Monografias | El LáserEl LáserResumen: Qué es un láser? Para qué sirven? La historia del rayo láser. La carrera en pos del primer láser. El secreto y la caza de rojos. La sorpresa de Malibu. Comienza el gran auge. El retorno de Gordon Gould. Temas delicados. Aplicaciones. Investigación científica. Comunicaciones. Medicina. Tecnología militar. Industria. Laser atómico. El láser es un elemento muy útil para la vida actual, hay láseres que
realizan muchas tareas distintas, desde medicina hasta trabajos industriales. La historia del láser está plagada de problemas y peleas, pero también de
acuerdos e innovaciones. Es sin duda una historia muy interesante. ¿QUÉ ES UN LÁSER? Un láser es un aparato (o dispositivo) que produce un tipo
muy especial de luz. Podemos imaginárnoslo como una superlinterna. Sin embargo,
la luz procedente de un láser se diferencia de la de una linterna en cuatro
aspectos básicos:
La gama de usos de los láseres es sorprendente, hasta el
punto de que alcanza una extensión mucho más amplia que la concebida
originariamente, por los científicos que diseñaron los primeros modelos (a
pesar de que difícilmente lo admitirían), y supera en mucho la visión de los
primeros escritores de ciencia-ficción, quienes en la mayoría de los casos sólo
supieron ver en él un arma futurista, (aunque tampoco parecen dispuestos a
confesar su falta de imaginación). También resulta sorprendente la gran
variedad de láseres existentes. En un extremo de la gama se encuentran los láseres
fabricados con minúsculas pastillas semiconductoras, similares a las utilizadas
en circuitos electrónicos, con un tamaño no superior al de un grano de sal.
Gordon Gould uno de los pioneros en este campo, confesó que le impresionaron
cuando fueron presentados. En el extremo opuesto se encuentran los láseres bélicos
del tamaño de un edificio, con los que experimenta actualmente el ejército,
muy diferentes de las pistolas lanzarrayos que habían imaginado los escritores
de ciencia-ficción. En este libro no sólo nos hemos propuesto hablar de los láseres,
sino también explicar sus actuales aplicaciones -así como las de un futuro próximo-
y la forma en que afectarán, por consiguiente, nuestras vidas. Las tareas desempeñadas por los láseres van de lo mundano a
lo esotérico si bien comparten un elemento común: son difíciles o totalmente
imposibles con cualquier otro instrumento. Los Láseres son unos aparatos
relativamente caros y, por lo general, sólo se utilizan por su propiedad de
suministrar la forma y la cantidad de energía requeridas en el lugar deseado. Charles H. Townes, uno de los inventores del láser y ganador
del Premio Nobel, ha dicho que, en su opinión, el láser abarcará una gama muy
amplia de campos y logrará hacerlo prácticamente todo. EL MAESTRO COLOCÓ LA
PRIMERA PIEDRA La historia comenzó en 1916, cuando Albert Einstein
estudiaba el comportamiento de los electrones en el interior del átomo. Por
regla general, los electrones son capaces de absorber o emitir luz. En realidad,
los electrones emiten luz espontáneamente sin ninguna intervención externa.
Sin embargo, Einstein previó la posibilidad de estimular los electrones para
que emitiesen luz de una longitud de onda determinada. El estímulo se lo
proporcionaría una luz adicional de la misma longitud de onda. A pesar de que
R. Ladenberg verificó el pronóstico de Einstein en 1928, nadie pensó
seriamente en construir un dispositivo basado en el fenómeno en cuestión hasta
principios de los años cincuenta. Recordemos que láser significa amplificación de la luz por
emisión estimulada de radiación. Einstein descubrió la emisión estimulada,
pero para fabricar un láser se precisa también amplificación de dicha emisión
estimulada. La primera propuesta conocida para la amplificación de la
emisión estimulada apareció en una solicitud de patente soviética en el año
1951, presentada por V.A. Fabrikant y dos de sus alumnos. Sin embargo, dicha
patente no se publicó hasta 1959, y por consiguiente no afectó a los demás
investigadores. Fabrikant sigue siendo un misterio en la actualidad, uno de los
olvidados en la ruta de investigación del láser. En 1953, Joseph Weber, de la
universidad de Maryland, propuso también la amplificación de la emisión
estimulada y, al año siguiente, los rusos mencionados anteriormente, Basov y
Prokhorov, escribieron un artículo explorando mucho mas a fondo el concepto.
Desde entonces, a Weber se le ha pasado a conocer mejor por sus investigaciones
en otro campo, el de la detección de ondas de gravedad basándose también en
otra antigua idea de Albert Einstein. Éstas son las fechas oficiales correspondientes a la primera
parte de la carrera del láser. Pero acaso el hecho más significativo tuviese
lugar en el banco de un parque de Washington DC durante la mañana del 26 de
abril de 1951. Charles H. Townes se encontraba en Washington para asistir a una
reunión de físicos y compartía la habitación de su hotel con Arthur
Schawlow. En realidad, Townes asistía a una conferencia en la que se hablaba de
ondas milimétricas y Schawlow tomaba parte en otra reunión. Uno de los grandes
intereses de Townes consistía en generar ondas cortas para sus investigaciones,
que era algo que no había logrado todavía. Townes, casado y con hijos menores,
estaba acostumbrado a levantarse temprano, mientras que Schawlow, soltero, solía
levantarse tarde. Cuando Townes se despertó per la mañana temprano, con el fin
de no molestar a Schawlow, decidió ir a dar un paseo. Y fue precisamente en un
banco del parque de Franklin, de Washington, donde se le ocurrió la gran idea.
Se dio repentinamente cuenta de las condiciones necesarias papa amplificar la
emisión estimulada de microondas. Como hemos visto con anterioridad, las
microondas son ondas electromagnéticas muy cortas, como por ejemplo, las que se
utilizan en ciertos tipos de hornos. No se trata de ondas luminosas, y sin
embargo la revelación de Townes tuvo una importancia sumamente trascendental
para el láser. La idea de Townes, según sus propias palabras en aquella época,
"solo parecía factible en parte" Siguiendo el método tradicional de
los catedráticos de física, formuló el problema en forma de tema para una
tesis y se lo ofreció a James P. Gordon, alumno licenciado de la universidad de
Columbia. Tres años mas tarde, Gordon, Townes y Herbert Zeiger habían logrado
construir en Columbia el primer máser (amplificación de microondas por emisión
estimulada de radiación). Durante los años siguientes proliferaron los máseres.
Debido a que la física de éstos era fascinante, el nuevo campo atrajo a
numerosos investigadores, pero por desgracia se encontraron pocas aplicaciones
para los aparatos en cuestión. Una de sus utilidades consiste en amplificar las
señales que los radioastrónomos reciben del espacio lejano, y en las
comunicaciones por medio de satélite, y se usan además come medida de
frecuencias en los relojes atómicos de ultraprecisión. Sin embargo, la gama de
frecuencias que amplifica es excesivamente limitada para la mayoría de las
aplicaciones electrónicas. Los físicos deseaban ir más allá, y no tardaron
en comenzar a investigar otras zonas del espectro electromagnético, en especial
las longitudes de onda de la luz infrarroja y visible. Y así comenzó la gran
carrera. LA CARRERA EN POS DEL
PRIMER LÁSER Entonces fue cuando comenzó a ganar interés... y empezaron
las querellas. En septiembre de 1957, Townes esbozó un proyecto para la
construcción de un "máser óptico" que emitiría luz visible. Y se
puso en contacto con su viejo amigo Arthur Schawlow, que entretanto había
abandonado la universidad de Columbia para trabajar en los laboratorios Bell y
había dejado de ser soltero al contraer matrimonio con la hermana de Townes.
Entre ambos desarrollaron un plan detallado para la construcción de un láser. Gordon Gould entra en escena, Gould era estudiante licenciado
de la facultad de física en la universidad de Columbia, donde Townes ejercía
de catedrático. En realidad, el laboratorio que utilizaba se encontraba a pocos
metros del despacho de Townes, y generalmente se le ha descrito como alumno
suyo, pero eso equivale a tergiversar los hechos. Townes ha aclarado que en
cierta ocasión le dio algunas clases, pero que no era su alumno, dado que no
dirigía su investigación. Puesto que Gould y Townes llegarían eventualmente a
disputarse los derechos de cierta patente, la naturaleza de la relación que
existía entre ambos es trascendental. En realidad, Gould era alumno de Polykarp
Kusch, ganador del premio Nobel. Gould admite que se inspiró en el máser y en las ideas de
Townes. Estaba obsesionado por la idea de construir un artefacto que emitiese
luz en lugar de microondas, pero, puesto que no logró que Kusch aceptase el
proyecto para su doctorado, decidió emprenderlo por cuenta propia. En noviembre
de 1957, transcurridos apenas dos meses desde que Townes hubiera esbozado su máser
óptico, Gould comenzó a describir su propia idea para la construcción de un
aparato semejante utilizando -al parecer por primera vez- el término láser.
Prosiguió con la exposición de sus planes para la construcción de un láser y
aprovechó la oportunidad para hacer proféticas declaraciones. Gould asegura
que admitió, antes de que lo hicieran otros pioneros del láser, que seria
posible conseguir densidades de energía hasta entonces inalcanzables. Puntualizó
que la segunda ley de termodinámica no limita el brillo del láser. Dicha ley
afirma que la temperatura de una superficie calentada per un haz procedente de
una fuente radicación térmica no puede exceder la temperatura de la fuente.
Gould comprendió que el láser sería una fuente de luz no térmica y, por
consiguiente, capaz de generar temperaturas muy superiores a la suya. En la práctica,
esto significa que un láser que opere a temperatura ambiente es capaz de
producir un haz que llegue a fundir el acero. Un haz de luz láser debidamente
focalizado podría ser utilizado para generar una fusión termonuclear, según
pronosticó Gould en sus notas, además de afirmar que el láser podría
emplearse para establecer comunicaciones con la luna. Tras completar sus notas, Gould se dirigió al propietario de
una confitería de Nueva York llamado Jack Gould, con el que no tenía
parentesco alguno, para que las certificase en calidad de testigo. Una
reproducción de la primera página certificada del cuaderno de Gordon Gould se
exhibe hoy en la Smithsonian Institution. Aproximadamente durante aquellos días, Townes llamó per teléfono
a Gould para pedirle información relacionada con la lámpara de talio, sobre
cuyo estudio preparaba su tesis doctoral. La excitación del talio está
relacionada con la excitación de electrones que tiene lugar en el láser, o de
lo que en aquella época era el propuesto láser. Sería importante conocer el
momento justo en que tuvo lugar dicha conversación, punto sobre el que Townes y
Gould no están de acuerdo. Gould afirma que había completado ya sus notas,
pero Townes asegura que, según sus fichas, la llamada tuvo lugar unas tres
semanas antes de que Gould escribiese sus primeras notas sobre el láser. Gould
dice que dedujo de la conversación que Townes trabajaba sin duda en el mismo
proyecto que él. Townes asegura que explicó a Gould lo que estaba haciendo,
pero afirma que Gould no le dijo en aquellos mementos sobre sus planes. En todo caso, Gould se apresuró a visitar a un abogado
especializado patentes, que no supo comprender la importancia del láser y le
dio la errónea impresión de que tenia que resumir sus ideas a un nivel más práctico
para poder patentarlas. Dadas las circunstancias, optó per no solicitar ninguna
patente en aquellos momentos y esperó hasta abril de 1959. Sin embargo, Townes
y Schawlow si lo hicieron. Transcurridos unos 7 meses, durante el verano de 1958
solicitaron las patentes y mandaron detallado informe a la prestigiosa revista
Physical Review, la cual lo publicó en diciembre de 1958. Gould, además de no
solicitar inmediatamente la patente correspondiente, cometió el error de no
publicar sus planes para la construcción de un láser en alguna revista científica,
que es lo que suelen hacer los científicos con el fin de que sus colegas
reconozcan sus ideas originales. Gould abandonó la universidad de Columbia sin doctorarse y
se fue con sus ideas a una pequeña empresa de Syosset, Nueva York, Ilamada TRG
Inc. La TRG utilizó las ideas de Gould en una propuesta a la Agencia de
proyectos de investigación avanzados del departamento de Defensa (ARPA), que más
adelante se denominaría Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de
Defensa (DARPA). Lo que más le interesba al ejército fue el potencial calorífico
del láser, y los planes de Gould para adaptar el láser a funciones bélicas
causaron tal impacto en el Pentágono que en 1959 decidieron otorgar un millón
de dólares a la TRG en lugar de los 300.000 que la empresa había solicitado. El Pentágono estaba también lo bastante impresionado con
las ideas de Gould como para proteger la investigación de la TRC con un
minucioso cerco de seguridad, y los militares no tardaron en identificar un
importante riesgo constituido per el propio Gordon Gould. A principios de los años
cuarenta, Gould había coqueteado superficialmente con el marxismo o, según sus
propias palabras, en aquella época "había contraído matrimonio con una
mujer que se hizo comunista" y que en la actualidad ya no es su esposa.
Esto ocurrió cuando trabajaba en el proyecto Manhattan, es decir, el que
desarrolló la bomba atómica. Él y su esposa formaban parte de un grupo de
estudio marxista dirigido por un delator del FBI. Según Gould, el individuo en
cuestión era un provocador a sueldo a quien el FBI había obligado por medio
del chantaje a convertirse en delator para la Agencia y a persuadir a cierta
gente a que se uniesen al grupo. El interés de Gould hacia el socialismo acabó
en desilusión cuando, en 1948, la Unión Soviética se apoderó de
Checoslovaquia. Su esposa no compartía sus sentimientos y optaron per
separarse. Sin embargo, Gould no lograría evitar la persecución que su
breve asociación con el marxismo había desencadenado. En 1954 fue expulsado
del colegio de la ciudad de Nueva York, donde trabajaba como profesor, y asegura
que fue objeto de persecuciones per parte de "individuos como
McCarthy". Y cuando en 1959, en plena guerra fría, la ARPA otorgó su
contrato a la TRG, el historial de Gould bastó para que se le negase el permiso
necesario desde el punto de vista de seguridad. No se le permitió que trabajase
en su propio proyecto. Gould no abandonó la TRG, pero se vio obligado a trabajar
separado de sus colegas, que disponían del permiso necesario. Había dos
edificios: para quienes tenían permiso y otro para quienes no lo tenían. Gould
bajaba en el segundo. Los investigadores del primero podían formular preguntas,
pero no estaban autorizados a hablarle de lo que hacían. Sin embargo, Gould
asegura que no le resultaba difícil estar al corriente de sus actividades a
juzgar por las preguntas que le formulaban. Pero de lo que no cabe duda agrega,
"es de que causaba retrasos considerables" Gould también se queja de
las dificultades que supone atraer prestigiosos científicos cuando no se les
puede explicar en que consiste el trabajo que se realiza. Townes y Schawlow no contaron con tal ayuda, por parte del
Gobierno, y por consiguiente pudieron dedicarse a trabajar tranquilamente en el
desarrollo del láser en la universidad de Columbia y en los laboratorios Bell,
respectivamente. Había también otros equipos que se esforzaban en construir un
láser lo antes posible. Recordemos que, a pesar de que Townes, Schawlow y Gould
habían solicitado patentes y elaborado varias detalladas propuestas, y de que
algunos rusos habían hecho otro tanto, hacia fines de los años cincuenta nadie
había construido en realidad ningún láser. En aquella época se suponía que
los gases constituirían los mejores elementos para la acción del láser; sin
embargo, a todos les aguardaba una gran sorpresa. Entre quienes observaban el ajetreo reinante, se encontraba
un físico de los laboratorios de investigación de la compañía aérea Hughes,
en Malibu, California, llamado Theodore H. Maiman. Éste había estado
utilizando un rubí sintético como cristal para un máser y lo había estudiado
con suma atención. Otros investigadores habían Ilegado, en general, a la
conclusión de que el rubí no constituía el material adecuado para el láser
debido a las características de los átomos en el interior del cristal, pero
los cálculos de Maiman le convencieron de que seria apropiado. Trabajando solo y sin ayuda alguna por parte del Gobierno,
Maiman construyó un pequeño artefacto que consistía en un cristal cilíndrico
de rubí de un centímetro aproximado de diámetro, rodeado de una lámpara
espiral intermitente. Los extremes de la barra de rubí habían sido cubiertos
con el fin de que actuasen como espejos, condición necesaria para la oscilación
del láser. Cuando el cristal recibía ráfagas de luz de unas millonésimas de
segundo de duración, producía breves pulsaciones de luz Láser. El 7 de julio
de 1960, Maiman comunicó a la prensa que había hecho funcionar el primer láser.
Tan pequeño era el aparato, de unos escasos centímetros de longitud, que el
encargado de relaciones públicas de la empresa Hughes no permitió que los
periodistas lo fotografiasen y les ofreció en su lugar la fotografía de otro
artefacto que todavía no había funcionado, pero que le parecía más
impresionante debido a su mayor tamaño. En la era de las microcomputadoras y de
los circuitos integrados, su actitud parece curiosa, pero en los años sesenta
la mayor parte de los equipos electrónicos se construían todavía con
voluminosas válvulas y de algún modo, lo mayor parecía mejor. El láser de Maiman producía unos 10.000 vatios de luz, pero
duraba escasamente unas millonésimas de segundo en un momento dado y correspondía
a un extremo tan rojo del espectro luminoso que era casi invisible. Se
precisaban delicados instrumentos para comprobar que las pulsaciones no eran
simplemente fluorescentes, sino que correspondían a un tipo de luz que nadie
había visto hasta entonces: la luz láser. La era del láser acababa de
comenzar. Lamentablemente, las implicaciones del descubrimiento de Maiman no
fueron evidentes en aquellos momentos para los redactores de una de las más
prestigiosas publicaciones en su campo, la Physical Review Letters. Tras haber
decidido en 1959 que los progresos en la física de los máseres ya no merecían
ser publicados con urgencia (función primordial de la Physical Review Letters),
optaron por rechazar el informe de Maiman. La segunda publicación de su elección era la prestigiosa,
aunque menos especializada, revista británica Nature, donde en 1960 se
apresuraron a publicar el artículo de Maiman que constaba escasamente de 300
palabras y constituía, por consiguiente, el más sucinto informe jamás
divulgado sobre un importante descubrimiento científico. A pesar de su
brevedad, el artículo permitió que se repitiese la hazaña de Maiman en varios
laboratorios. Después de estudiar el trabajo de Maiman, los demás
investigadores dirigieron rápidamente su atención a la construcción de otros
modelos de láseres. Al principio, el progreso era lento. Durante el año 1960
se construyó el primer láser de gas y dos nuevos modelos de cristal, uno de
los cuales era de Schawlow. En 1961 se descubrieron dos nuevos tipos de láser,
uno de ellos debido al equipo de Gould de la TRG Inc. Al igual que el de Maiman,
funcionaba por bombeo óptico, pero el material activo era vapor de cesio (un
metal). El verdadero auge comenzó en 1962, y en 1965 la actividad
del láser había sido observada en mil longitudes de onda diferentes, y ello sólo
en los gases. Fueron muchos los que comenzaron a estudiar las posibles
aplicaciones de los láseres a partir del momento en que se descubrieron. Una de
ellas consistía en calcular la distancia a la que se encontraban ciertos
objetos, y los militares no tardaron en aprovecharla para determinar la posición
de los blancos. Los investigadores de los laboratorios Bell, entre otros,
empezaron a estudiar su aplicación en el campo de las comunicaciones, como habían
previsto en todo momento Townes y Schawlow. La fabricación comercial de los láseres tampoco se hizo
esperar. Una de las primeras empresas en el nuevo campo fue la Korad Inc.,
fundada por Maiman en Santa Mónica, California, en 1962. No tardaron en
aparecer otras. Muchas fracasaron y algunas son todavía pequeñas empresas con
un puñado de empleados. Entre las que han logrado un gran éxito se encuentra
Spectra-Physics Inc., radicada en Mountain View, California, cuyas ventas
exceden los 100 millones de dólares anuales y sus acciones se cotizan en la
Bolsa de Nueva York. Pronto comenzaron los pioneros del láser a cubrirse de
honores. En 1964, Townes, Basov y Prokhorov compartieron el premio Nobel de física.
A Townes se le otorgó la patente del máser, que, puesto que cubría toda
amplificación por emisión estimulada fuere cual fuese la longitud de onda,
afectaba también al láser. Townes y Schawlow compartieron una patente básica
sobre el láser (es decir, un artefacto que opere especialmente en longitudes de
onda ópticas e infrarrojas). A Maiman se le otorgó una patente por su láser
de rubí y al fin consiguió hacerse con una suma considerable de dinero al
vender su participación en Korad Inc. a la Union Carbide Corporation. Entretanto, Gordon Gould parecía haberse esfumado. Townes y
Schawlow estaban en posesión de la patente que él esperaba conseguir, habiéndosele
anticipado en casi nueve meses. Cuando intentó que se reconociesen sus derechos
a la solicitud de 1959 se vio involucrado en cinco costosas y prolongadas
acciones judiciales, propias del procedimiento utilizado por la oficina de
patentes de Estados Unidos para determinar a quién corresponden los derechos de
un invento determinado. En la primera de sus acciones, Gould se estrelló contra
la patente de Townes y Schawlow. Esencialmente quedó desacreditado, y además
se ganó la antipatía de numerosos miembros de la comunidad científica, debido
al prestigio de los hombres a quienes se enfrentaba. A continuación Gould perdió
otras dos batallas parecidas, pero ganó otras dos que, más adelante,
constituirían las bases de las demás patentes que le iban a otorgar. A fin de
cuentas su compañía había pagado 300.000 dólares en gastos judiciales y la
mayor parte de las solicitudes habían caído en el olvido. En 1977 recuperó de
su compañía el derecho de sus patentes y comenzó a insistir en las
solicitudes personalmente. Incapaz de seguir financiando sucesivas batallas
legales, Gould cedió parte de sus derechos de patente a una agencia de
licencias y patentes de Nueva York llamada Refac Technology Development
Corporation, a cambio de que la agencia se comprometiese a seguir tramitando las
solicitudes. Los esfuerzos de Refac se vieron coronados al fin por el éxito.
El 11 de octubre de 1977 le fue otorgada una patente a Gould relacionada con la
técnica del bombeo óptico, que según hemos aclarado en el capítulo 3 es
necesaria para el funcionamiento de muchos láseres. En 1979, Gould recibió una
segunda patente que, al igual que la del bombeo óptico, hundía sus raíces en
la solicitud de 1959 y cubría una amplia gama de aplicaciones del láser. Cuando Gould recibió su patente relacionada con el sistema
de bombeo óptico, el asombro fue enorme en la industria del láser. Las
patentes de Townes y Schawlow acababan de caducar y los fabricantes de láseres
creían que ya no se verían obligados a seguir pagando derechos por la
utilización de conceptos básicos sobre el láser. Entre aquellos a quienes
afectaban las nuevas patentes se encontraban numerosos fabricantes de láseres
industriales, así como otros de aplicaciones bélicas basados en el sistema de
bombeo óptico, y cuando Refac les exigió el 5 por ciento manifestaron que no
estaban dispuestos a aceptar la validez de las patentes en cuestión. Apenas
acababa de ser otorgada la primera patente, cuando se presentó una denuncia por
uso indebido del sistema de bombeo óptico contra la empresa denominada Control
Laser Corporation, de Orlando, Florida, pero a los cuatro años no había
llegado todavía el caso a los tribunales. Lo más probable es que el caso acabe ante el Tribunal
Supremo, puesto que se trata de uno de los más complejos de la historia jurídica
de Estados Unidos. Junto a las 18 densas páginas donde se describe la propia
patente se encuentra un tomo de 500 páginas detallando la historia legal de
dicha patente, que debe ser cuidadosamente estudiado con el fin de determinar la
validez. Las complejidades del caso incluyen al mismo tiempo enmarañadas
cuestiones técnicas y minuciosos puntos jurídicos. Para que una patente
resulte válida, la información contenida en ella debe ser lo suficientemente
detallada como para que alguien que disponga de los conocimientos y los recursos
necesarios en el momento de presentar la solicitud sea capaz de construir el
artefacto descrito en ella. Sin embargo, Maiman ha puntualizado que Schawlow,
Townes o Gould no habían construido ningún láser cuando solicitaron sus
respectivas patentes, ni lo hicieron tampoco en un futuro inmediato. Por otra
parte, transcurridos más de veinte años (a principios de 1981), Gould y un
colega suyo construyeron un láser sirviéndose -según Gould- de la información
que aparecía en la solicitud de su patente y demás información e instrumentos
de dominio público en el momento en que dicha patente fue solicitada en 1959.
Apenas había acabado Gould de construir su láser y se disponía a mostrar ante
los tribunales cuando surgió una nueva complicación. En el ejemplar de Science
correspondiente al 3 de abril de 1981 apareció un informe de un grupo de científicos
del Godard Space Flight Center de la NASA, encabezado por Michael Mumma, según
el cual habían detectado amplificación láser por bombeo óptico en la atmósfera
de Marte. El equipo de Mumma descubrió que la luz del sol produce una inversión
de población el dióxido de carbono entre 75 y 90 km. sobre la superficie de
Marte, provocando emisión estimulada amplificada -es decir, lo que nosotros
denominamos amplificación láser- en la gama infrarroja. La Control Laser
Corporation recibió la noticia con verdadero deleite, afirmando que el destello
demostraba que la amplificación láser por bombeo óptico era fenómeno natural
y por consiguiente no patentable. Las solicitudes de patente más recientes de Gould están
también plagadas de complejidades. El caso comenzó cuando Refac decidió
entablar un juicio con una pequeña empresa canadiense denominada Lumonics Inc.,
que se dedica a la fabricación de sistemas láser para grabar objetos.
Entonces, la General Motors decidió intervenir en defensa Lumonics, y ahora
parece haberse hecho cargo de la defensa del cargo. La GM alega que la patente
no es válida, puesto que no se trata más de una extensión de un arte ya
existente, que se remonta al año 212 A.C., cuando Arquímedes incendió la
armada romana que sitiaba Sisa sirviéndose de una lupa. En esta situación se
dan finalmente dos paradojas. Townes forma parte consejo de administración de
la General Motors, si bien la empresa no tomó parte en la decisión de
intervenir en el pleito. Además fue Townes el primero en observar en 1973, las
emanaciones infrarrojas de la atmósfera de Marte, que en 1980, el equipo de
Mumma demostraría que procedían de amplificación Uno de los factores que ha contribuido al difícil
reconocimiento de las retribuciones de Gould al desarrollo del láser, es el
hecho de que no se ajustase a los procedimientos tradicionales de la comunidad
científica. Se espera que los científicos se ocupen de patentar sus
descubrimientos, pero también que describan sus investigaciones sin pérdida de
tiempo en alguna publicación científica, con el doble propósito de informar a
los demás científicos y establecer la prioridad de su trabajo. Para justificar
el hecho de no haberse ajustado a dichas normas, Gould habla de presiones cronológicas,
el conflicto potencial entre publicar y obtener patentes extranjeras, y el hecho
de que, a causa de los militares, gran parte de su información constituía un
secrete de Estado. Lo ocurrido ha contribuido (y sigue haciéndolo) a que el
papel de Gould en la historia del láser cayese parcialmente en el olvido. Existe también otro aspecto sumamente delicado que hace
referencia al trato de los estudiantes licenciados dedicados a la investigación.
Muchos estudiantes se inspiran en ideas brindadas por sus catedráticos, pero
también se da el caso de ciertos miembros de la facultad que están dispuestos
a apropiarse las ideas de sus alumnos. Townes asegura que la mayoría de las
ideas plasmadas en el cuaderno de Gould, así como en las solicitudes de sus
patentes, son meras ampliaciones de las descripciones que Townes le ofreció en
su día. Gould, por su parte, alega que sus ideas son originales. Es posible que
los tribunales saquen sus propias conclusiones, pero es improbable que jamás
resuelvan el asunto de una forma definitiva. A nivel personal todavía existe un evidente rencor entre
ambos científicos. Townes nos dijo en fechas recientes que, en su opinión, son
muchos los que han contribuido enormemente al desarrollo del láser, pero agregó
que Gould no era uno de ellos. Gould afirma que Schawlow es «un individuo muy
agradable» pero, aparte del comentario críptico «supongo que tiene sus
necesidades», se niega a hablar de Townes. Cuando le preguntamos a Schawlow qué
opinión le merecía Gould, el físico, por lo general repleto de jovialidad, se
incomodó visiblemente y admitió que las solicitudes de patentes de Gould habían
logrado disgustarle. La concesión de las patentes le ha proporcionado a Gould
satisfacción emocional y financiera. Al vender finalmente la parte que le
correspondía de las patentes, ha conseguido 300.000 dólares al contado y dos
millones de dólares en obligaciones. Los compradores son también personajes
curiosos en el juego de las patentes; se trata de una empresa de Ardmore,
Pennsylvania, que se denominaba Panelrama Corporation, y que con el fin de
realizar la compra liquidó una cadena de tiendas al por menor que trabajaba con
pérdidas. Entonces Panelrama cambió de nombre y pasó a llamarse Patlex
Corporation, puesto que esencialmente sus intereses en las patentes de Gould
constituyen su único negocio. En el caso de que dichas patentes entren en
vigor, Patlex, Gould, Refac y los abogados de Nueva Jersey que se ocupan del
caso compartirán los derechos reales, que podrían llegar a representar decenas
o incluso centenares de millones de dólares durante el período en que se
hallen en vigor las patentes. El propio Gould estima que dichas patentes podrían
reportar unos 10 millones de dólares anuales, y su validez se extiende a lo
largo de diecisiete años. Sin embargo, numerosos observadores en el mundo del láser
creen que las solicitudes son excesivamente abstractas para tener validez y que
incluso la patente relacionada con el bombeo óptico puede desmoronarse ante un
concertado ataque jurídico. Al igual que la mayoría de los pioneros del láser, Gould se
ha dedicado a otros campos. En la actualidad, con sus sesenta años ya
cumplidos, es vicepresidente de una pequeña empresa de Gaithersburg, Maryland,
que se dedica a la fabricación de equipos destinados a comunicaciones por fibra
óptica y que se denomina Optelecom Inc. Su cliente más importante es el ejército,
pero Gould espera que llegue el día en que el beneficio de sus patentes le
permita decidir el campo en el que desee investigar, sin tener que preocuparse
de los deseos de los militares. Ahora que ha logrado la concesión de sus
patentes, Gould ha comenzado a recibir premios tales como el de inventor del año,
otorgado por la Asociación en pro del progreso de la invención y la innovación.
Sin embargo, a Gould ya poco le importa. «Nada tienen que ver esas patentes con
mi orgullo», asegura, aunque me gustaría sacarles algún dinero». Tanto Townes como Schawlow han seguido brillantes carreras en
el mundo académico y ambos han recibido innumerables premios. Townes es catedrático
de física en la universidad de California, en Berkeley, y desde hace algún
tiempo se ocupa primordialmente de radioastronomía y radiaciones infrarrojas,
utilizando máseres y láseres para ciertos aspectos de su trabajo. Schawlow es
catedrático de física en la universidad de Stanford, y utiliza láseres como
herramientas para el estudio de las propiedades de la materia, sin ocuparse de
los propios láseres. Gracias a su trabajo, Schawlow compartió con Nicolaas
Bloembergen -físico de la universidad de Harvard que también participó
activamente en el desarrollo inicial del láser- el premio Nobel de física de
1981. Schawlow estaba de un humor excelente cuando hablamos con él el día en
que se dio a conocer la noticia, puesto que ya no se vería obligado a aclarar
que no había recibido ningún premio Nobel, como comúnmente, se suponía
debido a su estrecha cooperación con Townes en el desarrollo del láser. Después de muchos años en Korad Inc., Maiman acabó también
distanciándose de los láseres. Intentó abrirse camino en varios campos y
durante varios años trabajó como asesor independiente antes de unirse a la TRW
Inc. en calidad de vicepresidente encargado de tecnología y nuevas empresas.
Muchos otros pioneros del láser, tales como Gordon, Zieger y Weber, han
abandonado a su vez la investigación activa en dicho campo. Entre los primeros investigadores, los que siguen mas
estrechamente vinculados con la investigación del láser son Basov y Prokhorov.
Basov es director del instituto de física Lebedev, de Moscú, y miembro del
Parlamento soviético. Prokhorov es subdirector del instituto Lebedpv. Ambos
científicos dirigen grandes equipos dedicados a la investigación relacionada
con el láser y sus nombres aparecen con regularidad en los artículos sobre
dicho campo. Los posibles usos del láser son casi ilimitados. El láser
se ha convertido en una herramienta valiosa en la industria, la investigación
científica, la tecnología militar o el arte. Es posible enfocar sobre un punto pequeño un haz de láser
potente, con lo que se logra una enorme densidad de energía. Los haces
enfocados pueden calentar, fundir o vaporizar materiales de forma precisa. Por
ejemplo, los láseres se usan para taladrar diamantes, modelar máquinas
herramientas, recortar componentes microelectrónicos, calentar chips
semiconductores, cortar patrones de moda, sintetizar nuevos materiales o
intentar inducir la fusión nuclear controlada (véase Energía nuclear).
El potente y breve pulso producido por un láser también hace posibles fotografías
de alta velocidad con un tiempo de exposición de algunas billonésimas de
segundo. En la construcción de carreteras y edificios se utilizan láseres para
alinear las estructuras.
Soldador láser Los láseres se emplean para detectar los movimientos de la corteza terrestre y para efectuar medidas geodésicas. También son los detectores más eficaces de ciertos tipos de contaminación atmosférica. Los láseres se han empleado igualmente para determinar con precisión la distancia entre la Tierra y la Luna y en experimentos de relatividad. Actualmente se desarrollan conmutadores muy rápidos activados por láser para su uso en aceleradores de partículas, y se han diseñado técnicas que emplean haces de láser para atrapar un número reducido de átomos en un vacío con el fin de estudiar sus espectros con una precisión muy elevada. Como la luz del láser es muy direccional y monocromática, resulta fácil detectar cantidades muy pequeñas de luz dispersa o modificaciones en la frecuencia provocadas por materia. Midiendo estos cambios, los científicos han conseguido estudiar las estructuras moleculares. Los láseres han hecho que se pueda determinar la velocidad de la luz con una precisión sin precedentes; también permiten inducir reacciones químicas de forma selectiva y detectar la existencia de trazas de sustancias en una muestra. Véase Análisis químico; Fotoquímica. La luz de un láser puede viajar largas distancias por el espacio exterior con una pequeña reducción de la intensidad de la señal. Debido a su alta frecuencia, la luz láser puede transportar, por ejemplo, 1.000 veces más canales de televisión de lo que transportan las microondas. Por ello, los láseres resultan ideales para las comunicaciones espaciales. Se han desarrollado fibras ópticas de baja pérdida que transmiten luz láser para la comunicación terrestre, en sistemas telefónicos y redes de computadoras. También se han empleado técnicas láser para registrar información con una densidad muy alta. Por ejemplo, la luz láser simplifica el registro de un holograma, a partir del cual puede reconstruirse una imagen tridimensional mediante un rayo láser. Con haces intensos y estrechos de luz láser es posible cortar y cauterizar ciertos tejidos en una fracción de segundo sin dañar al tejido sano circundante. El láser se ha empleado para ‘soldar’ la retina, perforar el cráneo, reparar lesiones y cauterizar vasos sanguíneos. También se han desarrollado técnicas láser para realizar pruebas de laboratorio en muestras biológicas pequeñas. Los sistemas de guiado por láser para misiles, aviones y satélites son muy comunes. La capacidad de los láseres de colorante sintonizables para excitar de forma selectiva un átomo o molécula puede llevar a métodos más eficientes para la separación de isótopos en la fabricación de armas nucleares. En enero de 1997, un equipo de físicos estadounidenses anunció la creación del primer láser compuesto de materia en vez de luz. Del mismo modo que en un láser de luz cada fotón viaja en la misma dirección y con la misma longitud de onda que cualquier otro fotón, en un láser atómico cada átomo se comporta de la misma manera que cualquier otro átomo, formando una "onda de materia" coherente. Los científicos confían en las numerosas e importantes aplicaciones potenciales de los láseres atómicos, aunque presenten algunas desventajas prácticas frente a los láseres de luz debido a que los átomos están sujetos a fuerzas gravitatorias e interaccionan unos con otros de forma distinta a como lo hacen los fotones. Índice Introducción *¿QUÉ ES UN LÁSER? *¿PARA QUÉ SIRVEN LOS LÁSERES? *LA HISTORIA DEL RAYO LÁSER *EL MAESTRO COLOCÓ LA PRIMERA PIEDRA *LA CARRERA EN POS DEL PRIMER LÁSER *EL SECRETO Y LA CAZA DE ROJOS *LA SORPRESA DE MALIBU *COMIENZA EL GRAN AUGE *EL RETORNO DE GORDON GOULD *TEMAS DELICADOS *Aplicaciones del láser *Industria *Investigación científica *Comunicaciones *Medicina *Tecnología militar *Láser atómico *
Trabajo enviado por: Mariano Nicolás Ruiz, 14 años mnruiz@hotmail.com Publicación enviada por Mariano Nicolás Ruiz Contactar mailto:mnruiz@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpZkApEpApseLBjnUT Publicado Wednesday 31 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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