Resumen: El 3 de diciembre de 1984 la fábrica de plaguicidas de la empresa en Bhopal dejó escapar 40 toneladas de productos químicos que mataron a 20.000 personas en el peor accidente industrial de la historia.
Publicación enviada por José Santamarta
La Oficina Central de Investigaciones de India
reveló en 1987 que el
desastre del gas había sido el resultado de una decisión deliberada tomada
por Anderson, que era el director general de Union Carbide en 1984, para
reducir la seguridad y los sistemas de alarma en la factoría de Bophal, con
el fin de disminuir los costes. En base a estos hechos, el Tribunal Superior
de Justicia emitió una orden de arresto en 1992. Anderson ha evitado la
extradición desde Estados Unidos y se ha negado a comparecer ante la corte
india. La Dow Chemical compró Union Carbide en 2001, y se ha negado a asumir
ninguna responsabilidad.
Las cifras oficiales informan de 2.500 muertes en
el periodo inmediatamente
después del desastre y 8.000 tres días después. La Campaña Internacional
para la Justicia en Bhopal estima que cerca de 20.000 personas murieron a
causa del accidente y entre 120.000 y 150.000 han sufrido enfermedades
crónicas, incluyendo infecciones respiratorias, desórdenes ginecológicos,
cánceres y daños neurológicos.
La compensación pactada con Union Carbide de sólo
470 millones de dólares es demasiado pequeña (en contraste, por ejemplo, con
la indemnización por el
vertido de petróleo del Exxon Valdez, que fue de 5.000 millones). Más de
40.000 reclamaciones están desaparecidas y no se ha pagado ninguna
compensación en concepto de daños a la salud mental.
El uso frecuente e indiscriminado de plaguicidas
provoca graves problemas
ambientales. Según estudios realizados en Estados Unidos, de los 500
millones de kilos de plaguicidas utilizados anualmente, sólo el 1% de los
productos llegan a los organismos nocivos (a los que en principio van
destinados). El 99% restante se queda en los ecosistemas. Una parte van a
parar a la atmósfera por volatilización, otra parte importante al suelo, y
otra a los acuíferos. Otro de los efectos de los plaguicidas son los daños
que afectan a la fauna del medio, como las abejas, aves insectívoras y a los
insectos útiles, que son depredadores de insectos dañinos. Otra parte se
queda en los productos agrícolas, siendo consumido directamente por los
animales, y el hombre.
Todos los plaguicidas utilizados por el
agricultor tienen unos plazos de
seguridad, expresados en días, quedando prohibido la utilización del
producto en los días marcados antes de la cosecha, estando en manos del
agricultor la responsabilidad del cumplimiento de estos plazos. Existen
también unos límites máximos de residuos del plaguicida utilizado que pueden
quedar en el producto a consumir. El control de los residuos de plaguicidas
corresponde a la administración, si bien tampoco existen los medios
suficientes para analizar todos los productos agrícolas que llegan al
mercado.
El empleo de plaguicidas es una de las mayores
amenazas a la diversidad
biológica y a la salud de las personas. Se calcula que una persona normal
puede entrar en contacto con mas de 60.000 productos químicos sintéticos
diferentes en su vida cotidiana, y sólo en la comida pueden encontrarse
10.000. Muchos de estos productos son tóxicos. Unos 600, cancerígenos. Los
plaguicidas utilizados en agricultura son sin duda el grupo más peligroso.
Fueron introducidos masivamente en todo el mundo en los años 40 como parte de
la llamada "Revolución Verde", junto con las semillas mejoradas, los
abonos y la mecanización de la agricultura.
Las plagas gozan de excelente salud pues los
plaguicidas estimulan su
capacidad de mutación para adaptarse. Sus predadores naturales, como
insectos y pájaros, mucho más lentos de adaptación, sucumben bajo los
plaguicidas; los monocultivos les aseguran el alimento ideal. En 1965
estaban censadas por la FAO 182 plagas. En 1977 fueron 364. Hoy son más de 500
los insectos resistentes a los plaguicidas, así como 100 especies de
hongos y 50 de adventicias. En EE UU, el uso de plaguicidas se ha
multiplicado por 12 desde finales de los años 40. Sin embargo, las pérdidas
en las cosechas, debidas a plagas han aumentado de un 7% a un 13%. Según un
informe elaborado por la OIT a partir de los datos suministrados por
gobiernos y organizaciones internacionales, 40.000 agricultores mueren en el
mundo cada año por intoxicación aguda con plaguicidas de un total de entre 3 y
5 millones de casos. Pero las intoxicaciones agudas son sólo parte visible
de los daños causados por estos productos. Los gobiernos establecen, para
cada compuesto, una dosis máxima diaria aceptable para el ser humano,
normalmente expresada en cantidad de sustancia autorizada por kilo de peso
corporal. Los métodos de determinación muestran que más que proporcionar una
verdadera seguridad, se trata de ofrecer la imagen, aparentando un
conocimiento sobre los productos y sus efectos que no existe.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
sólo proporciona datos
del consumo en euros y no informa de las cantidades y productos utilizados.
El aniversario de Bhopal debería servir para tomar las medidas oportunas
para erradicar el uso de plaguicidas prohibidos, como el lindano, y prohibir
de forma inmediata el bromuro de metilo y el endosulfán. El objetivo debe
ser eliminar el consumo de plaguicidas, dando prioridad a la agricultura
ecológica.-EcoPortal.net
*José Santamarta Flórez es director de World Watch. worldwatch@nodo50.org
http://www.nodo50.org/worldwatch
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