Monografias | Historias de vidaHistorias de vidaResumen: Los recuerdos de un militante comunista de Arroyo Seco. Así como no hay una sola forma de hacer historia, tampoco la historia oral es unívoca. Ésta recorre determinados estadios. Hay una fase exploratoria, otra analítica y otra sintética . Este trabajo hace hincapié en la fase exploratoria. Haremos de un conjunto de historias o testimonios un uso extensivo, tratando de extraer de ellos algunos rasgos generalizables. Hay un sobreentendido que pasa por no codificar de antemano estas historias sino atenerse al resultado que deviene del cruce de las mismas. Los recuerdos de un
militante comunista de Arroyo Seco. Así
como no hay una sola forma de hacer historia, tampoco la historia oral es unívoca.
Ésta recorre determinados estadios. Hay una fase exploratoria, otra analítica
y otra sintética[2].
Este trabajo hace hincapié en la fase exploratoria. Haremos de un conjunto de
historias o testimonios un uso extensivo, tratando de extraer de ellos algunos
rasgos generalizables. Hay un sobreentendido que pasa por no codificar de
antemano estas historias sino atenerse al resultado que deviene del cruce de las
mismas. Asumimos
también cierta adscripción a la vertiente hermenéutica que pone el acento en
la narración, en la significación de los hechos priorizados sobre los hechos
mismos. La historia oral es en ese sentido como expresa Luisa Passerini, expresión
y representación de cultura, y por lo tanto incluye no solo narración literal
sino dimensiones de la memoria, la ideología y los deseos inconscientes.
Hacemos nuestra un concepto expresado en el
trabajo de Aguila y Viano citado, creemos que “hay trozos esenciales del
pasado escondidos en la memoria de las gentes”[3].
Y en el caso de la historia del pasado reciente (que es el que abordamos en este
trabajo), la historia oral es la encargada de explorar aquellos períodos y
problemas que por su cercanía forman parte de las experiencias vivas de
importantes grupos de la sociedad. Tal
como expresa Dora Schwarzstein, en la Argentina los primeros practicantes de la
Historia Oral, aparecieron al margen de la historia académica, casi como una
reacción académica contra ella. La “subjetividad” que indudablemente tiñe
el discurso oral ha sido el eje del cuestionamiento de su utilidad[4].
Ya no existe esta marginación de la oralidad, el campo se ha tornado más
permeable a ella. Sin embargo, los autores de éste trabajo, en rigor de
honestidad intelectual, jugamos en la elaboración del mismo dentro del discurso
fronterizo a lo académico universitario que fuera el elemento dominante en los
comienzos de esta relación. Razones de cercanías, físicas, geográficas y
hasta afectivas con el protagonista de nuestra historia de vida, hacen que la
tan cuestionada subjetividad juegue un rol fundamental. Para equilibrar, o
intentar equilibrar a la misma, hemos decidido presentar los testimonios
encauzados a través de un mínimo hilo conductor. Nuestra estrategia pasa por
la utilización de la primera persona, la declaración de la preeminencia de lo
subjetivo, como ya expresamos, aunque hemos dejado de lado dentro de esa
estrategia un recurso de la misma,
esto es la creación de nombres ficcionales: nuestros entrevistados aparecen con
su verdadera identidad, salvo en aquellos casos en que la negativa del entrevistado obligue a utilizar iniciales. En
estos testimonios hemos respetado, aún advirtiéndolos en las respectivas
desgravaciones, los anacronismos, las confusiones en la relación de hechos o la
identidad de personas nombradas en los mismos. En este sentido, creemos que el
testimonio es “inmodificable”. Como expresan Aguila y Viano, tenemos la
convicción de que no se enseña nada a menos que uno este también aprendiendo
y uno no aprende nada si no sabe escuchar[5]. Escuchemos
entonces al protagonista de esta historia de vida, como testimonio inicial de
una zaga de declaraciones obtenidas a lo largo del año 2003 en Arroyo Seco y
Rosario, en donde tratamos de rescatar la memoria de la vieja militancia de
izquierda en la primera de las ciudades citadas en las décadas de 1950 y 1960. Mi nombre es Roberto Juan
Petrini, nací el 13 de abril de 1938, así que aproximadamente voy a andar en
los 65. Siempre estuve en la zona de Arroyo Seco, trabajando el campo, siempre
en el agro. Soy el mayor de tres hermanos varones. Mi papá Don Luis Petrini, mi
mamá Anunciata Tomey, los dos fallecidos. Mi mamá murió a los 90 años en
diciembre del 2000. Tengo un muy grato recuerdo de mi padre porque fue un gran
trabajador, un hombre honesto y un hombre que no se metía en las cuestiones así
de... participar en asambleas pero tenía un pensamiento que ahora es lo cierto
y lo verídico, el decía siempre que: “...mientras Estados Unidos sea lo que
sea, y su territorio no se reduzca al patio de una casa, nos va a tener mal”.
Tenía una visión... porque mi papá de joven había leído mucho...entonces más
o menos estaba actualizado. No
solamente el padre es guía y mentor del joven Petrini. El párrafo siguiente es
en apariencia carente de lógica sincrónica, y confuso.
Encuentra sin embargo coherencia interna en jerarquizar en una misma línea
sucesos y hechos que desde el hoy son merituados por nuestro protagonista como
igualmente fundamentales en su formación. Yo
anteriormente al P.C. en 1961, cuando surgió el famoso P.T.P. que era el
“Partido del Trabajo y Progreso”, encabezado por Lisandro Viale, que había
conseguido en unas elecciones municipales una banca aquí en Rosario en
diciembre de 1961 fui candidato a la comuna de Arroyo, todavía no era ciudad[6].
Así que así empezó mi actuación política y después en mayo de 1962 me
afilié al P.C., ahí ya lo conocí a Mario Pellegrini. Comencé porque
siempre me gustó la lectura, siempre me interesó, además de las cosas
internas del país, los acontecimientos internacionales. Yo empecé a comprender
a los yankis lo que eran, lo que querían, cuando iba a la escuela a los 12 años.
En 1950 terminé el 6º grado, en una escuela de campo, “Juan Bautista
Azopardo”, del camino a Monte Flores, ahí en la Chacra de Rossi, se estudiaba
en las aulas y ahí terminé el 6º grado. Después la escuela compró una casa
y la adaptaron para escuela ahí cerquita nomás. Y en 1950 estaba la Guerra de
Corea, así que de ahí empezó mi... empecé a ver quienes eran los yankies, a
la distancia que están y se han metido en otro continente... que no les
corresponde. La Guerra de Corea parece
haber sido un acontecimiento que marca a fuego a ésta generación de
adolescentes que están entrando en la juventud según múltiples testimonios: En
1950, Estados Unidos de Norteamérica, comienza a organizar una invasión en
Corea, exactamente lo que luego repitió en Vietnam y fracasó totalmente. En
esa época, gobernaba Argentina el general Juan Domingo Perón. En la localidad
de Pérez, provincia de Santa Fe, existían unos talleres ferroviarios, donde
había una gran cantidad de obreros de distintas ideologías, no eran
exactamente izquierdistas o peronistas o radicales...no... eran operarios. Y
Estados Unidos pidió, como en ésta nueva oportunidad ahora, que soldados
argentinos fueran a constituir ejércitos para la invasión de Corea. Éstos
obreros se organizaron y decidieron venir caminando por la ruta de Pérez hasta
Rosario (y perdonen la emoción, porque yo lo recuerdo), fue tan extraordinario
el éxito de éstos operarios argentinos (el
llanto le quiebra la voz), que llegó a oídos del General Perón, Presidente
de la República y el éxito fue total pero total, total. Al otro
día, de esa marcha toda la República aparecía empapelada con unos afiches que
decían exactamente, lo recuerdo: “el Gobierno hará lo que el pueblo quiera.
Juan Domingo Perón, Presidente de la República”. (Emocionado) y no
fue un solo soldadito argentino a morir a Corea... perdón la emoción[7].
Este conflicto tuvo en su
inicio una repercusión especial en nuestra zona a tenor del comentario
precedente. Sobre éste hecho recuerda Petrini: Mira,
eso creo que fue una cosa que va a quedar en la historia porque si bien fue la
iniciativa de compañeros que trabajaban ahí en obreros ferroviarios con el
apoyo del partido, pero, la gente se sumó porque en esos días se hablaba de
que Argentina podía participar con tropas en Corea y eso fue fundamental para
Perón que dijo bueno si el pueblo dice que no hay que mandar tropas no las
vamos a mandar. Los compañeros que participaron entre ellos, Hugo Ojeda, que
fue secretario del partido cuando Moretti pasó al trabajo agrario lo recuerda
siempre como un hecho muy histórico. De hecho acá hay un contador... Cárdenas
(que está participando en el Movimiento de los 100) que fue uno de los partícipes.
Tal vez Santiago Chernasky (que saludamos recién) creo es uno de los que
participó. De esta forma Petrini nos
introduce en el conocimiento de una figura fundamental del Partido Comunista en
la zona y en la época: Florindo Moretti. Se puede hablar mucho de
Florindo... era una barbaridad en cuanto a la defensa de los principios
marxistas- leninistas. Florindo fue maquinista de tren, porque venía de una
familia que eran maquinistas, así que enganchó como foguista... y fue
conductor de máquina. Después fue despedido por su condición de comunista
pero fue uno de los que decía que había que fundar el partido en todos los
pueblos así que él, tuvo una tarea muy
intensa donde le apuntaban: “...mirá, me parece que allá hay alguno que
simpatiza”, él iba hablaba, charlaba, organizaba reuniones y trataba de
fundar el partido. Además que fue secretario del Comité Provincial durante
mucho tiempo y después fue responsable del trabajo agrario... así que te puedo
hablar... de más está decir que fue encarcelado muchas veces... Los
testimonios recogidos sobre la figura de Florindo Moretti parecen coincidir
respecto a su carisma y su capacidad de contacto con la gente: Florindo
era comunista... me acuerdo que era una persona muy escuchada por la gente y con
muchas amistades de la gente de trabajo y la clase media... de arriba no.[8] Un testimonio no
necesariamente favorable a la ideología comunista rescata desde nuestro hoy la
figura de Moretti como un laudatorio recuerdo de infancia: Yo tendría 5 o 7 años,
vivía en Fighiera, me acuerdo de Moretti, era un tipo grandote, de camisa a
cuadros, cinturón ancho, que arreglaba molinos. Me acuerdo que mi papá decía:
¡ese si que es un verdadero comunista....que se acuerda de la gente, no como
otros! Cada dos por tres la cana lo iba a buscar...[9] Moretti
excede al ámbito de Arroyo Seco y su región y su recuerdo alcanza a la geografía
barrial del oeste rosarino: Soy
de Fisherton, el lugar de la política... Mi barrio: nutrido de combatientes de
la política, como el gordo Florindo Moretti, un histórico del Partido
Comunista, con una impresionante trayectoria de luchas populares que iban
siempre más allá de peronismo-comunismo. Era un personaje que no se discutía
porque sus valores morales lo ponían a resguardo de cualquier ideologización
barata. Cuando al gordo se lo llevaban preso –cosa que sucedía a menudo-,
nosotros, pibes por entonces de dieciséis años, no lo podíamos entender. Y
eso que yo era peronista, porque mi viejo lo era y el viejo era un tipo muy
respetado, hombre de laburar en unidades básicas. Lo cierto es que cuando papá
murió, Moretti fue como mi segundo padre, un tipo que nunca te bajaba línea,
pero que nos hacía sembrar los terrenos baldíos.[10] La influencia de Florindo
Moretti en la formación ideológica del joven Petrini se corresponde con la que
a nivel local ejerce Mario Pellegrini.[11]
Su testimonio excede a esa comunión de ideas y se adentra en la admiración
personal: Te
puedo dar el caso de Mario Pellegrini, que tenía una chacrita. Mario
Pellegrini, fue un inmigrante que vino de Italia perseguido por el fascismo, se
radicó en esta zona, se casó, formó un hogar, tuvo 3 hijos varones, 2 de
ellos profesionales, uno creo que ya está jubilado como gerente de la
cooperativa de Montes de Oca; y otro que le decían Toto, ingeniero agrónomo,
hace tiempo que no lo veo. Mario tenía una chacrita de
unas 10 ó 12 hectáreas, a 3 kilómetros de Arroyo y entonces estaba marcado
por la policía. Él venía con el sulki al pueblo y dos por tres lo metían en
cana. Se decía que era un hombre que llevaba bombas y él decía que la única
bomba que llevaba era el periódico del partido, esa era la bomba. Pero eso era
motivo para que lo pusieran preso. Su mujer Doña Juana cuando caía preso le
mandaba a Rosario; justamente con otras mujeres -me acuerdo de un tal Burgos que
también era del partido y otro grupo de gente- bueno, le mandaba víveres,
ropa. Por lo general eran 4 ó 5 días, una semana que estaba preso, después lo
largaban. Justamente hoy, para venir acá, hablé con la señora de Panciarella,
él falleció y se acordaba las veces que estuvo en cana Don Mario. Mario
Pellegrini era socio de la filial Arroyo Seco de Federación Agraria y en la época
del 50 el partido tenía muchos delegados que venían de las distintas partes
del país para participar de la Federación Agraria. El
ingreso formal de Petrini a la estructura partidaria comunista demorará
algunos años. Previamente (como ya expresó) había militado en otra agrupación
de izquierda, el P.T.P. El que más se aproximaba a
mis ideales era el Partido del Trabajo y del Progreso (PTP) que hace su aparición
en 1961, en el cual yo inicié mi carrera política como candidato a presidente
de la comuna. Todavía en aquel entonces Arroyo Seco no era ciudad y la
declararon recién en 1962.[12] El movimiento del Partido
del Trabajo y del Progreso, se conformó aquí en Rosario donde en su primera
aparición hicieron muy buenas elecciones. Me parece, que impusieron como
concejal a un panadero Sandaburu o algo así; y que lo lideraba Lisandro Viale
que se había desprendido de la Unión Cívica Radical Intransigente, siendo
diputado de la provincia con las desavenencias que se produjeron entre el
presidente de la nación Arturo Frondizi y el vicepresidente de aquel entonces,
Alejandro Gómez. Tras ésta experiencia
inicial, aparece por fin, el camarada Petrini, ya encuadrado orgánicamente en
la estructura del Partido Comunista Argentino. Yo entré en el P.C. como ya
dije en el 62, y tenía una base no como debería ser... pero tenía su base con
afiliados al gremio de la construcción. Era un comité de base. Base,
centro y periferia dentro de un partido de fuerte estructura piramidal. Petrini
niega que esa centralidad jerárquica diera lugar a tensiones o conflictos. No,
por lo general no había dependencia, sino que había una cosa orgánica. El
comité provincial se manejaba a un nivel y los comité de base en otro. El
partido trabajaba en base a células, es decir, una célula campesina, la célula
de amas de casa, una célula de los sindicatos y que si bien, no había muchos
afiliados, pero teníamos nuestra presencia, que participábamos de la asamblea
que daban la orientación política, te daban su punto de vista a determinadas
circunstancias y problemas que se presentaban, estaba la palabra del partido.
Entonces de ahí cuando se hacían reuniones, se decía... bueno... en tal lugar
ocurre esto, en tal lugar ocurre lo otro. Aparecen entonces en el
relato el recuerdo de los compañeros de ruta: En
el año 62, si... la construcción tenía varios afiliados y a mí me parece que
uno de los afiliados era secretario del sindicato de la construcción, y había
mucha gente que yo fui conociendo... Alfredo Calviño, Gabriel Panciarella. Panciarella
primero era obrero, después...unos años después montó una pequeña
empresa... y había un personaje muy, muy valioso, Santoro, era el que
repartía el diario del partido, él era muy puntual; cuando llegaban los
diarios los repartía; ojo que por ahí el partido en períodos de ilegalidad,
pero la prensa siempre llegaba. El
recuerdo se extiende aún más pormenorizado sobre esos compañeros de
militancia. Algunos
nombres... Noya, un estudioso del partido, una persona muy aplomada con
mucha educación, con mucha altura y ahora mismo, a ésta altura, un hombre que
debe estar arriba de los 80, y vive en el Puerto, no se olvida de su actuación
y de defender los principios marxistas-leninistas. Bueno,
en cuanto a Alfredo Calviño era un personaje en Arroyo, muy respetado
porque por lo general a él le gustaba mucho las charlas en los cafés, pero no
era una persona que aún gente que no estaba de acuerdo con su posición política
se enojaba, él explicaba el por qué de su posición política y escuchaba.
Alfredo era una persona muy respetada en todo Arroyo Seco. Panciarella no, era bastante
impulsivo, cuando se le contrariaba se salía un poco de la vaina, me parece a mí
que eso no es correcto, porque por ahí, alguna gente, más en aquel entonces
había mucha contra hacia los principios del P.C. y de las ideas del
marxismo-leninismo y ahora está mucho más clara la cosa, más allá de la caída
de la Unión Soviética, que ese es otro tema que también uno puede explicar,
pero por lo menos creo que lo que yo aprendí del marxismo es que hay que
defender las posturas pero también escuchar, interpretar a la gente, que en
definitiva de ahí nos tenemos que nutrir. Un
militante de la vecina Pueblo Esther es convocado en la memoración de Petrini,
más que por sus valores ideológicos, por su carácter y capacidad de persuasión. Yo recuerdo que, ahí en la
zona, había un tal Américo Puccini, porque él fue quién fundó el
Club Juventud Unida de Pueblo Esther, debe haber sido allá en la época del 60
y algo; además fue un gran jugador de fútbol en su tiempo y tenía una chacra
ahí cerca del pueblo y Rodolfo Ghioldi, un dirigente del P.C. argentino, un
dirigente que estaba en la dirección del partido en el Comité Central, estuvo
ahí cuando era perseguido. Contaba que una vez hizo una reunión y que con el
carro y los caballos fue a buscar compañeros y los llevó a la casa de él, así
que, hay historias para contar, pero este compañero Puccini, nunca le faltaba
la ficha del partido y cuando había algún asado, o alguna charla, así era difícil
que después de la reunión no venía con alguna ficha llena del partido. En
Pueblo Esther llegó a tener muchos afiliados el partido. Era un hombre que se
compenetraba con la gente y tenía una característica muy especial, que nunca
se alteraba, nunca se enojaba, escuchaba a la gente y convertía. Yo creo que un
cuadro como Puccini lo quisiéramos tener ahora, con esa sencillez, que eso es lo que la gente aprecia. Tenemos
ya a nuestro protagonista inserto en
la estructura del Partido Comunista, militando activamente en Arroyo Seco y su
zona. Estamos en el comienzo de los años 60. Un período que visto en
retrospectiva podemos señalar como el momento en que la Argentina experimentó
un momento histórico[13]. En
ese período se condensó y cristalizó una serie de fenómenos sociales, económicos
y políticos, que se arrastraban desde la década de 1950[14].
Un fenómeno no menor fue la ilegitimidad que marcó desde el vamos a todos los
gobiernos de la época, dada la
proscripción electoral del peronismo. Desde
Arroyo Seco, Petrini no se deja ganar por el gorilismo imperante en cierta
izquierda en esos años y hace un análisis crítico, no necesariamente negativo
de los dos primeros gobiernos de Perón. Mira, en general mucha gente
del campo por lo que yo te decía lo que hace a la pasividad de comprar el
campo, supuestamente no militaba dentro del peronismo, pero tenía simpatía con
el peronismo, así como también la gente estaba en el campo y era radical, había
un bastante cerrado antiperonismo. Yo te puedo decir que por ejemplo en 1954
nosotros trabajamos durante 10 años, 40 hectáreas de tierra en alquiler y mi
papá había hecho un ahorro y me acuerdo que en septiembre de 1954 fuimos al
Banco Provincial y extrajimos 64.000 pesos en moneda nacional (ese peso que le
cambiaron la coma como 13 veces) que no se como se puede pronunciar ahora en
signos matemáticos. Tomamos un auto y vinimos a Rosario y pagamos 20 hectáreas
de tierra y no acudimos al crédito que si lo hubiéramos hecho nos hubiéramos
empobrecido y bueno... yo por ese entonces no militaba pero creo que la política
general del partido era llegar y explicar que si bien Perón aprovechó una
coyuntura muy favorable con la terminación de la Segunda Guerra Mundial, donde
acá había cosechas acumuladas, Europa hambrienta se vendió todo y hubo que
desarmar los grandes negociados, por eso es que el partido señalaba que se podían
hacer cosas mucho más profundas e ir a cambiar a modificar la estructura del país,
pero... Perón se tomó un camino que era darle una mejora a la gente y quedarse
ahí. Y después ya cuando en la segunda presidencia
comenzó a cambiar la cosa, aprovecharon la gente para voltearlo. Ese análisis no le impide
reconocer que no es en la doctrina justicialista, sino en la marxista-leninista
donde él cree que deben ser encauzadas ideológicamente las masas obreras y
campesinas. Siempre hubo una preocupación,
se hacían esfuerzos para hacerles
comprender (a los trabajadores peronistas)
cuál era la línea del partido, lo que hacer realmente romper con la
dependencia, la intervención política del exterior?, si bien había habido
nacionalizaciones, como ser en el comercio de granos, se mantenía YPF en ese
entonces, había planes para viviendas, al INTA se le daba empuje, pero
nosotros... el partido veía con preocupación que la base del capitalismo seguía
intacta, era la oligarquía. Y siempre hubo un esfuerzo para tender relaciones y
estrechar lazos y hacerles comprender a toda la masa campesina... digamos... y
en particular al proletariado, del obrero, del laburante, que la solución no
era la doctrina del justicialismo, mira comparado con lo que pasa ahora. Esta
posición de Petrini se puede contextualizar en el marco de una sociedad
relativamente pequeña como la que constituye la Arroyo Seco de esos años[15],
donde el conocimiento inmediato obliga a ciertas y forzosas normas de
convivencia. Al respecto alguien que no era ni comunista ni peronista, recuerda: No
era tirante (se refiere a la relación entre comunistas y peronistas) que yo recuerde, no. El comunismo era una fuerza minoritaria,
que no se lo veía mal. De cierto modo el que era muy de derecha, tal vez veía
mal, ahora mismo ve mal al que es muy de izquierda, pero no había un
antagonismo, al contrario yo diría que la clase obrera se volcó a Perón por
leyes laborales de izquierda.[16] Un
testimonio da cuenta de una sociedad en la que los partidos tradicionales[17],
no han podido reponerse del impacto que significó la irrupción del peronismo
en la vida política argentina. No tenían mucho apoyo para
captar votos (los comunistas) porque
Arroyo Seco, ya tenía... estaba dividido... digamos eran partidarios ya de
algunos partidos ya tradicionales, por ejemplo estaba el Partido Radical, el
Partido Demócrata Progresista y después también el Partido Justicialista que
fue el que se quedó con casi toda la gente...¿no?, fue mayoritario digamos.[18] La
otredad se corporiza no tanto en el
proscrito peronismo, (que pese al forzado ostracismo de su líder) es parte
esencial de la vida política local, sino en esos minoritarios militantes
comunistas que son vistos desde un prisma de múltiples fases. Así la ironía
capea sobre el siguiente testimonio. No,
es más a veces ni se presentaban a elecciones (los comunistas) porque
sabían que perdían y no querían dar a conocer cuántos eran. Generalmente
la gente comunista de Arroyo Seco eran muchachos o jóvenes de una forma de
educación baja, no... no... los que llegaron a la universidad enseguida se
volvieron anticomunistas, no apoyaron al sistema... Yo me acuerdo cuando era
estudiante que teníamos un comunista que un día se tiró al suelo porque no le
llevaban al apunte... era otra forma de pensar... el comunismo no estuvo en el
país por una razón muy simple, estuvo el peronismo de Perón... y eso aplacó
todo sistema.[19] Otro
testimonio recrea una historia de represión selectiva donde los comunistas eran
las víctimas preferidas. Un
dato... un recuerdo, yo estaba en mi casa y como estaba catalogado de comunista
cada tanto venían unos a buscarme y mi madre y mi padre... como había
discusiones, problemas, campañas políticas entonces me venían a buscar dos. Iba entonces ese auge de
encuentro de ideales: el comunismo y el peronismo. Entonces me dijeron que me
buscaban y pregunté quién es y era uno que trabajaba de policía y me dijeron
que tenía que ir y que el comisario me quería hablar porque quiere saber
algunas cosas que le interesan. Yo pensé que era algo grave pero no podía ser
si yo lo único que hago es hablo en favor del que lucha por una
causa que considera justa, uno va a trabajar y gana a la par de otro que está
trabajando por su sustento. Me
dicen que tenía que presentarme y me piden que los acompañe que el comisario
me esperaba afuera para hablarme. Me fui, me puse el saquito entonces salí y
fui con él –ya te van a atender- el comisario me mandó a llamar o yo no se
si me mandó a llamar el comisario o el oficial o que se yo porque no me
dijeron más nada de eso lo que me dijeron fue: “vos estás para este
ambiente, en ese ambiente había 3 o 4. Después los sacaron afuera y me dijeron
que yo tenía muchas obligaciones comunistas, pero yo les dije que eran sin ánimo
de maldad por el camino que buscamos que se haga el bien para todo el mundo, la
igualdad. Resultado: 8 meses preso, yo y otros 4 presos, nos llevaron así para
no armar lío para el comisario no quedar mal ni los otros, nos llevaron
sugestivamente. 8 meses y de ahí, bueno salimos, no teníamos trabajo, no
conseguíamos trabajo de ninguna especie... no me acuerdo en que año fue... yo
era joven... tendría 19 o 17 o 20. Yo no lo tomaba como algo grave había un
desencuentro nada más, después se complicó, después vino bravo, después
cuando el peronismo subió al poder. El comunismo era perseguido... a algunos
comunistas unos no, otros sí. Era un desacuerdo pero yo no acuso ni a muchos ni
a pocos, nada... pero yo lo que acuso es que siento que la desigualdad iba en
aumento. El que tenía poder adquiría más poder, buscaban el camino de la
riqueza, tenían gente, un colaborador, un alcahuete. La
verdad verdadera es el pueblo, la gente pasó malos momentos muy malos y falta
de trabajo. Mucho capital para formar esa contra, algunos multimillonarios. Además
te cuento que el comunismo era despreciado, despreciado por otros que obviamente
eran tipos que buscaban el camino del capital... y no por los grandes, esos son
más pícaros más inteligentes guardan el dinero pero no atacan a nadie.[20] Cuatro décadas después de
los sucesos que se memoran, un testimonio niega transversalmente lo expresado
por el testigo precedente. No, no había en ese sentido
acciones contra ellos, había un comité en la calle Belgrano en donde se reunían,
se presentaban a elecciones, era un grupo muy reducido. Ellos estaban en lo
suyo, en el ámbito en que trabajaban, ya te digo, hacían más hincapié en
mejoras laborales que en mejoras salariales.[21] Posiblemente
la contradicción entre ambas declaraciones deba ser decodificada en clave de
las múltiples resignificaciones de la memoria. Hechos, sucesos y
acontecimientos separados en el tiempo son vistos desde el presente como parte
de un mismo momento. Recuérdese al respecto el excelente trabajo de Luisa
Passerini, “Torino operario e fascismo”, donde de las entrevistas que
ésta historiadora realiza a viejos obreros de la Fiat, surge que los mismos han
sintetizado en su memoria en una sola, las
visitas que Mussolini realizó a esa planta automotriz. La realidad es que el
Duce había estado en tres oportunidades. La memoria de los entrevistados juntó
los tres episodios en uno.[22] Donde
hay más coincidencia es en la valorización que se hace del protagonista de
nuestra historia de vida. El
partido hoy ya casi ni actúa... hoy quedó Petrini que lo considero un tipo
macanudo, un buen muchacho, como él había un montón de gente más. Calviño
era un discutidor firme pero sin maldad. Panciarella
era un poquito más impulsivo pero los sentimientos de Panciarella, Calviño y
Petrini eran los mismos, nada más que Petrini era una persona franca.[23] Una opinión francamente
desfavorable al comunismo (como ya hemos visto en párrafos precedentes)
no es sin embargo, necesariamente negativa cuando hace referencia a
nuestro protagonista. Petrini me da la impresión
de que lo lleva en la sangre (a su ideal
comunista) es muy... y a veces... pero es un hombre controlable...[24] El
siguiente testimonio pasa más por el hoy que por el ayer de nuestro
protagonista. Consecuente con sus ideas.
Dirigente gremial de Federación Agraria Argentina, honesto, trabajador y lo
demuestra a diario que es una persona de bien. Siempre dispuesto a dar una mano
al que necesita especialmente en los temas sociales[25]. El
presente nos muestra discursos más o menos
condescendientes con respecto a éstos actores individuales devenidos en
actores sociales en este caso, militantes del Partido Comunista. Nuestro hoy
tiene entre otros condicionamientos en su acercamiento al ayer, veinte años
continuos de vigencia del sistema democrático, más allá de las fallas y
errores del mismo. Pero no siempre ha sido así. Con anterioridad a 1983 y específicamente
en las décadas de 1950 y 60, “el santo horror al comunismo”, convirtió a
sus militantes en víctimas propiciatorias de represiones y atropellos[26].
El fuerte tono anticomunista que en política interna tuvieron los gobiernos
argentinos de esos años se entiende a partir del auge de la Guerra Fría, más
allá de que ha partir del segundo gobierno de Perón las relaciones comerciales
y diplomáticas entre la Argentina y la URSS mejoraron notablemente. Sin
embargo, según el análisis del periodista Isidoro Gilbert[27],
el P.C.A. ningún papel importante jugó en la historia de éstas relaciones. El
comunismo criollo pese a su lealtad al soviético no tuvo correspondencia
similar de éste. En otras palabras, más de una vez los militantes argentinos,
fueron “dejados en banda” por Moscú. Ésta descolocación llevó a que
se convirtieran en el chivo expiatorio de cuestiones que los superaban.
Así solo se entiende que el partido de los proletarios se pusiera sistemáticamente
en contra de todo intento popular. El Partido Comunista apoyó a la Unión
Democrática en 1946, llegando sus principales dirigentes ha desfilar del brazo
de los más rancios representantes de la oligarquía criolla.[28]
Pero
más allá de la dirigencia enquistada en el Comité Central, prendida a las
faldas de Vittorio Codovilla, existía el militante de base, el cuadro, el
esforzado laburante que intentaba bajar línea a sus vecinos, aún en el
convencimiento de que era una tarea difícil, larga y peligrosa. Expresábamos
antes, que nuestro hoy institucionalizado en las garantías fundamentales desde
hace dos décadas, no permite valorar en toda su magnitud ese peligro y el
coraje personal que había que tener para superarlo. Esta historia de vida
cuenta al respecto con una entendible falencia: el natural pudor de nuestro
protagonista para memorar esas instancias y situaciones. No interesa a Petrini
hacer ostentación de sus “cárceles y cadenas” (si es que las sufrió) y sí
en cambio muestra una actitud de sano olvido sobre esas rispideces del pasado.
Sabe que actuó y actúa en un medio donde todos se conocen y más de una vez es
útil aplicar en ese módico espacio social la premisa hernandiana de que
“saber olvidar lo malo, es también tener memoria”. La
relación actual de Petrini con el Partido Comunista, con “su partido
comunista” es ambigua. Por momentos se muestra desencantado, aunque se niega a
expresar una crítica frontal, tal vez porque entiende que eso sería funcional
a los enemigos de clase y a sus personeros. Mirá, sinceramente en éstos
momentos, estoy desahuciado. En realidad vos fijate hay una división tremenda,
un partido que nunca fue grande, ahora hay prácticamente 3 líneas en los últimos
años, más allá del partido comunista revolucionario, que hace mucho que venía
formando una decisión que no ayudaba... pero confío en que dentro de todos los
militantes de que realmente entendemos y aplicamos el marxismo, se tiene que
superar esa cuestión de soberanía, de sectarismo para realmente hacer un
frente en donde no solamente participen los de la base del marxismo políticamente,
sino que en esto tiene cabida, un montón de gente y creo que la mayoría.
Lamentablemente nunca pudo ser el P.C. un partido de masas, como hubiera
tenido que ser y necesariamente, creo que los acontecimientos lo están
demostrando, que con un patrón en el mundo estamos mucho peor. Petrini
es consciente de que los tiempos han cambiado, de que el Muro cayó, por ahora
para un solo lado. Lo que no impide que su visión del futuro sea optimista. Para hacer la gran salida de
unir al país cuando nos pongamos de acuerdo sobre algunos puntos mínimos y
tomando la cuestión de cosas tristes que están pasando en el país: desde la
represión, los desaparecidos, la deuda externa, la liquidación de las empresas
del estado, las privatizaciones y quizás ahora haya que hacer un replanteo
total y ver que posiciones y cómo nos ubicamos con esto que ha hecho el
imperialismo, de ésta invasión que empieza en Irak pero que no termina en
Irak. Y en
la construcción de ese futuro tiene un lugar fundamental la izquierda, o por lo
menos la izquierda democrática tal cual él la entiende. Y en donde debe
reinsertarse de vuelta de todo desvío sectario o totalitarista, el Partido
Comunista. Mirá, yo creo que el Partido
todavía conserva cuadros muy valiosos que aún estamos y valoramos todo lo que
aprendimos del marxismo-leninismo, la enseñanza que hemos recibido es estar al
lado de la gente que tiene padeceres, que tiene sufrimientos, y como
concientizarlos, porque nosotros entendemos que la base de la solución es en la
medida en que la gente haga conciencia y que se anime a reclamar lo que
corresponde y no a confiar en que te van a solucionar los problemas o superar el
“no te metas”. Es fundamental concientizar
a la gente y que la gente tome confianza porque sino de otra forma es muy
difícil de lograr cosas, quizás con el avance del tiempo y viendo un poco lo
que está ocurriendo en el mundo donde cada vez la concentración económica
es mayor y donde incluso vuelvo a recalcar el papel que cumplen los medios de
comunicación es un poco, achacar a la gente, paralizarla, las noticias
espectaculares que no te hacen pensar y yo creo que a la gente hay que darle
motivos e informarlos, pero que
también analice que hay algo que aprendí no hace mucho, dice: “que el que no
lee, no piensa”, entonces hay todo un trabajo para impactarlo con noticias
sensacionalistas, de manera de paralizar la mente de la gente. Sostienen
Pozzi y Schneider[29]
que el imaginario popular registra al militante de izquierda como un “buen
muchacho”. Hay una percepción que ve a este militante como honesto, combativo
y leal. Este militante para esa percepción debe estar a la altura de su propio
discurso. Expresa Gérard Vincent[30]:
“...los numerosos testimonios de antiguos miembros del Partido convergen sobre
esta constatación fundamental: el militante debe ser excelente profesional,
buen marido, buen padre de familia, en pocas palabras, “normal”, conforme al
tipo ideal salido del judeocristianismo, conformista”. Deben en definitiva
tratar de cambiar los militantes comunistas la sociedad, observando un
comportamiento acorde a las reglas de aquella sociedad.
Hay en el discurso de la izquierda un componente moral indudable. Uno de
nuestros entrevistados recordaba de su infancia en Fighiera las palabras con las
que su padre definía al mítico Florindo Moretti: -“¡ese si que es un
verdadero comunista!”. Quien de ésta manera adjetivaba no comulgaba ideológicamente
con los comunistas pero hacía suya la cuestión moral del término. Así se
entiende esa definición. Por el contrario, quien no vive de acuerdo a los
principios que dice proclamar es considerado con gran severidad si se trata de
un militante de izquierda. Valga la siguiente anécdota: a principios de la década
de 1940 el comisario Esteban Habiague, célebre torturador y mano derecha del
caudillo conservador de Avellaneda, Alberto Barceló, allanó la casa del
dirigente comunista del gremio de la carne, José Peter. Al ver el lujo en el
que éste vivía, se limitó a decirle con desprecio: -“usted es un
farsante”. Toda una lección de alta política. A
lo largo de este trabajo hemos citado recurrentemente la investigación
realizada por Pozzi y Schneider
sobre la militancia setentista. Para éstos autores, las décadas de 1960 y 1970
representan el grado de politización más alto que alcanza el pueblo argentino.
Su recuerdo, su análisis, implica un proceso de construcción tejido entre la
memoria y el mito que abre no solamente una lectura del pasado sino del presente[31]. En esos años, al calor
de esa creciente politización signada por un sistema considerado ilegítimo a
partir de la proscripción del movimiento mayoritario, comienza a verse una
diferenciación entre las más antiguas estructuras de izquierda, como el
Partido Comunista Argentino, y las nuevas organizaciones de lo que se definirá
como “nueva izquierda”, cuyos miembros asumirán poco a poco un compromiso
con la vía armada, lo que desembocará en el baño de sangre de mediados de la
década del 70, donde miles de éstos militantes se convertirán en víctimas
propiciatorias de la represión militar. Consideramos pertinente este análisis
para ubicar tanto al protagonista de nuestra historia de vida como a sus compañeros
de militancia citados en éste trabajo, como parte del grupo que no se sumo a
esta vorágine que arrastró a buena parte de esa generación al destino que
conocemos. Mayores que los jóvenes setentistas, Petrini, o para el caso
Panciarella o Calviño, permanecieron dentro de la estructura del Partido
Comunista como cuadros orgánicos y leales, guardando sus críticas de puertas
adentro. No se sumaron a ninguna organización armada, ya sea esta marxista o de
izquierda peronista. Y no por falta de valor personal. Fue sin duda la convicción
de que determinados métodos eran moralmente inaceptables. Y esto se explica no
solo por el convencimiento personal sino también
por el habitat contextual en
el que actuaron. Su praxis cotidiana estuvo
sin duda influenciada por el medio. Por la “conversación general” de ese
medio. Ubicada dentro del cordón industrial que desde Puerto San Martín hasta
Ramallo, daba en esos años un perfil netamente industrial a la margen derecha
del Paraná, Arroyo Seco permaneció sin embargo, como un modelo de sociedad de
clase media baja. Ciudad dormitorio donde una parte de su población se
trasladaba diariamente a trabajar en los complejos fabriles de Villa Constitución
o Rosario, su impronta estuvo dada sin
embargo por un discurso donde la hegemonía la sustentaban los pequeños
comerciantes, los pequeños productores agrícolas y hortícolas y el sector de
empleados de servicios. Un discurso que denotaba aún en los años sesenta,
enunciados explícitos de una moralina aldeana, ya anacrónica en la cercana
gran ciudad.[32]
Pero que persiste en esos estamentos citados. No hay entonces un perfil
proletario. El fenómeno de las grandes urbanizaciones (con sus grandes
problemas) que produjo la sustitución de importaciones, la roza muy tangencial
y periféricamente. Su crecimiento demográfico y urbano es armónico y
previsible, teniendo entonces un perfil cultural determinado. Éstos militantes
comunistas son hijos tanto de su ideología como del contexto en el que se
criaron. Si en otros medios geográficos y sociales pueden establecer dialécticamente
la dicotomía binaria entre explotados y explotadores, en esta sociedad a
caballo entre el campo y la ciudad donde todos se conocen, ese maniqueísmo se
torna difícil de sustentar. La estrategia entonces pasa por preocuparse por los
problemas concretos de la comunidad. Y así, en ese rol solidario, eran
percibidos por la comunidad. Como refiere un testimoniante “ellos confiaban en
hacer bien a la gente...”[33] O
con las palabras donde nuestro protagonista sintetiza y define su larga vida de
militante: “el marxismo-leninismo me enseñó a estar al lado de la gente”. Hasta
aquí este relato, hasta aquí esta historia de vida. Que sin embargo continúa.
Al punto que el protagonista de la misma, este Roberto Juan Petrini, nacido hace
65 años, ahí, a la vuelta de la
chacra de Rossi, sobre el camino a Monte Flores, es hoy el presidente de la
filial Arroyo Seco de la Federación Agraria Argentina. Cargo desde donde
mantiene y lleva a la práctica la filosofía de escuchar a la gente, actuar con
ella con sencillez, y tratar en la medida de lo posible de solucionar sus
problemas, o al menos acompañarla en sus reclamos. Un hombre que lejos de
aprovecharse de su función gremial
en la entidad agraria, trabaja ad honorem. Gratuidad en la tarea que no atenta
contra la excelencia de la misma. Para el, en una impronta romántica, su Federación Agraria debe ser
aquella de Netri y los
pioneros del Grito de Alcorta, y no la entidad gerenciada de modo neoliberal, y
por ende desvirtuada en sus
principios, que enajena su sede central en Rosario[34].
Sigue, en consecuencia con tales ideales, viviendo de su esfuerzo como modestísimo
productor hortícola. Intensamente preocupado por incorporar valor agregado a la
pequeña propiedad agrícola. Tema que da lugar a largas y recurrentes charlas en la semillería de
un amigo, cuyo office
actúa
de avanzada de nuestro protagonista en el marco urbano de Arroyo Seco.
Marco en el cual encuentra tiempo (o lo inventa) para tras sembrar papas o
zapallitos, ocuparse de cosas tan disímiles como impedir el remate de una
vivienda única, participar activamente del “Movimiento de los 100 para seguir
viviendo”, no encontrar contradicción alguna en definirse como materialista
histórico y al mismo tiempo ser gran amigo de un cura católico al que día a día
convierte más en su referente[35],
preocuparse por la ecología, la defensa de la pequeña propiedad agrícola o
difundir sus ideales a través de los espacios que a fuerza de pulmón supo
ganarse en los módicos medios radiales y televisivos de Arroyo Seco. En
definitiva, tácticas y estrategias llevadas a cabo desde lo cotidiano con la
impronta sostenida en casi medio siglo de militancia de que lo verdaderamente
importante es servir a la gente, con sencillez y sabiendo escuchar. Que si la
revolución ya no está a la vuelta de la esquina, el futuro sigue siendo
nuestro, camaradas. Que a ese futuro, que a esa utopía de un mundo mejor sin
explotados ni explotadores, se puede llegar con una sonrisa en el rostro. FERNANDO
CESARETTI
FLORENCIA PAGNI Bibliografía Cristina
VIANO y Gabriela AGUILA Las voces del conflicto: en defensa de la Historia
Oral, Rosario, CEHO, 2001. Mercedes
VILANOVA El poder en la sociedad. Historia y fuente oral,
Barcelona, Antoni Bosch Ed., 1986. Dora
SCHWARZSTEIN Tendencias y temáticas de la Historia Oral en la Argentina,
Londres, History Workshop, 1995. Jean
CHESNEAUX, ¿Hacemos tabla rasa del pasado?, en Pablo POZZI y Alejandro
SCHNEIDER, Los Setentistas, Izquierda y clase obrera: 1969/1976, Buenos
Aires, Eudeba, 2000. Pablo
POZZI y Alejandro SCHNEIDER, Los setentistas,
2001, Buenos Aires, Planeta Isidoro
GILBERT, El oro de Moscú, Buenos Aires, Planeta, 1994. Arturo
Marcos LOZZA, Tiempos de Huelgas,
Buenos Aires,
ed. Anteo, 1985. Gérard
VINCENT ¿Ser comunista?, una
manera de ser en
Historia de la vida privada. De
la Primera Guerra Mundial a nuestros días, Tomo V, Madrid, Ed. Taurus, 1993. Otras
fuentes: Reseña
Histórica de Arroyo Seco, Arroyo
Seco, Imp. El Cóndor C.M. Colatrelli. 1962. Diario
La
Capital de
Rosario, Diciembre de 1961, Enero, Abril, Setiembre y Octubre de 1962. Diario
La
Tribuna de
Rosario, Setiembre y Octubre de 1962. [1]
Escuela de Historia. Universidad Nacional de Rosario [2] Cristina VIANO y Gabriela
AGUILA Las voces del conflicto: en defensa de la Historia Oral, Rosario,
CEHO, 2001. [3] Mercedes VILANOVA El
poder en la sociedad. Historia y fuente oral, Barcelona, Antoni
Bosch ed, 1986. [4]
Dora SCHWARZSTEIN Tendencias y temáticas de la Historia Oral en la
Argentina, Londres, History Workshop, 1995. [5] Cristina VIANO y Gabriela
AGUILA, os. cit. [6]
En las elecciones del 17 de diciembre de 1961 el P.T.P. obtuvo en Arroyo
Seco 324 votos (el P. Laborista obtuvo 1700, el P. D. P. 1441, la U.C.R.I.
1261, la U.C.R.P. 914 y otras agrupaciones menores 216). Ver diario La
Capital, 26-01-1962. [7]
Entrevista realizada al Contador Hugo CARDENAS, el 9 de abril de 2003 en la
ciudad de Rosario. [8]
Entrevista realizada al señor Santiago
NOYA, el 12 de abril de 2003 en la ciudad de Arroyo Seco. [9] Entrevista
realizada al señor A.
C. P., el 20 de agosto de 2003 en la ciudad de Arroyo Seco. [10]
Testimonio escrito (fuente édita) de
C. L. M. Es el testimoniante una figura renombrada en el campo deportivo. Ha
sido cuestionado por la destacada actuación que le cupo durante la última
dictadura militar en el ámbito de su profesión. Una de sus estrategias de
defensa frente a éstas críticas, ha sido afirmar que en lo más negro del
período represivo, se reunía con un ya anciano Florindo Moretti en la casa
en que éste residía en San Isidro, para planear estrategias a fin de
ayudar a salir del país a militantes comunistas en peligro. Florindo
Moretti falleció el 17 de octubre de 1983. (N de los A) [11]
Mario Pellegrini fue secretario del Partido Comunista de Santa Fe entre 1931
y 1937. Emigrado de Italia en 1923 por su oposición al fascismo se
encuentra trabajando como peón agrícola en 1924 en General Lagos y en 1925
en Arroyo Seco. En los años citados, respectivamente, Pellegrini organiza células
comunistas en ambas localidades. Mario Pellegrini falleció en 1974. [12]
La elevación de Arroyo Seco al rango de ciudad debía formalizarse el
domingo 23 de Setiembre de 1962 con una ceremonia cívico militar con la que
culminaría toda una serie de festejos que comenzarían el día 18. Sin
embargo en esas jornadas, en el marco de la lucha entre “Azules y
Colorados”, se libraron combates en
la zona sur de Rosario, lo que obligó a suspender los actos preparados, los
que sí se verificaron una semana después. En esos días, los diarios
rosarinos La Capital y La Tribuna,
publicaron amplias semblanzas sobre la flamante ciudad. [13]
Jean CHESNEAUX, ¿Hacemos tabla rasa del pasado?, en Pablo POZZI y
Alejandro SCHNEIDER, Los Setentistas, Izquierda y clase obrera:
1969/1976, Buenos Aires, Eudeba, 2000. [14] Pablo POZZI y Alejandro
SCHNEIDER, Los setentistas, 2001, Buenos Aires, Planeta. [15]
Según la Reseña Histórica de Arroyo Seco, publicada cuando ésta es
elevada al rango de ciudad en el año 1962, la población cuenta
aproximadamente con 14.000 habitantes distribuidos en 155 manzanas.
Comunidad surgida en el apogeo del modelo agro-exportador a fines de la década
de 1880, como estación del ferrocarril Buenos Aires y Rosario, el origen
mayoritariamente inmigratorio peninsular de su población hizo que hasta la
década de 1930, el italiano fuera una
especie de lengua franca en la zona. Así se entiende que para la época que
estamos memorando, muchos argentinos nacidos en las pequeñas explotaciones
agrícolas de Arroyo, Lagos, Fighiera o Alvarellos, mantuvieran un fuerte
acento itálico heredado del medio familiar en que se criaron. Sin llegar a
éstos extremos, Roberto Petrini es un ejemplo de ese sincretismo cultural.
Pese a su excelente manejo del castellano, aquilatado en años de
discursos y exposiciones ante los más diversos auditorios, hay en el sin
embargo, ciertas persistencias o giros del “paese lontano”. Así, nombra
a aquellos cuyos apellidos comienzan con “c”, con el itálico “ch”. [16]
Entrevista realizada al señor José Leonardo LAPADULA en la ciudad de
Arroyo Seco el 31 de marzo de 2003. [17]
Desde la década de 1920, Arroyo Seco al igual que otras poblaciones del sur
santafecino se había constituido en un baluarte demócrata progresista. Un
referente obligado fue la figura de Julio Nannini, cuya familia protagonizó
en la década del 30 un resonante caso policial, al ser víctima de un
secuestro por parte de la mafia rosarina. [18] Entrevista realizada al
Procurador Roberto DE GIACOMO en la ciudad de Arroyo Seco el 30 de marzo de
2003. [19] Entrevista realizada al
Ingeniero Carlos CORTAZA en la ciudad de Arroyo Seco el 31 de marzo de 2003. [20] Santiago NOYA, entr. cit. [21] José Leonardo LAPADULA,
entr. cit. [22]
Recordaban que en la misma visita, Mussolini había sido silbado por los
obreros y que era un día que había llovido mucho. En realidad el primer
episodio ocurrió en 1924 y el segundo en 1931. Los testimonios juntaron
ambas fechas en una sola. [23] Santiago NOYA, entr. cit. [24] Carlos CORTAZA, entr.
cit. [25] A. C. P., entr. cit. [26]
Es motivo de controversia la actitud del Partido Comunista durante el
llamado Proceso de Reorganización. Cierto apoyo crítico, expresado elíptica
o implícitamente, puede que hubiese ayudado a que sus cuadros no fueran víctimas
de la represión militar en igual medida que otros sectores. Dato no menor
es el hecho que en esos años de la Dictadura, la URSS era un excepcional
cliente de nuestros productos agropecuarios. [27]
Isidoro GILBERT, El oro de Moscú, Buenos Aires, Planeta, 1994. [28] En ésta línea en 1973,
el P.C. estuvo en contra del Frejuli y en 1983 prefirió al derechista Luder
antes que al centrista Alfonsín. [29] Pablo POZZI y Alejandro
SCHNEIDER, op. cit. [30] Gérard VINCENT, ¿Ser
comunista?, una manera de ser en Historia de la vida privada. De la
Primera Guerra Mundial a nuestros días, Tomo V, Madrid, Ed. Taurus,
1993. [31] Toda historia es historia
contemporánea, según la definición crocceana. [32]
Así en la página 22 de la
Reseña Histórica de 1962 citada, se puede leer el textual ataque
contra “….ciertos tipos de películas que nos han traído la
cinematografía europea de posguerra (del tipo francés), que han
contribuido al relajamiento de las costumbres y a la desnaturalización del
séptimo arte con algunas muestras que rayan en la pornografía”. [33] José Leonardo LAPADULA,
entr. cit. [34]
La Federación Agraria Argentina perdió en la década de 1930 su sede de
Mendoza y Sarmiento en la ciudad de Rosario (donde actualmente se encuentra
la Sala Labardén). En estos últimos tiempos ha perdido el edificio de la
calle Mitre en la misma ciudad, por desmanejos de las últimas Comisiones
Directivas de la entidad. “Malaya, triste destino, los chacareros
argentinos”. [35]
En palabras de Petrini: “ – ese gran amigo que es el padre Daniel Siñieri”.
Ese acercamiento no le impide ser crítico acerca de ciertos fenómenos multitudinarios de fe, tales como la
convocatoria de la Virgen del Rosario en San Nicolás. Le resulta
incomprensible la adoración de “un pedazo de yeso”. Publicación enviada por Fernando Cesaretti y Florencia Pagni Contactar mailto:grupo_efefe@yahoo.com.ar Código ISPN de la Publicación EpZZulkZkEgtbhVgXY Publicado Sunday 22 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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