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La nutria
Resumen: Simpática, misteriosa y juguetona; la nutria común es uno de los mamíferos mejor adaptados a la vida acuática. Situada en la cúspide de la pirámide trófica de los ecosistemas fluviales, su supervivencia depende de que las comunidades de organismos de escalones inferiores.
Publicación enviada por Pedro Pozas Terrados
No
es nada frecuente tener la oportunidad de observar a la nutria en su entorno
natural. Este hermoso mustélido, muy activo por la noche, es en nuestros días
protagonista de una verdadera campaña de conservación, difusión y análisis
sobre su actual población en toda la península.
Los ríos, hábitat principal de este mamífero, se encuentran en un estado
lamentable debido a la contaminación y otros factores igualmente negativos, que
hacen peligrar a este bello animal.
Pocas personas conocen el papel ecológico fundamental que desempeñan. Se trata
de una especie bioindicadora, es decir, su presencia o ausencia, es parámetro
muy importante para entender determinados procesos de degradación de ríos y
riberas. Por lo general, el hecho de que haya nutrias, refleja la buena salud
del ecosistema. Su carácter huidizo, hace que sea difícilmente visible. Sin
embargo, sus rastros y huellas, se identifican fácilmente y son una señal
inequívoca de la presencia cercana de nutrias.
Conservar nuestros ríos, es sin duda, proteger esta especie que se encuentra en
regresión.
Todo lo que vemos es obra del agua, empezando por nosotros mismos. La nutria,
nadadora, buceadora y saltadora de trampolín, resulta una de las especies
animales que mejor transmite la alegría de lo vivo al confundirse en la raíz
de todas las cosas, al ser agua dentro del agua.
Incluida en la familia de los mustélidos junto a tejones, martas, garduñas,
comadrejas y visones; es un verdadero mamífero anfibio, gracias a sus notables
adaptaciones a este medio. Su cuerpo fusiforme y larga cola, le proporciona una
forma perfecta para desplazarse a gran velocidad por el líquido elemento,
aunque en tierra se desenvuelve con menos agilidad. Curiosas juguetonas, poseen
un interesante repertorio de pautas de conducta, sobre todo en la época de
reproducción y cuidado de la prole.
Parece que Potamotherium, cuyos restos más antiguos se han datado en 30
millones de años, podría ser el antepasado de las nutrias, aunque hay autores
que piensan que este género es el lejano pariente de las focas. Por el aspecto
de su cara, si comparamos ambas especies, nos sorprenderá de inmediato su gran
parecido.
Durante miles de años, las nutrias han experimentado pocas modificaciones en
torno a la morfología de un carnívoro ancestral, pero suficientes para
transformarse en animales perfectamente adaptados a la vida semiacuática. Su
pelaje, es similar al de los perros, pero mucho más denso y los dientes de las
distintas especies, han evolucionado para adaptarse a sus necesidades tróficas,
siendo más afilados en las nutrias de río ( necesarios para capturar los
resbaladizos peces) y más aplastados en las de mar (para aplastar conchas y
caparazones).
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
Según la Comisión de Supervivencia de las Especies de la UICN (Unión Mundial
para la Naturaleza), existen cuatro géneros de nutrias , distribuidos en trece
especies distintas, presentes en todo el mundo a excepción de Australia y la
Antártida. Cuatro se distribuyen en África, dos en Norteamérica, cuatro en
Centro y Sudamérica y cinco en Eurasia.
En Europa solo existe una, la euroasiática (Lutra lutra), con diez subespecies
diferenciadas por su pelaje. Los ejemplares ibéricos son sensiblemente más
pequeños que los del centro y norte europeo.
Las actividades humanas, han provocado la desaparición de la especie en muchos
lugares. Ya no viven en Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Suiza; y casi se ha
extinguido en Inglaterra, Italia, Suecia y la antigua Alemania Occidental. Las
poblaciones más importantes, se encuentran en Irlanda, pudiéndose observarse
incluso en los ríos de grandes ciudades.
En la Península Ibérica es común en Portugal, Galicia o Extremadura, pero en
cambio se encuentra muy amenazada en toda la vertiente mediterránea (cuencas de
Cataluña, Ebro, Segura, Júcar, Cabriel y de Andalucía). Ha desaparecido de
enormes extensiones de zonas más pobladas y modificadas, o con agricultura o
turismo intensivos como el Valle del Duero, Cantabria, País Vasco, Valle medio
del Tajo y Valles del Guadiana y del Guadalquivir. Ha sobrevivido generalmente,
en la alta montaña y en lugares poco poblados.
Hasta el siglo XIX, la nutria pobló la casi totalidad de nuestros ríos y zonas
lacustres. Por aquel entonces -como ocurrió con el meloncillo, el visón, la
marta, el lince y otras especies codiciadas por sus pieles-, empezó a padecer
la persecución de los alimañeros. Muchos pescadores se sumaron a estas
matanzas, al culpar erróneamente a estos animales de la escasez de pesca en
algunos cauces fluviales.
A comienzos del XX, numerosos alimañeros profesionales, se especializaron en la
caza de la nutria, debido a la excelente cotización de sus pieles. Con lo que
el mercado peletero pagaba por una piel de nutria, podía comer una familia
durante varios días. A partir de 1957, estas actividades se fomentaron con
premios que otorgaban las Juntas Provinciales de Extinción de Animales Dañinos
por la captura y presentación de cualquier ave rapaz o mamífero predador
muerto.
Un nuevo elemento de alió a esta caza sin razón: la contaminación de los ríos,
que afectó aún más a la ya escasa población de nutria ibérica.
Hoy se encuentra protegida, pero la destrucción de nuestros cauces fluviales a
causa de vertidos incontrolados por numerosas empresas que se instalan para este
fin, en lugares cercanos o junto a los ríos; se han erigido en verdaderos
enemigos de la nutria que desaparece de aquellos lugares donde la calidad del
agua disminuye.
Las últimas investigaciones y el comienzo de una campaña por la Sociedad Española
para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM), conjuntamente con
WWF-ADENA; están demostrando que en algunas regiones de la Península ha
reaparecido, mientras que en otras donde había, se han extinguido. Hasta dentro
de tres años, no se sabrá con exactitud la distribución geográfica de la
nutria ibérica.
ASPECTOS GENERALES
Todas las especies (excepto la nutria marina), viven en lagos, ríos, zonas
costeras y estuarios, e incluso en canales de regadío y pequeños riachuelos,
permaneciendo una media de 30 o 40 segundos bajo el agua (hasta un minuto en la
nutria marina).
La mayoría de ellas tienen costumbres solitarias. Tanto es así, que la vida en
grupo se restringe a la época de cuidado de la prole (hembras-crías) y hay
contactos muy breves entre machos y hembras tan sólo unos minutos para el
cortejo y apareamiento; después, cada animal se instala en su territorio, sin
guardar vida de pareja, excepto en las nutrias marinas y las del Amazonas, que
son más sociales y constituyen grupos.
El reconocimiento es visual y olfativo mediante deyecciones de orina y almizcle
(sustancias de las glándulas anales, típicas de mustélidos). El área o de
campeo del macho es mayor y engloba el de varias hembras reproductoras. Los límites
territoriales se marcan con excrementos que los sitúan en lugares visibles como
piedras, puentes o troncos varados. Los desplazamientos nocturnos pueden ser de
varios kilómetros, alternando la pesca y el descanso y cambian muy a menudo de
lugar para dormir, que puede ser a cielo abierto o escondidas entre ala vegetación,
piedras o auténticas madrigueras.
Para enseñar a pescar a sus crías, la madre captura peces y cangrejos que,
malheridos, deja bajo el hocico de los pequeños, para que los capturen y
terminen de matar. Durante nueve o diez meses, la madre tiene una dura tarea,
pues también enseña a los cachorros a capturar presas, nadar y, lo más
apasionante del comportamiento de la nutria: jugar. Ya San Alberto Magno, en el
siglo XIII, resaltó la increíble capacidad de esta especie para desarrollar
pautas de conducta con fines lúdicos.
Esta especie invierte mucho tiempo en estas actividades, desde jugar con piedras
y trozos de madera, hasta deslizarse por toboganes naturales como son las
laderas inclinadas del cauce, saltar de espaldas para zambullirse en el agua o
“juguetear” con sus presas.
Las nutrias no hibernan. Pescan por debajo del hielo en invierno saliendo
regularmente por algún agujero para respirar. Son nadadoras magistrales y
cuando lo hacen superficialmente, es muy típica la visión de tres bultos sobre
el agua: la cabeza, el lomo arqueado y el extremo de la cola. Mantiene las patas
delanteras pegadas al costado, propulsándose con la cola y las patas traseras a
tal velocidad, que apenas se distinguen. En este caso es visible una pequeña
capa de espuma en torno a las patas traseras. Cuando bucea, la nutria puede
emplear también este método, aunque lo más frecuente es que se desplace con
las patas delanteras y traseras pegadas al cuerpo, propulsándose con la cola
(que también hace de timón) y realizando movimientos sinuosos similares a una
de sus presas favoritas, la anguila. Además, tiene una asombrosa capacidad de
maniobra: gira en la superficie o en el fondo sobre el eje longitudinal, da
vueltas sobre sí misma y es capaz de virar en un reducido espacio cuando va a
gran velocidad. Cuando llega a la superficie, estira el cuello y gira rápidamente
la cabeza de un lado a otro, para observar el entorno antes de volver a
sumergirse o salir a tierra, donde puede seguir la vigilancia de su territorio
sentada sobre las patas traseras y la cola.
Uno de los grandes logros de esta especie, es su labor didáctica de
aprendizaje. Dado su alto psiquismo, las crías, que con sólo un mes de edad ya
corretean por los aledaños del habitáculo materno, no adquiere sus
conocimientos por instinto, sino por aprendizaje. La madre, convertida en
maestra escuela, primero les enseñará a nadar, luego les impartirá lecciones
de pesca y finalmente, les mostrará las medidas de precaución que deben tomar
ante sus posibles predadores, especialmente el hombre.
Como buenos estudiantes y sabios alumnos, el curso es acelerado. Aquel que quede
atrás, irremediablemente no llegará más allá de la sombra proyectada por los
árboles en la orilla del río.
El juego también forma parte de la etología de este simpaticón mustélido. Se
divierten de lo lindo, tirando a lo alto o sumergiendo en las aguas, objetos
como ramas, corchos y piñas. Otras veces, como ya hemos dicho, se deslizan por
toboganes naturales para llegar al agua. Estos entretenimientos no sólo forman
parte de su formación al igual que un niño aprende jugando, sino que se
dedican a actividades lúdicas, jugar por el simple hecho de disfrutar jugando.
A pesar de ser un animal de costumbres y biología muy conocidos, es
extraordinario para los etólogos, quienes aún se maravillan de sus costumbres
y pautas de comportamiento.
NUTRIA EUROASIÁTICA
A diferencia del resto de continentes en los que viven nutrias, en Europa sólo
existe esta especie, lo que sin duda influye en sus características y ecología,
al no tener que compartir con otras nutrias.
La subespecie ibérica, es más pequeña. Pueden llegar a superar los machos los
120 cm., mientras que las hembras raramente alcanzan los 110 cm.
El cráneo, al ser ancho, largo y aplanado, permite a la nutria que sus
orificios nasales se sitúe en la parte alta de la cabeza, consiguiendo así que
la toma pertinente de oxígeno no suponga un gran problema cuando nada. Las
orejas, muy cortas y redondeadas, se encuentran prácticamente escondidas bajo
el pelo. Posee un mecanismo valvular por el cual puede ocluir sus oidos y
orificios nasales, cuando se sumerge.
Su pelaje de verano es pardo, adquiriendo una tonalidad más oscura en invierno.
Su vientre es de un color casi plateado o pardo muy claro, lo mismo que sus
mejillas y garganta. Patas cortas -las traseras algo palmeadas- y tienen unas
fuertes uñas capaces de cavar madrigueras en suelos duros y compactos.
Su cuerpo es fino, elástico y alargado. Su cara es estrecha, con ojos negros,
vivaces y pequeños, en los que brillan la astucia y la inteligencia.
El órgano de la vista es otro de sus grandes aliados. Muchos naturalistas
apuntan que la nutria ve mejor debajo de las aguas que en superficie, y que por
eso no tiene dificultad en pescar de noche. Sin embargo, no cabe duda que esta
función es ejercida de manera magistral por sus bigotes, situados a cada lado
del morro. Estos, llamados vibrisas, están conectados a células nerviosas que
proporcionan a la nutria toda la información necesaria para capturar sus víctimas.
Así, con este “sexto sentido y su capacidad para mantenerse sumergida sin
mayores problemas gracias a la ralentización de sus funciones orgánicas
vitales, consigue ser ese gran cazador que ha merecido el sobrenombre de “ la
dama de los ríos”.
Suelen excavar amplias madrigueras en el subsuelo, formadas por una sala
principal, con un conducto de aireación que comunica con la superficie, y por
una galería de salida, que desemboca en el curso del agua, más o menos a un
metro de profundidad.
Son raras las ocasiones que aprovechan madrigueras abandonadas por conejos
salvajes u otros pequeños mamíferos.
Reproducción
No tienen un periodo de celo determinado y la reproducción se puede producir en
cualquier mes. Tras una serie de juegos, abrazos, mordisqueo y voces entre macho
y hembra que suele durar entre 10 y 20 minutos, tiene lugar la cópula,
generalmente una sola vez.
Tras nueve semanas de gestación, nacen entre una y dos crías (no es raro que
lleguen a las cuatro), ciegas, abriendo los ojos alrededor de los 20 días.
El parto tiene lugar en su madriguera. Los pequeños son muy reacios al entrar
en el agua. Será la madre la que, de buen grado o contra su voluntad, los
obligue a sumergirse, incitándoles a menudo con algún trozo de pescado. Pese a
ello, los más miedosos continuarán tratando de refugiarse sobre el lomo de su
madre.
Una vez superados sus temores al agua, ponen de manifiesto muy pronto sus
excepcionales cualidades natatorias.
Alimentación
Como consecuencia de sus hábitos semiacuáticos, la nutria tiene toda su vida
muy condicionada. En este sentido, el hecho más característico es su
alimentación. La nutria euroasiática es una especie eminentemente adaptada al
consumo de peces de todo tipo, aunque tiende a ingerir los ejemplares
relativamente pequeños y menos móviles. Es decir, raramente consume peces de
400 o 500 g., por lo que los peces más buscados por los pescadores son
ignorados por este animal. De todos modos, tampoco le gusta comer peces
demasiado pequeños /de menos de 5-7 cm., ya que le proporcionan muy poco
alimento. Entre los peces, las anguilas y ciprinidos (barbos, madrillas, bogas,
cachos..), son sus preferidos, aunque cuando estos escasean u otras especies son
dominantes en el medio, la nutria no duda en capturar truchas, lucios, etc. Sin
duda, la extinción de la anguila en la práctica totalidad de las aguas
interiores ibéricas, ha afectado notablemente al mustélido.
Con frecuencia hemos oído que las nutrias influyen negativamente en la práctica
de la pesca deportiva, debido a su dieta ictiófaga. Sin embargo, un análisis más
riguroso de sus preferencias tróficas, demuestra que en realidad ocurre todo lo
contrario. Las nutrias tienen unas necesidades espaciales considerables. Sus
dominios vitales se extienden entre los 5 y 60 kilómetros de longitud de curso
u orilla de masa de agua; algunos ejemplares superan incluso estas dimensiones
alcanzando hasta 80 km. En ríos muy productivos, pueden alcanzar los 0,4 - 1,0
individuos/km (es decir, una nutria cada 1-2,5 km), en la mayoría de los ríos,
estas densidades apenas suponen 0,05 - 0,3 nutrias/km (una única nutria cada 4
ó 20 km). Así, pese a que los excrementos de este animal sean relativamente fáciles
de encontrar, en realidad pocas nutrias viven en un tramo de río. Aquí radica
en parte su vulnerabilidad. Pero, por otro lado, es fácil intuir que el efecto
sobre las poblaciones de peces es en realidad muy modesto. De hecho, existe una
clara relación entre la cantidad de alimento disponible y el número de
nutrias, autorregulando éstas sus poblaciones.
Hay que recordar otra característica fundamental. La nutria es un súper
predador. Esto significa que también se alimenta de depredadores de peces, por
lo que gracias a su efecto, muchos peces dejan de ser capturados por otros
animales. De hecho, los estudios demuestran que donde hay nutrias hay muchos
peces. Sin embargo, pensar que la nutria se alimenta únicamente de peces es un
gran error. Al no existir otras especies de nutrias, las nuestras amplían su
espectro alimenticio a cangrejos, culebras de agua (principalmente en
verano),anfibios y, muy ocasionalmente , aves, mamíferos, lacértidos o
insectos. Un hecho notable, es que casi la totalidad de la dieta de este animal,
está compuesta por animales acuáticos o anfibios, lo que demuestra dependencia
del medio acuático. La práctica extinción del cangrejo autóctono
(Austrapotamobius pallipes) por efecto de un hongo portado por los cangrejos
americanos introducidos ilegalmente, ha afectado también a la nutria en muchos
lugares; aunque bien es cierto, que este mustélido ha sabido aprovecharse de la
especie americana (Procambaris clarki) allí donde esta se ha hecho abundante.
El juego
El juego es una de sus principales cualidades y que ya hemos tratado
anteriormente.
La nutria, en realidad, son animales exuberantes, que desbordan energía vital
que, trás haberse procurado el alimento necesario, dedican al juego todo el
tiempo de que disponen, tanto pequeños como adultos.
De acuerdo con las teorías de algunos etólogos, un fenómeno de este tipo,
denota una mayor evolución de las facultades cerebrales del animal que en las
especies que han perdido la costumbre de jugar, puesto que implica la capacidad
de experimentar un goce de orden psíquico.
Comunicación
La gama vocal de estos animales es muy variada y va desde un silbido agudo y
modulado, que actúa de reclamo amoroso para los adultos y de grito de alarma
dirigido a la madre por parte de los pequeños cuando se encuentran en peligro,
hasta un gañido airado que puede transformarse en un ladrido parecido al de los
perros, cuando el animal pasa de la irritación a la auténtica amenaza.
Cuando se encuentran sometidas a una situación de terror, las crías emiten una
especie de piada insistente.
AMENAZAS
La nutria es un animal especialista, tanto en lo que se refiere a su hábitat,
como a sus costumbres y alimentación. Por esta razón, se trata de un animal
especialmente sensible a todo lo que ocurre en los ríos y lagos.
En noviembre de 1995, el Departamento de Medio Ambiente de Cataluña, soltó una
nutria en el Parque Natural de Aiguamolls de l’Empordá, donde no habitaban
desde hacía más de 20 años a causa de la contaminación de sus ríos.
“Cuanti” que así se llamaba, fue capturada en la provincia de Cáceres y
llevada al zoo de Barcelona pocas semanas antes de ser liberada. Con
posterioridad, diversos estudios habían dado el visto bueno para su
reintroducción en este Parque natural.
Una vez comprobada su salud, se le instaló un “chip” transmisor que permitía
seguirla en su nuevo hábitat durante todo un año, para intentar repoblar las
marismas gerundenses.
Sin embargo no fué necesario esperar tanto tiempo para perder su señal. El 17
de diciembre del mismo año, pocas semanas de ser puesta en libertad, los biólogos
que seguían con interés las evoluciones de la nueva inquilina, se percataron
que la señal quedó fija en la riera del Molí y no se movía. Comprendieron al
momento que algo había sucedido. Al llegar al lugar, encontraron a Cuanti
muerta.
Iniciadas las investigaciones por el SEPRONA de la Guardia Civil, detuvieron a
un cazador furtivo que había puesto una red ilegal para pescar anguilas. Al ser
atrapada la nutria por la red, murió estrangulada.
Canalizaciones y encauzamientos
Una de las amenazas más graves, supone la alteración irreversible del hábitat
de la especie, provocando la desaparición de la vegetación, la destrucción de
refugios y madrigueras, la alteración de la fauna piscícola y molestias
directas; produciéndose una pérdida de naturalidad del cauce y las orillas.
Extracción de áridos
Molestias en la época de reproducción debido a las obras. Contaminación por
vertidos. Destrucción directa de los refugios y madrigueras. Disminución de
recursos tróficos (muerte de peces, destrucción de frezaderos).
Construcción de infraestructuras
La construcción de presas y carreteras puede impactar negativamente en
determinadas poblaciones de nutrias. Las presas, por restringen los movimientos
por la creación de barreras físicas, acantonando las poblaciones que se
vuelven muy vulnerables y evitan la dispersión de jóvenes. Afectan al caudal
ecológico. Se puede molestar y auyentar a los ejemplares durante la fase de
construcción. Las carreteras provocan un efecto barrera importante, debido al
propio trazado y los terraplanes y taludes creados. Muerte de ejemplares por
atropello.
Contaminación
La contaminación y vertidos industriales y agrícolas son una de las amenazas más
importantes para el hábitat de la nutria, produciéndose un aporte directo de
residuos que disminuye el volumen de oxígeno disuelto en agua, aumenta el
volumen de sólidos en suspensión, reduce los recursos tróficos y
especialmente se acumulan en los tejidos de la nutria, impidiendo su reproducción,
incrementando su vulnerabilidad a enfermedades y produciendo alteraciones
nerviosas y malformaciones. Se ha señalado que los compuestos que más les
afectan son los organoclorados industriales (policlorobifenilos o PCBs), agrícolas
(DDT, aldrines, dieldrines, lindanos, etc.) Y los metales pesados (mercurio),
aunque podrían estar afectándoles otros desconocidos.
Agricultura
Algunas prácticas agrícolas pueden también afectar negativamente el hábitat
de la nutria: destrucción de bosques de ribera por invasión del dominio público
hidráulico; contaminación difusa debida a fertilizantes, que provoca
eutrofización y por tanto turbidez y pérdida de recursos tróficos; desaparición
de sotos por concentración parcelarias; drenajes y encauzamientos; vertidos de
desechos agrícolas. Los purines de las granjas tienen un efecto muy negativo.
Persecución
La captura accidental de nutrias o su persecución directa ya no es la causa más
importante de disminución del número de ejemplares, aunque localmente lo puede
ser. Los disparos, los perros de caza, pastores y eventualmente su trampeo y las
molestias son otras causas a considerar, al igual que las nasas de pesca para
anguilas y otras especies, que en muchos países representa la primera causa de
muerte.
Sector forestal
Determinadas prácticas forestales en las riberas, pueden destruir la vegetación
del cauce, como las roturaciones o talas. Además, impacta negativamente en el
medio mediante el tratamiento de fungicidas, repoblaciones inadecuadas
(monoespecíficas y de estructura lineal) o limpieza del cauce..
MEDIDAS DE CONSERVACIÓN
Uno de los requisitos imprescindibles para asegurar la estabilidad de las
poblaciones de nutria, es garantizar la conservación de su hábitat, más aún
tratándose de una especie situada en la cúspide de la pirámide ecológica y
por tanto especialmente sensible a las modificaciones introducidas en su hábitat.
El principal problema de nuestros ríos, es la contaminación. La adopción de
medidas de prevención y reducción de contaminantes, debe tener un interés
prioritario. La protección de los bosques y vegetación de ribera frente a
posibles alteraciones, así como el cauce de los ríos (deforestación, extracción
de áridos, canalizaciones, etc.), resulta esencial para la conservación de la
especie. Acciones en este sentido, deberían incluir la regeneración de
cubierta vegetal ribereña y la evaluación precisa del impacto por la
construcción de infraestructuras, sobre las poblaciones de nutria existentes.
CONCLUSIÓN
Una vez más, hemos conocido la vida, costumbres y problemática de una especie
que habita en nuestra península.
En esta ocasión, este simpático mustélido nos enseña con su propia vida, que
allí donde los ríos se transforman en auténticos vertederos que dañan las
arterias de la tierra, desaparecen, dejando tras de sí las secuelas de unas
aguas que mueren.
No olvidemos, que un rió que vive, es el mejor síntoma de una sociedad viva.
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Publicación enviada por Pedro Pozas Terrados
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Publicado Wednesday 28 de January de 2004
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