Monografias | Principios y estrategia politicaPrincipios y estrategia politicaResumen: Desde un marco general, la consideración y respeto de principios en la política no puede ni debe confundirse con ingenuidades o candideces de ningún tipo, como podrían hacer creer a la gente los mercenarios de siempre, los palaciegos de la más baja ralea, los que medran entre las ruinas de los países saqueados por no pocos gobiernos de turno. Desde
un marco general, la consideración y respeto de principios en la política no
puede ni debe confundirse con ingenuidades o candideces de ningún tipo, como
podrían hacer creer a la gente los mercenarios de siempre, los palaciegos de la
más baja ralea, los que medran entre las ruinas de los países saqueados por no
pocos gobiernos de turno. Si bien algunos políticos de ingrata recordación
tienen como lema el “En política no hay que ser ingenuos”, la candidez o
ingenuidad está referida más bien al creer que los demás son como uno, y en
ese sentido manifestar nuestra verdad o falsedad. La
ingenuidad se da cuando los que están acostumbrados a mentir piensan que los
demás son una tira de mentirosos, y cuando quienes, por el contrario, dicen
generalmente la verdad, creen que los demás también son sinceros y veraces.
Como se ve, hay ingenuidad en dos sentidos. Sólo que comúnmente se la reduce a
lo segundo. Pues bien, en el terreno de la política la ingenuidad está muy
presente incluso en los llamados “zorros”, en los redomados y viejos
politicastros que viven de lo político partidario a través de muchos años y décadas.
Los
principios en política son un rubro totalmente diferente a la ingenuidad o
candidez. Los principios en la administración de la cosa pública comprenden
tanto los principios éticos o morales como los propios de la teoría y ciencia
política. Dentro de ellos, los principios éticos vienen a ser los que, cual
espíritu, proporcionan la necesaria inspiración para actuar conforme a los más
altos postulados de las virtudes y calidades humanas. La honestidad, la
honradez, la humildad, la bondad, por ejemplo, son necesarias cualidades que ha
de tener todo buen gobernante. Pero ellas de por sí y para sí no bastan para
llevar a cabo los objetivos trazados en la administración de la cosa pública,
pues en los actuales sistemas políticos siempre hay un gobierno de turno que es
a su vez fruto de la conquista o triunfo de una organización política
partidaria o alianza sobre otra u otras. En otras palabras, hay oficialismo,
expresado en el partido o grupo gobernante, y oposición, por parte de las
restantes agrupaciones u organizaciones políticas. Siendo
el ser humano una entidad que ontológicamente tiende tanto al bien como al mal,
en el nivel de lo político se reproduce dicho conflicto, sólo que con sus
peculiares características, por tratarse de actuaciones que se dan sobre la
base de la organización humana en sociedad. En ese sentido, surge el tema de la
estrategia, basada fundamentalmente en conocimiento de ciencia política. En
un plano aplicable a todos los asuntos, la estrategia viene a ser aquel término
que, a partir de referentes propios de operaciones militares, se refiere al
sistema, proyecto o habilidad para dirigir un asunto hasta conseguir el fin
propuesto. Estrategia es así sinónimo de táctica. En el campo de la política
es imprescindible lo estratégico, lo táctico, porque lo que está en juego es
nada menos que la administración de la cosa pública; esto es, el manejo en
cuanto dirección de las cuestiones que van a tener una repercusión directa en
la comunidad y en todos los estratos o estamentos de la misma. Teniendo en cuenta lo delicado del asunto, la estrategia en la
política ha de aplicarse sin renunciar a los principios éticos que inspiran a
todo buen gobernante. Como en un tablero de ajedrez o un campo de batalla, las
piezas o los elementos han de moverse para conseguir el objetivo u objetivos
trazados. Actualmente, en política hay estrategia para llegar al poder, ya sea
a nivel de gobierno central, local o regional o lo que se refiere al Congreso de
la República, y estrategia una vez lograda la conquista del mismo mediante el
triunfo electoral en las urnas. El
primer mandato de la estrategia en política es el de evitar la ingenuidad en
los dos sentidos anteriormente mencionados. El que es veraz no debe pensar que
los demás también lo son y quien está acostumbrado a mentir no debe
tener la idea de que todos son mentirosos. Y es que, a través de la
historia, se han dado tantas tragedias por caer en algún tipo de ingenuidad.
Iván
Guevara Vásquez Profesor
de derecho y metodología de la investigación científica en la Escuela de
Posgrado de la Universidad Nacional de Trujillo – Perú, 34 años (Trabajo
realizado en Enero del 2004). Publicación enviada por Iván Guevara Vásquez Contactar mailto:iusfilosofia@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EpZZZyVAklmQqwAksp Publicado Wednesday 25 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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