Monografias | República Bolivariana de VenezuelaRepública Bolivariana de VenezuelaResumen: Positivismo, el cuerpo de doctrinas expuestas por el filósofo francés Augusto Comte (1798-1857) en sus diversas obras, principalmente el Curso de Filosofía Positiva ( 1830-1842) , el Discurso sobre el Espíritu Positivo ( 1844) , el Catecismo Positivista ( 1852) y el Sistema de Política Positiva (1854) . Universales son las cuestiones que puede plantearse legítimamente el hombre respecto a su existencia actual y su destino, y son científicos por estar basados sobre los hechos, es decir, susceptibles de demostración por la experiencia y según los métodos de la ciencia moderna. República
Bolivariana de Venezuela Universidad
Rafael Urdaneta Facultad
de Ciencias Políticas, Administrativas y Sociales Escuela
de Ciencias Políticas y Administrativas Cátedra:
Historia Política de Venezuela
ESQUEMA INTRODUCCIÓN
El
positivismo como filosofía; sus ideas sociales. La
"liberación" positivista en Venezuela. El
movimiento positivista en Venezuela. El
positivismo como paradigma de pensamiento. a.-
El estatismo determinista.
b.- "Evolucionarios" en lugar de revolucionarios. c.-
Transfusión de sangre. d.-
Lavado de cerebro. e.-
El fin de la libertad. f.-
Liberales "realistas". Laureano
Vallenilla Lanz y el Positivismo. El
Pensamiento en Venezuela. Dictadura
Gomecista. 1945:
Junta Cívico Militar. Auge
Petrolero. Paradigmas
del pensamiento positivista aplicados a los crisis política de la
actualidad venezolana.
CONCLUSIÓN ANEXOS BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
Positivismo,
el cuerpo de doctrinas expuestas por el filósofo francés Augusto Comte
(1798-1857) en sus diversas obras, principalmente el Curso de Filosofía
Positiva ( 1830-1842) , el Discurso sobre el Espíritu Positivo ( 1844) ,
el Catecismo Positivista ( 1852) y el Sistema de Política Positiva (1854)
. Universales son las cuestiones que puede plantearse legítimamente el
hombre respecto a su existencia actual y su destino, y son científicos
por estar basados sobre los hechos, es decir, susceptibles de demostración
por la experiencia y según los métodos de la ciencia moderna. El
método positivo es la experiencia sensible externa. El positivismo,
erigido por Comte en un sistema coherente universal, comprende también la
religión positiva, en la que la Humanidad remplaza a Dios. Solo es
fecundo el conocimiento de los hechos. Para
dar una respuesta a la revolución científica, política e industrial de
su tiempo, Comte ofrecía una reorganización intelectual, moral y política
del orden social. Adoptar una actitud científica era la clave, así lo
pensaba, de cualquier reconstrucción. Afirmaba que del estudio empírico
del proceso histórico, en especial de la progresión de diversas ciencias
interrelacionadas, se desprendía una ley que denominó de los tres
estadios y que rige el desarrollo de la humanidad. Dada
la naturaleza de la mente humana, decía, cada una de las ciencias o ramas
del saber debe pasar por "tres estadios teoréticos diferentes: el
teológico o estadio ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por
último, el científico o positivo". En el estadio teológico los
acontecimientos se explican de un modo muy elemental apelando a la
voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio metafísico los fenómenos
se explican invocando categorías filosóficas abstractas. El último
estadio de esta evolución, el científico o positivo, se empeña en
explicar todos los hechos mediante la aclaración material de las causas.
Toda la atención debe centrarse en averiguar cómo se producen los fenómenos
con la intención de llegar a generalizaciones sujetas a su vez a
verificaciones observacionales y comprobables. La obra de Comte es
considerada como la expresión clásica de la actitud positivista, es
decir, la actitud de quien afirma que tan sólo las ciencias empíricas
son la adecuada fuente de conocimiento. Desde
fines del XIX, es el positivismo, en sus diversas variantes, impregna la
vida cultural venezolana: con ello, Venezuela sigue la tendencia
iberoamericana. Desde México a Argentina, sin olvidar a Brasil, donde se
llegó a incorporar el lema central positivista en la propia bandera «Ordem
e Progresso», el Continente iberoamericano recibió de pleno el impacto
de la doctrina comtiana. En Venezuela, fue así hasta la aparición de la
llamada «generación del 28». 1.-
El positivismo como filosofía; sus ideas sociales. Como
corriente filosófica, el positivismo surgió como reacción al
"viejo orden" de la sociedad, pretendiendo establecer una
ciencia que fundamentara un orden social unitario que, a su vez,
garantizara el progreso natural de la humanidad. El
"viejo orden" se identificó con la estructura socio-histórica
de la Edad Media, en la cual el poder político estaba en manos de la
nobleza y los señores feudales, y en el cual la Iglesia Católica tuvo en
sus manos el absoluto poder del "orden espiritual". El
"nuevo orden" surgió a través de la crítica científica que
propuso la filosofía positiva. Este movimiento ideológico comenzó en
Francia con Saint-Simon (1760-1825), quien concibe a la historia como un
proceso en continuo movimiento, regida por leyes que estableces dos tipos
de épocas: las orgánicas (la historia progresa dentro de ciertos límites)
y las críticas (sobrevienen de tiempo en tiempo y en ellas se produce un
cambio en las ideas básicas de la sociedad). Comte estuvo también
invadido por la preocupación de encontrar una fórmula social que
garantizara la estabilidad, un Estado que garantizara el orden y
promoviera el progreso. 2.
La "liberación" positivista en Venezuela. El
positivismo surgió en Francia como una respuesta ideológica a
situaciones conocida y contrasta con otras ideologías que pretenden dar
salida a las mismas situaciones. Roto el orden colonial, impuesto por España
en América, surgen en los pueblos latinoamericanos dos tendencias: los
que deseaban hacer de cada país repúblicas modernas de acuerdo a los
ideales de libertad y democracia y los que se conforman con implantar un régimen
semejante al fundado por los españoles, pero sin España,
"liberales" y "conservadores". Enmarcado
dentro de esta situación, el positivismo apareció a los ojos de los
latinoamericanos como la doctrina salvadora. En ella se concentraron todas
las ilusiones de transformación social, apareció como un movimiento de
liberación política, económica, cultural y científica. Aunque en honor
a la verdad, la realidad se presentó de forma diferente. Se conservaron
muchos de los males sociales de la época, no llegó la ansiada felicidad,
se cambió la metrópoli española por el imperialismo norteamericano y
europeo. 3.
El movimiento positivista en Venezuela. La
presencia del positivismo es muy temprana en Venezuela. Incluso algunos
autores, insisten en que dicha corriente tiene antecedentes lejanos en Simón
Bolívar. En la constitución propuesta por éste para Bolivia, se
encuentran semejanzas con las ideas que Comte publicara en su "Política
Positivista". En Simón Rodríguez, es permanente el tema de la
emancipación mental de América Latina y la necesidad de convertir a la
educación en unos elementos transformadores adaptado a la condición
peculiar de nuestro medio. Don Andrés Bello, en su conocido discurso en
la instalación de la Universidad de Chile (1843), expuso un concepto muy
cercano al positivismo. Igualmente Fermín Toro, hace críticas al
positivismo en sus reflexiones sobre la Ley del 10 de Abril de 1834. En
sentido estricto, el positivismo como movimiento se difunde a través de
tres etapas: 1.-
La primera, la de los iniciadores, comienza cuando Adolfo Ernst es
nombrado titular de la cátedra de Cs. Naturales de la Universidad Central
de Venezuela. Desde allí se convierte en difusor de las teorías
darwinistas. Las ideas de este movimiento que adquiere la difusión de las
ideas positivistas queda plasmado en la organización de la Sociedad de
Ciencias Físicas y naturales, el Instituto de Ciencias sociales y la
Sociedad de Amigos del Saber. 2.-
La segunda etapa, es la de los positivistas durante el período Liberal
Amarillo; constituye la etapa de expansión de estas ideas a diversos
campos del quehacer humano, encontramos expresiones positivistas en las
ciencias naturales, la historia, la sociología, la literatura, el arte y
la educación, destacándose Luis López Méndez, Alejandro Urbaneja y
Lisandro Alvarado. Sus ideas políticas se orientan a la defensa de la
democracia, entendida como la superación de una fase. 3.-
Y la tercera etapa la constituye el período durante el cual el
positivismo se impone como el paradigma de pensamiento generalmente
aceptado en el país. Coincide esta etapa con los años finales del siglo
XIX y el primer tercio del siglo XX. Los escritos de Vallenilla, entre
otros, nos dan una interpretación de la historia desde la perspectiva del
positivismo que concluye en la justificación de la dictadura gomecista
como la etapa necesaria para asegurar el orden en el estadio de la evolución
de Venezuela. 4.
El positivismo como paradigma de pensamiento. Como
todo movimiento en el ámbito de las ideas es prácticamente imposible señalar
una fecha de inicio del predominio del paradigma positivista en nuestro país.
Más difícil todavía en un país que se ha caracterizado por ser abierto
a la influencia de las corrientes europeas de pensamiento desde finales
del siglo XVIII. La situación geográfica de Venezuela, la presencia en
ella de las Compañías Mercantiles portadoras también de libros e ideas,
la existencia de grupos étnicos como los catalanes y los vascos que
sirven de catalizadores a ideas renovadoras y, luego, la prolongada lucha
por la emancipación que exige la formulación ideológica de la propia
identidad, para la cual fue elemento fundamental el pensamiento de la
ilustración. Junto a eso, la necesidad de consolidad la nueva república
para lo cual fue necesario ponerse en contacto frecuente y fecundo con el
resto del mundo. Finalmente, la llegada de las ideas liberales que ofrecían
un esquema mental alternativo al de la colonización española para la
organización de la sociedad. Desde
el punto de vista de la historia de las ideas, el enciclopedismo es el
pensamiento inspirador en Venezuela hasta la Guerra de Independencia. El
pensamiento ilustrado de los líderes de la Emancipación completó con
las ideas liberales de personas como T. Lander y A. Leocadio Guzmán,
puestas en práctica desde el Estado por Santos Michelena y otros, forman
lo que sería el paradigma de pensamiento anterior al positivismo
venezolano. Todas
estas corrientes de pensamiento adquieren al llegar a nuestro suelo, una
originalidad propia, el enciclopedismo, la ilustración, el liberalismo y
el positivismo son refractados por las peculiaridades y características
de la sociedad venezolana. Bajo esos nombres se cubre el esfuerzo de las
élites intelectuales y políticas por sustituir definitivamente la
realidad impuesta por España y heredada por nuestro pueblo. El afán de
ser otros, distintos a los españoles, se expresa a través de la adopción
de esas ideas.
De
allí la importancia del encuentro con el positivismo para los pensadores
y las élites conductoras de nuevas naciones latinoamericanas, Venezuela
entre ellas, que hasta ese momento habían sido incapaces de resolver la
anarquía social que había seguido al rompimiento de los nexos sociales
por el poder colonial. Desde finales del pasado siglo, se impuso el
paradigma positivista como forma de pensamiento original y dominante en
Venezuela. Las
principales ideas que conforman este paradigma son las siguientes: a.-
El estatismo determinista: es
decir, la convicción de que la humanidad marcha en su historia a través
de etapas determinadas y, por tanto, el momento de anarquía social que se
vive durante el siglo XIX no es un punto de llegada, sino un momento de
transición hacia un nuevo orden. Inspirados en las ideas de John Stuart
Mill y Hebert Spencer, los positivistas venezolanos consideraron a la
sociedad como un organismo vivo, sujeto, como todo organismo a leyes
fijas. El problema de nuestras sociedades era, a su juicio, de
reorganización de manera que a través de la integración progresiva de
sus elementos dispersos pueda surgir un organismo complejo en el que
habite la libertad dentro del orden. b.-
"Evolucionarios": el
positivismo es ferviente creyente en la evolución de las sociedades hacia
grados de mayor perfeccionamiento social. Si se intenta de alguna manera
"quemar etapas", se condena a las sociedades al fracaso. Los
positivistas criticaron a quienes intentaron conducir a la sociedad
venezolana con leyes transplantadas de sociedades en otro estado de su
evolución y que no son, por tanto, aplicables al nivel de la evolución
en que se encuentra nuestro pueblo. Igualmente estuvo en esta convicción
de la evolución ascendente de la sociedad, el fundamento de la
justificación de las dictaduras como etapa necesaria para imponer el
orden que acabara con la anarquía y asegurara el progreso como camino
expedito a la verdadera libertad. El "gendarme necesario", el
"césar democrático" o el "tirano honrado" serán
expresiones de esta necesidad de evolución de los pueblos desde el viejo
orden colonial a la civilización. c.-
Transfusión de sangre: En diversas
formas los autores positivistas afrontan el problema de las razas que
forman el sustrato étnico de nuestro pueblo. En el sentido de que todas
estas razas tienen su lugar y su influencia en el orden social. Por
ejemplo, la inmigración de europeos dio paso a las "sociedades
militares" a las "sociedades industriales. d.-
Lavado de cerebro: la confianza en la educación como forma de
transformar los hábitos del pueblo, es otra de las características del
positivo nativo. Una educación dirigida a abrir las mentes a los nuevos
descubrimientos de la ciencia positiva y que deje atrás las explicaciones
metafísicas o teológicas que no hacen más que paralizar a los hombres
haciéndolos conformes con lo que se les ha impuesto, es lo que
propusieron estos autores como otra medida eficaz para acelerar la
construcción del nuevo orden que sustituya la anarquía desintegradora
que acaba con las posibilidades de progreso y de realizar lo que soñaron
los libertadores. e.-
El fin de la libertad: el paradigma
positivista a largo plazo. La evolución de los pueblos lleva hacia la
libertad en todos los ámbitos de la vida. Lo importante es saber
atravesar cada etapa lo más rápido posible y detener las fuerzas
disgregativas presentes en las etapas más primitivas de la evolución.
Esa esperanza en un futuro de libertad es la que permite pasar el trago
amargo de las etapas de orden necesarias para contener la anarquía que no
hace sino alejar ese futuro deseado. f.-
Liberales "realistas": el
positivista latinoamericano se considera realizador de las aspiraciones de
los liberales. Estos cumplieron la tarea de romper el orden colonial.
Ahora les toca a los positivistas la creación de un nuevo orden que
sustituya al destruido. 5.-
Laureano Vallenilla Lanz y el Positivismo. Laureano
Vallenilla Lanz nace en la ciudad de Barcelona el día 11 de Octubre de
1870, constituye una de las figuras más controvertidas del pensamiento
histórico-político de Venezuela. Su más famosa obra: El cesarismo
Democrático. Laureano Vallenilla Lanz poseía una personalidad científica
bien definida, que se notaba en su profunda unidad entre sus convicciones
de historiador, sociólogo y político, no tenía discrepancia de ningún
género. Por otro lado, tenía un afán de hacer uno su acción y su
pensamiento, nos va a mostrar un tipo de pensamiento positivista que estará
saltando continuamente del papel a la acción y de la acción al papel, en
constante contacto con la realidad. Es
por ello que Vallenilla es , pues, uno de los más densos, coherentes y
brillantes expositores del positivismo latinoamericano y podemos
considerarlo como uno de los más esclarecidos divulgadores de las
doctrinas comtianas y spencerianas. Otro rasgo que comprueba la inclinación
positivista del autor es su continua insistencia en la necesidad de
utilizar un método científico en los análisis de nuestra formación
histórica y la forma como utilizó el método. En su pensamiento metodológico,
denunció la existencia, todavía en su tiempo de muchos escritores que se
empeñaban en explicar la realidad social con criterios "metafísicos
y teológicos". Es un ferviente defensor del empleo del método científico-positivo
de observación, experimentación y comparación en la historia. Toda
afirmación histórica es válida para Vallenilla, si posee documentos y
hechos que la respalden y no sólo el prestigio o autoridad del
historiador. El "hecho positivo" viene a ser, para Vallenilla,
lo que el "fenómeno" observable para Comte, y desecha de plano
todo lo que pueda ser imaginación. Dentro de su actitud metodológica
exige no sólo que la historia esté fundamentada en hechos sino también
que los historiados den un tratamiento a su alcance, parte de ello está
explicado en su libro Críticas de sinceridad y Exactitud. Otra innovación
importante de Vallenilla y el grupo de intelectuales positivistas en
nuestros estudios históricos, es la adopción de otras ciencias como
"auxiliares" a los estudios históricos, entre ellas la sociología,
psicología y otras.
La
originalidad del pensamiento de Vallenilla se encuentra en la concepción
autodidacta que posee de su propio ser de científico que lo lleva a
considerar a la ciencia como la "aventura espiritual de los hombres
solos", es fundamentalmente acción; se hace, no se aprende. Otro
aspecto netamente original es la idea de separar la labor de los
historiados científico, que sigue la línea de un método positivo y la
del literato que se preocupa por un discurso lindo y no se preocupa por la
objetividad de o que se relata. como consecuencia, de su valiente actitud
científica posee una característica que puede considerarse como un
aporte. Habló
de su profunda actitud antidogmática y su esfuerzo por evitar todo
prejuicio. No aceptó dogmas ni prejuicios de ninguna índole. Básicamente
su aporte se centró en la exigencia de criterio de una metodología científica
para la historia, considerándola distinta a la literaria, es una ciencia
positiva, basada en hechos observables. Los dos grandes supuestos filosóficos
que se señalaron en el positivismo venezolano, se hallan presentes en
Vallenilla, a través de la influencia directa de Compte y de Spencer,
quienes son las fuentes del pensamiento positivista del autor.
La
presencia de Augusto Comte es menos expresa que la de Spencer. Los
conceptos de "orden" como base para el progreso social, y en
general el trasfondo sobre el cual se mueve Vallenilla es de procedencia
comtiana. Está claro esta presencia, cuando Vallenilla defiende que la
realidad social no se hace a base de los decretos de los legisladores sino
que surge de forma espontánea según sus propias leyes. Posee un agudo
determinismo, que es claro a lo largo de sus obras, especialmente en la
obra Disgregación e Integración.
La
influencia spenceirana es mucho más clara y explícita. Vallenilla
defiende el organicismo o biologismo social, pero yendo mucho más lejos
que Spencer, haciendo paralelismo entre los organismos vivos y organismos
sociales. Dadas estas concepciones evolucionistas y científicas
Vallenilla tiene un profundo afán de progreso y capacidad de llegar a la
formulación de ideas nuevas, en busca de la originalidad del pensamiento
venezolano. Es así como: "...es bien sabido que ningún sistema de
gobierno ni ninguna constitución puede ser permanente e inmutable. Todas
son cambiantes, como la sociedad misma, sometidas e igual modo que todo
organismo a las leyes de la evolución" (Vallenilla, Cesarismo Democrático,
Monte Ávila Editores, 1990,p.174).
Vallenilla
Lanz se presenta como uno de los más preclaros integrantes del
positivismo venezolano, fundamentalmente por su clara actitud científica
frente al método, el modo de plantear y el tratamiento de los problemas
de afronta en su estudio, con la adopción de categorías intelectuales
positivas en sus trabajos. 6.
El Pensamiento en Venezuela: Dictadura
Gomecista: El
positivismo, dominante en la época de Gómez,
pronto se transmutó en ideología encubridora del sistema dictatorial,
tomado a conveniencia de los que ejercían el poder. Para ello no tuvieron
sino que desarrollar al límite las tesis deterministas contenidas a la
vez en el positivismo de Comte y en el evolucionismo spenceriano. En
efecto, tanto geografía, clima, composición étnica como condiciones
sociales, sicológicas y materiales les sirvieron para levantar la noción
del «caudillo» necesario. De
lo que se trataba, con esa figura intermedia, y obligada por las
circunstancias negativas, era de asegurar el avance social que garantizara
el ingreso en la idea comtiana e irrenunciable de «progreso», siempre
dentro de un «orden». No es necesario insistir en el hecho de que fue el
mismo Comte el encargado de subrayar la importancia del orden social hasta
el punto de enfrentarse abiertamente con las ideas socialistas de la época,
que para Comte eran, en tanto expresión de violencia revolucionaria, la
negación de toda posibilidad de progreso. De modo que antes de
apresurarse a depositar toda la carga acusatoria sobre un Gil Fortoul o un
Vallenilla Lanz, convendrá tener presente que pertenece al más clásico
espíritu positivista la valoración del orden en tanto condición
esencial para aspirar a cualquier progreso. Por
lo mismo, en la medida en que las ideas positivistas, en su fase social y
política de la dictadura, sirvieron de ideología de respaldo al régimen
gomecista, no es de extrañar que, a la desaparición física del caudillo
andino, comenzara la declinación del positivismo como expresión
conceptual representativa del pensamiento venezolano. Habrá que tener
también en cuenta que hasta los años treinta del siglo XX cualquier
manifestación conceptual venezolana era exclusiva de las clases
superiores en la escala social, únicas con posibilidades de acceso a la
educación universitaria, en el país o en el extranjero. En dicho
sentido, bien podría tildarse de «elistesco» el pensamiento positivista
venezolano.
El
que además cobrara su expresión más representativa a través de las
ciencias biológicas y de la historia puede explicarse por los orígenes
académicos y las especializaciones que de ahí resultaban: los pensadores
venezolanos de principios de siglo, hasta el final del gomecismo, fueron
en su mayoría médicos y abogados. Habrá que tener en cuenta que, desde
la extinción del sistema universitario de la Colonia, de marcado corte
teológico, no existían estudios específicos de ciencias humanas (la
tradicional Filosofía y Letras, más las disciplinas sociales y sicológicas),
sino que, en forma fragmentada y subordinada, se encontraban incluidos en
los planes de estudio de la carrera de derecho.
Ello
puede explicar el cierto retraso que se registra en la expresión
conceptual venezolana respecto de otros países latinoamericanos. En
Argentina, por ejemplo, pudo darse un pensamiento comprehensivo
positivista como el de Alejandro Korn, o en México, el de José
Vasconcelos, por haber continuado ambos países con la tradición de
centros autónomos de formación humanística (Facultades de Filosofía,
Letras e Historia). No así Venezuela, que hubo de esperar a 1946 para
que, en el primer gobierno acción democrática, se reabriera una Facultad
de Filosofía y Letras en la Universidad
Central. Ello origina una curiosa paradoja.
Y
es que, con la irrupción en la escena política de los partidos
revolucionarios (Acción
Democrática, tras sus cambios de siglas; URD y, sobre todo, el Partido
Comunista), a la desaparición del gomecismo, entran en escena las
clases sociales inferiores, hasta entonces no representadas ni política
ni culturalmente en la vida social venezolana. La paradoja aludida viene
dada por el hecho de que mientras eran las clases mantuanas elitescas,
superiores, las que tuvieron el control del pensamiento nacional, no
consideraron conveniente disponer de un centro académico superior para la
transmisión y enseñanza de las ideas de que se alimentaban. Mientras que
fueron precisamente los representantes populares, tanto del proletariado,
como de la burguesía en ascenso, quienes dieron el paso de restaurar la
vieja Facultad de Filosofía y Letras, expresión tradicional del
pensamiento occidental de corte europeo.
1945:
Junta Cívico-Militar:
En
el interregno de transición política que vivió Venezuela de 1935 a 1945
(de la muerte
de Gómez a la toma del poder por una Junta
Cívico-Militar encabezada por Rómulo
Betancourt), declina definitivamente el positivismo como expresión de
pensamiento social. No sólo sucede así por la ya registrada vinculación
de dicho pensamiento con el régimen dictatorial gomecista, sino que es en
parte consecuencia del empuje con que se presentaban nuevos sistemas
conceptuales en el agitado horizonte político y social de aquella
Venezuela.
Las
ideas que desplazan del primer lugar al positivismo son el nacionalismo
informe, pero combativo, de los primeros acción democraticas, y el
marxismo, deficiente y rudimentario, de los introductores de las ideas
comunistas en Venezuela. Hay que observar, no obstante, que ninguna de las
nuevas ideas logra suplantar al positivismo en su papel de ideología
oficiosa y dominante. Tanto las ideas nacionalistas como las marxistas se
presentaron en estado de agitación y confusión, más aptas para combatir
la ideología establecida (determinista, gradualista y, en el fondo,
pesimista) que para reemplazarla por una nueva y potente ideología de
repuesto. El
nacionalismo se alimentó al principio de las ideas indoamericanistas que
estaba desarrollando en el Perú Haya de la Torre, mientras que el
marxismo no penetró a través de influencias directas, sino o por textos
de gran simplismo conceptual (casi todos, breviarios de materialismo dialéctico)
o por adaptaciones latinoamericanas del marxismo, como la efectuada, también
en tierras peruanas, por Mariátegui. De
modo que, en esta nueva fase, la dependencia fue doble: no sólo se
trataba de ideas tomadas en préstamo de ideologías euro céntricas
(aquellos nacionalismos tenían inspiración remota en el francés Maurras
y en el fascismo italiano), sino que en esta ocasión ni siquiera se
operaba el préstamo directamente, sino a través de intermediarios
latinoamericanos. El
ejemplo de pensamiento político más representativo de este periodo sigue
siendo Rómulo Betancourt por haber coincidido en él ambas corrientes.
Tributario a la vez de las ideas nacionalistas y americanistas peruanas y
de las más generales categorías marxistas, el Betancourt de la primera
época, esto es, el creador de Acción Democrática, viene a sintetizar la
incorporación de la nueva ideología populista. No fue el único
representante de esas tendencias. En el campo marxista, fue más profunda
y sostenida la representación social comunista, con nombres en lo teórico
como el de Salvador de la Plaza y, más tarde, Rodolfo Quintero. Eran
marxistas militantes de la época economicista del marxismo, que ponían
todo el énfasis en la lucha de clases, aplicada a lo social, y en lo político
y económico, en las contradicciones que creían detectar en el sistema
capitalista. De
cualquier forma, a partir de entonces, el marxismo hace su aparición en
el panorama de las ideas sociales en la Venezuela contemporánea, por más
que conviene registrar aquí una diferencia histórica: en sus comienzos
(período de 1935 a 1950, aproximadamente), el marxismo era un instrumento
de lucha política manejado casi exclusivamente por militantes comunistas
y afines. Pero, a partir de los años cincuenta, el marxismo pasó a ser
una filosofía de raigambre universitaria, que se discute, enseña y
polemiza a partir de las aulas o de escritos especializados. Pero
la generación del 28 originó también el surgimiento de nombres
independientes de lo político y abiertos al campo creativo y especulativo
que han cubierto con su obra y expresión conceptual prácticamente todo
el periodo. Desde un Picón Salas a un Úslar Pietri, sin olvidar nombres
como Gabaldón Márquez, Enrique Bernardo Núñez, Isaac Pardo o Briceño
Iragorry, los hombres de aquella generación, por dispares que fueran
sus posiciones y diversos sus medios de expresión, coincidieron en la
obsesión de entender y recrear la historia y las costumbres venezolanas. En
el plano meramente político, que al fin y al cabo fue predominante en la
fase de transición de la dictadura de Gómez a la de Pérez Jiménez,
también ejercieron cierta influencia las ideas totalitarias,
representadas en Europa por el nacionalsocialismo y el fascismo. En
Venezuela, la introducción parcial de semejantes ideologías se hizo
mayormente a través de partidos políticos de la derecha, como el
incipiente Copei,
vagamente influido en sus orígenes por la Falange Española y la derecha
de Gil Robles, también de España. En
cierta medida, el golpe de Octubre
de 1945, unido a la victoria aliada de ese mismo año en la Segunda
Guerra Mundial, dieron al traste con cualesquiera pretensiones
totalitarias de la derecha. De 1945 a 1948, la ideología que trató de
penetrar en los grupos de poder político tenía más de nacionalismo
populista que de otra cosa. Fue el momento en que el gobierno propició la
enseñanza laica en los colegios, no sin cierta resistencia, y fomentó el
tipo de enseñanza normalista inspirada en la pedagogía y experiencia
chilenas. Fruto de aquella política fue la creación del Instituto Pedagógico
y, más tarde, de la Facultad de Filosofía y Letras. A través de ambas
instituciones, pero especialmente de la segunda, penetran en Venezuela
nuevas ideas y corrientes de pensamiento. El
vehículo más poderoso para la propagación de teorías científicas y
filosóficas fueron los refugiados españoles de la Guerra Civil. Si bien
su impacto cultural en Venezuela no fue, ni con mucho, tan poderoso como
el que experimentó México, no dejaron de instalarse en el país
representantes de calidad que pronto dejaron sentir su influencia. Fue en
el terreno del pensamiento especulativo en donde los republicanos españoles
hicieron sentir más acusadamente su influencia. El
resultado fue que los sistemas de pensamiento especulativo que prendieron
en Venezuela de fines de los cuarenta y principios de los cincuenta
fueron, en su mayoría, de ascendencia y filiación alemanas. Ello explica
la formación de una corriente importante de profesionales venezolanos
adictos de la tradición metafísica germana. Sin embargo, fue imposible
cerrarse a ciertas corrientes en boga, tales como el existencialismo de
Sartre o, mucho más tarde, ya en los sesenta, el estructuralismo francés. Mientras
tanto, en la recién fundada Universidad
Católica, penetraron y se difundieron en ciertos círculos, más bien
reducidos, las ideas sociales y filosóficas de Maritain y las del
personalismo de Mounier. Los nuevos cuadros del partido socialcristiano
(igualmente en la clandestinidad durante la dictadura) se formaron al
calor de tales doctrinas. Auge
petrolero: En
el orden económico, la sociedad venezolana había seguido, desde que se
inició la explotación del petróleo a gran escala, una tendencia
keynesiana de facto: era el Estado el dispensador de presupuestos
para asegurar tanto la disponibilidad de empleos como la capacidad
importadora de bienes y servicios. Semejante línea se acentuó con la
dictadura, no sólo porque, durante ésta, el auge de la explotación
petrolera se acrecentó al calor de nuevas concesiones a las compañías
multinacionales. En
la medida en que Pérez Jiménez no fue una excepción a tal regla y
promovió la construcción de grandes obras, de vialidad (autopistas),
suntuarias (hoteles, teleféricos) o habitacionales (bloques
multifamiliares), la visión keynesiana del Estado venezolano se consolidó.
Los gobiernos posteriores de la democracia no hicieron gran cosa por
abandonar esa tendencia, por más que reorientaran el gasto público hacia
obras de mayor interés social (salud, educación). Durante
los sesenta y setenta tal tendencia se vio complementada con la no menos
expansionista de la economía, de ahí, la industrialización forzada y la
acumulación de grandes deudas, fruto de esa política económica de
crecimiento a cualquier costo. Ha sido menester que sobrevenga la crisis
general de los ochenta para que el pensamiento económico venezolano se
diversifique y surjan expresiones criticas tanto desde los sectores
planificacionistas y centralistas como desde los más agresivos
neoliberales. En
el campo político-social, la nota más destacada de los últimos veinte años
la proporciona el derrumbe a escala mundial de la ideología marxista y
las consecuencias que ello ha tenido en los países sometidos a su
influencia, bien directa (política) bien indirecta (simplemente filosófica).
Particularmente influyentes fueron en Venezuela durante los años sesenta
las doctrinas indigenistas y tercermundistas de Fanon y las foquistas, de
Debray y el Che Guevara. Su influencia no fue meramente académica, sino
que se llevó al sangriento terreno de la práctica con una enorme pérdida
de esfuerzos y vidas humanas. Todo ello contribuyó en no pequeña medida
al hundimiento de las teorías revolucionarias de inspiración marxista,
que comenzó a registrarse en los setenta y alcanzó su punto más bajo a
fines de los ochenta, y que han tenido un pequeño resurgir en la
actualidad. Desde
el punto de vista político, ello ha supuesto el reforzamiento de las
posiciones moderadas (tanto socialdemócrata como socialcristiana), pero
desde el punto de vista teórico, conceptual, ha marcado un clima de
desorientación y confusión que influye negativamente en las posiciones
intelectuales contemporáneas. Hay que tener en cuenta que, en gran
medida., el marxismo había sido aceptado a modo de doctrina religiosa de
salvación en la mayoría de los países latinoamericanos; lo que
significa que su desaparición va a traer consigo un vacío espiritual
para las nuevas generaciones. Ello pudiera explicar la fácil penetración
que en los últimos tiempos han logrado los credos religiosos no
tradicionales, de orientación cristiana (sectas protestantes), orientales
(budismo, harekrishna) o simplemente paganas (magia, hechicería). Por
su parte, la evolución del pensamiento filosófico, en su mayor parte de
pertenencia y formación académicas, puede concentrarse en dos palabras:
revisión y pluralismo. Desde fines de los años sesenta, las grandes
corrientes del pensamiento (fenomenología, existencialismo, historicismo
hegeliano) pierden la casi exclusividad temática de que gozaban en los
pensam de estudios y tienen que dar paso a otras escuelas filosóficas,
tales como el estructuralismo, tanto en su vertiente marxista (Althusser)
como socio-cultural Foucault). En los siguientes años va a destacar el
populismo como corriente política. 7.
Paradigmas del pensamiento positivista aplicados a la crisis política de
la actualidad venezolana. a.-
Estatismo determinista: “la humanidad marcha en su historia a través
de etapas determinadas y, por tanto, el momento de anarquía social que se
vive no es un punto de llegada, sino un momento de transición hacia un
nuevo orden”. Según este paradigma podríamos considerar que la crisis
política que atraviesa Venezuela es una etapa y es parte de la evolución
la cual nos llevara a un mejor orden. Es decir, este proceso es esencial
para lograr una madures política que nos permita construir un mejor
futuro. La
doctrina positivista sirvió a muchos sociólogos y escritores para
justificar los desmanes de grandes dictaduras (casos de Rosas, J.V. Gómez,
Porfirio Díaz y otros). Según estos, el problema de nuestras sociedades
era de reorganización, de manera que, a través de la integración
progresiva de sus elementos pudiera salir un organismo complejo en el que
habitara la libertad dentro del orden. El
positivismo no debe interpretarse para justificar las dictaduras o
aquellas soluciones arbitrarias que aseguren la existencia del orden
necesario para el progreso del cual habla. En el positivismo solo caben
salidas que sean legitimas, es decir que se encuentren establecidas en el
marco jurídico legal, lo contrario seria una contradicción de la
doctrina. Aunque
el positivismo nos lleva a pensar que los problemas actuales son etapas
necesarias para poder evolucionar a otros niveles, en ningún momento se
debe cruzar de brazos a los problemas, al contrario, a través de esta
corriente se debe buscar soluciones con mayor rapidez. b.-
Evolucionarios: al igual que el paradigma anterior nos habla sobre la
evolución ascendente de la sociedad. Y sobre como la crisis política
actual no puede resolverse por leyes transplantadas de otras sociedades u
otros regímenes, hay que tomar medidas que sean aplicables al nivel de
evolución de nuestro país. Las medidas que se tomen en pro de la solución
de la crisis deben estar basadas según como se ha venido desarrollando el
conflicto. No se puede tomar decisiones ni medidas si no se ha estudiado
el caso especifico y con total profundidad. c.-
La transfusión de sangre: ya no solo puede referirse a la variedad étnica
y el efecto que tiene esta en la sociedad. En la actualidad tendríamos
que hablar de la diversidad de clases sociales. El ignorar alguna de estas
clases sociales, como es el caso en Venezuela con las clases menos
favorecidas, produce un resentimiento muy fácil de manipular por las
personalidades políticas que aspiran o que se encuentran en el poder.
Personalidades que al lograr su objetivo las han abandonado como otras
tantas promesas vacías, cosa que sucede en Venezuela desde el siglo XIX y
lo seguimos viendo en el actual siglo XXI. O simplemente culpar a las
clases mas altas por todos los males de la sociedad. El pueblo es un
elemento fundamental del Estado, y el pueblo somos todos, y nadie puede
ser excluido del mismo, ya que tarde o temprano esto traería
consecuencias inevitables, como ya se ha visto. d.-
Lavado de cerebro: “la confianza en la educación como forma de
transformar los hábitos del pueblo”. Según el positivismo la educación
debe hacerse de forma objetiva. Hoy en día, la educación que recibimos
sobre el conflicto nacional esta en poder de los medios. Donde observamos
una total parcialización en la información que me emite, tanto en los
medios de comunicación privados como en los medios de comunicación que
pertenecen al Estado. Los cuales al igual que todos aquellos encargados de
analizar el acontecer nacional, deberían hacerlo dejando atrás sus
intereses personales. Son los educandos (o los espectadores) quienes
tienen la libertad, el derecho y el deber de juzgar lo que aprenden, lo
que escuchan o lo que ven. El progreso e integración de la sociedad solo
de puede lograr a través de la educación integra. El método científico
debe seguirse siempre en los análisis de nuestra formación histórica. e.-
Libertad: la lucha del hombre siempre ha estado dirigida hacia a búsqueda
de la libertad, y mientras el pueblo se sienta oprimido, sea una opresión
real o manipulada, no habrá paz ni tranquilidad política la cual todos o
la mayoría de nosotros deseamos. f.-
Liberales "realistas": “Ahora les toca a los positivistas
la creación de un nuevo orden que sustituya al destruido”. Aplicado a
la conflictividad actual, el positivismo no solo nos debe servir para
analizar los hechos de una manera científica y objetiva. Mas que para la
critica, debe servir en la practica, donde los actos y acontecimientos que
se realicen para solucionar los problemas, sean mas que pasionales e
irracionales, todo lo contrario. Y que a partir del mismo se construya un
proyecto. Hemos
visto el despertar de una clase social ignorada por tanto años, el cual
reclama sus derechos, una sociedad civil que reclama su soberanía. El
resurgir de los partidos políticos, un resurgir que debería ser
diferente, honesto y donde los ciudadanos se sientan identificados. Todos
estos hechos y muchos mas, son las cosas positivas que se pueden sacar de
este conflicto, los cuales deberían aprovecharse al máximo y a partir de
ellos construir un proyecto de país, el cual merezcan todos los
venezolanos. Y
es que, lamentablemente hay muy pocas personas en este juego político actúen
de la manera debida, donde se le informe a la población el porque de las
decisiones tomadas, y mas importante aun se les consulte. La democracia es
de todos y se debe dar en todos los niveles, no solo en el gobierno o en
la oposición. La democracia va mas allá que de la simple elección de
los representantes del gobierno, es una forma de vida.
CONCLUSIÓN
La
conducta política actual es clara. Nadie tolera nada. Prevalecen las
pasiones destapadas y la irracionalidad desbocada. La conseja popular dice
que sólo hay 2 bandos y el mayor problema no es que cada quien jala lo
bueno para su lado sino que para ninguna de los 2 sectores hay término
medio. En Venezuela, la dualidad parece, entonces, recobrar vida en su máxima
expresión: Chávez o no Chávez… Esos
2 sectores le han hecho demasiado daño a nuestras emociones y a nuestra
capacidad de discernimiento. Y es mas que demostrable que seguir en el
mismo camino no nos llevara a ningún sitio. Y
aquí es donde podría formar parte el positivismo, ya que posiblemente a
través de esta puedan empezar a darse las respuestas necesarias para
salir del conflicto. Y hacer uso de todas las herramientas empíricas y
científicas que tanto estudiamos pero que poco ponemos en practica.
El
positivismo ha sido acusado de poseer una frialdad imposible de lograr en
los seres humanos. Pero esto no es lo que nos pide esta doctrina. Debemos
actuar acorde con la racionalidad e inteligencia que nos caracteriza, y
para esto no debemos abandonar nuestras ideologías o maneras pensar y
sentir, simplemente respetar y ser honestos con todos los elementos que
entran en juego.
El
problema es que para poder solucionar nuestros problemas hay que comenzar
por reconocer que el otro —el que se diferencia y a veces se opone—
también es importante.
Pero
para salir de esta situación debemos comenzar por elaborar un nuevo
pensamiento, una nueva visión sobre nosotros mismos y una nueva concepción
sobre el mundo que nos rodea. Esto significa que no podemos señalar una
salida sin antes definir un nuevo sistema de ideas que se origine en una
recuperación de la identidad. Una redefinición de lo que somos y de lo
que nos rodea, realizada en función de lo que podemos ser a partir de la
permanente transformación de lo que nos rodea.
“
La valoración del orden en tanto condición esencial para aspirar a
cualquier progreso”
BIBLIOGRAFÍA Carmen
Anaya, Carolina Díaz, Yenny Gourmets y Maria Angela Petrizzo. El
positivismo como filosofía; sus ideas sociales. Pensamiento
en Venezuela, de Gómez a nuestros días.
http://www.analitica.com/bitblioteca/juannuno/pensamiento.asp Positivismo
y Filosofía.
Sosa
A., Arturo. (1985). Ensayos sobre el pensamiento político
positivista venezolano. Caracas: Ediciones Centauro 85. Vallenilla
L. L. (1990). El cesarismo democrático Venezuela: Monte Avila
Editores. 2da edición. Publicación enviada por Mireya Contactar Código ISPN de la Publicación EpZlAVklFpseptuWYG Publicado Wednesday 10 de March de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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