Monografias | Analisis tipologica de la cortesia en el spot publicitario audiovisualAnalisis tipologica de la cortesia en el spot publicitario audiovisualResumen: do macroacto de habla publicitario tiene como finalidad perlocutiva la realización por parte del receptor del acto de compra. Pero dichos actos exhortativos, amenazan la imagen positiva y negativa, tanto del emisor como del receptor: la orden, la petición, el consejo..., si son utilizadas sin llevar a cabo ningún tipo de estrategia que minimice sus efectos, pueden provocar la reacción contraria a la deseada.(V) Resumen Todo macroacto de habla publicitario tiene como finalidad
perlocutiva la realización por parte del receptor del acto de compra. Pero
dichos actos exhortativos, amenazan la imagen positiva y negativa, tanto del
emisor como del receptor: la orden, la petición, el consejo..., si son
utilizadas sin llevar a cabo ningún tipo de estrategia que minimice sus
efectos, pueden provocar la reacción contraria a la deseada. La
sociedad actual se encuentra saturada tanto de publicidad como de productos poco
necesarios y que han de crearse un mercado de clientes. Las grandes empresas han
de conseguir una cuota de mercado para un producto en continua competencia y,
para ello, además de otros mecanismos, invierten grandes sumas en publicidad.
Pero la indiscriminada carrera hacia la maximización de beneficios mediante
grandes campañas publicitarias ha hecho que se llegue a una situación en la
que la saturación publicitaria merma la efectividad del anuncio, al no ser
atendido por parte del receptor. Éste, cansado
de imágenes impactantes, califica a la publicidad como ruido dentro de la
parrilla de programación, y, por lo tanto, no centra su atención en el mensaje
publicitario, no lo procesa y no realiza interpretaciones sobre el mismo: en
definitiva, no lo lee. El spot publicitario como producto
de consumo. Estos nuevos condicionantes han
hecho que el propio spot sea también un producto que, para que cumpla su
objetivo de aumento de ventas ha de ejercer sobre el receptor, en primer lugar,
una acción perlocutiva consistente en hacer-leer (consumir) el texto
publicitario. Así, todo spot publicitario es creado con dos finalidades
perlocutivas básicas. Ambas finalidades perlocutivas tienen como objetivo el
instaurar receptores-consumidores en dos ámbitos. En primer lugar, toda
comunicación publicitaria ha de crear un receptor-consumidor de spots
publicitarios, es decir, el mensaje publicitario tiene como primera finalidad
perlocutiva el consumo del propio spot para que, tras este consumo y su
posterior procesamiento por parte del lector del texto, se llegue al
cumplimiento de la segunda finalidad perlocutiva de todo acto publicitario: la
instauración de un receptor-consumidor, pero esta vez del producto anunciado.
El hacer-consumir, es la finalidad de todo mensaje publicitario, pero hacer
consumir en dos niveles: el primer nivel es hacer-consumir el spot publicitario
(conseguir que se vea, se procese y llegue a formar parte de la memoria del
espectador); el segundo nivel es hacer-consumir el producto publicitado
(conseguir que el consumidor potencial realice el acto de compra del producto o
servicio para el que se ha construido el mensaje publicitario). Pero como se puede observar, todo
acto perlocutivo conlleva una imposición por parte del emisor de la comunicación
hacia el receptor de la misma. Todo acto impositivo, todo mandato, provoca un
rechazo por parte del receptor al considerarlo como un acto contra la imagen
propia[1]: acto que limita su
libertad de acción y toma de decisiones. Se parte así de la base de que la
imagen del receptor del mensaje publicitario se ve continuamente amenazada por
las imposiciones inherentes al acto perlocutivo del mensaje publicitario.
Al producirse este rechazo, en lo que a la comunicación publicitaria se
refiere, estamos ante un hecho que, en primer lugar impide el consumo del spot
(entendiendo consumo como la lectura consciente del mismo, el procesamiento y
posterior interpretación) y, en segundo lugar el consumo del producto
(entendiendo consumo como la realización efectiva de la compra). El recorrido narrativo del spot
publicitario Pero, ¿cómo conjugar la finalidad
perlocutiva de la publicidad con la necesidad de que el spot sea consumido con
placer y consiga la venta sin amenazar la libertad de acción del receptor de la
comunicación? La respuesta a esta pregunta viene de la mano de las teorías de
base lingüísticas acerca de la cortesía[2].
Todo efecto negativo de un acto
exhortativo se puede minimizar utilizando diversas estrategias a la hora de
desarrollar la argumentación. Si establecemos un eje semántico
cuyo valor sea la imagen del receptor que se construye en el mensaje
publicitario, observamos cómo se podría hablar de una tipología de mensajes
publicitarios corteses (los que no amenazan la imagen del receptor) y
descorteses (los que amenazan dicha imagen).
Al proyectar ambas categorías en
el cuadrado semiótico de base greimasiano[3],
podemos argumentar la existencia de dos contrarios: mensajes publicitarios
corteses vs mensajes publicitarios descorteses, así como de sus respectivos
contradictorios: mensajes publicitarios no corteses vs mensajes publicitarios no
descorteses:
El cuadrado semiótico establece
las categorías de manera estáticas, pero permite la circulación entre las
mismas respetando ciertas restricciones que determinan los recorridos posibles.
Como hemos postulado, todo mensaje publicitario es, en principio, un mensaje
cuya finalidad perlocutiva amenaza la imagen del receptor, y, por lo tanto, un
mensaje descortés. Pero, para el propio cumplimiento de su finalidad, se
necesita que dicho mensaje no amenace la imagen del receptor, y por lo tanto,
pase a ser un mensaje cortés. Para llegar a la reconciliación de los
contrarios (mensaje publicitario descortés vs mensaje publicitario cortés) el
recorrido que establece un texto publicitario es el siguiente:
En primer lugar, por relación de
contradicción y en segundo lugar, por relación de implicación, el mensaje
publicitario consigue no amenazar la imagen del interlocutor, y, a través de
distintas estrategias textuales de cortesía, se permite la reconciliación de
los contrarios: el mensaje publicitario es un mensaje de base descortés (debido
a su finalidad perlocutiva), al utilizar estrategias textuales de cortesía nos
situamos en la posición contradictoria (dicho mensaje descortés se vale de la
cortesía lingüística y acaba situándose dentro del ámbito de los mensajes
no descorteses); por último, y por relación de implicación, un mensaje no
descortés acaba siendo un mensaje cortés al no amenazar la imagen del
receptor. Este es el recorrido narrativo del
mensaje publicitario, que se vale de la inserción dentro del texto de
estrategias de cortesía que le permiten ser reconocido como texto cortés que
no amenaza la imagen del receptor de la comunicación, a pesar de su función
perlocutiva inherente y última (el hacer-consumir tanto el mensaje como el
producto). Pero, ¿cuáles son estas
estrategias de cortesía que permiten la circulación dentro del cuadrado semiótico
y que favorecen el paso del mensaje descortés al mensaje no descortés y luego
al cortés, consiguiendo así la reconciliación de los contrarios? Dichas estrategias de cortesía van
en dos direcciones: siguiendo a Brown y Levinson,[4]
se puede establecer la siguiente clasificación de submecanismos de cortesía: Cortesía
positiva: aquella que favorece la propia imagen que el individuo tiene de sí
mismo y que le permite ser reconocido como miembro integrante de una sociedad
dada. Cortesía
negativa: aquella que minimiza el acto de imposición de una exhortación a la
compra del producto publicitado y hace que el receptor se sienta libre a la hora
de actuar. Por lo tanto, todo mensaje
publicitario, a pesar de su necesidad de hacer-hacer, ha de inscribir dentro del
texto a un sujeto receptor capacitado para minimizar el acto contra la propia
imagen que supone todo texto publicitario. El emisor de la comunicación plantea
un receptor de la misma poseedor del deber, querer, saber y poder hacer una
lectura e interpretación del mensaje que no amenace la imagen propia; el lector
ideal, implícito o explícito en el texto, utiliza unas estrategias de cortesía,
positivas o negativas, que permiten
que dentro del texto no se vea su imagen amenazada. Pero la brevedad, necesidad de síntesis,
de rápida comprensión..., del mensaje publicitario son importantes
condicionantes a la hora de crear los textos. Esto hace que no siempre aparezcan
de manera explícita las cuatro modalidades necesarias para la capacitación[5]. Así, dependiendo del
tipo de spot se explicita la consecución de una de estas capacidades y se
presuponen las otras. Si
establecemos una relación entre el tipo de cortesía utilizado por el mensaje
publicitario y la modalidad de la capacitación del receptor explicitada,
obtenemos que cualquier mensaje publicitario puede minimizar el acto contra la
imagen del receptor y convertirse en un mensaje cortés mediante la utilización
de las siguientes estrategias textuales: -
mecanismos de cortesía positiva basados en la inscripción
del sujeto dentro del grupo social: o
cortesía positiva basada en el deber: apelaciones a la
responsabilidad de pertenencia e inserción dentro de una sociedad o
cortesía positiva basada en el querer: apelaciones a las
motivaciones por las cuales un individuo pretende ser aceptado y miembro de
pleno derecho de una sociedad o
cortesía positiva basada en el saber: apelaciones al
conocimiento, a los mecanismos necesarios para ser miembro aceptado por un grupo
social o
cortesía positiva basada en el poder: apelaciones a la
capacidad del individuo para realizar acciones tendentes ser integrado dentro de
un grupo -
mecanismos de cortesía negativa basados en la minimización
del efecto coercitivo del mensaje publicitario, creando a un receptor libre e
individual, capaz de tomar sus propias decisiones. o
Cortesía negativa basada en el deber: apelaciones basadas en
el deber consistentes en dejar ejercer la libertad de elección responsable a
todo individuo. o
Cortesía negativa basada en el querer: apelaciones acerca de
las motivaciones por las cuales todo individuo siente la necesidad de ejercer
sus propias acciones o
Cortesía negativa basada en el saber: apelaciones a los
conocimientos mediante los cuales el individuo puede ejercer su libertad de acción o
Cortesía negativa basada en el poder: apelaciones a la
capacidad del individuo para realizar acciones libres. Asimismo,
cada una de las subestrategias pueden ser representadas de manera que sea el
propio receptor el que las lleve a cabo, o, por el contrario, la capacitación
del mismo puede venir dada por las acciones de otro sujeto dentro del texto; es
decir, el receptor puede ser el agente de la consecución de su propia
capacidad, o, por el contrario, puede haber otro agente que se encargue de
capacitar al receptor consiguiendo su cambio de estado de sujeto no-capacitado a
sujeto-capacitado. En
este sentido, si es el propio receptor el que se capacita a sí mismo
(transformación de carácter reflexivo) se puede decir que el receptor que se
instaura en el mensaje es un receptor autónomo, y si es otro sujeto el que
capacita al receptor (transformación de carácter transitivo) el sujeto que se
instaura es de carácter heterónomo.
Al
conjugar las distintas estrategias de cortesía positiva y negativa antes
mencionadas con el sujeto encargado de llevarlas a cabo (sujeto agente
coincidente con el receptor o no coincidente con el mismo) se obtienen las
siguientes posibilidades que determinan el tipo de receptor inscrito dentro del
mensaje, y por ende, el tipo de receptor al que va dirigido el spot
publicitario: -
cortesía positiva + modalidad del deber + sujeto autónomo -
cortesía positiva + modalidad del querer + sujeto autónomo -
cortesía positiva + modalidad del saber + sujeto autónomo -
cortesía positiva + modalidad del poder + sujeto autónomo -
cortesía positiva + modalidad del deber + sujeto heterónomo -
cortesía positiva + modalidad del querer + sujeto heterónomo -
cortesía positiva + modalidad del saber + sujeto heterónomo -
cortesía positiva + modalidad del poder + sujeto heterónomo -
cortesía negativa + modalidad del deber + sujeto autónomo -
cortesía negativa + modalidad del querer + sujeto autónomo -
cortesía negativa + modalidad del saber + sujeto autónomo -
cortesía negativa + modalidad del poder + sujeto autónomo -
cortesía negativa + modalidad del deber + sujeto heterónomo -
cortesía negativa + modalidad del querer + sujeto heterónomo -
cortesía negativa + modalidad del saber + sujeto heterónomo -
cortesía negativa + modalidad del poder + sujeto heterónomo Así,
atendiendo al modelo de cortesía, a la modalidad de la capacitación
preponderante y al sujeto que ejerce la acción de la capacitación, se puede
llegar al establecimiento de una tipología de consumidores en función del tipo
de mensaje publicitario construido: la inscripción dentro del texto de un
receptor que de manera autónoma (sujeto agente de su propia capacitación)
realiza acciones de acuerdo con las normas establecidas (modalidad del deber)
para ser integrado dentro de una sociedad (cortesía positiva), caracteriza a un
sujeto muy distinto a otro, el cual recibe la capacitación por medio de otro
sujeto (heterónomo), que le otorga la capacidad del conocimiento (modalidad del
saber) y que mediante dicho conocimiento es capaz de ser una persona libre en la
toma de decisiones. En
este sentido se puede llegar a construir toda una tipología de receptores
modelos construidos dentro del texto que no se sienten amenazados por el efecto
perlocutivo del mensaje publicitario, ya que el propio spot los capacita de
manera autónoma o heterónoma para no considerar el anuncio como un acto que
menoscaba su propia imagen. Conclusión Según
el tipo de consumidor, los mecanismos de cortesía utilizados por el mensaje
publicitario han de variar para llegar a la efectiva reconciliación de
contrarios que facilitan la variación de la posición dentro del cuadrado semiótico
y se circule desde la categoría intrínseca a todo mensaje publicitario, la de
la descortesía, a la posición deseada, la de la cortesía, pero cortesía que
sólo será vista como tal por aquellos receptores modelo que el emisor de la
comunicación publicitaria inscribe en el texto mediante el uso de las distintas
estrategias; por ello es importante el conocimiento de las características de
la audiencia a la que nos dirigimos, para la inscripción dentro del mensaje de
aquellas estrategias acordes con las características de la misma, ya que, lo
que para algunos tipos de receptores es una amenaza contra la propia imagen,
para otros no lo es tanto, y las estrategias utilizadas en uno u otro caso habrán
de variar. Bibliografía Benavides Delgado, J: Lenguaje
publicitario. Ed Síntesis. Madrid. 1997 Brown, P. y Levinson, S: Universal in Language Usage: Politeness
Phenomena. Ed Goody. Cambridge. 1978. Courtés, J.: Análisis semiótico
del discurso. Ed Gredos. Madrid 1997 Courtés, J.: Introducción a la
semiótica narrativa y discursiva. Ed. Hachette. Argentina 1980 Eco, U: La estructura ausente.
Editorial lumen. Barcelona, 1989. Eguizabal, R.: El análisis del
mensaje publicitario. Ed complutense de Madrid. Madrid. 1990 Feraz Martínez, A: El lenguaje de
la publicidad. Ed Arco Libros. Floch, Jean Marie: Semiótica,
marketing y comunicación. Ed Paidós. Barcelona 1993. Greimas A.J.: la semiótica del
texto. Paidos, barcelona,1983 Greimas, AJ: Semántica
estructural. Gredos. Madrid. 1987 Haverkate, H: La cortesía verbal.
Ed Gredos. Madrid. 1994 Pérez Tornero: La semiótica de la
publicidad. Ed mitre. Barcelona 1982. Sánchez Corral, L.: Semiótica de
la publicidad: narración y discurso. Ed síntesis, Madrid 1997 Sanz Rubio, M: La cortesía lingüística
en el discurso publicitario. Ed Francisco Fernández. Valencia. 2000 Facultad
de Ciencias de la Comunicación Universidad
de Málaga e-mail:
mpgomez@uma.es [1]
Brown, P. y Levinson, S.: Universals in Language Usage: Politeness
Phenomena. Ed. Goody, Cambridge, 1978 [2]véase: -
Brown,
P. y Levinson, S: Politeness: some universals of language use Ed
University Press. Cambridge. 1978. -
Haverkate, H: La cortesía verbal. Ed Gredos. Madrid. 1994 [3]
Greimas, AJ: Semántica estructural. Gredos. Madrid. 1987 [4]
Brown,
P. y Levinson, S: Politeness: some universals of language use Ed
University Press. Cambridge. 1978. [5]
Todo programa narrativo necesita para su realización efectiva la culminación
de la fase de competencia. El sujeto agente de la realización principal ha
de adquirir la aptitud (prueba cualificante) para poder realizar el programa
narrativo principal. La consecución de dicha capacitación viene precedida
por la consecución de cada una de las cuatro modalidades que rigen toda
competencia de un sujeto: el deber-hacer (sentido de la responsdabilidad),
el querer-hacer (la motivación), el saber hacer (los conocimientos) y el
poder hacer (la disponibilidad para la acción). Para una ampliación
ver: Courtés, J.: Análisis
semiótico del discurso. Ed Gredos. Madrid 1997. Courtés, J.: Introducción
a la semiótica narrativa y discursiva. Ed.hachette. Argentina 1980 Greimas A.J.: la
semiótica del texto. Ed. Paidós, Barcelona. 1983 Publicación enviada por Inmaculada Postigo Gómez Contactar mailto:mpgomez@uma.es Código ISPN de la Publicación EpZZAklkylLVzkkjjX Publicado Friday 27 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||