Monografias | Materialismo DialécticoMaterialismo DialécticoResumen: El materialismo dialéctico –expresión acuñada por Plejanov y abreviada Diamat– es una de las especies de materialismo (Véase). A veces se ha identificado 'materialismo dialéctico' con 'marxismo', pero, en razón de las muy variadas especies de marxismo (Véase), tal identificación es poco plausible. En todo caso, no se puede identificar el materialismo dialéctico con el pensamiento de Marx, aun si se tiene en cuenta que éste fue materialista, que su materialismo se opuso al materialismo mecanicista, que usó un tipo de pensamiento que en ocasiones exhibió una fuerte impronta dialéctica e inclusive que dio su aprobación a lo que luego fue considerada como una de las leyes dialécticas formuladas por el materialismo dialéctico.. El materialismo dialéctico
–expresión acuñada por Plejanov y abreviada Diamat– es una de las
especies de materialismo (Véase). A veces se ha identificado 'materialismo dialéctico'
con 'marxismo', pero, en razón de las muy variadas especies de marxismo (Véase),
tal identificación es poco plausible. En todo caso, no se puede identificar el
materialismo dialéctico con el pensamiento de Marx, aun si se tiene en cuenta
que éste fue materialista, que su materialismo se opuso al materialismo
mecanicista, que usó un tipo de pensamiento que en ocasiones exhibió una
fuerte impronta dialéctica e inclusive que dio su aprobación a lo que luego
fue considerada como una de las leyes dialécticas formuladas por el
materialismo dialéctico, esto es, el paso de la cantidad a la cualidad según
el modelo de la Lógica de Hegel. Sin embargo, nada de esto hace de Marx un
materialista dialéctico en sentido estricto; el materialismo de Marx es, en
cambio, un materialismo histórico (Véase). La más simple e influyente
formulación del materialismo dialéctico se halla en Engels, que creyó con
ello no desviarse de Marx o, en todo caso, creyó completar a Marx. La formulación
de Engels se ha incorporado al marxismo calificado de «ortodoxo», del cual
hemos dado cuenta en Marxismo (II) y en Filosofía Soviética. Esto no quiere
decir que sólo los marxistas «ortodoxos» sean materialistas dialécticos. Es
posible sostener el materialismo dialéctico dentro de formas de marxismo «no
ortodoxo» –cuando menos no ortodoxo respecto al marxismo ortodoxo aludido–.
Ello puede ocurrir de varios modos, entre los cuales sobresalen dos: como un
intento de suplementar y sistematizar el marxismo en forma distinta del
conglomerado hoy tradicional «Marx-Engels-Lenin», o «marxismo-leninismo»; o
bien como una posibilidad para el futuro, cuando se haya «absorbido» por
completo la razón analítica y positiva que se supone caracteriza aún las
ciencias y éstas puedan constituirse dialécticamente, o materialística-dialécticamente. Engels desarrolló el
materialismo dialéctico en la obra La transformación de las ciencias por el
Sr. Dühring (Herrn Dühring Umwälzung der Wissenschaften, 1878; publicada
como una serie de artículos en Vorwärts, 1877), conocida con el nombre
de Anti-Dühring, y también en una serie de [2148] manuscritos
procedentes de 1873-1883 y publicados por vez primera en 1925 con el nombre Dialektik
der Natur (hay posteriores ediciones, más fidedignas; trad. esp. con
introducción por Manuel Sacristán). Aunque Engels se opuso al idealismo,
incluyendo el idealismo de Hegel, encontró en este autor apoyo para una «filosofía
de la Naturaleza» que descartara y superara el materialismo mecanicista,
característico de gran parte de la física (mecánica) moderna y en particular
de las interpretaciones filosóficas de la ciencia moderna que proliferaron en
el siglo XIX por obra de Ludwig Büchner y otros autores. Este materialismo es,
según Engels, superficial y no tiene en cuenta que los modelos mecánicos no se
aplican a nuevos desarrollos científicos, tales como los habidos en química y
en biología, y especialmente tal como se manifiestan en la teoría de la
evolución de las especies. El materialismo «vulgar» mecanicista no tiene
tampoco en cuenta el carácter práctico del conocimiento y el hecho de que las
ciencias no son independientes de las condiciones sociales y de las
posibilidades de revolucionar la sociedad. Mientras el materialismo
mecanicista se apoya en la idea de que el mundo está compuesto de cosas y, en
último término, de partículas materiales que se combinan entre sí de un modo
«inerte», el materialismo dialéctico afirma que los fenómenos materiales son
procesos. Hegel tuvo razón en insistir en el carácter global y dialéctico de
los cambios en los procesos naturales, pero erró en hacer de estos cambios
manifestaciones del «Espíritu». Hay que «invertir» la idea hegeliana y
colocar en la base la materia en cuanto que se desarrolla dialécticamente. La
dialéctica de la Naturaleza procede según las tres grandes leyes dialécticas:
ley del paso de la cantidad a la cualidad, ley de la interpenetración de los
contrarios (u opuestos) y ley de la negación de la negación. Negar que hay
contradicciones en la Naturaleza es, según Engels, mantener una posición metafísica;
lo cierto es que el movimiento mismo está lleno de contradicciones. Son
contradicciones «objetivas» y no «subjetivas». Sin la constante lucha de los
opuestos no pueden explicarse los cambios. El carácter de lucha y oposición
de contrarios es, según Engels, universal. Se manifiesta no sólo en la
sociedad y en la Naturaleza, sino también en la matemática. La negación de la
negación se manifiesta en que de un germen procede una planta que florece y
muere, produciendo otro germen que vuelve a florecer. También se manifiesta en
que la negación de una cantidad negativa da una positiva. El materialismo dialéctico
no es, según Engels, contrario a los resultados de las ciencias; por el
contrario, explica, justifica y sintetiza estos resultados. A despecho del
ejemplo citado en la matemática se ha preguntado a menudo hasta qué punto las
ciencias formales, y específicamente la lógica, son dialécticas y están
sometidas a las leyes enunciadas por el materialismo dialéctico. Engels se
expresó al respecto de un modo un tanto ambivalente, pues mientras las leyes de
referencia tienen, a su entender, un alcance verdaderamente universal, por otro
lado las leyes dialécticas mismas constituyen un elemento invariable. Puesto
que la lógica misma es dialéctica, parece que no cabe preguntar si la propia lógica
dialéctica es o no dialéctica; no parece que se pueda negar la lógica dialéctica
por otra lógica no dialéctica. Por otro lado, la negación de la negación de
esta lógica dialéctica daría una lógica dialéctica supuestamente «superior».
En los artículos Dialéctica y Filosofía Soviética hemos hecho referencia a
algunas de las muchas discusiones sobre la autonomía o heteronomía de la lógica
formal dentro del materialismo dialéctico. Muchos autores después de Engels
han seguido a este autor en el camino del materialismo dialéctico, si bien han
modificado éste de varios modos. Tal sucede con Lenin, con quien se inicia una
tradición de materialismo dialéctico llamada «marxista-leninista». Lenin
insistió menos que Engels en la noción de «materia» como realidad sometida a
cambios de acuerdo con un proceso dialéctico, porque le interesaba más
defender el realismo materialista contra el idealismo y el fenomenismo de los
que seguían a autores como Mach y Avenarius. En Materialismo y
empiriocriticismo, de 1909, Lenin equiparó la realidad material con la
realidad del mundo real «externo», reflejado por la conciencia, la cual «copia»
este mundo mediante las percepciones. Éstas no son símbolos o cifras, sino
reflejos de «la realidad (material) misma». Esto no quiere decir que las
percepciones, o las sensaciones, describan el mundo real físico tal como éste
es. El verdadero conocimiento de este mundo es el conocimiento científico, pero
la percepción no es incompatible con este conocimiento. El materialismo dialéctico
y la epistemología «realista» y «científica» que lo acompaña es, según
Lenin, la doctrina que debe adoptarse para luchar en favor del comunismo. Esto
parece convertir el materialismo dialéctico en una ideología cuya verdad
depende de la situación histórica. El materialismo dialéctico es, en suma, «partidista».
Sin embargo, este partidismo no puede equipararse al de las ideologías no
proletarias y no revolucionarias; si es una ideología, es una que contribuye a
traer al mundo la «teoría verdadera», que es la que corresponde a la sociedad
sin clases. En las discusiones entre los
materialistas dialécticos ha surgido con frecuencia el problema de si, y hasta
qué punto, hay que destacar el aspecto materialista o el dialéctico. En
escritos posteriores al citado antes, y especialmente en los Cuadernos filosóficos,
Lenin parece haber subrayado considerablemente el aspecto dialéctico y, con
ello, lo que interpretó como el verdadero método hegeliano, pero ello no
equivale aún a dejar de lado el materialismo, sin el cual se desembocaría en
un idealismo. Así, mientras la dialéctica en el materialismo dialéctico pone
de relieve aspectos «idealistas» y «hegelianos», el materialismo en la misma
doctrina pone de relieve, o puede terminar por poner excesivamente de relieve,
aspectos puramente «mecanicistas» o «superficiales». El equilibrio entre
dialéctica y materialismo en el materialismo dialéctico es por ello uno de los
desiderata de muchos de los autores adheridos a esta tendencia. En
ocasiones se ha procurado resolver el conflicto entre los dos componentes del
materialismo dialéctico acentuándose los aspectos «prácticos». Así sucede,
por ejemplo, con el maoísmo y con varías tendencias políticas más
interesadas en la realización de un programa que en discutir las bases filosóficas
subyacentes en el mismo. Véase bibliografía de Dialéctica;
Marxismo. Publicación enviada por José Ferrater Mora Contactar http://www.filosofia.org Código ISPN de la Publicación EpZkEVuyyAFuoCkCrc Publicado Monday 22 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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