Monografias | La calidad del servicio y el profesional de la saludLa calidad del servicio y el profesional de la saludResumen: La búsqueda “ de la calidad del servicio” representa un desafío o incluso una prioridad estratégica para los profesionales de la salud, para el próximo milenio. Ofrecer un servicio profesional es, ni más ni menos, que la elaboración progresiva de un conjunto de acuerdos imprescindibles para que la intervención profesional pueda llevarse a cabo. Palabra
clave: Calidad en Salud. Research
& Development Center Research
& Development Institute La
búsqueda “ de la calidad del servicio” representa un desafío o incluso una
prioridad estratégica para los profesionales de la salud, para el próximo
milenio Ofrecer
un servicio profesional es, ni más ni menos, que
la elaboración progresiva de un conjunto de acuerdos imprescindibles
para que la intervención profesional pueda llevarse a cabo. Representa una
instancia realmente creativa, ya que integra aspectos técnicos – conceptuales
y de comportamiento. No
es otra cosa que lograr en la realidad que el
paciente tome la decisión
de elegir el servicio y la ejecute en consecuencia. Para
ello debemos empezar por
analizar que es lo que tenemos para ofrecer a los potenciales pacientes
y de que herramientas nos vamos a valer para ejecutarlo. Como
oferente de un servicio, el profesional posee una amplia gama de herramientas
especificas a utilizar para detectar oportunidades y aumentar la cantidad de
pacientes satisfechos. La
propuesta de servicio debe orientarse a resolver los problemas del paciente y a
agregarle valor al mismo como individuo. El verdadero desafío en esta etapa es
comprender que cada paciente está ubicado mental y conceptualmente en planos
diferentes. Esta
comprensión de la realidad del mercado, permitirá la elaboración de una
propuesta de servicio profesional única y excluyente para cada paciente, que
contemple su punto de vista particular y agregarle los beneficios adicionales
que excedan el marco de su expectativa *
Un
servicio profesional brindado por profesionales diferentes no es el mismo
servicio; lo cual impone la idea de propuestas alternativas para el desarrollo
del mismo tipo de tareas. *
Que
el saber que sustenta el servicio esta sujeto a variaciones temporales, como
corolarios de los importantes avances científicos y técnicos y el desafío
intelectual que en la profesión se
plantea cotidianamente. Es muy importante saber comunicar ese mayor conocimiento
que se posee y esos avances utilizarlos no porque sea una moda sino porque la
dolencia del paciente a si lo
requiera. El
mercado potencial al que apuntamos con nuestra
estrategia, aprecia nuestro servicio profesional como algo intangible,
desconocido y por ende difícil de comprender. En cambio, nosotros lo conocemos
perfectamente, crecimos con él, le dimos detención y forma; aunque a veces lo
sobre valorarnos o lo desvalorizamos por no poder ser objetivos en su apreciación.
El
punto de partida de toda gestión de calidad, consiste en captar las exigencias
de los pacientes y analizar la
forma de ofrecerles soluciones que respondan a sus necesidades. Así,
si admitimos que ofrecer calidad significa corresponder a las expectativas de
los pacientes e incluso
sobrepasarlas, “ DEBO MEDIR LA CALIDAD DE MI SERVICIO EN FORMA REALISTA”.
Esto implica conocer las virtudes
y defectos del mismo para poder
exponerlos o mejorarlos según sea
el caso, para ello debo establecer estándares
y evaluar en forma fehaciente los principales componentes de la calidad
del servicio: 1º.-Carácter
tangible: es el aspecto del
soporte material del servicio, del personal y de los soportes de comunicación.
(Como se lo atiende por teléfono, las condiciones de confort y limpieza del
consultorio, como lo recibe la recepcionista etc) 2º.-Fiabilidad:
consiste en realizar correctamente
el servicio desde el primer momento. Hay que tener cuidado porque normalmente el
96% de los pacientes insatisfechos no realizan reclamaciones pero no vuelven al
consultorio y no lo recomiendan. Si atiendo un paciente mal o no le presto la
debida atención en la primera consulta, esa es la impresión que el va a tener
y luego es muy difícil de modificarla. 3º.-Rapidez:
se traduce en la capacidad de
realizar el servicio dentro de los plazos aceptables para el paciente. No
retener a un paciente mucho tiempo en la sala de espera y no dar turnos por períodos
muy largos. 4º.-Competencia:
del personal que debe poseer la información y la capacitación necesaria para
la realización del servicio. El personal que acompaña hay profesional debe
conocer todas las indicaciones del servicio de manera de poder transmitirlas
claramente al paciente y evitarle molestias y trámites innecesarios. Por
ej. Cuáles son los pasos a seguir para autorizar una orden de práctica ?. 5º.-Cortesía:
expresada través de la educación, la amabilidad y el respeto del personal y
del profesional hacia el paciente. 6º.-Credibilidad:
es decir, honestidad del profesional que presta el
servicios tanto en sus palabras como en sus actos. 7º.-Seguridad:
ausencia de peligro, riesgo o dudas a la hora de utilizar el servicio. 8º.-Accesibilidad:
que se traduce por la facilidad con la que el paciente
puede utilizar el servicio en el momento que lo desee o necesite. 9º.-Comunicación:
se debe informar al paciente con un lenguaje que éste entienda, 10º.-Conocimiento
del paciente: se trata del
esfuerzo realizado por el profesional para entender a
sus pacientes y sus
necesidades, para poder atenderlo y contenerlo. Todos
los estudios recientes muestran que, el paciente
es cada vez más exigente sin embargo, la percepción de la calidad varía
de uno a otro paciente y no es la misma para el usuario que para el proveedor
del servicio. Por otra parte, la calidad de un servicio se percibirá de forma
diferente según sea nuevo o muy difundido. La experiencia demuestra que de cada
cien pacientes insatisfechos sólo cuatro expresarían su insatisfacción de
forma espontánea y además en caso de insatisfacción el paciente
se lo contará a once personas, mientras que si está satisfecho, sólo
se lo dirá a tres. Resulta, pues, indispensable que cada profesional
investigue de forma voluntaria el grado de satisfacción de sus
pacientes. La
actitud del paciente con respecto a la calidad del servicio cambia a medida que
va conociendo mejor al profesional
y mejora su nivel de vida. Poco a poco, sus exigencias en cuanto a calidad
aumentan para terminar deseando lo mejor. No haber comprendido este hecho ha
llevado al fracaso a muchos profesionales. Otro
problema adicional es que la calidad concebida y la calidad percibida rara vez
marchan a la par. La superioridad de un nuevo servicio sólo en contadas
ocasiones resulta tan evidente para un paciente potencial como para su creador. Además
los pacientes tienden a callarse su insatisfacción en materia de servicios,
porque la mayor parte de los servicios requiere la intervención de una persona.
Entonces, expresar su descontento equivale, a ojos del paciente, a incriminar a
alguien, a colocarlo en una situación difícil. La experiencia demuestra que de
cada cien pacientes insatisfechos sólo cuatro expresarían su insatisfacción
de forma espontánea y además en caso de insatisfacción el paciente
se lo contará a once personas, mientras que si está satisfecho, sólo
se lo dirá a tres. Resulta, pues, indispensable que cada profesional
investigue de forma voluntaria el grado de satisfacción de sus
pacientes. Además,
cuando un paciente valora la calidad de un servicio, no disocia sus componentes.
Lo juzga como un toda, lo que prevalece es la impresión del conjunto, y por
ello cuando existe algún defecto en un elemento de un servicio, el paciente
tiende a generalizar los defectos a todo el servicio. Es, pues, esencial
en toda política de calidad de servicio, alcanzar la mayor homogeneidad entre
sus elementos. Por lo tanto se dice: "en materia de servicios, la calidad,
o es total o no existe” y dado que no puede haber control de calidad a
posteriori comparable al que existe para los productos, el error, una vez
cometido, no puede subsanarse, sólo puede preverse para ello debe existir: * Un
mayor conocimiento de los pacientes
para evitar la miopía estratégica, es decir, implantar procedimientos para
detectar lo que resulta importante a los ojos del paciente
y no sólo desde el punto de vista de la empresa. Entender las
necesidades del paciente, conocer
su funcionamiento interno, detectar el verdadero punto de referencia del
mismo constituyen ejes de investigación. Con
todo lo expuesto el profesional deberá reflexionar
sobre como diseñar una
mejor oferta de sus
servicios en donde comunique de la manera
más precisa posible los elementos que constituyen sus fortalezas y que valor
aportan para el paciente.
Habría aquí que diferenciar "el valor aportado", es decir, el
valor añadido creado por la empresa y "el valor reconocido", es
decir, el que percibe el paciente y por el que se sienta una falta o un riesgo
si tuviera que renunciar a él. “Recordemos
que el paciente que acude a una consulta no
puede evaluar, aún si es un colega porque se encuentra en otro rol y
quizás por saber tiene mucho más miedos, sólo puede confiar "
proporcionado
gentilmente por el Dr. Horacio Rossi, de OPSA, empresa que ofrece a quienes se
suscriben gratuitamente a su Boletín, importantes noticias sobre el mundo de la
salud en la república Argentina. Escríbale a Horacio rossi@opsa.com Publicación enviada por Lic. Graciela ASOREY Contactar http://www.gerenciasalud.com Código ISPN de la Publicación EpZZyVlEupYpupHFAe Publicado Tuesday 24 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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