Monografias | Contra lo estrategicoContra lo estrategicoResumen: En política, hay actos o hechos que atentan directamente contra toda forma de estrategia, ya sea para llegar al poder o mantenerse en el mismo, en el caso de las reelecciones por ejemplo. En el caso de las tácticas empleadas para la conquista del poder, mediante el triunfo electoral respectivo, uno de los principales errores que se cometen es el caer en algún tipo de ingenuidad; esto es, creer que los contrincantes son veraces y serios cuando el candidato tiene como regla la verdad y seriedad, por un lado, y el por el otro, pensar que los demás son solamente una tira de mentirosos cuando el candidato está acostumbrado a mentir. En
política, hay actos o hechos que atentan directamente contra toda forma de
estrategia, ya sea para llegar al poder o mantenerse en el mismo, en el caso de
las reelecciones por ejemplo. En el caso de las tácticas empleadas para la
conquista del poder, mediante el triunfo electoral respectivo, uno de los
principales errores que se cometen es el caer en algún tipo de ingenuidad; esto
es, creer que los contrincantes son veraces y serios cuando el candidato tiene
como regla la verdad y seriedad, por un lado, y el por el otro, pensar que los
demás son solamente una tira de mentirosos cuando el candidato está
acostumbrado a mentir. A
manera de ilustración, mencionamos el caso de un joven candidato trujillano que
postuló en las elecciones generales del 2001 para congresista por La Libertad,
en el Perú, pues éste cometió el craso error de confiar su propaganda a unos
ciudadanos que repentinamente le manifestaron una supuesta buena voluntad para
ayudarle a colocar sus afiches en lugares claves de la localidad. Lo que sucedió
después fue la desaparición concreta de gran parte de su publicidad.
Y algunos medios de comunicación locales se cebaron con la noticia,
tildando a dicho candidato de “chibolín”. Todo por pensar que los demás
iban a ser tan veraces o serios como él. En
el caso de las tácticas utilizadas para mantener el poder, mediante el triunfo
electoral en las urnas, previa permisión o autorización legislativa
(reelecciones congresales y para gobiernos locales), uno de los más graves
errores que se cometen es el caer en actitudes de soberbia y falta de humildad;
es decir, creerse las luminarias de la política, los llamados a ser los eternos
favorecidos con la voluntad del pueblo, mirando por debajo a los demás
contrincantes. Sobre este hecho es de destacar la estrepitosa caída del ex
alcalde de Lima, Alberto Andrade Carmona, cuando éste postuló en las
elecciones municipales y regionales del 2002. Y es que, un par de meses antes de
la lid electoral, las encuestas daban un porcentaje estadístico a favor del
mismo, incluso un relativo amplio margen de victoria sobre su más cercano
adversario, el hoy alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio. También
en política hay que tener conocimientos de mercado electoral, y en los tiempos
actuales de la democracia representativa y el Estado de derecho, cada ciudadano
tiene derecho al voto. El voto del más acaudalado empresario vale tanto como el
del más pobre obrero eventual. Otro de los actos que atentan contra lo estratégico
es dirigirse principalmente al sector económicamente pudiente, en desmedro de
las clases populares. Este es otro error grave que cometió Alberto Andrade,
aunque se diga que estuvo mal asesorado en su última campaña electoral, pues
los asesores políticos no son los que finalmente toman la decisión. Puede
sonar duro, pero esa es la realidad, pues la responsabilidad en última
instancia es la del político. En todo caso, Andrade fue el principal
responsable o culpable de su derrota electoral por haber contratado a malos
asesores. El
no haber pasado quizás por duros momentos económicos y privaciones materiales
de todo tipo al parecer fue lo que hizo que Andrade no comprendiera a la masa
popular, al pueblo por antonomasia. Y esa incomprensión le supuso un precio muy
caro: la derrota. El hecho que su asesor o asesores políticos también quizás
no hayan pasado por experiencias de pobreza contribuyó decididamente al
cataclismo, cuando semanas antes del día de las elecciones el carismático
gordito criollo era el favorito en las encuestas, el casi seguro ganador. No hay
otra explicación en realidad para la desatención de las clases populares por
parte de Alberto Andrade Carmona y su séquito de asesores y palaciegos
municipales. Los
actos o hechos antiestratégicos cometidos por algunos políticos posibilita a
su vez la consolidación de otros, como el caso de Luis Castañeda Lossio. Este
puede haber festejado a lo grande su victoria, dando las gracias sinceras a sus
asesores. Pero ahora tiene que demostrar la eficacia de su estrategia ya dentro
del poder municipal. Lo otro es tan sólo un recuerdo. Profesor
de derecho y metodología de la investigación científica en la Escuela de
Posgrado de la Universidad Nacional de Trujillo – Perú, 34 años (Trabajo
realizado en Mayo del 2003). Publicación enviada por Iván Guevara Vásquez Contactar mailto: iusfilosofia@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EpZZlAFyykFEvmfIQR Publicado Friday 27 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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