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La insatisfaccion laboral del docente
Resumen: El malestar de los docentes es un problema objeto de investigaciones a nivel mundial. Se analiza aquí la influencia de condiciones contextuales y del escenario laboral sobre distintos aspectos de la insatisfacción laboral del docente de nivel elemental, por medio de datos suministrados por una encuesta.
Publicación enviada por Livio T. P. Grasso
RESUMEN
RESUMEN:
El malestar de los docentes es un problema objeto de investigaciones a nivel
mundial. Se analiza aquí la influencia de condiciones contextuales y del
escenario laboral sobre distintos aspectos de la insatisfacción laboral del
docente de nivel elemental, por medio de datos suministrados por una encuesta.
Se encuentra que: los problemas de la realidad del aula se asocian escasamente
al malestar profesional; las dificultades en las relaciones con colegas y las
limitaciones en la participación se asocian a la insatisfacción profesional y
al deseo de cambiar de escuela; la constatación de contradicciones entre
valores escolares y los vigentes en la sociedad y la percepción de
desvalorización del docente por parte de autoridades, expertos, padres y políticos
se relacionan con la insatisfacción profesional, el deseo de cambiar de trabajo
y la sintomatología psicosomática propia del stress. Se concluye subrayando la
significación de los factores contextuales en el origen del malestar docente.
El problema
La
insatisfacción laboral de los docentes y la disconformidad con su profesión
son temas preocupantes en la actualidad y objeto de debates e investigaciones a
nivel mundial.
El catedrático español Alfredo Fierro, en su artículo "El ciclo del
malestar docente", dice: "En el análisis de la situación de las
escuelas y del profesorado, el "malestar de los docentesi ha pasado a
constituir un lugar común. Apenas hace falta decir que la principal base de
este malestar es ambiental, ligada a las circunstancias mismas de la enseñanza,
a las presiones que recaen sobre ellos. Nunca como ahora habían estado
sometidos a demandas tan intensas, complejas y, a veces, contradictorias por
parte de la administración, de los alumnos, de los padres, de la sociedad en
general" (Fierro, 1991: 235).
En Córdoba, las carpetas médicas que se registran entre el personal docente
excede con mucho las verificadas en otros sectores de la administración pública
y las licencias por razones psiquiátricas alcanzan una elevada proporción
entre docentes. Por otro lado, la matrícula de las carreras de profesorado
aparentemente tiende a disminuir en años recientes, mientras las tasas de
abandono aumentan y las de egreso disminuyen. Las dificultades para cubrir
cargos docentes, comunes en otras partes del mundo, han comenzado a hacerse
sentir entre nosotros.
Se han propuesto diversas sistematizaciones de los factores que pueden afectar
la satisfacción laboral de los docentes. Las contribuciones que en este sentido
ha realizado José M. Esteve, de la Universidad de Málaga, han tenido especial
difusión entre nosotros.
Al proponer un modelo comprensivo del proceso del malestar docente (Esteve, b.
1987: 87-101), parte del reconocimiento de la existencia de dificultades
objetivas en la interacción profesor-alumno.
A los fines de clasificar los factores que inciden negativamente en el ejercicio
de la docencia, adopta la sistematización presentada por J. J. Blase, quién,
refiriéndose al "ciclo degenerativo de la eficiencia docente",
distingue entre los de primer y segundo orden (Blase, 1982: 93-113).
Son del primero aquéllos que "inciden directamente sobre la acción
docente, limitándola y generando tensiones de carácter negativo en su práctica
cotidiana" (Esteve, b: 38) y restringen los resultados que se consiguen con
los alumnos (Blase: 103): las carencias e insuficiencias de recursos materiales,
el estado de conservación de los edificios, los locales inadecuados, la
violencia en las instituciones escolares, la acumulación de exigencias sobre el
profesor, entre otras cuestiones.
Son del segundo orden o contextuales los que hacen a las condiciones ambientales
y al contexto en que se ejerce la docencia. Afectan indirectamente la eficacia
docente promoviendo una disminución de la motivación, de la egoimplicación y
del esfuerzo (Blase: 104). Influyen también sobre la imagen que el profesor
tiene de sí mismo y de su trabajo profesional y, eventualmente, podrían
conducir a crisis de identidad y a la autodepreciación del yo.
Estos factores comprenden: las modificaciones en el rol del profesor, las
modificaciones en la incumbencia de los agentes tradicionales de socialización,
las contradicciones en la función docente, las modificaciones del apoyo del
contexto social a la labor docente, las modificaciones de los objetivos del
sistema de enseñanza, el avance de los conocimientos, la imagen del profesor en
la sociedad y otros (Esteve, b: 19-38).
Esteve alude a las contribuciones de A. Polaino, quién, al intentar explicar la
génesis de la conducta ansiosa de los profesores, se ocupa de los factores de
segundo orden. En efecto, introduce el concepto de "pretexto"
(Polaino, 1982: 17-45) al que define como "un conjunto de factores diversos
y distantes de la escuela que, sin aproximarse ni siquiera a sus alrededores,
pueden condicionar con una mayor o menor intensidad la ansiedad de los
profesores". Da, entre otros, los siguientes ejemplos: la opinión pública
sobre los profesores, el grado de aprecio por el "factor educativo" en
una sociedad, los planes educativos redactados al margen del profesorado, la
introducción de frecuentes cambios en los sistemas de enseñanza.
La importancia de factores de este tipo es subrayada por diversos autores.
"Su influencia actúa a medio o largo plazo, de forma cumulativa, mediante
su interconexión con otros factores del contexto social o del contexto escolar,
promoviendo una valorización negativa de la propia actuación que el profesor
realiza" (Esteve, b: 95).
Objetivos del presente informe
En
el presente informe se abordan aspectos vinculados a las condiciones de trabajo
propias de la profesión docente, intentando contribuir a precisar cuáles son,
hoy y aquí, los aspectos negativos de las condiciones psicológicas y sociales
en que se ejerce la docencia.
Estas condiciones dependen de las características de los sistemas educativos,
como también de los contextos social, económico y político en que se inserta
la labor docente (Esteve, a. 1982: 223). Se encuentran fuentes de tensión
distintas y de un variable grado de importancia, cuando se comparan estudios
realizados en diferentes países.
Específicamente, se intenta aquí precisar la manera como inciden los factores
de primer y segundo orden en el malestar de los docentes de nivel primario de
nuestro medio.
Se examinan diferentes facetas del amplio concepto de malestar docente: la
satisfacción actual con la profesión, el deseo de cambiar de escuela, el deseo
de cambiar de trabajo, el stress ocupacional.
No se consideran, de manera directa, las dificultades vinculadas con los
salarios. La totalidad de los docentes coinciden, sin duda, en su insuficiencia
e inadecuación. Al estudiar los factores que aquí se consideran como
eventuales determinantes de la satisfacción o insatisfacción laboral, no se
intenta desconocer o disminuir la importancia de las cuestiones salariales.
Metodología
Los
datos en que se basa el presente informe provienen de una encuesta (1) realizada
en la ciudad de Córdoba, que tuvo como población de referencia a las maestras
de grado de nivel primario, en ejercicio durante ese año (Macaluso, 1992).
La muestra (N = 120) respetó cuotas de situación de revista, antigüedad, régimen
y ciclo.
Una limitación importante y común de los estudios sobre satisfacción laboral
de los docentes reside en la observación de numerosos sujetos que se desempeñan
en un mismo centro educativo. Este procedimiento, que facilita el trabajo de
campo, incrementa las probabilidades de confundir situaciones que son específicas
de una escuela con circunstancias generales de la profesión docente.
En el estudio mencionado se procuró que sólo un docente de cada centro
educativo contactado respondiera la encuesta. Ello se consiguió casi
totalmente.
Los datos fueron captados a través de un cuestionario autoadministrado y anónimo,
conformado por preguntas precodificadas.
Se interrogó a los docentes acerca de una serie de cuestiones, solicitándoles
respuestas en escalas (ratings) de entre 3 y 6 posiciones o juicios sobre la
exactitud o inexactitud de una afirmación. Los datos requeridos versaron sobre:
a) Circunstancias del aula. Se solicitó expresaran la medida (grande, alguna o
ninguna) en que diferentes factores habían contribuido a generar dificultades
en clase y en las relaciones con los alumnos durante el año lectivo:
hacinamiento, problemas de conducta en los niños (y problemas de indisciplina),
dificultades con los nuevos lineamientos curriculares, falta de respeto hacia el
maestro por parte de los alumnos, carencia de útiles y materiales y escasa
motivación entre los alumnos.
b) Aspectos relacionales. Se solicitó a las maestras que juzgaran: el interés
que la dirección y la supervisión demostraron por la tarea docente que ellas
desarrollaban, la ayuda de la dirección para mejorar la tarea docente y las
relaciones con las colegas.
c) Participación. Se solicitó declararan si habían tenido o no posibilidades
de participar en la resolución de los problemas de la escuela y en la
determinación de la política educativa del gobierno.
d) Valorización social de la escuela y la docencia. La cuestión se exploró
con preguntas sobre: la valorización de la tarea docente de las maestras por
parte de padres, políticos y autoridades del sistema educativo y sobre la
existencia de contradicciones entre los valores de los padres y los de la
escuela.
Los temas incluidos en el punto (a) corresponden a factores de primer orden,
mientras que los del punto (b) y (c) comprenden cuestiones cuya relación con la
satisfacción laboral es comúnmente admitida.
Se tomaron como variables dependientes distintos indicadores de satisfacción
profesional: la satisfacción actual con la profesión, expresada por intermedio
de un "rating" en una escala de 5 puntos (muy conforme a muy
desconforme); el deseo de cambiar de escuela, descripto en términos de la
frecuencia de su consideración; el deseo de cambiar de trabajo, descripto también
en términos de frecuencia de su consideración; la frecuencia del experimentar
distintas dificultades psicosomáticas.
Preguntas sobre este último aspecto son usuales en las encuestas sobre la
insatisfacción laboral de los docentes. En el presente estudio, para alcanzar
una evaluación aproximada del stress, se recurrió a considerar solamente las
respuestas a algunos de los items sintomatológicos, seleccionándose aquéllos
que mostraron saturaciones importantes en el primer factor extraído en un análisis
factorial (componentes principales con rotaciones varimax) de las
interrelaciones entre esos items, de modo de alcanzar una escala aproximadamente
unidimensional, en la medida de lo posible en las circunstancias de la encuesta.
Los items considerados fueron: "falta de concentración", "fatiga
o pesadez corporal", "irritabilidad", "dificultades con el
sueño", "palpitaciones y opresión del pecho", "tristeza súbita",
"ansiedad" y "dolores de cabeza".
A una respuesta de experimentar "frecuentemente" alguna de estas
dificultades, se asignó un 1; 2 a "a veces", 3 a "muy rara
vez" y 4 a "nunca". Se obtuvieron puntajes por sumación. A los
fines del análisis por tabulaciones cruzadas, estos puntajes se redujeron a
categorías, definidas aproximadamente por los cuartiles.
Resultados y conclusiones
Factores
de primer orden versus de segundo orden
Por
medio de tabulaciones cruzadas se estudió la asociación entre las variables
independientes (condiciones del ejercicio profesional) y las variables
dependientes indicadoras de la satisfacción laboral. Los resultados se
transcriben en el cuadro 1.
En él, un asterisco significa que el valor ji cuadrado correspondiente a la
tabla de contingencia se asocia a probabilidades de E.T.I. iguales o menores que
.05. Los coeficientes de asociación (phi o Cramer) son solamente moderados. La
dirección de la asociación es siempre la esperable si hubiera efecto.
Puede
observarse que:
1) Cuando se trata de factores de primer orden no se encuentran asociaciones
importantes (aun cuando las variables exhiben variabilidad).
2) Las cuestiones que hacen a las relaciones interpersonales en la escuela se
encuentran relacionadas con las declaraciones de satisfacción profesional así
como con el deseo de cambiar de escuela, aunque en general no con el deseo de
cambiar de trabajo ni con el indicador de stress.
3) Los items que corresponden a factores de segundo orden muestran asociaciones
con las declaraciones de satisfacción profesional, con el deseo de cambiar de
trabajo y con la evaluación del stress profesional, no así con el deseo de
cambiar de escuela.
En conclusión, los datos presentados son coherentes con las siguientes hipótesis:
a) las condiciones que hacen específicamente a la labor en el aula, aun cuando
éstas fueren deficientes, afectan poco la satisfacción profesional de las
docentes;
b) inadecuadas relaciones interpersonales en la escuela conducen a
insatisfacciones profesionales que, verosímilmente, se superan cambiando el
lugar de trabajo;
c) el sentirse valorado o no por las autoridades del sistema educativo y por los
representantes de la sociedad, como son los padres y los políticos, y el
percibir coincidencias o discrepancias entre los valores del sistema educativo y
otros que tendrían mayor vigencia en la sociedad, afectan al docente en muchos
sentidos (satisfacción actual con la profesión, deseo de cambiar de trabajo,
manifestaciones de stress). Se trata de factores de segundo orden y constituyen
los determinantes de más clara incidencia en la insatisfacción laboral
profunda.
Los presentes resultados apoyan la hipótesis de Blase, que sostiene que los
docentes perciben los problemas de la clase como dificultades inherentes a su
trabajo y no les conceden un significado traumático; en cambio los problemas
referidos a la consideración social de su trabajo, la crítica radical de sus
modelos de enseñanza y el clima que rodea a la institución escolar son
cuestiones que les afectan profundamente y además no tienen capacidad ni
posibilidad de controlar (Blase: 93-113).
Por otro lado, los datos sugieren que una escasa motivación de los alumnos es
percibida por las docentes no sólo como problema de incentivación en el aula
sino también como expresión de desinterés general por la escuela y sus
valores.
Los resultados presentados han de interpretarse y generalizarse con cautela, ya
que (a) los elementos de juicio disponibles son de naturaleza correlacional y
por tanto insuficientes para demostrar relaciones causales y (b) por haberse
obtenido a través de una encuesta, la información sobre condiciones laborales
refleja, estrictamente hablando, la percepción que de ellas tienen las docentes
(2).
Por último, cabe decir que otros datos disponibles, originados en trabajos
realizados en Argentina (Kornblit y Mendes Diz, 1993: 59-70), permiten comparar
la importancia de factores contextuales y del escenario laboral, y llevan a
destacar la especial significación de los primeros como productores de stress,
entre docentes de nivel medio.
Generalidad
del efecto de los factores
de segundo orden
Los
datos disponibles sugieren que el efecto de los factores de segundo orden sobre
la satisfacción laboral experimentada, es bastante general entre las docentes.
La asociación se constata, por ejemplo, tanto entre las docentes que sienten el
interés de la directora como entre las que consideran indiferente a la dirección;
entre las que sienten el interés de la supervisora como entre las que califican
como mala la relación con ella; entre las que se sienten apoyadas técnicamente
por la directora como entre las que no; entre las que consideran adecuada su
participación en la escuela como entre las que la consideran insuficiente.
Sería largo presentar todos los datos pertinentes, pero los del cuadro 2
ilustran adecuadamente la situación.
En este cuadro, que aparece como una tabla de triple entrada pero que es, en
realidad, de cuádruple, las cifras entre paréntesis indican el porcentaje de
los sujetos de cada celda que se declaran "muy conformes" con su
profesión.
Puede
observarse que entre las docentes que perciben divergencias entre los valores
preconizados por la escuela y otros que tendrían vigencia en la sociedad, la
proporción representada por las muy satisfechas es notoriamente menor que entre
las maestras no preocupadas por tales divergencias. Esto es así cualquiera sea
la categoría de las otras variables en la tabla.
El cuadro 2 ilustra también el hallazgo de que, en términos de diferencias de
porcentajes, el efecto de la variable que representa un factor de segundo orden
es tan considerable como el de otras variables asociadas a la satisfacción
laboral, si no más. Así, en cuadro 2, las diferencias de porcentajes,
calculadas en forma neta y ponderadas (Farrell, 1979: 17-22) son, para las
variables coherencia de valores escolares y sociales, interés de la directora y
participación en la escuela, respectivamente 20.4, 9.8 y 12.7 (3).
Algunos comentarios finales
Como
se ha dicho, diversos autores, tras considerar la experiencia y los estudios
llevados a cabo en los sistemas educativos de Europa y USA, destacan la
importancia del contexto social en que se ejerce la docencia, para la
autorealización del profesor. Encuentran que el desánimo que embarga a muchos
docentes tiene sus raíces más en los factores contextuales que en las
situaciones concretas del aula, aunque ellas sean difíciles.
Los precedentes resultados sugieren que también en nuestro medio, algunos de
los llamados factores de segundo orden, entre ellos los que hacen al apoyo del
contexto social, se encuentran especialmente asociados con la conformidad
profesional, con el stress y con el deseo de cambiar de trabajo, al menos en el
subsistema de nivel primario.
Las políticas del sector educación han de atender las condiciones materiales
de trabajo en las que se desenvuelve la docencia y las circunstancias del aula,
porque son importantes para alcanzar los objetivos perseguidos, y también
porque su atención constituye una expresión de valoración social del quehacer
del docente. Los salarios, asimismo, son expresión de la valoración social de
la labor del docente.
Por cierto, han de atenderse las condiciones institucionales de modo que se
materialice la participación de los docentes en la problemática del centro
educativo. Ello, además de por razones de principios, porque la participación
otorga al docente un cierto grado de control sobre las circunstancias en que se
desenvuelve su labor y que determinan su destino profesional.
Por su parte, los "factores de segundo orden" deberían ser tenidos
muy en cuenta en las políticas educativas y de personal, así como en el
discurso de los órganos de gobierno del sector educación, el de técnicos y
expertos educativos y el de los políticos.
Sin intentar a una consideración exhaustiva de la cuestión, cabe señalar que
lo dicho implica:
A) Realizar un esfuerzo por dignificar la docencia como profesión. Esto
requiere, entre otras muchas cosas: 1) una actitud activa de reconocimiento de
las dificultades de la tarea docente en el momento actual, que debería estar
presente en el discurso de las autoridades educativas y de los técnicos y
expertos así como en las actividades de formación continua, las que deberían
centrarse en las necesidades de los docentes identificadas a través de
consultas; 2) una disposición, en autoridades y expertos, para superar posturas
radicalmente críticas del sistema educativo que, de paso, logran demoler también
al docente como profesional y como ser humano; 3) una disposición análoga para
superar los diagnósticos simplistas que, ante la opinión pública, presentan
al profesorado como exclusivo o principal responsable de fracasos del sistema
educativo, revelados por resultados escolares pobres (pero que, de ser
examinados en relación con las condiciones reales en que se desenvuelve la
labor docente, hasta podrían considerarse notables); 4) una posición clara de
los órganos de conducción de los sistemas educativos en apoyo de los docentes,
que permita a éstos aventar los temores, cada vez más frecuentemente
expresados, de que ante problemas y conflictos relacionados con el cumplimiento,
el respeto y la disciplina en el ámbito escolar, no serán respaldados por las
autoridades.
B) Realizar un esfuerzo por racionalizar las demandas que se formulan a los
profesores. Actualmente, existe una tendencia entre las autoridades de los
sistemas educativos, entre técnicos y expertos, así como entre otros miembros
de la comunidad, a generar numerosas demandas al docente, que van desde el
cumplimiento de tareas asistenciales hasta el dominio de complejas teorías de
la psicología educacional. Estas demandas son con frecuencia contradictorias
entre sí y usualmente incompatibles con los medios disponibles. De este modo el
docente nunca puede satisfacerlas y experimenta constantemente la incapacidad de
responder a las expectativas del contexto social, con la consiguiente
autodesvalorización y el desarrollo de actitudes de inhibición y no implicación
en la tarea.
C) Cultivar una disposición a atender los problemas del profesor como persona.
Actualmente, cuando se trata de los distintos actores del sistema educativo, las
características y necesidades de los educandos son tenidas muy presentes,
gracias a la atención que se presta a los aportes de la psicología
educacional. Las necesidades y derechos educativos de las comunidades son también,
y justamente, reconocidos. Por el contrario, parece existir una tendencia entre
autoridades y expertos a desvalorizar la consideración de las características,
necesidades y problemas de los docentes como personas. En el discurso pedagógico
corriente, el docente, por lo general, es considerado solamente en tanto que
operador a ser capacitado para la mejor implementación de los lineamientos didácticos
que derivan de teorías pedagógicas y psicológicas o de políticas educativas.
Es verosímil que en el futuro deba ponerse cada vez mayor atención en las
repercusiones que las condiciones del ejercicio de la docencia tienen en la
personalidad de los enseñantes. Afirma José M. Esteve: "Lograr una enseñanza
de mayor calidad pasa en el momento actual, necesariamente, por devolver la
confianza en sí mismo a los profesores" y "Necesitamos devolver a
nuestros profesores el orgullo de serlo, o aún se ahondará más el abismo de
inhibición y desconcierto que nos aleja de una enseñanza de calidad"
(Kornblit y Mendes Diz, 1993: 16).
SUMMARY: Teachersi job
dissatisfaction is a problem studied worldwide. In this report, influences of
first order (school related) and second order (social background related)
factors on dissatisfaction of primary school teachers are analysed by means of
sample survey data. Findings are: there is no significant association between
class-related problems and over-all job dissatisfaction; poor personal relations
and lack of participation in decision making are related to job dissatisfaction
and considering to leave present school but not teaching; perceptions of no
educational leadersi concern for teachersi problems, of no recognition and
approval by parents and of disagreeing school and social values are related to
job dissatisfaction, considering to leave profession, negative emotions and
physical distress. Conclusions emphasize second order factors influences on
teachersi stress and burnout.
PALABRAS CLAVE: Malestar docente - Inconformidad docente - Insatisfacción docente
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social-psychological grounded theory of teacher stress and burnout".
Educational Administration Quarterly (18, 4) 93-113. 1982.
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J. M. (b) El malestar docente. Editorial Laia. Barcelona. 1987.
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"Source of stress and dissatisfaction in experienced high school
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(1)
Se agradece a la licenciada Mercedes Macaluso su autorización para utilizar los
datos.
(2)
En relación con los aspectos metodológicos de las encuestas sobre el malestar
docente, es pertinente señalar que la objetividad de las descripciones de las
condiciones de trabajo puede ser puesta en duda. Cabe la hipótesis de que
docentes stressados (por razones de cualquier esfera de la vida o vinculadas a
aspectos profesionales distintos de aquellos sobre los que se interroga)
perciban en forma sesgada ciertas condiciones de trabajo. El stress se toma
usualmente como variable dependiente, pero si lo anterior fuera verdadero, es
claro que en realidad el stress sería una variable independiente.
Se trata de un problema del orden temporal de las variables. La hipótesis de
precedencia en el tiempo del stress se ve debilitada por la consideración
siguiente: si la percepción de las condiciones de trabajo estuviera determinada
fundamentalmente por el stress, un docente stressado o muy insatisfecho tendería
a percibir como negativas las condiciones laborales en bloque y como un todo. En
cambio, se constata que los docentes, aun los más insatisfechos, tienden a ser
selectivos en cuanto a los factores objeto de sus quejas (Grasso, 1993: 44-45).
(3)
Al interpretar estos resultados, ha de tenerse presente que el número de casos
en el análisis es reducido.
Livio T. P. Grasso *
(*)
Licenciado en Psicología. Especialista en Psicología Educacional. Magister en
Gerontología. Profesor de Psicología Estadística en las carreras de Psicología
y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Córdoba. Jefe del
Departamento Estadísticas Educacionales del Ministerio de Educación de la
Provincia de Córdoba.
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Publicación enviada por Livio T. P. Grasso
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Publicado Thursday 26 de February de 2004
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