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La salud de Gaia
Resumen: Ya los helenos le dieron una entidad propia a nuestro planeta azul, llamándola Gaia a la madre tierra. Para ellos era algo mas que una bola flotando en el vacio, a la cuál veneraban como si de una diosa se tratase.
Publicación enviada por Rafael Toro Torres
Ya
los helenos le dieron una entidad propia a nuestro planeta azul, llamándola
Gaia a la madre tierra. Para ellos era algo mas que una bola flotando en el
vacio, a la cuál veneraban como si de una diosa se tratase. Sin duda, el
materialismo y la tecnificación de la sociedad actual a llevado a olvidar parte
de ese espíritu de reconciliación con esta inmensa bola azul que flota en él
vació. El Homo tecnicus, como han venido a llamar muchos sociólogos al hombre
actual, se olvida de los más esencial y es nuestra dependencia de ella, de la
necesidad de evitar enfermarla para que pueda seguir dándonos de comer,
refugio, vestirnos, curarnos de nuestras enfermedades y un largo etcétera de
sustento que nos da, siendo en definitiva una madre para todos los seres vivos
que la habitamos. Pero resulta que desde que uno de sus hijos, que en un al
llegar a la mayoría de edad, le dio por rebelarse y hacer lo contrario a sus
primos, otros monos que seguían subidos en los árboles, comiendo fruta y
disfrutando de una vida apacible, empezaron los quebraderos de cabeza, malos
humos, sarpullidos en la piel, quemaduras, muerte de otros hijos, sufrimiento,
cosas que cualquier madre, por mucho que quiera a sus hijos, no puede soportar
durante mucho tiempo, agotándosele la paciencia. Lo que en un principio parecían
pequeños rebeliones de este hijo, estas fueron aumentando de intensidad y difícilmente
se podían tapar. No había excusa para ellas.
Estos problemas que la atosigaban, que envilecían en intensidad cada día,
también empezaban a repercutir en sus hijos, ese ser que en la madurez sé
autoproclamo como humanidad, que sé autodefinia como la más inteligente, la más
poderosa de todas las criaturas, llegando a crecer tanto su ego que le llevo a
extender su piel hasta rincones jamás imaginados ni siquiera por la mente de
Julio Vernes.
La pulsión casi autodestructiva del ser humano hacia su madre la llevaban al
borde del colapso, a punto de entra en coma, aumentando la profundidad de sus
graves cicatrices en de su cuerpo y delicado corazón. Era usada como sumidero
de nuestras basuras y como fuente de nuestras necesidades.
Compleja era la situación de convivencia, ya que estaban encadenadas por
fuertes lazos de sangre.
Muchos de los expertos consultados daban muy malos informes médicos de su
situación, pero el hijo rebelde no ponía freno a su ego. Habia algunos de sus
miembros que rebelaban contra esta situación, queriéndola salvar, haciendo
esfuerzos hercúleos para paralizar su agonía y que esta recobrase su salud.
Usando la fábula y unas dosis de ironía, he pretendido acercar cual es el
estado de nuestro planeta, su sufrimiento, y como su salud repercute sobre
nosotros. Si partimos de que todos los seres vivos, sin excepción, generamos
residuos y así como los elementos naturales producen alteraciones sobre los
sistemas naturales, estas son asimiladas por el mismo, incorporándose como algo
natural dentro del ciclo de la vida. Y que las perturbaciones del mismo son
amortiguadas por su propia dinámica, alcanzando tras un tiempo la estabilidad.
Solo la desmesura del comportamiento humano nos ha llevado al estado actual.
Solo a través de nuestras acciones, debido a la magnitud de estas, el medio
carece de capacidad para asimilarlo, generándose los innumerables problemas
ambientales y humanos que existen en la actualidad. A pesar de ser la única
especie de la tierra que ha alcanzado tales cotas de raciocinio, moralidad y ética,
nuestro comportamiento dejar mucho que desear hacia la naturaleza y la humanidad
en sí misma. La necesidad de conservación y respeto de la naturaleza y todos
sus elementos solo tiene una respuesta. Y es porque sí. Porque existe, es única.
Es milagrosa, irrepetible, no es nuestra. Debemos tener claro que nosotros somos
de ella y somos lo que somos como seres humanos debido a nuestra relación con
el entorno y a los mecanismos evolutivos.
Son muchas las razones en las cuales sustentar la necesidad de conservar la
naturaleza, a sus seres. Desde posturas que expliquen estas relaciones, ya sea
de índole genético, evolutivo, ecológico. E incluso desde una postura
meramente egoísta como la propia conservación del genero humano. Si todos
conociéramos los mecanismos básicos de la evolución, los acontecimientos
azarosos para su generación a partir del cúmulo de energía y materia
inanimada, las vicisitudes para la existencia de vida sobre gaia, su delicado
equilibrio, y lo milagroso de su existencia, solo entonces comprenderíamos el
alcance de nuestras acciones hacia la naturaleza. Por eso es tan importante que
nuestro paso por el medio natural sea lo más neutra posible y el impacto sea mínimo.
Los primeros indicios de la alteración de la vida es la perdida de
biodiversidad, de especies, calculado, según E.O. Wilson, padre de la
sociobiología, en unas 30.000 al año, una cifra jamás vista ni en las mayores
extinciones naturales de la existencia de la biota., Poniendo en peligro el
equilibrio de los sistemas naturales, causada por la perdida de grandes masas
forestales, contaminación de las aguas, acumulación de venenos en los seres
vivos, el cambio climático....Sin ir muy lejos, la ultima extinción
documentada de una extinción en España, como es la del Bucardo ( Capra
pirenayca pyrenaica), o la situación en el filo de la navaja de especies emblemáticas
como el Oso pardo, el Águila Imperial o el Lince Ibérico, cuya desaparición
supondría la extinción del primer felino a manos del hombre en el ámbito
mundial en el ultimo siglo, seria una bofetada a nuestra conciencia y nuestra
forma de actuar hacia los seres vivos. No solamente se encuentran en peligro los
animales que más publicidad tiene en los medios de comunicación, o antes los
que la opinión publica tiene una mayor sensibilidad, si hablamos de plantas,
anfibios, reptiles, invertebrados, su estado es tan delicado como el del resto
de seres antes nombrados.
El cambio climático, la disminucion del tamaño de la capa de ozono, el
incremento del efecto invernadero, el avance de la desertificación, los
problemas de hambruna, las plagas que destruyen cosechas....no suelen aparecer
en los medios de comunicación debido a la generación de nuevas noticias que
sepultan a las restantes, pero que son cuestiones candentes en el ámbito
mundial y que se les sigue buscando solución para evitar que sigan aumentando y
puedan llegar a un punto de inflexión irreversible para su resolución.
En ningún momento se pretende ser moralizante, solo pretende ser una reflexión
para el desarrollo de un comportamiento más ético hacia la naturaleza y hacia
nosotros mismos. Esto se consigue con el alcance del denominado desarrollo
sostenible, cuyas bases fueron asentadas en la cumbre de Río, año 92, siendo
el modo de compatibilizar la coexistencia en armonía entre la naturaleza y el
ser humano.
Por eso, gracias a la existencia de los grupos medioambientales y de deportes en
la naturaleza, y otros muchos, al menos crea una mínima conciencia ecológica.
Un dardo a nuestros corazones y cerebro, ya que a través de los sentimientos y
del conocimiento, cada uno podremos aprender a convivir en armonía con nuestra
madre tierra.
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Publicación enviada por Rafael Toro Torres
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Publicado Wednesday 28 de January de 2004
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