Monografias | Influencias de la globalización en la regiónInfluencias de la globalización en la regiónResumen: Características de la Globalización. El consumismo en tiempos de globalización. El problema de la identidad nacional. El hombre en la sociedad de consumo. La sociedad de consumo y los consumidores. Consumismo Global. Mercado e identidad, socios para el consumo. Qué significa hoy ser un ciudadano. La globalizacion en Latinoamérica. Tres crisis en una década. Efectos de la Globalización en el sur de la provincia de Santa Fe.(V) Índice Características de la Globalización El consumismo en tiempos de globalización El problema de la identidad nacional El hombre en la sociedad de consumo La sociedad de consumo y los consumidores Consumismo Global Mercado e identidad, socios para el consumo Qué significa hoy ser un ciudadano La globalización en Latinoamérica Tres crisis en una década Efectos de la Globalización en el sur de la provincia de
Santa Fe. Conclusiones Bibliografía Características de la Globalización Comenzando
el siglo XXI, se asiste aun nuevo estadio de desarrollo del capitalismo en su
fase imperialista, considerada como una transformación del Capitalismo
Monopolista de Estado, caracterizada por un nivel superior de la
internacionalización del capital, que no se limita sólo a la producción, sino
que abarca al comercio, las comunicaciones, el transporte, la Cultura, las
finanzas, los servicios, lo social, lo político e ideológico. A este proceso
actual, se le nombra globalización, que no es más que una etapa superior de la
internacionalización de las relaciones de producción capitalistas, donde se
pone de manifiesto una fuerte interconexión e interdependencia entre las economías
nacionales del Sistema Económico Capitalista Mundial. Un proceso de
internacionalización que brota de las propias leyes y contradicciones del modo
de producción capitalista y en particular de su acumulación, por lo que es un
proceso objetivo e inevitable. *El
desarrollo de una Revolución Científico Técnica. *El
crecimiento de la exportación del capital. *El
crecimiento del comercio internacional. *El
incremento de la actividad del capital financiero. Además
ha tenido en las políticas económicas neoliberales, una fuerte palanca para su
expansión a todo el mundo. Producto
a una vertiginosa y novedosa Revolución Científico Técnica, han surgido
nuevas producciones: como la microelectrónica, la nuclear, la biotecnología,
los nuevos materiales, los servicios han alcanzado un gran desarrollo. Estas
asimilan la mayor cantidad de capital en forma directa y que son monopolio de
las siete potencias capitalistas, agrupadas en los tres centros de fuerzas:
EE.UU, JAPON Y LA UNION EUROPEA. Es característico para este estadío un cambio
de ritmo de crecimiento de la actividad económica, ya no es la producción de
bienes materiales, sino la de los servicios la que lleva el peso fundamental en
el Producto Interno Bruto ( P.I.B.) de los diferentes países: para los
capitalistas desarrollados, representa las ¾ partes y para los países
subdesarrollados la ½ del P.B.I. Es decir, que los servicios, constituye uno de
los sectores más privilegiados para las inversiones extranjeras directas,
mientras que la producción de mercancías destinadas a satisfacer tanto las
necesidades personales como productivas, tienden a disminuir relativamente. A
lo expuesto, se le unen otras características económico sociales de los países
subdesarrollados, que actualmente no se pueden obviar por la fuerte presencia en
la Economía Mundial: se refiere a persistentes índices de inflación,
desempleo, subempleo, la devaluación de la moneda nacional, privatización de
la vida económica y social, explotación del trabajo infantil, diferencias
salariales no a partir de lo que se aporta, sino por el sexo, la edad, la raza y
la nacionalidad, una política impositiva, que agobia más a los trabajadores
asalariados que a las ganancias de las Transnacionales. Están presentes además,
las desigualdades económicas y sociales, el hambre, la desnutrición, el
analfabetismo, altos índices de mortalidad infantil y bajo límite de vida.
Tales características, se han internacionalizado junto al capital y son propias
de todos los países subdesarrollados y forman parte de la vida económica y
social de las capas más pobres existentes en los países capitalistas
desarrollados. Y
si por un lado, se afirma que la globalización es un proceso objetivo, producto
de la acumulación, también le es inherente, el conjunto de contradicciones
económicas que le han acompañado en toda su historia, es decir: En
la economía capitalista actual la presencia del capital extranjero para el
desarrollo de la acumulación de cualquier nación, es imprescindible, récord
alza de los precios de los productos básicos o por la labor especulativa de un
capitalista aislado, pero resulta, que tales momentos contradictorios de la
acumulación, son solo formas externas de manifestación de la agudización de
la contradicción económica fundamental del capitalismo. El consumismo en tiempos de globalización La
globalización como decíamos anteriormente es indiscutiblemente un fenómeno de
nuestros días, que tiene gran influencia en muchos aspectos sobre los cuales se
desarrollan las distintas sociedades contemporáneas. Mucho se puede hablar de
este fenómeno, pero ahora queremos centrar nuestra atención en el consumismo,
fuente fundamental de desarrollo de los sistemas capitalistas a través de un
fenómeno que repercute de forma directa sobre las bases de las sociedades
establecidas. El
ser humano desde su nacimiento consume como forma de satisfacción de sus
necesidades básicas. Esta forma de consumo, en una primera instancia está
destinada pura y exclusivamente a ese fin. Esta clase de consumo no parece ser
objeto del estudio sociológico, ya que se presenta en el ser humano
naturalmente, sin la intervención de factores sociales. Pero a medida que el
individuo se desarrolla, a estas necesidades básicas se les suman nuevas
necesidades de origen social. Todo esto implica en el individuo, una nueva
necesidad de consumir, esta vez alejada de la necesidad original de satisfacción
de las necesidades básicas, que comienza a generar en éste, la necesidad de
consumir por razones externas a su naturaleza. Es esto lo que finalmente genera
un nuevo tipo de consumo, al que llamaremos consumismo, plagado de factores
sociales, que procuraremos estudiar a continuación. Si
enfocamos el tema basándonos pura y exclusivamente en la mercancía, veríamos
a estas como simples objetos de uso que sirven como piezas de cambio, sin
encerrar estas ningún valor sutil o rebuscado. Pero es evidente que la
intervención del hombre en la creación de mercancías ofrece un amplio
espectro de variedades que dejan su forma simple y transparente para
transformarse en objetos un tanto más complejos. Tomando
en cuenta que en ocasiones los objetos se ven envueltos en formas sutiles,
parecerían tener dones o cualidades naturales que son determinados socialmente
y que proyectan lo que Marx define como el "carácter social del
trabajo". "Este carácter fetichista del mundo de las mercancías es
el carácter genuino y peculiar del trabajo productor de mercancías." El problema de la identidad nacional Las
relaciones y estructuras políticas, culturales y sociales que se desarrollan a
escala mundial adquieren preeminencia sobre las que se desarrollan a escala
nacional. "La sociedad nacional está siendo recubierta, asimilada o
subsumida por la sociedad global" La
sociedad nacional obviamente conserva su vigencia (por ello resurgen y
sobreviven nacionalismos, regionalismos e identidades) pero simultáneamente se
articula dinámica y contradictoriamente con las configuraciones de la sociedad
global, que, poco a poco y, en ocasiones, rápidamente asimila a la sociedad
nacional. "Sociedad, como tal, pasa a comprender una multitud de
‘sociedades’ que, en el contexto de un sistema más amplio, pueden solamente
encontrar una autonomía relativa y condicionada, en gran medida como
naciones-estados estrechamente entrelazados." La
identidad es un fenómeno que resurge como respuesta política y cultural a las
transformaciones del mundo global. Este resurgimiento se debe a la crisis de las
instituciones del Estado-nación y la sociedad civil. El Estado comienza a
adaptarse a los nuevos flujos globales y desplaza a los sectores protegidos por
él a un segundo plano debilitando así el principio de ciudadanía. Este
quiebre en la relación contribuye a que dichos sectores se opongan a la
globalización y separen al estado como agente racionalizador de la globalización.
Se separa la nación del estado y surgen los nacionalismos ( francés, catalán,
movimientos zapatistas, etc.). La identidad nacional se constituye en principio
de recomposición social y aparecen fuertemente las identidades religiosas (
Islamismo, Judaísmo, Evangelistas, etc). "Sometido a las presiones
contradictorias de la globalización y las identidades culturales comunitarias,
el Estado- nación soberano y la sociedad civil constituida en torno a él,
entran en un proceso de declive histórico que pareciera irreversible." La
globalización no es lo mismo que internacionalización, "En sentido
estricto es el proceso resultante de la capacidad de ciertas actividades de
funcionar como unidad en tiempo real a escala planetaria tiende a rebasar
barreras espaciales que dificulten el intercambio, para conquistar el planeta
entero como mercado, busca anular el espacio disminuyendo el tiempo que insume
el movimiento de un lugar a otro. Se agilizan universalmente las comunicaciones,
los mercados, los flujos de capitales y tecnologías, los intercambios de ideas
y de imágenes, los medios de producción y los de consumo. Todo esto obviamente
modifica los parámetros de las sociedades, disuelve fronteras. Este
sistema global tiene un doble carácter, el de ser incluyente y excluyente a la
vez, incluye a todo lo que tiene valor según los códigos dominantes (lo económicamente
rentable) y excluye todo aquello carente de valor según dichos códigos. La
globalización, en su encarnación actual de capitalismo informacional
desregulado y competitivo, supera a los estados, pero articula a los segmentos
dinámicos de las sociedades en todo el planeta, al tiempo que desconecta y
margina a aquellos que no tienen otro valor que el de su vida. En
la medida en que la sociedad nacional se ve debilitada por la global, la primera
se ve absorbida y debilitada por la segunda. Esto implica el reflorecimiento de
identidades obsoletas y actuales, también implica nuevas diferenciaciones,
desigualdades con otras formas. El hombre en la sociedad de consumo: La
expresión sociedad de consumo se utiliza para designar a las sociedades en las
que el consumo de los ciudadanos (demanda) se orienta y se dirige en función de
las exigencias de la industria y no a la inversa, como había sucedido
tradicionalmente. La
sociedad de consumo es la de los medios masivos de comunicación, la del
desarrollo de la ciudad frente al campo, y la del dominio de los valores de la
moda y el individualismo. Las
expresiones "sociedad de consumo" o "civilización de
consumo" han evolucionado desde ser nociones abstractas de la economía
hasta tener uso en el lenguaje diario. El hombre de nuestro tiempo, sobre todo
en las sociedades industriales occidentales, pero no exclusivamente en ellas, se
considera impulsado al consumo de productos –y más sutilmente, de imágenes,
de ideas, de modos de vida- por encima de su voluntad, a través de ciertas
formas de imposición que en ocasiones puede reconocer. Este reconocimiento no
le impide continuar actuando según lo esperado por la sociedad, guiado por fenómenos
paralelos como los de las modas, que aunque los reconozca solo protesta contra
los estamentos superiores, aunque muchas veces no logra abstraerse el mismo de
su colaboración. La sociedad de consumo y los consumidores: En
la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas técnicas de venta para
fomentar la compra por impulso y decantar las decisiones de los consumidores
hacia la adquisición de determinados productos previamente delimitados. En
estas circunstancias, la decisión de compra deja de ser una atribución de los
consumidores para pasar a manos de los productores, los cuales, a través de
campañas de marketing y publicidad, y empleando el extraordinario potencial
divulgativo de los medios de comunicación de masas, señalan lo que los
consumidores deben comprar, generándoles necesidad. Sólo una minoría es
consciente de la pérdida de soberanía para decidir lo que quiere consumir. Los
partidarios de la sociedad de consumo mantienen que todo individuo dispone de
total autonomía para desarrollar su conducta de compra de bienes y servicios.
En definitiva, en la economía de mercado la última autoridad es del propio
consumidor. Sin embargo, en la sociedad de consumo, aquellos que no tienen la
posibilidad de adquirir los bienes que se ofertan, viven su carencia como una
auténtica exclusión social, ya que la sociedad de consumo propicia la
identificación de la posición social sobre la base de la tenencia de
determinados bienes. La
publicidad como herramienta de la sociedad de consumo Los
distintos sistemas de comunicación a través de los cuales se dan a conocer
productos, se impone una imagen favorable de los mismos, y se estimula su compra
y su consumo, se denomina publicidad. En
la sociedad de consumo, la publicidad constituye el instrumento adecuado para
adaptar la demanda de bienes de consumo a las condiciones y exigencias del
sistema productivo. La publicidad actual desempeña un papel muy importante en
la civilización industrial urbana, condicionando —para bien o para mal— prácticamente
todos los aspectos de la vida cotidiana. La
"persuasión invisible" forma parte de la publicidad. Se ha podido
observar que gran parte de esta última es de por sí invisible, con el objeto
de evitar la resistencia o las formas de defensa racionales del consumidor. Entre
las características de la persuasión invisible están las formas y los
colores. En algunos almacenes o mercados se ha podido comprobar que entre los
productos idénticos de forma y marca, los consumidores se inclinan por los que
tienen un color determinado. A veces, los colores están relacionados con
ciertas marcas prestigiosas que los emplean para sus productos, pero
generalmente se prefieren los colores vivos como el rojo, o los de
"moda". El
habitante de una ciudad promedio recibe decenas, quizá centenas, de mensajes
publicitarios al día. Entran en su hogar por todas partes: la radio, la
televisión y la prensa son los modos habituales, pero también la publicidad
está presente en el teléfono, en el correo, la encuentra en la calle, en el ómnibus,
en los letreros luminosos, en las carreteras, la encuentra en sus semejantes y,
finalmente, él mismo se convierte en portador de publicidad. Ciertas camisetas
llevan bordada la marca de fábrica, determinados pantalones la proclaman en
grandes letreros nada discretos, y el portador de publicidad se siente
ingenuamente satisfecho de llevar encima el producto de prestigiosa marca,
convirtiéndose así en anunciante gratuito de la misma. Consumismo Global Esta
sociedad de consumo ve ampliados sus horizontes con el fenómeno de la
globalización. Los mercados se agrandan y las tácticas y estrategias de los
productores se proyectan a escala mundial. Nuestro mundo globalizado contribuye
–como dice Ianni- a rebasar las barreras espaciales, y favorecer el
intercambio de mercancías. De esta forma se dilata el espectro de productos
disponibles al consumidor, y así se favorece y estimula el consumo. Esto se ve
reflejado en el pasaje de los viejos almacenes a las grandes superficies que
cuentan con una infraestructura tal, que proporcionan al consumidor una amplia
gama de productos de diversas procedencias, calidades, precios, etc. Cuando
el consumidor se enfrenta a la góndola de un supermercado debe elegir entre
productos similares que tienen diferentes orígenes, tanto nacionales como
extranjeros, de esta manera el productor nacional se ve obligado a competir con
productos que provienen de lugares con realidades distintas. Muchas veces esta
competencia se torna desleal si tenemos en cuenta las diferencias en cuanto al
precio de la mano de obra, desarrollo tecnológico, capacidad productiva etc. Los
avances tecnológicos vividos en los últimos tiempos llevaron a agilizar las
comunicaciones y a proveer de un mayor dinamismo a la relación
producto-consumidor (fomentando el consumo). Este es el caso de Internet en el
cual el producto aparece al alcance de la mano del consumidor y se presenta como
una nueva forma de acceso a un ilimitado mercado de productos. Pudiendo acceder
a ellos desde nuestros hogares, acortando distancias y ofreciéndonos la
posibilidad de obtener beneficios en calidad y precios. Esta moderna vía de
acceso se presenta con el típico carácter global de ser problemática y
contradictoria, generando integración y fragmentación. Además de requerir una
mínima infraestructura como es el tener una computadora y una línea telefónica,
lo cual aparecería como elemento de discriminación para aquellos sectores más
carenciados, surge el tiempo como un objeto de valor, como una mercancía que
será trabajada de acuerdo a las conveniencias de quienes ostentan el poder y
los medios de producción. Mercado e identidad, socios para el consumo El
deseo de lo nuevo es algo inextinguible, se impone en forma perpetua: Quien
tiene el dinero para invertir en él como consumidor, es una especie de
coleccionista al revés. En lugar de coleccionar objetos, colecciona actos de
adquisición de objetos, mientras que el coleccionista del viejo tipo sustrae
los objetos de la circulación y del uso para atesorarlos. Para el coleccionista
al revés, su deseo no tiene objeto que pueda conformarlo, porque siempre habrá
otro objeto que lo llame. Colecciona actos de compra-venta. También
existen los excluidos del mercado, que pueden soñar con consumos imaginarios La
identidad transitoria afecta tanto a los coleccionistas al revés como a los
menos favorecidos coleccionistas imaginarios: ambos piensan que el objeto les
algo de lo que carecen en el nivel de la identidad. Aquello
que los hace deseables, también los vuelve volátiles. La inestabilidad de los
objetos se origina en los saberes de la moda quien los codifica cada temporada.
El tiempo fue abolido en los objetos comunes del mercado porque son
completamente transitorios. Los
objetos crean sentido mas allá de su utilidad o su belleza, o mejor dicho, su
utilidad y su belleza son subproductos de ese sentido que viene de la jerarquía
mercantil. Siempre
el puntaje de una marca, una etiqueta o una firma tiene otros fundamentos, además
de sus cualidades materiales, de su funcionamiento o de la perfección de su
diseño. La libertad de quienes los consumimos surge de la necesidad que tiene
el mercado de convertirnos en consumidores permanentes. Consumidores
efectivos o consumidores imaginarios, los jóvenes encuentran en el mercado de
mercancías y en el de bienes simbólicos un deposito de objetos y discursos
preparados especialmente. La velocidad de circulación y, por lo tanto la
obsolescencia acelerada se combinan en una alegoría de juventud: en el mercado,
las mercancías deben ser nuevas, deben tener el estilo de la moda, deben captar
los cambios más insignificantes del aire de los tiempos Los
fenómenos de la distribución del poder dentro de una comunidad están
representados por los estamentos. Es común a cierto número de hombres un
componente causal específico de sus posibilidades de existencia, en tanto que
tal componente este representado exclusivamente por intereses lucrativos y de
posesión de bienes, en las condiciones determinadas por el mercado. Constituye
el hecho económico más elemental que la forma en que se halla distribuido el
poder de posesión sobre bienes en el seno de una multiplicidad de hombres que
se encuentran y compiten en el mercado con finalidades de cambio crea por sí
misma probabilidades específicas de existencia. La competencia mutua, excluye a
los no poseedores de todos los bienes mas apreciados a favor de los poseedores,
y monopoliza de hecho su adquisición por estos últimos. La
"posesión" y la "no posesión" son las categorías
fundamentales de todas las situaciones de clase, lo mismo que el
"sentido" que dan y pueden dar al aprovechamiento de sus bienes, ante
todo sus bienes monetarios. Son intereses económicos, intereses creados a la
existencia del "mercado" los que producen la clase". Se
postula que estamos lejos de tender a sociedades integradas, sino que el
fraccionamiento y la exclusión son crecientes. La situación es mucho más
compleja. Iniquidades tradicionales se suman a nuevas, produciendo una dinámica
social en la cual los individuos y las familias luchan por integrarse o no ser
excluidos, en un marco de creciente desprotección y debilitamiento de los
canales de inclusión. La inclusión social, así como la exclusión, se divide
en distintas esferas de la vida política, económica, social y cultural. La
inclusión /exclusión política esta directamente ligada con lo que puede
denominarse ciudadanía formal y con la participación o no como ciudadanos en
la marcha de la sociedad. La inclusión económica y social están relacionadas
con la participación en la vida colectiva y pueden distinguirse dos ejes: por
un lado, el que se refiere al empleo y la protección social. Por el otro lado
el que toma en cuenta las interrelaciones individuales y colectivas en el
contexto de lo que se ha denominado el capital social y que demarca la inclusión
social. Los fenómenos de pobreza, los cuales implican incapacidad para
participar en el mercado de consumo, como los del desempleo y diversas formas de
empleo informal y precario, constituyen una fragilidad, debilitamiento o ruptura
de las relaciones económicas. La
perdida de identificación tanto racional como afectiva con las instituciones
supuestamente representativas de los derechos de la ciudadanía a partir de la
incapacidad de su ejercicio puede englobarse en un proceso de desciudadanización.
Dada la amplitud del fenómeno excluyente que implica perdida de identidades
coherentes con la participación ciudadana, podemos concluir que la mayoría de
la sociedad argentina esta en esta condición. Qué significa hoy ser un ciudadano Para
una gran parte de las personas, ser ciudadano es tener derecho a poseer aquello
que otros poseen. Hoy ser ciudadano no es apenas estar al amparo del estado en
que el sujeto nació y tener dentro de él derechos políticos, civiles y
sociales. La ciudadanía se refiere a las prácticas sociales y culturales que
dan sentido de pertenencia. Y lo que da sentido de pertenencia es la posibilidad
de tener acceso a lo mismo que el grupo de referencia, tanto en materia de
bienes cuanto de servicios. La
posesión de bienes se da a través del consumo. El simple hecho de su
existencia, transforma a los productos en potencialmente consumibles y da a
todos el derecho legítimo de aspirar a tenerlos, ya que fueron producidos, en
mayor o menor grado, con el esfuerzo de toda la sociedad. La
globalización de la cultura lleva a la exigencia del derecho al consumo por
parte de las personas. El hombre de hoy es un cosmopolita que exige movilidad
social o simulada. Esto quiere decir que si no tiene una movilidad social real,
puede sentirse bien accediendo a los lugares de consumo, como shopping centers o
supermercados, aunque sea solo para compras pequeñas, o para pasear y consumir
las vidrieras. Este
mismo cosmopolitismo lleva a que el concepto de ciudadanía, que antes estaba
referido a un derecho de participar de las decisiones en la esfera de la política,
pase hoy por la esfera de lo civil, con un énfasis en los derechos del
consumidor. El
hombre pos moderno se interesa poco por la política; quiere consumir los
diversos bienes que están en el mundo y desea viajar para consumir la cultura
de los diferentes países. En
última instancia, podríamos decir que la mayor parte de las personas, aún
aquellas que podrían ser clasificadas como de sectores sociales de bajos
ingresos que actúan con la finalidad última de obtención de medios para el
consumo a corto plazo, dejando en segundo lugar la militancia en pro de justicia
social y sus derivados. Estas reclamaciones puntuales quedan para las
poblaciones totalmente marginadas que no consiguieron aún llegar a tener un mínimo
de derechos garantizado. El
dinero permite consumo, y es por las posibilidades de consumo que la persona se
siente o no un ciudadano. La
nueva democracia del consumidor, estimulada por la producción en masa y el
comercio de bienes estilizados, estuvo fundamentada en la idea de que los símbolos
y prerrogativas de la élite podrían estar ahora disponibles en escala masiva. Así
como en la edad media, el hecho de poder usar terciopelo podría aproximar un
burgués a un noble, hoy las personas se contentan con poder usar una marca
famosa comprada en una liquidación, o una imitación más económica de una
marca famosa, vendida en el supermercado. Este
fenómeno no debe ser atribuido ni a la manipulación de los medios de
comunicación ni al consumismo inducido por la sociedad capitalista. El fenómeno
del consumo es más complejo; implica relaciones de dominación pero también de
imitación. El mimetismo cultural es un móvil importante para el consumo. Pero
esta también no es una explicación suficiente visto que las personas también
consumen por iniciativa propia. Las razones de esta necesidad de consumo deben
ser mucho más estudiadas ya que se encuentran en casi todas las sociedades y en
todos los tiempos, con excepción de aquellas comunidades que realizan votos de
pobreza por convicciones religiosas. (franciscanos, hinduístas). Actualmente
no tiene mucho sentido continuar con clasificaciones dicotómicas: bienes
materiales/ espirituales, necesarios a la subsistencia/superfluos. Los bienes
materiales traen satisfacción espiritual y los superfluos acaban, con el
tiempo, transformándose en necesarios. No
se trata apenas de consumir, sino de mostrar que tipo de bienes se es capaz de
consumir. Cuanto más caro, diferente y novedoso. Más próximo del consumo
conspicuo, cuanto más alejado de lo esencial para sobrevivir, más
gratificante, más próximo de la dimensión estética. La globalizacion en Latinoamérica La
volatilidad de los flujos de capitales característica de la tercera
fase de globalización se ha reflejado en América Latina en una acentuada
inestabilidad del crecimiento económico. Por lo tanto, las autoridades han
tenido problemas para garantizar la estabilidad real de las economías frente a
las acentuadas variaciones de la liquidez internacional. Esto refleja no sólo
problemas propios del manejo macroeconómico procíclico que se ha tendido a
generalizar en la región, sino también la ausencia de una institucionalidad
financiera internacional apropiada, que ayude a corregir la inestabilidad de los
mercados financieros y las enormes asimetrías que caracterizan el desarrollo
financiero y el comportamiento macroeconómico de los países desarrollados y en
desarrollo. Durante
el decenio de 1970, la expansión del crédito internacional permitió a las
economías crecer con elevados déficit en cuenta corriente de la balanza de
pagos y estructuras de gastos y precios relativos insostenibles, que culminaron
en la crisis de la deuda . En los años ochenta, el paso de una transferencia
neta de recursos positiva, a una transferencia notablemente negativa se tradujo
en una "década perdida" en materia de desarrollo económico. La
expansión del producto, a una tasa media anual de 5.6% en los años setenta,
fue seguida por graves crisis externas, fiscales y financieras, que condujeron a
la adopción de una serie de programas de ajuste y estabilización, que
ejercieron una importante influencia en el crecimiento del PIB regional (1.2%
anual). En
los años noventa, el renovado pero volátil acceso a los flujos internacionales
de capitales dio origen a ciclos breves de crecimiento, interrumpidos por períodos
de desaceleración o franca recesión. La consecuencia neta fue un crecimiento
regional inestable y mediocre, del 2.9% anual en promedio entre 1990 y 2001.
Aunque notables por sí mismos, los logros en materia de control fiscal, reducción
de la inflación y aumento de la credibilidad en las autoridades macroeconómicas,
no se han traducido, por lo tanto, en procesos de crecimiento económico dinámicos
y estables en la mayoría de los países de la región. Tres crisis en una década La
crisis por la que atraviesa América Latina y el Caribe es el tercer episodio en
menos de una década en el que el ritmo de crecimiento del producto interno
bruto regional sufre una brusca caída, haciendo disminuir el producto por
habitante. Las crisis anteriores tuvieron lugar en 1995 y en 1998-1999. Todas
fueron producto de fenómenos de origen externo, lo que coloca en el vértice de
la atención el modo de transmisión de su impacto, reflejado naturalmente en
las cuentas de la balanza de pagos: el comercio y las corrientes de capital. En
este sentido, existen diferencias muy significativas entre las tres coyunturas.
Éstas se derivan del carácter más o menos global de las crisis, que a su vez
condiciona la importancia relativa del modo en que se transmite cada una de
ellas, sus repercusiones e incluso las respuestas de política económica. La
crisis de 1995 no fue de carácter global. Su origen se localizó en un solo país
(México) y por ello su transmisión no se dio por la vía comercial, sino por
la financiera. La devaluación del peso mexicano, en diciembre de 1994, provocó
salidas de capital en varios países y la suspensión virtual del financiamiento
externo voluntario. A la larga, el único país seriamente afectado, además de
México, fue Argentina, que a su vez arrastró a Uruguay. Pero el comercio aportó
el mecanismo de ajuste a esa crisis, en un entorno de apreciable crecimiento
mundial y de masiva ayuda financiera a México y Argentina, gracias a lo cual ésta
pudo superarse en tres trimestres. La
que se originó en Asia en la segunda mitad de 1997 presentó un carácter
intermedio en cuanto a su origen y alcance. Los efectos de transmisión a través
del comercio fueron considerables, pero su impacto se hizo sentir sobre todo por
la vía financiera. Los primeros se concentraron en la baja del precio de varias
materias primas de importancia para la región, como el petróleo, otros
minerales y varios productos agrícolas. Las perturbaciones financieras
originadas en Asia se acentuaron con la moratoria y devaluación adoptadas en la
Federación de Rusia en agosto de 1998, lo que profundizó la crisis en 1999,
dejando una estela de inestabilidad financiera que perdura en la actualidad. El
rápido ritmo de crecimiento de la economía estadounidense tuvo, por el
contrario, efectos comerciales positivos para México y Centroamérica, lo cual
hizo que la crisis se concentrara en los países sudamericanos. A
diferencia de las anteriores, la actual es una verdadera crisis global,
desencadenada por una profunda desaceleración de la economía mundial iniciada
en el país con mayor influencia en la actividad económica mundial y regional.
Por consiguiente, su transmisión tiene lugar fundamentalmente por medio del
comercio y se manifiesta en una desaceleración o contracción de los volúmenes
exportados, así como en una caída de los precios de las materias primas que
afecta a todos los países. El
carácter primordialmente financiero de la transmisión de las dos primeras
crisis y la situación en que se encontraban los países, embarcados en
programas de estabilización con anclas cambiarias, restó margen de maniobra a
las autoridades económicas. La restricción del financiamiento externo hizo
inevitable enfriar la demanda, en lo que fue esencialmente una respuesta procíclica
de la política económica. Debido al carácter global de la crisis actual, las
medidas nacionales para mejorar la competitividad externa y reactivar la demanda
interna, por deseables y necesarias que sean, no son suficientes para lograr los
resultados deseados. Todo ello apunta a la necesidad de complementar las políticas
nacionales con medidas en otros dos niveles, el internacional y el regional,
sobre la base de una comprensión cabal de los distintos factores en juego en
cada circunstancia. Fuente:
CEPAL, Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, 2001
(LC/G.2153-P), Santiago de
Chile, diciembre de 2001. Publicación de las Naciones Unidas, N° de venta:
S.01.II.G.182. Efectos de la Globalización en el sur de la provincia de Santa Fe. A
mediados de la década del noventa la ciudad de Capitán Bermúdez centro del
Cordón Industrial del Gran Rosario vivió su epicentro en la crisis de la
Globalización. La
apertura del MERCOSUR y mercado externo enero la crisis que en igual medida
afecto a todo el país. En
Cap. Bermúdez la desocupación en 1994 alcanzaba niveles del 40% como
consecuencia de que la mayor parte de la población vivía del sector
industrial. No solo de las industrias locales sino también de las demás
integrantes del Cordón. Con
respecto a la seguridad pública los delitos contra la propiedad se mantienen
constantes, en cambio aumentaron mucho los delitos contra las personas.
Tasa
de delincuencia, por departamento. Fuente:
Enc. Perm. De Hogares, IPEC De
acuerdo a la información aportada por el último Censo Económico Nacional los
datos de la industria según la actividad en la localidad de Capitán Bermúdez
son los siguientes:
Fuente:
MAGIC. Aquí
podemos ver el descenso en los Establecimientos Industriales.
Establecimientos
Industriales según Departamento. IPEC En
las calles céntricas algunos inmuebles se encuentran en venta o alquiler, pudiéndose
atribuir ésto a los cambios generados en la industria. Datos obtenidos reflejan
que solo un 25% abona la Tasa General de Inmuebles. La
ciudad presenta diferentes estructuras edilicias según los barrios. Los
barrios más carenciados de la ciudad, Copello, Batallán (Zanjón) y Argumedo
han experimentado
un vertiginoso crecimiento espacial producto de los movimientos interprovinciales,
especialmente provenientes del norte del país. Son
varias las familias que no pueden alquilar y se van a vivir con familiares;
otras se trasladan por cuestiones laborales. Un
ejemplo de esto último es el traslado que sufrió en 1994, la industria
Colgate- Palmolive, desde Granadero Baigorria a Llavallol. Entre los 85
trabajadores -la mayoría con edad superior a los 45 años-, muchos eran de
ciudades vecinas, entre ellas Capitán Bermúdez. La
situación vivida por los empleados se refleja perfectamente en lo expresado por
uno ellos en el momento del cierre de la industria: "No sabemos qué vamos
a hacer; nos han ofrecido ir a vivir a Llavallol para seguir trabajando, ¿pero
a usted le parece que a esta altura de nuestras vidas vamos a dejar este lugar,
donde nacimos, nos casamos y tuvimos hijos?" A
raíz de los cambios que se han dado en los últimos años, en la política
industrial santafesina, el porcentaje de desocupados se incrementa. En
agosto de 1994 afirmaba Edgardo Quiroga, perteneciente al gremio de los
municipales y encargado de la conducción de la CGT de San Lorenzo: "Santa
Fe tiene la peor política industrial, que es no tener política" . La
planta de Porcelanas Verbano instalada en la ciudad, cerró sus puertas el 17 de
octubre de 1991, tras presentarse en quiebra debido a la competencia de las cerámicas
chinas. Este cierre significó un golpe muy duro al cordón industrial y a los
250 empleados y obreros que trabajaban allí, ya que perdieron su fuente de
sustento económico sin cobrar un solo peso de indemnización. Electroclor
antes del cierre manifestaba serios problemas en su economía. Producía PVC
(para la fabricación de caños plásticos) y soda caústica. Cuando se firma el
acuerdo del Mercosur, se comienza a ímportar soda cáustica de Brasil; la
diferencia de precios era notable, Brasil tenia en exceso por lo que la tonelada
costaba u$s 200 (estaba subvencionado), en cambio la tonelada proveniente de
Electroclor costaba u$s 800. La
empresa madre es imperial Chemical Industries y sus representantes en Argentina: Duperial,
Agroquímicos Continental, Electroclor. ICI se retiró del país por lo cual
desaparece Electroclor en 1993, quedando sin trabajo 420 personas. Celulosa
Argentina es un consorcio de veintitrés empresas liderado por el City Bank. Celulosa
contaba con cinco establecimientos localizados en: Puerto Piray, Andino, Bernal,
Zárate y Capitán Bermúdez. Esta
gran industria sufrió una fuerte ola de despidos años atrás. Por ejemplo en
el año 1992, Celulosa Andino cerró, hubo 100 afectados y en el año 1991, la
planta de Capitán Bermúdez
despidió a 210 trabajadores y en 1994 fueron 40 los retiros. Después
de los despidos algunos empleados se reincorporaron, otros prefirieron invertir
la indemnización en negocios o servicios. Algunos no fueron reincorporados.
Muchos se jubilaron debido a la edad. En
los dos últimos años más de 200 jóvenes -con estudios secundarios completos-
fueron incorporados, reemplazando a los jubilados y despedidos. Las mujeres
empleadas, trabajan en la sección alistamiento, cortando papel. La
fábrica trabaja constantemente; los turnos son de ocho horas, comienzan a las
6:00, l4:00 y 22:00. Para
el sindicato el orden de prioridades es: que haya trabajo, lugares de trabajo
seguros y finalmente el sueldo. La desocupación no solo trae problemas al que
padece la situación directamente, sino que también provoca una potencial
disminución de los ingresos de los ocupados al crear una oferta de mano de obra
con natural inclinación a aceptar cualquier trabajo, a precios inferiores, con
tal de obtener empleo. Otra situación que se soporta son las malas condiciones
de trabajo, la inseguridad y el empleo de tecnologías muchas veces altamente
contaminantes. Una
situación que se viene observando en la ciudad es una lluvia ácida que se
agrava en las
noches con mucha humedad ambiental. En numerosas oportunidades sus habitantes reclamaron
al municipio para que realice los controles de contaminación necesarios Toda
esta situación producto de esta crisis laboral, generó profundos cambios en la
estructura de la ciudad, problemas sociales, cambios espaciales. Algunas
familias también emigraron hacia otras ciudades, donde contaban con posibilidad
de trabajo y las que no, se alistan en las filas del cuentapropísmo. En
varias localidades del Cordón Industrial aumentaron por esta razón los
cuentapropistas, con objetivos similares y destinos inciertos. Esta no es una
situación aislada ya que representa uno de los tantos casos en que empleados de
las empresas que cerraron invirtieron sus indemnizaciones en pequeños Kioscos y
remisses, con la esperanza de tener un sustento económico. Si bien al principio
parecía que estos negocios iban a funcionar, el tiempo demostró que la falta
de experiencia comercial y la caida del poder adquisitivo terminaron por bajar
las persianas de los pequeños comercios. Oscar,
un ex empleado de la cerrada Cerámica San Lorenzo de 44 años cuenta: "Con
los catorce mil dólares que me pagaron de indemnización hace años se me
ocurrió ponerle un kiosco a mi señora. Y yo me compré un auto para trabajarlo
como remisse, haciendo viajes desde San Lorenzo, Granadero Baigorria, Capitán
Bermúdez, hasta Rosario. Al principio la cosa andaba bien, hasta que se armó
un lío bárbaro con los taxistas de Rosario que decían que nosotros les robábamos
viajes y el trabajo. Me amenazaron: me dijeron que me iban a quemar el coche.
Primero esta la vida, así que seguí haciendo viajes pero muchos menos y con
cuidado. Ahora ya no es rentable y el auto vale la mitad de lo que lo compré.
La inversión fue mala. Es que uno nació para trabajar, no para hacer
negocios" La
industria Verbano pertenecía a una familia real de Italia y hacia siete u ocho
años que iba a cerrar. En este último tiempo se realizó una licitación
nacional e internacional resultando adjudicada, la firma Faiard Porcelanas SA.
de Portugal, que ofreció 3,34 millones de dólares pagaderos al contado. Esto
generó en un primer momento 150 puestos de trabajo que a largo plazo alcanzará
los 300. Esta reapertura solo aliviará levemente la aguda situación que acosa
a esta ciudad. Por otro lado incentiva la esperanza sumándose a la radicación
de General Motors en Alvear. No
nos debemos engañar con análisis positivos, ya que un pequeño número de
empresas, con poco personal, realiza exportaciones que representan una
importante porción del PBI, dando cuadros estadísticos industriales no del
todo fieles. Aquí
vemos cuadros estadísticos donde apreciamos el aumento del Producto Bruto Geográfico
de la Provincia de Santa Fe, el aumento del consumo de energía eléctrica
industrial, y el aumento del desempleo.
Producto
bruto geográfico, Pcia de Santa Fe, en $ a valores corrientes.
Energía
eléctrica facturada, Pcia. De Santa Fe, 1991-1998
Fuente:
EPH, INDEC_IPEC Conclusiones La
globalización del capital y la aplicación de las políticas económicas
neoliberales, han creado condiciones para que el estallido de la crisis económica
de superproducción que se avecina tenga también carácter global. Esperemos
ver en un futuro cercano, una concientización de la sociedad contra las
consecuencias económicas de la globalización. Bibliografía: Word,
Ellen M. , "Trabajo, clase y estado en el capitalismo global" Cicolella,
Pablo J., "Reestructuración industrial y transformaciones
territoriales", en Territorio Nº 4, Instituto de Geografía, Univ. de Bs.
Aires, 1993. Taylor
P., "Geografía política", Cap. 1 El análisis de sistemas mundiales
y la geografía política. Wallerstein
Emmanuel, "El moderno sistema mundial". Reich,
Robert B., "El trabajo de las naciones", Vergara editor.1993. Quijano,
Aníbal, "Colonialidad del poder, globalización y democracia", Forum
Social Mundial Porto Alegre 2002 – http://www.forumsocialmundial.org.br Mendez
Ricardo, "Geografía económica", la lógica espacial del capitalismo
global. Diario
Clarín 14/05/94 Diario
La Capital, 08/06/95 Diario
Pagina 12, 08/08/94 Autor: Azar Jorge Acoglanis Cesar Publicación enviada por Azar Jorge y Otro Autor Contactar mailto:cesaraco@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpZpEFEyylFSsrRwfa Publicado Saturday 29 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||