Monografias | Riesgos Ambientales de los Cultivos Transgénicos: Una evaluación AgroecológicaRiesgos Ambientales de los Cultivos Transgénicos: Una evaluación AgroecológicaResumen: La ingeniería genética es una aplicación de la biotecnología que involucra la manipulación de ADN y el traslado de genes entre especies para incentivar la manifestación de rasgos genéticos deseados (OTA 1992). Aunque hay muchas aplicaciones de la ingeniería genética en la agricultura, el enfoque actual de la biotecnología está en el desarrollo de cultivos tolerantes a herbicidas, así como en cultivos resistentes a plagas y enfermedades.(V) Introducción La ingeniería genética es una
aplicación de la biotecnología que involucra la manipulación de ADN y el
traslado de genes entre especies para incentivar la manifestación de rasgos genéticos
deseados (OTA 1992). Aunque hay muchas aplicaciones de la ingeniería genética
en la agricultura, el enfoque actual de la biotecnología está en el desarrollo
de cultivos tolerantes a herbicidas, así como en cultivos resistentes a plagas
y enfermedades. Corporaciones Transnacionales (CTNs) como Monsanto, DuPont,
Norvartis, etc., quienes son los principales proponentes de la biotecnología,
ven los cultivos transgénicos como una manera de reducir la dependencia de
insumos, tales como pesticidas y fertilizantes. Lo irónico es que la
biorevolución esta siendo adelantada por los mismos intereses que promovieron
la primera ola de agricultura basada en agroquimicos, pero ahora, equipando cada
cultivo con nuevos "genes insecticidas," prometen al mundo pesticidas
más seguros, reduciendo la agricultura químicamente intensiva y a la vez haciéndola
más sustentable. Siempre que los cultivos transgénicos
sigan estrechamente el paradigma de los pesticidas, los productos biotecnológicos
reforzaran el espiral de los pesticidas en los agroecositemas, legitimando así
las preocupaciones que tantos científicos han expresado con respecto a los
posibles riesgos medioambientales de organismos genéticamente modificados. De
acuerdo a varios autores, los riesgos ecológicos más serios que presenta el
uso comercial de cultivos transgénicos son (Rissler y Mellon 1996; Krimsky y
Wrubel 1996): Actores y Direcciones de la
Investigación La mayoría de las innovaciones
en biotecnología agrícola están orientadas por la búsqueda de ganancias en
lugar de la búsqueda de una respuesta a las necesidades humanas, por
consiguiente el énfasis de la industria de la ingeniería genética realmente
no es resolver los problemas agrícolas, sino el incremento de la rentabilidad.
Esta aseveración es apoyada por el hecho que por lo menos 27 corporaciones han
comenzado investigaciones sobre plantas tolerantes a los herbicidas, incluyendo
a las ocho más grandes compañías de pesticidas del mundo, Bayer, Ciba-Geigy,
ICI, Rhone-Poulenc, Dow/Elanco, Monsanto, Hoescht y DuPont, y virtualmente todas
las compañías de semillas, muchas de las cuales han sido adquiridas por compañías
químicas (Gresshoft 1996). En los países industrializados,
de 1986 - 1992 el 57% de todos los ensayos de campo para probar cultivos transgénicos
involucraron tolerancia a los herbicidas, y el 46% de solicitantes al USDA para
pruebas de campo fueron compañías químicas. Cultivos actualmente diseñados
para la tolerancia genética a uno o más herbicidas incluyen: alfalfa, canola,
algodón, maíz, avena, petunia, papa, arroz, sorgo, soja, remolacha, caña de
azúcar, girasol, tabaco, tomate, trigo y otros. Está claro que creando
cosechas resistente a sus herbicidas, una compañía pueden extender los
mercados de sus productos químicos patentados. El mercado para CRHs se ha
estimado en más de $500 millones para el año 2000 (Gresshoft 1996). Aunque algunas pruebas son
conducidas por universidades y organizaciones de investigación avanzadas, la
agenda de investigación de tales instituciones es cada vez más influenciada
por el sector privado. El 46% de empresas de biotecnología apoyan la
investigación biotecnológica en las universidades, mientras 33 de los 50
estados en USA tienen centros universidad-industria para la transferencia de
biotecnología. El desafío para tales organizaciones públicas no sólo será
el asegurar que los aspectos ecológicamente apropiados de la biotecnología se
investiguen (tales como fijación de N, tolerancia a la sequía, etc.), sino
también supervisar y controlar cuidadosamente la provisión de conocimiento
aplicado de libre propiedad al sector privado, para garantizar que tal
conocimiento continúe en el dominio público para el beneficio de toda la
sociedad. Biotecnología y
Agrobiodiversidad Aunque la biotecnología tiene la
capacidad de crear una variedad mayor de plantas comerciales, las tendencias
actuales de las CTNs son abrir amplios mercados internacionales para un solo
producto, creando así las condiciones para la uniformidad genética en el
paisaje rural. Además, la protección de patentes y los derechos de propiedad
intelectual apoyados por el GATT, inhiben a los agricultores de re-usar,
compartir y almacenar sus semillas aumentando así la posibilidad de que pocas
variedades lleguen a dominar el mercado de semillas. Aunque un cierto grado de
uniformidad de los cultivos puede tener ciertas ventajas económicas, tiene dos
inconvenientes ecológicos. Primero, la historia ha mostrado que una gran área
cultivada con un solo cultivo es muy vulnerable a un nuevo patógeno o plaga. Y,
segundo, el uso extendido de un solo cultivo lleva a la pérdida de la
diversidad genética (Robinson 1996). Evidencias de la Revolución
Verde no dejan ninguna duda que la difusión de variedades modernas ha sido una
importante causa de la erosión genética, cuando las campañas gubernamentales
masivas animaron a los agricultores a adoptar variedades modernas empujándoles
a abandonar muchas variedades locales (Tripp 1996). La uniformidad causada por
el aumento del área de cultivo de un número más pequeño de variedades es una
fuente de riesgo para los agricultores, cuando las variedades modernas son más
vulnerables a enfermedades y al ataque de plagas y cuando estas se desarrollan
pobremente en ambientes marginales (Robinson 1996). Todos los efectos anteriores no
son únicas a las variedades modernas y se espera que, dada su naturaleza
monogenica y la rápida expansión del área bajo su cultivo, los cultivos
transgénicos solo exacerbarán estos efectos. Problemas Ambientales de los
Cultivos Resistentes a los Herbicidas Según los defensores de CRHs,
esta tecnología representa una innovación que permite a los agricultores
simplificar sus requisitos de manejo de malezas, reduciendo el uso de herbicidas
a situaciones de post-emergencia usando un solo herbicida de amplio-espectro que
se descomponga relativamente rápido en el suelo. Herbicidas candidatos con
tales características incluyen Glyphosate, Bromoxynil, Sulfonylurea,
Imidazolinones entre otros. Sin embargo, en realidad el uso
de cultivos resistentes a los herbicidas probablemente aumentara el uso de
herbicidas así como los costos de producción. También es probable que cause
serios problemas medioambientales. Resistencia a Herbicidas Esta bien documentado que cuando
un solo herbicida es usado repetidamente sobre un cultivo, las oportunidades de
que se desarrolle resistencia al herbicida en la población de malezas se
incrementa. (Holt y otros 1993). Las sulfonylureas y los imidazolinones son
particularmente propensos a la evolución rápida de malezas resistentes y se
conocen hasta catorce especies de malezas que presentan resistencia a los
herbicidas del sulfonylurea. Cassia obtusifolia una maleza agresiva en la
soja y el maíz en el sudeste de los EE.UU. ha exhibido resistencia a los
herbicidas del imidazolinone (Goldburg 1992). El problema es que dada la presión
de la industria para aumentar las ventas de herbicidas, la superficie tratada
con herbicidas de amplio espectro se extenderá, exacerbando el problema de
resistencia. Por ejemplo, se ha proyectado que la superficie tratada con
Glyphosate aumentará a casi 150 millones de acres. Aunque el Glyphosate es
considerado menos propenso para desarrollar resistencia, el aumentado en el uso
del herbicida producirá resistencia en malezas, aunque más lentamente, como se
ha documentado en poblaciones de ryegrass anual, quackgrass, birdsfoot trefoil y
especies de Cirsium (Agalla 1995). Impactos Ecológicos de los
Herbicidas Las compañías afirman que el
Bromoxynil y el Glyphosate, cuando son propiamente aplicados se degradan rápidamente
en el suelo, no se acumulan en las aguas subterráneas, no tienen efectos en
organismos y no dejan residuos en los alimentos. Hay, sin embargo, evidencia de
que el Bromoxynil causa defectos de nacimiento en animales de laboratorio, es tóxico
a los peces y puede causar cáncer en humanos. Debido a que el Bromoxynil es
absorbido por vía dermatológica, y porque causa defectos de nacimiento en
roedores, es probable que presente riesgos a los agricultores y obreros del
campo. Similarmente se ha reportado que el Glyphosate puede ser tóxico para
algunas especies invertebradas que habitan en el suelo, incluyendo a predadores
benéficos como arañas y carabidos y especies detritivoras como lombrices de
tierra, y también para los organismos acuáticos, incluso los peces (Pimentel y
otros 1989). En la medida que estudios verifican la acumulación de residuos de
este herbicida en las frutas y tubérculos, al sufrir poca degradación metabólica
en las plantas, emergen también preguntas sobre la seguridad de los alimentos
con trazas de estos herbicidas. Creación de "Super
Malezas" Aunque existe la preocupación
que los cultivos transgénicos se puedan convertir a su ves en malezas, el mayor
riesgo ecológico es que liberaciones a gran escala de cultivos transgénicos
pueden resultar en el flujo de transgenes de los cultivos a otras plantas
silvestres que entonces pueden transformarse en malezas (Darmency 1994). El
proceso biológico que preocupa aquí es la introgresión, es decir, la
hibridación entre especies de diferentes plantas. La evidencia indica que tales
intercambios genéticos entre malezas silvestres y cultivos ya ocurren. La
incidencia de shattercane (Sorghum bicolor), una maleza emparentada con
el sorgo y el flujo genético entre el maíz y el teosinte demuestran el
potencial de los cultivos emparentados a volverse serias malezas. Esto es
preocupante dado que varios cultivos en los Estados Unidos son cultivados en
proximidad con sus parientes sexualmente compatibles. Hay también cultivos que
crecen en las proximidades de malezas silvestres que no son parientes íntimos
pero pueden tener algún grado de compatibilidad cruzada tales como los cruces
de Raphanus raphanistrum X R. sativus (rábano) y de Sorghum halepense
X maíz sorgo (Radosevich y otros 1996). Reducción de la Complejidad
del Agroecosistema La remoción total de malezas vía
el uso de herbicidas de amplio-espectro puede llevar a impactos ecológicos
indeseables, dado que se ha documentado que un nivel aceptable de diversidad de
malezas en los alrededores o dentro de los campos de cultivo puede jugar un
papel ecológico importante, tal como la estimulación del control biológico de
plagas, o la mejora de la cobertura protectora contra la erosión del suelo,
etc. (Altieri 1994). Lo mas probable es que los CRHs
refuercen el monocultivo al inhibir las rotaciones y los policultivos ya que la
diversificación es imposible si se usan cultivos susceptibles a los herbicidas
combinados con los CRHs. Tales agroecosistemas empobrecidos en su diversidad
vegetal proveen las condiciones óptimas para el crecimiento libre de malezas,
insectos y enfermedades dado que muchos nichos ecológicos no están siendo
ocupados por otros organismos. Es más, los CRHs a través del incremento de la
efectividad del herbicida, podrían reducir aun mas la diversidad vegetal,
favoreciendo cambios en la composición y abundancia de la comunidad de malezas,
favoreciendo especies competitivas que se adaptan a un amplio-espectro de
tratamientos de post-emergencia (Radosevich y otros 1996). Riesgos Ambientales de los
Cultivos Resistentes a Insectos Resistencia Según la industria, los cultivos
transgénicos insertados con genes de Bt prometen reemplazar el uso de
insecticidas sintéticos en el control de plagas de insectos. Puesto que la
mayoría de los cultivos tienen una diversidad de plagas de insectos,
insecticidas todavía tendrán que ser aplicados para controlar plagas
diferentes a los Lepidoptera que son los susceptibles a la endotoxina expresada
por el cultivo (Gould 1994). Por otro lado, se tiene
conocimiento de que varias especies de Lepidoptera han desarrollado resistencia
a la toxina de Bt en pruebas de campo y de laboratorio, sugiriendo que los
mayores problemas de resistencia se desarrollan en cultivos transgénicos donde
la expresión continua de la toxina crea una fuerte presión de selección
(Tabashnik 1994). Dado que se ha aislado una diversidad de genes de la toxina
Bt, los biotecnologos argumentan que si se desarrolla resistencia pueden usarse
formas alternativas de la toxina Bt (Kennedy y Whalon 1995). Sin embargo, dado
que es probable que los insectos desarrollen resistencia múltiple o resistencia
cruzada, tal estrategia también esta condenada al fracaso (Alstad y Andow
1995). Basándose en experiencias
pasadas con pesticidas, otros han propuesto planes de manejo de la resistencia
con cultivos transgénicos, tales como el uso de mezclas de semilla y refugios
(Tabashnik 1994). Además de requerir la difícil tarea de una coordinación
regional entre agricultores, los refugios han presentado un éxito pobre con los
pesticidas químicos, debido al hecho que las poblaciones de insectos no están
restringidas a un agroecosistema cerrado, y los insectos que entran están
expuestos a cada vez mas bajas dosis de la toxina en la medida que el pesticida
se degrada (Leibee y Capinera 1995). Impactos Sobre Otros
Organismos Conservando la población de
plagas a niveles sumamente bajos, los cultivos de Bt pueden hambrear a los
enemigos naturales en la medida que estos insectos benéficos necesitan una
cantidad pequeña de presa para sobrevivir en el agroecosistema. Los insectos
parásitos serían los mayormente afectados porque ellos son más dependientes
de hospederos vivos para su desarrollo y supervivencia, mientras que algunos
predadores podrían teóricamente alimentarse de presas muertas o agonizantes. Los enemigos naturales también
podrían afectarse directamente a través de las interacciones a niveles
intertroficos. Evidencias en estudios realizados en Escocia sugieren que los áfidos
son capaces de secuestrar la toxina del cultivo Bt y transferirla a sus
predadores (coccinélidos), a su vez afectando la reproducción y la longevidad
de los coccinélidos benéficos (Birch y otros 1997). El secuestro de sustancias
químicas secundarias de las plantas por herbívoros, quienes luego afectan el
comportamiento de parásitos no es rara (Campbell y Duffey 1979). La posibilidad
de que las toxinas de Bt que se muevan a través de las cadenas alimenticias
presenta serias implicaciones para el control biológico natural en
agroecosistemas. Las toxinas de Bt pueden
incorporarse al suelo a través del material vegetal que se descompone, pudiendo
persistir durante 2-3 meses, resistiéndose a la degradación ligándose a las
partículas de arcilla mientras mantienen la actividad de la toxina (Palm y
otros 1996). Tales toxinas de Bt que terminan en el suelo y el agua proveniente
de los desechos de cultivos transgénicos puede tener impactos negativos en los
organismos del suelo y en los invertebrados acuáticos así como en el proceso
de reciclaje de nutrientes (James 1997). Todos estos aspectos merecen una
investigación mas seria. Efectos Río Abajo Una efecto medioambiental mayor,
como resultado del uso masivo de la toxina de Bt en algodón u otro cultivo
ocupando una inmensa superficie del paisaje agrícola, es que agricultores
vecinos con cultivos diferentes al algodón, pero que comparten complejos
similares de plagas, puede terminar con poblaciones de insectos resistentes
colonizando sus campos. Es posible que plagas de Lepidoptera que desarrollan
resistencia al Bt en algodón, se mueven a los campos adyacentes donde los
agricultores usan Bt como un insecticida microbiano, dejando así a los
agricultores indefensos contra tales plagas, en la medida que ellos pierden su
herramienta de control biológico (Gould 1994). ¿Quién sería responsable por
tales pérdidas? Impactos de los Cultivos
Resistentes a Enfermedades Algunos científicos han
intentado diseñar plantas resistentes a infecciones patogénicas incorporando
genes para productos vírales dentro del genoma de las plantas. Aunque el uso de
genes para la resistencia a virus en cultivos tiene beneficios potenciales, hay
algunos riesgos. La recombinación entre el ARN del virus y un ARN viral dentro
del cultivo transgénico podría producir un nuevo patógeno que lleve a
problemas de enfermedad más severos. Algunos investigadores han mostrado que
recombinaciones ocurren en plantas transgénicas y que bajo ciertas condiciones
se puede producir una nueva raza viral con un rango alterado de huéspedes
(Steinbrecher 1996). La posibilidad que las plantas
transgénicas resistentes a virus pueden ampliar el rango de hospederos de
algunos virus o pueden permitir la producción de nuevas razas de virus a través
de la recombinación y/o la transcapsidación exigen una investigación
experimental cuidadosa (Paoletti y Pimentel 1996). El Comportamiento de los
Cultivos Transgénicos Liberados Hasta principios de 1997, trece
cultivos genéticamente modificados habían sido desregulados por el USDA,
apareciendo por primera vez en el mercado o en los campos. En 1996 más del 20%
de la superficie cultivada de soja en los Estados Unidos fue sembrada con soja
tolerante al Round-up y cerca de 400,000 acres se sembraron con maíz de Bt
maximizado. Esta superficie se extendió considerablemente en 1997 (algodón
transgénico: 3.5 millones de acres, maíz transgénico: 8.1 millones de acres y
soja: 9.3 millones de acres) debido a acuerdos de mercadeo y distribución entre
corporaciones y mercaderes (por ejemplo Ciba Seeds con Growmark y Mycogen Plant
Sciences con Cargill). ¿Dada la velocidad con qué los
productos se mueven del laboratorio a la producción del campo, están los
cultivos transgénicos respondiendo a las expectativas de la industria de la
biotecnología? Según evidencia presentada por la Union of Concerned
Scientists, hay ya signos de que el uso a escala comercial de algunos cultivos
transgénicos presenta riesgos ecológicos serios y no responde a las promesas
de la industria (Tabla 1). El aparente comportamiento
resistente del bellotero en el algodón, que se manifiesta en la capacidad del
herbívoro de encontrar áreas del tejido de la planta con bajas concentraciones
de Bt, nos lleva a preguntarnos hasta que punto las estrategias de manejo de
resistencia que se han venido adoptando son las adecuadas, pero también nos
lleva a cuestionar la forma en que los biotecnologos subestiman la capacidad de
los insectos para sobreponerse en formas inesperadas a la resistencia genética. De la misma forma, rendimientos
pobres en las cosechas de algodón resistente al herbicida a causa del
efectofitotóxico del Round-up en cuatro a cinco mil acres en el Delta del
Mississippi (New York Times 1997) apunta a la actuación errática de los CRHs
cuando están sujetos a condiciones agroclimaticas variantes. Monsanto argumenta
que esto es un caso muy pequeño y localizado que esta siendo usado por
ambientalistas para obscurecer los beneficios que la tecnología llevó a un área
total de 800,000 acres. Sin embargo, desde un punto de vista agroecológico este
incidente es bastante significativo y merece una extensa evaluación. Es
incorrecto asumir que una tecnología homogeneizante tendrá un buen
comportamiento en un rango de condiciones heterogéneas. Conclusiones La historia de la agricultura nos
enseña que las enfermedades de la plantas, las plagas de insectos y las malezas
se volvieron más severas con el desarrollo del monocultivo, y que los cultivos
manejados intensivamente y manipulados genéticamente pronto pierden su
diversidad genética (Altieri 1994, Robinson 1996). Dado estos hechos, no hay
razón para creer que la resistencia a los cultivos transgénicos no evolucionará
entre los insectos, malezas y patógenos como ha sucedido con los pesticidas. No
importa qué estrategias de manejo de resistencia se usen, las plagas se adaptarán
y superarán las barreras agronómicas (Green y otros 1990). Las enfermedades y
las plagas siempre han sido amplificadas por los cambios hacia la agricultura
homogénea. El hecho que la hibridación
interespecifica, y la introgresión son comunes a especies tales como: girasol,
maíz, sorgo, raps, arroz, trigo y papas, proveen la base para esperar un flujo
de genes entre el cultivo transgénico y sus familiares silvestres creando así
nuevas malezas resistentes a los herbicidas. A pesar del hecho de que algunos
científicos argumentan que la ingeniería genética no es diferente al
mejoramiento convencional, los críticos de la biotecnología reclaman que la
tecnología del rDNA permite la expresión de nuevos genes exóticos en las
plantas transgeneticas. Estas transferencias de genes están mediadas por
vectores que se derivan de virus y plasmidos causantes de enfermedades, quienes
pueden atravesar las barreras de las especies de tal forma que puedan transferir
genes entre una gran variedad de especies, afectando así a muchos otros
organismos en el ecosistema. Pero los efectos ecológicos no
están limitados a la resistencia de las plagas y creación de nuevas malezas o
tipos de virus. Como se argumenta aquí, los cultivos transgénicos pueden
producir toxinas medioambientales que se mueven a través de la cadena
alimenticia y que también pueden terminar en el suelo y el agua afectando a
invertebrados y probablemente impactando procesos ecológicos tales como el
ciclo de nutrientes. Muchas personas han argumentado
por la creación de una regulación apropiada para mediar la evaluación y
liberación de cultivos transgénicos para contrarrestar riesgos
medioambientales y demandan una mayor evaluación y entendimiento de los temas
ecológicos asociados con la ingeniería genética. Esto es crucial en la medida
que los resultados que emergen acerca del comportamiento medioambiental de los
cultivos transgénicos liberados sugieren que en el desarrollo de los
"cultivos resistentes", no sólo deben evaluarse los efectos directos
en el insecto o la maleza, sino también los efectos indirectos en la planta
(ej. crecimiento, contenido de nutrientes, cambios metabólicos), en el suelo y
en otros organismos presentes en el ecosistema. Otros demandan apoyo continuo
para investigaciones agrícolas basadas en la ecología, en la medida en que
todos los problemas biológicos a los que la biotecnología apunta, pueden
resolverse usando aproximaciones agroecológicas. Los efectos dramáticos de las
rotaciones y los policultivos en la salud de los cultivos y su productividad, así
como en el uso de los agentes del control biológico en la regulación de plagas
han sido repetidamente confirmadas por la investigación científica (Altieri
1994, NRC 1996). El problema es que la investigación en las instituciones públicas
refleja cada vez mas los intereses de los donantes privados a expensas de la
investigación en beneficio publico tal como el control biológico, sistemas de
producción orgánica y técnicas agroecológicas en general (Busch y otros
1990). La sociedad civil debe exigir una respuesta de a quién deben servir la
universidad y otras instituciones publicas y demandar mayor investigación en
alternativas a la biotecnología. Hay también una necesidad urgente de desafiar
el sistema de patentes y de derecho de propiedad intelectual intrínseco en el
GATT, el cual no solamente proporciona a las CMNs con el derecho de apropiarse y
patentar los recursos genéticos, pero que también acelerará el ritmo al que
las fuerzas del mercado promueven las practicas del monocultivo con variedades
transgénicas genéticamente uniformes. Entre las varias recomendaciones
para la acción que las ONGs, organizaciones campesinas y grupos de ciudadanos
deben adelantar en los foros a nivel local, nacional e internacional incluyen: Tabla 1. Comportamiento en el
Campo de Algunos Cultivos Transgénicos Recientemente Liberados Cultivo Transgénico Liberado Comportamiento Referencia 1. Algodón Bt transgénico Aspersiones adicionales de insecticidas
fueron necesarias dado que el algodón Bt falló en el control de
bellotero en 20,000 acres en el este de Texas The Gene Exchange, 1996; 2. Algodón insertado con el gene Readgô
resistente al Round-up Bellotas deformadas y callendose en 4-5
mil acres en el Delta del Mississippi Lappe y Bailey, 1997; 3. Maíz Bt Reducción del 27% en el rendimiento y
bajos niveles de Cu foliar en una prueba en Beltsville Hornick, 1997 4. Raps resistente a herbicidas Polen escapa y fertiliza botánicamente
plantas relativas en un radio de 2.5 km. en Escocia Scottish Crop Research Institute, 1996 5. Calabazas resistentes a virus Resistencia vertical a dos virus y no a
otros transmitidos por áfidos Rissler, J. (comunicación personal) 6. Variedades de tomate Presenta bajos rendimientos y exhibe
comportamiento no aceptable en la resistencia a enfermedades Biotech Reporter, 1996 7. Canola (Colza) resistente al Round-up Sacada del mercado por la contaminación
con un gene no aprobado por los organismos reguladores Rance, 1997 8. Patatas (papas) Bt Áfidos secuestran la toxina de Bt
aparentemente afectando en forma negativa coccinélidos predatores Birch y otros, 1997 9. Varios cultivos tolerantes a
herbicidas Desarrollo de resistencia del ryegrass
anual al Round-up Gill, 1995 Bibliografía Universidad de California,
Berkeley Publicación enviada por Miguel Altieri Contactar http://ww2.grn.es/avalls/mitos.htm Código ISPN de la Publicación EpZVAllkluQOGcITzg Publicado Thursday 5 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||