Monografias | Nuevo orden internacional, globalización, internacionalización de las empresas y competitividadNuevo orden internacional, globalización, internacionalización de las empresas y competitividadResumen: Nuevo orden internacional. Globalización. Internacionalización de las empresas. Competitividad. La economía colombiana en la globalización. Glosario. Aumento de la competencia. La transformación de Europa Oriental. Las relaciones Norte-Sur. Etapas del orden económico internacional. Declaración y plan de acción del NOEI. El grupo de los siete. Lo inadecuado del paradigma dominante en la economía internacional. Las inversiones directas. La inversión directa por sectores. Principales países inversionistas. Áreas receptoras de inversión directa.(V) Índice Introducción Nuevo orden internacional Globalización Internacionalización de las empresas Competitividad La economía colombiana en la globalización Conclusiones Glosario Bibliografía INTRODUCCIÓN Hace
poco más de un siglo que Carlos Marx predijo el derrumbamiento del capitalismo
y su sustitución por el Socialismo por razones económicas y hace
aproximadamente medio siglo, Shumpeter anunció también el derrumbamiento del
Capitalismo por causas fundamentalmente sicológicas en la medida que la evolución
del sistema mina las instituciones que lo apoyan, perdiendo el Capitalismo ese
caparazón protector y terminando por sucumbir. El
capitalismo o economía de mercado ha estado a lo largo de este siglo, por lo
menos dos veces al borde del abismo, en los años 30 con el desempleo masivo
generado por la gran depresión y en los años 70 golpeado por los vendavales de
la crisis energética, la crisis monetaria y la crisis de la deuda externa. En
estas dos ocasiones el modelo vigente, en el análisis económico parecía no
ofrecer formula alguna salvadora de los problemas básicos que cada crisis hacía
aflorar. La gran depresión puso de manifiesto que los mercados no alcanzaban su
equilibrio automáticamente y que el mercado no era un mecanismo autorregulador
que asegurase, en todo momento, los niveles necesarios de crecimiento y empleo. En
los 70 la rápida y continua subida de los precios del petroleo reveló que las
excesivas adherencias del capitalismo mixto, caracterizado por una presencia muy
activa de los gobiernos en la vida económica, frenaban, innecesariamente, las
transformaciones requeridas por la nueva situación. En
estas dos ocasiones, por tanto, se produjo un viraje en la forma de interpretar
los fenómenos económicos, un viraje que en el primero de los casos, daría
paso al Keynessianismo y que, en la segunda crisis, pondría en tela de juicio
la vigencia de este tipo de políticas, y subrayaría la conveniencia de evitar
los excesos del recetario Keynessiano. Pero
el sistema Capitalista no sucumbió, simplemente se transformó. Precisamente
porque es un sistema flexibe, que permite multiples adaptaciones a los choques más
diversos en la medida en que la descentralización de decisiones, acelera los
cambios y da paso a una nueva configuración. Más aún su correspondiente
superestructura política (la Democracia Burguesa) es un sistema crítico,
compensador que pese a todos sus inconvenientes termina por revelar las
debilidades de la estructura económica y presiona los cambios. El Capitalismo
no ha sucumbido a pesar de que múltiples veces se ha anunciado su hecatombe y a
pesar de que muchas voces repetidamente han proclamado desde diferentes puntos
la proximidad de su funeral. Mientras
tanto es el Socialismo el que parece sumido en un profundo coma y el que
aceleradamente ha ido descubriendo desde 1989, que su estructura económica y
política se requebraja irremediablemente. El derrumbe del muro de Berlín en
1989 marca el inicio de su más profunda crisis y la caída del estado
centralizado en la URSS y Europa Oriental su final. Y qué nos deparará la
China y Cuba en sus retozos con la economía de mercado?. CAPITULO
I. NUEVO ORDEN INTERNACIONAL El sistema global actual de la Organización Económica
Internacional se basa escencialmente en el conjunto de organismos que fueron
creados a finales de la 2da guerra mundial y que se fueron configurando durante
la etapa de la guerra fria (oeste-este) y el proceso de Independencia de las
Antiguas Colonias. En este mundo las posiciones del Fondo Monetario
Internacional (FMI), Banco Mundial (BIRD) y Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT) respondian a la cobertura de campos de relación muy
específicos a necesidades de la época. La propia concepción liberal y neoclásica inspiradora de la
organización internacional ha pasado por una serie de viscisitudes que han
dejado su mella en la transformación de las organizaciones tradicionales y en
la creación de otras nuevas. Además muchos de los problemas económicos
mundiales actuales tienen un alcance que los organismos internacionales actuales
no pueden afrontar por si mismo y la respuesta funcionalista tradicional queda
muy limitada. El tema de la deuda externa de los países Latinoamericanos
es uno de ellos, ni el FMI, ni el BIRD, ni los bancos regionales creados en los
años sesenta tienen capacidad financiera suficiente para hacer frente a ella en
un mundo en el que la complejidad y desarrollo de las transaccciones financieras
internacionales privadas desborda cualquier control público. Con la transformación hacia la economía de mercado de la
mayoría de los países socialistas, ya no tenia sentido la existencia del
organismo creado en respuesta a la vertebración de la división socialista del
trabajo: Consejo de Asistencia Económica Mutua(COMECON). Las nuevas líneas de vertebración de las economías de los
países del este hacen que estos pasen a ser integrables a los organismos de
occidente, al tiempo que la desaparición de las tensiones Este –Oeste, pone
de manifiesto que se debe evolucionar a hacer frente a los problemas globales
asociados a la supervivencia del planeta, su preservación para las futuras
generaciones y la solución de los problemas de la pobreza y el atraso económico
que son las desventuras del tercer mundo. En los tiempos recientes, sobre todo despues de la
conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medioambiente, celebrada en Rio de
Janeiro en 1992, la Organización Económica Internacional está llamada a dar
respuesta y realizar las transformaciones que permitan ir perfilando una salida
frente a los problemas de la ecología y el desarrollo. Igualmente la constitución
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) es otro paso en el sentido de dar
una solución global a los problemas. La Organización Económica Internacional afronta este final
del Siglo XX un papel de actor de primer orden en la esfera de las relaciones
internacionales. La Interdependencia, fuerza hoy más que nunca, a ejercicios de
coordinación Norte-Norte y de solidaridad Norte-Sur y Norte-Este, para hacer
frente a los retos y transformaciones del mundo actual. Para ello la Organización
Económica Internacional requiere de su transformación para irse adaptando a
las nuevas situaciones y dar una respuesta institucional apropiada. La aceleración histórica es imparable y es evidente que los
cambios que se producen cada día van a seguir exigiendo de imaginación
renovada para que la Organización Económica Internacional no se vea desbordada
por la realidad cambiante. En los últimos años el mundo ha entrado en un
proceso de rápida transformación. Los cambios en los alineamientos políticos,
en los sistemas económicos y en los valores sociales, nos llevan a punto en que
las nociones convencionales y el ordenamiento establecido a finales de la
Segunda Guerra Mundial, son cada vez menos aplicables a los asuntos
internacionales. La disolución de los bloques políticos-militares, la
extensión y afianzamiento de la Democracia Burguesa, junto a los cambios tecnológicos
y al papel que asumen nuevos actores en la escena internacional, están
produciendo cambios sustanciales que de no darse una involución, harán entrar
el mundo en un período con características diferentes. Paralelamente a este proceso, se entiende e impone la opinión
de que el denominado sistema de mercado, el orden social liberal instalado en
Occidente, es la mejor forma de promover y guiar el desarrollo social
(neoliberalismo). Sin embargo este sistema de mercado no puede solucionar los
problemas graves de dotación de infraestructura y satisfacción de necesidades
básicas que acusan los países del sur, esta situación se agrava con la
disolución de Europa Oriental. La solución de estos problemas requiere de políticas
que permitan a los países del sur decidir sobre la valoración de su producción
y facilitar su acceso a los mercados, basadas más en la solidaridad que en los
criterios de competencia propios del Sistema de Mercado. Los
cambios que están ocurriendo en el mundo abren nuevas perspectivas para la
salida de la larga depresión en que ha estado inmersa la economía mundial.
Desde los años 70 una serie de crisis la agobian: crisis del petróleo, crisis
monetaria y crisis de la deuda externa, que han repercutido sobre la producción,
los precios, el comercio y el empleo produciendo desequilibrios y rupturas en el
funcionamiento de los mercados y en las instituciones, lo cual ha hecho
cuestionar la vigencia del Orden Económico Internacional establecido después
de la segunda guerra mundial. Pero
el hecho de que en el conjunto de los países industrializados se den las
condiciones para su recuperación económica, que las innovaciones tecnológicas
posibiliten índices de mayor productividad, que la disolución de los bloques
político-militar y el avance de la democracia permitan afrontar el futuro con
renovadas esperanzas, no quiere decir que todo esté resuelto. Sin
embargo aún subsisten problemas, en gran medida originados por los fenómenos
acaecidos en los setenta, que no superarse podrían dar al traste con esas
esperanzas. Esos
problemas se resumen en: El aumento de la competencia y la dispersión del poderío
económico entre países es el resultado de múltiples factores. Uno de ellos,
la eclosión de la competencia comercial que conduce a que especialmente en los
USA, la mayor parte de la producción interna esté sujeta a la competencia de
compañías establecidas en el exterior. En el caso del Japón, la nueva regulación de la
administración estatal con los grandes grupos empresariales, para definir y
promover industrias de tecnología avanzada; además limitando y seleccionando
lo que entra al mercado Japonés a la vez que se fomentan las incursiones al
mercado externo son brotes proteccionistas que alteran el equilibrio de los
mercados. De esta manera Japón busca conseguir ventajas estratégicas que
consoliden su posición y debiliten las restantes. La dinámica de la competencia industrial-comercial, los
cambios en la estructura económica-financiera junto a las innovaciones en la
organización de la producción (producción flexible de alto volumen en ventaja
sobre la producción en serie) han dado como resultado un reordenamiento en la
escala jerárquica de las naciones. El debilitamiento en lo económico del papel
hegemónico de USA y paralelamente el fortalecimiento del Japón y de los países
de la Comunidad Europea, con las tensiones que ello comporta, se traduce en
discrepancias respecto a las políticas comerciales y financieras así como al
reparto de sus áreas de influencia, de forma que se aumentan los costos y se
reducen los beneficios de USA como gestor del sistema. Las discrepancias de las políticas financieras se vienen
dando desde las década de los setenta. La necesidad de diferentes países de
hacer frente a los problemas económicos internos, para recuperar su estabilidad
financiera y alcanzar ritmos de crecimiento sostenido,provocó entre ellos, la
aplicación de medidas comerciales proteccionistas. A esto se une el auge de los
acuerdos comerciales regionales, abandonándose el multilaterismo y
sustituyendolo por el bilaterismo, con el consiguiente deterioro del GATT. Frente a esta regionalización solo cabía una mayor apertura
del Comercio Mundial, fundamentada en el principio de la no discriminación y
extendiendo el proceso de globalización en el seno de una comunidad
internacional renovada, es decir que fomente la cooperación entre naciones bajo
los principios de solidaridad y libertad. En este sentido la creación de la Organización Mundial de
Comercio (OMC) en 1996 es un buen augurio. Desde finales de los 70 el bloque socialista entró en
crisis. La desaceleración del ritmo de crecimiento económico que se agudizó a
comienzos de los 80, como concecuencia de la carrera armamentista de la URSS,
llevó a los países de la cortina de hierro a la actual situación de
descomposición y recomposición. Al igual que los países de Europa Oriental,
las 15 repúblicas surgidas de la antigua URSS se encuentran enfrentadas a
problemas sin precedentes, pretendiendo pasar de un sistema totalitario con
dirección económica centralizada a un sistema democrático y de economía de
mercado. La situación anterior caracterizada por una rígida
estructura de dirección, la imposición del productivismo sin incentivos
personales y de empresa, el poco respeto por los derechos humanos y la escasa
ligazón de la población con las decisiones del estado en materia de desarrollo
económicosocial, fomentó en la población el absentismo y trajeron como
consecuencia una infraestructura material y una base social degradada. Sumado a
lo anterior, problemas de nacionalidades y otros, que desarticulan el tejido
social y obstaculizan las relaciones económicas. Las Repúblicas anteriores y nuevas de Europa Oriental se
enfrentan a la tarea de desarrollar normas jurídicas e instituciones que
permitan el funcionamiento adecuado de la nueva economía, abandonar el
mecanismo de precios administrados, abrir sus fronteras al comercio exterior y
reconvertir las directrices y subsidios administrativos a las empresas por los
criterios del mercado. A la vez procurar mediante medidas políticas, que no se
deterioren más las condiciones de vida de la población que por primera vez va
afrontar los problemas de desempleo masivo, la carestía de los bienes básicos
y los rigores de los mercados de trabajo. En este proceso reviste especial importancia la capacidad
creadora sobre las ruinas del derrumbe. Cada país por su diversidades, dotación
de recursos y capacidad productiva deberá buscar su propia estrategia. Este
proceso de transición requiere de la cooperación internacional; no solo se
requiere que los mercados de Occidente abran oportunidades a los productos de
Europa Oriental sino de la movilización de recursos financieros de Occidente
que permitan que los programas de transformación tengan éxito. Este es un reto
para Occidente no solo económico sino fundamentalmente político. Lo
primero que se destaca es la incapacidad que hasta ahora ha demostrado la
Organización Económica Internacional para resolver los problemas de los países
con menor desarrollo. A pesar de la presión de éstos en el seno de la UNCTAD,
producto de las cuales surgió "La Declaración sobre el Establecimiento de
un Nuevo Orden Económico Internacional", aprobada por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en 1974, coincidiendo con el reforzamiento coyuntural de
los países no alineados (NOAL), la situación poco ha cambiado y la brecha
entre países ricos y pobres se amplía aún más. Más
recientemente la conferencia de Río 1993, aprobó el "Modelo de Desarrollo
Sostenible" como esquema futurista de solución a los problemas del
deterioro ambiental y de la pobreza mundial, sin embargo los compromisos allí
adquiridos por los países desarrollados no se han cumplido (destinar una parte
del PIB a la recuperación y conservación ambiental). Los
problemas de los países no desarrollados son consecuencia directa de unas
relaciones político-económicas asimétricas, establecidas desde la época
colonial que aún se mantienen, que favorecen una especialización internacional
del trabajo, en sociedades industriales y sociedades no industriales,
capitalizando así el valor que representa el mantenimiento de una
no-industrialización relativa. Estos problemas se agravaron a partir de la
crisis de los 70 por las repercuciones de las altas tasas de interés, la
fluctuación del precio del dólar, las tendencias proteccionistas de los países
desarrollados y en definitiva la política especialmente de USA para hacer
frente a la crisis económica mundial, resultando de ello el fuerte
endeudamiento externo actual de los países no desarrollados. La
situación del llamado tercer mundo preocupa, por el peligro que comporta y por
lo que afecta a los intereses generales del conjunto de la comunidad
internacional. Prueba de ello son las recomendaciones tendientes a mejorar la
situación de esos países. Analistas e investigadores independientes proponen
modelos de reestructuración global que critican el orden internacional vigente
y hacen recomendaciones para buscar, en un mundo cada vez más interdependiente,
un nuevo orden económico en el que se tengan en cuenta los intereses de los
unos y otros sobre la base de la justicia y la equidad. Los
programas propuestos por la UNCTAD y las Naciones Unidas enfatizan en primer
lugar en la necesidad de recursos, particularmente financieros. Por lo tanto se
insiste en las políticas de reducción y reestructuración de la deuda, para
reducir la carga de la misma y en la ampliación de los flujos de capital público
y privado como única manera de corregir una situación que ha convertido a los
países en desarrollo, desde los inicios de los 80 en suministradores netos de
recursos financieros para el resto del mundo. Se
insiste también en que los países en desarrollo deben diversificar su economía,
favoreciendo la investigación y el uso de nuevas tecnologías con el fin de
disminuir su dependencia de la producción y exportación de materias primas.
También se hace hincapié, en la necesidad de crear conciencia en la población
de los países en desarrollo para obtener cambios internos de carácter social,
político e institucional que fomente el espíritu de empresa, el respeto por
los derechos humanos y el sentido de igualdad. Todo
este conjunto de medidas permitirían conseguir la reproducción del orden económico
internacional actual de manera aún más ampliada, porque de lo que se trata es
de obtener un tratamiento económico más justo en el contexto globalizado. Los
problemas estructurales de la economía internacional esbozados anteriormente
tienen su lógica expresión en la actualidad. Los
programas de reforma en la URSS y Europa Oriental, la situación creada en el
Medioriente por la guerra del Golfo Pérsico y las consecuencias económicas de
ésta, la necesidad de políticas que den resultados satisfactorios en los países
en desarrollo inmersos en más de dos décadas de estancamiento y deterioro,
exigen de un marco social, político y cultural fundamentado sobre otros
principios y prácticas. De
ahí el énfasis que en los países desarrollados se da al crecimiento en
conjunto del sistema. Ese crecimiento se dice ha de ser sostenible a mediano
plazo, no especulativo, y que mejore las expectativas de la producción y el
empleo sin acelerar la inflación. Se añade que ese crecimiento debe potenciar,
conjuntamente con políticas monetarias y fiscales firmes los necesarios cambios
estructurales: reconversión industrial, educación y capacitación técnica de
la base social, promoción de la investigación, todo ello bajo el renovado
interés por la conservación del medio ambiente. Lo
que no se señala es que ese crecimiento, en tanto se mantenga bajo los
imperativos de la producción de valor, dirigida y decidida por la competencia
internacional y por las transnacionales, dificilmente podrá resolver unos
problemas que se agravan cada vez más por las imposiciones del sistema. Siendo
así, la única forma de superar los problemas actuales requiere de cambios
estructurales de todo tipo, no solo en los países en desarrollo sino también
principalmente en los industrializados sobre todo en las grandes potencias, para
que mediante un cambio de rumbo en la organización social se favorezca la
solidaridad y se logre un orden internacional más justo y democrático. El
discurso tradicional basado en el crecimiento, reduce los problemas actuales
exclusivamente a dos: la liberación del mercado internacional y la generación
de mayores flujos de ahorro en la economía mundial, lo cual no resuelve los
problemas de fondo. Las
necesidades de financiación de Europa Oriental y la URSS, así como la de los
países en desarrollo y las que requieren los países desarrollados para
mantener su dinámica, dan como resultado una cantidad de tal magnitud que es
necesario preguntarse si el ahorro mundial será suficiente para afrontar tal
reto, máxime cuando en los últimos años las tasas medias de ahorro e inversión
de los países industrializados han disminuido. Como
medidas para fomentar el ahorro se propone la reducción de los gastos
improductivos, reduciendo el gasto público, recortando los deficit
presupuestarios y fiscales, reduciendo los gastos superfluos, disminuyendo los
subsidios y subvenciones de protección, potenciando al tiempo la formación del
ahorro privado, especialmente en los países desarrollados que han sido lo que
tradicionalmente han suministrado los fondos de inversión. Es
de reconocer, además, que la interdependencia que caracteriza al sistema
mundial hace mucho más necesaria la coordinación interna y externa de las políticas
que se apliquen para superar las dificultades actuales. Para ello se requiere de
que la Organización Económica Internacional contribuya a la solución de los
problemas del momento, abordando programas mucho más globales, comprometiendo
en ellos a los diferentes organismos internacionales. En
definitiva, la descomposición actual del orden económico internacional y la
creciente internacionalización, refuerzan el interés por encontrar nuevas líneas
de actuación y reordenamiento que permitan alcanzar nuevos niveles de gestión
integrada del sistema global. De ahí la importancia que para el mundo actual
tiene la implementación de la Organización Económica Internacional,
conjuntamente con las grandes potencias, para que sobre nuevas bases abran
perspectivas a la producción solidaria dentro de un renovado marco de libertad. Los
finales de 1991 y comienzos de 1992 marcaron el final de la guerra fría y el
inicio de una nueva etapa en el proceso de evolución del Orden Económico
Internacional que regula las relaciones económicas internacionales entre los
diferentes países y grupos de países del mundo. El cambio respecto al anterior
ordenamiento es más cuantitativo que cualitativo. La desaparición del sistema
socialista de Europa Oriental y la disolución de la URSS dan origen a esta
nueva etapa. Practicamente
desde la finalización de la segunda guerra mundial, las relaciones económicas
internacionales habían estado marcadas por la existencia de tres grandes
bloques de países que en su interior presentaban una serie de características
económicas y políticas relativamente comunes, consecuencia del doble conflicto
de intereses económicos y políticos. A nivel general se destacaban las
relaciones conflictivas Este-Oeste con sistemas económicos y políticos
diferentes y relaciones asimétricas Norte-Sur entre países con distinto nivel
de desarrollo económico. A
nivel del conflicto Norte-Sur, en el Norte se encontraban los países
occidentales de economía de mercado y los países desarrollados de economía
planificada, mientras tanto el Sur el bloque era con el correr de los años cada
vez más heterogéneo, conformado por países en vía de desarrollo de economía
de mercado y de economía planificada. La
anterior división de los territorios del mundo y sus contradicciones latentes
dio lugar a tres grandes sistemas económicos: Hoy
practicamente hay que dar por desaparecido el bloque de países del Este los
cuales se adentran por el camino de la economía de mercado. Igualmente las
normas que regulaban las relaciones económicas internacionales, entre las
diferentes áreas de cooperación también perdieron vigencia. A
comienzos de 1992, M. Gorbachov expresidente de la URSS dio por concluida la
"Guerra Fría" que había marcado en el pasado las relaciones
internacionales, durante un discurso en Fulton Missouri (USA), en el mismo lugar
en que W. Churchill en 1940 acuñó el término "Cortina de Hierro". Simplificando,
para entender la naturaleza de las relaciones económicas internacionales, de
cooperación y de conflicto, sólo es necesario considerar las relaciones de
interdependencia entre los países del Oeste, las relaciones de dependencia
entre los países del Norte y el Sur, y las relaciones de independencia entre
los países del Este y los del Oeste. De todos modos, el peso principal en las
relaciones económicas internacionales de la postguerra ha estado marcado por
las relaciones internas entre los países del Oeste, produciendose con el correr
de los años cambios porcentuales entre los diferentes países que lo conforman. El
concepto de OEI supone el rechazo de la autarquía como modelo de organización
económica del estado. También hay que resaltar que el término OEI es un
concepto dinámico, no estático, en continua evolución como resultado de los
cambios que se van produciendo en la realidad mundial que se intenta regular. Es
decir las características del OEI debe ser un claro reflejo de la realidad económica
internacional del momento. Históricamente
se pueden distinguir cuatro grandes etapas en el proceso de evolución del OEI y
la disolución del campo socialista marca el inicio de una quinta etapa: ·
1º Etapa.
Inicios de la revolución industrial (segunda mitad del Siglo XVIII hasta el
inicio de la 1era guerra mundial). Es una etapa liberal en la que nace y se
desarrolla un Orden Económico Internacional de carácter privado con limitada
participación del estado y un relativo control de intercambio comercial
internacional. ·
2º Etapa.
Fines 1era guerra mundial (1918) y finales de la 2da guerra mundial (1945). Se
le conoce con el nombre de "Desorden entre Guerras Mundiales". Es una
etapa en que las relaciones económicas internacionales estuvieron sujetas a
fuertes limitaciones con restricciones a la circulación de mercancías, mano de
obra y capitales. Se desarrollaron técnicas de control al comercio:aranceles,
tipo de cambio múltiples, dumping, áreas comerciales, etc. Se generaliza el
bilateralismo con los acuerdos de compensación y de pagos y un multilateralismo
muy limitado por la inexistencia de un marco de cooperación económica
internacional. ·
3º Etapa.
Es la reconstrucción de un orden económico internacional neoliberal al témino
de la 2da guerra mundial perdurando hasta los inicios de 1970. USA país
vencedor de la contienda bélica y el único que no sufrió daños en su economía
con la colaboración del Reino Unido sentó las bases de este nuevo OEI
neoliberal impregnado de una filisofía basada en el mercado como mejor
asignador de los recursos, a partir de las ventajas que otorga el libre comercio
y la cooperación multilateral. La participación inicial dentro de este modelo de los países
de Europa Oriental y los en vía de desarrollo fue prácticamente nula. Con el
correr de los años las tensiones se fueron acrecentando no solo entre los países
desarrollados, sino entre estos y el consolidado campo socialista y los países
en vía de desarrollo. La crisis del dólar en la segunda mitad de los setenta fue
un claro reflejo de las tensiones en el orden económico internacional como
consecuencia de la recuperación de las economías Europeas y del Japón.
Igualmente el problema de la deuda externa por cesación de pagos de varios países. Desde
1974 la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la declaración y
el plan de acción para el establecimiento de un Nuevo Orden Económico
Internacional (NOEI), sin embargo, las interpretaciones de lo que se entendía
por un NOEI variaban sustancialmente entre los tres grandes grupos de países. En
la "Declaración del NOEI" los países miembros de la ONU proclamaron
su común determinación de trabajar con urgencia por el establecimiento de un
nuevo orden económico internacional, que debería basarse en el respeto de un
conjunto de principios tanto políticos como económicos: a).
Igualdad soberana de los estados. b).
Una más amplia cooperación entre los estados miembros de la Comunidad
Internacional. c).
La plena y efectiva participación, sobre una base de igualdad, de todos los países
en la solución de los problemas económicos mundiales en beneficio común de
todos los países, teniendo presente la necesidad de lograr el desarrollo
acelerado en todos los países en desarrollo. d).
El derecho de cada país a adoptar el sistema económico y social que considere
más apropiado para su propio desarrollo. e).
La plena soberanía permanente de los estados sobre sus recursos naturales y
todas sus actividades económicas. Por
otro lado el "Plan de Acción" para el establecimiento de un nuevo
orden económico internacional recoge un conjunto de medidas a adoptar a nivel
internacional para sustituir el viejo orden, teniendo en cuenta básicamente los
intereses de los países en desarrollo. Las
medidas se agruparon en diez grandes apartes: Como
se puede observar los objetivos del plan de acción eran muy variados: mejorar
la relación de intercambio de los países en desarrollo a fin de eliminar su déficit,
establecer un fondo especial de contribuciones voluntarias de los países
desarrollados, reformas al sistema monetario internacional, industrializar los
países en desarrollo, mejorar el acceso de éstos a las tecnologías modernas,
incrementar la cooperación efectiva entre los países en desarrollo, anular las
tentativas de impedir el ejercicio libre y eficaz de los derechos a la soberanía
plena y permanente sobre sus recursos naturales, y el fortalecimiento del papel
de la ONU en la esfera de la cooperación económica internacional. Igualmente
el plan de acción recomendaba elaborar un código internacional de conducta
para la transmisión de tecnología que se ajustase a las necesidades y
condiciones existentes en los países de desarrollo, adoptar y aplicar un código
de conducta internacional a las actuaciones de las empresas multinacionales y
finalmente redactar la "Carta de derechos y deberes económicos de los
Estados" para contribuir a crear un nuevo sistema de relaciones económicas
internacionales basado en la equidad, la igualdad soberana y la interdependencia
de intereses entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Independientemente
de la actitud que se tenga respecto a las demandas de los países en desarrollo
de reformar las normas que regulan las relaciones económicas internacionales,
no podemos olvidar que uno de los problemas que enfrentan estos países en su
proceso de desarrollo es la necesidad que tienen de introducir en sus propios países
reformas cualitativas y cuantitativas. Hasta
hace muy poco los líderes de los países en desarrollo solían señalar las
fuertes diferencias en la distribución del ingreso y la riqueza entre países
ricos y pobres, pero casi nunca reconocían las desigualdades en el mismo
sentido vigente en sus propios países. Es decir que el problema del
endeudamiento externo de los países en desarrollo y el interés por reducir la
dependencia externa están intimamente ligados con los cambios internos económicos
y sociales que se tienen que producir en estos países. Mientras
los países en desarrollo lograban plantear la necesidad de introducir drásticas
transformaciones en las normas que regulan las relaciones económicas
internacionales por considerar que eran contrarias a sus intereses, la realidad
económica internacional transitaba por otro camino diferente del de introducir
las variaciones necesarias en las normas que regulan las relaciones económicas
entre los países desarrollados, teniendo que reconocer el nuevo papel que en el
marco de la economía mundial han alcanzado Japón y la Comunidad Europea. No
es casual entonces el origen de las "Cumbres Anuales del G-7" que se
remontan a 1975, por iniciativa de Francia y con la participación además de:
USA, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Canadá. Las
Cumbres en un principio se limitaron a los temas económicos de carácter
monetario pero más tarde se consideraron los temas políticos. Con ocasión de
la Cumbre de Londres de 1991, meses antes de la desintegración de la URSS,
surgió el debate sobre el papel que debe desempeñar el G-7 en el escenario de
la relaciones internacionales. Aunque
no hay un acuerdo claro sobre su real alcance, la dinámica de las relaciones
internacionales y el final del conflicto Este – Oeste han convertido en la práctica
al G-7 en el "Directorio" de las relaciones internacionales; lo cual
no supone la desaparición de la ONU, sino su potenciación a partir de producir
algunas incorporaciones dentro del G-7 basadas en 5 poderes: CAPITULO
II. GLOBALIZACION "La creciente rivalidad internacional, la aceleración
de la innovación tecnológica, el proceso de unión económica europea, el
incremento de las importaciones procedentes del Sudeste Asiático, la integración
creciente de los distintos mercados financieros internacionales, la aprobación
del acuerdo de libre comercio entre Canadá, Mexico y Estados Unidos, o la mayor
cooperación económica a nivel internacional son fenómenos de rabiosa
actualidad que marcan un auténtico punto de ruptura con la evolución económica
internacional hasta hace muy pocos años" (Jordi Canals). Los anteriores y otros hechos de la vida económica suponen
no solo un cambio en la economía internacional sino la base de un fenómeno de
largo alcance que hoy se manifiesta con una intensidad mayor que antes: la
mundialización o globalización de los mercados que simultaneamente es causa y
efecto del fenómeno universal de la internacionalización de las empresas. No es este un fenómeno nuevo, pues los negocios
internacionales han existido desde hace siglos con períodos de gran auge, sin
embargo lo característico de la época actual es la rapidez e intensidad con
que este fenómeno se está expandiendo. La globalización de la vida económica internacional afecta
de manera directa a las empresas. En primer lugar abre las posibilidades de
diversificación en otros mercados geográficos. Sin embargo la globalización
plantea retos a las empresas nacionales por la creciente presencia de empresas
extranjeras en los mercados locales. La globalización ha provocado una
creciente e intensa rivalidad internacional en diversos sectores de la economía. La crisis económica de los 90 no solo es explicable por los
altos tipos de interés jalonados por Alemania, sino por la globalización de la
economía. El exceso de rivalidad generada, la aparición de nuevas
tecnologías y las acciones proteccionistas, han contribuido a que la crisis
actual no sea puramente coyuntural sino el reflejo de cambios estructurales que
se vienen produciendo en la economía mundial. La globalización plantea dos retos a las empresas: les abre
nuevas oportunidades de expansión en el exterior y le añade complejidad a la
dirección de las empresas. También afecta a los gobiernos ya que les imponen
restricciones cada vez mayores a la hora de diseñar sus políticas económicas.
Igualmente la globalización de los mercados incide también en la sociedad
civil, y el cambio social y cultural que la internacionalización supone es
enorme. La emergencia en que se encuentra la economía mundial exige
de dos tipos de respuesta: una empírica y práctica y otra teórica y
conceptual. Desde el primer punto de vista, la idea de Economía Mundial
es indisociable del fenómeno de las empresas multinacionales, firmas de gran
tamaño en los sectores industriales, financieros o de servicios, que controlan
varias filiales en al menos dos países y las cuales son fuertemente
interdependientes en el seno del grupo. Es general el acuerdo para señalar la intensidad creciente
de la tendencia a la mundialización de la economía y globalización de los
mercados, en la mayor parte de los países y en todos los dominios y
actividades. Organizaciones como la ONU y la OCDE han creado estructuras
especializadas en el estudio de las multinacionales y han elaborado códigos de
conducta aplicables a sus actividades. Sin embargo este reconocimiento de la importancia de las
multinacionales no está acompañado de un reconocimiento teórico de su
actividad. La teoría de la economía internacional, mantiene al margen este fenómeno
y no logra integrarlo conceptualmente. El paradigma de la economía internacional, que no aprehende
más que las relaciones entre estados – naciones, no ha tenido la vocación de
estudiar este "nuevo" fenómeno demostrando así lo inadecuado del
modelo dominante de la economía internacional, al desconocer el fenómeno de
las multinacionales. Superar
el actual modelo de la economía internacional es una necesidad si se quiere
integrar el análisis de los fenómenos internacionales relevantes: Empresas
Multinacionales y Bancos Multinacionales. En
efecto, las hipótesis básicas de los modelos teóricos que se ocupan del
intercambio internacional, no son compatibles con las características del
funcionamiento de las multinacionales o trasnacionales. Mientras que éstas
producen sobre un espacio mundial, las hipótesis básicas se fundamentan sobre
las disparidades creadas por los espacios nacionales. Expliquemos
esta contraposición: los esfuerzos teóricos por legitimar el libre comercio
conducen a una economía mundial vista desde la perspectiva de su
fraccionamiento en estados-naciones. Desde Ricardo a comienzos del Siglo XIX
hasta los refinamientos teóricos de HECKSCHER – OHLIN – SAMUELSON, las
bases de la especialización internacional descansan en una doble hipótesis: Es
decir, son las diferencias en la dotación de los factores productivos (tierra,
trabajo, capital y tecnología) las que definen ventajas comparativas de los
estados-naciones, y por tanto, las que deben dirimir el exportar o importar para
maximizar su bienestar. Además para alcanzar la asignación optima de recursos
a través del libre cambio, se sostiene la hipótesis de la competencia libre y
perfecta. Para
introducir en este modelo el fenómeno de las multinacionales no existe otra
posibilidad que abandonar la hipótesis de la inmovilidad de los factores
productivos, pues la multinacionalización se acompaña siempre de un flujo de
inversiones directas. Ello conduciría al rompimiento del esquema teórico de la
economía internacional. La
movilidad de capitales se va a explicar: Detrás
de este debate teórico, existe una confrontación entre los principales agentes
de la economía mundial: las multinacionales y los estados – nación. Las
primeras generan una estrategia y espacio de operación que tiene vocación
planetaria y desbordan las fronteras nacionales. Los segundos, por el contrario,
aumentan su legitimidad en las diferenciaciones nacionales y en el
fraccionamiento del espacio mundial en diferentes territorios, ligados
exclusivamente por el intercambio de mercancías. Frente
a lo inapropiada de la teoría económica internacional vigente se hace
necesario elaborar un análisis de la economía mundial que sea capaz de
integrar los dos aspectos (multinacionales y estados-nación), mostrando su carácter
contradictorio e integral a la vez. Para
intentar salir del impase es necesario en principio, reconocer el carácter
multidimensional de la integración económica mundial. Al
lado de los intercambios de bienes y servicios, es preciso tener en cuenta la
internacionalización de la producción y de las actividades financieras. Esta
multidimensionalidad es un fenómeno asimétrico que se explica por el
desarrollo desigual de la economía mundial, pero todo indica que la
internacionalización de las actividades productivas constituyen una tendencia
irreversible del capitalismo, donde las diferentes modalidades de
internacionalización están ligadas unas con otras. En
últimas, la existencia conjunta del fraccionamiento nacional y de la
homogeneización multinacional, son la base de la dinámica multidimensional de
la internacionalización. Sin embargo la economía mundial no puede concebirse
como una suma de estados y de multinacionales, está en un proceso de formación
que deberá desembocar en una nueva realidad aún no previsible. Hemos visto como se constituye el sistema económico mundial,
el papel que juegan las empresas multinacionales y los estados-naciones, ahora
veremos de forma esquemática, como se desarrolla el hecho económico en el que
se materializa de manera más general "la internacionalización del capital
y la constitución al mismo tiempo del sistema económico mundial". La decada de los 80 presentó un crecimiento extraordinario
de los flujos de inversión directa, especialmente entre países industriales.
Este crecimiento es notablemente significativo, tanto si se le compara con otros
períodos anteriores como con el crecimiento del volumen del comercio mundial. Para el período 1981-89, los países de la OCDE realizaron
inversiones directas en el exterior por 753.000 millones de US, frente a solo
302.000 para el período 1971-80. Para el período 1981-90, el volumen de inversión directa,
en el exterior creció a una tasa anual del 7% frente a una del 2% del comercio
mundial. La explicación del crecimiento de la inversión directa,
puede encontrarse en tres grandes causas: el crecimiento de la economía mundial
en la decada de los 80, la aparición de nuevos instrumentos financieros para
colocación de capitales a largo plazo, y la eclosión de los servicios en las
economías industriales. El proceso ha sido tan acelerado que empieza hoy a resultar más
significativa la producción en el extranjero que el intercambio comercial. Así
empresas como NESTLE, MICHELIN, IBM, BAYER, UNILEVER, etc, realizan más de la
mitad de sus negocios con sus filiales industriales en el exterior. En un país
como USA las filiales aseguran el 15% de la producción industrial lo que
corresponde al 80% de las importaciones americanas de mercancías. Las ventas de las filiales industriales y petroleras
Francesas en el extranjero representan un 70% de las exportaciones totales de
Francia, y cerca del 30% de las exportaciones industriales Francesas
corresponden a filiales de empresas extranjeras en Francia. Las filiales
extranjeras en España producen el 43% de la producción y generan el 50% del
empleo industrial. Tanto la producción como la distribución se organiza a
nivel mundial con más de 100.000 filiales extranjeras en el mundo. Las
inversiones directas son el instrumento de esta mundialización y su crecimiento
ha sido espectacular desde mediados de los 80, luego de doblarse en tres años
su flujo anual, de 1983 a 1989 las inversiones directas han progresado a un
ritmo cercano al 30% anual, mucho más rápido que las exportaciones 9.4% y el
PIB 7.4%. la inversión directa reemplaza de esta manera al comercio
internacional como gran estimuladora del crecimiento y juega un papel clave en
la estructuración de la economía mundial, en particular en la orientación
hacia el sector servicios y hacia las tecnologías de punta. En
las economías de occidente, el predominio de las actividades primarias se ha
ido debilitando poco a poco, primero en beneficio de las industrias de
transformación después de la decada del 50, y sobre todo en los 70 en
beneficio de las empresas de servicios. Desde
hace medio siglo las inversiones directas siguen la misma orientación: Este movimiento se concreta entre 1960-73, sobre todo en las
inversiones directas norteamericanas en Europa, para los cuales la creación del
mercado común fue el punto de partida, pues era un nuevo espacio geoeconómico
de grandes dimensiones. Desde
1973 hasta 1982, un largo período de devaluación del dólar, redujo
considerablemente para los industriales Europeos y Japoneses los costos de
instalación en USA. El retorno a la revaluación del dólar de 1982-86 puso ha
USA en un déficit comercial elevadísimo y atizó las amenazas proteccionistas. Ello
ha conllevado a los inversionistas extranjeros a continuar sus esfuerzos de
implantación en USA, para superar las medidas proteccionistas al flujo de
importaciones de productos extranjeros. Además,
la centralización del capital a escala mundial genera la conclusión de
acuerdos entre corporaciones gigantes Norteamericanas, Europeas y Japonesas, ya
sea para producir en el Japón, Europa o en USA, apareciendo así un creciente
fenómeno de inversiones cruzadas. La
decada del 90 ha vivido un fuerte crecimiento de las inversiones directas en el
sector terciario: hotelería, agencias de publicidad, turismo, inversiones
comerciales o inversiones financieras, pero lo que constituye el eje de la
internacionalización del capital, es el primer shock petrolero (1973) y la
imposición de los tipos de cambio flotante, así como la internacionalización
del capital bancario. Las
inversiones financieras las realizan los bancos, las compañías de seguros, las
redes de tarjetas de crédito, etc, que cada vez tienden a establecersen
internacionalmente. La evolución de las inversiones americanas en el exterior
ilustra este desarrollo de finales del siglo. Hasta la primera guerra mundial, Francia, Reino Unido, Bélgica
y los países bajos eran los principales inversionistas en el extranjero. Luego
de la segunda guerra mundial los Estados Unidos se convierten en el principal país
inversionista en el extranjero, mientras el Reino Unido se mantiene como uno de
los principales. A partir de 1973 con la confluencia de la implantación de
tipos de cambio flotantes, la devaluación del dólar, la revaluación del marco
y el yen, lleva a Japoneses y Alemanes a multiplicar sus inversiones en el
mundo. Gran Bretaña mantiene su condición de inversionista importante, y a
partir de 1977 en que termina el período de debilidad crónica de la libra
esterlina, las inversiones Británicas han seguido un ritmo muy activo,
situandose en segundo lugar. Dados los cambios de la inversión directa en los años 80,
los principales inversionistas dejan de ser los países para hacerlo los grupos
industriales, en los cuales a menudo tienen participación países diferentes al
de su origen. El marco geográfico y la visión nacional,casi impuesta por la
balanza de pagos, dan una imagen forzosamente superficial de la interpretación
de los capitales, lo cual constituye una retroalimentación del proceso por
cuanto que estos capitales deben buscarlos donde hay liquidez: bancos mundiales
y grandes compañías de seguros. La inversión a escala mundial se apoya en un montaje
financiero complejo en el cual la actividad industrial tiene que apoyarse,
indispensablemente en los grupos financieros. Por ello si la inversión directa
se inscribe en principio en una estrategia industrial, se verá sometida a los cálculos
financieros que nada tienen que ver con los planteamientos puramente económicos.
Finalmente lo que se produce es una profunda ligazón entre los grupos
industriales y los financieros en la que estos, a través del crédito y de
participaciones minoritarias pero importantes, influye las decisiones y tiene
una cuota importante de poder. A partir de 1990 tras cinco años de intenso crecimiento, las
inversiones directas han tenido su repliegue como consecuencia de los vientos de
recesión, sufriendo una caida de un 5% respecto a la decada anterior. Para
1960, del stock de inversiones directa de los principales países inversionistas
se situaba un 40% en los países en desarrollo. Las antiguas colonias blancas
(Canadá, Australia y Nueva Zelanda) acogían gran parte de las inversiones
Americanas y Británicas. Estados Unidos un 10% de las inversiones Europeas y
Europa el 20% del stock americano. El hecho más sobresaliente de esta década
fue el rápido desarrollo de las inversiones Americanas en Europa. El
triple choque (Industrial, monetario y petrolero) que golpeó a las economías
de occidente a comienzo de los 70, condujo a pensar que la corriente de
inversiones directas, orientada hasta entonces de manera masiva de unos países
industriales a otros, iba a modificarse y dirigirse hacia la periferia. Lo
cierto, es que si bien la inversión extranjera alcanzó una serie de países
del tercer mundo, alcanzando algunos de ellos el nivel de algunos países
industrializados, la mayor parte de la inversión sigue concentrándose en
flujos Norte-Norte, de tal manera que el carácter del cambio que se produce en
1973 (hundimiento del sistema Bretton-Woods y shock petrolero) es importante
pues las inversiones que se dirigen hacia Estados Unidos, lo convierten en el
principal país de acogida de inversión, aunque siga siendo el principal país
inversor. Esto ha convertido para 1991, a Estados Unidos en el principal país
deudor del mundo. Sin embargo la coyuntura recesiva que ha vivido ha disminuido
desde 1990 los flujos de inversión directa extranjera. El
otro gran polo de atracción de la inversión directa es la Unión Europea que
recibe aproximadamente el 50% de los flujos mundiales, destacándose Gran Bretaña
con la mitad. La atracción Norte-Norte del capital se ve acentuada ahora con la
unificación de Alemania y el paso de Europa del Este a la economía de mercado. Los
países del sur en la década del 90 están recibiendo recursos por debajo de
los de la década anterior, los cuales frente a la transferencia de la deuda
externa y otros pagos, los convierten en transferentes de recursos netos al
norte desde 1984. Es
conveniente destacar sin embargo, que la inversión extranjera ha jugado un
papel básico en la industrialización de México, Corea del Sur, Taiwan y
Tailandia. Esto implica a la vez una mayor profundización de las desigualdades
puesto que de hecho el 90% de la inversión directa extranjera que va al tercer
mundo se concentra en una decena de países. En
la última decada del siglo XX se hizo más evidente el fenómeno de la
globalización de los mercados, de la internacionalización de las empresas y
por ende del capital. Por ello cada vez es más necesario tener una visión
cosmopolita e internacional de la actividad económica: la internacionalización
de las empresas y de la economía es un dato, una realidad práctica que
condiciona el éxito o fracaso de las políticas económicas macro y micro. En
otros términos debemos repensar los conceptos y estrategias económicas dentro
de un modelo de economía abierta. Factores
como la globalización económica entendida como mundialización o la
desregulación de la economía adquieren toda su relevancia. "La
globalización de los mercados es causa y consecuencia del fenómeno
universal de la internacionalización de las empresas". No es este un
proceso nuevo, ha existido desde hace siglos con períodos de auge espectacular,
sin embargo lo característico de ahora es: la rapidez e intensidad con que
se extiende. La
internacionalización de las empresas y los problemas que de ella se derivan son
cuestiones que merecen la atención de gobierno, empresarios, académicos y
medios de información. Su importancia radica en la rapidez e intensidad con que
ha irrumpido la última década y la competencia que ello supone para las
empresas locales. La
globalización de la vida económica internacional afecta de manera directa a
las empresas creandole retos por: la creciente presencia de las empresas
extranjeras en el mercado nacional, la complejidad que la globalización impone
a la dirección de las empresas, y las restricciones que impone a las políticas
económicas nacionales. Por
lo anterior la crisis de los años 90 no solo es explicable por las altas tasas
de interés forzadas por Alemania. La globalización de los mercados, el exceso
de rivalidad generado por las nuevas tecnologías, han contribuido a que la
crisis no sea meramente coyuntural, sino reflejo de cambios estructurales de la
economía mundial. La
globalización tiene tres dimensiones principales: La
globalización del sector financiero y de los mercados financieros se inicia en
la década del 60 cuando los Bancos Norteamericanos empezaron a ofertar en el
exterior servicios (multibanca) tales como: prestamos, gestión de divisas,
negocios internacionales, valores, etc. La captación de los petrodólares en la
década del 70 contribuyó en gran medida a esta globalización. Un hito fue la
transformación de los mercados de divisas en mercados de 24 horas, la
progresiva implantación de los mercados financieros de futuros y la desregulación
y modernización de los mercados financieros nacionales. La
expansión comercial tiene como características la creciente participación
después del 70, de países en desarrollo (economías emergentes) como Brasil,
Hong Kong, Singapur, etc, y para 1991 el 40% del comercio mundial era
intraindustrial. La expansión del comercio contribuye hasta 1970 al crecimiento
de la producción mundial y a partir de 1975 se presenta una desaceleración del
crecimiento del comercio mundial, propiciado por el estancamiento económico
derivado de la crisis petrolera y el retorno al proteccionismo. En
materia de políticas comerciales fuera de las barreras arencelarias, las no
arancelarias constituyen hoy por hoy la artillería pesada del proteccionismo. Estas
medidas no tienen nada que ver con los precios sino con las cantidades, medidas
antidumping, importaciones preferenciales, etc, e inciden directamente sobre
sectores específicos como la agricultura, los textiles, la siderurgica. Las
más destacadas son: Todas
estas características, son hechos de rabiosa actualidad que marcan un punto de
ruptura en la evolución del ordenamiento económico internacional vigente hasta
hace muy pocos años. Estos y otros acontecimientos de la vida económica,
social y cultural son la raíz de un fenómeno de largo alcance: "La
globalización de los mercados que es simultaneamente causa y consecuencia del
fenómeno universal de la internacionalización de las empresas". La
globalización de la vida económica afecta a las empresas de manera directa. En
primer lugar les abre nuevas oportunidades de expansión en el exterior. La
creciente presencia de empresas extranjeras en mercados locales, vía
exportaciones o inversión directa son un reto a las empresas locales que
conlleva mayor rivalidad, incentiva la competencia en precios y presiona de
manera constante la mejora en la calidad de los productos. La
rivalidad que provoca la globalización supone no solo una caida en los precios
y beneficios, sino también un exceso de capacidad productiva en muchos sectores
de la economía, lo cual genera: estrechamiento de los márgenes empresariales,
caída de la inversión e incremento del desempleo. De allí que los cambios que
impone la globalización implican que algunos países y sus empresas mejoren o
empeoren su posición económica. El
2º reto que impone la globalización es la complejidad que añade a la dirección
de las empresas; no es lo mismo administrar y comercializar dentro de las
fronteras de un pais, que tener presencia en los mercados internacionales con:
costumbres y hábitos diferentes en el consumidor, características propias de
la distribución y comercialización, legislación diferente, comportamiento
propio de las economías y sus mercados, etc. Un
3º reto es que la globalización incide en la sociedad civil al ofrecer una
mayor disponibilidad de bienes y servicios que inducen a una creciente aceptación
de lo foráneo, de la inversión extranjera y de nuevas tecnologías, lo cual
supone un profundo cambio social y cultural. Hasta
hace poco la internacionalización de las empresas presentaba dos aspectos específicos:
los flujos comerciales (exportaciones e importaciones de bienes y servicios) y
los flujos de capital de un país a otro (inversión directa y prestamos). Junto
a estos aspectos en los últimos años han aparecido, hechos adicionales, que
son los que acentuán el proceso de globalización: El
entorno económico internacional actual es cada vez más dinámico y global.
Tendencias como: la creciente interdependencia entre países, la formación de
bloques regionales de países, el surgimiento de economías emergentes en Asia y
America Latina, los sorprendentes avances tecnológicos en diferentes sectores,
configuran un entorno internacional crecientemente competitivo y cambiante. La
creciente globalización de los mercados se refleja en: En
un entorno de estas características la internacionalización aparece como una
necesidad apremiante para las empresas. Sin embargo hay que hacer notar que es
un proceso difícil, complejo y costoso, que incluso puede perjudicar a la
empresa que lo emprenda si esta no realiza previamente un análisis estratégico
serio y riguroso antes de tomar tal decisión. De
las investigaciones que se han realizado sobre empresas exitosas en materia de
internacionalización en Europa y América Latina, se destacan dos características
comunes en todas ellas: CAPITULO
III. INTERNACIONALIZACION DE LAS EMPRESAS La
mayoría de las empresas que se deciden a internacionalizarse adoptan el viejo
esquema de prueba y error. La decisión sobre qué y cuántos mercados abordar,
cómo entrar en ellos, el tipo de organización a adoptar allí, son decisiones
incrementales que requieren de análisis rigurosos de índole estratégica. Gran
número de empresas encaran la internacionalización como una manera de crecer,
sin percatarse que vender en el exterior puede disminuir sus utilidades e
implica riesgos que no se corren en el mercado nacional. Ser internacional
resulta costoso, porque el objetivo no es ser más grande sino mejor. Para
compensar los costos de la internacionalización hay que agregar valor a la
empresa. La meta de una empresa al ser internacional es obtener ventajas competitivas
que le permitan superar a la competencia. Por
ello los directivos de una empresa al iniciar el proceso de internacionalización
deben preguntarse: La
respuesta a estas tres preguntas requieren de un detallado análisis. Las
empresas que han sido exitosas tienen el mérito de visualizar desde el inicio
del proceso las metas que esperan alcanzar por el hecho de ser internacionales.
De este modo si al comienzo del proceso tenemos una clara visión de los
objetivos o ventajas competitivas que esperamos alcanzar, las decisiones para
llegar a ellas no serán tomadas al azar, sino como resultado de un plan estratégico. El
entorno económico internacional es cada vez más dinámico y global, y la
progresiva globalización de los mercados se refleja, de un lado en el enorme
crecimiento del comercio mundial las últimas décadas del siglo XX y de otro en
el auge de la inversión directa en el extranjero que creció también para esta
misma época a tasas no previstas. La
internacionalización en un entorno así parece ser cada vez más necesaria para
las empresas nacionales. Sin embargo esta decisión depende de un concienzudo análisis
si se quiere que sea acertada. Ya
mencionamos que investigaciones realizadas nos demuestran que tener visión de
futuro y poseer predisposición al aprendizaje son dos características comunes
a empresas que han logrado ser exitosas en su proceso de internacionalización.
Y para poder acceder más facílmente a ellas debemos contar con un análisis
estratégico y un plan estratégico del negocio. Si
pretendemos ser internacionales debemos tener como objetivo obtener ventajas
competitivas, y son varias las que puedan alcanzarse con la internacionalización:
eficiencia, flexibilidad, aprendizaje, prestigio y acompañamiento a los
clientes. ·
EFICIENCIA.
Esta tiene 3 fuentes principales de obtención: las ventajas comparativas, las
economías de escala, y los sistemas propios. Las ventajas comparativas no permiten hoy enfrentar el
comercio internacional con una posición competitiva fuerte, pero permiten
explotandolas a nivel mundial ofrecer eficiencia a la empresa. Las economías de escala entendidas como ahorro en el costo
de producción de un bien o servicio, debido a la disminución de los costos
fijos, son una importante fuente de eficiencia y competitividad a nivel
internacional. Los sistemas propios incluido el Know How que las empresas
desarrollan en base a su experiencia en diversos países, les permite acertar en
el desarrollo de estrategias internacionales. Es el caso de multinacionales como
NESTLE, UNILEVER, PROCTER AND GAMBLE, cuyo conocimiento acumulado lo aplican con
costos en los países en que ingresan. ·
FLEXIBILIDAD.
Las empresas pueden alcanzar una mejor posición competitiva al ganar
flexibilidad a través de su expansión internacional. La primera forma de
obtenerla es diversificando, lo cual reduce el riesgo geográfico al no depender
ya de un solo mercado. Además al operar en varios mercados puede defenderse
mejor de la competencia pues ya no tendrá que hacerlo únicamente en su país
de origen. ·
APRENDIZAJE.
El aprendizaje que las empresas desarrollan en los mercados externos es otra
fuente importante de ventajas competitivas, pues allí se conocen otras ideas y
otras innovaciones sobre productos, servicios, distribución, marketing,
publicidad, etc, que solo compitiendo allí se pueden aprender. Además las
empresas siempre podrán ser más competitivas si están en los mercados más
exigentes. ·
PRESTIGIO.
Para una empresa, ser internacional le agrega prestigio y valor de cara a sus
clientes que aprecian aquellos productos ya referenciados en los mejores
mercados. No se puede competir a nivel internacional en vinos si el producto no
está en los mejores restaurantes de las capitales Europeas. ·
ACOMPAÑAR A
LOS CLIENTES. Muchas
empresas deben seguir a sus clientes, tal es el caso de las firmas de auditoría
y consultoría, y de los bancos. El CITIBANK ha acompañado a las
multinacionales Norteamericanas en su trasegar por el mundo. Resumiendo:
al iniciar una empresa su proceso de internacionalziación debe realizar un
acucioso análisis de las ventajas competitivas que podrían lograr en el plano
internacional, las cuales una vez identificadas le permitirán adoptar
decisiones respecto del proceso, mucho más claras y lógicas. Unicamente
cuando la empresa tiene claridad acerca de las ventajas a alcanzar a través de
la internacionalización, puede empezar a responder los dilemas estratégicos: MERCADOS A
que mercado dirigirnos primero, es una decisión en la cual no podemos dejarnos
llevar por la moda o para la decisión de nuestros competidores. Tampoco
basarnos unicamente en el resultado del análisis de variables como: tamaño del
mercado, aranceles y barreras arancelarias, costos de fletes, nivel de
competencia, impuestos, etc. Las
variables relevantes para la selección de países son aquellas que respondan a
las ventajas competitivas que la empresa busca enfatizar u obtener. Por ejemplo
Bodegas Torres de España escogió establecerse en Chile por sus ventajas
comparativas (clima, suelos, cepas) para producir vinos y exportar desde allí.
A Bodegas Torres no le importó el tamaño del mercado interno , ni la
competencia local, sino la calidad de las materias primas, la positiva imagen de
los vinos Chilenos y la facilidad para la inversión extranjera que otorga este
país. Igualmente
si una empresa fabricante de joyas busca prestigio y reconocimiento
internacional debe instalarse en New York o Ginebra y si busca volumen en Tokio. Frente
a la decisión de cómo es mejor hacerlo, si avanzando gradualmente en el
proceso entrando primero en un país y posteriormente en otros, de nuevo es
crucial saber que ventaja competitiva se busca y con que recursos contamos para
tomar dicha decisión. Si
la empresa busca aprendizaje, la gradualidad es aconsejable, si busca exportar
volumen y lograr economías de escala puede ser aconsejable la entrada
simultanea en varios países para llegar rápidamente al tamaño eficiente. ESTRATEGIAS La
empresa dispone de una variedad de estrategias o modos de incursionar en otros
países. Los más conocidos son: La
estrategia debe definirse sobre la base de la meta o ventaja competitiva que se
va a obtener siendo internacional. Con frecuencia se observa que la estrategia
elegida por las empresas es copiada de otras empresas del sector o responde al
aprovechamiento de una oportunidad coyuntural que se cree no volverá a
repetirse. La
estrategia debe obedecer al objetivo pretendido por la empresa: Si se busca
economías de escala para alcanzar un tamaño mínimo eficiente lo más lógico
pareciera ser exportar. Si se pretende amortizar los altos costos de investigación
y desarrollo de productos, y no se tiene interés o no existe la posibilidad de
entrada a mercados externos, lo más apropiado pareciera ser conceder licencias
por tecnología a otros fabricantes. Cuando el mercado de destino escog | |||||||||