Monografias | Superconductividad EléctricaSuperconductividad EléctricaResumen: Introducción a la superconductividad eléctrica. Trabajando en un laboratorio de superconductividad. Fabricación por medio de reacciones en estado sólido de cerámicas superconductoras. Desarrollo y fabricación de piezas a base de carburo de silicio: materiales permeables, materiales compuestos, materiales tixotrópicos. Anisotropía. Propiedades de los Superconductores Convencionales. Propiedades de los Superconductores de Alta Temperatura. Propuestas teóricas. Desorden y transiciones de fase. Técnicas experimentales. Caracterización de sustratos para superconductores Y-123. Crecimiento de cristales superconductores y medida de sus propiedades. Estabilidad térmica de cupratos superconductores con oxoaniones. Preparación y estudio de cupratos con estructura en capas infinitas. Introducción
La superconductividad ha empezado a revolucionar numerosos campos de la
tecnología. Este libro resulta idóneo para saber con detalle cuáles son esos
campos y en que medida se van a beneficiar de ella. También es una buena
iniciación al tema para profanos, ya que los dos primeros capítulos están
dedicados a explicar qué es la superconductividad y cómo funciona la tecnología
asociada a ella.
Contenido
1.
Introducción a la superconductividad eléctrica
2.
Trabajando en un laboratorio de superconductividad
3.
Fabricación por medio de reacciones en estado sólido de cerámicas
superconductoras
4.
Desarrollo y fabricación de piezas a base de carburo de silicio: materiales
permeables, materiales compuestos, materiales tixotrópicos.
5.
Anisotropía
6.
Propiedades de los Superconductores Convencionales
7.
Propiedades de los Superconductores de Alta Temperatura
8.
Propuestas teóricas
9.
Desorden y transiciones de fase
10.Técnicas
experimentales
11.
Caracterización de sustratos para superconductores Y-123
12.
Crecimiento de cristales superconductores y medida de sus propiedades
13.
Estabilidad térmica de cupratos superconductores con oxoaniones
14.
Preparación y estudio de cupratos con estructura en capas infinitas
16.
Propiedades electrónicas de los óxidos de cobre
17.
Materiales en comunicaciones
18.
Lineas de Trabajo
19.
Obtención de zeolitas de talio
20.
Referencias
Introducción
a la superconductividad eléctrica
La
Superconductividad Frente al paso de una corriente electrica, los metales
ofrecen una cierta resistencia: parte de la electricidad se transforma en calor
y ello permite innumerables aplicaciones, como la plancha, la tostadora o
elcalefactor electrico. Pero, en otros usos de la electricidad, sobre todoen su
transmision a traves de cables, no resulta economico que aquella sepierda en
forma de calor. En el a#o 1911 el fisico holandes Heike Kamerlingh Onnes
descubrioque ciertos metales conducen la electricidad sin resistencia siempre
ycuando se los haga "tiritar" cerca de la temperatura mas baja
posible, unos 273 grados centigrados bajo cero. Dado que conseguir temperaturas
tan bajas resulta muy costoso, elgran objetivo de la ciencia es encontrar
materiales superconductores queoperen a temperaturas mas altas. Por ello, en el
a#o 1986 se produjo un"boom" cuando los fisicos K. A. Muller y J. G.
Bednorz encontraron queun material ceramico podia ser superconductor a una
temperatura un poco masalta, unos 240 grados centigrados bajo cero. Desde
entonces se han descubierto un gran numero de compuestos que presentan
superconductividad si se los enfria solo con aire liquido, lo que permitira
aplicaciones tecnologicas prometedoras. ¿Que se hace en superconductividad en
Exactas?
Trabajando en un laboratorio de superconductividad
En
el laboratorio se trabaja intensamente. Las diez o doce horas que duran las muy
bajas temperaturas alcanzadas con el helio liquido deben ser aprovechadas al
maximo. Ademas, previamente, se requieren unas ocho horas de preparativos. Por
ello es comun que alguno de los investigadores pase la noche en el laboratorio
para dejar todo listo y asi poder comenzar temprano al dia siguiente. Alli, las
muestras de materiales superconductores, fabricadas porla Division de Fisica del
Solido de la Comision Nacional de EnergiaAtomica, -con la que hay una estrecha
colaboracion cientifica- sonsometidas a diferentes mediciones, a muy bajas
temperaturas (por debajo de los 230 grados bajo cero). "Una de las tres
lineas de investigacion que tenemos actualmente consiste en sacar o incorporar
oxigeno en las muestras, sometiendolas a muy altas temperaturas, para ver que
cambios se producen en la superconductividad", explica Bekeris. Otra de las
investigaciones se basa en hacer pasar corrientes electricas desparejas a traves
de una muestra, de modo que, en una parte,la corriente sea intensa, y en otra,
debil. "Al medir la se#al endistintos puntos de la muestra, observamos que
la corriente se organizadentro de ella", indica la investigadora, y aclara:
"Lo que se mide en unlugar no depende de la corriente que pasa por alli,
sino de su distribucionpor toda la muestra". Este es un experimento
original del laboratorio y, segun Bekeris, puede tener aplicaciones interesantes
ya que en los dispositivos que se fabriquen con estos materiales se van a
producir estos fenomenos de corrientes desparejas, y es necesario saber que pasa
en esas circunstancias. En el laboratorio se estudia tambien el tiempo que un
material permanece magnetizado luego de ser sometido a un campo magnetico. El
flujo magnetico suele quedar atrapado en los defectos del material y se va
liberando de a poco. Para saber, con precision de microsegundos, cuanto tiempo
le lleva liberarse, los investigadores someten a la muestra a unpulso muy corto
de calor, con equipos de laser que proveen los fisicos Oscar Martinez y Mario
Marconi. Este pulso de laser se aplica unos diez microsegundos despues de haber
apagado el campo magnetico. Al hacer las mediciones se puede saber cuanto flujo
magnetico habia, y cuanto se escapo,en ese lapso tan corto. Las peliculas
delgadas de material superconductor para realizarestos experimentos son
provistas por el Centro Atomico Bariloche. Para que sirve conocer cuanto tiempo
queda atrapado el magnetismo? "Primero, esta es una pregunta basica, es
decir que, conocer esa dinamica es conocer mas profundamente el comportamiento
de estos superconductores. En cuanto a la posible relacion con aplicaciones, la
famosa idea de levitacion magnetica se vincula, precisamente, con el anclaje del
campo magnetico", se # a la Bekeris. La investigadora explica que, para que
un material genere unafuerza repulsiva lo suficientemente intensa como para
levantar su propiopeso, se necesitaria una magnetizacion muy alta, y esta puede
lograrsemediante materiales que posean un gran anclaje de flujo magnetico.
"Lo que estudiamos es cuanto tiempo dura el anclaje. Si este sedegrada
rapidamente, no sirve", enfatiza la investigadora. Son las diez de la
ma#ana, las maquinas licuefactoras se calmaron yahora comienza el verdadero
trabajo, preciso y minucioso, para desentra#arlos enigmas de la
superconductividad, y este es el camino obligado paraalcanzar los tan ansiados
superconductores "calientes".
Fabricación
por medio de reacciones en estado sólido de cerámicas superconductoras
Los
materiales con características de superconductividad, presentan muy buenas
expectativas respecto a su utilización en áreas donde los materiales
tradicionales han encontrado sus límites. Durante 1995 se desarrolló un
proyecto titulado "Conformado por Extrusión de Materiales
Superconductores", donde se precisó cuantitativamente la dependencia de la
estructura de la solución sólida Nd[1+x]Ba[2-x]Cu3O[7+d] y
Bi2Sr[2+x]Ca[1+x]Cu2On para diferentes contenidos de oxigeno 1<=d<=0 y
para algunos x selectos (0<=x<=0.5).
Las
propiedades eléctricas y estructurales de estos compuestos, dependen
fuertemente de la cantidad de oxígeno que contienen; muestras muy
desoxigenadas, presentan más de una fase cristalina.
Luego
de la obtención de los polvos con las características requeridas, se procedió
a la manufacturación de elementos para comprobar sus propiedades de
superconductividad.
El
método de conformado fue la extrusión en matrices de acero, considerando los
parámetros reológicos para la preparación adecuada de la mezcla y los de
trabajo que permiten la obtención de cuerpos cerámicos manipulables, así como
las condiciones de sinterización del cuerpo cerámico.
Desarrollo
y fabricación de piezas a base de carburo de silicio: materiales permeables,
materiales compuestos, materiales tixotrópicos.
Los
avances logrados en las operaciones minero-metalúrgicas, han generado una
demanda de materiales con propiedades únicas que soporten las severas
condiciones de trabajo impuestas por las exigencias de mayor productividad en
dichas faenas. Los materiales compuestos , cerámicos de matriz metálica, son
los que satisfacen estos nuevos requerimientos de productividad y menores costos
específicos de operación. El objetivo en este desarrollo fue la producción de
cermets de carburo de silicio infiltrado con aleaciones de cobre. El problema
esencial que se debió resolver, fue la compatibilidad de la fase cerámica con
el metal o su aleación de tal forma que la infiltración ocurra ocupando
debidamente los poros contenidos en la microestructura cerámica, sin que ocurra
una reacción y, sin embargo, se logre una apropiada adhesión cerámica-metal.
La configuración de la porosidad.
Transiciones
Termodinámicas y Coherencia de Fase en Superconductores de Alta Temperatura
Anisotropía
Una
de las propiedades más destacables de los superconductores basados en óxidos
de cobre es que tanto sus propiedades en el estado normal como las que
corresponden al estado superconductor muestran una gran anisotropía. Esa
anisotropía refleja aquella que se evidencia en la estructura atómica
Los
datos experimentales indican que la conductividad eléctrica es mucho mayor en
la dirección de los planos de Cu-O (dirección ab) que en la dirección
perpendicular a ellos (dirección c). Tenemos así una resistividad ab y una c.
Una forma de definir la anisotropía del material es a través del cociente de
resistividades en sus direcciones principales h = c /ab. Estos valores cambian
desde el que corresponde al YBa2Cu3O7 h50, considerado como moderadamente
anisotrópico, hasta los que corresponden a los materiales de mayor anisotropía,
como el Bi2Sr2CaCu2O8, en el cual el cociente h20.000 pone de manifiesto la
anisotropía extrema que caracteriza a estos materiales. Hemos demorado el análisis
de la influencia de la anisotropía, no porque su efecto sobre las propiedades
que discutimos sea de carácter secundario sino por que la anisotropía
esencialmente solo modifica cuantitativamente la manifestación de esas
propiedades
Para
las anisotropías mayores, las propiedades físicas de los superconductores se
pueden interpretar suponiendo que la superconductividad tiene un carácter
cercano al bidimensional. La superconductividad se nuclea solamente en los
planos de Cu-O. Las funciones de onda de los pares de Cooper en planos vecinos
se superponen débilmente, permitiendo la existencia de efecto túnel (efecto
Josephson) de pares entre planos. Este acoplamiento establece el carácter
tridimensional del superconductor, induciendo la coherencia de fase en la
dirección c.
La
descripción teórica de la superconductividad en los sistemas laminares débilmente
acoplados fue desarrollada por Lawrence y Doniach para describir el
comportamiento de superconductores laminares convencionales, preparados
artificialmente. Utilizando conceptos presentados en la teoría se puede
interpretar algunas de las características cuasi-bidimensionales de los SAT.
Resultados experimentales, que se discuten en este artículo muestran que aun el
sistema YBa2Cu3O7 presenta características sólo esperables, de acuerdo a las
concepciones teóricas aceptadas, en sistemas mucho más anisotrópicos. Creemos
importante discutir resultados que se esperaría obtener en sistemas altamente
anisotrópicos pues, a nuestro entender, ponen de manifiesto el comportamiento
experimental, aun en sistemas que se consideran moderadamente anisotrópicos.
En
una imagen laminar se considera que los planos superconductores se acoplan a
través de láminas aisladoras. Dos tipos de corrientes superconductoras se
pueden sostener en el sistema: las que circulan en los planos y asociadas a los
correspondientes gradientes de la fase del parámetro de orden y las que, por
efecto túnel, atraviesan los planos de Cu- O. En este último caso la corriente
no está determinada por gradientes. El efecto Josephson explica el paso de
corriente a través de junturas aisladoras, introduciendo una relación
constitutiva no lineal entre la corriente y la diferencia de fase entre láminas.
No puede haber corrientes determinadas por trayectorias que se localizan entre
planos, pues no puede haber estados de pares con vida media infinita en la zona
aisladora.
FIGURA
1
Figura
1. Esquema de la estructura de un vórtice en un SAT a temperatura nula y a
temperatura finita. Las flechas representan las corrientes en los planos de CuO3
Un
dibujo esquemático de cómo imaginamos un vórtice en un sistema bidimensional
se muestra en la figura 2. Las corrientes se distribuyen en órbitas concéntricas
sobre los planos, denominadas panqueques. Para minimizar la energía de línea
del vórtice los panqueques se colocan uno encima de otro. Si las corrientes no
fuesen superconductoras, esta disposición determina unívocamente la dirección
del campo. Como la distancia entre planos es mucho menor que la distancia l(T)
1500 Å donde circula la corriente el resultado sería una distribución de
campo indistinguible de la que corresponde a un vórtice continuo. Sin embargo,
hay que tener en cuenta la relación constitutiva que gobierna la corriente
superconductora. Para que no circulen corrientes en la dirección del eje c
y de esa forma minimizar la energía cinética y de campo es necesario tener la
fase del parámetro de orden igual entre todos los planos que constituyen la
muestra laminar. Esto es, la fase cambiará en 2 en cada capa tantas veces como
vórtices haya pero entre planos la diferencia de fase debe anularse.
Como
los fenómenos físicos correspondientes al equilibrio termodinámico se
manifiestan minimizando la energía libre y no necesariamente la interna, nos
vemos obligados a analizar las excitaciones en un sistema laminar. Vimos cómo
la teoría imaginaba la introducción de excitaciones de flujo magnético, en
forma de toroides. Debemos pensar en formas similares que cumplan con los
requerimientos de cuantificación de flujo, y que permitan introducir entropía
en el sistema de panqueques. La forma más simple de introducir entropía en un
sistema laminar es producir desplazamientos relativos entre panqueques en cada
plano y de cada uno de ellos con relación a su vecino en el plano superior e
inferior, ver fig. 2. Como al desplazarse las corrientes se introducen
diferencias de fase entre planos, el desplazamiento irá acompañado de
corrientes Josephson entre ellos. Como el flujo magnético debe ser conservado
en forma de cuantos, las corrientes entre planos generan "vórtices
Josephson" que interconectan los panqueques en los planos. Por comparación
con la figura... lo que en ella eran desviaciones curvilíneas del vórtice se
convierte aquí en desviaciones en forma de escalera, con dos tipos de
corrientes. La energía de la excitación se compondrá de términos asociados a
los panqueques y términos asociados a los tramos de vórtices Josephson.
Distinguir
experimentalmente un sistema muy anisotrópico de uno laminar. es de hecho muy
difícil, aunque conceptualmente son totalmente distintos. El sistema anisotrópico
se describe a través de una anisotropía en los parámetros superconductores,
indicando que cuesta menos energía distribuir corrientes en las direcciones ab
que en c. Sin embargo un vórtice en la dirección ab tendrá corrientes
superconductoras alrededor del núcleo que están contenidas en las regiones
entre planos. La forma más segura de detectar un verdadero comportamiento
laminar es realizar experimentos que pongan de manifiesto la existencia de
junturas Josephson. Hasta ahora esto sólo se ha mostrado en los compuestos de
Bi2Sr2CaCu2O8. Pese a ello, muchos resultados experimentales se pueden describir
con mayor facilidad a través del modelo laminar.
Ahora
que hemos discutido las características anisotrópicas de los superconductores,
resulta evidente que cuanto más anisotrópico sea el superconductor más fácil
será introducir excitaciones en forma de vórtices cerrados. Vemos así, la
importancia que adquiere la constante C44 en la aproximación elástica del
tratamiento de la interacción entre vórtices.
Propiedades de los Superconductores Convencionales
El
llamado estado mixto en los superconductores tipo II ha sido objeto de intenso
estudio en el pasado y en el presente. El hecho de que el estado mixto es un
estado de equilibrio termodinámico fue aceptado mucho después de descubrirse
el fenómeno de la superconductividad y aun después de haberse conseguido la
formulación teórica que explicaba tanto su manifestación fenomenológica, a
través de la teoría de Ginsburg-Landau, G-L, como su origen microscópico a
través de la teoría de Bardeen, Cooper y Schrieffer, BCS.
La
teoría que describe el estado mixto se debe a Abrikosov y fue dada a conocer
después que Feynman describió los vórtices como excitaciones del He líquido
superfluído. Por otra parte, la existencia de vórtices y el conocimiento de la
física que los describe constituyen la base de la ingeniería de materiales
superconductores apta para diseñar aplicaciones tecnológicas.
Ni
aun los científicos más audaces imaginaron, en el momento del descubrimiento
de la superconductividad en óxidos de Cu, que el estudio del estado mixto en
estos materiales (SAT) daría lugar a la aparición de una nueva física.
La
teoría de Abrikosov considera los vórtices como objetos magnéticos que, en
equilibrio termodinámico, permiten la relajación de la presión del campo magnético
exterior, excluido por las corrientes Meissner. A partir de un campo magnético
"crítico inferior", Hc1(T), la menor energía libre del
superconductor corresponde al estado mixto que se genera mediante la penetración
de vórtices. La cantidad de vórtices, en equilibrio, está determinada por las
dos variables termodinámicas que suele adoptar la teoría, el campo magnético,
H, y la temperatura, T. Esto no es siempre correcto debido al carácter magnético
de la superconductividad. Al analizar resultados experimentales es importante
considerar los efectos de la forma de la muestra, para asegurar cuáles son las
variables termodinámicas a decuadas al experimento que se estudia. De hecho, la
mayoría de los estudios de los SAT en monocristales se hacen en muestras con
geometrías donde la forma puede jugar un papel importante.
Las
propiedades esenciales que caracterizan el estado superconductor se ponen de
manifiesto al estudiar el comportamiento del estado mixto, en su forma
elemental: un vórtice aislado. El vórtice tiene asociado un campo de
velocidades, v(x), de trayectorias concéntricas (en el caso isotrópico
son circunferencias) con una divergencia de la intensidad de la velocidad en una
línea que definiremos como eje del vórtice. El campo de velocidades se
extiende hasta distancias caracterizadas por la longitud que determina el rango
de variación de campo y corriente, (T).
Cuando
la temperatura es menor que la crítica, Tc(H), el parámetro de orden termodinámico La
energía cinética de los pares de Cooper aumenta con el cuadrado de la
velocidad al aproximarse al eje del vórtice. El aumento de energía cinética
compite con la energía de formación de los pares. El mantenimiento de la
densidad de pares correspondiente al estado libre de vórtices se hace inestable
a partir de alguna distancia del eje del vórtice. Como consecuencia de esto, el
parámetro de orden depende de la coordenada, disminuye con el incremento de la
velocidad y se anula en el eje del vórtice. El incremento de energía cinética
y la depresión de la densidad superconductora en un núcleo alrededor del
centro del vórtice es el requerimiento necesario para disminuir la presión de
campo magnético, correspondiente al estado Meissner. El rango de variación
espacial de (X) está determinado por la longitud de coherencia (T) del estado
superconductor. La forma general de un vórtice la esquematizamos en la fig. 1.
FIGURA
1
Figura 1. Esquema de la variación espacial del parámetro de orden y el
campo magnético en la proximidad de un vórtice.
En
la teoría de G-L se define un parámetro k=(T) / Cuando
se aumenta el número de vórtices en el superconductor, como respuesta al
incremento de H, se ponen de manifiesto interacciones repulsivas entre vórtices,
de carácter electromagnético, que dan origen a configuraciones geométricas
periódicas de la distribución de vórtices, con orden topológico de largo
alcance. Se demostró que la red hexagonal minimiza la energía del conjunto de
vórtices en un material isotrópico y su presencia ha sido verificada
experimentalmente (ver fig. 2). FIGURA 2
Imagen de la red de vórtices obtenida mediante decoración magnética de
Bitter en un monocristal de 2H-NbSe2. (gentileza Flavio Pardo)
La
presencia de vórtices y su distribución periódica en sistemas perfectos
permite vislumbrar algunas de sus propiedades. A temperatura nula los vórtices
en la red ocupan lugares de alta simetría y el orden de largo alcance topológico
minimiza la energía de interacción. Tal como ocurre en una red atómica,
desviaciones de las posiciones de equilibrio aumentan la energía interna y dan
lugar a fuerzas de restitución que, en este caso se manifiestan en variaciones
locales de las corrientes y del parámetro de orden. Si los desplazamientos de
los vórtices son pequeños la respuesta de fuerzas será proporcional a los
desplazamientos. Los coeficientes que relacionan desplazamiento con fuerza son
las constantes elásticas de la red de vórtices, que dependen de temperatura y
campo. En el caso general las constantes elásticas son tensores. Debido a la
simetría de la red de vórtices, intrínsecamente anisotrópica aun para el
caso de materiales isotrópicos, la constante elástica asociada al
desplazamiento de la dirección de los vórtices con relación a la del campo,
C44, difiere de la de cizalladura, C66. Las variaciones de densidad de vórtices
están determinadas por C11.
Para
poder calcular las propiedades de la red de vórtices es necesario tener
ecuaciones que describan las variaciones espaciales de las corrientes eléctricas
y del parámetro de orden. La adecuación de la teoría de Landau de
transiciones de fase de segundo orden a la superconductividad dio origen a la
teoría G-L, que provee una excelente descripción de las propiedades de los
superconductores convencionales. La energía libre debe describir las
propiedades termodinámicas y electrodinámicas, por lo cual el cálculo del parámetro
de orden (X) y de las corrientes eléctricas debe hacerse en forma
autoconsistente.
En
el marco de la teoría G-L, la minimización de la energía libre con respecto a
los dos parámetros que la describen, Para
comprender mejor el alcance de la teoría de G-L vamos a especificar los parámetros
termodinámicos que determinan el estado superconductor en presencia de un campo
magnético exterior H, los campos críticos que determinan su diagrama de
fases H-T y la ecuación constitutiva entre campo y corriente.
A(x) es tal
que B = rot A
Nótese
que el parámetro de orden es complejo. Esto no es usual en el análisis de la
termodinámica de la materia condensada. Tanto el módulo como la fase pueden
depender de la coordenada. La existencia de un parámetro de orden complejo es
condición necesaria para describir el estado superfluído, ya que las
corrientes no disipativas obedecen a ecuaciones constitutivas determinadas por
las variaciones espaciales de la fase del parámetro de orden, en forma similar
a la corriente de probabilidad en la mecánica cuántica. A través de esa
dependencia se ponen de manifiesto las propiedades macroscópicas cuánticas que
determinan el estado superfluído.
Una
vez minimizada la energía, los parámetros superconductores adquieren sus
valores de equilibrio que, en general, dependerán de H y T.
En
la descripción de G-L hay un campo "crítico superior", Hc2(T), por
encima del cual no hay superconductividad, el parámetro de orden se anula a
través de una transición termodinámica de segundo orden. Las fluctuaciones
termodinámicas asociadas a esta transición son sólo de carácter gaussiano,
dentro de la aproximación mencionada. La misma teoría determina cuál es el
campo Hc1(T) ( en el cual la energía libre del estado Meissner coincide con
aquella correspondiente a permitir que ingrese un vórtice). Los campos críticos
superior e inferior quedan expresados por
(2)
donde
o = hc / 2e es el cuanto de flujo. Es interesante notar que Hc2(T) queda
determinado por (T), mientras que, salvo por la dependencia logarítmica en k,
Hc1(T) está determinado por la propiedad superconductora que determina la
variación espacial de campo y corriente. Analicemos las razones para ello. En
la aproximación de campo medio, la transición continua en Hc2(T) se debe a que
al aumentar la intensidad del campo exterior los vórtices se aproximan a
distancias entre sí menores que (T). La proporción de núcleo de vórtice
frente al material donde no está deprimido el parámetro de orden cambia como H
/ Hc2(T), con lo cual para H
FIGURA 3
. Diagrama de fases esquemático H-T de los superconductores
convencionales.
Si
la aproximación de campo medio no fuese suficiente para describir las
fluctuaciones termodinámicas, la física de los superconductores no estaría
bien descripta por la teoría de G-L al aproximarse el campo Hc2(T). Este es un
aspecto fundamental que hay que tener en cuenta en los SAT.
Cuando
el campo o la temperatura son disminuidos por debajo de la línea Hc2(T), se
nuclea la red deAbrikosov.
Para
una mejor comprensión del efecto de la energía térmica en las redes de vórtices
en los SAT, es pertinente escribir la corriente superconductora en función de
las variaciones espaciales de la fase del parámetro de orden. De acuerdo a G-L
donde
m* = 2m la masa de los pares de Cooper. Desde un punto de vista
formal la presencia del vector potencial, A, en la expresión (3) se debe
a que la corriente es una cantidad física medible, por lo cual debe ser
invariante de medida. Desde un punto de vista adecuado a la descripción de
resultados experimentales, la ecuación (3) es la relación constitutiva entre
corriente eléctrica y campo. Dentro de la aproximación utilizada, vemos que la
respuesta entre corriente y campo (en este caso el campo es el vector potencial)
es lineal. Es instructivo comparar esta ecuación con la resultante de calcular
la corriente de probabilidad cuántica de una partícula cargada en un campo
magnético. La manifestación de las propiedades cuánticas a nivel macroscópico
en la superconductividad es evidente, aun al describir una corriente eléctrica
que se deduce de una minimización de la energía libre.
La
ecuación (3) constituye la base de las características del comportamiento de
un vórtice aislado. Debido a las propiedades del parámetro de orden, su
variación espacial al recorrer cualquier trayectoria cerrada deberá ser tal
que recupere su valor, salvo variaciones de la fase en múltiplos de 2;. El módulo
debe ser el mismo pues así se asegura que la densidad de pares superconductores
esté bien definida. La posibilidad de que cambie la fase introduce importantes
consecuencias físicas. Esto se hace evidente al integrar la fase en un circuito
cerrado. Utilizando la expresión (3) resulta
donde
es el flujo en el area de integración y es un número entero.
Si
la fase no cambia al cerrar el circuito (estado =0) no existen singularidades.
La energía libre se minimiza haciendo que el parámetro de orden sea finito en
todo el material. El campo magnético es expulsado como consecuencia de la
presencia de corrientes Meissner que circulan a distancias (T) de la superficie.
El estado termodinámico que hemos descripto, libre de vórtices, es el estado
Meissner. En este estado se pueden introducir corrientes de transporte sin
generar disipación, siempre que la fase del parámetro de orden pueda cumplir
con el requerimiento impuesto por (4).
Es
evidente que la existencia de vórtices caracterizados por 0 generan corrientes
superconductoras que crean campos magnéticos y, por ende, flujos magnéticos
que deben cumplir con la condición (4). La generación de vórtices puede
ocurrir bajo dos circunstancias diferentes:
-Por
un lado, cuando la presencia de un vórtice produce un estado de energía
equivalente a la del estado Meissner, H=Hc1(T). En este caso, y para campos
mayores, la generación de vórtices disminuye la energía libre con respecto a
la del estado Meissner.
-Por
otra parte, se podría considerar al vórtice como una excitación del estado
Meissner. El número de vórtices podría fluctuar y su valor medio producir un
aumento de entropía, con la consiguiente disminución de energía libre.
De
ocurrir esto resultaría que el estado Meissner es inestable frente al estado
mixto, a temperaturas finitas. Sin embargo, en la aproximación de campo medio,
teniendo en cuenta el incremento de energía interna que acarrea la fluctuación
del número de vórtices se concluye que en una muestra masiva el estado
Meissner es estable y que Hc1(T) es un campo bien definido, separando una región
del diagrama de fases sin singularidades, de otra donde el equilibrio termodinámico
las requiere. Es también simple entender que la forma de incrementar el número
de singularidades,
La
energía asociada con un vórtice tiene, como se dijo, una contribución cinética,
una magnética y otra inducida por la disminución del parámetro de orden en el
núcleo. Vemos así que la menor energía interna por vórtice se consigue
cuando los vórtices están paralelos al campo aplicado. Consecuentemente el
estado mixto ideal de un superconductor a temperatura nula lo conforma una red
de vórtices paralelos, formando la estructura hexagonal en la dirección
perpendicular al campo (ver fig. 4).
De
la conservación de flujo impuesta por (4) concluimos que el parámetro de red
está dado por
(5)
Si
se ejerce una fuerza uniforme sobre una estructura de vórtices perfecta en la
dirección perpendicular al campo esta se desplazará con referencia a un eje de
coordenadas fijo a la estructura atómica del material. El sistema de vórtices
permite su desplazamiento sobre la red atómica debido a que ésta, en el
tratamiento que hemos hecho, no mantiene ninguna correlación energética con la
primera.
El
paso de una corriente eléctrica inducida desde el exterior (corriente de
transporte) ejerce una fuerza sobre la red de vórtices. Si la red se desplaza
se genera disipación a niveles muy comparables al que corresponde al estado
normal. Bajo estas condiciones un superconductor es un mal conductor.
Es
importante romper la simetría de traslación de la red de vórtices para poder
obtener un estado que permita el paso de corriente sin disipación de energía.
Para ello, se introducen defectos en la red atómica capaces de interactuar con
los vórtices. En general, los defectos efectivos son aquellos que perturban la
estructura electrónica del material disminuyendo o anulando la temperatura crítica
en regiones espaciales con forma y tamaño parecidos al núcleo del vórtice.
Bajo estas circunstancias la energía libre de la red de vórtices se minimiza
tratando de poner los núcleos de los vórtices sobre los defectos (centros de
anclaje). La efectividad de los centros de anclaje no depende solamente de las
características del defecto, sino también de la competencia entre la energía
de condensación que se gana al poner el núcleo del vórtice sobre la región
con Tc disminuida y el incremento de energía elástica que necesariamente se
induce al producirse el desplazamiento de los vórtices para aprovechar la energía
de anclaje.
Por
razones de espacio no entraremos en detalles sobre resultados experimentales y
teóricos que describen las distintas posibilidades y tipos de anclaje. Sí
mencionaremos que es un tema de interés en la actualidad, no solo por las
posibles aplicaciones tecnológicas que se derivan de su conocimiento sino,
también, porque el desplazamiento de una red periódica de vórtices sobre un
potencial desordenado sirve de modelo experimental y teórico para describir
variados problemas de la física moderna.
A
los fines perseguidos en este artículo es necesario remarcar que una vez que la
red de vórtices se encuentra distorsionada para aprovechar los centros de
anclaje hará falta una fuerza finita para moverla. Cuando circula una densidad
de corriente de transporte por el material se ejerce una fuerza del tipo
Lorentz, de la forma
F
= 1/c (JxB)
Cuando
la fuerza de anclaje es igualada por FL se alcanza la densidad de
corriente crítica Jc. Para J > Jc la fuerza de Lorentz
sobrepasa la de anclaje, los vórtices se desplazan y originan disipación. Esta
es la forma tradicional de definir la corriente crítica en un superconductor y
la descripción aceptada de la disipación en los superconductores
convencionales. En consecuencia, cuanto más rígida sea la red de vórtices
menores serán las corrientes críticas o, a la inversa, una red blanda permitirá
fijar los vórtices a los centros de anclaje que tengan más cercanos.
Estas
ideas razonables, que tienen aplicación en la superconductividad convencional,
tomadas como leyes inviolables, acarrearon graves inconvenientes para el
progreso del entendimiento del comportamiento de las estructuras de vórtices en
los SAT.
Antes
de enfocar nuestro análisis a la problemática introducida por los SAT es
conveniente reflexionar sobre algunas propiedades generales de la red de vórtices
en la superconductividad convencional. Las constantes elásticas de la red de vórtices
describen la susceptibilidad generalizada que determina la respuesta a una
fuerza que induce deformaciones en la red. Como tal, sus valores dependen de
cada material. Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en las redes atómicas,
el parámetro de la red de vórtices se ajusta con el campo magnético exterior,
ec. (5). Como el parámetro de red diverge en H = Hc1(T) y las fuerzas
electromagnéticas tienen un rango finito, (T), las constantes elásticas
tienden a cero para H
Hagamos
un resumen de las propiedades de la red de vórtices:
-
Cuando la red es ideal tenemos una estructura ordenada, con orden topológico de
largo alcance. La red, inestable a la acción de fuerzas, cuando se desplaza
disipa. En estas circunstancias la corriente no queda determinada por la
diferencia de fases del parámetro de orden y decimos que la disipación se
produce por haber perdido la coherencia de la fase.
-
Cuando se introducen defectos se destruye el orden topológico de largo alcance.
Por otra parte, la red responde elásticamente a la presencia de fuerzas,
permitiendo el paso de corrientes no disipativas. Es importante darse cuenta que
la pérdida del orden topológico de la estructura permite que se establezca
orden de largo alcance en la fase del parámetro de orden. El superconductor
mantiene la coherencia de fase. Estrictamente el argumento anterior es válido
solamente a T=0 pero para los fines prácticos puede aceptarse el argumento como
buena aproximación en todo el rango de temperaturas, hasta Tc.
Propiedades
de los Superconductores de Alta Temperatura
El
resultado experimental más relevante, desde el punto de vista que nos ocupa,
fue detectado por los propios descubridores de la superconductividad en los óxidos
de cobre, Bednorz y Müller. Se trata de una característica importante de los
SAT: la corriente crítica se anula para valores de campo notoriamente menores
que Hc2(T). Por lo cual, el rango de campos y temperaturas donde los materiales
podrían utilizarse es reducido. El progreso realizado en el conocimiento del
comportamiento y naturaleza de los vórtices en los SAT ha permitido extender
los rangos de T y H de aplicabilidad tecnológica, y descubrir notorias
diferencias en el diagrama de fases H-T cuando es comparado con el de los
superconductores convencionales.
En
la fig.1 mostramos esquemáticamente el diagrama de fases de los
superconductores convencionales (fig. 1a) y el que se estimaba, hasta no hace
mucho, correspondía a las características fundamentales de los SAT (fig. 1b).
FIGURA
1
Esquema del diagrama de fases H - T para:
(a) superconductores convencionales (b) superconductores de alta
temperatura.
Tal
como dijimos, los superconductores convencionales tienen Jc 0 para todo campo y
temperatura en el rango Hc1(T) < H < Hc2(T) , ver fig.1a. En los SAT
existe una zona de campos y temperaturas donde Jc = 0, separada por una línea
bien definida de la zona donde Jc0. La línea de separación se ha llamado línea
de irreversibilidad, Ti(H), ver fig. 1b.
Basándonos
en lo discutido para los superconductores convencionales podemos describir la
zona del diagrama de fases con Jc = 0 suponiendo que los centros de anclaje han
perdido allí su efectividad. Es válido preguntarse si bajo esa circunstancia
la estructura de vórtices recuperará el orden topológico de largo alcance
para T > Ti(H). En todo caso, no resulta trivial saber cuál es el mecanismo
por el que el potencial de anclaje se anula.
Las
primeras propuestas para alcanzar una compresión de las propiedades estáticas
y dinámicas de los vórtices en los SAT, consistieron en extensiones y
adaptaciones de mecanismos que tenían en cuenta los efectos de activación térmica
en los superconductores tradicionales.
Las
fuerzas de anclaje están asociadas a barreras de potencial de altura finita,
que podrían ser sobrepasadas por los vórtices cuando son sometidos a efectos
de activación térmica. Este proceso se puso en evidencia en los
superconductores convencionales a través de la detección de fenómenos de
"creep". Los estados metaestables asociados a los vórtices anclados
evolucionan en el tiempo debido a que, a través de la activación térmica, un
número finito de vórtices se salen de sus centros de anclaje. Al actuar sobre
ellos la fuerza de Lorentz los vórtices se desplazan, dando origen a una
resistencia eléctrica con una dependencia en temperatura típica de los
procesos térmicamente activados. Del estudio experimental de las energías de
activación se verificó que las barreras eran mucho más altas que la energía
asociada a las temperaturas donde el material era superconductor. De hecho, las
barreras de anclaje son tan altas, comparadas con los valores de energía térmica
accesibles a los superconductores convencionales, que, a los efectos de las
aplicaciones, los vórtices pueden considerarse anclados cuando J < Jc.
En
contraposición con lo discutido para los superconductores convencionales, los
fenómenos dependientes del tiempo, asociados a la estructura de vórtices de
los SAT, son observables con mucha facilidad en amplios rangos de temperatura y
dominan las propiedades dinámicas en las proximidades de Ti(H). Pareció
natural extender a los SAT los conocimientos que se habían obtenido a través
del estudio de los fenómenos dependientes del tiempo en los superconductores
convencionales. Para poder hacerlo fue indispensable encontrar razones que
justificasen la existencia de potenciales efectivos, entre defectos y vórtices,
con barreras de potencial notoriamente reducidas.
Las
mediciones de Hc2(T) permitieron estimar la longitud de coherencia (0) 20 Å de
los SAT. Este valor es, al menos, un orden de magnitud menor que los típicos
para superconductores convencionales.
El
potencial de anclaje asociado a la pérdida de energía e condensación de pares
es proporcional a un volumen dado por 2(0) l, donde l es el largo efectivo del
centro de anclaje.
La
pequeña longitud de coherencia de los SAT sugiere el origen de características
particulares de estos materiales:
-
el potencial de anclaje se reduce en órdenes de magnitud. Esto, unido al acceso
a temperaturas más altas, llevó a sugerir la existencia de un fenómeno de
"creep" gigante.
-
es razonable suponer que el "tamaño" de un par de Cooper debe ser
igual o menor que (0). Teniendo en cuenta que (0) supera en poco el tamaño de
la celda unidad atómica (13Å) podemos concluir que el acoplamiento electrónico
que da origen a la formación de pares en los SAT proviene de interacciones de
corto alcance, comparado con el rango de interacción de largo alcance que
asiste a la formación de pares en los superconductores convencionales.
Las
apreciaciones precedentes nos obligan a reconsiderar los rangos de aplicabilidad
de las teorías de campo medio a la interpretación de la fenomenología de los
SAT.
Las
primeras tentativas dedicadas a explicar la existencia de Ti(H) se basaron en
considerar los efectos asociados a la existencia de un "creep"
gigante. De existir esa importante activación térmica resulta razonable
asociar Ti(H) con la temperatura a la cual la mayoría de los vórtices se
liberan de sus centros de anclaje. Sin embargo, la interpretación que hicieron
Gammel et al.[1] de sus resultados en experimentos con la utilización de un
oscilador mecánico distaba mucho de las ideas que sostenían los que abogaban
por explicaciones basadas en fenómenos de activación térmica.[2] Ellos
concluyeron que Ti(H) representaba la temperatura donde tenía lugar una
verdadera transición de fase, el paso de una red sólida a un líquido de vórtices[1].
La
posibilidad de tener una fusión en la red de vórtices, similar a la que se
observa en una red de átomos, no ha sido aceptada sin varios años de
investigación e intensa controversia. Los que rebatían la posibilidad de una
fusión, lo hacían basándose en los conceptos tradicionales que ya hemos
discutido: la fusión implica un ablandamiento de las constantes elásticas y
con ello una optimización del anclaje, con el consiguiente aumento de la
corriente crítica, previo a la fusión de la red. Los que sostenían esta
posición utilizaban concepciones asociadas a la forma convencional de tratar el
anclaje, que considera que el estado fundamental de la estructura de vórtices
es una red perfecta, perturbada por la presencia de centros de anclaje. Veremos
que esta presunción es, en muchos casos, inadecuada para analizar los
resultados experimentales obtenidos en los SAT.
Propuestas
teóricas
Estimulados
por las sugerencias de Gammel et al., algunos investigadores vislumbraron nuevas
posibilidades teóricas para describir las propiedades estáticas y dinámicas
de las estructuras de vórtices en los SAT. Una revisión de las primeras ideas
y sugerencias estimativas de cómo se origina Ti(H) fue presentada por Fisher,
Fisher y Huse y un análisis más reciente de las diversas posibilidades se
encuentra en la ref.
No
vamos a detallar las aproximaciones hechas en la teoría, sólo puntualizaremos
que provee un marco conceptual distinto al que se utiliza para los
superconductores convencionales. Presenta una nueva visión del estado mixto,
los vórtices no pueden tratarse independientemente del desorden inducido por el
potencial de anclaje. Propone que el estado fundamental es un estado desordenado
topológicamente, que denomina vidrio de vórtices. A diferencia del caso que
hemos venido tratando, donde la red de vórtices se distorsiona por la
perturbación inducida por potenciales de anclaje y la energía térmica induce
reacomodamientos locales en la estructura de vórtices, el vidrio de vórtices
trata en un mismo plano las interacciones vórtice-vórtice y vórtice-defecto,
de tal forma que el estado fundamental resultante presenta desorden topológico
y orden de largo alcance superconductor. En este nuevo estado la fase del parámetro
de orden está bien definida y el paso de corrientes eléctricas se produce sin
disipación. Es un estado de resistencia nula: el material se convierte en un
verdadero superconductor.
De
acuerdo con la teoría, la temperatura genera excitaciones del estado
fundamental y en Ti(H) se produce una transición de un estado sólido a un
estado líquido de líneas de vórtices, incoherente en la dirección
perpendicular al campo externo. El material se hace resistivo a través de una
transición de fase de segundo orden. En este marco, la transición está
dominada por las excitaciones asociadas a las fluctuaciones termodinámicas, que
se ponen de manifiesto en la zona crítica. Tanto las propiedades termodinámicas
como las de transporte quedan expresadas por reglas de escala con exponentes críticos.
FIGURA 1
Figura 1: Representación de un vórtice distorsionado por las
fluctuaciones térmicas como la adición de un vórtice toroidal a un vórtice a
T=0.
Es
importante mencionar el tipo de excitaciones que aparecen en el estado de vidrio
y que dan lugar a la existencia de la transición de fase continua. Las
excitaciones en el estado superconductor que cambian el orden asociado a la fase
del parámetro de orden no pueden ser otras que vórtices. Sin embargo, ya se
dijo que cambiar el número de vórtices que atraviesan la muestra implica
excitaciones de energía muy alta. Una manera de introducir excitaciones en
forma de vórtices, sin cambiar la magnetización termodinámica del material,
es a través de vórtices que se cierran sobre sí mismos. Estas excitaciones
con flujo magnético contenido en un toroide (ver figura 1) no cambian el número
medio de vórtices y, por ende, no cambian la magnetización media, aunque
pueden cambiar localmente el número de vórtices. La energía libre F de un vórtice
cerrado sobre sí mismo, de radio r está dada por
donde,
es la energía de línea del vórtice, calculada en la aproximación de G-L. Las
excitaciones contribuyen a aumentar la entropía y la energía interna del
sistema de vórtices.
FIGURA
2
Energía libre F de un vórtice toroidal como función de su radio r.
Es
importante analizar qué efecto tienen las corrientes sobre las excitaciones. Si
la corriente atraviesa el agujero del toroide de flujo, ejerce una fuerza de
Lorentz. Esta fuerza tiende a expandir el toroide a expensas de aumentar su
energía de línea. La energía resultante como función del radio presenta un máximo,
tal como se ve en la figura 2. El radio correspondiente al máximo de la energía
está relacionado con la corriente por:
Si
la corriente aplicada es menor que la asociada al máximo de la energía, el
radio no crecerá y eventualmente la e xcitación podrá colapsar. Sin embargo,
si la corriente excede la del máximo la excitación se expandirá. Este
crecimiento o desplazamiento del vórtice implica disipación de energía.
Hay
una diferencia fundamental entre el proceso de disipación que acabamos de
describir a través de excitaciones del estado fundamental de vidrios de vórtices
y aquel que se asocia al fenómeno de creep en los superconductores
convencionales. En el primer caso el vórtice cambia su tamaño con la corriente
aplicada; en el segundo el vórtice no cambia su estructura, solamente es
desplazado por la fuerza ejercida por la corriente. En el primer caso la
respuesta depende de la corriente aplicada, tal que para J0, R
En
equilibrio termodinámico habrá un cierto número de excitaciones,
caracterizadas por su radio R, que se distribuyen entre los vórtices asociados
al campo H. La población de radio mayor irá creciendo con temperatura y
para una corriente dada aumentará la disipación. De acuerdo con la teoría en
T=Ti(H) el radio de las excitaciones diverge y se pasa a un régimen de disipación
lineal.
De
acuerdo a los fundamentos de la teoría que hemos presentado, tanto el vidrio de
vórtices como el líquido de líneas tienen coherencia de fase superconductora
en la dirección del campo. La transición de fase se refiere a la pérdida de
simetría asociada a la destrucción del orden de largo alcance superconductor
en la dirección perpendicular al campo.
La
comparación de la teoría con los experimentos no es simple cuando hay que
demostrar la existencia de reglas de escala. Es necesario determinar las
propiedades físicas que ponen de manifiesto las fluctuaciones críticas con la
precisión suficiente para verificar las reglas de escala en varios órdenes de
magnitud de la variable que se analiza. Es pertinente notar que el acceso
experimental a las propiedades del estado fundamental sólo se puede conseguir
cuando se está en la zona de fluctuaciones críticas. Fuera de ella, la
estructura de vórtices está en estados metaestables y su tendencia hacia el
estado fundamental está limitada por tiempos característicos muy largos.
Deducir las propiedades del estado fundamental a través de la evolución
temporal de las cantidades físicas es un ejercicio difícil, con resultados
dudosos en el mejor de los casos. Es por ello, que la verificación de la
propuesta teórica para el estado fundamental debe realizarse a través de
experimentos que accedan a la zona crítica.
Un
buen número de experimentos han mostrado la
existencia de transiciones de fase de segundo orden en Ti(H). Aunque existen
discusiones sobre la naturaleza del estado fundamental, pocos dudan de que el
paso del comportamiento desde T< Ti(H) a T >Ti(H) se hace a través de una
verdadera transición de fase donde se produce un cambio de simetría. Veremos
en este artículo, sin embargo, que los resultados experimentales vuelven a
mostrar la necesidad de reconsiderar la naturaleza misma de los vórtices en los
superconductores de alta temperatura, y junto con ello la de la transición de
fase.
Desorden
y transiciones de fase
La
transición termodinámica superconductor-normal de los superconductores
tradicionales en Hc2(T) es de segundo orden y está bien descripta por teorías
de campo medio. La zona crítica donde dominan las fluctuaciones tiene un rango
de temperaturas tan angosto que no es alcanzable a través de experimentos.
El
rol de los defectos estructurales del material es importante porque ellos
determinan la capacidad de transportar corriente sin disipación. Sin embargo su
contribución a las propiedades termodinámicas del estado superconductor es
nula: tanto la temperatura crítica como la energía de condensación no varían
con la presencia de defectos.
Los
campos Hc1(T) y Hc2(T) pueden cambiar con la densidad de defectos, a través de
la dependencia de los parámetros superconductores (T) y (T) del camino libre
medio electrónico. Como las constantes elásticas de la red de vórtices
dependen de los parámetros superconductores y estos pueden cambiar con la
concentración de defectos es comprensible que las propiedades elásticas de la
red cambien de acuerdo al tipo y concentración de defectos que tenga el
material. Si bien los campos críticos cambian con los defectos, y
consecuentemente el diagrama de fases H-T, no cambia la naturaleza de la
transición de fase en el correspondiente Hc2(T), que sigue siendo bien
descripta por las teorías de campo medio.
Las
corrientes críticas del material superconductor dependen de la capacidad de los
defectos estructurales para controlar el anclaje de los vórtices. En 1970
Larkin propuso la teoría de anclaje colectivo, en la cual los defectos de los
materiales destruyen el orden cristalino de largo alcance de la red de vórtices.
Esto ocurre como consecuencia de la competencia entre las interacciones entre vórtices
y la energía que gana al situar a estos sobre los centros de anclaje. El
aumento de la energía elástica de la red de vórtices, asociada a la deformación
inducida por los centros de anclaje sobre la red, evita que estos optimicen la
energia de interacción vórtice-defecto. Dentro de esa competencia y
considerando la aproximación de Larkin, la estructura periódica no es estable,
se pierde el orden de largo alcance y sólo quedan correlaciones posicionales de
vórtices con orden de corto alcance. Estas correlaciones no deben ser
confundidas con las correlaciones de fase que se discuten en este artículo. La
correlación posicional se define, siguiendo a Larkin, como la distancia que se
recorre a partir de un origen arbitrario para detectar que un vórtice se ha
desplazado elásticamente en un parámetro de red. Como la red de vórtices
admite desplazamiento en la dirección paralela y perpendicular al campo se
define un volumen de correlación. El volumen de correlación lleva asociada una
energía elástica, producto de la deformación inducida por los defectos. En la
teoría queda implícito que cuando las deformaciones excedan el parámetro de
red se inducirán deformaciones plásticas que relajan la energía de deformación.
En la teoría de anclaje colectivo la corriente crítica es inversamente
proporcional al volumen de correlación. El efecto de la temperatura se
manifiesta a través del comportamiento de las constantes elásticas y los
potenciales de anclaje.
La
posibilidad de que existiesen transiciones termodinámicas en la estructura de vórtices
en el estado mixto de los SAT, inducidas por fluctuaciones térmicas, impulsó
un enfoque completamente distinto del problema. En ese nuevo enfoque los
defectos juegan un papel importante, de tal suerte que el estado fundamental de
la estructura de vórtices queda determinado por el efecto combinado de la
interacción vórtice-vórtice y vórtice-defecto. La teoría justifica la
existencia de una transición de fase de segundo orden que separa un estado sólido
a bajas temperaturas de un estado líquido a temperaturas mayores y predice la
existencia de una zona crítica, donde las fluctuaciones determinan las
propiedades físicas del sistema. Esta zona crítica es lo suficientemente
amplia como para tener acceso a ella a través de experimentos. Los resultados
experimentalesverificaron la existencia de exponentes críticos y comprobaron
que la descripción correcta del comportamiento fenomenológico de los SAT debía
hacerse dentro de una teória que fuese más alla de las limitaciones impuestas
por aquellas basadas en la aproximación de campo medio.
Los
experimentos de nuevo pusieron de manifiesto otros fenómenos peculiares de los
SAT al descubrir que, dependiendo del tipo de defectos, existían transiciones
de primer orden para el paso de líquido a sólido en la estructura de vórtices.
Las primeras evidencias fueron reforzadas a través de nuevas mediciones de
transporte, difracción de neutrones y magnetizacion en más de un
superconductor de alta temperatura. No existe hasta ahora ninguna teoría que
describa la transición de fase de primer orden.
Terminamos
esta sección puntualizando las diferencias fundamentales entre los volúmenes
de correlación que se describen en la teoría de Larkin y las correlaciones de
fase que determinamos al hacer los experimentos con el tranformador de corriente
continua descriptos en este artículo. El volumen de correlación de Larkin
surge de un análisis topológico de la distribución espacial de los vórtices.
De hecho se basa en suponer que el estado fundamental es una red periódica de vórtices
que se modifica por la presencia de defectos. Las fuerzas de anclaje actúan
sobre constantes elásticas bien definidas que caracterizan la red periódica.
En este tratamiento se da por sentado que la coherencia de fase se establece en
volúmenes mayores que el volumen de Larkin: no se pueden definir constantes elásticas
de la "red" superconductora en volúmenes en que no haya correlación
de fase. De hecho, para corrientes menores que la crítica, en la imagen de
Larkin, el volumen de correlación de fase es infinito.
Después
de varios años de investigación y controversias se acepta que las características
del estado mixto de los superconductores de alta temperatura , SAT, difieren
cualitativamente de aquellas de los superconductores convencionales, SC . Las
diferencias se ponen de manifiesto no sólo en aspectos cuantitativos asociados
a valores particulares de los parámetros superconductores, sino a través de
diferencias cualitativas en sus propiedades físicas e interpretaciones teóricas.
Como
consecuencia, los superconductores basados en óxidos de Cu deben tratarse en un
marco diferente al que proveen teorías de campo medio .
El
comportamiento diferente de los SAT se debe al efecto combinado de su pequeña
longitud de coherencia, (T), la relevancia de la contribución de fluctuaciones
termodinámicas del parámetro de orden, y su gran anisotropía .
Después
de aceptarse la existencia de una transición de fase termodinámica que separa
una fase líquida de vórtices de una estructura sólida, se descubrió que el
diagrama de fases H-T del estado mixto es más rico que lo que se creía en ese
momento . Se determinó que la transición de líquido a sólido en muestras
monocristalinas sin maclas, denominadas limpias, de YBa2Cu3O7- (YBCO) es una
transición termodinámica de primer orden que ocurre a lo largo de una línea
Tm(H) en el diagrama H-T. La presencia de maclas, muestras sucias, transforma la
transición de primer orden en una de segundo, a la temperatura Ti(H).
Llama
la atención que la estructura de vórtices de muestras limpias, tanto de YBCO
(considerado como un SAT de moderada anisotropía, con un cociente de masas de
50) como de Bi2Sr2CaCu2O8 (BSCCO) (con > 104), presente la transición de
primer orden termodinámico. El papel relevante que juega la anisotropía en los
SAT, al permitir que las fluctuaciones térmicas sean importantes en las
propiedades termodinámicas, es reconocido. Sin embargo, no es fácil comprender
por qué variaciones de la anisotropía en varios órdenes de magnitud no
cambian la naturaleza de la transición de fase líquido-sólido, cuando sí lo
hace la presencia del desorden topológico introducido por las maclas en YBCO.
En consecuencia, es importante preguntarse qué papel desempeña el desorden
topológico y cómo compite con la anisotropía de los superconductores para
cambiar cualitativamente el diagrama de fases del estado mixto.
Las
mediciones de transporte utilizando la configuración de contactos del
transformador de corriente continua son de particular importancia en el estudio
de la correlación de la fase superconductora en la dirección del eje c
cristalográfico (consideramos al campo magnético aplicado en la dirección c).
Usaremos los datos provistos por esta técnica para realizar un estudio
comparativo de las funciones de correlación de la fase del parámetro de orden
en muestras con maclas y libres de ellas. La técnica experimental utilizada y
las características de las muestras han sido descritas en varias publicaciones
.
FIGURA
1
Figura 1. Resultados típicos del voltaje en la cara superior e inferior
de una muestra cristalina de YBCO, Vtop y Vbot, en función de temperatura. La
distribución de contactos
eléctricos correspondientes al transformador de corriente continua se indica
esquemáticamente en la figura. Los datos corresponden a la transición sin
campo aplicado y con un campo magnético paralelo al eje c de 10.000 Oe
En
la fig.1 se muestran resultados de mediciones de voltaje a corriente constante
en función de temperatura, utilizando la configuración del transformador, en
muestras monocristalinas de YBCO con maclas. La configuración de contactos se
puede ver en la misma figura. El campo aplicado es en este caso 10kOe. Los
voltajes se inducen con corrientes lo suficientemente bajas para asegurar
respuesta lineal .
Los
resultados muestran que la transición de segundo orden de líquido a sólido en
Ti(H) va acompañada de la consabida disipación (resistencia finita) en el
plano ab y que los voltajes en la cara superior (Vtop) y en la cara
inferior (Vbot) coinciden para temperaturas superiores a Ti(H). Al alcanzar una
temperatura Tth(H) se observa que Vtop Vbot. Esta diferencia aumenta con
temperatura y persiste al alcanzar el estado normal en T = Tc. Para T > Tc la
diferencia de voltajes queda determinada por la distribución inhomogénea de
corrientes asociada a la configuración de contactos utilizada y la resistividad
del material en el estado normal.
La
diferencia entre los voltajes de la cara superior e inferior de la muestra, en
el rango de temperaturas Tth < T < Tc, indica que el sistema es disipativo
en el eje c. Teniendo en cuenta que los datos se toman en el régimen de
respuesta lineal concluimos que la resistencia en las direcciones ab y c
es una propiedad intrínseca, no inducida por la presencia de la corriente .
En este sentido podemos asegurar que para T > Tth(H) el líquido de vórtices
pierde la correlación de fase en todas las direcciones: no hay
superconductividad (no hay estado de resistencia nula). Los resultados muestran
que la presencia de una densidad finita de pares de Cooper e incluso la
presencia de vórtices no implican superconductividad. Es importante preguntarse
si hay una o dos temperaturas a las cuales se establece la superconductividad.
Es
fácil interpretar el resultado Vtop = Vbot en el rango Ti(H) < T < Tth(H)
en términos de la respuesta del transformador cuando se ejercen fuerzas inhomogéneas
sobre líneas de vórtices (vórtices con correlación de fase a través de la
muestra en la dirección del campo). En el régimen estacionario el número de vórtices
que pasan entre los contactos de la cara superior e inferior es el mismo, con lo
cual Vtop = Vbot. Si se incrementa la corriente de medición se induce el corte
de vórtices , se pierde la coherencia de fase, Vtop
FIGURA
2
Figura 2. Dibujo esquemático que representa el entrelazamiento y corte
entre vórtices. En color rojo se indica el camino de percolación formado por
segmentos de vórtices entre cortes. Cuando el camino de percolación se propaga
de lado a lado de la muestra en la dirección ab se pierde la coherencia de fase
en la dirección c.
Como
resultado de la discusión anterior concluimos que existe un estado sólido por
debajo de Ti(H) con coherencia de fase en todas direcciones. En el rango Ti(H)
< T < Tth(H) existe una fase líquida de líneas de vórtices, sin
coherencia superconductora en la dirección ab, y se mantiene la
superconductividad en la dirección c. Cuando T>Tth(H) no hay
superconductividad en la muestra. Los experimentos que discutimos no nos
permiten dilucidar si la pérdida de superconductividad en Tth(H) se hace a través
de una transición de fase o de un cambio de régimen. Teniendo en cuenta que se
ha demostrado que en Ti(H) se funde la estructura de vórtices con una transición
de fase de segundo orden, es importante saber si la pérdida de
superconductividad tiene lugar mediante dos transiciones de fase o una y, en
este último caso, a qué corresponde el cambio de régimen en Tth(H).
En
la fig.3 hemos graficado las dos líneas Ti(H) y Tth(H) que delimitan las zonas
del espacio H-T, donde se encuentran los distintos comportamientos del estado
superconductor. Este diagrama H-T pone en evidencia que la descripción
tradicional de que la pérdida de superconductividad se hace con una única
transición de fase (de segundo orden termodinámico en Hc2(T)) debe ser
modificada. El estado normal se alcanza para T>Tth(H), muy por debajo del
valor de Hc2(T) provisto por teorías de campo medio.
FIGURA
3
Figura 3. Diagrama de fases H-T para el estado mixto en una muestra
cristalina de YBCO con maclas. La línea Ti(H) corresponde a la transición de
segundo orden que separa la fase sólida de la líquida de líneas de vórtices
correlacionadas en la dirección c. El líquido de vórtices está
decorrelacionado en todas direcciones para temperaturas mayores a la delimitada
por Tth(H) .
Antes
de discutir cuáles son las propiedades que deben caracterizar las transiciones
de fase, es importante profundizar el análisis de los resultados
experimentales. La detección de Tth(H) a través de la medición de la
temperatura a la cual Vtop=Vbot es equivalente a determinar la temperatura en
que la longitud de correlación de fase del vórtice en la dirección c, l(T,H),
coincide con el espesor de la muestra, d. Esto es, en Tth(H) se cumple l(T,H)=d.
Es por ello fundamental conocer si l(T,H) es una función continua de T para un
H constante, que crece cuando disminuye T, o es una función discontinua que
caracteriza el paso de un estado desordenado a un estado de coherencia de fase
con orden de largo alcance. En el primer caso Tth será función del espesor, en
el segundo Tth(H) resultará independiente del espesor. Las mediciones con la
configuración del transformador se extendieron a muestras de distintos
espesores, poniendo en evidencia que en las muestras con maclas Tth(H) es función
del espesor, tal como se ve en la fig.4a.
FIGURA
4
Figura 4. (a) Temperaturas Tth(H) y Ti(H) en función del espesor de
monocristales de YBCO con maclas. La línea continua representa la dependencia
en temperatura de la longitud de corte para una transición de Bose, ver texto.
(b) Temperatura de fusión Tm(H) para la transición de primer orden en muestras
de YBCO libres de maclas.
Safar
et al. demostraron que las características de la transición sólido-líquido
dependen del grado de desorden de las muestras.
Mediante
cuidadosas mediciones de la resistencia eléctrica en el plano ab
demostraron que la transición de segundo orden en Ti(H) se transformaba en una
de primero en Tm(H) cuando las muestras no tenían maclas. Teniendo en cuenta
que las maclas cambian la naturaleza de la transición termodinámica sólido-líquido
y que este cambio se detectó mediante mediciones de transporte que sólo
sensaban el comportamiento de la fase superconductora en la dirección ab,
es importante preguntarse si la coherencia de fase en la dirección c sigue
estableciéndose a una temperatura Tth Tm. Para responder esta pregunta se
realizaron experimentos utilizando la configuración del transformador en
muestras sin maclas.
Resultados
típicos del voltaje en función de temperatura a corriente constante para
muestras libres de maclas se muestran en la fig. 5, para un campo de 40kOe. En
la misma figura se han graficado los resultados para la misma configuración de
contactos en una muesta con maclas. Para facilitar la comparación se ha
graficado Rtop=Vtop/I y Rbot=Vbot/I, donde I es la corriente de medición y se
han normalizados los valores de R por Rtop(Tc). Los datos se muestran en función
de temperatura reducida para corregir los efectos de los pequeños cambios de
temperatura crítica entre muestras.
FIGURA
5
Figura 5.
Resistencia normalizada en función de temperatura reducida comparando el
comportamiento de muestras monocristalinas de YBCO con y sin maclas utilizando
la configuración de contactos del transformador de corriente continua. Las
flechas indican las temperaturas de transición discutidas en el texto.
Los
resultados de la fig. 5 ponen de manifiesto las pricipales diferencias entre las
muestras macladas y las libres de esos defectos. Tal como se había observado en
las mediciones de transporte con corriente uniforme la transición al estado sólido
en las muestra sin maclas es abrupta, a una temperatura Tm(H). Es evidente que
en ese tipo de muestras la transición de fusión detectada por la variación
brusca de la resistencia en los planos coincide con la temperatura donde se
establece la correlación de fase en la dirección c. En este tipo de
materiales Ti(H)=Tth(H)=Tm(H). El sólido de vórtices corresponde al estado
correlacionado en todas direcciones y se transforma a través de la transición
de primer orden en un líquido decorrelacionado en todas direcciones. La fase líquida
desenredada, usando el lenguaje de Nelson , ha desaparecido, cuando se compara
con lo observado en las muestras con maclas.
El
resultado discutido anteriormente es relevante para comprender el comportamiento
y respuesta de la estructura de vórtices ante la presencia de desorden
introducido por defectos del material. Vemos así que la transición de primer
orden caracteriza el comportamiento del material "limpio" y que en
ella se pierde la correlación de la fase superconductora en todas las
direcciones. En ese sentido, en las muestras sin maclas se pasa simultáneamente
de un sólido correlacionado en todas direcciones a un líquido decorrelacionado
tanto en la dirección c como en la ab. Este es un dato importante
al que se tuvo acceso gracias a la medicíon de las propiedades de transporte
inyectando distribuciones de corriente no uniformes.
Con
la finalidad de profundizar la comparación del comportamiento de las muertas
con maclas y sin ellas se hicieron mediciones de Tm(H) para muestras de distinto
espesor. En este caso los resultados muestran que la transición ocurre a una
sola temperatura, independiente del espesor de la muestra (ver fig.4b). Este
resultado prueba que mientras que la transición de un sistema correlacionado de
líneas de vórtices a un sistema decorrelacionado en la dirección del campo es
una transición continua en la muestras con maclas, se convierte en una
discontinua en las muestras sin maclas. Los resultados experimentales implican
que la naturaleza microscópica de la transición cambia fundamentalmente en
función del tipo de desorden.
El
hecho de que la presencia de desorden en la estructura atómica modifique el carácter
de una transición termodinámica y la naturaleza misma de los vórtices es un
fenómeno nuevo que caracteriza las propiedades de los SAT. De nuevo, la
descripción tradicional del efecto del desorden estructural sobre las
propiedades de los vórtices resulta inadecuada. Los defectos topológicos
estructurales no pueden tratarse como perturbaciones sobre una red perfecta de vórtices
cuyo único efecto sea anclar la red a la estructura atómica. Los defectos
modifican la naturaleza de los vórtices al cambiar su función de correlación
en la dirección del campo. Los resultados experimentales nos sugieren que las
maclas establecen la coherencia de fase del vórtice a lo largo de su núcleo y
que, una vez establecida, actúan sobre el vórtice tratando de anclarlo dentro
del potencial generado por la presencia del defecto.
Las
maclas pertenecen a una clase de defectos denominados correlacionados que han
jugado un papel muy importante en la superconductividad de alta temperatura. La
introducción de defectos columnares creados por irradiación de monocristales
con iones pesados fue un paso fundamental para demostrar que se podía hacer
crecer en órdenes de magnitud la corriente crítica en los SAT, paso esencial
para poder pensar en posibles aplicaciones. Los defectos columnares son defectos
correlacionados en una dimensión, a diferencia de las maclas que lo son en dos
dimensiones. Antes de realizarse los experimentos que hemos discutido en este
artículo se utilizaban los conceptos tradicionales de anclaje de vórtices en
superconductores convencionales para explicar el aumento de corriente critica:
el vórtice, tomado como línea, se ancla dentro del potencial correlacionado.
Los resultados discutidos aquí muestran que el rol de los defectos
correlacionados es más importante: "crean" las líneas y después las
anclan.
En
función de los datos analizados es conveniente finalizar este artículo
reflexionando sobre propiedades que determinarían el origen microscópico de la
transición o transiciones de fase, relacionadas con la pérdida de correlación
de fase u orden de largo alcance en la dirección del eje c.
Para
las muestras macladas los resultados indican que la coherencia de fase se
establece cuando el espesor de la muestra coincide con la longitud de correlación.
Podría pensarse que establecer correlación en el eje c corresponde a
una transición de fase frustrada por la dimensión finita de la muestra. En
este caso la transición para una muestra infinita correspondería a una
longitud que diverge a alguna temperatura inferior a las determinadas
experimentalmente, posiblemente coincidente con Ti(H). Teniendo en cuenta el carácter
correlacionado de los defectos esto correspondería a la transición de un gas
de Bose bidimensional En este caso el gráfico de la fig. 4a puede
reinterpretarse como la dependencia en T de la función l(T,H), con una
divergencia en Ti(H). En la figura hemos graficado la dependencia en temperatura
de l(T,H) de acuerdo con los autores de la ref.13. La precision de los datos
experimentales no permite confirmar ni desmentir la teoría. Por otra parte
Jagla y Balseiro han predicho a través de simulaciones numéricas y argumentos
de plausibilidad, que la transición en Tth(H) es una transición de fase para
un sistema pseudo-bidimensional, que depende del espesor de la muestra. En esta
teoría la transición termodinámica se asocia a una transición percolativa de
los segmentos de vórtices entre cortes, en la dirección ab. En Tth(H)
el tamaño del cluster percolativo diverge. Es razonable pensar que Tth(H)
dependa del espesor de la muestra, pues cuanto mayor sea la longitud de los vórtices
más fácil será encontrar caminos percolativos y más baja la temperatura de
percolación. La teoría predice la existencia de exponentes criticos con
valores aproximados a los observados experimentalmente.
En
el caso de la transición de primer orden la incertidumbre con respecto al
origen microscópico de la transicion de fase es mayor. La independencia de
Tm(H) del espesor de la muestra ha sido verificada hasta un espesor mínimo de
15µm. Solamente podemos asegurar que el colapso de la longitud de correlación
en Tm(H) es a valores menores que 15µm. Si bien este resultado es muy útil
para caracterizar el efecto causado por la transición de primer orden en la pérdida
de coherencia en la dirección del campo, no cubre el rango de espesores
necesarios para proveer información que determine cual es la longitud de
correlación de fase, l(T,H), en el eje cen Tm(H). Diseñar algún
experimento que pueda determinar esa longitud es de suma importancia para
verificar cualquier modelo teórico que intente describir la transición de fase
a partir del elemento de coherencia determinado por el "vórtice
elemental". Ese elemento no puede tener longitud menor que el espesor
determinado por las capas de Cu-O.
La
física de la transición de primer orden cambia de acuerdo a la longitud de
correlación que se detecte en Tm(H). Si l(T,H) es la distancia entre planos de
Cu-O se estaría en presencia de una transición de desacople entre planos. En
este caso la energía térmica sería del orden de la energía Josephson que
determina la coherencia entre planos. Si l(T,H) es mayor que la distancia
mencionada estaríamos en presencia de una transición de primer orden de un líquido
enredado de vórtices a un sólido de líneas. En este caso Tm(H) debería
depender del espesor y para espesores suficientemente pequeños la transición
de fase se transformaría en un cambio de régimen o en una transición del tipo
bidimensional descrita anteriormente.
Hemos
discutido aspectos conceptuales de sólo algunos de los problemas que presenta
una nueva forma de materia condensada, constituida por los vórtices
superconductores en los SAT, sus interacciones y la presencia de distintos tipos
de defectos. A diferencia de lo que se aceptaba en los superconductores
convencionales las fluctuaciones termodinámicas son esenciales para comprender
sus propiedades y los defectos no actúan solamente como centros de anclaje sino
que hay que incorporarlos al sistema de vórtices pues determinan sus características
estructurales. Existen nuevas transiciones de fase que dan lugar a un variado y
rico diagrama de fases. Más y nuevos experimentos en conjunto con el trabajo teórico
permitirán en el futuro describir formalmente el comportamiento fenomenológico
de la nueva superconductividad.
Técnicas
experimentales
Muchos
de los fenómenos físicos tratados en este artículo se manifiestan en
propiedades magnéticas o de transporte eléctrico de los materiales
superconductores. El estado Meissner en muestras masivas, por ejemplo, se
caracteriza por el diamagnetismo perfecto (propiedad magnética) y la
resistividad lineal nula (propiedad de transporte). En este anexo se da una
breve reseña de algunas técnicas experimentales usadas para estudiar estas
propiedades. También se describe una técnica de transporte, llamada
transformador de flujo dc, que ha sido de gran utilidad en los últimos años
para investigar la correlación de la fase superconductora en la dirección del
campo magnético en el estado mixto de los SAT . Los resultados de esta técnica
concentran la atención de la mayor parte de este artículo.
La
magnetización M(H,T) del superconductor se debe a que las
corrientes de apantallamiento del campo externo, que circulan en la superficie
de la muestra, generan un momento magnético. En un campo estático, la
dependencia de M(H,T) con el campo, la temperatura y el tiempo da
información sobre la existencia de efecto Meissner, la penetración de flujo
debida a los vórtices, la presencia, intensidad y carácter del anclaje de los
vórtices, y otras propiedades. Al campo estático puede superponérsele un
campo magnético oscilatorio y estudiar la respuesta del superconductor
(susceptibilidad) (H,T)), la cual permite investigar aspectos de la dinámica
de las estructuras de flujo.
En
el estado Meissner es posible sostener corrientes superconductoras de transporte
(en el volumen de la muestra) sin disipación de energía. En presencia de vórtices,
sin embargo, la corriente aplicada ejerce una fuerza de Lorentz sobre las líneas
de flujo; si esta supera la de anclaje los vórtices se mueven y aparece un
voltaje en la dirección de la corriente. La forma más simple de medir este
voltaje es inyectar corriente por dos electrodos y conectar un voltímetro a
otros dos terminales colocados en la línea que une los contactos de corriente.
Las numerosas complicaciones que aparecen para aplicar esta técnica sencilla a
monocristales de los SAT se deben a características propias de estos materiales
que hacen difícil la realización de contactos de alta calidad y al hecho de
que casi siempre se desea obtener gran sensibilidad a pequeños voltajes
manteniendo la temperatura de la muestra bien controlada, en amplios rangos de
campo magnético y temperatura.
Los
contactos de los electrodos deben ser de baja resistencia para minimizar el
ruido térmico y para evitar calentamiento local de Joule al aplicar corriente.
Una dificultad que se presenta para lograrlo es que el área disponible para
fabricarlos es muy reducida: los monocristales comúnmente disponibles de los
SAT son de dimensiones típicas de 1 mm2 en la dirección de los planos ab
y algunas decenas de micrones en la dirección c. Otro problema es la
generación de una interfaz adecuada entre el superconductor y el material con
el que se fabrica el electrodo. Las formas de obtener contactos de baja
resistencia son numerosas. Una disposición que da buenos resultados en
monocristales de YBCO consiste en formar para cada electrodo una
"pista" de oro depositado por evaporación de unos 5000 Å de espesor,
la cual se somete a un tratamiento térmico (aproximadamente 8 hs. a una
temperatura de 400oC) para inducir la difusión del oro en la superficie de la
muestra (este recocido debe hacerse en flujo de oxígeno gase oso para evitar la
desoxigenación del YBCO). Sobre la "pista" se adhiere después un
trozo alambre de oro con un epoxy de plata que se endurece exponiéndolo a 100oC
durante una hora. Las resistencias de contacto así obtenidas son del orden de 1
FIGURA 1
Figura 1. Distribución de contactos eléctricos para el transformador
(a) de Giaever y (b) en un monocristal de SAT.
En
1965 I. Giaever diseñó un experimento de
transporte eléctrico que constituyó una de las pruebas más concluyentes de
que la resistencia en el estado mixto de los superconductores del tipo II se
origina en el movimiento de vórtices. La Fig. 1a mue | |||||||||