que emitiese con una potencia de 500Kw con una
antena semejante a la de Arecibo (300 m. diámetro) podría ser captada
por este radiotelescopio a una distancia de 1000 años-luz. Calculan los
astrónomos que dentro de esa distancia habrá un millón de estrellas
parecidas a la nuestra. ¿Serán suficientes para encontrar alguna
civilización inteligente?
El rastreo de señales
mediante anchos de banda muy estrechos conlleva sus dificultades. Sólo
dentro del agujero del agua tenemos un ancho de banda de 240 Mhz, si quisiéramos
analizar este espectro con canales de 1Hz y dedicáramos 30 segundos a cada
canal necesitaríamos 228 años de escucha para cada estrella. Para agilizar
un poco el proceso de búsqueda se han diseñado complejos y caros
analizadores de espectro con filtros muy selectivos. Otra solución es
aplicar el calculo distribuido entre muchos computadores. Esta es la
ingeniosa idea del SETI@Home.
¿Por qué son necesarios tantos procesos
de calculo para detectar alguna señal de radio?
En primer lugar no sabemos los parámetros que
tendrá la señal de ET ( frecuencia, modulación ) y en segundo lugar la
sensibilidad del receptor es tanto mayor cuanto menor es el ancho de banda
de la sintonía. Con un análisis muy fino es posible discriminar mejor
las diferentes componentes espectrales pero a costa de relentizar la búsqueda.
Se trata pues de sacrificar la rapidez por la sensibilidad
Se parte de la idea que una civilización que
desee enviar señales de su existencia por el cosmos no lo hará con señales
de banda ancha ( supondría un enorme derroche de energía ) sino con una
señal de espectro muy estrecho. Por lo tanto todos los esfuerzos se
centran en la búsqueda de alguna señal portadora semejante a un tono
continuo o pulsante situada en el entorno de la frecuencia de resonancia
del hidrogeno.
Gracias al tratamiento digital de la señal es
posible filtrar las señales con anchos de banda menores a 1 Hz y con
mucha mejor eficacia que con los filtros analógicos. Además hay que
analizar esas señales teniendo en cuenta un amplio abanico de
corrimientos debido al efecto Doppler. Podemos conocer el movimiento
relativo de nuestra estrella respecto a otras pero no conocemos el
movimiento de un planeta respecto al nuestro. Esta incertidumbre implica
que el rastreo deba repetirse variando los parámetros de los filtros.

SETI@Home obtiene su fuente (de ruido) del
radiotelescopio de Arecibo, un plato de
300 metros de diametro situado en la isla de Puerto Rico y que pertenece
al National Astronomy and Ionospheric Center. Debido a que es un plato
fijo su ángulo de visión es de 40° (en el sentido norte-sur- declinación)
y aprovecha el movimiento del planeta para barrer en sentido Este- Oeste.
Esto limita su visión a un 25% del cielo. Las estrellas que ¨pasan¨
sobre el plato estan ¨en foco¨ durante 12 segundos, para volver a
escuchar una estrella hay que esperar otra vuelta, es decir, un día. La
gran ventaja de los radiotelescopios es que no hay que esperar a la noche
para trabajar, funcionan las 24 horas.
Las señales objeto de estudio son enviadas
desde Arecibo a la
universidad de Berkeley (California), institución organizadora del
proyecto. Allí se procede a ¨trocear¨ la señal para su envio por
internet. Cada día de observación produce 50 GigaBytes de datos. El análisis
del ruido comprende una banda de 2,5 Mhz centrada en la frecuencia de
1,420405 Ghz. que es la famosa frecuencia de resonancia del hidrogeno
libre del espacio interestelar. Este paquete de datos se trocea en 256
subbandas de unos 10 Khz y 107 segundos para ser enviadas a los
colaboradores del proyecto a través de internet.
El programa cliente se instala en el PC de los
colaboradores como un simple salvapantallas. Solo trabaja cuando el
usuario interrumpe su actividad, por lo que no ocasiona ningún gasto ni
molestia. Ocupa 800 KB y por supuesto se precisa una conexión a internet
para la recepción y transmisión de los paquetes de datos ( unos breves
minutos ). Un paquete de 107 segundos ocupa 250 Kbits que, una vez añadida
la información adicional (identificación), se convierten en paquetes de
340 Kbits.
El programa es básicamente un finísimo
analizador de espectro. Analiza las unidades de datos considerando
desplazamientos doppler entre -10 y +10 Hz/s, que es lo esperado en un
planeta como el nuestro, en pasos de 0,008Hz/s. También analiza un
desplazamiento de +-50Hz/s por si el Tx estuviera situado en órbita en
pasos de 0,029Hz/s . Para cada valor de desplazamiento se rastrea en
varias bandas comprendidas entre 0,075 y 1,221 Hz.
La sensibilidad que se alcanza con este fino
proceso es de 7x10e-25 w/m2. Esta sensibilidad es equivalente a captar la
señal de un teléfono móvil situado en Saturno. El programa cliente esta
ajustado para que de aviso si detecta alguna señal que tenga un nivel 3
veces superior al nivel medio de ruido. Además de buscar señales de onda
continua también busca señales pulsantes entre 2ms y 10 segundos. Todos
estos cálculos suponen unos 3x10e12 operaciones matemáticas. Con un PC a
500MHz se tarda unas 12 horas en realizar todos los cálculos de una
unidad de trabajo. Gracias a este proceso de computación tan elaborado se
ha conseguido aumentar la sensibilidad en 10 veces respecto a anteriores
proyectos. Es el rastreo mas intenso y todo con un coste muy inferior de
lo que costaría un supercomputador.
Los paquetes de datos son reenviados a
otros colaboradores, es decir se repite su análisis, con objeto de salvar
interpretaciones erróneas. La mayoría de los paquetes devueltos a la
central contienen avisos de señales extrañas. Son en realidad señales
espúreas, ruidos e interferencias de origen terrestre. Las señales
extraterrestres solo pueden ser captadas durante unos breves segundos, el
tiempo que el blanco esta a foco, y por eso es fácil discriminar las
interferencias terrestres. SETI@Home lleva acumuladas casi un millón de años
de tiempo de computación gracias a sus 3 millones de usuarios de este
singular salvapantallas. Nunca la aventura SETI se había hecho tan
popular, gracias sobre todo a internet.
Todas estas explicaciones parecen muy
convincentes ¿verdad?
Sobre todo si lo dicen
grandes científicos que trabajan en Centros de Investigación muy
importantes.
Sin embargo aquí falla
algo:
¿por qué tras un siglo
de radio-escuchas todavía no se ha captado nada de nada?
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Publicación enviada por Jose Maba
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Publicado Thursday 5 de February de 2004
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