Monografias | Hacia una comprensión pedagógica de los valores humanosHacia una comprensión pedagógica de los valores humanosResumen: En nuestra época la problemática de los valores ha adquirido una relevancia de primer orden, y está en el centro de agudas disquisiciones teórico - filosóficas. Ante las preguntas: ¿Puede el hombre hallar solución al conflicto que durante milenios ha tenido con su propia esencia?. ¿Podrá el hombre realmente llegar a ser feliz?. ¿Cuándo el hombre será hermano del hombre y no su lobo?. Las respuestas menudean, y por supuesto, son múltiples los puntos de vista en dependencia de la concepción del mundo de quien interprete este fenómeno; respuestas a veces con un marcado énfasis reaccionario. Bases teórico- metodológicas acerca de
la formación de valores. En nuestra época la problemática de los valores ha
adquirido una relevancia de primer orden, y está en el centro de agudas
disquisiciones teórico - filosóficas. Ante las preguntas : ¿Puede el hombre
hallar solución al conflicto que durante milenios ha tenido con su propia
esencia ? ¿ Podrá el hombre realmente llegar a ser feliz ?¿ Cuándo el hombre
será hermano del hombre y no su lobo ?. Las respuestas menudean, y por
supuesto, son múltiples los puntos de vista en dependencia de la concepción
del mundo de quien interprete este fenómeno; respuestas a veces con un marcado
énfasis reaccionario. El problema incide en que el hombre moderno inmerso en su vorágine,
que ha traído como resultado la formación de un mundo unipolar a cuya cabeza
se encuentra el país más poderoso y agresivo del planeta, la situación del
mal llamado fin de la guerra fría, la desideologización de las relaciones
internacionales, el proceso de globalización y la política neoliberal de
algunos estados del tercer mundo, llega uno a preguntarse si existe algo en el
ser humano indestructible que le permita establecer un diálogo fraterno con sus
semejantes y al mismo tiempo dar su vida por los mismos. El estudio de la personalidad constituye una de las problemáticas
más importantes de la ciencia filosófica, pedagógica y psicológica por las
variadas manifestaciones y especificidades que la caracterizan en
correspondencia con las condiciones concretas de vida y existencia . Para la
educación cubana, el objetivo de formar una personalidad armónica e
integralmente desarrollada responde a un propósito esencial de la política del
Estado . Este tema es objeto de análisis de diferentes ciencias en
especial de las sociales, a su vez, es una cuestión evidentemente práctica, lo
cual se refleja en múltiples investigaciones acerca de la personalidad y su
formación que se realizan en el mundo contemporáneo. Dentro de las temáticas más importantes que han sido
estudiadas relacionadas con la formación de la personalidad en general y en
particular sobre la educación en valores, la moral ocupa un destacado lugar,
por lo que constituye una preocupación no sólo en la formación de la juventud
sino también en los trabajadores, empresarios que son personas adultas. Es importante analizar que las formaciones morales como parte
de la regulación inductora de la personalidad guían y dirigen la actuación
del hombre y hacen que asuma una actitud correcta y acertada frente a las
exigencias que la vida y la sociedad contemporánea plantean. Al respecto, el
Dr. Juan Morí Lois expresa: "La educación debe priorizar los valores y
revelar los ideales, preparar al hombre para la vida. "(1). Uno de los propósitos esenciales de nuestra educación es
formar un hombre con principios y valores que les permitan enfrentar las
complejas situaciones, asimilar los cambios y buscar soluciones acertadas a los
problemas complejos del mundo moderno. La formación moral no puede ser impuesta al hombre desde el
exterior, requiere de cierto sistema individual de valores, puntos de vista,
ideales, los cuales se exigen en el sujeto de forma determinada y que en la
misma medida que revelen sus relaciones con los que le rodean, reflejen además
un sistema individual de significados, modelos a seguir, los que
consecuentemente deben ser la guía de la actuación. La moral, como forma de la conciencia social, origina en el
hombre motivaciones decisivas que permiten orientar su conducta hacia objetivos
concretos. Su particularidad específica, como forma de la conciencia social,
está dada en que refleja los vínculos del ser social, sus relaciones con los
demás personas, la actitud del individuo, ante el trabajo, el colectivo y todo
lo que le rodea, es decir, hacia su entorno natural y social. La moral es, siguiendo el criterio de M. Rosenthal y P.
Ludin, la "forma de la conciencia social en que se reflejan y se fijan las
cualidades éticas de la realidad social. La moral constituye un conjunto de
normas de convivencia y de conducta humana que determinan las obligaciones de
los hombres, sus relaciones entre sí y con la sociedad."(2) El concepto expresado denota claramente que no se valoran en
la moral únicamente contenidos normativos, conductas estandarizadas, sino
especialmente la posición activa de cada sujeto, su individualidad y las formas
que utilice en la regulación del comportamiento. Se coincide con Fernando González Rey en su obra "La
personalidad, su educación y desarrollo ", cuando plantea: "Es cierto
que la moral, como sistema supraindividual de valores, normas y principios, se
determina por la necesidad social a la que este sistema sirve ". - Y agrega
posteriormente que - "... el conjunto de expectativas, normas, valores y
principios de la sociedad son individualizadas por el sujeto y encuentran su
lugar en la regulación del comportamiento de la personalidad de quien los asume
".(3) De aquí se deriva que en el análisis del desarrollo moral
se tenga en cuenta, además de las relaciones del hombre con su medio, las
formas en que cada uno interiorice dichas normas, principios y valores, cómo
los instrumente en sus acciones tanto externas como internas y podemos agregar,
en su lenguaje o proceso comunicativo. Es a partir de lo apuntado que la asimilación de los valores
morales por los estudiantes en general adquiere una importancia capital, pues los mismos
forman parte de su ética profesional. K. D. Radina (4) destaca que la educación moral ocupa un
lugar esencial en el desarrollo multifacético de la personalidad, por
constituir una guía en sus acciones valorativas. El desarrollo de las
formaciones morales debe ser dirigido a través del proceso educativo, pues no
se forma espontáneamente, sino mediante un sistema organizado de influencias.
En el centro de este proceso se encuentra "el propio hombre como sujeto y
objeto de la actividad y jugando el rol de eje fundamental de dicha transformación". Con el perfeccionamiento de los procesos educativos y el
esclarecimiento de cómo se desarrollan en el hombre sus particularidades psicológicas
es como la personalidad asimila las influencias de la sociedad. Al respecto el Dr. Juan Mari Lois señala: "El proceso
educativo es correlacionar la ideología con las necesidades y expectativas de
los ciudadanos y a partir de esta correspondencia, trazar las finalidades
esenciales que deben atravesar. Permear todo el sistema educativo." (5) En la Cuba de hoy donde la actividad fundamental está
encaminada a preservar las conquistas de la Revolución, en los marcos del
llamado Período Especial, el fortalecimiento de valores en el estudiante
resulta ser una tarea que no se encuentra en la periferia de la labor educativa,
sino en su línea principal. Se hace necesario el tratamiento de este tema especialmente
por dos razones: Primero, si consideramos como un principio ético lo que
sabiamente expresara José Martí: "La educación, empieza con la vida y no acaba sino con
la muerte"(6), segundo, porque la educación de valores no escapa a las
exigencias del progreso tecnológico, al bienestar y al desarrollo ético de los
estudiantes, por la constante elevación de la calidad de vida realmente humana. Para formar un estudiante que sea capaz de reflexionar
racional y consistentemente ante el reclamo de los demás, de emitir juicios, de
sensibilizarse con el compañero, de tomar decisiones justas y acertadas hay que
educarlo en una cultura de valores, para que pueda poner en claro el sentido de
su vida, para que construya su marco referencial, más allá de lo puramente
material o inmediato, y configure la naturaleza misma de su ser. En fin, para
educar un estudiante con la capacidad de situarse en una posición digna en el
mundo contemporáneo. Debe ser propósito social, en los momentos actuales, dar
marcada prioridad a los aspectos educativos, especialmente a la formación de
valores, riqueza legada por los pueblo, por sus mejor de sus tradiciones patrióticas,
culturales y familiares. El carácter de los valores morales como orientadores y
reguladores internos, hace que estos ocupen un lugar especial dentro del
sistema, formando parte del contenido movilizativo de los restantes valores al
estar presentes en la premisa, el fundamento y la finalidad del acto de conducta
humana en cualquier esfera de la vida aspecto muy importante en la actividad del
estudiante El valor moral expresa la significación social positiva de
un fenómeno - hecho, acto de conducta, en forma de principio, norma o
representación del bien, lo justo, el deber, con un carácter valorativo y
normativo a nivel de la conciencia que regula y orienta la actitud del individuo
hacia la reafirmación del progreso moral, el crecimiento del humanismo y el
perfeccionamiento humano. La novedad científica de esta argumentación está dada en
el estudio de cómo se puede trabajar los valores a través de la clase,
mediante la combinación de un sistema de influencias educativas debidamente
organizadas, es factible continuar fortaleciendo los valores morales en el
estudiante de hoy. La significación teórico- práctica está determinada por
la necesidad de continuar profundizando en aspectos complejos, como la regulación
inductora de la personalidad, básicamente en lo relacionado con el
fortalecimiento de valores morales para valorar la conducta y el comportamiento
del estudiante. Objetivo: Proponer un sistema de acciones encaminadas al
tratamiento de las valores Humanos desde la clase. 1.1- Bases teórico- metodológicas acerca de la formación
de valores. En los umbrales del siglo XXI se torna absolutamente
necesario retomar con toda la fortaleza posible las posiciones que fundamentan
el carácter eminentemente humano de los procesos educativos como exigencia para
la vida social contemporánea. Para la consideración del enfoque humanista como comprensión
del proceso de formación del hombre se precisa analizar de forma breve la
significación del término humanismo al cual en la literatura se trata con una
interpretación teológica, filosófica, literaria, psicológica, sociológica y
pedagógica esencialmente. Frecuentemente el humanismo, se asocia con la etapa
renacentista. La Filosofía de esta época fue humanista porque encontró en el
resurgimiento del pensamiento filosófico clásico un medio de justificar el
interés de ascenso por los fenómenos naturales y humanos. De este modo, es común encontrar denominado al humanismo
como: "El movimiento literario de retorno a los valores clásicos y de
exaltación de lo humano, producido con el renacimiento"(7). En este caso
se circunscribe la definición a una esfera específica de la actividad humana,
la literaria. El citado término puede encontrarse con diferentes
interpretaciones que encierran la esencia del ser humano y otros elementos
relacionados directamente con sus posibilidades de manifestación, de esta forma
se define como: "movimiento moral e intelectual tendiente a desarrollar en
el hombre las facultades propiamente humanas y a multiplicar las instituciones
culturales"(8). En otras determinaciones aparece el concepto con otra dimensión
pero en la propia esfera literaria apuntada, en este caso aparece como: "
La convicción de que los valores espirituales e ideales son de categoría
suprema en la constitución de la realidad, y que estos valores se expresan más
adecuadamente en las grandes creaciones clásicas de la humanidad en la
literatura"(9). Algunos estudiosos sobre el humanismo prefieren clasificar al
mismo de acuerdo a su significación, así se conceptualiza, el humanismo actual
como : "actitud práctica o concepto teórico de quienes luchan por el
desarrollo de las funciones propiamente humanas del hombre, e incluso
consideramos al hombre como valor supremo "(10). En una comprensión amplia del término se expresa como
humanismo científico la "doctrina o práctica consistente en pedir también,
principalmente, al estudio de las ciencias, la formación humana que
antiguamente se pedía casi exclusivamente al estudio de las letras" (11). Se registran también referencias al humanismo, cristiano,
socialista, burgués, trágico, alemán, etc., todos ellos al igual que los
mencionados constituyen expresión de la intención del hombre de comprenderse
de una u otra forma en los límites de lo que él es y debe ser ( Relación del
SER y el DEBER SER ). Queda totalmente claro que las diferentes interpretaciones
del humanismo ya sea como movimiento, convicción, teoría, doctrina, actitud,
incluso como filosofía revelan un enfoque progresista y renovador en las
diferentes épocas del desarrollo humano. Tomando como base las consideraciones anteriores es
comprensible que la pedagogía como ciencia de la formación del hombre tenga
dentro de sus propósitos esenciales: La humanización de cada generación en
correspondencia con las condiciones y necesidades de su época. Es precisamente por esta razón que al aludir en este trabajo
a la necesidad del enfoque humanista en los estudiantes, no estamos entendiendo
el humanismo como una tendencia, teoría, doctrina, etc., sino como un sustrato,
un fundamento, una comprensión del proceso de expresión y comportamiento del
hombre. Hacemos referencia al enfoque humanista en un plano de
reflexión donde consideramos al humanismo como: La comprensión del proceso de
formación del hombre en el que el desarrollo humano individual en todas sus
dimensiones adquiera un verdadero sentido al ponerse en función de toda la
humanidad (12). Esta comprensión del humanismo, expresa una significación
ilimitada de este concepto, incluso nos permite compartir con el gran humanista
Erasmo de Rotterdam, "de que el mundo es una patria común". Tal
concepción presenta una contemporaneidad indiscutible. El problema del carácter humanista del desarrollo social
implica el reconocimiento de las condiciones histórico - concretas en que tiene
lugar ese desarrollo. Algunos autores hacen precisiones al respecto como es el
caso del sociólogo español Rafael Zomata Cotanda quien señala que: "... el discurrir del ser humano es una consecuencia
histórica"(13). Esta advertencia puede orientar un pensamiento más
inclinado a ver al ser humano de forma más correcta y específica y alejar las
tendencias tradicionalistas de verlo como algo abstracto general. El encuentro de un pensamiento acerca del hombre concreto que
vive en un tiempo y un lugar permite describir el entorno de su humanismo. La
esencia humana se registra en la forma en que se despliegan las relaciones
sociales como justa interacción entre un momento objetivo determinado por las
condiciones que circundan al hombre y un momento subjetivo determinado por los
intereses que lo mueven a actuar de una u otra forma. Es en este escenario donde
se debe definir el perfil del ser humano, que necesariamente, deberá responder
a las condiciones de la época y del lugar en que éste se desarrolla. El cuestionamiento del ser humano implica tomar en
consideración ciertas bases conceptuales que precisen su verdadero contenido.
El sociólogo Juan Francisco Gallo, define al ser humano como "conjunto de
energías físicas y espirituales que se conjugan para impulsarlo a la acción y
realización de las metas y objetivos de la vida"(14). De este concepto se desprende la idea de que la concepción
del ser humano no depende esencialmente de su existencia ontológica sino del
tipo de relaciones que se establecen a partir de sus fuerzas motrices, a través
de las cuales da solución a los problemas que se le presentan en dichas
relaciones. El propio autor a que hemos hecho referencia establece una
clasificación de los problemas humanos principales a los que el hombre se tiene
que enfrentar y para los cuales tiene que prepararse adecuadamente. Al respecto
hace la siguiente propuesta: Problemas personales: Los relacionados con la salud, su
conducta, las preocupaciones, experiencias sentimentales. Problemas de relación: Son los fracasos y conflictos en
nuestras relaciones familiares, de trabajo, de estudio, de las amistades, etc. Problemas familiares: los relacionados con el funcionamiento
del hogar y el matrimonio. Problemas de trabajo: los relacionados con la vida laboral. Problemas económicos: se refieren a las dificultades de
recursos financieros. Problemas culturales: se refieren a la educación y a la
capacitación. Problemas ambientales: se relacionan con el medio circundante
al hombre(15). Resulta evidente que para poder dar solución a estos y otros
problemas, el hombre necesita adquirir una preparación correcta y precisa, que
le permita responder al medio social en que se desenvuelve, a través de la
asimilación de ese medio social en términos de valores humanos. Para el desarrollo y perfeccionamiento del ser humano hay que
descubrir como éste se inserta adecuadamente en el medio circundante, cómo
asume la significación social de la realidad exterior en cuyos marcos se
desarrolla, cómo satisface sus necesidades siempre crecientes. El proceso de formación de la personalidad deberá
sustentarse en determinados indicadores que expresen la dimensión humana que
requiere el individuo para incorporarse plenamente a la vida social, esos
indicadores lo constituyen el sistema de valores humanos esenciales del hombre
en una época y en lugar. Preparar al hombre para la vida significa, ante todo, dotarlo
de una formación cultural y científica que le permita asumir la realidad en términos
de significación social del mundo, lo cual le permitirá actuar
consecuentemente como ser social, como ente transformador y como productor y
reproductor de la vida social. La escuela latinoamericana, y en particular la cubana, poseen
raíces cargadas de profundo humanismo, el ideario pedagógico de Félix Varela,
José de la Luz y Caballero, de José Martí, entre otros tantos, fundamentan el
sistema educativo a partir de las necesidades y motivaciones del hombre como
genuino ser humano. Sería muy difícil definir mejor los postulados apuntados
que de esta forma: "Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana
que lo ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta
el día en que vive: Es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre él, y
no alejarlo de su tiempo, con lo que no podría salir a flote: es preparar al
hombre para la vida" (16). Pero lógicamente educar en tiempos de escepticismo, en
tiempos del post - modernismo, descubrir valores del humanismo en tiempos de
desarrollo desigual, de destrucción del medio ambiente, de la infranqueable
distancia entre ricos y pobres es un reto sin precedentes. En los momentos actuales produce un gran interés el dilema
acerca de la concepción de los valores humanos. Con frecuencia se discute,
tanto en círculos científicos, como populares, cuál es el estado en que se
encuentran, si están en crisis, si están deteriorados, o si se han perdido, y
no pocos encuentran sus causas en los problemas económicos, políticos,
sociales, familiares, etc. Pero resulta necesario revisar el problema sobre la concepción
de los valores pues pasa a un primer plano y es de interés internacional. Cabe
preguntarse, ¿Qué entender por valores humanos?, ¿Cuáles son los valores
fundamentales del hombre contemporáneo? ¿ Qué contenido tienen en nuestros días?
y ¿Cuáles son las vías para su formación y desarrollo?. Ante la complejización de las relaciones sociales la vida
espiritual necesita enriquecerse y fortalecerse. Aunque la esfera espiritual del
hombre tiene una correspondencia directa con las condiciones materiales en que
vive el mismo, sería erróneo no considerar la relativa independencia que
existe entre las mismas. De no ser así no se reconocería la actualidad de la
respuesta dada por el patriota cubano Ignacio Agramonte a la pregunta ¿Con qué
cuenta Ud. para ganar la guerra?, a lo que respondió; con la vergüenza ! y es
verdad que esa era la única verdadera arma ya que las condiciones materiales
del ejército eran muy desfavorables. Hay que reconocer que existen valores universales propios de
todos los seres humanos y esos valores poseen las características propias de
una generación; y de un lugar específico del mundo. Por eso el estado de los
valores humanos se determinan por la relación que existe entre rasgos comunes a
todo ser humano y rasgos específicos propios de una época y de una situación
social dada. El mundo de hoy inmerso en profundas crisis económicas, políticas,
financieras y sociales retoma un nuevo redimensionamiento de los valores
humanos, pero es necesario primeramente, identificarlos y determinar cuál es el
contenido de ellos en la generación de hoy, en correspondencia con las
condiciones en que se vive. Esa es la tarea que tenemos planteada en estos
momentos para poner en el lugar que le corresponde, para perfeccionar su actitud
y para hacerlo más efectivo en su papel. Es importante aclarar que el valor humano depende en lo
fundamental del medio social en que se desenvuelve el hombre, porque se
relaciona con la forma en que se asimilan esas condiciones sociales. De ahí que
hay que preparar al hombre para que responda al medio social en que vive y esto
está estrechamente relacionado con los valores humanos. Es importante remarcar la idea de que esta asimilación de
las condiciones histórico - sociales se encuentra vinculada a las relaciones
interpersonales. El valor humano siempre tiene incidencias en la actitud de una
persona hacia otra, derivada de las condiciones en que se producen esas
relaciones interpersonales. La personalidad se forma bajo el conjunto de las relaciones
sociales, por lo que el hombre es un producto bio- psico-social y que responde a
las condiciones del momento y del lugar que le corresponde y se desenvuelve. El proceso de formación de la personalidad tiene lugar por
diversas vías y cada una tiene su especificidad. Podemos citar: la familia, las
instituciones educacionales, las organizaciones políticas y de masas, los
medios de difusión masiva, las Organizaciones Empresariales, etc. Ante todos estos argumentos cabe preguntarse: ¿Existe una crisis de los valores humanos? Si tomamos en consideración que constituye una necesidad
imperiosa de nuestro tiempo perfeccionar al ser humano, para que pueda responder
plenamente a los requerimientos que le plantean las complejidades de la sociedad
contemporánea y que con ese perfeccionamiento si debe lograr una mayor
efectividad con los valores humanos fundamentales; la aceptación de crisis de
valores en nuestra sociedad debe comprenderse por el hecho de que aún cuando en
la sociedad una parte de las personas son portadores de valores positivos, se
aprecia que en un número por encima de lo normal sus actitudes no se
corresponden con los valores humanos que la esencia de nuestro sistema social
propugna. Se trata de que en medio de las crisis económicas, políticas
y culturales de los pueblos se van acumulando las necesidades humanas donde cada
cual irá resolviendo en la medida de sus posibilidades con menor o mayor grado
de honestidad, de sensibilidad, de solidaridad, sus problemas personales. Conformar una tendencia a que las personas resuelvan sus
necesidades crecientes sobre la base de la interiorización de un sistema
estable de valores humanos producirá el salto necesario que elimine la
tendencia negativa que hoy podemos aceptar como pérdida de algunos valores
humanos en una parte de la sociedad. Hay determinados valores humanos, que por su lugar y papel en
la sociedad tienden a fortalecerse y otros a debilitarse en dependencia de las
condiciones en que se despliega la actividad humana. Y para demostrar esta
tesis, la necesidad de transformación del contenido de algunos valores como la
solidaridad humana que en tiempos de necesidades e insatisfacciones tiene que
materializarse como resultado del sentido de desprendimiento de lo propio, para
contribuir con los demás. En esta misma dirección se puede analizar la
sensibilidad humana que ante el hecho real de incrementar los mecanismos de
solución de problemas propios se puede debilitar el ser insensible ante los
problemas de los demás. Pero también en período de crisis se pueden
fortalecer otros valores como la valentía ante las dificultades, la capacidad
de resistencia, la disposición de vencer ante metas y objetivos sociales
determinados. Los problemas analizados relacionados con el debilitamiento
de determinados valores influyen muy negativamente en la esfera del comercio
donde las condiciones económicas han provocado una oferta muy limitada acompañada
de un servicio ineficiente en muchos casos. Los trabajadores de esta rama además
de poseer una adecuada preparación profesional deben caracterizarse por su
condición humana. Los intentos de encontrar una definición del concepto de
valores humanos han tenido lugar desde tiempos remotos. En un primer estadio se definieron los valores humanos
absolutizando la esfera subjetiva del ser humano. Así, nos encontramos con una
etapa importante del nacimiento de este concepto en el pensamiento de los
estoicos quienes definían a los valores humanos como toda contribución a la
vida sobre la base de la razón. Se hablaba entonces de los valores de la
virtud, la dignidad, la honestidad, etc., siempre desde la subjetividad humana. Otro momento importante lo aporta el pensamiento filosófico
de los siglos XVII y XVIII donde se desarrolla el concepto de valores humanos
sobre la base de que el valor de todos las cosas es su precio dado por el propio
hombre, lo cual presupone la persistencia de una concepción subjetiva del término
tal como lo sustenta el filósofo materialista inglés Thomas Hobbes (Primera
mitad del siglo XVII). Otra etapa que da continuidad a la evolución del concepto de
valores humanos lo encontramos en el pensamiento clásico alemán de finales del
siglo XVIII y principios del XIX, donde este concepto se eleva sobre la noción
del bien vinculándola con significaciones económicas pero siempre determinados
por la posición del hombre como punto de partida, la cual le da permanencia a
un enfoque subjetivista del problema. En la segunda mitad del siglo XIX con la aparición del
Marxismo, el concepto de valores humanos se abunda sobre la base de la relación
del factor objetivo y el factor subjetivo en la esencia humana, es decir, de la
correlación entre la vida material y la vida espiritual de la sociedad. Así el
pedagogo alemán Scholz sustenta la tesis de que los valores son: "Una
relación sujeto - objeto resultado de las valoraciones de un proceso de reflejo
específico en la conciencia, que expresa la importancia y la significación de
la realidad para el hombre". (17) El tratamiento enciclopédico de la filosofía contemporánea
propone una definición conceptual de los valores humanos que plantea:
"Valores humanos son las determinaciones sociales de los objetos
circundantes que ponen de manifiesto su significación positiva o negativa para
el hombre y la sociedad". (18) Algunos textos de la literatura filosófica contemporánea
profundizan en la esencia de los valores humanos destacando el presupuesto de la
significación de la realidad objetiva para las necesidades humanas y precisando
el carácter positivo de esta significación: "Valores humanos son las propiedades funcionales de los
objetos consistentes en su capacidad o posibilidad de satisfacer determinadas
necesidades humanas y de servir a la práctica del hombre, es la significación
socialmente positiva que adquieran los objetos al ser incluidos en la actividad
práctica humana ". (19) Una precisión importante la hace el filósofo cubano José
Ramón Fabelo Corso, quien señala: "Valor humano es la significación esencialmente
positiva que poseen los fenómenos y objetos de la realidad, no cualquier
significación, sino aquella que juega un papel positivo en el desarrollo de la
sociedad ". (20). Si analizamos hasta aquí la evolución histórica del
concepto de valores humanos se destacan dos momentos importantes: Primero, desde
los Estoicos hasta la primera mitad del siglo XIX que sostenían una
interpretación subjetiva del concepto y una segunda y profunda etapa a partir
de la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días que sustenta la tesis de
analizar el concepto de los valores humanos desde la óptica de la relación recíproca
y dialéctica de lo subjetivo y lo objetivo, es decir, lo ven con la unidad y
diversidad de la vida espiritual y material de toda la sociedad. Este nuevo enfoque ha contribuido al esclarecimiento del
problema y ha inspirado a importantes y prestigiosos pedagogos, psicólogos,
sociólogos al estudio de esta poderosa esfera de la acción humana, a la cual
nos sumamos en su estudio y profundización. El caso de José María García Guzmán, Catedrático de
Filosofía del Instituto de Bachillerato Velázquez de Sevilla aporta el
siguiente concepto: "A lo que más se parece el concepto de
"valores" es al de "fines", entendido éstos como la
causalidad que produce cualquier actividad esencial de los sujetos dinámicos"
(21). Otra interesante interpretación la hace el Dr. Antonio
Pascual Acosta, Consejero de educación y ciencia de la Junta de Andalucía
define los valores humanos como: "Ideales que actúan al modo de causas finales, esto es,
son, por una parte, el motor que pone en marcha nuestra acción y, a la vez, la
meta que queremos alcanzar una vez puestos los medios adecuados. Por lo tanto,
los valores son finalidades y no medios y, por ello, estimables por sí mismos y
no con vista a alguna otra cosa". (22). Al intentar definir la categoría Valor existe el problema de
que este término tiene múltiples acepciones desde el punto de vista semántico,
por lo que se hace necesario determinar los límites en los cuales se utilizará
el concepto. Por lo que se conoce, el valor se asocia al precio de las
cosas, a la importancia de algo, a la utilidad de un objeto o fenómeno de la
realidad, para definir este concepto hay que partir de la relación entre lo
objetivo y lo subjetivo. Al tocar la esencia de esta relación, es indispensable
encontrar el nexo entre todo aquello que exista independientemente de nuestra
conciencia y todo aquello que depende de nuestra conciencia. La teoría acerca
de los valores no escapa a esta relación. Al tomar en cuenta estos elementos podemos entender por
valores humanos y sumarnos al criterio que ofrece el filósofo cubano José Ramón
Fabelo Corso: "Valor humano es la significación socialmente positiva
que poseen los fenómenos y objetos de la realidad, no cualquier significación,
sino aquella que juega un papel positivo en el desarrollo de la sociedad".
(23) Para contribuir al fortalecimiento de los valores en el
trabajador del comercio hay que comprender la necesidad de tributar a conjuntos
de valores, es decir, no se debe trabajar hacia valores aislados porque los
componentes de los valores se complementan mutuamente y al expresarse en
acciones interactúan entre sí. La apropiación de un sistema de valores que
ponga al individuo en condiciones de actuar adecuadamente en el entorno social
en que le toca vivir constituye la base fundamental de la formación y
perfeccionamiento de la personalidad. Es muy importante que en la estructuración del sistema de
valores se tengan en cuenta aquellos componentes que más directamente reflejan
las normas de la convivencia social de una época, como base de toda actividad
humana. Es obvio suponer que al querer establecer y determinar cuáles
son los valores que debe poseer el trabajador del comercio, nos encontramos con
el problema de que la significación social del medio exterior puede ser tan
extensa y tan variada que haría infinita la lista de valores que puede asimilar
la formación del comerciante. Por lo tanto, la determinación de un sistema de valores solo
se podrá lograr a través de la jerarquización que se haga de un grupo de
ellos tomados de esa infinitud que presupone la significación social del medio
exterior. Hay que tomar los que mayor significación tienen por su
comportamiento y manifestación en el sector del comercio como una respuesta a
los problemas que afronta.. En la sociedad cubana, el pueblo es la principal fuerza
productiva que determina, mediante el desarrollo de la producción toda la
marcha y dirección de la sociedad. Dentro de este pueblo trabajador el estudiante ocupa un lugar
importante pues son la continuidad histórica de la sociedad y para responder a
tan altas exigencias debe estar preparado política, ideológica, moral y
culturalmente, lo que ayudaría a lograr una verdadera y armoniosa relación con
toda la sociedad. Por tanto, le corresponde al estudiante participar en el
perfeccionamiento del modo de vida y nivel de la vida de la población en
general. En nuestra sociedad se tienen grandes posibilidades de
influir altamente en la formación y educación de gustos estéticos, normas éticas,
costumbres y valores culturales de nuestra sociedad: ¿Cómo comportarnos?, ¿Cómo
convivir, ¿Cómo recrearnos?, ¿Cómo ser mas revolucionario? Cómo ser más
solidarios?. Estamos conscientes de que el estudiante puede participar de
esta educación con su ejemplo vivo, con su imagen, con su talento, con su
inteligencia, ante cualquier circunstancia, enfrentar política y
profesionalmente la escasez de cualquier recurso, en fin, el estudiante debe
estar apto para responder a las exigencias sociales y laborales, razón poderosa
para educarlo y encaminarlo hacia el alcance de una cultura en valores. Al fundamentar la necesidad del desarrollo de una ética
humanista en la sociedad socialista, el investigador Fidel Izquierdo señala: " Debemos educar en un humanismo cuyo contenido
fundamental radique en el amor al ser humano, en la sensibilidad, en la
generosidad, en la preocupación por el otro, en la ayuda mutua y en la
solidaridad. Educar en un humanismo que sea noble y abierto y a la vez exigente
e intransigente con las faltas y las debilidades, donde el hombre es más
preciado". (28) 1.2 - Acerca de la Clasificación de los valores humanos. La cuestión del lugar que ocupan los valores en la
estructura de la Personalidad y en su desarrollo es un aspecto muy debatido por
pedagogos y fundamentalmente, por psicólogos, ya sea porque se analice
directamente su estructura psicológica, el papel que juegan en la regulación
de la actividad en relación con otras categorías, su rol en el desarrollo
moral y/o como debe desarrollarse la educación en valores ( Sherkovin, Yu.
A,1985; Predvechni, G.P, 1986; Schwartz, S,1987; González Rey, F, 1995;
Berkowitz, M, 1998; Payá Sánchez, M,1998; Martínez, M,1998). Se analizarán
solamente los planteamientos de diferentes autores, que pueden servir de base teórica
para la toma de decisiones en el diagnóstico, como punto de partida para el
desarrollo del Proyecto Educativo. Sherkovin definió valor, norma y actitud como reguladores de
la actividad humana. " a una serie de normas, valores e ideas las
asimilamos sin detenernos a pensarlo (actitudes), otras las desarrollamos
conscientemente (ideales). El concepto "valor" corresponde a
necesidades intereses y objetivos de las personas a quienes "favorece"
(...) Se dividen en existentes y específicos y estos últimos en valores
ideales, valores deseos y valores de deber muy semejantes a las normas (...) Una
de las variedades de orientaciones axiológicas es la actitud psicológica. Predvechni y Sherkovin en 1986 establecieron: "Valor es
un concepto que expresa la significación positiva o negativa de un objeto o de
un fenómeno". Señalan la existencia de tres tipos de valores: valor-
objeto, valor- medio y valor condición. En1987, Schwartz y Bilsky (citados por Brinkmann, H,1997), a
partir de estudios previos (Kluckhohn, 1951; Parsons,1957; Rokeach, 1973)
propusieron una teoría acerca de la estructura psicológica de los valores. Un
valor es "el concepto que tiene un individuo de un objetivo (terminal-
instrumental) transituacional, que expresa intereses (individuales- colectivos o
ambos) concernientes a un dominio o área motivacional y que es evaluado en un
rango de importancia (muy importante-sin importancia) como principio rector de
su vida". Brinkmann en 1997, plantea 5 facetas propias de los valores:
Schwartz y Bilsky propusieron además once tipos de
motivaciones de valores: autodirección, estímulo, hedonismo, logro, poder,
seguridad, conformidad, tradición, espiritualidad, benevolencia y
universalismo. Otro aspecto digno de destacar en su teoría es que los valores
pueden clasificarse de la siguiente forma: Según el objetivo o tipo de meta que persiguen: - Valores terminales: Son aquellos que representan objetivos,
que expresan situaciones finales definidas por un sustantivo. Ejemplo:
Confianza. Son también llamados valores de meta. - Valores instrumentales: Representan modos de comportamiento
y se expresan a través de adjetivos. Ejemplo: Confiable. Son también llamados
conductuales o comportamentales. Según estén al servicio de los intereses del individuo
mismo o de alguna colectividad. - valores individualistas: poder, logro, hedonismo, estímulo
y autodirección. - valores colectivistas: benevolencia, tradición y
conformidad. De acuerdo a lo anterior se postula que existen valores
afines entre sí y otros cuyo choque puede originar conflictos psicológicos y
sociales. Schwartz propuso una escala que ha sido validada en 65 países,
dedicando un taller a la medición de valores en el último Congreso Mundial de
Sicología, celebrado en E.U.A. en 1998. Según González Rey, "los valores son todos los motivos
que se constituyen, se configuran, en el proceso de socialización del
hombre(...) Un valor se instaura a nivel psicológico de dos formas: los valores
formales, que regulan el comportamiento del hombre ante situaciones de presión
o control externos, y creo que no son los que debemos formar, y los valores
personalizados , expresión legítima y auténtica del sujeto que los asume, y
que son, en mi opinión, los valores que debemos fomentar... Berkowitz, M. W. señala que el trabajo más valioso sobre
valores fue desarrollado por Rokeach en 1973, el cual definió al valor "
como una preferencia permanente para una conducta en concreto o para un estado
final de ser", lo cual incluye tanto un claro componente cognitivo (una
creencia) como un componente afectivo (la evaluación). Para Berkowitz, "
los valores y rasgos de carácter se encuentran estrechamente relacionados con
características de definición que se solapan". Este propio autor destaca
que se utilizan como sinónimos los términos "valores", "carácter",
"valores morales", "educación moral", "educación en
valores" y que se ofrece una escasa definición de los mismos. El carácter está constituido por el sistema de formaciones
motivacionales que definen la orientación estable y peculiar del sujeto hacia
las diferentes esferas de la actividad. Estas formaciones conforman una
estructura en la cual se organizan atendiendo a su importancia para el sujeto,
constituyendo lo que se ha denominado una jerarquía motivacional. Las
formaciones motivacionales en su máxima expresión conducen a las tendencias
orientadoras de la personalidad (TOP), expresan la orientación estable del
hombre hacia las diferentes áreas de la actividad, dando lugar al sistema de
cualidades del carácter, " que resume las orientaciones del sujeto hacia
el colectivo y las demás personas, hacia el trabajo y hacia sí mismo."
(29) Esther Baxter Pérez en su libro: "La formación de
valores, una tarea pedagógica", ofrece una comprensión general de los
valores esenciales del socialismo, los cuales son: la paz, la justicia social,
la libertad, la responsabilidad, el trabajo creador, el colectivismo y la ayuda
mutua, el patriotismo socialista, el internacionalismo, la solidaridad y la
disciplina. (30) Como se observa se plantea una relación de valores tomando
como base el sistema social característico de nuestro país. En esta misma línea se encuentran otras argumentaciones
donde se destacan los valores fundamentales que a través de la historia han
caracterizado al pueblo cubano. En este sentido, en un artículo publicado en la revista
"Con Luz Propia"", "Un debate de los maestros cubanos: La ética
pedagógica y la formación de valores morales, 1997", se refiere al
sistema de valores funcionales de nuestra nación y de la moralidad histórica
del pueblo cubano: se relacionan la dignidad humana, la intransigencia e
intolerancia ante la dominación extranjera y la solidaridad humana. (31). Es importante destacar que el logro de la formación de estos
ideales sociales está en la elevación de la profesionalidad, en la voluntad y
deseo de servir incondicionalmente a nuestra Revolución, en el comprometimiento
constante, con la tarea que debemos enfrentar los retos del próximo siglo en términos
o materia de valores humanos. Esta en nuestra concepción ideológica, en
nuestra firmeza y consciencia política y en nuestra manera de integración
social. El Ingeniero Miguel Angel López Vega y el Lic. José Raúl
Peña Sandoval , profesores de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica,
Unidad Culhuacán, UNAM, en el V Simposium "Los valores de la educación",
febrero de 1997, ofrecen la siguiente clasificación de valores(32): Valores de acción Valores de contemplación Intelectuales Espirituales Económicos Estéticos Morales Emocionales Valores Biológicos Valores sociales De salud De la persona Alimentación Familiares Habitación Institucionales Vestido Comunitarios Valores de relación Relaciones humanas Pedagógicos En este cuadro se muestran las 17 áreas de la vida en que se
fundamentan los valores del ser humano. En la clasificación anterior los valores morales son
incluidos dentro de los valores de acción porque son los valores del mundo
espiritual del hombre que están relacionados de forma inmediata con su práctica
histórico - social, con su acción y su conducta para con los demás, para con
su entorno natural y para consigo mismo. José María García Guzmán, en " Educación y Valores
en España", propone la siguiente clasificación: Valores instrumentales: Son aquellos que sirven de medio para
alcanzar otros valores superiores. Valores vitales: Se refieren a la instalación del sujeto en
el mundo y a su relación placentera con el entorno. Valores sociales: Son los que tienen que ver con las normas
de convivencia entre las personas y sus relaciones con ellas. Valores estéticos: Se refieren a la creación de lo bello o
su simple contemplación. Valores cognoscitivos: Tienen que ver fundamentalmente con el
conocimiento de la realidad y de las leyes que organizan esa realidad tanto
externa como internamente. Valores morales: Son aquellos que presentan una bondad o
maldad intrínseca; son en el fondo, los que impregnan toda la escala de valores
en un sentido, pues todas las preferencias se hacen sobre la base de que se
consideran "buenas" para el sujeto o la colectividad o
"justos" y aparecen como "derechos" o "deberes",
siendo la elección entre los polos axiológicos la esencia de la
"libertad". (33) Aunque en este trabajo se hace énfasis en los valores
humanos, se ha realizado el análisis de diferentes clasificaciones porque los
valores no se manifiestan de forma aislada, ellos son asimilados en un sistema,
es decir, en combinación y dependencia unos con otros. Los criterios para la clasificación en sistema de valores
son disímiles, por el lugar que ocupan en la estructura de la personalidad, por
sus objetivos, por su contenido social y personal, etc. Se consideran los valores humanos, en cuanto a precisión del
concepto dado por los autores como: significaciones socialmente positivas que
mueven el mundo espiritual del hombre, que se relacionan con su práctica histórico-
social, con su acción para con los demás, para con su entorno natural y para
consigo mismo. Ciertamente, a todo valor corresponde un antivalor, pues sino
carecería de sentido el propio término de valor, sin embargo, atendiendo al
principio del justo medio, todo valor está en el centro de sus antípodas o por
exceso o por defecto. Ejemplo: La valentía tiene su antivalor que es la cobardía
pero su extremo sería la osadía, y por supuesto, el libre albedrío o la
capacidad de elección del sujeto es lo que connota lo específico de su
naturaleza como ser social, es decir, la libertad. Es muy importante cuando se habla de valores precisar su
contenido, de lo contrario pueden surgir diversas interpretaciones. Se pretende contribuir a la formación de un estudiante que
sea capaz de realizar sus tareas, funciones con rigor profesional y técnico de
manera que el resultado de su trabajo sea irrebatible, que pueda oír de manera
atenta y cuidadosa las opiniones de los demás, asegurando un comportamiento
cortés, respetuoso, esmerado y ejemplar, asumiendo las dificultades con actitud
resolutiva, procurando las mejores soluciones y con ello pueda contribuir al
prestigio e imagen personal . Propuesta de Vías para el fortalecimiento de los valores
Humanos en el estudiante de administración . 1.3- Vías para el fortalecimiento
de los valores humanos. . Es obvio que una condición básica para el reforzamiento de
los valores humanos es que no existe una vía específica, ni un método, ni un
espacio particular con tales fines, pues es un proceso que ocurre en todo tipo
de actividad que realiza un profesional. No obstante, consideramos necesario
referir diferentes momentos que son puntuales en la reflexión sobre este
problema, tendientes a mostrar acciones con determinado grado de concreción. De esta forma la vía esencial es mediante la clase. A continuación se exponen una serie de acciones que permiten
a los profesores contribuir a la consolidación de los valores. En este sentido la premisa esencial la legitima el profesor,
no porque él sea el principal actor, sino porque la estructuración y realización
de dicho proceso depende en gran medida de él. Las acciones señaladas deben
formar parte de la estructura de la clase. Existen dos componentes del proceso que por sus características
brindan múltiples oportunidades para desarrollar las potencialidades de los
estudiantes como seres humanos en general y en particular los valores en las
diferentes esferas. Nos referimos al uso de la metodología y la evaluación. En cuanto a los métodos de enseñanza - aprendizaje deben
potenciar como es conocido, lo educativo mediante lo instructivo. En el plano de
reflexión que hemos estado expresándonos es imprescindible que los mismos: Proporcionen a los alumnos los instrumentos lógicos, psicológicos
y humanos que le permitan encontrar por sí mismos de modo crítico y
responsable la escala de valores. Permitan el cultivo de la autonomía y la prerrogativa del
ser humano de crear. Provoquen el autoperfeccionamiento del docente y su
consecuencia positiva en los estudiantes. Promuevan la clarificación de los valores del estudiante y
sus dimensiones afectivas. El método seleccionado no debe: Plantear soluciones, sino enseñar a buscar vías de solución. Provocar una sobrecarga y esfuerzo mental producto de la
reproducción lo que ocasiona angustia y abatimiento en el estudiante. Permitir las manifestaciones de: autoritarismo, paternalismo,
dogmatismo y esquematismo. Como se señalaba otro componente del proceso docente -
educativo que permite el fortalecimiento de valores en los estudiantes si se
emplea adecuadamente es la evaluación. La evaluación sistemática e integrada a la estructuración
del proceso requiere de una concepción bien diferente al que se posee en una fábrica
y una industria, un centro que produce artículos materiales. Tampoco es un
instrumento privativo del profesor como se piensa frecuentemente, pues
constituye en sí misma un proceso insertado en otro de carácter más general. Estos elementos permiten comprender que es necesario enseñar
al estudiante el propio proceso de evaluación. Para el logro de este propósito
es imprescindible que esté consciente de qué se espera de él tanto en el
plano instructivo como en el formativo. Generalmente la evaluación se
circunscribe a "medir" los objetivos del programa por lo que el resto
de las funciones de la misma se desestiman. Si se concibe el proceso de formación del estudiante de
forma adecuada el mencionado componente debe: Proveer a los alumnos de alternativas valorales para el análisis
propio, dotar de las herramientas necesarias para la autovaloración que permita
resolver las contradicciones entre ¿Cómo soy como estudiante? ¿Cómo debo
ser? ¿Cómo le gustaría a mis compañeros que fuera? ¿Qué debo hacer? ¿Cómo
puedo lograrlo? etc. Promover la clarificación de los valores y la significación
personal y social de los mismos. Valorar con justeza el juicio y la conducta de los demás. . Las condiciones anteriores se deben conjugar y fortalecer
mediante la utilización de formas y métodos que propicien la reflexión de los
aspectos señalados, las clases deben estructurarse de manera que provoquen la
autovaloración de los estudiantes. A continuación se proponen algunas de las alternativas que
pueden adoptarse. Talleres de autorreflexión con el propósito de: Determinar los problemas fundamentales que desde lo subjetivo
afectan: Distinguir las cosas que desean transformar en diferentes áreas
(personal, laboral ,estudio, del entorno, de dirección) desde la posición de: Estos talleres pueden desarrollarse mediante diferentes
modalidades: En el colectivo como futuros trabajadores, en el aula como
estudiante, en el colectivo de directivos o en colectivos que integran estos
elementos. En los mismos se identifican los problemas, los objetivos que
requieren de un tratamiento tanto grupal como individual. Registro de metas de transformación Es muy importante la determinación clara de los objetivos
dirigidos a la resolución de problemas y satisfacción de las necesidades e
intereses del colectivo de estudiantes y de cada miembro del mismo, así como
los métodos para el logro de las metas propuestas. Este registro permite la
evaluación sistemática de los logros obtenidos y las dificultades a subsanar. 2- Debates y análisis sobre: Autoridad contra autoritarismo. Comunicación y relaciones interpersonales. Relaciones interpersonales entre directivos, estudiantes,
profesores (D-E, D-P E-P) así como de otros temas de interés colectivo. Nomenclatura: D= Directivo, E= Estudiante P= Profesor 3- Utilización de diferentes técnicas con vistas al
autoconocimiento. Ej: ¿ Cómo me veo yo y cómo me ven los demás? ¿Cómo soy en realidad? ¿Qué tipo de estudiante soy? ¿ Qué debo hacer para resultar un buen estudiante, o
profesional de la economía? La comparación de los resultados de estos técnicas
posibilita una real valoración de cada estudiante con respecto a los valores
característicos (su verdadero ser) y a partir de aquí conformar su propio
modelo para llegar a lo que quisiera ser. 4- Simulaciones donde se intercambien los roles de profesor ,
estudiante, directivos de las organizaciones estudiantiles y asuman
comportamientos adecuados que expresen todo el potencial ético de un estudiante
o se valoren comportamientos inadecuados así como las vías de solución. 5- Utilizar estudiantes fantasmas. Estos conocedores de la
actividad para valorar la calidad del estudio. 6- Uso de estudiantes de contacto como ojos y oídos de la
organización. Entrenar los propios estudiantes de forma tal que sean capaces de
detectar las principales dificultades en la docencia, los gustos y
requerimientos de los estudiantes. 7- Medios para la búsqueda de sugerencia. Colocar registros
de quejas y sugerencias para recoger criterios de cómo podemos mejorar la
calidad del estudio. 8- Que los alumnos se enfrenten a situaciones (casos o
incidentes) extraídos de la realidad para que realicen valoraciones referentes
al trabajo de la profesión y al cumplimiento de los valores morales y que además
propongan soluciones. 9- Realizar discusiones, confrontaciones donde se analice y
defiendan posiciones o tesis contrapuestas a los valores morales y la
profesionalidad. Ejemplo 1: El éxito del trabajo se logra con una alta
preparación profesional y no con valores humanos. Ejemplo 2: El éxito del trabajo se logra con un alto
cumplimiento de los valores humanos y no con una alta preparación profesional. 10- Aplicar técnicas para dar y obtener retroalimentación
entre los propios estudiantes respecto a su labor profesional y al cumplimiento
de normas éticas Ejemplo: Cuando se apliquen métodos de discusión, casos,
juegos de roles u otros, se pueden seleccionar observadores que a partir de una
guía diseñada observarán y posteriormente expondrán lo observado con hechos
concretos que permitan dar valoraciones sobre el comportamiento de los alumnos y
proponer recomendaciones para perfeccionar su labor. El problema de la formación en valores humanos ocupa un
lugar esencial en las discusiones actuales en todos los ámbitos, no sólo se
valora la necesidad de trabajar en esta dirección en los centros educacionales
sino también en los diferentes centros laborales de la producción y los
servicios. A partir de aquí se comprende la necesidad de trabajarlo durante
toda la carrera. Es importante la utilización de diferentes procedimientos, técnicas
y métodos para reconocer los valores humanos esenciales propios de su esfera de
actuación, tales como: Talleres de autorreflexión, técnicas acerca de cómo
soy y cómo quiero que nos vean los demás etc. AGUILAR DIAZ, Cándido. Fortalecimiento de valores: Una
necesidad de todos los tiempos.— Camagüey: ISPJM, 1998. ---------------------------------. En torno a la esencia de
los valores humanos.—p. 2-5. – En Humanidades. – No. 1. – Camagüey,
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1997. Autores: Dra. Nivia Alvarez Aguilar M.Sc. Luis Ángel León López Publicación enviada por Dra. Nivia Alvarez Aguilar y Otro Autor Contactar mailto:nivial@vrd.reduc.edu.cu Código ISPN de la Publicación EpZkAEyuVVAchTitkI Publicado Wednesday 31 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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