|
|
Monografias | La comprensión del aprendizaje desde la perspectiva de los estilos de aprendizajeLa comprensión del aprendizaje desde la perspectiva de los estilos de aprendizajeResumen: ¿Qué son los estilos de aprendizaje?. ¿Cómo clasificar los estilos de aprendizaje de los estudiantes?. ¿Es posible superar la visión eminentemente cognitivista que caracteriza el estudio y abordaje de los estilos de aprendizaje?. Para muchos países en el mundo, el fin del siglo XX y el
comienzo del nuevo milenio ha trascendido como un período de grandes y
significativas transformaciones en el ámbito educacional, como resultado del
continuo proceso de perfeccionamiento que en los últimos tiempos ha vivido la
escuela contemporánea. Conscientes cada día más del papel de esta como
institución social encargada de conducir a la formación y desarrollo integral
de las futuras generaciones, los pedagogos de principios del siglo XXI nos
mostramos sensibilizados como nunca antes, con la idea de considerar al alumno
como polo activo del proceso de enseñanza- aprendizaje, conociendo de antemano
que cualquier intento por perfeccionar la enseñanza en aras de lograr mayor
efectividad en la misma, tiene que transitar irremediablemente por una mejor, más
clara y exhaustiva comprensión del aprendizaje, y de lo que va a ser aprendido
(Valcárcel & Verdú, 1996; Rodgers, 2000; Hernández, 2001). En general, en el campo de la educación cada día sumamos más los
profesores que comprendemos que las influencias educativas no operan linealmente
ni de manera igual para todos los sujetos y que por tanto no pueden ser
estandarizadas (Fernández L., 1993). No por casualidad, la personalización de
la educación se perfila ya como uno de los principales objetivos y retos de los
sistemas educativos contemporáneos. Desafortunadamente, y a pesar de muchos hoy
comprender que la educación ha de considerar entre sus principios la atención
a la diversidad, en la práctica, las enseñanzas siguen siendo eminentemente
estandarizadas y a los profesores nos sigue resultando difícil poder
despojarnos de esa inercia igualitarista que siempre nos ha caracterizado. Todo ello ha derivado en que "las principales preocupaciones del
profesorado en su actividad docente, - como ha señalado Saturnino de la Torre
(1995)-, no se refieran al desconocimiento de las técnicas de programación, ni
a la secuencia de objetivos y contenidos a lo largo del curso, tampoco a la
elaboración de actividades de aprendizaje o al dominio de los contenidos que ha
de impartir, ni por supuesto a la forma de evaluarlos. Todo esto ya lo domina o
lo adquiere progresivamente con la propia práctica. Muchos de los problemas se
centran en el alumno: cómo conseguir motivar a los alumnos desmotivados, cómo
mantener una atención continuada, como conseguir que el alumno integre los
objetivos culturales, cómo utilizar metodologías o estrategias didácticas que
hagan la clase más atractiva, o cómo atender a la diversidad de los alumnos.
En definitiva, el profesorado demanda propuestas concretas a sus problemas, y
estas tienen que ver con el cómo actuar ante situaciones cada vez más
frecuentes de desmotivación generalizada del alumno hacia los aprendizajes académicos.
Estamos pues, ante un problema de carácter didáctico y metodológico". En realidad y a pesar de todo el progreso conceptual constatado en la pedagogía
a favor de la consideración del alumno, a los profesores nos sigue siendo difícil
poder articular respuestas diversificadas susceptibles de atender las distintas
necesidades de los educandos, al no disponer muchas veces en nuestro haber de un
marco teórico referencial que nos brinde instrumentos de análisis y reflexión
sobre la práctica educativa, que nos permitan en definitiva comprender cómo
aprenden nuestros alumnos (Coll C., 1995). Con relación a la problemática del aprendizaje y en particular a la forma
de cada individuo aprender, los psicólogos de la educación coinciden en
apuntar que las personas poseemos diferentes estilos de aprendizaje, y
estos son en definitiva, los responsables de las diversas formas de los
estudiantes comportarse ante el aprendizaje (Enciclopedia de Psicología, 1998). A la importancia de considerar los estilos de aprendizaje como punto de
partida en el diseño, ejecución y control del proceso de enseñanza-
aprendizaje se han referido numerosos autores en el marco de la propia psicología
educativa y la didáctica en general. "La investigación sobre los estilos
cognitivos -refiere por ejemplo, D. Nunan (1991),- ha tenido grandes
implicaciones para la metodología al brindar evidencias que sugieren que el
acomodar los métodos de enseñanza a los estilos preferidos de los estudiantes,
puede traer consigo una mayor satisfacción de estos y también una mejora en
los resultados académicos". Por su parte R. Oxford (1993) apunta que "los estilos y estrategias de
aprendizaje sobresalen entre las variables más importantes que influyen en la
actuación de los estudiantes, por lo que se hace necesario continuar la
investigación en este sentido para determinar el papel exacto de los estilos y
estrategias, pero incluso en este nivel de comprensión podemos afirmar que los
profesores necesitan concientizarse más, tanto con los estilos como las
estrategias. Los profesores pueden ayudar a sus estudiantes concibiendo una
instrucción que responda a las necesidades de la persona con diferentes
preferencias estilísticas y enseñándoles a la vez como mejorar sus
estrategias de aprendizaje". De la amplia gama de interrogantes que rodea al estudio de los estilos de
aprendizaje como campo de investigación, en el presente artículo pretendemos
tener una primera aproximación conceptual a la definición del término en si,
abordando además diferentes enfoques que sustentan algunas de las más
reconocidas clasificaciones y taxonomías que se conocen sobre los estilos de
aprendizaje hasta detallar en una conceptualización de los estilos de
aprendizaje que tome en cuenta no solo la perspectiva cognitivista del
aprendizaje sino también la histórico- cultural, que finalmente posibilite
diseñar una concepción didáctica renovadora. Durante este primer artículo,
pretendemos responder las siguientes interrogantes: ¿Qué son los estilos de aprendizaje? La noción de estilos de aprendizaje o estilos cognitivos tiene sus
antecedentes etimológicos en el campo de la psicología. Como concepto fue
utilizado por primera vez en los años 50 del pasado siglo por los llamados
"psicólogos cognitivistas", quienes incentivados por el desarrollo de
la lingüística, la incipiente revolución tecnológica en el campo de la
informática y las comunicaciones a partir del surgimiento de las computadoras,
los descubrimientos en la ciencias neurológicas y el debilitamiento del
conductismo, comenzaban por aquel entonces a prestar especial atención al
hombre desde el punto de vista de la cognición. De todos fue Herman Witkin
(1954) uno de los primeros investigadores que se interesó por la problemática
de los "estilos cognitivos", como expresión de las formas
particulares de los individuos de percibir y procesar la información. Con
posterioridad a los trabajos de Witkin sobre dependencia- independencia del
campo, vieron la luz otras investigaciones referidas al tema de autores como
Holzman P.S. & Clein G.S., 1954; Eriksen C.W., 1954; Golstein K. &
Scheerer M., 1951; Kagan J., (cit. por Allport G., 1961 y Huteau M., 1989). Particular sentido adquirió el estudio de los estilos cognitivos con los
descubrimientos operados en el campo de la neurología durante los años 60, a
partir de los trabajos de Roger Sperry con relación a la especialización
hemisférica del cerebro, los que brindaron evidencias científicas acerca por
ejemplo, del desempeño del hemisferio izquierdo del cerebro en las funciones
relacionadas con el lenguaje, el razonamiento lógico, la abstracción, y del
hemisferio derecho en funciones referidas al pensamiento concreto, la intuición,
la imaginación, las relaciones espaciales y el reconocimiento de imágenes,
patrones y configuraciones. Con el auge de las psicologías cognitivista y humanista en otros campos del
saber y en particular la educación, los estudios desarrollados sobre los
estilos cognitivos pronto encontraron eco entre los pedagogos, principalmente en
países como Estados Unidos, donde desde los años 60 venía generándose un
amplio movimiento de reformas curriculares que clamaban por transformaciones
cualitativas en el sector, con vistas a la renovación de las metodologías
tradicionales y el rescate del alumno como polo activo del proceso de enseñanza-
aprendizaje. Sin embargo, y a diferencia de los teóricos de la personalidad,
los psicólogos de la educación, en lugar del término estilo cognitivo,
comenzaron en muchos casos a hacer uso del término estilo de aprendizaje,
explicativo del carácter multidimensional del proceso de adquisición de
conocimientos en el contexto escolar. Ello a la vez derivó en una amplia
diversidad de definiciones, clasificaciones e instrumentos de diagnóstico,
conformadores de los más disímiles enfoques y modelos teóricos con relación
al objeto-problema en cuestión. Así por ejemplo, mientras para autores como R. Dunn, K. Dunn y G. Price
(1979), los estilos de aprendizaje resultan ser "la manera en que los estímulos
básicos afectan a la habilidad de una persona para absorber y retener la
información", para otros como Gregory (1979), estos representan "los
comportamientos distintivos que sirven como indicadores de cómo una persona
aprende y se adapta a su ambiente". Una de las definiciones más divulgadas internacionalmente en la actualidad
es la de Keefe (1988) quien propone asumir los estilos de aprendizaje como
"aquellos rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos, que sirven como
indicadores relativamente estables de cómo los discentes perciben,
interaccionan y responden en sus ambientes de aprendizaje". Sin dudas y como afirma Curry (1983), uno de los obstáculos más importantes
para el desarrollo y aplicación de la teoría de los estilos de aprendizaje en
la práctica educativa es la confusión que provoca la diversidad de
definiciones que rodean al término, a lo cual se suma la heterogeneidad de
clasificaciones que abundan en el mundo con relación a los estilos de
aprendizaje. ¿Cómo clasificar los estilos de aprendizaje de los
estudiantes? Respecto a la clasificación de los estilos de aprendizaje, en nuestro
estudio pudimos constatar la existencia de una gama versátil de clasificaciones
en tipos de estilos o estudiantes, en la gran mayoría establecidas a partir de
dos criterios fundamentales, tal y como muestra la siguiente tabla: las formas
de percibir la información y las formas de procesarla. Criterios de clasificación de los estilos de aprendizaje Tipos de aprendices según los estilos de aprendizaje Autores Según las vías de percibir la información (Canales de aprendizaje) Auditivos, Visuales, Táctiles/ Kinestésicos Reid (1984); Dunn, Dunn and Prince (1989); O'Brien(1990); Oxford
(1993); Kinsella (1993) Visuales, Verbales Felder & Henríquez (1995) Concretos, Abstractos Gregorc (1982); Kolb (1984); McCarthy (1987) Sensoriales, Intuitivos Jung (1971); Myers & Myers (1980); Myers & McCaulley (1985);
Laurence (1993); Felder & Henríquez (1995) Según las formas de procesar la información Dependientes, Independientes Witkin et al. (1971, 1976,1977); Ramírez & Castañeda (1974);
Hai-Benson (1987); Carter (1987); Scarcella (1990): Magolda (1991) Activos, Reflexivos Kolb (1976), (1984); Reid (1987); McCarty (1987); Johnson et. al.
(1991); Felder & Henriquez (1995) Globales, Analíticos Cawley, Miller & Milligan (1976); Smith (1982); Cranston &
NcCort (1985); Schmeck (1988); Flannery (1991) Globales, Secuenciales Felder & Henriquez (1995) Causales, Secuenciales Gregorc (1982) Con desarrollo del hemisferio izquierdo del cerebro/ Con desarrollo
del hemisferio derecho del cerebro Williams (1983); Kane (1984); McCarthy (1987); Kinsella y.Esquerre
(1993) Atomísticos, Holísticos Marton (1988) Serialísticos, Holísticos Pask (1988) Inductores, Deductores Glaser (1988); Lahti (1986); Ropo (1987); Felder & Henriquez
(1995) Al profundizar más en detalle las diferentes concepciones en
el estudio de los estilos de aprendizaje, saltan a la vista cuatro modelos teóricos,
desde nuestro punto de vista, de trascendental valor investigativo y heurístico
para nuestra investigación: los modelos de Rita y Keneth Dunn, D. Kolb, R.
Schmeck y Linda VerLee Williams. Además de ser uno de los primeros enfoques aparecidos en el campo de la
educación acerca de los estilos de aprendizaje, el modelo propuesto por Rita y
Keneth Dunn (1978, 1982 cit. por Orlich D., 1995), se distingue por prestar
especial atención a lo que ellos dieran en llamar modalidades preceptuales, a
través de las cuales se expresan las formas preferidas de los estudiantes
responder ante las tareas de aprendizaje y que se concretan en tres estilos de
aprendizaje: estilo visual, estilo auditivo y estilo táctil o kinestésico. Otro enfoque muy difundido en el mundo sobre los estilos de aprendizaje es el
de la mente bilateral, sustentado en el estudio acerca de la asimetría
funcional del cerebro humano y que ha llegado a ser considerado por muchos
investigadores uno de los hallazgos científicos más importante que plantea el
cerebro humano en la contemporaneidad (Deglin V., 1976). De ahí que el tema
dejara de ser un campo reservado de los neuropatólogos y se convirtiera en
objeto de estudio de fisiólogos, especialistas del crecimiento, psicólogos y
también los educadores. Precisamente, sobre la base de las investigaciones neurológicas, en los últimos
años ha visto la luz en el mundo un interesante enfoque para el estudio de los
estilos de aprendizaje: el enfoque de la mente bilateral, fundamento básico del
llamado "arte de aprender con todo el cerebro". Para los seguidores
del enfoque de la mente bilateral en la educación, las investigaciones acerca
del cerebro muestran evidencias que: 1. Las dos partes
del cerebro captan y transforman la realidad (información, experiencia)
de manera diferente. 2. Ambos
hemisferios son igualmente importantes en términos del funcionamiento
del cerebro total. 3. Existen en los
seres humanos una propensión a utilizar más un hemisferio que otro
para determinadas funciones cognitivas (Pérez R., 1998). Sobre la base de estas características, autores como Linda VerLee Williams
han propuesto clasificar los estudiantes en predominantemente sinistrohemisféricos
(left- brained), si se distinguen por ser eminentemente verbales; resolver
los problemas de forma secuencial; procesar la información paso a paso, dato a
dato, en forma lineal y causal; preferir la conversación y la escritura; poseer
un pensamiento que sigue una lógica explícita; y los predominantemente
dextrohemisféricos (right- brained), los que tienden a ser menos verbales;
a resolver problemas intuitivamente; preferir imágenes y dibujos; procesar holísticamente
muchos datos a la vez, en forma simultánea, no lineal ni causal. Para la mayoría de los seguidores de la "mente bilateral" en la
educación, la tarea principal de la escuela moderna radica en lograr que los
estudiantes "aprendan con todo el cerebro", y en consecuencia
desarrollen un uso flexible de los dos hemisferios cerebrales (Kinsella K.,
1995). Otro de los modelos teóricos acerca de los estilos de aprendizaje de mayor
relevancia desde nuestro punto de vista es el propuesto por el psicólogo
norteamericano D. Kolb (1976, 1984), quien considera que los estudiantes pueden
ser clasificados en convergentes o divergentes, y asimiladores o acomodadores,
en dependencia de cómo perciben y cómo procesan la información. En tal sentido Kolb plantea, que las personas pueden captar la información o
la experiencia a través de dos vías básicas: la concreta, llamada por él experiencia
concreta y la abstracta, denominada conceptualización abstracta. De acuerdo a las formas de procesar la información, Kolb señala que algunas
personas, después de haber percibido una experiencia o información, prefieren
reflexionar sobre algunos aspectos, filtrar esa experiencia en relación con la
propia para crear nuevos significados en una elección pausada y deliberada.
Ello fundamenta una forma común de procesamiento de la información: la observación
reflexiva, opuesta a una segunda, la experimentación activa, propia
de aquellas personas que toman una información y casi de inmediato se ven
precisadas a utilizarla, actuando sobre la realidad para transformarla. Según la tipología de Kolb, los estudiantes divergentes se
caracterizan por captar la información por medio de experiencias reales y
concretas y por procesarla reflexivamente, los convergentes por percibir
la información de forma abstracta, por la vía de la formulación conceptual
(teóricamente) y procesarla por la vía de la experimentación activa. Por su parte, los asimiladores o analíticos, tienden también a
percibir la información de forma abstracta, pero a procesar reflexivamente.
Finalmente los acomodadores perciben la información a partir de
experiencias concretas y la procesan activamente. Ciclo de aprendizaje propuesto por Kolb D. (1990) Otro de los enfoques de significativa importancia para la investigación
sobre estilos de aprendizaje en el marco de la educación es el de R. Schmeck,
el cual se vincula directamente a estudios sobre estrategias de aprendizaje. En
sus investigaciones, este autor demuestra que los alumnos pueden llegar a
potenciarse académicamente siempre y cuando desarrollen estilos y estrategias
de aprendizaje adecuados. Para Schmeck el estudiante en un marco escolar propicio realiza un doble
aprendizaje: el relativo a la materia y el relativo al proceso de pensamiento.
Si este al estudiar un tema lo memoriza, aprende a memorizar; si al estudiar lo
sintetiza, aprende a sintetizar. Ello manifiesta que la formación del alumno en
estrategias de aprendizaje no tan solo le ayuda a mejorar su rendimiento académico,
sino también el desarrollo de la comprensión, la síntesis, el análisis, en
los que se basan los procesos de pensamiento y los cuales los profesores
demandan de los estudiantes cuando les piden que sean analíticos, críticos,
creativos, seres pensantes. La investigación en estrategias de aprendizaje
también llevó a Schmeck a concluir que cada persona desarrolla durante su
vida, como característica de su personalidad, un estilo de aprendizaje. Schmeck (1988) definió tres estilos de aprendizaje distintos, los cuales se
caracterizan por usar una estrategia de aprendizaje en particular y por alcanzar
niveles de aprendizaje diferentes: 1. Estilo de profundidad: propio de aquel alumno que usa la
estrategia de conceptualización, lo cual quiere decir que cuando estudia
abstrae, analiza, relaciona y organiza las abstracciones (estrategia
facilitadora de un aprendizaje de alto nivel). 2. Estilo de elaboración: el cual implica la utilización por
parte del estudiante de una estrategia personalizada. Para este estudiante el
contenido de estudio ha de estar relacionado directamente con él mismo, con sus
experiencias, con lo que ha pasado o piensa que va a pasar (estrategia
facilitadora de un aprendizaje de nivel medio). 3. Estilo superficial: el cual implica el uso de una estrategia
centrada en la memorización; el alumno solo recuerda el contenido que repasó
al estudiar (estrategia facilitadora de un aprendizaje de bajo nivel). La adquisición de estrategias según Schmeck, forma parte del proceso de
desarrollo personal del alumno hasta que estas crean un estilo de aprendizaje.
Cambiar las estrategias implica incidir en el estilo que forma parte de las
características personales del estudiante. De modo que las estrategias y el
estilo de aprendizaje reflejan una forma de pensamiento. Para Schmeck y sus seguidores (Rojas G. & Quesada R., 1992), la escuela
ha de preocuparse de manera efectiva de las estrategias de aprendizaje y de
pensamiento, es decir, orientarse al qué y cómo aprenden los estudiantes, y
también suplir el uso del enfoque tradicional por uno cualitativo, que le
permita al estudiante a partir del enriquecimiento de sus estructuras
cognoscitivas, desarrollar estrategias y un estilo de aprendizaje de alto nivel. En general, al valorar las diferentes clasificaciones abordadas durante
nuestro estudio, salta a la vista el fundamento eminentemente cognitivista que
subyace en la esencia de cada concepción, lo que a nuestro juicio, guarda
relación con la propia postura que los diferentes autores asumen con relación
al proceso de aprendizaje por una parte y a la personalidad por otro. Al
respecto baste señalar que para los cognitivistas el aprendizaje es entendido básicamente
en términos de procesamiento de información como requisito imprescindible y
suficiente para regular racionalmente la conducta del ser humano, obviando en
algunos casos el papel de la afectividad, y del contexto en el aprendizaje
humano. Por otra parte, la personalidad para muchos de los autores consultados,
no pasa de ser una dimensión más de las diferencias individuales, a la par con
motivación, capacidades, inteligencia, sistema de creencias, estrategias,
estilos de aprendizaje, etc. Aquí precisamente radica, a juicio de autores como
Albertina Mitjans (1995), la limitante principal de muchos de los enfoques
concebidos en el mundo con relación a los estilos de aprendizaje: en considerar
la personalidad como dimensión de las diferencias individuales, lo que conduce
al propio debate sobre si el estilo constituye una dimensión de la personalidad
o una dimensión del funcionamiento cognitivo lo que expresa, en última
instancia, la no superación de la separación entre cognición y personalidad
(Mitjans, A. 1995). "Los intentos de estudiar los distintos estilos de aprendizaje, ha señalado
por otra parte Butkin (1977, citada por Fariñas G. (1995), han sido
aproximaciones válidas hasta cierto punto, porque no han logrado trascender las
interpretaciones acerca del aprendizaje fuera del enfoque tradicional, elevarlas
al contexto de la personalidad e integrarlas a ésta o a la inversa: verlas
desde una óptica holística, personológica". ¿Es posible superar la visión eminentemente
cognitivista que caracteriza el estudio y abordaje de los estilos de
aprendizaje? Para lograr superar la visión, atomizada, que sustenta el punto de vista de
muchos estudiosos del tema de los estilos de aprendizaje, consideramos a bien
asumir una conceptualización de aprendizaje y personalidad derivada de enfoque
histórico- cultural, entre cuyos aspectos más trascendentales y positivos están: Para Vigostky y sus seguidores el aprendizaje, es no solo un proceso de
realización individual, sino una actividad de naturaleza social, una actividad
de producción y reproducción del conocimiento mediante la cual el niño
primero asimila los modos sociales de actividad y de interacción, y más tarde
en la escuela, además, los fundamentos del conocimiento científico, bajo
condiciones de orientación e interacción social. A través de este concepto de
aprendizaje en cuyo centro Vigotsky pone al sujeto activo, consciente, orientado
hacia un objetivo, su interacción con otros sujetos, sus acciones con el objeto
a través de diversos medios en condiciones socio históricas determinadas, este
autor promueve también su teoría acerca del desarrollo. Para Vigotsky, lo que las personas pueden hacer con la ayuda de otros puede
ser, en cierto sentido, más indicativo de su desarrollo mental que lo que
pueden hacer por si solos. De aquí que considere necesario no limitarse a la
simple determinación de los niveles evolutivos reales, si se quiere descubrir
las relaciones de este proceso evolutivo con las posibilidades de aprendizaje
del estudiante, por lo que resulta imprescindible revelar como mínimo dos
niveles evolutivos: el de sus capacidades reales y el de sus posibilidades para
aprender con ayuda de los demás. La diferencia entre estos dos niveles es lo
que denomina "zona de desarrollo próximo" que el define como
"la distancia entre el nivel real de desarrollo determinado por la
capacidad de resolver un problema y el nivel de desarrollo potencial,
determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un
adulto o en colaboración con otro compañero más capaz. Por otra parte, la personalidad vista desde el enfoque histórico-
cultural es asumida no como simple dimensión de las diferencias individuales
sino como el sistema o todo integrador y autorregulador de los elementos
cognitivos y afectivos que operan en el sujeto y además como configuración única
e irrepetible de la persona (Fariñas G., 1995). Dentro de esta concepción de
personalidad es posible y factible de esta forma ubicar el estilo de aprendizaje
como expresión de la unidad de lo cognitivo y lo afectivo, de su singularidad e
irrepetibilidad. Desde esta perspectiva precisamente, pretendemos aproximarnos a un modelo
conceptual cualitativamente superior en el estudio de los estilos de
aprendizaje, toda vez que ella brinda la base de un enfoque holístico que nos
permite ver la educación como un proceso desarrollador, que potencia el
desarrollo personal del estudiante a partir de sus zonas de desarrollo real y
potencial; asumir la personalidad como expresión de la unidad de los cognitivo
y lo afectivo; y enfatizar en los procesos de autoconocimiento y autovaloración
personal, como vías para la autoeducación, para la participación plena de los
sujetos en su aprendizaje. Todo ello, nos conduciría necesariamente a redefinir
el propio concepto en cuestión así como los criterios vertebradores que históricamente
han sustentado los diferentes enfoques metodológicos, incorporándoles una
nueva dimensión: la socio- afectiva. Desde nuestra perspectiva por tanto, los
estilos de aprendizaje se caracterizan por: Sobre la base precisamente de estos preceptos vemos los estilos de
aprendizaje proyectados en 4 dimensiones diferentes, de acuerdo a los siguientes
criterios vertebradores: Ello nos conduce a plantearnos la siguiente taxonomía de los estilos de
aprendizaje: Estilos de aprendizaje relacionados con las formas preferidas de los
estudiantes de percibir la información: estilo visual, estilo verbal- auditivo. Para ver el gráfico seleccione la opción ¨Bajar trabajo¨
del menú superior ¿Como concebir didácticamente una enseñanza que tome
en cuenta los estilos de aprendizaje? La concepción teórica conformada para la comprensión y estudio de los
estilos de aprendizaje proporciona sin dudas, información básica, aunque no
suficiente para organizar la teoría y práctica de un proceso de enseñanza-
aprendizaje que pretenda tributar al desarrollo de la personalidad.
Indiscutiblemente, se hace necesario establecer los fundamentos didácticos
necesarios para concebir un proceso de enseñanza- aprendizaje desarrollador
sobre la base de los estilos de aprendizaje. Al respecto consideramos que cualquier propuesta didáctica que pretenda
tomar en cuenta los estilos de aprendizaje debe ante todo partir por distinguir
el carácter rector de la enseñanza con relación al desarrollo psíquico,
considerándolo como fuente de ese desarrollo. Enseñar es pues, guiar,
estimular a los estudiantes a que reflexionen sobre cómo aprenden en sentido
general; es atender la diversidad en términos de estilos de aprendizaje,
reconocer a decir de G. Fariñas (1995) "el carácter irrepetible de la
persona, que cada uno de nuestros alumnos tiene una forma propia de aprender, un
potencial singular de desarrollo, de naturaleza eminentemente motivacional en la
que inciden significativamente las preferencias personales". Un aspecto
importante dentro del proceso de enseñanza consistiría de esta forma, en
valorar las formas preferidas de los estudiantes aprender, para poder asegurar
así la variedad de métodos, procedimientos de enseñanza y aprendizaje,
medios, formas de organizar el espacio, y de evaluar, que propicien el interés,
la participación e implicación personal de los estudiantes en las tareas de
aprendizaje, y el desarrollo de sus potencialidades. Sobre la base de los presupuestos vigotskianos, reconocemos entonces que una
enseñanza desarrolladora es la que conduce al desarrollo, va delante del mismo-
guiando, orientando, estimulando, aquella que se propone conocer de manera
integral al alumno, incluidas sus fortalezas y debilidades en términos de sus
estilos de aprendizaje, a fin de determinar como proceder, cómo ampliar
continuamente los límites de la zona de desarrollo próximo o potencial y, por
lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del sujeto, cómo promover y
potenciar aprendizajes desarrolladores. Aprender, dentro de esta concepción, por otra parte no es solamente
lograr cambios medibles en los conocimientos, hábitos y habilidades. Aprender
significa ante todo aprender a aprender, sobre la base al menos de los tres
preceptos básicos establecidos por autores como Smith (1985), Stouch y Brown
(1993): conocer acerca del aprendizaje como proceso, conocer los estilos
preferidos de aprendizaje y desarrollar habilidades de aprendizaje efectivas. Implica además, no solamente que el alumno adquiera conocimientos, sino
desarrolle habilidades que puedan trascender en la configuración y desarrollo
de la personalidad (Fariñas G., 1995); aprenda a adecuar su estilo preferido de
aprendizaje al método de enseñanza del profesor activando procedimientos y
estrategias que le permitan flexibilizar su método de aprendizaje; aprenda a
ser autónomo en el aprendizaje para desarrollar una actitud positiva hacia
aquellos contextos donde ya no se cuente con la ayuda del maestro o de otro
alumno; aprenda a regularse, sobre la base del autoconocimiento; se sienta
responsable de los resultados de aprendizaje y actúe en correspondencia. En esta concepción didáctica el proceso de enseñanza-
aprendizaje se proyecta por tanto, en tres dimensiones: la
instructiva, la educativa y la desarrolladora, constituyendo estas en si
mismo tres procesos distintos que se ejecutan a la vez interactuando e influyéndose
mutuamente de una manera dialéctica. Si bien son procesos diferenciados con
objetivos y contenidos propios, se dan en unidad, toda vez que todo momento
instructivo es a la vez educativo y desarrollador. De modo que, cuando el alumno
aprende a aprender, disponiendo por ejemplo de procedimientos didácticos que le
permitan hacer corresponder su estilo de aprendizaje con el estilo de enseñanza
del profesor, se apropia de conocimientos y desarrolla habilidades (instructivo)
estimulando sus propias potencialidades, su capacidad de autorregularse
(desarrollador), ganando a la vez autoconfianza, aprendiendo a ser tolerante,
flexible, comunicativo, comprensivo (educativo). Dentro de esta concepción, la
dimensión desarrolladora se amplifica, en tanto el alumno aprende no solo a
autorregularse, a conocer sus puntos débiles y fuertes, aprende cómo explotar
sus potencialidades durante el aprendizaje. Un análisis más profundo, esencial, del proceso de enseñanza- aprendizaje
nos conduce a la caracterización de los componentes estructurales de dicho
objeto de estudio ahora matizados con la incorporación de un nuevo componente:
los estilos de aprendizaje. Para ello partimos del reconocimiento de una
interrelación dialéctica entre los componentes del proceso. Desde la perspectiva de la concepción desarrolladora que proponemos, de
todos los componentes del proceso de enseñanza- aprendizaje, reconocemos al problema
como su punto de partida, en tanto este determina los objetivos, y estos a su
vez los contenidos del proceso. El problema expresa la situación de un objeto,
en este caso el proceso de enseñanza- aprendizaje, generada por una carencia,
una insuficiencia o necesidad en el sujeto y que precisa de ser transformada. En
el caso del proceso de enseñanza- aprendizaje el problema se expresa en términos
de la necesidad de formar integralmente al niño o al joven y prepararlo para
que se desempeñe social y profesionalmente en la sociedad. Dada esta necesidad,
la enseñanza tiene como aspecto central de sus objetivos el que los
estudiantes adquieran las competencias que les permitan acceder a desarrollarse
a plenitud, sobre la base entre otras formas del aprender a aprender, y en
particular a partir del desarrollo de estilos de aprendizaje que tributen a la
autorregulación del aprendizaje, el crecimiento personal y formación integral
de la personalidad, de forma que más allá de lo instructivo vaya a lo
educativo y a lo desarrollador en tanto promueva aprendizajes que perduren, que
transformen al aprendiz. La precisión dentro del objeto de aquellos aspectos necesarios para
cumplimentar los objetivos, nos conduce a los contenidos, los que se
manifiestan en la selección de los elementos de la cultura para ser adquiridos
por los estudiantes en su formación. En este caso, los contenidos se expresan a
través del sistema de conocimientos, las habilidades y los valores que
pretendemos los estudiantes desarrollen, a lo que en nuestro caso, añadimos los
estilos de aprendizaje, por ser elementos potenciadores de estos propios
conocimientos, habilidades y valores. Por su parte el método, como componente en el que se expresa el modo
de desarrollar el proceso por los sujetos, es tal vez de todos con el que más
relación directa guarda el concepto de estilo (de enseñanza y de aprendizaje).
Al sistema de métodos, procedimientos y formas a través de los cuales se
manifiesta el método bien cabría incorporar los estilos de enseñanza y
aprendizaje como elemento psicológico que matiza la actividad del profesor y el
estudiante durante el proceso de enseñanza- aprendizaje. La evaluación como función de la dirección del proceso, constituye
un elemento importante en la concepción que proponemos en tanto está llamada a
potenciar la autovaloración del estudiante durante el aprendizaje, sus
fortalezas y debilidades, sus preferencias y expectativas, los procedimientos
empleados; el autocontrol de lo aprendido, la regulación de la actividad. Ésta
por tanto será cualitativamente superior en tanto está concebida de forma que
contribuya a la autonomía del alumno, a que valore cómo aprender. Para ver el gráfico seleccione la opción ¨Bajar trabajo¨ del menú
superior El carácter sistémico del proceso de enseñanza-
aprendizaje ha de expresarse en las relaciones dialécticas entre los
componentes que lo conforman, entre estos y la actividad conjunta que realizan
el profesor y el alumno. Ejemplo de ello es el carácter dialéctico que puede
caracterizar a los estilos de aprendizaje como objetivo, contenido y método del
proceso. Los fundamentos metodológicos del proceso de enseñanza- aprendizaje en su
conjunto se expresan a través del conjunto de principios que rigen la
didáctica general y que son aplicables también a la concepción didáctica que
proponemos: La importancia de estos principios estriba en que en ellos se sintetizan los
fundamentos que: determinan en gran medida la acción del maestro por constituir
orientaciones elementales para la planificación y dirección del proceso;
tienen vigencia general más allá de la enseñanza de cualquier disciplina
particular; son esenciales en tanto ejercen su influencia en todo el proceso de
enseñanza, en todos sus aspectos y tareas; determinan el carácter y la
estructura de la materia de enseñanza y son esenciales para su elección y
organización; constituyen un sistema, lo que significa que se determinan y se
penetran mutuamente. En sentido general, consideramos que los procesos actuales de reformas
educativas a través de los cuales pretendemos transformar la realidad de
nuestras instituciones escolares no serían del todo posible sin un cambio
eminente de mentalidad en los propios sujetos involucrados en el proceso de enseñanza-
aprendizaje: profesores y alumnos, un cambio en su papel tradicional como
transmisores de conocimientos y receptores de información, un cambio en la
forma de enseñar y de aprender, de evaluar a los demás y evaluarse a si mismo,
un cambio que conduzca a adoptar una perspectiva educativa más flexible, más
respetuosa y tolerante hacia la diversidad de formas de ser y de aprender, más
variada en métodos, contenidos, tipos de evaluación, más motivante y
personalizada, y por tanto potenciadora del desarrollo personal. Para ello, en
nuestra modesta opinión, resulta necesario e imprescindible tomar en cuenta los
estilos de aprendizaje, preocuparnos no solo por su diagnóstico, sino también
por su tratamiento didáctico en aras de contribuir a la formación y desarrollo
armónico de nuestros estudiantes, al logro de niveles superiores de
integralidad e independencia en sus personalidades. Allport G. (1961) La personalidad: su configuración y desarrollo, Edición
Revolucionaria. Brown P. C. (1995) Teaching and Learning: Can the Styles be Matched,
Concordia University. Butkin G. A. (1977) Hacia el problema de las diferencias individuales en la
teoría de la formación por etapas de las acciones mentales, cit. por Fariñas
G. (1995). Coll C. et. al. (1994) El análisis de la práctica educativa: Reflexiones y
propuestas en torno a una aproximación multidisciplinar, Revista Tecnología y
Comunicación Educativas, Año 9, No. 24, julio-septiembre, p. 3-30. Davis, E. C. et al. (1994) Helping Teachers and Students Understand Learning
Styles, English Teaching Forum, Vol. 32, No. 3, July. Díaz T. (1997) Fundamentos pedagógicos de la Enseñanza Superior, CECES
Universidad de P. del Río. Dunn R. y Kenneth D. (1978) Teaching Students Through Their Individual
Learning Styles, cit. por Orlich D. & Harder R. (1995). Fariñas L. G. (1995) Maestro, una estrategia para la enseñanza, Editorial
Academia, La Habana. Felder R. M. & Henriquez E. R. (1995) Learning and Teaching Styles in
Foreign and Second Language Education, Foreign Language Annals, 28, No. 1. Fernández, L. (1993) Educación y personalidad ¿posible estandarización?,
Educación y Ciencia, Vol. 2, No. 7, enero-junio, p. 47-50 Garger, Stephen & Guild, Pat (1984) Learning Styles: The Crucial
Differences, en Curriculum Review Journal, February, p. 9-12. Gatbonton E. (1996) Learning Styles: Practical Implications for the
Classroom, V GELI Annual Convention, Escuela Internacional de la Habana. González R. F. & Mitjans, A. (1989) La personalidad, su educación y
desarrollo, Editorial Pueblo y Educación. Guild P. & Garger, S. (1985) Marching to Different Drummers, Alexandria,
VA: Association for Supervision and Curriculum Development (ASCD). Heller M. (1993) El arte de enseñar con todo el cerebro: una respuesta a la
necesidad de explorar nuevos paradigmas en educación, Editorial Biosfera. Huteau M. (1989) Concepciones cognitivas de la personalidad, Editorial
Fundamentos. Keefe J. & Ferrel B. (1990) Developing a Defensible Learning Style
Paradigm, cit. por Pérez R. (1998) Kinsella K. (1995) Understanding and Empowering Diverse Learners in ESL
Classrooms en Learning Styles in the ESL/EFL Classroom, Heinle & Heinle
Publishers, University of Wyoming. Kolb D. (1984) Experiential Learning: Experience as the Source of Learning
and Development, cit. por Felder Richard & Henriquez Eunice (1995) Mitjans A. (1995) Programas, técnicas y estrategias para enseñar a pensar y
a crear: un enfoque personológico para su estudio y comprensión, en Pensar y
crear: estrategias, métodos y programas, Editorial Academia, 1995. Oxford R. (1989) The Role of Styles and Strategies in Second Language
Learning, Eric Digest, Center for Applied Linguistic, December. Pozo J. I. (1996) Maestros y aprendices, Alianza Editorial. Rogers C.R. (1982) Libertad y creatividad en la educación, Editorial Paidos,
Barcelona. Rojas G. & Quesada R. (1992) El aprendiz: polo olvidado en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, en Revista Perfiles Educativos, enero-junio, No. 55-56. Schmeck, R. (1988) Individual Differences and Learning Strategies in Learning
& Study Strategies Issues in Assessment, Instruction & Evaluation, New
York, Academic Press. Segalowitz N. (1995) Individual Differences in Second Language Acquisition,
Concordia University, Montreal. Violand-Sanchez E. (1995) Cognitive and Learning Styles of High School
Students: Implications for ESL Curriculum Development in Learning Styles in the
ESL/EFL Classroom, Heinle & Heinle Publishers, University of Wyoming. Williams L. V. (1995) Aprender con todo el cerebro, Editorial Martínez Roca,
Colombia Witkin H. et al. (1977) Field-Dependent and Field-independent Cognitive
Styles and Their Educational Implications, cit. por Garger Stephen y Guild Pat
(1984). ------------------------------------------------------------------------ Enciclopedia de Psicología (1998) Editorial Océano. Enciclopedia de Psicopedagogía (1997) Océano Grupo Editorial. Juan Silvio Cabrera Albert Universidad "Hermanos Saíz", Pinar del Río, Cuba Publicación enviada por Juan Silvio Cabrera Albert Contactar mailto:jsilvio@fcsh.upr.edu.cu Código ISPN de la Publicación EpZkAEyplklsnaccBa Publicado Wednesday 31 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||