Monografias | Introducción al Materialismo DialécticoIntroducción al Materialismo DialécticoResumen: El marxismo, o socialismo científico, es el nombre dado al conjunt9 de ideas inicialmente elaboradas por Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (l820-1895). El conjunto de estas ideas proporcionan una base sólida para la lucha de la clase obrera por alcanzar una forma superior de sociedad humana: El socialismo. Nada
mejor para iniciar la actividad propagandística de las ideas del marxismo por
parte de la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels, que este
folleto sobre el Materialismo Dialéctico. Si
por algo se distinguió Engels es por su enorme contribución a la elaboración
y el desarrollo de las leyes y los conceptos del Materialismo Dialéctico. Nosotros
no entendemos en absoluto la teoría desvinculada de la práctica. Todo lo
contrario: Pensamos que la teoría es fundamentalmente una guía para la acción. El
primer deber de un revolucionario que aspira a transformarse en un marxista
consciente, es decir, en una persona capaz de analizar independientemente los
procesos sociales y extraer conclusiones prácticas políticas y
organizativas, es comprender en profundidad las leyes y los conceptos del
materialismo dialéctico. Es la base fundamental del método marxista de análisis.
Su aplicación al análisis de la historia y de la economía ha proporcionado
las otras dos partes integrantes del marxismo: El materialismo histórico y la
economía política. Estamos
convencidos que este folleto ayudará a cualquier revolucionario a utilizar el
método dialéctico como instrumento indispensable para analizar los procesos
sociales, en particular a quienes debido a sus estudios están totalmente imbuidos
de la lógica y la metafísica. Como explica Engels, la lógica formal es
suficiente para andar por casa, pero totalmente insuficiente si
queremos analizar los complejos procesos que tienen lugar en la economía o la
lucha de clases. Trotsky
insistía en que para un revolucionario el entrenamiento dialéctico de la mente
es tan necesario como ejercitar los dedos para un pianista. Una
de las contradicciones más evidentes que es necesario superar consiste en lo
ilimitado de la naturaleza y la historia y, por otro lado, las limitaciones del
conocimiento que de las mismas tenemos. Esta contradicción sólo podrá
resolverse haciendo progresos de generación en generación. Pero
que duda cabe que la superación del capitalismo decrépito y la instauración
de un régimen socialista que posibilite un desarrollo mucho mayor de la ciencia,
la cultura, la educación... haría avanzar a la humanidad mucho más rápidamente.
Porque una cosa está clara: sí es posible conocer las leyes que rigen la naturaleza
y la sociedad, conocer el mundo. Como
decía Engels, "la necesidad sólo es ciega mientras no se la comprende. La
libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad". Es
evidente, por tanto, que sólo en una sociedad socialista, en sus más altas cotas
de desarrollo, se puede lograr la auténtica libertad humana. Estamos
seguros de que este folleto contribuirá a templar las fuerzas de los sectores
más avanzados de la clase trabajadora y la juventud, auténticas puntas de
lanza para avanzar en el proceso de la transformación socialista de la
sociedad. Prólogo El
marxismo, o socialismo científico, es el nombre dado al conjunt9 de
ideas inicialmente elaboradas por Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (l820-1895).
El conjunto de estas ideas proporcionan una base sólida para la lucha
de la clase obrera por alcanzar una forma superior de sociedad humana: El
socialismo. Aunque
las concepciones del marxismo han sido posteriormente desarrolladas y
enriquecidas por la experiencia histórica de la propia clase obrera, sus ideas
fundamentales se mantienen intactas, sirviendo de firme base al movimiento
obrero en la actualidad. Ni antes, ni después de los tiempos de Marx y Engels,
ha habido una teoría superior capaz de explicar el desarrollo y la evolución
de la sociedad y el papel jugado por la clase obrera en el mismo. Por
todo esto. el conocimiento del marxismo arma teóricamente al proletariado para
su histórica tarea de transformar la sociedad. Esto
explica los constantes y mordaces ataques a todos los aspectos del marxismo
que han sido hechos por los defensores del orden social actual, desde los conservadores
hasta los demócrata-cristianos, desde el cura jesuita hasta el profesor
universitario, tanto la forma que tienen como el hecho de que se mantienen continuamente.
Si bien cada uno de los atacantes dice haber acabado definitivamente con el
marxismo, los miembros conscientes del movimiento obrero pueden deducir dos
cosas: primero, que los defensores del capitalismo reconocen en el marxismo al
más peligroso enemigo de su sistema, y por tanto, reconocen la verdad del
mismo, a pesar de todos sus intentos de desautorizarlo; segundo, que lejos de desaparecer
bajo las falsas exposiciones y ciaras distorsiones, las teorías de Marx y
Engels están ganando terreno constantemente dentro del movimiento obrero, en la
medida en que un número mayor de trabajadores, bajo el impacto de la crisis del
capitalismo, intentan descubrir el significado real de las fuerzas que actúan
sobre sus vidas, con el fin de poder influir y determinar conscientemente su
propio destino. las
teorías del marxismo permiten al trabajador tener un método de comprensión,
una guía capaz de llevarle a través del confuso conjunto de acontecimientos,
de los complejos procesos de la sociedad, de la economía, de la lucha de
clases, de la política. Armado de esta espada, el trabajador puede atacar el más
importante obstácul6 que se interpone en su avance y el de su clase: la
ignorancia. Precisamente,
es con el fin de mantener este obstáculo por lo que los representantes a
sueldo de la clase dominante luchan con todas sus fuerzas para desacreditar al
marxismo ante los ojos de la clase obrera. Todo miembro activo del movimiento
obrero tiene que hacer suyas las teorías de Marx y Engels como un presupuesto
esencial para la conquista de la sociedad por los trabajadores. Aparte
de los lamentos de curas y profesores, hay aún más obstáculos en el acercamiento
del obrero a la teoría marxista. Un hombre o una mujer, obligados a trabajar
durante muchas horas en una fábrica, sin haber tenido la posibilidad de una
educación decente y, por tanto, sin el hábito de leer, encuentran graves
dificultades en asimilar alguna de las más complejas ideas. Sin embargo, Marx
y Engels escribieron para los trabajadores y no para avispados estudiantes o
"gente inteligente" de las clases medias. Todo
inicio es difícil, sea cual sea la ciencia de la que se hable, y el marxismo es
una ciencia y requiere esfuerzos al principiante. Pero el trabajador activo del
movimiento obrero, el joven estudiante, sabe que nada es suficientemente bueno
si se alcanza sin un cierto grado de lucha y sacrificio. Es, pues, a estos
sectores activos a quienes se dirige este folleto. A
este militante activo que está dispuesto a perseverar, le podemos prometer una
cosa: una vez hecho el esfuerzo inicial para familiarizarse con estas ideas
nuevas y, hasta ahora, extrañas para él, la teoría marxista se entenderá rápidamente
y sin problemas, con toda facilidad. Aún más, y esto lo debemos resaltar, el
obrero que adquiere con un esfuerzo paciente una comprensión del marxismo,
llegará a ser mejor teórico que la mayoría de los estudiantes, simplemente
porque puede confrontar sus ideas no sólo en abstracto, sino en lo concreto,
aplicado a su propia vida y trabajo. Este
folleto no intenta ofrecer una exposición completa del marxismo, sino ayudar
al obrero, al estudiante, en su acercamiento al tema, dando un vistazo lo más rápido
y claro posible a algunas ideas básicas, además de ofrecer una selección de
libros con los que puede continuar su estudio. Marx
y Engels escribieron principalmente breves panfletos y cortos trabajos con el
fin de divulgar sus ideas entre la clase obrera, y éstos constituyen la base de
la selección que proponemos para completar las ideas básicas que tratamos en
es-tos apuntes. El
estudio del marxismo se centra en tres puntos principales que corresponden a la
filosofía, la historia de la sociedad y la economía, o usando sus nombres correctos,
Materialismo Dialéctico, Materialismo Histórico y la Teoría del
Valor Trabajo. Estas son las tres partes integrantes del marxismo sobre las
que escribió Lenin. El
Materialismo Dialéctico ¿Qué
es la filosofía? En
todos los momentos de la historia humana, los hombres elaboraron algo así como
un cuadro del mundo y señalaron también el lugar que el hombre ocupaba en ese
cuadro. Es decir, desarrollaron una filosofía. Las piezas que se usan para
construir ese cuadro se obtienen observando la naturaleza y por medio de la generalización
de las experiencias diarias. Algunos
hombres piensan que no necesitan una filosofía, ni siquiera una concepción
del mundo. Pese a todo, en la práctica todo el mundo tiene una filosofía,
incluso cuando ésta no se expresa conscientemente. La gente que vive según el
sentido común, en realidad piensa siguiendo la ideología dominante. Marx
dijo una vez que las ideas dominantes en una sociedad son las de la clase
dominante. Para mantener y justificar esta dominación, la clase dominante se
sirve de todos los medios a su alcance para evitar que el trabajador sea
consciente de su situación: La
escuela, la televisión, la Iglesia y la prensa son usados para propagar la
ideología de esta clase dominante e impulsar al trabajador a la aceptación
de este sistema como la forma más natural y permanente de sociedad. Al
carecer de una filosofía socialista consciente, los trabajadores se encuentran
influidos inconscientemente por la filosofía capitalista. En todo momento
dentro de una sociedad dividida en clases, la clase revolucionaria en ascenso
tiene que luchar por una nueva concepción del mundo, atacando a la vieja
filosofía que justifica y defiende el viejo orden de cosas, si quiere ver
convertida en realidad su intención de cambiar la sociedad. Idealismo
y materialismo A
lo largo de la historia de la Filosofía vemos cómo podemos situar a los filósofos
en dos campos: en uno los idealistas y en el otro los materialistas. La
idea común del idealismo (es decir, continuidad en la persecución de unos
ideales) y materialismo (desagradable egoísmo y preocupación por tener
dinero), no tienen nada que ver con el idealismo filosófico y el materialismo
filosófico. Muchos
grandes pensadores del pasado fueron idealistas, como por ejemplo Platón y
Hegel. Esta escuela de pensamiento concibe la naturaleza y la historia como un
reflejo de las ideas o del espíritu. La teoría de que el hombre y todas las
cosas materiales fueron creadas por un espíritu divino, es un concepto básico
del idealismo. Esta
concepción es expresada de muchas maneras, si bien se basa en que las ideas
gobiernan el desarrollo del mundo material. La historia se explica como la
historia del pensamiento; los actos de los hombres son vistos como resultado
de pensamientos abstractos y no de las necesidades materiales del hombre. Hegel
fue un poco más lejos, aún siendo un idealista convencido, e hizo de los
pensamientos una Idea independiente que existía, para él; fuera del
cerebro e independiente del mundo material. La materia era simplemente un
reflejo de esta Idea. La religión es parte y parcela del idealismo filosófico. En
el Otro lado, los filósofos materialistas han defendido que el mundo material
es real y que la naturaleza o materia es lo primario. La mente o las ideas son
un producto del cerebro. El cerebro y, por lo tanto las ideas, surgen en un
cierto momento del desarrollo de la materia. Las
piedras angulares del Materialismo son: a)
El mundo material, conocido por los hombres a través de los sentidos y explorado
por la ciencia, es real. El desarrollo del mundo se debe a sus propias leyes
naturales, sin ninguna relación con lo sobrenatural. b)
Sólo hay un mundo, el material. El pensamiento es un producto de la materia
(del cerebro) sin el que no puede haber ideas con existencia propia. Por tanto,
las mentes o las ideas no pueden existir aisladas de la materia. "Para mí
-decía Marx- la idea no es nada más que el mundo material reflejado en la
mente humana y transformado en forma de pensamiento". Y en otro sitio
"el ser social determina la conciencia Los
idealistas ven la conciencia, el pensamiento, como algo externo y opuesto a la
materia, a la naturaleza. Esta oposición es algo totalmente falso y artificial.
Hay una estrecha correlación entre las leyes del pensamiento y las leyes de la
naturaleza, porque las primeras siguen y reflejan las segundas. El pensamiento
no puede arrancar sus categorías de si mismo, sino solamente del mundo
exterior. Incluso los pensamientos que nos parecen más abstractos se derivan,
de hecho, de la observación del mundo material. Una
ciencia en apariencia abstracta como son las matemáticas puras tiene, en última
instancia, su origen en la realidad material y no en una invención del cerebro.
El niño en la escuela, secretamente, cuenta sus dedos materiales bajo un
pupitre material antes de resolver un abstracto problema aritmético.
Haciendo esto, está recreando los orígenes de las matemáticas. Nos basamos en
el sistema decimal porque tenemos diez dedos. Los números romanos se basaban,
en un principio, en la representación de los dedos. En
palabras de Lenin "la materia actuando sobre nuestros órganos sensitivos
produce sensaciones. Las sensaciones dependen del cerebro, de los nervios, de la
retina..., es decir, son el supremo producto de la materia". La
persona es parte de la naturaleza y desarrolla sus ideas en interacción con el
resto del mundo. Los procesos mentales son en efecto reales, pero no son algo
absoluto, al margen de la naturaleza. Se les debe estudiar en las circunstancias
materiales y sociales en las que surgen. "Los fantasmas formados en el
cerebro humano -afirmaba Marx- son necesariamente sublimaciones de su proceso
material de vida". Más tarde concluía: "Moral, Religión, Metafísica,
todo el resto de la ideología y sus correspondientes formas de conciencia, no
sostienen su apariencia de independencia. No tienen historia, ni desarrollo;
pero los hombres, desarrollando su producción material y sus relaciones
materiales, alteran paralelamente su existencia real, su forma de pensar y el
producto de ésta. La vida no es determinada por la conciencia, sino la
conciencia por la vida." Los
orígenes del materialismo "El
lugar de nacimiento de todo el materialismo moderno -escribía Engels-desde el
siglo XVII en adelante, es Inglaterra:' En
esa época, la vieja aristocracia feudal y la monarquía empezaron a ser combatidas
por las clases medias recién aparecidas. El bastión del feudalismo era la
Iglesia Católica de Roma, que proporcionaba una justificación divina para la
monarquía y las instituciones feudales. Estas, por tanto, tenían que ser
liquidadas antes de que el feudalismo pudiera ser abatido. La burguesía en
ascenso se enfrentó con las viejas ideas y los conceptos divinos sobre los que
el viejo orden se basaba. "Paralelamente
con el ascenso de las clases medias, vino un gran renacimiento de la ciencia: La
Astronomía, la Mecánica, la Física, la Anatomía, la Fisiología, fueron
cultivadas de nuevo. Y la burguesía para el desarrollo de su producción
industrial, requería una ciencia que investigase las propiedades físicas de
los objetos naturales y los modos de acción de las fuerzas de la naturaleza.
Hasta entonces la ciencia no había sido otra cosa que la servidora de la
Iglesia, no se le había permitido ir más allá de los límites que la fe
determinaba y, precisamente por esto, no había habido de ninguna manera una
ciencia. (En el siglo XVII, Galileo demostró el carácter verdadero de la
teoría de Copérnico de que la tierra y los otros planetas giraban alrededor
del Sol. Los profesores de aquella época ridiculizaron esas ideas y usaron el
poder del Índice y de la Inquisición contra Galileo para forzarle a
retractarse de su teoría). La ciencia se rebeló contra la Iglesia; la
burguesía no podía hacer nada sin la ciencia y, por lo tanto, tenía que unírsele
en la rebelión:' E
Engels. Fue
en esa época cuando Francis Bacon (1561-1626) desarrolló sus
revolucionarias ideas sobre el materialismo. Según él, los sentidos eran
infalibles y, a la vez, la fuente de todo conocimiento. Toda ciencia se basa en
la experiencia -nos dice-\ consiste en someter el dato concreto a un método
racional de investigación: Inducción, análisis, comparación, observación
y experimentación. Quedó,
de todas maneras, para Tomas Hobbes (1588-1679) el continuar y desarrollar
el materialismo de Bacon, dentro de un sistema. Hobbes se dio cuenta de que las
ideas y los conceptos eran sólo un reflejo del mundo material y que
"es imposible separar el pensamiento de la materia sobre la que se
piensa". Más tarde, el pensador inglés John Locke (1632-1704)
certificó con pruebas este materialismo. Esta
escuela de filosofía materialista pasó de Inglaterra a Francia, para ser
recogida y posteriormente desarrollada por René Descartes (1596-1650) y
sus seguidores. Estos materialistas franceses no se limitaron a criticar la
religión, sino que extendieron su crítica a todas las instituciones e ideas.
Se enfrentaron con estas cosas en el nombre de la Razón y armaron"
a la naciente burguesía en su batalla contra la monarquía. El nacimiento de la
gran revolución burguesa de Francia de 1789-93 hizo de la filosofía
materialista su credo. A diferencia de la revolución inglesa de mediados del
siglo XVII, la Revolución Francesa destruyó completamente el viejo orden
feudal. Como
Engels puso de relieve más tarde: Hoy
sabemos que aquel Reino de la Razón no era nada más que el Reino de la Burguesía
idealizado, que la justicia eterna encontró su realización en los tribunales
de la burguesía, que la igualdad desembocó en la igualdad burguesa ante la
ley, que como uno de los derechos del hombre más esenciales se proclamó la
propiedad burguesa y que el Estado de la Razón, el contrato social roussoníano,
tomó vida, y sólo pudo cobrarla, como república burguesa democrática. Los
grandes pensadores del siglo XVIII, exactamente igual que todos sus
predecesores, no pudieron rebasar los límites que les había puesto su propia
época:' Engels,
Anti-Dúhring. El
defecto, a pesar de todo, de este materialismo desde Bacon en adelante, era su rígida
y mecánica interpretación de la Naturaleza. No es accidental que la escuela
materialista inglesa floreciese en el siglo XVIII, cuando los descubrimientos de
Isaac Newton hicieron de la Mecánica la ciencia más avanzada e importante de
su tiempo. En palabras de Engels, "la limitación específica de este
materialismo radica en su falta de habilidad para comprender el universo como
proceso como materia sufriendo un ininterrumpido desarrollo histórico". La
Revolución Francesa tuvo un efecto profundo en el mundo civilizado, al igual
que luego lo tendría la Revolución Rusa de 1917. Efectivamente, revolucionó
el pensamiento en todos los campos, político, filosófico, científico y artístico.
El fermento de ideas que emergió de esta revolución democrático burguesa,
aseguró avances en las ciencias naturales, la geología, la botánica, la química,
así como en la economía política. Fue
en ese periodo cuando se hizo una crítica del punto de vista mecánico de estos
materialistas. Un filósofo alemán, Enmannel Kant (l724 -1804), fue el
primero que rompió con la vieja mecánica, con su descubrimiento de que la
Tierra y el sistema solar habían llegado a ser y que no habían existido
eternamente lo mismo sucede con la geografía, la geología, las plantas y los
animales. Estas
revolucionarias ideas de Kant fueron desarrolladas aún más por otro brillante
pensador alemán, George Hegel (1770-1831>. Hegel era un filósofo
idealista, que pensaba que el mundo podía ser explicado como una manifestación
o reflejo de una "mente universal" o "idea Hegel
observaba el mundo, no como un miembro activo de la sociedad y de la historia
humana, sino como un filósofo, observando los hechos desde fuera. Se situó en
una postura por encima del mundo, interpretando la historia del pensamiento,
el mundo como el mundo de las ideas, como un mundo ideal. Así, para
Hegel, los problemas y las contradicciones no se plantean en términos reales,
sino en términos de pensamiento, y por lo tanto sólo podían ser resueltos a
través de la evolución del pensamiento mismo. En vez de que las
contradicciones en la sociedad sean resueltas por la acción de los hombres,
por la lucha de clases, la solución para Hegel se encontraba en la cabeza del
filósofo, en la IDEA ABSOLUTA. De
todas maneras, Hegel, reconoció los errores y la cortedad del viejo punto de
vista mecanicista. También reconoció la falta de adecuación de la lógica
formal y sentó las bases para una concepción del mundo que podría explicar
las contradicciones a través del cambio y el movimiento. A
pesar de que Hegel redescubrió y analizó las leyes del cambio y el movimiento,
su idealismo ponía todas las cosas en su cabeza. Esta era la lucha y la crítica
que le hacían los jóvenes hegelianos dirigidos por Ludwig Feuerbach
(1804-1872), que intentó corregir esta postura y colocar la filosofía con
los pies en el suelo. Pero incluso Feuerbach -"la mitad de abajo de él era
materialista, la mitad de arriba idealista" (Engels)- no fue capaz
totalmente de limpiar el hegelianismo de 5Ll concepción idealista. Este trabajo
quedó para Marx y Engels, quienes fueron capaces de quitar al método dialéctico
el carácter místico que hasta entonces tenía. La
Dialéctica hegeliana fue unida al materialismo moderno para producir el entendimiento
revolucionario que es el materialismo dialéctico. ¿Qué
es la dialéctica? Hemos
visto que el materialismo moderno arranca de considerar que la materia en lo
primario y que la mente o las ideas son producto del cerebro. Pero,
¿qué es el pensamiento dialéctico o la Dialéctica? "La
dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la
evolución de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento." Engels,
Ánti-Dahring. El
método dialéctico tenía ya una larga existencia antes de que Marx y Engels lo
desarrollasen científicamente como un medio de comprender el desarrollo de la
sociedad humana. los griegos antiguos produjeron algunos grandes pensadores
dialécticos, entre los que están Platón, Zenón de Elea y Aristóteles. Ya en
el año 500 antes de nuestra era, Heraclito adelantaba la idea de que
"todas las cosas son y no son, porque todo fluye, está cambiando
constantemente, constantemente naciendo y muriendo. Es imposible sumergirse dos
veces en uno e idéntico rió". Esta
frase contiene ya la concepción fundamental de la Dialéctica, de que todo en
la naturaleza está en un constante estado de cambio y que este cambio se produce
a través de una serie de contradicciones. "La
gran idea cardinal de que el mundo no puede concebirse como un conjunto de
objetos terminados y acabados, sino como un conjunto de procesos, en el que la
cosas que parecen estables, al igual que sus reflejos mentales en nuestras
cabezas, los conceptos, pasan por una serie ininterrumpida de cambios, por un
proceso de génesis y caducidad; esta gran idea cardinal se halla ya tan
arraigada desde Hegel en la conciencia habitual, que, expuesta así, en términos
generales, apenas encuentra oposición. Pero una cosa es reconocerla de
palabra y otra cosa es aplicarla a la realidad concreta, en todos los campos
sometidos a la investigación (... Para la filosofía dialéctica no existe nada
definitivo, absoluto, consagrado; en todo pone de relieve lo que tiene de
perecedero, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y
perecer, un ascenso sin fin de lo inferior a lo superior, cuyo mero reflejo en
el cerebro pensante es esta misma filosofía." Engels,
Ludivlg Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. La
dialéctica y la metafísica Los
filósofos griegos anticiparon brillantemente el posterior desarrollo de la Dialéctica
así como el de otras ciencias. Pero no podían llevar ellos mismos esta
anticipación a su conclusión lógica, debido al bajo desarrollo de los medios
de producción y a la falta de una adecuada información acerca de los fenómenos
del Universo. Sus
ideas dieron casi una correcta visión del conjunto, pero a menudo no eran más
que geniales inspiraciones y no teorías elaboradas científicamente. Para
llevar más lejos el pensamiento humano, era necesario abandonar este camino e
intentar llegar a una comprensión general del Universo y concentrarse en las
pequeñas, más mundanas tareas de coleccionar, elaborar y nivelar un conjunto
de hechos individuales, de verificar las teorías particulares', mediante la
experimentación, la definición... Esta
aproximación factual, experimental, empírica, permitió un enorme avance del
pensamiento humano y la ciencia. Las investigaciones sobre los fenómenos de la
naturaleza se podían llevar ahora científicamente, analizando cada problema
particular y verificando cada conclusión. Pero en esta evolución, en este
nuevo estadio de desarrollo, la vieja habilidad de tratar las cosas en su conexión,
y no aisladamente, en su movimiento y no estáticamente, en su vida y no en su
muerte, se perdió. FI
estrecho, empírico, modo de pensar que consecuentemente surgió se llamó
acercamiento metafísico y es el que todavía domina la moderna filosofía y la
ciencia capitalista. En política está reflejado en el famoso pragmatismo
"si funciona, debe ser correcto" y en el constante llamamiento a los
hechos, pero siempre aislados. Pero
los hechos no se seleccionan a si mismos. Deben ser elegidos por los hombres.
El orden y la secuencia en que se les ordena, así como las conclusiones que se
obtienen de ellos, depende de las nociones preconcebidas del individuo. Así,
estos llamamientos a los hechos, a los que se supone de acuerdo con una imparcialidad
científica, suelen ser sólo una cortina de humo para ocultar los prejuicios de
los que los utilizan. La
Dialéctica no se ocupa sólo de los hechos, sino de los hechos en su conexión,
es decir, de procesos no sólo de ideas aisladas, sino de leyes; no sólo de lo
particular, sino de lo general. El
pensamiento dialéctico guarda la misma relación con la Metafísica que la que
guarda un fotograma de una película con la película en su conjunto. El uno no
contradice al otro, sino que lo complementa. De todas maneras, la más certera y
completa aproximación a la realidad está en la película. Para
la vida cotidiana y para cálculos sencillos, el pensamiento metafísico o sentido
común es suficiente. Pero tiene sus limitaciones y más allá de éstas
convierte la verdad en mentira. La principal pega de este tipo de pensamiento es
su incapacidad para comprender el movimiento y el desarrollo y su repudio de
toda contradicción. Sea como fuere, el movimiento y el cambio implican
contradicciones. "Para
el metafísico las cosas y sus imágenes en el pensamiento, los conceptos, son
objetos dados de una vez para siempre, aislados, uno tras otro y sin necesidad
de contemplar el otro, firmes, fijos y rígidos. El metafísico piensa según
rudas contraposiciones sin mediación: su lenguaje es «sí, si», y «no, no»,
que todo lo que pasa de eso de mal espíritu procede. Para él, toda cosa existe
o no existe: una cosa no puede ser al mismo tiempo ella misma y algo diferente.
Lo positivo y lo negativo se excluyen lo uno a lo otro de un modo
absoluto; la causa y el efecto se encuentran del mismo modo en rígida
contraposición. Este modo de pensar nos resulta a primera vista muy plausible
porque es el del llamado sano sentido común. Pero el sano sentido común,
por apreciable compañero que sea en el doméstico dominio de sus cuatro
paredes, experimenta asombrosas aventuras en cuanto que se arriesga por el ancho
mundo de la investigación:' Engels,
Anti-Dúhring. Para
las cuestiones diarias, por ejemplo, es posible decir con un cierto grado de
certeza si un individuo, planta o animal está vivo o muerto. Pero es mucho más
complicado decir exactamente dónde está el límite a partir del cual se puede
hablar de vida independiente del feto en el vientre materno, y de igual manera
es imposible fijar el momento de la muerte porque la fisiología ha demostrado
que la muerte no es un suceso instantáneo, sino un proceso bastante largo. Como
Heráclito advertía: "La misma cosa en nosotros vive y muere, duerme y está
despierta, es joven y vieja; cada una cambia su lugar y deviene la otra. Nosotros
entramos y no entramos en el mismo rió: estamos y no estamos Trotsky,
en su En defensa del marxismo, caracterizaba la Dialéctica como una
ciencia de las formas de nuestro pensamiento en la medida en que no se reduce a
los problemas diarios, sino que intenta llegar a una comprensión de los
procesos más complicados y complejos:' Comparaba
la dialéctica y la lógica formal (la metafísica) con las matemáticas
superiores y las básicas. Aristóteles fue el primero que desarrolló las leyes
de la lógica formal, y su sistema lógico ha sido aceptado siempre desde
entonces por los metafísicos como el único método posible de pensamiento
científico: "La
lógica aristotélica del silogismo simple parte de la premisa de que A es
igual a A. Este postulado se acepta como un axioma para una cantidad de
acciones humanas prácticas y de generalizaciones elementales. Pero en
realidad A no es igual a A. Esto es fácil de demostrar si
observamos estas dos letras bajo una lente: son completamente diferentes.
Pero, se podrá objetar, no se trata del tamaño o de la forma de las letras,
dado que ellas son solamente símbolos de cantidades iguales, por ejemplo de un
kilo de azúcar. La objeción no es válida; en realidad un kilo de azúcar
nunca es igual a un kilo de azúcar: una balanza delicada descubriría siempre
la diferencia. Nuevamente se podría objetar: sin embargo un kilo de azúcar es
igual a sí mismo. Tampoco esto es verdad: todos los cuerpos cambian
constantemente de peso, color, etc. Nunca son iguales a sí mismos. Un sofista
contestará que un kilo de azúcar es igual a sí mismo 'en un momento dado'.
Fuera del valor práctico extremadamente dudoso de este axioma, tampoco soporta
una crítica teórica. ¿Cómo concebimos realmente la palabra 'momento'? Si
se trata de un intervalo infinitesimal de tiempo, entonces un kilo de azúcar
está sometido durante el transcurso de ese 'momento' a cambios inevitables.
¿O este 'momento' es una abstracción puramente matemática, es decir, cero
tiempo? Pero todo existe en el tiempo y la existencia misma es un proceso
ininterrumpido de transformación; el tiempo es en consecuencia un elemento fundamental
de la existencia. De este modo el axioma A es igual a A, significa
que una cosa es igual a sí misma si no cambia, es decir, si no existe. A
primera vista, podría parecer que estas sutilezas son inútiles: En
realidad tienen decisiva importancia. El axioma A es igual a A, es
a un mismo tiempo punto de partida de todos nuestros conocimientos y punto de
partida de todos los errores de nuestros conocimientos. Sólo dentro de ciertos
límites se lo puede utilizar con uniformidad. Silos cambios cualitativos que
se producen en A carecen de importancia para la cuestión que tenemos
entre manos, entonces podremos presumir que A es igual a A. Este
es, por ejemplo, el modo con que vendedor y comprador consideran un kilo de azúcar.
De la misma manera consideramos la temperatura del sol. Hasta hace poco considerábamos
de la misma manera el valor adquisitivo del dólar. Pero cuando los cambios
cuantitativos sobrepasan ciertos límites se convierten en cambios
cualitativos. Un kilo de azúcar sometido a la acción del agua o del queroseno
deja de ser un kilo de azúcar. Un dólar en manos de un presidente deja de ser
un dólar. Determinar en el momento preciso, el punto crítico, en que la
cantidad se transforma en calidad, es una de las tareas más difíciles e
importantes en todas las esferas del conocimiento, incluso de la sociología." Trotsky,
((En defensa del marxismo). Hegel El
viejo método dialéctico de razonar, que había caído en desuso desde los tiempos
medievales, fue revivido a principios del siglo XIX por el gran filósoso alemán
Hegel. Hegel, una de las más enciclopédicas mentes de su tiempo, sometió las
afirmaciones de la lógica formal a una detallada crítica, y demostró sus
limitaciones y su manera estrecha y unilateral de ver las cosas. Hegel realizó
el primer análisis completo de las leyes de la Dialéctica. "la
idea del desarrollo, de la evolución, ha penetrado actualmente casi en su
integridad en la conciencia social, pero no a través de la filosofía de
Hegel, sino por otros caminos. Sin embargo, esta idea, tal como la formularon
Marx y Engels, arrancando de Hegel, es mucho más vasta, más rica de contenido
que la teoría de la evolución al uso. Es un desarrollo que parece repetir las
etapas ya recorridas, pero de otro modo, sobre una base más alta (la 'negación
de la negación'); un desarrollo que no discurre en línea recta, sino en
espiral, por decirlo así; un desarrollo a saltos, a través de catástrofes y
de revoluciónes, que son otras tantas 'interrupciones en el proceso gradual',
otras tantas transformaciones de la cantidad en calidad; impulsos internos del
desarrollo originados por la contradicción, por el choque de las diversas
fuerzas y tendencias que actúan sobre un determinado cuerpo o en los límites
de un fenómeno en concreto, o en el seno de una sociedad dada;
interdependencia e íntima e inseparable concatenación de todos los
aspectos de cada fenómeno (con la particularidad de que la historia pone
constantemente de manifiesto aspectos nuevos), concatenación que ofrece un
proceso único y mundial del movimiento, con sus leyes; tales son algunos rasgos
de la dialéctica, doctrina del desarrollo mucho más compleja y rica que la
teoría corriente." Lenin,
Carlos Marx. "Esta
nueva filosofía alemana tuvo su culminación en el sistema hegeliano, en el que
por vez primera -y esto es su gran mérito- se exponía conceptualmente todo el
mundo natural, histórico y espiritual como un proceso, es decir, como algo en
constante movimiento, modificación, transformación y evolución, al mismo
tiempo que se hacía el intento de descubrir en ese movimiento y esa evolución
la conexión interna del todo. Desde este punto de vista, la historia de la
humanidad dejó de parecer una intrincada confusión de violencias sin sentido,
todas igualmente recusables por el tribunal de la razón filosófica ya madura,
y cuyo más digno destino es ser olvidadas lo antes posible, para presentarse
como el proceso evolutivo de la humanidad misma, convirtiéndose en la tarea del
pensamiento el seguir la marcha gradual, progresiva, de ese proceso por todos
sus retorcidos caminos, y mostrar su interna legalidad a través de todas las
aparentes casualidades', Engels,
Anti-During. Hegel
planteó el problema brillantemente, pero le fue imposible resolverlo por sus
prejuicios idealistas. A pesar de su visión mística, la filosofía de Hegel ya
aplicaba las más importantes leyes de la Dialéctica. A)
Transición de la cantidad a la calidad y viceversa "A
pesar de toda posible lentitud, sea cual fuere la continuidad progresiva, la
transición de una forma de movimiento a otra es siempre un salto, un cambio
decisivo:' Engels,
Anti-Düring. La
idea de cambio y de evolución se acepta hoy generalmente, pero las formas por
las que los cambios se producen en la naturaleza y en la sociedad sólo han sido
explicadas por la Dialéctica marxista. La visión, bastante común, de la evolución
como desarrollo pacífico e ininterrumpido es; a la vez, parcial y falsa. En política,
es la teoría gradualista del cambio social, la base teórica del reformismo. Hegel
desarrolló la idea de una línea nodal en la que en un punto definido,
los aumentos o disminuciones puramente cuantitativos, dan lugar a un salto
cualitativo: Por ejemplo en el caso del agua calentándose, donde el punto de
ebullición y de congelación son los puntos donde bajo una presión normal el
salto a un nuevo estado tiene lugar y donde, por tanto, la cantidad se
transforma en calidad. Así,
en el ejemplo citado, las transformaciones del agua (líquido) a vapor (gas) o
hielo (sólido) no ocurre con una evaporación o congelación gradual,
sino de repente, a una determinada temperatura (()º, lOOº )'. El efecto
acumulativo de los numerosos cambios de la velocidad de las moléculas produce
eventualmente un cambio de estado (cantidad en calidad). Se
pueden poner miles de ejemplos, de todas las ramas de la ciencia, de la sociología
e incluso de la vida cotidiana (por ejemplo, el punto en el que al añadir más
sal cambia la sopa de algo exquisito en algo incomestible). La
línea nodal hegeliana de medir el cambio y la ley de transición de cantidad en
calidad y viceversa, son de esencial importancia no sólo para la ciencia (donde
como en otras leyes dialécticas, son usadas inconscientemente por los científicos
que no son conscientemente dialécticos), sino sobre todo en un análisis dc la
historia, de la sociedad y del movimiento de la clase obrera. B)
Unidad y lucha de contrarios El
sentido común metafísico pretende por un lado eliminar la contradicción
en el pensamiento y la revolución en la evolución y, por otro, probar que
todas las ideas y fuerzas opuestas son mutuamente excluyentes. Pero encontramos,
bajo un examen más concienzudo, que "los dos polos de una contraposición,
como positivo y negativo, son tan inseparables el uno del otro como
contrapuestos el uno al otro, y que a pesar de toda su contraposición se
interpenetran el uno al otro; también descubrimos que causa y efecto son
representaciones que no tienen validez Como tales, sino en la aplicación a cada
caso particular, y que se funden en cuanto contemplamos el caso particular en su
conexión general con el todo del mundo, y se disuelven en la concepción de la
alteración universal, en la cual las causas y los efectos cambian
constantemente de lugar, y lo que ahora o aquí es efecto, allí o entonces es
causa, y viceversa:' (Engels, Anti-Dúring). "La
dialéctica es la ciencia de las concatenaciones, en contraste con la metafísica
que trata los fenómenos separados. La dialéctica pretende descubrir las
incontables transiciones, causas y efectos que actúan juntos en el universo. La
primera tarea de un análisis dialéctico es, por tanto, resaltar la necesaria
conexión objetiva de todos los aspectos, fuerzas, tendencias... de la esfera
dada de un fenómeno:' Lenin,
Apuntes Filosóficos. La
dialéctica se acerca a un fenómeno dado desde el punto de vista de su desarrollo,
su propio movimiento y vida: cómo surge y cómo muere; considerando también
las contradictorias tendencias y aspectos internos de este fenómeno. El
movimiento es el modo de existencia de todo el universo material. La energía y
la materia son inseparables. Aún más, el movimiento no nace de la nada, sino
como manifestación de tensiones internas que son inseparables no sólo de la
vida, sino también de todas las formas de la materia. El desarrollo y el cambio
tienen lugar a través de contradicciones internas. Así, el análisis dialéctico
empieza descubriendo mediante una investigación empírica las contradicciones
que dan lugar al desarrollo y al cambio. Desde
un punto de vista dialéctico todos los polos opuestos son parciales e incluso
inadecuados, incluyendo la contradicción entre verdad y error. El marxismo no
acepta la existencia de ninguna verdad eterna. Todas las verdades y errores son
relativos. Lo que es verdad en un momento y en unas circunstancias, se vuelve
falso en otro: verdad y error pasan de ser uno a ser el otro. En
este sentido, el progreso del conocimiento y la ciencia no se produce con la
mera negación de teorías incorrectas. Todas las teorías son relativas,
abarcando un lado de la sociedad. Al principio se les atribuye la validez y
posibilidad de aplicación universal. Es verdad. Pero, al cabo de cierto
tiempo, se encuentran deficiencias en la teoría: No es aplicable a todas las
circunstancias, se encuentran excepciones a la regla general. Estas
excepciones tienen que ser explicadas y, de nuevo, en otro momento, se
desarrollan nuevas teorías que puedan abarcar también las excepciones. Pero
las nuevas teorías no sólo niegan las viejas, sino que las incorporan a
ellas mismas bajo una nueva forma. Sólo
podemos excluir las contradicciones si miramos objetos faltos de vida, quietos
o individualmente uno encima del otro, es decir, metafísicamente. Pero tan pronto
como consideramos las cosas en su movimiento y cambio, en su vida, su interdependencia
mutua y su interacción, nos encontramos con una serie de contradicciones. El
movimiento mismo es una contradicción. El cambio físico de un objeto de lugar
sólo tiene sentido si admitimos que ese cuerpo está en un lugar y al mismo
tiempo en otro lugar. Con
la vida pasa lo mismo. Es una contradicción entre "ser en cada momento uno
mismo y otro diferente" (Engels, Ant¡-Dúnng). El
ser vivo absorbe constantemente sustancias que le rodean, las asimila, y a la
vez otras partes del cuerpo se desintegran y son expulsadas del mismo. En el
mundo de la naturaleza orgánica ocurren también estas constantes transformaciones.
Por ejemplo: una piedra se va desintegrando bajo la presión de los elementos;
como consecuencia de esto, podemos decir que todas las cosas son constantemente
ellas mismas y otras distintas en el mismo momento. Por
esto, el deseo de eliminar las contradicciones es el deseo de eliminar la
realidad. C)
Negación de la negación "¿Qué
es pues la negación de la negación? Es una ley muy general, y por ello mismo
de efectos muy amplios e importantes, de desarrollo de la naturaleza, la
historia y el pensamiento; una ley que, como hemos visto, se manifiesta en el
mundo animal y vegetal, en la geología, en las matemáticas, en la historia, en
la filosofía..:' Engels,
Anti-During. Esta
ley, cuyo funcionamiento en la naturaleza fue observada con mucha anterioridad
a su redacción, fue elaborada por primera vez y, muy claramente por Hegel;
quien dio un gran número de ejemplos concretos, que se reiteran en el Anti-Düring. La
ley de la negación de la negación se ocupa de la naturaleza del desarrollo a
través de una serie de contradicciones que, aparentemente, anulan, niegan una
forma de existencia, un hecho o una teoría anterior, para posteriormente a su
vez, ser también negadas. El movimiento, el cambio, el desarrollo... se mueven
de esta manera, a través de una serie ininterrumpida de negaciones. De
todas formas, la negación en un sentido dialéctico no significa simplemente
decir que no, porque en el estadio anterior es a la vez vencida y preservada.
Negación, en este sentido, es a la vez un acto positivo y negativo. Hegel
da un ejemplo muy simple en su libro Fenomenológica de la mente:
El capullo [de una flor] desaparece cuando los pétalos florecen y
podríamos decir que la forma original es negada por la posterior; en el mismo
sentido, cuando surge la fruta, la flor (pétalos, estambres...) puede ser
explicada como una falsa forma de la existencia de la planta para que la fruta
aparezca como su propia naturaleza en lugar de la flor. Estas etapas no son
meramente autodiferenciadas, sino que se complementan las unas a las otras,
siendo incompatibles las unas con las otras. Pero la actividad incesante
inherente a su propia naturaleza hace que haya momentos de unidad orgánica en
los que no simplemente se contradicen unas a otras, sino que son tan necesarias
como las otras; y esta necesaria igualdad de todos los momentos, constituye
por sí sola y, por tanto, la vida del proceso global". En
este proceso de autoanulación sin fin la desaparición de ciertas formas y
la aparición de otras- un modelo que surge frecuentemente parece ser una simple
repetición de formas, sucesos y teorías ya dejados atrás. Así, en una frase
hecha, cuando dicen "la historia se repite a si misma", los
reaccionarios historiadores burgueses intentan probar que la historia misma no
es nada más qué una repetición del pasado sin ningún sentido; es decir,
que la historia es un círculo sin fin. La
Dialéctica, por el contrario, separa dentro de esto que parecen repeticiones un
desarrollo actual de lo inferior a lo superior, una evolución en la cual una
forma se puede repetir a si misma, pero a un nivel superior, enriquecida por
los desarrollos anteriores. Esto
se puede ver aún más claro en el proceso de desarrollo de las ideas humanas.
Hegel ya enseñaba como la filosofía se desarrollaba a través de contradicciones:
una escuela del pensamiento negando la otra, pero absorbiendo simultáneamente
las viejas teorías dentro de su propio sistema de pensamiento. Lo
mismo pasa con el desarrollo de la ciencia. Los alquimistas de la Edad Media
intentaban encontrar la piedra filosofal que podría cambiar, decían,
los metales normales en oro. Debido al bajo nivel de las fuerzas productivas,
y a la falta de una verdadera técnica, estos tempranos intentos de transmutación
de los elementos eran en realidad una fantasía utópica. Pero, en el proceso
de estos vanos intentos, los alquimistas actuales descubrieron gran número de
hechos válidos acerca del aparato químico y experimental que más tarde sirvió
de base a la química moderna. Con
el ascenso del capitalismo, la industria y la técnica, la química llegó a ser
una ciencia que rechazó estos intentos locos de transmutación de los
elementos, que de esta manera fueron negados y rechazados. Sin embargo, tod6 lo
que de válido y científico tenían los descubrimientos de la vieja- alquimia
se guardaron en la nueva, que mantenía que los elementos eran inmutables y no
podían ser transformados el uno por el otro. El
siglo XX ha contemplado la revolución de la ciencia y de la técnica con el
descubrimiento de la física nuclear, por medio de la cual, hoy en día, un
elemento puede ser transformado en otro.. De hecho, teóricamente, sería
posible transformar el cobre en oro en la actualidad, pero el proceso sería
tan caro que no sé podría justificar económicamente.... Así, este
particular proceso parece haber dado una vuelta completa: A.-
Transmutación de elementos. B.-
No transmutación de elementos. C.-
Transmutación de elementos. Pero
la refutación es sólo aparente. En realidad, la ciencia moderna, que en un
sentido ha vuelto a la idea de los antiguos alquimistas, incluye dentro de si
misma todos los enormes descubrimientos de los siglos XVI II y XIX en
todo lo referente a la ciencia. Así, una generación se apoya en las espaldas
de otra. Ideas que aparentemente han sido desacreditadas o negadas hacen su
reaparición, pero a un nivel superior, enriquecidas por las nuevas
experiencias y descubrimientos. La
dialéctica se basa en el determinismo. Aparentes accidentes nacen sólo como
resultado de una más profunda necesidad. Historiadores
superficiales han escrito que la 1 Guerra Mundial fue causada por el asesinato
del príncipe de la corona. Francisco José 1, en Sarajevo. Para un marxista
este suceso fue un accidente histórico, en el sentido de que este suceso casual
sirvió de pretexto o catalizador para el conflicto mundial, que ya se había
hecho inevitable por las contradicciones económicas, políticas y militares del
imperialismo. Si el asesino hubiese errado, o si el príncipe nunca hubiera
nacido, la guerra hubiese tenido lugar también en base a cualquier otro pretexto
diplomático. La necesidad se hubiera expresado a través de un accidente
diferente. Todo
lo que existe, existe por necesidad. Pero, de la misma forma, todo lo que existe
está condenado a perecer, a ser transformado en otra cosa. Así, lo que es
necesario en un momento y lugar se hace innecesario en otro. Todas las cosas contienen
su opuesto, que está destinado a sustituirle y negarle. Esto es válido tanto
para las cosas vivientes individuales, como para las sociedades. Todo
tipo de sociedad humana existe porque es necesaria en el momento dado en que se
impone: "Ninguna
formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas
productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas
relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su
existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la
humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar,
pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan
cuando ya se dan, o por lo menos se están gestando las condiciones materiales
para su realización:' Marx,
prefacio de la Contribución a la Critica de la Economía Política. La
esclavitud, en su momento, representó un enorme paso adelante con respecto a
la barbarie. Era un estadio necesario en el desarrollo de las fuerzas productivas,
de la cultura y de la sociedad humana. Como Hegel planteaba: "No es tanto
desde la esclavitud, como a través de la misma, como el hombre se hizo
libre". De
la misma forma, el capitalismo era, en un principio, necesario y un estadio
progresivo en la sociedad humana. Pero, al igual que la esclavitud, el comunismo
primitivo y el feudalismo, el capitalismo hace tiempo que ha dejado de representar
un sistema social progresista y necesario. Se ha basado en las profundas contradicciones
que llevaba en sí y está condenado a ser vencido por las nacientes fuerzas del
socialismo, representadas por el proletariado moderno. La propiedad privada de
los medios de producción y el Estado nacional, los puntos básicos de la
sociedad capitalista que en su momento significaron un gran paso adelante, en la
actualidad sólo sirven para impedir el desarrollo de las fuerzas productivas
amenazan todos los avances hechos durante siglos por el desarrollo de la
sociedad humana. El
capitalismo, hoy, es un sistema totalmente degenerado y decrépito que debe ser
superado y reemplazado por su opuesto, el socialismo, si la cultura humana
quiere sobrevivir. El
marxismo es determinista, pero no fatalista, porque la superación de las
contradicciones en la sociedad sólo puede ser alcanzada por los hombres y
mujeres que luchen conscientemente por la transformación de la sociedad. Esta
lucha de clases no está predeterminada. Que tenga éxito, depende de muchos
factores y una clase progresista y en ascenso, como es el proletariado, tiene
muchas ventajas sobre las viejas y decrépitas fuerzas de la reacción. Pero,
en última instancia, el resultado debe depender de cuál de los dos bandos,
tiene la más firme determinación, la mejor organización y la más
especializada y resuelta dirección. La filosofía marxista es, por tanto, una
guía para la acción. "Los
filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras, pero de
lo que se trata es de transformarlo" (Marx, Tesis sobre Feuerbach). La
victoria del socialismo marcará un estadio nuevo
y cualitativamente diferente de la historia humana. Para ser más exactos,
marcará el fin de la prehistoria de la raza humana y el inicio de la verdadera
historia. Por
otro lado, el socialismo representa una vuelta a la más antigua forma de
sociedad humana -el comunismo tribal- pero a un nivel muy superior, basado en
los enormes avances de miles de anos, que es lo que ha durado la sociedad dividida
en clases. La economía de la superabundancia hará posible la planificación
socialista de la industria, de la ciencia y de la técnica desarrolladas por el
capitalismo ete todo el mundo. Esto, a su vez, hará de una vez y para siempre
que la distinción entre el trabajo manual y el intelectual, entre la ciudad y
el campo, carezcan de sentido y que la lucha de clases bárbara y sin sentido
acabe, permitiendo al fin a la raza humana dedicar sus fuerzas a la conquista de
la naturaleza; es decir, y usando la famosa frase de Engels: La
humanidad saltará del reino de la necesidad al reino de la libertad. Índice
de nombres Aristóteles.
(Filósofo griego del siglo IV antes
de nuestra era) Enmanuel
Kant. (Filósofo alemán, 1724-1804). Francis
Bacon. (Londres, 1561-1626). Galileo.
(1564-1642). George
Hegel. (1770-1831). Heráclito.
(Filósofo griego, 540-480 a.n.e.) Isaac
Newton. (1642-1727) John
Locke. (1632-1704) Ludwig
Feuerbach. (1804-1872) Platón.
(Filósofo griego, 427-347 a.n.e.) Tomas
Hobbes. (1588-1679) Zenón
de Elea. (Filósofo griego, 490 a.n.e.) Publicación enviada por Fundacion Federico Engels Contactar http://www.engels.org/cuadernos Código ISPN de la Publicación EpZkEVVpEEmyNLHwuI Publicado Monday 22 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||