Monografias | Venenos medioambientales e exposicion a sustancias toxicas en la vida diariaVenenos medioambientales e exposicion a sustancias toxicas en la vida diariaResumen: El gabinete de salud laboral del sindicato Comisiones Obreras estima que más de millón y medio de trabajadores están expuestos en España a sustancias cancerígenas. En EUA, hay estimaciones que hablan de entre 30.000 y 90.000 trabajadores muertos de cáncer en 1992 como consecuencia de la exposición a sustancias cancerígenas en los lugares de trabajo. ¿ Qué les queda a los trabajadores de las naciones tercermundistas, que deben exponerse a los tóxicos generados en las maquiladoras con tecnología sucia ? El gabinete de salud laboral del sindicato
Comisiones Obreras estima que más de millón y medio de trabajadores están
expuestos en España a sustancias cancerígenas. En EUA, hay estimaciones que
hablan de entre 30.000 y 90.000 trabajadores muertos de cáncer en 1992 como
consecuencia de la exposición a sustancias cancerígenas en los lugares de
trabajo. ¿ Qué les queda a los trabajadores de las naciones tercermundistas,
que deben exponerse a los tóxicos generados en las maquiladoras con tecnología
sucia ?
Tampoco esta a salvo la población que se expone
a las emisiones, vertidas, fugas, escapes.
Según protección civil entre 1987 y 1993 se
produjeron 23 accidentes "mayores" en las industrias españolas, el más
reciente de los cuales fue el escape de gas cloro en la factoría de Erkimia en
Flix, Tarragona.
También se exponen los consumidores ya que las
sustancias tóxicas utilizadas por las industrias se incorporan a los bienes de
consumo y a los materiales de construcción. Durante la utilización de estos
bienes y su posterior gestión, como residuos, estas sustancias tóxicas son
emitidas al entorno dañando la salud pública y el medio ambiente.
Pinturas, barnices, productos de limpieza y
desinfectantes, protectores de la madera, adhesivos, plásticos, etc.; contienen
sustancias como Tolueno, xileno, cloroformo o metales pesados que suponen un
grave riesgo para la salud.
Los trabajadores de las gasolineras experimentan
una alta exposición al Benzeno,, que se ha relacionado con el desarrollo de
leucemia y linfoma. Los disolventes dañan el sistema nervioso central y por los
conductos de aire acondicionado viajan bacterias, virus, polenes, entre los
cuales la más conocida es la Legionella.
La contaminación persistente, muda y
cotidiana puede resultar un tema mucho más espinoso que aquella en forma
intermitente es asperja los medios de comunicación.
Los accidentes petroleros como el del EXXON
Valdez en el Mar Egeo o los de las plantas industriales como la productora de
biocidas de la Unión Caribe en Bophal, India, empequeñecen ante las inmensas
cantidades de contaminantes que producen los países industrializados, y luego
son puestos a flotar hacia las fétidas corrientes fluviales tercermundistas, o
suben a las alturas atmosféricas para luego mortificar a los humildes en forma
de huracanes, ciclones y otros vendavales como el "Niño" o el
"Mitch".
A pesar de todo, no se han aprendido
las lecciones de Bophal, el desastre industrial más grande del mundo.
Dicho desastre, producido por las emanaciones de gases letales de una planta
subsidiaria de la Union Carbide en la India afectó a más de 200.000 personas
entre enfermos y moribundos y costó más víctimas que todas las tragedias
industriales anteriores juntas. Hasta hoy día 4.000 pacientes a lo menos,
acuden a clínicas y hospitales para recibir tratamiento.
Las condiciones que llevaron al accidente todavía
existen en muchas zonas industriales del mundo subdesarrollado. Y las
preocupaciones que emanaron de Bophal exigiendo una reglamentación estricta en
la industria química de informar al público sobre productos y procesos químicos
peligrosos, para la reevaluación de estrategias de desarrollo todavía
distan mucho de ser realidad. Al parecer, la seguridad en la industria ha
perdido la resonancia o la prioridad que recibió a continuación del desastre y
los postulados de que la liberalización económica conduce a la prosperidad y
no hay mucho que considerar sobre los peligros ambientales, están ganando la
partida. Las regulaciones ambientales están siendo consideradas
inconvenientes, como obstáculos para los inversionistas potenciales.
Resulta irónico que sean los países
que habían exportado la tecnología y los materiales a sitios como Bophal, y no
los importadores que son quienes con más frecuencia se ven dañados por las
tragedias industriales quienes han tomado en serio las lecciones del desastre.
EUA ha incluído en su legislatura el derecho al conocimiento federal, una ley
de transparencia que permite a individuos o grupos requerir detalles de
inventarios de material tóxico y otros registros de empresas que almacenan,
fabrican o usan semejantes materiales. Además se ha elaborado un
inventario de las emisiones de Toxicidad que obliga a las empresas a registrar
detalles exactos de emisiones de más de 300 productos químicos en la Agencia
De Protección ambiental (EPA).
Veamos como ejemplo las cifras de España, muy
distante de ser la más contaminante de las potencias imperialistas.
De 1980 a 1990 España produjo una
media anual de 36 millones de toneladas de derivados del petróleo, lo que
supuso un gasto energético de 1 millón y medio de megavatios y la contaminación
de 360 millones de metros cúbicos de agua al año. (Casi 8 veces el caudal
anual del río Manzanares). Se desparramaron 150 mil toneladas de anhídrido
sulfúrico y 17.000 de oxido nitroso, lo que equivale un promedio de 19
toneladas por hora. Eso, solo en el proceso de producir combustible, cuya
utilización en motores multiplica por cientos la corrosión atmosférica.
La siderurgia del hierro no está ausente al
apocalíptico gaudeamus. Aportó por medio de 230 establecimientos, 50 millones
de toneladas anuales.
En el proceso consumieron 7,5 millones de
megavatios - hora y 6.250 millones de metros cúbicos de agua al año, y
emitieron 450 mil toneladas de contaminantes (entre ellos, 200 mil de anhídrido
sulfúrico).
Una media de 150 centrales han quemado 12
millones de toneladas de hulla, 4 millones de antracita, 22 millones de lignito,
2 millones de fuel oil y 2 millones de metros cúbicos de gas, lo cual deja un
saldo de 2 millones de toneladas de contaminantes aéreos; 341.000 de partículas
sólidas, 1.610.000 de Acido Sulfúrico y 186.000 de oxido de nitrógeno.
Es decir, 4 toneladas de contaminantes por
minuto. Las cementeras y afines produjeron 500 mil toneladas anuales de residuos
sólidos acompañadas de 50 mil toneladas de Acido Sulfúrico y 1.100 de oxido
de nitrógeno.
Las 180 fábricas de celulosa, papel y cartón
vertieron 23 millones de toneladas anuales de órgano clorados.
España es el 8° emisor de gases contaminantes a
los niveles bajos de la atmósfera (Solamente de bióxido de azufre emite 3
millones de toneladas).
A la mayoría de los acuíferos de la cuenca
mediterránea le quedan apenas 20 años de utilización debido a la contaminación
por nitratos.
Por otro lado, el 75% de las aguas residuales que
llegan al mediterráneo, luego de ser utilizadas por las 140.000 fábricas y 120
millones de personas de sus márgenes, nos dan una imagen parcial de la magnitud
del dilema.
La diseminación de residuos tóxicos son la otra
cara de la moneda del desarrollo industrial a ultranza, tantas veces
concebido como sinónimo de progreso. Entre los obsequios industriales al
entorno, se cuenta al dióxido de carbono, principal responsable del
calentamiento global.
Los óxidos de nitrógeno, a su vez, contribuyen
a la formación de ozono a nivel del suelo y de la niebla urbana.
El cloruro de hidrógeno, por su parte, forma el
ácido clorhídrico que produce irritaciones en los ojos y otros tejido humanos
sensibles, y también problemas respiratorios.
El dióxido de azufre es el principal responsable
de la destrucción de casi un tercio de los bosques de la Europa Central y
Septentrional por lluvia ácida.
La lluvia ácida se origina cuando los óxidos de
azufre y nitrógeno se combinan con la humedad atmosférica para formar ácidos
sulfúrico y nítrico, que puede ser arrastrados a grandes distancias de su
lugar de origen antes de depositarse en forma de lluvia. Adopta a veces la
forma de nieve o niebla, o de precipitación sólida. La forma seca de la
deposición es tan dañina para el medio ambiente como la líquida.
La lluvia ácida, al igual que el efecto
invernadero, es un subproducto de la revolución industrial que ha afectado
seriamente al norte de Europa, dañando bosques y cosechas. En España
entre el 30 y 50 % de los bosques presenta defoliación por lluvia ácida.
Las partículas finas, a su vez, son las más
peligrosas ya que pueden ser arrastradas cientos de kilómetros por el viento y
el cuerpo humano no cuenta con ninguna protección contra ellas, así que
penetran fácilmente en los sacos alveolares de los pulmones, desde donde los
contaminantes que transportan pasan directamente a la sangre.
Finalmente, llegamos a los compuestos orgánicos
de síntesis, entre los que se cuentan los hidrocarburos alifáticos, los aromáticos
como el tolueno, xileno y bencenos, los ésteres, éteres, cetonas, aminas, PCB
y PCT. Además en este grupo se encuentran las dióxinas y furanos, letales
miembros de la familia de los organoclorados. Entre estos últimos tenemos al
cloruro de vinilo que se usa en la elaboración de PVC y que causa cáncer
cerebral, suprime al sistema inmunitario y causa defectos congénitos además
de ser mutagénico. Luego aparece el tricloro etileno que se usa en las
pinturas, gomas y limpiadores de alfombras, que causa cáncer y daños del SNC y
fallas en la reproducción.
El metil cloroformo, que se usa en líquidos
correctores y tintas daña el corazón y el sistema respiratorio, además de ser
enemigo de la capa de ozono.
El percloroetileno, que se usa en la limpieza en
seco y como desengrasante de metales, daña el hígado y los riñones y
contribuye a originar lluvia ácida.
El hexaclorobenceno de los fungicidas inhibe el
desarrollo y afecta al metabolismo, además de ser ser bioacumulativo.
Hay un sinnúmero de sustancias que pueden estar
presente en el hogar e intoxicar a los niños como los blanqueadores elaborados
en base a cloro, sustancias cáusticas para limpieza de hornos, plomo en
pinturas, solventes, paradicloro en bolitas de naftalina o en desodorante de
ambiente para baños.
Insecticidas fosforados y carbamatos pueden
encontrarse en collares antipulgas, champúes, polvos y pulverizadores para
mascotas.
Los insecticidas clorados como el DDT, el
endosulfan, el Aldrin, el Dieldrin, pueden llegar por distintas vías a
contaminarnos y luego se acumulan en las grasas del ser vivo. Todas estas
sustancias provocan cáncer y afectan el desarrollo fetal durante el embarazo.
Agrotóxicos, metales pesados e impurezas
industriales pueden llegar al feto a través de la placenta de la madre y
alterar las glándulas y la interacción entre las hormonas. Existe
convicción en muchos científicos que estos productos pueden provocar problemas
motores, alterar la percepción espacial, al aprendizaje, la memoria, el
desarrollo auditivo, el equilibrio y la capacidad intelectual. En casos
severos llegan a provocar retardo mental.
Poblaciones mal alimentadas están más expuestas
a los organofosforados, ya que se comprobó en animales de laboratorio con dieta
hipoproteica que eran tres veces más toxicos.
En lo que respeta a los pesticidas, en el caso de
aplicaciones aéreas, el viento puede llevar muy lejos partículas de estas
sustancias y afectar áreas urbanas y ambientes naturales. Se encontró en
el polvo del hogar de familias que vivían en zonas agrícolas concentraciones
entre 5 y 13 veces mayores de organofosforados que en aquellas familias
instaladas en zonas alejadas. Como muchos de estos productos se degradan más
rápido por la acción del sol o la lluvia, el ambiente del hogar favorece su
acumulación.
Un estudio publicado por la American Journal of
Public Health en 1995 encontró frecuencias hasta cuatro veces mayores de cánceres
como leucemia y sarcoma de tejido blando en niños expuestos a plaguicidas en
sus hogares. El estudio también relacionaba a los plaguicidas con el cáncer
de cerebro.
En un estudio de la agencia de protección
ambiental estadounidense, realizado en marzo de 1998, se llegó a la preocupante
conclusión de que 9 de cada 10 niños norteamericanos de seis meses a cinco años
de edad, consumen alimentos con residuos de organofosforados. Los
alimentos más riesgosos, según el estudio, eran las manzanas, los duraznos,
las peras, el maíz y las uvas, pero incluso en alimentos para bebés se
encontraron residuos como el IPRIDIONE, un fungicida usado en frutas de efecto
cancerígeno.
Entre otros tóxicos con los que convivimos está
la anilina, que produce hipoxia por formación de metahemoglobina.
El diclorometano, depresor del sistema nervioso
central e irritante de mucosas, se detecta a través del dosaje de
carboxihemoglobina.
El estireno, que por exposición crónica causa cáncer,
se detecta por cromatografía a gas y sus indicadores biológicos son el ácido
mandélico y el fenilglioxólico.
El etilbenzeno, que produce dermatitis y
trastornos motrices, se detecta también por el ácido mandélico.
Otro tóxico que abunda en el medio es el fenol,
causante de úlceras y quemaduras.
El monóxido de carbono, causante de hipoxia
severa, se detecta a través de la carboxihemoglobina.
El N-HEXANO, que se detecta por la 2,5
hexanodiona, deprime al sistema nervioso central y por exposición crónica
causa neuropatía periférica, disminución de la memoria y de la vista.
El nitrobenzeno, que causa cianosis, se detecta
por espectrofotometría, que delata la presencia de metahemoglobina.
Los pesticidas organofosforados y carbamatos
provocan un cuadro de intoxicación colinérgica caracterizado por náuseas, vómitos,
diarreas, sudoración, salivación, broncoespasmo, tremores y convulsiones.
Los organofosforados son inhibidores irreversibles de la acetil colinesterasa,
mientras los carbamatos son inhibidores reversibles. Ambas sustancias tóxicas
se detectan por espectrofotometría y su indicador biológico es la
colinesterasa plasmática.
Los organofosforados además son responsables de
un desastre ecologico en El Hondo (España), donde más de un centenar del ave
Cerceta Pardilla, amenazada por el peligro de extinción, murieron intoxicadas
por organofosforados.
El tolueno, que se detecta por el ácido hipúrico,
produce depresión del sistema nervioso central y al contacto con la piel
provoca resecamiento, fisuras y dermatitis, y por exposición crónica causa
disturbios psíquicos y alteraciones neurológicas, además de anemia.
El tricloroetano y el tricloro etileno producen
conjuntivitis y neuropatía periférica, y los xilenos fisuras en la piel
y anemia.
Los piretroides, el PCB, el bisfenol A, usado en
compuestos dentales, y los alquifenoles, sustancias de degradación de los
detergentes industriales, producen trastornos hormonales.
Numerosas enfermedades nuevas van surgiendo al
compás de la síntesis industrial de nuevas sustancias tóxicas. Tenemos
por ejemplo la enfermedad llamado Multiple Chemical Sensitivity y el Síndrome
Plurigandular tóxico de Huelva, inducidas por el PCB, el Dieldrin y el
Endosulfan.
El síndrome Multiple Chemical sensitivity es
producido por exposición crónica y sus síntomas son fatiga crónica, dolor
muscular, rashes, asma, pérdida de la memoria, dolor de cabeza y problemas
respiratorios y neurológicos.
Estas enfermedades se manifiestan por tiroiditis
autoinmune, además de autoinmunidad de pancreas, hígado, medula ósea,
adrenales, gónadas y riñones.(disfunción autoinmune pluriglandular)
Unos de los primeros afectados por químicos que
produjeron enfermedades bien conocida y documentada, pero ocultada por intereses
económicos, fueron los veteranos de la guerra de Vietnam que utilizaron
exfoliantes. Posteriormente los veteranos de la guerra del Golfo, que se
expusieron a armas químicas, presentan un sídrome complejo conocido como Gulf
War Syndrome y que se manifiesta también como una disfunción autoinmune.
También en Checoslovaquia el Profesor Mc Lagan
ha descrito una patología tiroidea inducida por los PCBs.
La acción mutagénica de químicos, lease PCB,
dioxinas, Dieldrin, Endosulfan, Bromuro de Metilo, Sulfurados, Clorados,
etc,etc, no es ya una hipótesis sino una evidencia en parte silenciada por
intereses ocultos. Esta acción mutagénica puede afectar a un gen
inmunomodulador induciendo patología inmune, y a un oncogen induciendo cáncer.
Es importante recordar que si un gen es mutado el
efecto nocivo del químico persiste a pesar de que evitemos su contacto.
El químico promueve la mutación del gen y esta mutación persiste a
posteriori. Publicación enviada por ilustrados Contactar http://www.quanta.net.py/userweb/apocalipsis/Vida_Diaria/body_vida_diaria.html Código ISPN de la Publicación EpZZZullFVPqdsVEdb Publicado Wednesday 25 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||