Monografias | La Ingenieria Genetica: Una violacion de la Ley NaturalLa Ingenieria Genetica: Una violacion de la Ley NaturalResumen: A las personas de entrenamiento científico y médico que están poco familiarizadas con la industria de la biotecnología, parece completamente increíble que los gobiernos, las secciones gubernamentales, científicos en el campo de la alimentación, biólogos y corporaciones pudrieran inundar a sabiendas la cadena alimenticia del mundo entero con mutantes genéticos. ¿Cómo ha ocurrido? A las personas de entrenamiento
científico y médico que están poco familiarizadas con la industria de la
biotecnología, parece completamente increíble que los gobiernos, las secciones
gubernamentales, científicos en el campo de la alimentación, biólogos y
corporaciones pudrieran inundar a sabiendas la cadena alimenticia del mundo
entero con mutantes genéticos. ¿Cómo ha ocurrido? Sólo podría pasar en una
sociedad mundial en que la conciencia colectiva se ha nublado y es incapaz de
estar despierta a su propio interés y supervivencia. Es un síntoma de una
necesidad seria, urgente y desesperada de crear un despertar mundial para la
seguridad futura de todos los seres humanos. Nunca antes en la historia se ha
implementado tan instantáneamente a lo largo del mundo entero una tecnología
tan dramática, peligrosa, nueva y no probada. En comparación con este asalto
biológico, la introducción de sapos de caña (cane toads) en la ecología
australiana, la expansión de animales salvajes y malas hierbas exóticas, la
obturación de los canales tropicales del mundo con el jacinto de agua, la
destrucción imparable de los bosques del mundo, e incluso la desertización
masiva, son perturbaciones minúsculas. Éstas son declaraciones fuertes.
Para entender su verdad esencial, es necesario saber algo acerca de la genética. El Código Genético: El Patrón
de la Vida La vida se encuentra en capas. La
Tierra tiene una geosfera, hidrosfera y atmósfera global en que la vida se
forma y evoluciona. Dentro de esto, existe una ecosfera--el mundo de la vida en
evolución en sí. Dentro de esto a su vez se establecen ecologías específicas
dentro de las cuales hay familias, clases y especies de organismos vivientes.
Uno puede considerar cada una de estas capas como vivas, y, en cierto sentido,
conscientes. Sin embargo, las capas no se
detienen allí. Dentro de cada organismo existen los órganos, los tejidos, las
células, estructuras intracelulares, y finalmente el ADN, el código genético
de toda la vida. Más profundamente que eso sólo quedan los átomos y las partículas
elementales. Hasta ahora, hemos manipulado e
interferido principalmente con los organismos individuales de nuestro mundo.
Hemos criado algunos, extinguidos otros y transportados a otros a medio
ambientes nuevos y poco familiares dónde a veces se han convertidos en útiles
y a veces en pestes. En toda esta manipulación e
interferencia, no hemos penetrado profundamente en la estructura de la vida. De
vez en cuando, con la introducción de viruses u otras especies vivientes, hemos
exterminado variedades enteras de plantas o animales. A veces, por ejemplo con
la introducción de cabras, hemos creado desiertos. Algunas veces hemos
extendido plagas de enfermedad en plantas, animales o entre nosotros. Estas
alteraciones pueden haber parecido catastróficas, pero salvo las extinciones
solamente en pocos casos son verdaderamente irreversibles. Los seres humanos y
otras especies permanezcan esencialmente lo que son, y no han interferido, o
contaminado, la fuente de su propia conciencia y inteligencia. Ahora, por la primera vez en la
historia, se está lanzando una nueva forma de cambio irreversible y que se
propaga por si solo. Un cambio que es mucho más poderoso y virulento que
cualquier otro que se ha intentado hasta el momento. Este cambio es la ingeniería
genética--la penetración, y la alteración irreversible del mismísimo código
de vida. En la ingeniería genética,
nueva información e instrucciones, nunca antes vistos, se está empalmando en
el ADN de bacteria, plantas y animales de maneras que nunca podrían, bajo
cualquier circunstancia, en absoluto, ocurrir en la naturaleza. Se están
utilizando genes que sintetizan la toxina del escorpión para cubrir fruta con
un veneno que mata a insectos; están empalmando genes anticongelantes de peces
a frutas; genes de resistencia a los herbicidas se incorporan en tomates y otros
alimentos, permitiendo el uso de concentraciones más altas de herbicidas que
por otra parte seria imposible; bacterias diseñadas genéticamente están
siendo cultivadas para que sinteticen hormonas y otras substancias, algunas de
las cuales se dan a las vacas para forzar cantidades antinaturales de secreción
de leche que con el tiempo destruyan la vaca; y otras bacterias se están
alterando más allá de algo que normalmente ocurriría para secretar
substancias usadas en la medicina y la fabricación de alimentos. Todo esto podría parecer
peligroso pero maravilloso--así como otros avances científicos lo han sido,
como la electricidad y el poder nuclear. Pero en el caso de la ingeniería
genética, hay un elemento completamente nuevo que hace que los riesgos sean
inconcebiblemente mayores que aquéllos propuestos por cualquier otra tecnología--el
hecho que una vez liberados, los organismos genéticamente alterados serán
incontrolables, irrecuperables, y aún más importante, que se reproducen y se
propagan por si mismos. Una vez liberadas, las bacterias
genéticamente alteradas y otros organismos nunca mas podrán recuperarse. Aún
más, lo que da mas miedo, es que existen procesos por las cuales los genes que
se han insertado en organismos alterados pueden transferirse a otras especies.
Como resultado, las nuevas y virulentas toxinas pueden extenderse a plantas
silvestres; la resistencia a las herbicidas se puede extender a las malas
hierbas; una capacidad de crecimiento rápido se puede extender a plagas; y la
resistencia antibiótica se podría extender a los organismos que producen las
mas temidas enfermedades en el mundo --el staphylococcus, la difteria, la
salmonela, la peste, cólera, tifoidea y la gama entera de enfermedades que con
tanto cuidado y esfuerzo han sido reducidas de sus anteriores proporciones epidémicas
en el mundo. Las compañías biotecnologicas
nos harían creer que el cultivo normal de plantes es igual a la ingeniería genética.
Seleccionamos los genes de una planta y los combinamos con otros en la hibridación.
Hasta encontramos mutaciones, y también los cultivamos. A cualquiera con un mínimo
conocimiento biológico, este tipo de declaración es completamente fraudulento.
El mero hecho de que lo dicen hace sonar las mas fuertes campanas de alarma que
advierten que si están extendiendo tales conceptos erróneos tan básicos
deliberadamente, los perpetradores deben tener algo muy sustancial y
profundamente negativo para esconder. Es un síntoma obvio de una desconexión
profunda y radical de la verdad por una generación entera de científicos, tecnólogos
e intereses comerciales. Es un desorden de la conciencia. La sencilla realidad es que para
crear una alteración genética a través de empalmes de genes es necesario
romper y reconstruir directamente el código genético por procedimientos que
simplemente nunca podrían ocurrir en la naturaleza. Lejos de ser precisas,
estas alteraciones son realmente azarosas. En la mayoría de los casos, la función
total del gen que se altera no se conoce completamente, sus interacciones con
otro procesos bioquímicos en el organismo son oscuros, y no se puede predecir
los efectos a largo plazo de los cambios. Como en el caso de la irradiación
de los alimentos, la manipulación genética puede potencialmente producir un número
grande de substancias químicas desconocidas y exóticas que pueden tener
efectos completamente impensables. Estos efectos incluyen el envenenamiento
directo a través de la ingestión por otros organismos (incluyéndonos a
nosotros); enfermedades serias e incluso fatales a través de la producción de
nuevos y desconocidos alergenos; extendidos por la replicación del organismo
existente; y la transferencia de información genética a otras especies,
incluso a plagas estrechamente relacionadas al organismo alterado. Algunos científicos
genéticos nos tranquilizan asegurandonos que estas cosas no ocurrirían. ¿Pero
cómo es posible que cualquier científico digno del nombre declare que "no
pasará nada"? ¿No hemos estado lo suficientemente advertidos por el DDT?
¿La talidomida? ¿Dioxinas? ¿Plutonio? ¿Chernobyl? ¿La enfermedad de las
vacas locas? ¿Los sapos de caña (cane toads)? ¿Las abejas asesinas? ¿Los
clorofluorocarbonos? ¿El asbesto? Cada uno de éstos ha sido objeto de una
palabra tranquilizadora por parte de los científicos que estaban muy vinculados
a sus queridas ideas, y por tecnólogos y corporaciones que vieron beneficios
económicos en ellas. De nuevo, el desorden aquí no es
específico a la ingeniería genética. Es una ceguera en el nivel de la
conciencia acerca de la seguridad de los seres humanos y las consecuencias
serias de jugar a aprendiz de mago en un campo que es totalmente imponderable
desde nuestro nivel actual de comprensión. No tenemos que esperar para ver
si la ingeniería genética dañara o matara a las personas, o dañara nuestro
mundo. Ya ha ocurrido. Hace algunos años una empresa
japonesa fabricó triptofano a través de una bacteria genéticamente diseñada
para su utilización en el tratamiento de la depresión. Esta substancia
normalmente ocurre en proteínas dietarias, y es el precursor metabólico para
el serotonina, un neurotransmisor que si falta produce la depresión. Al ingerir
cantidades extras de triptofano, la depresión puede ser invertido. Lo que no era conocido, sin
embargo, era que el organismo que sintetizaba el triptofano también estaba
sintetizando otra substancia que estimulaba el sistema inmunológico del cuerpo,
resultando en una enfermedad conocida como eosinofilia. Como resultado 37
personas fallecieron y 1500 quedaron permanentemente afectados. Genes de nueces de Brasil fueron
incorporados a la soja transgénica. La combinación resulto ser muy alérgica
para algunas personas. No tenían ninguna manera de saber que tendrían una
reacción alérgica a la soja, y aún si hubieran sabido que eran alérgicos a
las nueces de Brasil--no se hubieran enterado porque la soja genéticamente
alterada está por ley exenta de la etiquetación. En otra área, se alteraron genéticamente
bacteria de klebsiella para que secretaran alcohol de la digestión de pulpa de
madera y otros materiales orgánicos. Este organismo se escapó, infecto a
tierras donde cultivaban trigo en los Estados Unidos, y destruyó las bacterias
nutritivas que son responsables para la fertilidad de los campos. Campos enteros
se convirtieron en estériles, solo capaz de hacer crecer el trigo unos pocos
centímetros. En todos estos ejemplos, el
problema no es sólo el peligro de la tecnología. Es la conciencia que permite
que semejante tipo de experimentación en masa sobre seres humanos puede ser
perpetrado sin cualquier consentimiento y advertencia para el público, ni
siquiera con la etiquetación de los alimentos genéticamente manipulados. En algunos estados de los EE.UU.
se ha declarado ilegal incluso etiquetar a los alimentos como *no* genéticamente
modificados, para que esto no amenace la rentabilidad de las compañías de
tecnología genéticas. Esta inversión de la ética normal no es un problema técnico,
es un problema de conciencia--un problema de la actitud y mentalización
colectiva, gubernamental e individual. Etiquetación y una Moratoria El daño potencial que podría
causarse por los efectos imprevistos de ingeniería genética es inmenso,
formidable e imposible de predecir. La ausencia de conocimiento de
peligro no debe confundirse por ¡la ausencia de peligro! Los científicos sólo
saben lo que saben. Ciertamente no saben lo que no saben. Por esta razón, el
sencillo sentido común y responsabilidad dictan que antes de se produzca
cualquier organismo genéticamente alterado, se debería hacer una advertencia y
llamada para una total paralización de cualquier liberación en el medio
ambiente, a fin de adquirir suficiente conocimiento previo. Científicos alrededor del mundo
han propuesto una moratoria de 50 años en toda la experimentación y ventas de
tecnología genética. El Partido de la Ley Natural [http://www.natural-law-party.org
-pica en la bandera española para la versión en castellano] ha propuesto esto
en 40 países, y en Australia Occidental en la campaña electoral de 1977 se
unieron todos los partidos principales en una declaración televisada
multilateral insistiendo una cautela extrema en la autorización en Australia de
cualquier producto genéticamente diseñado. Los gobiernos sencillamente
tienen que comprender que están legislando para los hijos de otras personas--no
sólo los propios. "Probablemente seguro" sencillamente no es lo
suficientemente seguro--no para una intervención que no puede ser invertida, y
no para materias relacionadas con los alimentos y el desarrollo de los niños.
"Demostrado de estar seguro" es lo mínimo necesario. Y la prueba
verdadera en la ciencia es muy, muy difícil. "Posiblemente seguro" es
un ultraje. Aun así, en este momento, nos
enfrentamos con las presiones más fuertes posibles de las compañías
biotecnologicas para renunciar el requisito que ¡los productos genéticamente
alterados sean etiquetados! ¡Que sugerencia tan
extraordinaria! Esto eliminaría toda posibilidad de que los daños causados a
los seres humanos podrían ser rastreados a la fuente dañina. Para idear que si
ocurren enfermedades o muertes, por una toxicidad imprevista o por el desarrollo
de nuevos alergenos, que nunca podrían ser identificadas o perseguidas las
compañías involucradas. Otro resultado: no se podrán prevenir nuevos
atentados a la salud al no saber que causo el efecto dañino en primer lugar. La responsabilidad de los
científicos En el pasado, los científicos
fueron motivados por la inspiración del descubrimiento científico. Incluso
entonces, su entusiasmo los llevó a veces a la interferencia grotesca con la
vida humana--la radiografía de alto voltaje de los pies de los niños para
encontrar zapatos adecuados; el sobre uso de DDT y su acumulación en la leche
materna; la persuasión de poblaciones enteras de madres que las fórmulas
comerciales eran mejor que la leche materna; incluso en tiempos antiguos, el uso
de cañerías de plomo, produciendo el envenenamiento de poblaciones enteras. Ahora, sin embargo, la presión
sobre científicos es económica, y es de tal magnitud que los genetistas con
casi una voz única han abandonado su preocupación principal para la vida
humana. El patentar nuevas tecnologías
es inmensamente provechoso. La identificación de características genéticas
humanas, y su patentando y mantenimiento en secreto, ha alcanzado tal nivel
ahora que poblaciones enteras de personas indígenas al borde de la extinción
están siendo atracadas por su información genética única, sin que se les
ofrezca la mas mínima ayuda para asegurar su futura sobrevivencia. La crisis de la ingeniería genética
no es una crisis de la ciencia biológica, es una crisis de conciencia. ¿Qué
tipo de conciencia puede perpetrar a sabiendas las peligrosas intervenciones en
la vida que hemos detallado en este artículo y en esta edición? Uno no puede
hablar con tales personas. Cerradas, herméticamente selladas al mundo de las
vidas, preocupaciones, derechos y seguridad de otras personas, su respuesta es
inalcanzablemente egocéntrico y sufre un exceso de confianza. La mente es
estrecha y limitada, y la imaginación está extinguida. Sólo a través de una
transformación de la conciencia semejante mente puede despertarse a la realidad
de lo que está haciendo. Y no es una cuestión de
conciencia individual. Es un asunto de conciencia colectiva. El atraco genético
se esta procediendo rápidamente. La realización de la verdad está procediendo
a paso de caracol. No se escuchan advertencias iluminadas. Al ritmo presente,
cuando la verdadera gravedad de la situación se haya comprendido, será
demasiado tarde. El mundo se habrá infectado con la alteración genética,
irreversiblemente. Incluso la conciencia de las personas en si, se alterará por
lo que ingieren. En esta situación, y en muchas
semejantes, sólo hay una solución: crear un despertar en masa de la conciencia
colectiva del mundo. Esto es posible. Se ha mostrado
en mas de 40 estudios que la práctica en grupo del programa MT-Sidhis, en
particular el Vuelo Yoguico, transforma la conciencia colectiva de poblaciones
enteras dentro de pocos días. [http://www.tm.org
-inglés] y [http://www.maharishiveda.com
-castellano] En Washington DC, en un experimento formal llevado a cabo en
julio-agosto de 1993, este procedimiento redujo el índice de criminalidad por
20%. En Mozambique su introducción resultó en la resolución del sangriento
guerra civil de 20 años de duración. En ciudades a través del mundo,
incluyendo áreas conflictivas, se ha demostrado una y otra vez que es posible y
fácil transformar la conciencia colectiva de una nación, desde la violencia,
el desorden e insensibilidad a la supervivencia, armonía, orden y una
consensuación profunda. A este autor, por lo menos, es
obvio que la solución a los peligros de la ingeniería genética no ocurrirá a
través del descubrimiento técnico y científico, pero a través de la
transformación de nuestra conciencia a un despertar sabio, tranquilo, maduro y
amante de la vida al gran potencial y responsabilidad delicada para todas las
generaciones futuras involucradas en todo el manejo del conocimiento científico. Derechos de propiedad literaria:
Dr. Byron Rigby Referencia: el periódico
australiano "Living Now" Ene-Feb 1997 Por Byron P.Rigby MBBS MRC Psych
Presidente, Publicación enviada por Byron P.Rigby MBBS MRC Psych Presidente Contactar http://ww2.grn.es/avalls/mitos.htm Código ISPN de la Publicación EpZVAlluAZlCFUQZSp Publicado Thursday 5 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||