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Agricultura integrada
Resumen: Todo empezó con una feliz casualidad una tarde de mayo de 2003. Los caprichos del destino pusieron en contacto a la entidad ACRES con los propietarios de la finca Can Riera, principal productor de rábanos de España y uno de los principales de Europa.
Publicación enviada por Joan Daranas Presidente de ACRES
¡Rábanos!,
exclamarían las decenas de especies de aves que conviven con la agricultura en
este paraje de Mataró, de prosperar la iniciativa municipal para recalificar y
urbanizar la zona.
¡Rábanos... y coles! Exclamaríamos los miembros del equipo de trabajo científico
de prosperar las voces que afirman que en la zona no hay ningún tipo de
biodiversidad destacable; incluidas voces de ecologistas locales pendientes de
todo menos de estudiar científicamente la naturaleza de su pueblo.
¡Rábanos, coles y relámpagos! Exclamarían para acabar los jóvenes
agricultores que, desafiando todas las leyes económicas de la provincia, han
decidido poner su futuro en las duras y traicioneras manos de la agricultura.
Pues este laberinto de improperios lanzados al viento es el que nos encontramos
en el paraje de Les Cinc Sènies en Mataró.
Todo empezó con una feliz casualidad una tarde de mayo de 2003. Los caprichos
del destino pusieron en contacto a la entidad ACRES con los propietarios de la
finca Can Riera, principal productor de rábanos de España y uno de los
principales de Europa. Algo inquietaba sus tranquilas y duras jornadas de
trabajo de sol a sol; algo que se ha convertido en la mayor amenaza del
agricultor que lo quiere seguir siendo. Porque vamos a ver: Principales
productores? sí... Propietarios de sus tierras? Sí; pero ante todo nos
encontramos ante Josep Riera, un agricultor que siempre va con las camisas
arremangadas. Y la mayor amenaza del agricultor en una comarca con escasez de
suelo urbanizable es precisamente esa. Ya la teníamos liada; el ayuntamiento
pretendía urbanizar una zona forestal adyacente a la finca mencionada y
adyacente a la ya existente urbanización de Can Quirze. Intenciones? Según los
agricultores, la intención era seguir hablando el mismo idioma: Ellos deberían
irse de allí pronto y eso solo era otro aviso.
Y el milagro se hizo: Nadie quería marcharse; incluso los hijos de agricultores
deseaban mantener sus propiedades.
Lo primero que hablamos con ellos fue el valor añadido que sus fincas tenían
debido a la aplicación de técnicas de agricultura integrada. Estos procesos
daban como subproducto una casi nula utilización de plaguicidas químicos, un
menor consumo de agua, una mayor productividad de la tierra a largo plazo y una
mejor integración de la explotación agrícola en el entorno natural. El efecto
más visible y notable de la práctica de este tipo de medidas era la excelente
diversidad y densidad de aves, sobretodo teniendo en cuenta las reducidas
dimensiones de la zona y las más que discretas condiciones de hábitat de las
masas forestales adyacentes a la finca.
Ellos querían determinar la realidad: La agricultura integrada favorece las
poblaciones de aves en el territorio donde tiene lugar.
Por ello fuimos entonces nosotros los que nos arremangamos las camisas y los que
iniciamos un estudio de densidad relativa de aves reproductoras en el interior y
en los aledaños de la finca. El equipo de trabajo se desplazaba semanalmente a
la zona; equipo compuesto por Noelia Imbernón y quien escribe estas líneas,
dos ornitólogos experimentados acompañados por un grupo de cuatro voluntarios
de la asociación. Pretendíamos comprobar científicamente esa realidad; cosa
que conseguimos en julio de 2003, cuando entregamos el proyecto con las
conclusiones.
Se detectaron 62 especies de aves en época reproductora durante solo tres meses
y se determinaron densidades relativas que se salían del gráfico en tórtola
turca, curruca cabecinegra, mochuelo común, petirrojo, herrerillo garrapinos o
gorrión molinero, entre otras muchas especies. Paralelamente, detectamos
diversas especies de aves rapaces alimentándose de estas aves citadas, como por
ejemplo el gavilán o el azor; dato importante teniendo en cuenta que la
superficie forestal de la zona es comparativamente muy pequeña. La verdad es
que no existen estudios de aves en zonas equiparables de la comarca, pero la
densidad y diversidad que se detectó es fuera de lo común, para no comentar la
escasez de aves indicadoras de deterioro ambiental como la paloma, la paloma
torcaz o la urraca. El estudio más parecido, tanto en metodología como en
territorio estudiado, lo hicimos nosotros mismos en Calella un año atrás;
obteniendo para casi todas las aves detectadas densidades muy inferiores, así
como una menor diversidad de especies. Cabe decir que en la zona de Calella
estudiada no se llevaba a cabo agricultura integrada.
Para entender este fenómeno solo tuvimos que recurrir al estudio etológico de
las comunidades de aves de la zona; concluyendo que la agricultura integrada tenía
mucho que ver en esa riqueza. La pureza del suelo, la disponibilidad de agua, la
falta de agentes contaminantes y la permisividad de los propietarios de la finca
Can Riera habían dado como resultado un flujo constante de casi todas las
especies de aves en el sentido bosque–explotación agrícola–bosque. Casi
todas las aves, incluso las más granívoras, en época reproductora incluyen en
su dieta insectos para el aporte proteico de los polluelos. Todas estas aves
bajaban regularmente “x” veces al día (dependiendo de la especie) a
alimentarse en el interior de la finca y en no pocos casos en el interior mismo
de los hivernaderos. Hay que añadir que especies como el carbonero común o el
gorrión molinero llegaban a hacer el nido y subir a sus polluelos en el
interior mismo de los hivernaderos, aprovechando las tubuladuras para hacer el
nido. Como contraprestación, los agricultores obtenían un control perfecto de
las poblaciones de insectos plaga como Pieris brassicae o Pieris rapae.
¡Rábanos!, deberíamos ahora exclamar todos... estamos ante una zona agrícola
con posibilidades de futuro por la intención de los propietarios y su
descendencia; estamos ante una zona agrícola que contribuye directamente a
incrementar la biodiversidad de su entorno natural... Pero estamos también ante
una zona amenazada por la especulación, la construcción de urbanizaciones de
lujo, la falta de cohesión de la ciudadanía de Mataró en este tema y la falta
de sensibilidad de la administración para la preservación de los valores
naturales de la preciosa comarca del Maresme.
Actualmente existe un proceso de negociación abierto entre los agricultores y
el Ayuntamiento de Mataró. Se está intentando llegar a un acuerdo. Esperamos
que la demostración de la realidad (la agricultura integrada favorece el medio
directamente) contribuya a llegar a un terreno común donde todas las partes se
sientan beneficiadas. Al fin y al cabo, el patrimonio natural no pertenece a
nadie.
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Publicación enviada por Joan Daranas Presidente de ACRES
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Código ISPN de la Publicación EpZVFkupZpzhfjxSJu
Publicado Wednesday 28 de January de 2004
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