Monografias | Comercio y desarrollo - Bases conceptuales y enfoque para América Latina y el CaribeComercio y desarrollo - Bases conceptuales y enfoque para América Latina y el CaribeResumen: La finalidad fundamental de este artículo es presentar una síntesis de elementos teóricos sobre comercio internacional y desarrollo. Dadas las limitaciones propias de un artículo de esta naturaleza, se incluyeron únicamente los aspectos principales. Se tuvo en mente una perspectiva actualizada y que fuese útil para las condiciones de América Latina y el Caribe (ALC). Los países definen y desarrollan sus políticas comerciales teniendo en cuenta elementos de criterio entre los que se incluyen procesos de regionalización e integración.(V) Índice 2.
Argumentos básicos 3.
Desarrollo y comercio: conceptos básicos 4.
Política económica e ilustraciones 5.
Integración regional 6.
Bibliografía 1. Introducción La
finalidad fundamental de este artículo es presentar una síntesis de elementos
teóricos sobre comercio internacional y desarrollo. Dadas las limitaciones
propias de un artículo de esta naturaleza, se incluyeron únicamente los
aspectos principales. Se tuvo en mente una perspectiva actualizada y que fuese
útil para las condiciones de América Latina y el Caribe (ALC). 2. Argumentos básicos Primer
argumento: teóricamente, en particular desde el punto de vista de los
fundamentos económicos, el libre comercio tiende a promover bienestar, mejor
colocación de recursos y eficacia, además de inducir ventajas comparativas y
competitivas entre naciones. Sin embargo, y debido especialmente a los obstáculos
que muchos de los países establecen para el libre comercio -en especial las
naciones más desarrolladas con medidas que incluyen subsidios y mecanismos no
arancelarios- el bienestar que se puede derivar de las prácticas del comercio
mundial no se alcanza plenamente en la actualidad. Un
segundo argumento se refiere a los procesos de integración en el contexto del
comercio y desarrollo. Se considera que la integración en general, dentro de
las modalidades de regionalización, tiene tres dimensiones fundamentales. Una
de ellas se refiere a la secuencia más bien sistémica y secuencial en que se
plantean las diferentes fases de la integración siguiendo los postulados clásicos
en la materia. De esa manera se pasaría de acuerdos preferenciales de comercio,
áreas de libre comercio, uniones aduaneras, y mercado común, para llegar a la
etapa de unión económica. El ejemplo más connotado es el de la Unión
Europea. Una
tercera dimensión de la integración esta dada por el rasgo de avance
consistente o reversibilidad de los acuerdos. En el caso europeo los avances se
han ido consolidando a medida que se promovían otros niveles de la integración.
En los casos de los diferentes tratados de ALC se han tenido logros positivos,
pero también retrocesos en los resultados alcanzados. Se evidencia una mayor
reversibilidad en los procesos. El ALCA, dadas las tendencias que posee, podría
fácilmente barrer con los logros de muchos de los acuerdos subregionales. Los
países, a fin de profundizar su integración, más allá de los fines del ALCA,
deberían establecer mecanismos de mayor profundidad, tal el caso de los temas
migratorios, coordinación económica y libre circulación de factores
productivos en general. En
términos de vulnerabilidad, uno de los sectores especialmente más sensible a
los efectos del ALCA y los patrones de "libre comercio", al estilo de
los que crean obstáculos a la libre competitividad por parte de los naciones más
desarrolladas, es la agricultura. Los países en desarrollo tenderían a
destruir su base productiva básica, la alimentaria. Con ello están a merced de
procesos incluso de carácter político, asociados a la producción y
comercialización de alimentos por las naciones más avanzadas. Eso retribuye más
poder a los países centrales mientras las naciones menos desarrolladas se
especializan en la producción y exportación de postres -por ejemplo café, azúcar
y banano- o bien en productos de poco valor agregado y alta perecibilidad y
elasticidad en la demanda, tal el caso de flores y ornamentales. Ejemplos de
esta situación en ALC se encuentran en México y Colombia, para sólo mencionar
dos de los casos más conocidos al respecto. Un
cuarto argumento respeto a la OMC, en general, se refiere a que la
institucionalidad que ahora se tiene y los mecanismos de negociación que se
impulsan representan cierta mejora para los países en desarrollo. Sin embargo aún
se está lejos de tener las condiciones para un desarrollo favorable y
sostenido. Los países en desarrollo necesitan procurar mejores condiciones en
la estructura de sus exportaciones, posibilitar un fortalecimiento de sus
patrones de acumulación de capital que se traduzcan en oportunidades para la
población, en mejoras sociales generalizadas para todos los grupos sociales y
en la utilización sostenida y racional de sus sistemas de recursos naturales,
especialmente de aquellos de carácter renovable. En
términos de participación en el comercio exterior, ALC pasó de 12 por ciento
en 1950 a 5 por ciento a fines de la década de los noventas. La actual
globalización integra a las naciones más avanzadas y a los grupos que, dentro
de las naciones en desarrollo, logran insertarse en la nueva dinámica económica,
pero margina en general a muchas naciones como unidades, y grupos sociales
especialmente en lo económico. Se trata de una globalización segregante. 3. Desarrollo y comercio: conceptos básicos La
definición de desarrollo que será utilizada aquí tendrá un nivel general
cuando se reconoce que la misma se basa en hacer real lo que es potencial en lo
individual o bien en conglomerados sociales. Esta definición es posible
aplicarla a diferentes niveles de integración en lo social, ya sea en
individuos, familias, grupos, regiones dentro de un país, paises en particular
o regiones internacionales. Para el caso de este documento la referencia que se
hará es hacia el desarrollo latinoamericano y las relaciones comerciales. En
términos más específicos se entenderá como desarrollo, la condición de vida
de una sociedad en la cual las necesidades auténticas de los grupos y/o
individuos se satisfacen mediante la utilización racional, es decir sostenida,
de los recursos y los sistemas naturales. Para ello se utilizarían tecnologías
que no se encuentran en contradicción con los elementos culturales de los
grupos involucrados. Este concepto integra elementos económicos, tecnológicos,
de conservación y utilización ecológica, así como lo social y político. La
esfera de poder, dentro del contexto social se hace necesaria como forma
organizativa y de cohesión legítima, legal y funcional dentro de grupos
sociales y como instancia de toma de decisiones entre individuos. Por
otra parte el desarrollo establecería una condición de acceso a los servicios
sociales y a la participación social activa. En el primero de los casos se hace
referencia a los sistemas de educación, y a la satisfacción de las necesidades
de sobrevivencia en términos de alimento, vivienda, vestido, salud y seguridad.
En el caso de la participación social activa se refiere a la capacidad del
individuo y de las instituciones sociales a garantizar que las agrupaciones de
poder sean instancias de intermediación entre los sujetos y actores en la toma
de decisiones. De
conformidad con los conceptos dados a conocer como fundacionales en términos
del desarrollo por la Organización de Naciones Unidas -ONU-, en su Informe
Anual de Desarrollo Humano de 1990, se tiene que el desarrollo en general es
basicamente un proceso de vida que permite contar con alternativas u opciones de
selección para las personas. Las aspiraciones de las personas pueden ser
muchas, pero fundamentalmente se refieren a tres: (a) la búsqueda de
conocimientos; (b) la posibilidad de tener una vida prolongada y saludable; y
(c) tener acceso a los recursos que permitan un aceptable nivel de vida. Es a
partir de estas tres finalidades que se derivan muchas otras. Uno
de las principales características de los conceptos de la ONU es la reafirmación
que las medidas macroeconómicas centradas en aspectos de producción y su
relación con las poblaciones -caso de ingreso per capita-, tienen limitaciones.
Entre estas limitantes se encuentra la evidencia de que el desarrollo si bien es
cierto implica la posesión económica hasta cierto nivel, no se reduce sólo al
aspecto de riqueza. Se hace énfasis en que el desarrollo humano incluye dos
facetas complementarias. Una de ellas es la formación de las capacidades
humanas. La otra, que esas capacidades puedan ser ejercidas en las diferentes
esferas de la vida: económica, social, cultural o política. Por
otra parte, en términos de crecimiento económico, uno de los fundamentos en
que se basa el aumento de producción y los patrones de acumulación de capital
de los países más avanzados, es la capacidad de desarrollar nuevas líneas de
producción y nuevas especializaciones. Es decir, que promueven y fortalecen,
además de una ventaja comparativa, una ventaja competitiva. En un contexto dinámico,
las ventajas comparativas son resultado de una política previamente diseñada y
adaptada a condiciones nacionales y globales específicas. Estas aparecen ser
las bases que promovieron y fortalecieron los países desarrollados con el
impulso al sector manufacturero y de alta tecnología. Estos son también
componentes claves en la interpretación del surgimiento y reforzamiento de los
sectores productores de alto valor agregado en naciones de reciente
industrialización. Uno
de los postulados fundamentales más conocidos es la ley de ventajas
comparativas. De conformidad con la misma, aunque una nación posea la ventaja
absoluta en la producción, por ejemplo de dos bienes, no necesariamente tendrá
la ventaja comparativa. De esa cuenta, el libre comercio puede rendir beneficios
para ambas. Un ejemplo: supongamos que una nación (A) con mayor nivel de
industrialización necesita 20 horas para producir un auto y 1 hora para
producir una camisa. Otra nación (B), en contraste, requiere 200 horas para
producir un auto y 4 horas para producir una camisa. Si
no existen relaciones comerciales entre las naciones A y B, la nación A
requerirá de 20 camisas para completar el "valor" de un auto, y cada
camisa tendrá el equivalente en "costo" de 1/20 autos. En la nación
B, el "costo" de cada auto será de 50 camisas y cada camisa tendrá
el "costo" de 1/50 autos. La Tabla 2.1 ilustra estas condiciones. Tabla
2.1 País Producción
Autos (hrs) Producción Camisas
(hrs) "costo" 1
auto "costo" 1
camisa A 20 1 20
camisas 1/20
auto B 200 4 50
camisas 1/50
auto Si
no existe comercio en las condiciones expuestas de los países o naciones A y B,
ambas sociedades desaprovechan una mejor utilización de sus recursos. Por
ejemplo, B en lugar de gastar 50 camisas por un auto, puede adquirir un vehículo
por el equivalente de 20 camisas, si lo compra a A. Complementariamente, A en
lugar de retribuir a la industria de camisas con 1/20 de auto dentro de su
propio país, puede dar 1/50 de vehículo por cada camisa, si lo adquiere en B. De
manera que aunque A presenta la ventaja absoluta en la producción de ambos
bienes, no tiene la ventaja comparativa en ambos. El llevar a cabo prácticas de
libre comercio auténtico, haría que los recursos fuesen mejor asignados: A
tendría beneficios comprando camisas en B, y B se beneficiaría comprando autos
en el país A. Además
de la ley de las ventajas comparativas, otro postulado teórico en función del
comercio, es el teorema de Heckscher-Ohlin. El mismo tiene como argumento
central el hecho de que un país exporta los bienes que puede producir a un
costo determinado, en términos monetarios inferiores al resto del mundo. Estos
costos dependen de los precios relativos de los factores de producción y estos
precios dependen a su vez, de la abundancia relativa de ese factor de producción
en el país. De conformidad con este teorema, un país exportará los bienes
para cuya producción se utilizan intensamente los recursos relativamente
abundantes en ese país e importará productos que utilizan con intensidad de
factores que son escasos. Otro
de los aportes conceptuales es la aplicación del postulado Heckscher-Ohlin
utilizada por Krueger en 1977. Esta adaptación del modelo se refería a la
situación de países que se agrupan mediante integración comercial y los
cuales tienen una mayor dotación de mano de obra por unidad de capital que la
existente en el resto del mundo. De acuerdo a esta adaptación el proceso de
integración tenderá a aumentar la producción de bienes más intensos de
capital en el comercio intrarregional, que los bienes de exportación a terceras
naciones. Tanto la adaptación de Krueger como las modalidades de promoción y
fortalecimiento de ventajas competitivas, son planteamientos que nos ayudan a
comprender más el vínculo entre comercio y desarrollo, y la formulación de
políticas comerciales a nivel nacional. Otro
aporte conceptual, acerca del comercio y el desarrollo, es el que se refiere al
teorema de Stolper-Samuelson. Este planteamiento indica que cuando se hace una
comparación de los patrones y de las estructuras de redistribución en dos países,
los coeficientes de retribuciones, por ejemplo, para el capital y para las
ganancias pueden ser iguales. Pero cuando hay un cambio en la retribución
total, en el país que se utiliza más el factor de producción que se ha
beneficiado, éste tiende a verse drástica y favorablemente beneficiado en la
retribución. Es decir, se mantiene el coeficiente pero la retribución absoluta
del factor aumenta más que proporcionalmente en relación con la retribución
total. Un
ejemplo a fin de aclarar un resultado derivado del postulado Stolper-Samuelson.
Existen dos países A y B, en los cuales en un primer momento, la retribución
en términos de utilidades, para sus industrias es la siguiente: Con
base en las condiciones anteriores, en ambas naciones o países, las variables
uc y s presentan el mismo valor: 2. En
estas nuevas condiciones, en un segundo momento, las variables del modelo tendrán
los valores de s = 1; y uc = 3.5 -lo que se obtiene como resultado de la
resolución del sistema de ecuaciones simultáneas. Nótese que las utilidades
al capital han crecido, de manera que esta sería una implicación del cambio
tecnológico repercutiendo en términos de "ganadores" y
"perdedores" ante procesos de innovación y tomando en cuenta nexos
comerciales. La tecnología tiene una característica muy importante y las
retribuciones afectarían los procesos económicos y políticos respecto al
establecimiento de líneas de producción y comercio entre naciones. 4. Política económica e ilustraciones A
partir de los años cincuenta, ALC llevó a la práctica la política de
industrialización por substitución de importaciones (ISI). Esta fórmula que
constituyó un eje de desarrollo para la región, dominó en muchos países
hasta fines de los años setenta y principios de los ochenta, cuando da inicio
la aplicación de planes de ajuste macroeconómico. Estos últimos fueron
consecuencia, entre otras razones, de la generación del problema de la deuda
externa en la región. La ISI, en contexto de avances de procesos de integración,
especialmente en Centro América y los países andinos, posibilitó modalidades
de acumulación de capital en donde los aranceles favorecieron la protección de
productores dentro de los mercados domésticos, a la vez que significaba
ingresos fiscales para los gobiernos. Un
análisis más profundo de la ISI escapa a los fines de este documento. No
obstante, es de señalar que si bien es cierto se posibilitó alcanzar ciertas
cuotas de desarrollo y de inversiones en el área, los procesos de liberalización
que posteriormente se establecieron, se llevaron a cabo más por el lado de las
importaciones que de las exportaciones. Esto contrasta hasta cierto punto con la
inserción que en tal sentido llevaron a cabo países de reciente
industrialización en Asia. Estos últimos tendieron más a liberalizar las
exportaciones. Conviene
agregar aqui las críticas hacia los procesos de industrialización por
substitución de importaciones (ISI) especialmente desde una perspectiva
propiamente economicista, sin tener en cuenta significativos elementos de análisis
político y de consideraciones de vulnerabilidad externa. Dentro de las esas críticas
se encuentra el señalamiento de que los consumidores deben pagar altos precios
por los productos. Además se desaniman las exportaciones, se promocionan
inversiones en líneas de capital intensivo, a la vez que no se promueve que las
empresas alcancen, en el menor tiempo posible, estandares de competitividad
internacional. A eso se agrega el señalamiento de que la ISI favoreció el
mantenimiento de resultados negativos en la balanza comercial, con influencia en
la cuenta corriente de la balanza de pagos. Hoy día ALC, con la histórica
excepción de Venezuela, tiene número deficitarios en la cuenta corriente, pero
las razones para ello gravitan más en relación con liberación de
importaciones, a pesar de haber promovido más decisivamente los flujos de
exportación. En
lo que respecta a la relación entre exportaciones y crecimiento económico, una
de las más importantes posiciones se deriva de los planteamientos neoliberales.
De conformidad con las ideas centrales de la perspectiva neoliberal, la promoción
de exportaciones por medio de diferentes medidas macroeconómicas -que incluyen
la depreciación o devaluación de las monedas- está orientada a generar mayor
crecimiento, empleo y mejora en la balanza comercial siguiendo un contexto
general de política "hacia afuera". Estas recomendaciones de politica
para el desarrollo con base en los mercados externos, se fue haciendo mas
recomendable en especial, para economías que mostraban importantes y
persistentes problemas de deuda externa. Complementariamente a esta promoción
de exportaciones, muchos gobiernos establecieron politicas economicas de carácter
fiscal y monetario con el fin de controlar los deficits estatales y niveles
inflacionarios. Las
medidas de promoción de exportaciones incluyeron devaluación o depreciación
de las monedas. Esto tuvo un efecto negativo en cuanto a restringir la demanda
efectiva en los mercados domésticos y empobrecer a amplios sectores. Se llegó
a empeorar los indicadores sociales de muchas naciones de ALC (Cardoso, 1992).
El conjunto de medidas neoliberales repercutió en restringir el mercado interno
de las naciones como motor impulsor del crecimiento económico. Khan,
Mohsin, Villanueva y Delano han estudiado la relación entre las políticas de
fomento de exportaciones y el crecimiento económico en una muestra de 23 países
en desarrollo. Su estudio, el que toma como base el período de 1975 a 1987,
encontró que la tasa de crecimiento del ingreso por persona fue
significativamente más alta y tuvo un efecto positivo relacionado con: (i)
componentes de exportación de las economías nacionales; (ii) la tasa de
inversión nacional expresada la misma en términos de la formación de capital
fijo. Estos autores también concluyeron que la expansión monetaria en los
sistemas macroeconómicos tuvo un impacto negativo en el crecimiento económico. Estos
resultados, sin embargo no tienen aceptación generalizada. En un estudio
respecto al crecimiento económico y las exportaciones, Helliner tomó en
consideración países menos avanzados especialmente de la región subsahariana
del Africa, durante el período 1960-1980. El estudio no encontró ninguna
relación estadística significativa entre cambios en las exportaciones y
aumento de la producción de los países. Aún más, las tendencias de
relaciones que se identificaron fueron negativas. Empero, en este
caso es necesario evaluar hasta que punto los países bajo estudio, de una
manera consistente, estaban aplicando políticas de promoción de exportaciones.
Otro aspescto también a considerar, es si tales naciones fueron capaces de
compensar los aumentos significativos de los precios del petróleo de 1973 y
1979. Michaely
señala que la relación positiva entre crecimiento económico y exportaciones
es mayor en la medida que los países tienen un algo grado ya adquirido de
desarrollo económico y social. Esta relación es menos significativa, casi
inexistente, en países pobres. En los países más desarrollados se tienen
mejores condiciones de mercado, las cuales incluyen mayor producción en términos
de valor agregado, más expansión de la demanda del mercado interno, y una
mayor eficiencia en el contexto institucional. Debido
no sólo al comportamiento que tienen en la práctica los fundamentos de los
modelos económicos, sino también, y muy especialmente, a la situación de la
política económica y las condicionantes objetivas, los países en desarrollo
enfrentan escenarios muy distintos a los supuestos teóricos y que operarían en
mayor grado para los países más desarrollados. De conformidad con Ricardo
Ffrench-Davis los principales rasgos que enfrentan los países en desarrollo en
el escenario económico internacional son: c)
Condicionamiento de los mercados mundiales respecto a negociaciones y factores
complementarios. En especial los países de menor desarrollo relativo enfrentan
escenarios en los cuales disminuye su capacidad de negociación y de influencia
en los mercados internacionales. De allí que la integración y la coordinación
en la negociación sean factores que pueden disminuir la dependencia de
condicionantes y aumentar la interdependencia. Existen, no obstante, factores
complementarios que limitan la capacidad de negociación. Por ejemplo, la deuda
externa y las condicionantes de los planes de ajuste, lo que ha limitado la
eficacia negociadora de los países con mercados pequeños, tanto en América
Latina como en otras regiones de desarrollo. Uno
de los casos ilustrativos donde pueden evidenciarse repercusiones de lo anterior
es con respecto a tratados comerciales en Latinoamérica. De conformidad con las
características del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y
su potencial generalización a toda la región de América Latina y el Caribe,
mediante el ALCA, tal opción representa grandes riesgos para la estabilidad
económica de la región y para mantener un mínimo de protección ante la ya
alta vulnerabilidad económica de los países de ALC. Esto
es así, entre otras cosas, porque es poco probable que Estados Unidos abra
efectivamente sus mercados. Además, Estados Unidos mantiene fuertes subsidios a
la producción, sobre todo, agrícola, en particular de alimentos. Esos
elementos promoverán, como ya está ocurriendo en el caso de México, la
incapacidad de producción de alimentos por parte de los países de ALC, de
manera que la vulnerabilidad económica externa se verá aumentada. De
hecho, con una integración tipo ALCA como se puede vislumbrar, las pequeñas y
medianas empresas serán de las más afectadas y sobre todo, la agricultura
tenderá a ser desmantelada. Los alimentos son un arma estratégica, es decir,
la capacidad de venta de alimentos de un país constituye un importante elemento
político en el escenario económico internacional, de allí que los países más
desarrollados no duden en mantener subsidios a su propia producción agrícola,
por montos más allá de 390 mil millones de dólares al año, es decir, más de
mil millones diarios. Con
ello los países de ALC, para sólo referirse a este punto, quedarán como
exportadores de productos que no son estratégicos ni demasiado importantes en
el consumo internacional, tales como flores y ornamentales. Esta es la
tendencia, aún sin el ALCA en los casos de Colombia, Costa Rica y hasta cierto
punto de República Dominicana. En México, por ejemplo, el TLC aceleró el
proceso iniciado en 1970 en términos de la integración económica con Estados
Unidos. De 120 empresas instaladas en las fronteras, se pasó a más de 3.700 en
el año 2000 y en ese período el salario creció de 100 dólares semanales a
200. Sin
embargo, en el período de 2000 a 2002 se ha registrado que unas 500 empresas se
han trasladado a China y Vietnam donde el salario es de 0.25 dólares la hora
contra 3 dólares en México. Unos 250.000 trabajadores mexicanos se habrían
quedado sin empleo. Es cierto que es más barato transportar las mercaderías de
México a Estados Unidos que de China y de Vietnam, pero la gran diferencia en
el pago del salario hace aún rentable el hecho de trasladar desde el sudeste
asiático o del Lejano Oriente hacia Estados Unidos. Debe
tomarse en cuenta además, que las empresas maquiladoras no se articulan
exactamente con mucha intensidad con el mercado interno de los países. Además,
las industrias que se establecen con mayor valor agregado, que surgen del
proceso científico y tecnológico aumentan la relación de intensidad de
capital respecto al empleo y disminuyen la retribución al empleo como tal, en
particular, el empleo no calificado. Si
se toma el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como
un indicador respecto a la tendencia de estructuración y repercusiones del
ALCA, es importante señalar aspectos de la articulación de las empresas a la
economía nacional, en este caso la economía mexicana. El crecimiento de la
capacidad exportadora de México, que para 2001 corresponde casi al 50 por
ciento de la capacidad exportadora de ALC, no es exactamente un reflejo del
desarrollo de la industria mexicana. La tendencia es que el contenido mexicano
en las exportaciones se reduce. En 1983 las exportaciones tenían un 85.9 por
ciento de contenido nacional, incluyendo maquilas, en 1996 ese contenido era de
41.8 por ciento. En
las exportaciones no provenientes de maquiladoras, en 1983, el 91.4 por ciento
correspondía al contenido nacional. En 1996 ese contenido era de 37 por ciento.
En las exportaciones de maquila contando el aporte de la mano de obra en 1983,
el contenido nacional era de 22.4 por ciento, y de 17 por ciento en 1996. Si se
excluye la mano de obra, el contenido nacional era de 2 por ciento. Otro
de los aspectos a tomar en cuenta son las cláusulas de exclusión de
cumplimiento del tratado de la integración, que aún legalmente en el marco de
la OMC pueden realizarse. Puede haber discriminación en función de la
integración, el Artículo XXI abre la posibilidad del incumplimiento a partir
de las razones de la seguridad nacional de los Estados. Existen otros artículos
más que legalmente permiten obstáculos al libre comercio: con base en el XII,
se puede realizar a fin de salvaguardar aspectos de la balanza de pagos, el XVI
se refiere a subsidios, el XIX permitirá proteger la industria local, y el XX
posibilita restricciones en función de objetivos no económicos directos, tales
como los relacionados con salud y seguridad. Con
base en las tendencias y las formas de negociación, el ALCA implica graves
riesgos para ALC. Esencialmente tendría repercusiones respecto a: (i)
detrimento en los patrones de desarrollo propio de la región; (ii) obstáculo
al avance o consolidación de los procesos de integración regional; (iii)
aumento de la vulnerabilidad externa de los países; y, entre otros aspectos,
(iv) baja capacidad en la seguridad alimentaria. Con esas consideraciones en
perspectiva, el ALCA puede transformarse rápidamente de ser no sólo la "única"
opción que tiene América Latina, sino la peor que puede ejecutar en función
de un concepto de desarrollo integral, sostenible e incluyente, a mediano o
largo plazo. Puede debilitar significativamente la consecución de un desarrollo
propio de la región, en donde el aumento de la producción y la productividad
no implique también el mantenimiento o aumento de población viviendo en
condiciones marginales o de pobreza. 5. Integración regional Fundamentos (a.1.) Mayor poder de negociación; y (a.2.) Mayor capacidad de atracción de recursos
internacionales y de reinversión. Esto último se encuentra muy relacionado con
la capacidad de los mercados internos, la demanda efectiva de la población y la
estabilidad históricos de flujos financieros externos. (b.1.)
Mayor aprovechamiento de economías de escala en la producción; Una
segunda dimensión sería si la integración se logra o no, en términos
profundos. Es decir si afecta o no de manera sostenida y significativa,
estructuras productivas importantes de las economías y la actuación de los
gobiernos. Tal y como ha sido mencionado en la exposición de argumentos de la
introducción de este libro, como en lo relativo a casos ilustrativos más
arriba, el ALCA es un tratado comercial limitado en los alcances de las fases de
integración -primera dimensión- pero tiende a tener gran profundidad en las
esferas económica y politica de los países. Ese acuerdo establecería
significativas restricciones a la capacidad de acción de instituciones públicas
en función de alcanzar condiciones para un desarrollo sustentable en la región. La
tercera dimensión de la integración sería el carácter reversible o no
reversible de los acuerdos, es decir, hasta qué punto los países se
comprometen a un acuerdo y lo mantienen. Hasta que punto construyen
secuencialmente los procesos de integración. Por ejemplo, tanto en el caso de
Europa o como en el caso de América Latina, se ha llegado a establecer
aranceles comunes. Con ello se aproximan las características para la conformación
de una unión aduanera. En el caso europeo los acuerdos se han mantenido y
profundizado, no así en varios de los casos latinoamericanos. Se trata de
logros, pero que en el ámbito de América Latina han tendido a ser reversibles. Con
todo, y respecto a procesos de integración, la región no ha sido ajena a este
tipo de experiencias. Desde los años cincuenta se desarrollaron los primeros
planteamientos. Estos propiciaron ya en los sesenta la creación del Mercado Común
Centroamericano y del Pacto Andino. En los setenta se formó la Comunidad del
Caribe (CARICOM). Durante los ochentas, con motivo de la aplicación de planes
de ajuste y de la transferencia neta de recursos fuera de la región, América
Latina y el Caribe tuvo un período de estancamiento relativo de los procesos
integracionistas. En
los noventa se forma el MERCOSUR siguiendo una modalidad más abierta en un
bloque de integración que incluye a dos de las más grandes economías de la
región (Brasil con 35 por ciento de la producción regional total anual y
Argentina con 14 por ciento de tal indicador). En 1975 en el contexto de la
institucionalidad regional, surge la conformación del Sistema Económico
Latinoamericano (SELA), como un organismo latinoamericano y caribeño de
consulta, cooperación, coordinación y promoción económica y social. En la
actualidad el SELA está constituido por 28 Estados Miembros. La
primera mitad de los años noventa fue promisorio en cuanto a logros
integracionistas. La segunda parte de la pasada década fue el escenario en el
cual los esfuerzos de la integración no avanzaron debido a las condiciones de
crisis prevalecientes: desde los efectos de la devaluación mexicana de
diciembre de 1994, hasta la volatilidad de precios de petróleo, pasando por los
embates de la crisis financiera originada en el verano de 1997 en el Sudeste Asiático
y últimamente por las repercusiones de la crisis argentina. Tipos
de regionalismo en integración Tanto
los regionalismos como versión incompleta del proceso de integración llevado a
sus consecuencias más desarrolladas, o como diferentes modalidades de acuerdos
comerciales, ya sea dentro de países pequeños o de estos con economías más
grandes, tienen entre sus finalidades aprovechar las ventajas generales de la
integración. Estos fines, tal y como se mencionó anteriormente, se identifican
en cuatro puntos: (a) la unificación de mercados efectivos a fin de ampliar
zonas de demanda; (b) establecimiento de economías de escala; (c)
aprovechamiento de complementariedades productivas; y (d) capacidad de generar
un mayor poder de negociación frente a otras naciones fuera del tratado. Este
último punto tiene más relación con variables políticas y de infraestructura
institucional. El
primer regionalismo surge en Europa con el Tratado de Roma y la creación del
BENELUX, el tratado de integración entre Netherlands, Bélgica y Luxemburgo,
desde los planes iniciales de 1948 hasta la concreción en 1957. En América
Latina a este primer regionalismo corresponden los esquemas de integración del
Mercado Común Centroamericano (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y
Nicaragua) el cual comienza a operar en 1961. Con
la adopción de medidas de protección de industrias, medidas que en muchos
casos duraron más allá de lo previsto, se tendió en ciertas áreas, a la
desviación de comercio más que a la creación del mismo. Este tipo de
regionalismo más común entre las naciones en vías de desarrollo, dió paso a
los regionalismos más abiertos o "hacia afuera" que ya se proponen
desde la década de los ochentas. De
conformidad con lo expuesto por Pérez (2001), el segundo regionalismo tiene
como ejemplo el Acuerdo de Maastricht de diciembre de 1991. Se trata de un
acuerdo comercial en el cual las economías que interactúan promueven entre
ellas una mayor circulación de bienes, en tanto que fortalecen un descenso en
los aranceles para los productos fuera de la región del acuerdo. Se trata de un
tipo de integración que apoya más la competencia entre las industrias y la
creación de comercio. Sin
embargo es de tomarse en cuenta que el caso europeo se refiere a economías más
desarrolladas. Por tanto, muchos de los aranceles tanto internos como externos,
especialmente cuando se analiza la dimensión del valor del comercio, se aplican
a sectores productivos que tienen mayor valor agregado. Además muchos de los
sectores considerados claves y estratégicos para las economías, continúan
protegidos y subsidiados. Ejemplo de esto último, la agricultura. El
tercer tipo de regionalismo tiene también bastante apertura externa y se basa
en la existencia de producciones competitivas de bienes en el comercio mundial.
Este regionalismo fue llevado a cabo en los países asiáticos. Varias características
los distinguen, especialmente el hecho de que su apertura -no inaugurada con el
establecimiento de este tipo de integración regional- les ha hecho desde antes,
insertarse con aceptables niveles de competencia en los mercados
internacionales. Estas naciones, más que liberar las importaciones, como ha
sido el caso de la política latinoamericana, lo que hicieron fue liberar las
exportaciones (Ffrech-Davis, 1999). Esa
participación en el mercado mundial se encuentra ligada a los grandes centros
de demanda del planeta, en particular con Japón y Europa. Se considera que este
tipo de regionalismo es consistente con el desarrollo de políticas de
industrialización abierta. En
el tercer tipo de regionalismo se distinguen (a) acuerdos preferenciales de
comercio; (b) políticas de estabilización; y (c) promoción de las inversiones
con garantías de tipo jurídico. En los aspectos específicos de este último
rasgo, referente a seguridades jurídicas, surge el temor de que los contenidos
-como parte del ALCA- contribuyan a desmantelar la capacidad de acción de los
gobiernos latinoamericanos en función de intereses exclusivos de empresas
transnacionales y corporaciones financieras. En concreto muchos de los temores
de esta inclusión del regimen de inversiones, se refieren al establecimiento de
cláusulas relacionadas con el Acuerdo Multilateral de Inversiones. El
cuarto tipo de regionalismo se origina fundamentalmente en el acuerdo comercial
entre países de gran desarrollo económico con naciones menos avanzadas. En
este tipo de regionalismo se reafirma con mayor grado la apertura comercial. De
conformidad con la teoría clásica del comercio y la economía formulada por
Smith, y modificada por Ricardo, el país de mayor desarrollo buscaría ampliar
el tamaño de su mercado. Sin embargo también pretendería ampliar su frontera
de producción. Los
países más pequeños buscarían generar un mayor crecimiento económico a
partir de su integración con las economías más desarrolladas. Se trata de un
tipo de regionalismo que áun no posee ejemplos completos en cuanto a ser
llevados a la práctica, con la excepción del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN). Allí participan economías desarrolladas como Estados Unidos
y Canadá, con México, una economía en desarrollo. Una de las razones es que
varias de las integraciones siguen un patrón más bien complementario en cuanto
a la división subregional de la producción, o bien acuerdos de cooperación y
de apoyo de las economías más desarrolladas a las naciones con economías
pequeñas. La
característica de que este tipo de regionalismo promueva una división
internacional de la producción y de que la misma se pueda concretar en el ALCA
a manera de generalización de producción de industrias ligeras o de maquila en
varios países, crea temores. Con ese patrón sería difícil alcanzar niveles
de desarrollo económico incluyente y sostenido, relativamente rápidos en ALC. Si
esto ocurriera como una extensión de la notable proliferación de maquilas en México,
este último país debería enfrentar la competencia de trabajadores pobres de
otras naciones, especialmente de Centro América y el Caribe. Aquí de nuevo la
producción tiene poco valor agregado, se tienen sistemas de producción que en
muchos casos han llegado a contaminar el ambiente y las normas laborales no han
sido estrictamente observadas. Es
cierto que en última instancia las industrias de maquila pueden representar un
alivio a las persistentes condiciones de desempleo que se observan en muchas áreas
rurales o urbanas de AMLYC, pero existen características que pueden promover la
"volatilidad" de este tipo de inversión. Por ejemplo, esta clase de
industrias no requieren en general de grandes montos en activos fijos. Por ello
pueden trasladarse con relativa facilidad de una región a otra. Además nótese
que con el fin de que se instalen, este tipo de manufactura liviana cuenta con
incentivos en el pago de impuestos, lo que se traduce en sacrificios fiscales
para los gobiernos. Efectos
de la integración económica: un resumen Uno
de los primeros efectos y sobre el cual conviene dar suficiente atención en los
procesos de negociación y en su puesta en marcha se refiere a la creación o
desviación de comercio. En general habrá desviación comercial cuando
productos que son abastecidos dentro del bloque comercial tienden a tener
protección arancelaria. Es decir que se imponen impuestos a la entrada de
productos similares o sucedáneos que provendrían del exterior del bloque de
integración. Como resultado, los consumidores en los mercados domésticos de
las naciones partícipes de la integración deben pagar precios más altos. Por
el contrario, se creará comercio en la medida que se eliminen las condiciones
de protección y se promueva una inserción del tratado de integración en forma
más competitiva con los circuitos del comercio exterior. Muchas características
del regionalismo tipo uno y dos se basó en regimenes proteccionistas. Con ello
se facilitó el apoyo político a los procesos de integración en tanto
importantes sectores de poder económico dentro de las naciones, se beneficiaban
de la protección que gozaban sus industrias. El
hecho de que pueda prevalecer la desviación de comercio por sobre la creación
del mismo da el carácter de fortaleza económica al bloque en integración y
retarda su inserción competitiva en los circuitos internacionales. Las formas
originales "más cerradas" del Mercado Común Centro Americano
ilustran esta tendencia. Este
rasgo de la posible desviación de comercio puede atribuirle a la concreción
del ALCA un rasgo netamente de economía política en la perspectiva de zonas de
influencia. El propósito de crear ese desvío de comercio puede repercutir en
un "desplazamiento" o substitución de nexos comerciales,
especialmente con Europa Occidental. Esto podría desembocar en fortalecer los
nexos de dependencia de ALC. Además se estaría restringiendo o estrechando
significativamente el carácter de diversificación de la dependencia que se
puede tener con Europa. A principios del siglo XXI los países del Cono Sur y
hasta cierto punto las naciones andinas presentan menor "exclusividad"
en la dependencia de Estados Unidos. Los
efectos sobre los términos de intercambio son afectados por la distribución de
las inversiones, la división resultante del trabajo y repercusiones propias de
la desviación y creación de comercio, además del poder de negociación que
tengan las partes. La desviación del comercio en tanto significa un
desplazamiento por parte de los países miembros de la demanda recíproca, de
bienes exteriores, tenderá a mejorar términos de intercambio para aquellas
naciones que produzcan bienes con mayor valor agregado. En
particular, en el caso de países subdesarrollados, que dependen principalmente
de los países avanzados externos a la región, para el abastecimiento de bienes
de capital, un tratado de integración afectaría la vulnerabilidad externa. Un
aspecto clave aquí es la posible reducción de dependencia respecto al comercio
con el mundo exterior. Esto puede ocurrir en el campo de los bienes de consumo y
de otros bienes que puedan producirse con relativa facilidad en las áreas
subdesarrolladas. A
causa del ensanchamiento del mercado regional, es posible importar estas mercancías
en mayores cantidades dentro del grupo integrado y no del exterior. Desde luego
que este tipo de efectos se pueden ver aumentados o disminuidos, dependiendo del
contenido estricto de la negociación del acuerdo, cuando la integración se
realiza entre naciones menos avanzadas con países de gran desarrollo económico. Especialmente
los efectos relativos a los términos de intercambio y de vulnerabilidad externa
tienen relación con el grado de concentración de comercio exterior. Es
evidente que el mercado natural de la región del Gran Caribe es Estados Unidos,
en menor grado, la demanda estadounidense afecta a los países del Grupo Andino,
y con mucha menos intensidad a las naciones del Cono Sur. Esto puede ser medido
por medio de coeficientes de concentración de comercio. 6. Bibliografía Anderson, S. y Cavanagh, J. Field
Guide to the Global Economy (New York: The New Press, 2000). Trabajo
enviado por: Publicación enviada por Giovanni E. Reyes, Ph.D. Contactar mailto:giovr@yahoo.com Código ISPN de la Publicación EpZpEklyZVAINALHDG Publicado Saturday 29 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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