Monografias | Informe sobre la situacion de la mujer en la ArgentinaInforme sobre la situacion de la mujer en la ArgentinaResumen: La mujer en Argentina ha tenido un decisivo papel en las luchas sociales y políticas. La irrupción de ellas en el mercado laboral, a fines del siglo pasado y principios del actual, dio origen a los primeros conflictos. El trabajo femenino era utilizado en las fábricas textiles (costureras), de la alimentación y en el servicio doméstico para los sectores más bajos, mientras que las mujeres de mayor instrucción se empleaban en la docencia y la enfermería. Las primeras luchas femeninas La mujer en Argentina ha tenido un decisivo
papel en las luchas sociales y políticas. La irrupción de ellas en el
mercado laboral, a fines del siglo pasado y principios del actual, dio origen
a los primeros conflictos. El trabajo femenino era utilizado en las fábricas
textiles (costureras), de la alimentación y en el servicio doméstico para
los sectores más bajos, mientras que las mujeres de mayor instrucción se
empleaban en la docencia y la enfermería. Las reivindicaciones femeninas eran: igualdad
de salario, jornada laboral de 8 horas, reconocimiento de licencia por
maternidad y por enfermedad de los hijos, supresión del trabajo a domicilio,
derechos políticos (voto y posibilidad de ser electas), etc. Las primeras luchas obreras femeninas se dieron
a fines del siglo pasado. En 1880 se declaró una huelga de empleadas domésticas
que protestaban contra la imposición de la libreta de conchabo (trabajo), que
les significaba una reducción de su salario. En 1907 hubo una huelga de inquilinos, en la
que las mujeres tuvieron un rol preponderante. En 1912, fueron las
trabajadoras de un lavadero mecánico de Buenos Aires quienes hicieron una
huelga por mejor salario y contra las condiciones insalubres. Tanto en el Partido Socialista (fundado en
1896) como en el Partido Comunista (fundado en 1918) las mujeres tomaron
posiciones de lucha. Durante el peronismo (1946-1955) se reconoce el
voto a las mujeres y por primera vez unas pocas acceden al Parlamento.
Asimismo, se produce una masiva incorporación de la mujer al sector laboral.
Llegó a ser el 32% de la mano de obra ocupada en el sector industrial,
mientras que en el sector de servicios, su participación aumentó en un 140%. Pero el contenido ideológico de esta
participación lo daban los discursos nacional-burgueses de Eva Perón quien
exaltaba el rol maternal de la mujer, su papel en el hogar, etc. En 1968 se modifica el Código Civil, ya que
hasta ese momento la mujer, en particular la mujer casada, era considerada una
incapaz relativa y debía ser representada por su marido para el ejercicio de
sus derechos civiles. Durante la década del ´70 la mujer contribuyó
con su militancia a los partidos de la izquierda revolucionaria, el
sindicalismo clasista y las organizaciones guerrilleras. En el caso de nuestro
Partido, nuestras heroínas fueron Ana María Estevao (periodista asesinada en
octubre de 1975 por la Triple A fascista), Raquel Bullit, Angela Aguad y
Patricia Oviedo secuestradas en la Iglesia Santa Cruz de 1977, Ana María
Conti Mattei (enfermera asesinada por la dictadura militar), Beatriz Perossio
(presidente de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires) desaparecida en
el campo de exterminio "El Vesubio" en 1978 al igual que Esther
Gersberg de Díaz Salazar (embarazada). Las Madres de Plaza de Mayo Para el Partido de la Liberación (PL) uno de
los ejemplos recientes más importantes del papel de la mujer en la Argentina,
lo constituyen las Madres de Plaza de Mayo. Hermanadas bajo el común denominador de
"madres", cansadas de peregrinar ante el poder militar preguntando
por el paradero de sus hijos desaparecidos, en plena dictadura del general
Videla, el 30/4/1977 se animaron a marchar enfrente mismo de la Casa de
Gobierno en la histórica Plaza de Mayo, reclamando por la "aparición
con vida de los desaparecidos". Los militares las llamaron las
"locas" de Plaza de Mayo, pero ellas serían un factor decisivo y
fundamental en la lucha antidictatorial. Su primera presidenta fue Azucena Villaflor,
quien fue secuestrada por un grupo de tareas de la Armada junto a otras dos
madres en la Iglesia de la Santa Cruz, el 8 de diciembre de 1977. En esa misma
redada los militares también secuestraron a las religiosas francesas Alice
Domon y Leonie Duquet. Fueron doce en total las personas desaparecidas ese día,
entre ellas cinco camaradas de nuestro partido, denominado Vanguardia
Comunista (VC)-Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), de los cuales tres
eran mujeres: Raquel Bullit, Angela Aguad y Patricia Oviedo. El entregador fue
el marino Alfredo Astiz, condenado en 1990 en ausencia a cadena perpetua por
la justicia francesa y libre en nuestro país por la ley de "Obediencia
Debida" dictada durante el gobierno de Raúl Alfonsín. La consigna de las Madres de Plaza de Mayo para
1998 es "La falta de trabajo también es un crimen". Esta organización
de derechos humanos reivindica a sus hijos desaparecidos como revolucionarios
y reconoce los méritos de la "Generación del ´70". La situación actual y las organizaciones de
mujeres En los últimos años hay una mayor conciencia
sobre la desigualdad que sufre la mujer en la sociedad capitalista
dependiente. No obstante, este reconocimiento de la
desigualdad de la mujer es tomado por los partidos burgueses y los sindicatos
dirigidos por la burocracia como un aspecto a "mejorar" del sistema
capitalista que ellos defienden. En el año 1984 nacieron los Encuentros
Nacionales de Mujeres, que en un principio fueron un interesante ámbito de
debate entre sectores progresistas y de izquierda acerca de la situación de
la mujer y cómo luchar contra la desigualdad de género en el marco general
de lucha contra el modelo capitalista dependiente y neoliberal. Pero esos
Encuentros fueron paulatinamente hegemonizados por los partidos burgueses como
el Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frepaso. Hace unos años, el presidente Menem intentó
ganar el apoyo femenino sancionando la llamada "ley de cupo
femenino", que establece que en las listas electorales los cargos deben
ser cubiertos en un 33% por mujeres. Esta iniciativa generó debates aún entre las
propias dirigentes políticas de la burguesía, porque es evidente que esa ley
de "igualitaria" no tiene nada. No obstante, su sanción influyó
para que aumentara el número de legisladoras dentro del Parlamento, quienes a
su vez han presentado algunos proyectos de ley que contemplan la situación de
la mujer, la mayoría de las veces sin lograr sanción favorable. Para el P.L. es claro que este aumento de
mujeres no ha cambiado un ápice el carácter de clase del Congreso al
servicio de los monopolios, y que la mayoría de las diputadas responden a la
ideología de los partidos patronales. La ex legisladora y actual secretaria
de Recursos Naturales, María Julia Alsogaray, fue en 1990 interventora de la
ex Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) y quien tuvo a su cargo la
privatización y el traspaso de la misma a manos de Telecom y Telefónica,
causando el despido de 4.000 trabajadores telefónicos, entre ellos, muchas
mujeres. Entre los presos políticos de Argentina hay
varias mujeres pertenecientes al Movimiento Todos por la Patria que cometieron
el error de intentar el copamiento del regimiento de Tablada en 1989. Algunas
fueron "desaparecidas" en pleno gobierno constitucional, como Berta
Calvo, otras fueron muertas dentro del cuartel, y otras quedaron como presas
políticas. Por ejemplo, y sin pruebas, Ana María Sívori fue condenada a 20
años de prisión mientras los generales genocidas como Jorge Rafael Videla
están libres. El Partido de la Liberación entiende que la
situación de opresión y marginalidad de la mujer es parte integrante de la
lucha de clases y que hoy se expresa en la Argentina en la lucha contra el
ajuste del gobierno de Menem y el FMI, contra el desempleo y la flexibilización
laboral, por la defensa de la salud y la educación públicas, por la igualdad
de salario, por la despenalización del aborto, por la defensa de la madre
soltera, etc. La mujer y la salud En Argentina, fruto de las políticas de ajuste
que aplica el gobierno de Menem siguiendo las directivas del FMI y el Banco
Mundial, se destinan sumas bajísimas para el sostenimiento de la salud pública. Esto afecta de manera particular a la mujer. La
principal causa de mortalidad femenina es la llamada "muerte
materna", que es la derivada de problemas en el embarazo, el parto o por
abortos realizados en malas condiciones sanitarias. Es que en nuestro país el aborto es
considerado un delito que el Código Penal castiga con prisión de uno a
cuatro años a la mujer y de tres a quince años a quien lo practique. Si bien
no existen cifras oficiales, se sabe que se realizan unos 360.000 abortos
anuales, o sea un promedio de mil abortos por día, de los cuales 325.000 se
practican en pésimas condiciones sanitarias y con elevado riesgo para la vida
de la mujer. En esta materia las diferencias de clase son
claras: las mujeres de los sectores medios y altos acceden a atención médica
adecuada, métodos anticonceptivos y realización clandestina de abortos a
manos de médicos y en consultorios apropiados, en buenas condiciones
sanitarias. En cambio, las mujeres de menores ingresos y de los sectores
marginales, de menor educación, no tienen acceso ni conocimientos adecuados
sobre la forma de prevenir los embarazos y, al momento de abortar, lo hacen a
manos de "curanderas" o con métodos caseros, poniendo en peligro su
vida. Un factor importante en esta situación que
afecta a la mujer, es la Iglesia Católica. La misma se opone no sólo a la
despenalización del aborto sino que realiza un trabajo constante sobre
legisladores y dirigentes políticos para que no se sancionen leyes de salud
reproductiva, que tienen como objetivos posibilitar el acceso a la educación
sexual y a métodos anticonceptivos gratuitos para los sectores humildes. Conclusión: Desde el P.L. sostenemos que la lucha de las
mujeres por revertir su situación de marginación en un orden social básicamente
machista, no puede estar separada de la lucha de clases. El enemigo a combatir
en esta lucha no es el hombre sino el sistema capitalista dependiente del
imperialismo y el esquema de dominación y explotación que sume a la mujer en
la situación de desigualdad que describimos brevemente en este trabajo. Por eso consideramos que el papel de la mujer
está junto a los trabajadores y el pueblo contra toda forma de discriminación
y por la igualdad de derechos, objetivos que se concretarán en una sociedad
sin explotadores y explotados, o sea en la sociedad socialista en una etapa
avanzada de su desarrollo. Para eso es necesario que los partidos
marxista-leninistas prestemos mayor atención desde ya a la problemática
específica femenina, elaborando políticas y destinando los cuadros
necesarios para abordar esta tarea y despojándose –sobre todos los compañeros
varones- de los vestigios de prejuicios machistas que el sistema nos ha
inculcado por años. En cuanto al PL reconocemos autocríticamente
que esta tarea recién está por comenzar. Pero confiamos en que la historia
de lucha de nuestra organización, de nuestras compañeras, la justeza de
nuestra línea política y la experiencia de otros partidos
marxista-leninistas del mundo nos permitirán avanzar con rapidez. Presentado por Irina Santesteban, del
Comité Central del Partido de la Liberación (PL) de Argentina, en la reunión
organizada por Mariana, del Partido del Trabajo de Bélgica, en Bruselas, el
30/4/98 Publicación enviada por Irina Santesteban Contactar www.pl.org.ar Código ISPN de la Publicación EpZZlpZlkAUvNmOJvm Publicado Thursday 26 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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