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Globalización de la economia venezolana

Resumen: Globalización. Análisis del Mercado Venezolano. Características del Mercado Venezolano. Crisis de la cultura democrática en Venezuela y el impacto de la globalización. Integración del Mercado Latinoamericano. Organismos multilaterales de Integración. Factibilidad de la Integración. Beneficios para la Industria Venezolana. Proyectos. Economía Venezolana en el Mundo. Organismos Multilaterales de Integración fuera de Latinoamérica. Beneficios para la Industria. Tendencias.(V)

Publicación enviada por Margaret Aranguren P.


 

Índice 1

Índice
1. Introducción

2. Globalización

3. Análisis del Mercado Venezolano

4. Características del Mercado Venezolano

5. Crisis de la cultura democrática en Venezuela y el impacto de la globalización

6. Integración del Mercado Latinoamericano

7. Organismos Multilaterales de Integración

8. Factibilidad de la Integración.

9. Beneficios para la Industria Venezolana

10. Proyectos

11. Economía Venezolana en el Mundo

12. Organismos Multilaterales de Integración fuera de Latinoamérica

13. Beneficios para la Industria

14. Tendencias

15. Conclusión

1. Introducción

A pesar de los innumerables trabajos dirigidos al estudio y análisis del fenómeno de la globalización no es fácil encontrar un intento de definición que vaya más allá del nivel descriptivo. En términos generales, por globalización se entiende el movimiento acelerado de bienes económicos a través de las barreras regionales y nacionales. Este intercambio incluye personas, productos y por sobre todo, las formas tangibles e intangibles de capital. El efecto inmediato de la globalización es la reducción de la "distancia económica" entre países y regiones, así como entre los actores económicos mismos, incrementando, de este modo, las dimensiones de los mercados y la interdependencia económica.

En los últimos dos decenios del siglo veinte se han desencadenado una serie de procesos de gran trascendencia, tanto por la magnitud de los efectos generados como por la complejidad que estos asumen en su expresión fenoménica, en donde se advierte la inmediata y recíproca dependencia con la cual están concatenados. De estos procesos destacan dos: las formas en las cuales se desarrolla competencia en el mercado global y; la acelerada dinámica del desarrollo científico tecnológico ambos, responsables de las transformaciones que de manera dramática alteran la configuración tecno-económica, modificando el conjunto de premisas organizativas y científico-tecnológicas así como de las formas de comprensión que durante largo tiempo posibilitaron el despliegue de un cierto modelo de desarrollo (centro-periferia) y de una particular estructura bipolar del poder mundial.

Por otra parte, estos proceso también han provocado el derrumbe de muchas de las certezas que guiaron gran parte de la actividad en la época moderna; certezas derivadas a partir de marcos teóricos de interpretación hoy bajo serios cuestionamientos, pues ellos no facilitaron una compresión ni mucho menos la previsión de la dinámica y magnitud que asumen las actuales transformaciones. Junto con ello, se desdibujan valores, ideologías y doctrinas políticas, sociales y económicas que impregnaron de sentido a los proyectos individuales y colectivos de una parte importante de la humanidad. Por ello, han sido abandonadas, o por lo menos no tienen el poder de convocatoria que antes tuvieron. Sin embargo, se advierte que, aunque en forma precaria, a finales del siglo se han impuesto una serie de consideraciones en torno a las determinaciones centrales de la política económica contemporánea.

En el plano económico, por ejemplo, parece evidente que al mercado le fue otorgado un rol preponderante: se impone como el instrumento más apropiado para manejar los intereses competitivos. En el plano político, por su parte, la democracia representativa es considerada como el medio de mayor eficacia para elegir entre orientaciones políticas diferentes. En el plano social, las cosas no están muy claras. Sin embargo, una tendencia parece imponerse; los gobiernos abandonan la pretensión de una sociedad más equitativa que asegura el bienestar social para el conjunto de los ciudadanos, propiciando en cambio, el surgimiento entre los individuos, de atomizadas formas de autoayuda, mediadas por el mercado y no por formas colectivas de solidaridad.

Estas consideraciones que dominan en la política económica contemporánea, de algún modo, configuran un sistema político, económico y social ligado en forma indisoluble a dos procesos estrechamente relacionados, mismos que emergen como distintivos en este último cuarto de siglo: la competencia derivada de la economía global y; la dinámica del desarrollo tecnológico, que además de generar las condiciones para la consolidación de un cierto sistema, impone a escala planetaria un nuevo paradigma del que hacer eficiente, entendiendo por ello la sustitución de un modelo rector del progreso tecnológico-comercial que las empresas utilizaban para identificar y desarrollar los procesos, productos y sistemas de gestión mas rentables a partir de las alternativas tecnológicas que estaban disponibles en el mercado.

2. Globalización

Globalización es una palabra de origen inglés, la cual se refería inicialmente a la expansión de las empresas multinacionales a través del mundo. La globalización se ha desarrollado más allá de la actividad de las multinacionales y se define hoy en día como el proceso de expansión de las relaciones culturales, políticas y económicas entre todas las naciones del globo. El fenómeno de la globalización afecta en mayor o menor grado a todos los países del mundo. Al lado de la globalización se presenta la regionalización, la cual no es más que el mismo fenómeno con una extensión geográfica menor.

Podríamos señalar que la globalización es un proceso en el cual desaparecen las fronteras tradicionales, donde se produce una integración acelerada en el ámbito internacional, en el área de los bienes, la tecnología, el trabajo y el capital; donde, en los últimos 20 años, se ha producido un crecimiento masivo en el comercio internacional, en el movimiento y la movilidad de la tecnología, el trabajo, el capital. Entre los países se han formado bloques, las fronteras empiezan a ser determinadas hoy en día, cada vez más, por la comunidad de intereses económicos y políticos, en lugar de las jurisdicciones territoriales tradicionales.

La globalización económica tiene tres manifestaciones: la del comercio de bienes y servicios entre países, denominada la globalización comercial; la creación del mercado de capitales globales, denominada globalización financiera o geofinanza; y el traslado de personas entre países en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo (globalización del factor trabajo). El recíproco de globalización es la autarquía, en la cual un país se asila del comercio internacional, a través de aranceles y restricciones, y controla los movimientos de capital. Un país en autarquía trata de bastarse por sí mismo.

Finalidad

Con la globalización comercial, los países tratan de mejorar sus niveles de productividad a través de mejor formación de los medios de producción, que permita que el país desarrolle industrias exportadoras. Un país que ignore la existencia de la globalización comercial, normalmente se vuelve un país importador de materias primas y algunos productos manufacturados, y presenta periódicamente problemas en sus balanzas de pago.

Este proceso de transformación ha dado lugar también a una búsqueda en paralelo sobre nuevas concepciones de las políticas de desarrollo económico, puesto que está visto que el reto que las economías enfrentan es más complejo y mucho más impresionante y, en muchos casos, ya no hay ni siquiera el tiempo que las sociedades de antes podían dedicarle a la meditación y a la negociación; las exigencias son mucho más difíciles.

Ambito

La globalización comercial comenzó en 1948, con el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) y, recientemente con el tratado de Marrakech, Marruecos. Igualmente forman parte de la globalización comercial los acuerdos regionales de libre comercio, como lo son el Mercado Andino y el Mercosur.

Los tratados de libre comercio tienen como fin facilitar el comercio entre diferentes países, mediante la eliminación de barreras arancelarias. Cuando se eliminan las barreras arancelarias, los bienes producidos en un país se pueden exportar y vender libremente en otro país. La globalización comercial coloca al productor en un mercado abierto donde puede vender sus productos en el mundo, pero también tiene que competir con el mundo. El efecto de la globalización comercial ha tenido un crecimiento sostenido en el comercio mundial, el cual alcanzó un total de 5.500 millardos de dólares en 1998 (FMI

3. Análisis del Mercado Venezolano

La economía para el ciudadano corriente no es fácil de entender, a menos que se pueda aplicar estrictamente pegada al sentido común, lo que no es frecuente, especialmente en cuanto al significado práctico de los índices económicos. Cierto diario Capitalino publicó unos comentarios en donde expone que el venezolano común quizá no muestra todo su valor. Afirmaba que el ingreso familiar del venezolano cubre 37,1% de la canasta básica, según los datos recogidos por el Cenda (Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores), información que ilustra la disminución de nuestro poder adquisitivo, al menos en cuanto a la canasta básica.

Por otra parte, el Banco Central ratifica que el Sistema de Bandas y la Oficina de Asesoría Económica del Congreso, al igual que bancos de inversión y organismos multilaterales afirman que el bolívar está sobrevaluado 35,8% de acuerdo al cálculo de la paridad de compra con las monedas de los 16 principales socios comerciales del país. Días antes el Banco Central había informado que la inflación durante 1999 había alcanzado alrededor de 20%, considerándolo muy exitoso si se la comparaba con la del año 1998 que a su vez había sido inferior a la de 1997 y que espera además que este año llegue a sólo un dígito.

Para el ciudadano corriente que sólo dispone de su sentido común esos índices e informaciones resultan contradictorios y difíciles de entender en conjunto, lo que debe ser posible. La infografía, esa gran ayuda de que disponen ahora los medios y los comunicadores para ayudarnos a comprender con un vistazo lo que se expresa en cuartillas de texto, es, sin embargo, muy reveladora. Ella mostraba un hombrecillo con los brazos levantados que indicaba el poder adquisitivo del ingreso familiar del venezolano frente a la respectiva columna por meses, indicativa del valor de la canasta básica, la que cada mes desde Agosto hasta Diciembre de 1999 iba subiendo desde Bs. 534.778 hasta Bs. 646.602.

El hombrecillo está cada vez más distante de alcanzar la cima de la columna respectiva pues su poder adquisitivo, por el contrario, ha disminuido en esos mismos meses desde 44,8% hasta 37,1% de la respectiva canasta. La infografía es muy clara, aunque quizá lo hubiera sido más si el cuerpo del hombrecillo se hubiera empequeñecido y sus brazos se hubieran alargado, mostrando que su pedido de auxilio, su angustia, hubieran aumentado.

Qué pasaría si todos esos índices: inflación, poder adquisitivo, sobrevaluación del bolívar, etcétera, se integraran en uno solo o al menos se indicara su influencia mutua o en cada uno de ellos la inflación, por ejemplo, lo que suponemos se podrá hacer en la práctica; asimismo la sobrevaluación del bolívar debería permitir bajar o mantener el precio de algo de lo que adquirimos cada día, aun o sobre todo, en los productos que conforman la cesta básica que tienen muchos componentes importados. Sin duda estas informaciones se correlacionan y el ciudadano común, sin comprender completamente, intuye que algo falta en la información oficial que le llega a través de los medios. Nos hacemos preguntas, pero no estamos en capacidad de analizar y sacar conclusiones.

4. Características del Mercado Venezolano

Naturaleza y características de la cultura democrática del venezolano

Podríamos decir que en Venezuela, así como en América Latina en general, ha prevalecido al menos desde la década de los años 30 del presente siglo una cultura basada en una visión colectivista y redistribuida que privilegia los elementos valorativos de "solidaridad" e "igualdad" que tiende a liberar al individuo de la necesidad de elegir y competir, y lo lleva a acogerse a la protección de otra voluntad. Se trata de una concepción que contrasta abiertamente con aquella derivada de la tradición anglosajona, la cual ha contribuido a desarrollar una cultura de tipo más individualista, que se centra en el valor de "libertad" y que propicia en los individuos una conducta de mayor responsabilidad y participación ciudadana, disponiéndolos a tomar decisiones y realizar escogencias por sí mismos.

Ciertamente, los estudios realizados hasta el momento en Latinoamérica aunque no son muy específicos en cuanto a los valores culturales propios de cada país, muestran un perfil cultural bastante común, cuyas características psico-sociales son las siguientes, según el especialista venezolano Alfredo Keller.

1) Presencia de una fuerte tendencia generalizada a percibir el entorno como algo que cambia sin que se le pueda controlar, razón sobre la cual se ha nutrido el fenómeno del paternalismo de Estado y, por derivación, de una fuerte relación de dependencia del ciudadano hacia las estructuras sociales dominantes.

2) Bajos niveles de confianza en las instituciones dado el carácter paternalista e instrumental de las relaciones del individuo con la sociedad.

3) Fuerte personalidad autoritaria que refuerza o magnifica la necesidad de sociedades dominadas por superestructuras poderosas, referidas a la concepción del Estado y a las demandas de un orden previsible.

4) Doble racionalidad entre el discurso y los hechos que pone de relieve la conflictividad entre las costumbres y las normas que explica, en buena medida, las dificultades para asumir compromisos colectivos bajo marcos jurídicos comunes.

5) Cierta sobrevaloración del "yo" dentro de una cultura mágico-religiosa destinista e igualitaria que, en conjunción con la externalidad del control, deriva en actitudes que privilegian relaciones basadas en la solidaridad sobre las relaciones de productividad y que llevan, por ejemplo, a considerar la competencia como una cosa indeseable.

6) Dominio de lo emocional sobre lo racional, y permanente conflicto entre la esfera de intereses variables y los normativos, por la superioridad de aquellos sobre éstos.

7) Bajo nivel de información y superficialidad en los niveles cognitivos.

8) Finalmente, un cuerpo hiperbólico y acrítico de creencias sobre el entorno, reflejo de los bajos índices de conocimiento e información.

Estas características psicosociales que conforman una base cultural cuyos orígenes deben buscarse en nuestras herencias y tradiciones políticas, económicas, sociales, religiosas y ético-morales propias de cada nación latinoamericana pero que en general nos identifican como sociedades de fuertes tendencias autoritarias, dependientes y clientelares se nutren, a su vez, de un cuerpo de creencias sumamente arraigado que refuerza la necesidad de un Estado todopoderoso y redistribuidor, a la par que desalienta las iniciativas personales y competitivas.

Todo ello explica, en gran parte, el desarrollo en América Latina y en Venezuela en particular de sistemas políticos acentuadamente presidencialistas, centralistas, populistas y partidistas, de modelos económicos de naturaleza rentista y de intervencionismo de Estado, y de sistemas sociales poco estructurados, con niveles bajos de asociación, organización, participación y pluralismo. Este es el caso, precisamente, de la democracia que se instaura en Venezuela a partir de 1958, cuyas bases sociopolíticas básicas se establecieron entre los años 1945-1948.

Y es a este perfil cultural que también se deben como veremos más adelante las resistencias a los cambios por una economía abierta y una democracia apegada realmente al Estado de Derecho, más participativa y moderna, que se han producido en prácticamente todas nuestras sociedades latinoamericanas. De hecho, las inevitables reformas económicas y políticas producto de la globalización mundial en sus aspectos de liberalización y democratización introducidas en la mayoría de los países de la región a partir de finales de la década de los ochenta, fueron al menos en un principio rechazadas por sus respectivas poblaciones (como ha sido el caso venezolano en 1989 y 1993) y posteriormente aceptadas pero bajo un contexto de autoritarismo abierto (caso chileno con Pinochet) o de autoritarismo velado al estilo civil (siendo el caso del régimen Fujimorista en Perú el más destacado).

Para entender cabalmente la naturaleza de la cultura democrática venezolana se hace necesario explicar, aunque sea muy brevemente, el modelo o proyecto democrático que nace en 1958 y que entra en crisis a partir de la "década perdida" de los 80, ya que ambos están íntimamente vinculados. Este modelo de democracia se caracterizó en el ámbito político por ser un sistema altamente partidista en virtud de que los principales partidos políticos del status (Acción Democrática y Copei) monopolizaban el proceso político, jugaban el rol tanto de mediadores principales, y casi únicos, entre el Estado y la Sociedad Civil como de canales de agregación y articulación de intereses sociales. Se trataba a su vez de una democracia pactada y populista porque funcionaba sobre la base de un esquema complejo de negociación y acomodación de intereses acordado por las elites políticas y sociales del país, y porque se basó en el reconocimiento de la existencia de una pluralidad de intereses sociales, económicos y políticos, así como en la necesidad de su incorporación en el nuevo sistema.

El sistema político era de carácter populista, además, porque su ideal giraba en torno a un gobierno que respondiera en grado máximo a los deseos y preferencias efectivas de la mayoría de los electores, aun cuando este populismo estuvo signado por fuertes rasgos demagógicos y clientelares. el ámbito económico, el sistema democrático del 58 se basó en un modelo de desarrollo capitalista de Estado dado que ese Estado jugaba un papel central en la estructuración de las principales coordenadas de la nación al fungir como propietario de la fuente principal de recursos (el petróleo) y como agente de distribución de la riqueza nacional. De allí que la renta petrolera haya sido el factor dinamizador de la economía, mientras que el sector privado cumplía un papel secundario.

Este modelo estatista fue orientado a la diversificación del aparato productivo nacional de manera de sustituir productos importados por el establecimiento de industrias productoras o ensambladoras de bienes terminados (modelo cepalista de sustitución de importaciones), proceso también financiado por la renta petrolera. Por último, en vista de las características político-económicas señaladas, el sistema social venezolano manifestó un carácter de extrema dependencia del Estado y los partidos políticos. La creación por parte del Estado de una extensa y compleja red asistencial que se ejercía y funcionaba esencialmente a través de los partidos políticos, produjo una sociedad civil débil, basada en pocas organizaciones no partidistas y con un nivel precario de institucionalización, asociación y participación.

Ahora bien, es preciso señalar que dentro del proyecto específico de democracia se garantizaron formalmente los valores fundamentales de una cultura democrática moderna al estilo occidental. La libertad, la igualdad y la justicia quedaron consagrados en la Constitución de 1961. Después de diez años de dictadura, la libertad se convirtió en el valor fundamental, especialmente en la esfera de los derechos individuales, sociales y políticos; sin embargo, la libertad económica estuvo contraía por muchos años en virtud de las facultades y funciones desproporcionadas que se le dio al Estado en materia económica.

La libertad de expresión, el derecho de libertad política y el derecho al voto fueron los valores más desarrollados. La igualdad fue especialmente atendida en el ámbito social, no obstante siempre asociada más a la búsqueda de la igualdad de recursos (con un marcado sesgo redistributivo y colectivista) que a la igualdad de oportunidades.

La sistematización de la distribución por parte del Estado, aunque no fue necesariamente equitativa, (y consecuencia sin que ello haya significado una sociedad más igualitaria) permitió un mayor bienestar colectivo. La justicia, aun cuando fue proclamada como el gran ideal democrático, fue en la práctica el valor menos atendido e inculcado. De hecho, la igualdad para acceder oportuna y eficazmente a la solución jurídica de conflictos fue poco asegurada por un sistema de administración de justicia que perdió aceleradamente independencia, autonomía y eficacia.

En este modelo democrático también se garantizó y desarrolló el pluralismo no sólo entendido en términos estrictamente políticos (existencia de una sociedad conformada por diversos grupos políticos y centros de poder) sino como actitud cívica respecto a la diversidad de ideas y posiciones, de tolerancia, moderación y diálogo para el manejo de las diferencias, divergencias y antagonismos. La actitud participativa se dio principalmente en el ámbito político dando lugar a niveles altísimos de participación partidista y electoral. Pero la participación económica y cívica fue precaria porque se llevó a cabo casi en forma exclusiva por intermedio de los partidos políticos, y en consecuencia fue poco activa y efectiva. La actitud de responsabilidad ciudadana y de rendición de cuentas entre el Estado y la sociedad fueron, sin embargo, prácticamente inexistentes.

Pero con todas sus debilidades y diferencias con respecto al ideal democrático occidental, entre 1958 y 1989 (aunque lógicamente estas fechas son imprecisas) prevaleció en Venezuela una cultura democrática y en estrecha correspondencia con la evolución del sistema político y el modelo socioeconómico aquí esbozado. Una cultura en donde los rasgos populistas, estatistas, nacionalistas, centralistas, rentista fueron los predominantes, pero en la que también se desarrollaron los valores y actitudes de libertad, pluralismo, competencia e individualismo.

Esta cultura fue sólida en el sentido que existía un gran apoyo y confianza hacia el ideal de la democracia y su sistema por parte de la mayoría de la población venezolana, a pesar de la oposición y critica a determinados gobiernos o formas de gobernar (Torres 1990). Sin duda, este basamento cultural fue un factor de suma importancia en el proceso de estabilidad, consolidación, legitimidad, alternabilidad y gobernabilidad democrática del Estado-nación venezolano, y un paso de avance significativo con relación a la cultura política prevaleciente durante los períodos autoritarios del siglo XX.

5. Crisis de la cultura democrática en Venezuela y el impacto de la globalización

No obstante, durante la década de los 80 y en particular en la década de los 90, esta cultura democrática ha empezado un proceso de resquebrajamiento y cambio. Su crisis y deterioro se puede deducir y palpar más nítidamente de las opiniones que la mayoría de la población venezolana viene manifestando con relación a la democracia como sistema, hacia sus instituciones fundamentales, sus procesos y actores; así como en las actitudes y creencias políticas y económicas que expresa, las cuales también han sido detectadas y seguidas en múltiples estudios cualitativos y sondeos de opinión pública (Fundación Pensamiento y Acción et al. 1996; Zapata 1996). De ellos sabemos, por ejemplo, que la mayoría de la población venezolana manifiesta que la democracia es, sin lugar a dudas, el sistema de gobierno preferible pero que en algunas circunstancias un gobierno no democrático podría ser aceptado. Para el año de 1990, una minoría (5.2%) de la población manifestaba estar "muy contenta" con la democracia; alrededor del 66.2% indicaba que estaba "más o menos contenta"; y algo más de una cuarta parte (28.6%) expresaba que el sistema debería ser sustituido. Y al preguntársele por cuál sistema debería ser sustituido un 37% decía que por una dictadura, un 30.8% por una mejor democracia y un 23.6% por un modelo socialista).

Aunque la oposición al sistema democrático no era mayoría, abarcaba en 1990 a un sector bastante apreciable de la población. Con estas cifras en mente, no debe sorprendemos que los intentos de golpes de Estado acontecidos en 1992 hayan tenido más eco y apoyo del esperado por parte de los venezolanos. Para 1996, el nivel de satisfacción con la democracia ya era francamente escaso (24%) en contraste con los niveles de insatisfacción 75%); y esta insatisfacción venía dada porque los aspectos negativos que se ven y sufren en esta democracia (corrupción, falta de justicia, desorden, delincuencia, falta de seguridad personal, pobreza, inflación, desempleo) son más y mayores que los positivos, referidos casi exclusivamente a la libertad de expresión y de votación

Con estas cifras, que sin duda han aumentado en 1997 y 1998, tampoco nos debe asombrar que en la actualidad el 82,8% de los venezolanos quiera cambios radicales en el sistema democrático, que un 53% los quiera a través de una Asamblea Constituyente (es decir, eliminando el Congreso Nacional) y que un 47% de la población venezolana se encuentre dispuesta a votar por el exmilitar golpista Hugo Chávez (Datanálisis-El Universal 1998). Los estudios también demuestran actitudes de muy poca participación política y electoral (de hecho los niveles de abstención electoral han crecido exponencialmente en las elecciones presidenciales y regionales que se han dado a partir de 1988); de rechazo y desconfianza hacia las instituciones fundamentales de la democracia tales como los partidos políticos tradicionales (que hoy congregan un 60% de rechazo en promedio), el congreso, el ejecutivo y el poder judicial; así como actitudes de confusión, apatía y anomia colectiva.

En suma, los venezolanos de hoy desean una democracia distinta que les proporcione orden y bienestar. Si ese cambio democrático no se da, están dispuestos a aceptar, al menos circunstancialmente, un régimen no democrático. Pero dentro de este deseo de cambio no se observa una inclinación clara por una democracia de economía abierta y menos estatista o dependiente de la renta petrolera. La mayoría de la población continúa pensando que el bienestar depende del Estado, que el petróleo nos beneficia a todos los venezolanos y que si bien es necesario reducir el tamaño del Estado, éste no debe dejar los controles y subsidios. La mayoría espera acción gubernamental más que incentivo a la sociedad para que asuma la propiedad de las empresas (Datanálisis - El Universal 1998). No obstante, en comparación con años anteriores, una buena parte de la población empieza a considerar la importancia y funcionalidad de la empresa privada, de las privatizaciones, de la inversión extranjera y del valor de la competencia.

Estos hallazgos acerca de los valores, actitudes y creencias del venezolano actual ponen en evidencia valoraciones y patrones de conducta mixtos y contradictorios, en los que resaltan tanto los aspectos modernizadores (democracia liberal) como especialmente los aspectos tradicionales (democracia populista y estatista). Todo este perfil cultural confirma, que la cultura democrática se encuentra en proceso de crisis, de acentuada transición sea hacia una reconstrucción o hacia una deconstrucción democrática.

Es difícil precisar cuál de los dos caminos se terminará adoptando ya que ni siquiera está claro aún si la evolución sistémica de la democracia terminará por mantener una continuación de la democracia populista o imponer un modelo de democracia moderna al estilo liberal o una dictadura abierta o velada de autoritarismo-civil.

Basta señalar, en líneas generales, que este modelo de democracia partidista, populista y pactada fue agotándose en la medida que entraba en crisis el modelo de desarrollo económico de carácter rentista y estatista, y en la medida que colapsaba el esquema clientelar adoptado por los partidos políticos como mecanismo de intermediación entre el Estado y la sociedad, al ir creando un estado de frustración con relación a las expectativas que se tenían en torno a la eficiencia del sistema mismo.

El modelo democrático dependió de la presencia y adecuación de tres factores fundamentales: la abundancia de recursos económicos provenientes de la renta petrolera, con los que el Estado pudo satisfacer las demandas de grupos y sectores heterogéneos; un nivel relativamente bajo y de relativa simplicidad de tales demandas que permitía su satisfacción con los recursos disponibles; y la capacidad de las organizaciones (partidos y grupos de presión) y de su liderazgo para agregar, canalizar y representar esas demandas, asegurando la confianza de los representados. Pero al producirse un cambio negativo en estas tres variables lo cual sucedió durante la década de los años 80 y muy especialmente a partir de 1989- el deterioro y la crisis del modelo se hicieron presentes.

Pero la crisis sistémica y cultural de la democracia también se deben a factores externos. Y aquí es que entra en juego el proceso de globalización. Se podría decir que la globalización entra en Venezuela y que Venezuela mira hacia el nuevo orden global, a partir del año de 1989 cuando el entonces recién instaurado II gobierno del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez del partido Acción Democrática toma la decisión de implementar un programa radical de ajuste y reestructuración - mejor conocido como "El Gran Viraje"- destinado básicamente a transformar la economía pero que fue acompañado de reformas para transformar el Estado y modernizar el sistema político.

6. Integración del Mercado Latinoamericano

El proceso de integración regional es un elemento fundamental para insertarnos en la globalización. Ciertamente la integración regional es una de las salidas estratégicas en Latinoamérica, para aumentar la escala de nuestros mercados, para sumar recursos y para complementarnos. Esto se ha visto no sólo en materia estrictamente comercial, sino también en materia financiera. En tal sentido, la integración regional juega un papel importante, pero vista como un proceso abierto, como un proceso integrado a esa internacionalización de los mercados de los que hemos estado tratando.

El rol preponderante de las corporaciones transnacionales, en el campo de la reestructuración o regionalización industrial, se visualiza especialmente con relación a las dos áreas principales, en las cuales se ha incrementado la competencia internacional, el comercio y la inversión directa. Justamente aquí, es donde se expresan las tendencias que impulsan la competencia internacional y lo que lleva a la regionalización e integración con los mercados.

En este sentido, el crecimiento económico y la transformación sería acompañada por un cambio en los patrones de las ventajas comparativas, relativas y absolutas de cada país. Las empresas transnacionales que actúan en el mercado global deben concebir e implementar estrategias específicas para cada uno de los tres más importantes mercados que componen la tríada, específicamente con relación al diseño de los productos, el mercadeo y distribución, la red de abastecimiento, finanzas, comercio e inversión externa.

Las industrias de alta tecnología que se convierten en las empresas líderes de la competencia global no están igualmente distribuidas entre los países. Esto implica, muchas veces, que ante un incremento de la competencia, los gobiernos se sientan impulsados a generar políticas diseñadas para alcanzar o mantener sectores económicos competitivos, al mismo tiempo que generan medidas que dificultan el desarrollo de los negocios de las empresas "extranjeras".

7. Organismos Multilaterales de Integración

Estos organismos de una manera u otra forman parte de la Integración Latinoamericana:

  • América Latina y el Caribe Asociación Estados del Caribe – AEC
  • Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo – ALIDE
  • Asociación Latinoamericana de Integración - ALADI
  • Banco Centroamericano de Integración Económica – BCIE
  • Cámara de Integración Económica Venezolana Colombiana - CIVC
  • Centro de Formación para la Integración Regional - CEFIR
  • Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo - CLAD
  • Centro Americano de Administraciones Tributarias - CIAT
  • Centro Latinoamericano de Globalización y Prospectiva - CeLGyp
  • Centro Regional de Información sobre Desastres para América Latina y el Caribe - CRID
  • Comisión Económica para América Latina y el Caribe - CEPAL
  • Comunidad Andina - CAN
  • Comunidad del Caribe - CARICOM
  • Corporación Andina de Fomento - CAF
  • Federación Latinoamericana de Bancos - FELABAN
  • Foro Electrónico de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas Latinoamericanas
  • Grupo de Países Latinoamericanos y del Caribe Exportadores de Azúcar - GEPLACEA
  • Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe - INTAL
  • Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura - IICA
  • Mercado Común del Sur - MERCOSUR
  • Organización de Estados Americanos - OEA

Acuerdos de Integración:

Europa viene desarrollando nuevas e interesantes formas de organización político-administrativas durante las últimas dos décadas. Espacios y competencias económicas tradicionalmente reservados al Estado nacional, han sido deliberadas y conscientemente adjudicados a ese singular Estado supranacional que es la Unión Europea (políticas comunes en el ámbito agrícola, monetario, protección al consumidor, e industria del gas natural, para mencionar sólo algunas).

Tres formas de organización político-administrativa parecen fortalecerse en Europa: la supranacional, la regional y la municipal, ante lo cual la instancia nacional, si no pierde significación, sí cambiará radicalmente su papel. Este fenómeno, sin embargo, no es ajeno a la tradición y cultura política de Europa, como lo demuestran el status federalizado de Alemania o Suiza. Más recientemente, se destacan las autonomías españolas, la regionalización en la Francia de Mitterrand y las ofertas de una mayor autonomía político-administrativa a Escocia y Gales en el Reino Unido de Tony Blair.

La política exterior de un país en vías de desarrollo, de medianas dimensiones económicas y de extenso territorio como Venezuela, no puede estar ausente de tan trascendentales procesos simultáneos de integración supranacional y de regionalización cultural en el viejo continente, máxime cuando nuestras propias instituciones son hijas del ordenamiento político-administrativo europeo y de la cultura grecoromana y judeocristiana de Occidente, que tuvo su cuna también en el Mediterráneo. La diplomacia moderna de Venezuela viene asignándole a Europa el sitio estelar que le corresponde ante las nuevas realidades de una unión total en el orden económico y monetario, por una parte, y de una marcada descentralización regional con claro acento cultural y lingüístico, por la otra.

Son innumerables los proyectos de integración que tiene Venezuela con el resto de Latinoamérica, estos son un ejemplo que tomamos al azar de tres organismos:

  • Grupo andino:

Países Participantes: Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Venezuela .

La Comunidad Andina es una Unión Aduanera y la Zona de Libre Comercio funciona plenamente entre sus Miembros, por lo que el intercambio de las mercancías originarias de los países miembros, está libre de restricciones y de derechos de importación en la Sub-región. Asimismo se ha avanzado en la facilitación del movimiento de factores productivos a través del Comercio de Servicios y la liberalización del Régimen de Inversiones Extranjeras.

Las relaciones comerciales del Grupo Andino, hoy Comunidad Andina, han adquirido una importante dinámica desde 1992. Dentro de ese auge comercial, tiene una gran significación el intercambio desarrollado entre Venezuela y Colombia, con un crecimiento del 300% entre 1993 y 1994.

  • Grupo de los tres g-3:

Países Participantes: Colombia, México y Venezuela.

Es un acuerdo de libre comercio que entró en vigencia el primero de enero de 1995, creando un mercado potencial de 149 millones de consumidores. El acuerdo estipula una reducción arancelaria del 10% anual, durante diez años (comenzando en 1995), para el libre comercio de bienes y servicios de los países miembros. El G-3 es un acuerdo de tercera generación y no se limita a la liberalización comercial, sino que incluye una serie de nuevos tópicos del comercio internacional, tales como servicios, inversión, adquisiciones gubernamentales, regulaciones contra la competencia desleal y propiedad intelectual.

  • Asociación latinoamericana de integración – aladi:

Países Participantes: Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, México, Venezuela.

El tratado de Montevideo de 1980, que sirve de marco para la actuación de la ALADI, tiene como objetivos:

  1. La promoción y regulación del comercio recíproco, la complementación económica y el desarrollo de las acciones de cooperación económica que ayuden a la ampliación de los mercados.
  2. Fomentar y regular el comercio agropecuario intraregional.
  3. Establecer en forma gradual y progresiva un mercado común Latinoamericano.

Dicho tratado contiene además, ciertos principios que los países deben tomar en cuenta para la ampliación del mismo y la evolución hacia el objetivo final, los cuales son:

Pluralismo: voluntad de los países para su integración

Convergencia: multilateralización progresiva de los acuerdos de alcance parcial.

Flexibilidad: permite la concertación de acuerdos de alcance parcial.

Tratamientos diferenciales: aplicado de acuerdo al grado de desarrollo de los países.

8. Factibilidad de la Integración.

La globalización, es decir, el viejo crecimiento de la actividad económica por encima de las fronteras políticas de las naciones, se ha intensificado en la última década. El impulso procede del desarrollo de las comunicaciones, la avalancha informativa y la muerte de la bipolaridad económica e ideológica que marcó la Guerra Fría. También han contribuido las nuevas estrategias corporativas geográficamente flexibles.

Alianzas estratégicas, crecimiento del mundo de los servicios, intenso flujo de capitales y si faltaba algo, ahora también avanza una visión convergente de los riesgos ambientales, los derechos humanos, la expansión de la democracia, la descentralización y la participación de la sociedad civil. Cada vez hay más cosas consideradas como patrimonio universal.

Nos enteramos en segundos sobre eventos y declaraciones. Capitales e Inversionistas migran hacia donde encuentran las mejores condiciones. Hasta las fábricas son portátiles. Los gobiernos con visión se adaptan al cambio redefiniendo estrategias.

Algunos futuristas perciben a la globalización consolidada dentro de pocos años. No creemos que sea así, todavía hay mucha tela que cortar. La regionalización y la tendencia a construir un mundo multipolar es quizá la fuerza más importante que se opone a la globalización y está funcionando. Así lo entendió hace años la Unión Europea y nos preguntamos si ese es el rumbo general de la política del presidente Chávez. En efecto en su viaje por Asia ha repetido varias veces la palabra 'multipolar' y con la misma frecuencia mencionó a 'un gran bloque económico latinoamericano', ¿Vamos hacia la regionalización como alternativa?

La regionalización está mostrando ser un movimiento de defensa bastante efectivo en el ajedrez de la globalización. Un estudioso del tema la describió como una fuerza centrípeta opuesta a la centrífuga de la globalización. Una estrategia política y económica dirigida a ampliar el mercado interno, mientras se dosifica la competencia externa. Si el Gobierno de Venezuela quiere practicar este difícil arte, es necesario hacer cambios profundos en la política económica actual y mirar primero a ese mercado, antes de endeudarse de nuevo para impulsar cierto tipo de producción.

Formar un bloque económico demanda políticas coherentes, compartidas con los potenciales socios comerciales y elevar la competitividad. No puede dominar el discurso minúsculo que a veces nos envuelve para proteger algún nicho del mercado interno o efectuar grandes inversiones sólo para el consumo local. Hay que pensar en grande y hacia fuera como lo han hecho Japón, Corea del Sur y Chile, como lo están haciendo México y China.

Venezuela a duras penas, ha realizado un tambaleante esfuerzo integracionista con los países andinos. Un negocio entre pobres era mejor que ningún negocio, decían algunos. Pero los Andes no son suficiente mercado y estamos ¿con acierto? atisbando en otras direcciones: Mercosur es una de ellas, Brasil, en un contexto bilateral, es otra.

Ahora el Presidente tiene la mirada puesta, en los grandes mercados de Japón, China e Indonesia. Pero ellos también están mirando, con oriental pragmatismo, la confusión de quinientos y pletóricos artículos del proyecto constitucional, los atrasos en la privatización, la inercia de la política económica y la retórica parroquial que ve árboles aislados sin percibir el bosque.

Vender orimulsión, café o cacao en Asia, luce bien interesante, siempre que lleguemos, allende el mar, con precios competitivos. Pero China quiere colocar aquí sus textiles. Japón sus miles de productos industrializados, y hasta con algo de suerte, quizás arriesgue unos miles de milloncejos en las tan anheladas sus inversiones.

Algunos ven en estos viajes la inscripción del Presidente en la globalización. Hay quienes temen que nos atrapen las tenazas de los grandes bloques, mientras, aletargados, no hacemos lo suficiente por elevar la competitividad. Otros prefieren consolidar primero al CAN antes de aventurarse en Mercosur y no faltan quienes anhelan volver a los golilleros tiempos de protección total. Pero no hemos llegado al fin de la historia y como nos gusta tanto vivir de ilusiones, a lo mejor se logra el milagro de globalizar la golilla sentados en un barril de petróleo.

9. Beneficios para la Industria Venezolana

A estas alturas, en el mundo y en Venezuela, ha quedado super-claro que un esquema de integración produce muchos más beneficios que en aquellos casos en que se marcha en solitario, amparado en la desgastada premisa populista de que el ejercicio de la soberanía estatal no conoce de restricciones.

Es cierto que los órganos supranacionales pueden emitir pronunciamientos que no nos favorezcan siempre, pero precisamente el éxito de un esquema de integración se basa en gran medida en la seguridad que eso mismo proporciona. De lo que se trata es de tener más éxitos que fracasos, no de pretender salir incólume de un proceso en el que convergen múltiples intereses que es necesario coordinar y poner al servicio del bien común.

Un grupo de personalidades totalmente independientes, del mundo académico, profesional, agrupados en el Foro de Integración y Comercio Internacional (FICI), que es un órgano de reflexión, se ha querido alertar al alto gobierno esto que es un camino equivocado. En cambio, quienes tienen a su cargo específicamente conducir y administrar la política de integración, como es el ministro de Producción y Comercio (J.J. Montilla), no han querido siquiera reunirse ni oír a quienes por su experiencia saben algo de estas cosas y aspiran a aportar su punto de vista.

Se anticipan tiempos difíciles para la integración y de allí resultarán mayores inconvenientes para el pueblo venezolano al que quieren hacer creer que en solitario nos irá mejor que caminando juntos en un proceso de integración exitoso.

El año 1999 no fue un buen año para la integración y el comercio exterior. Los resultados, parciales algunos, así lo revelan. En particular, el comercio con aquellos países con los cuales tenemos acuerdos comerciales de integración firmados, el caso de la Comunidad Andina de Naciones y el G3 desmejoró, inclusive más que con el resto de nuestros socios comerciales. Específicamente, el peor resultado fue con Colombia, cuya importancia y magnitud es la más relevante.

Los números son determinantes y comprobatorios. El tráfico comercial con Colombia, en ambas vías, exportaciones e importaciones, se redujo a la mitad, con el agravante de que afecta uno de nuestras primeras prioridades internacionales: desarrollar exportaciones no petroleras. Con el resto del área andina la situación fue similar, con la excepción de Bolivia el tráfico con Perú y Ecuador disminuyó en magnitudes similares, afectando también los principales productos de exportación venezolana. El resultado neto es que con la Comunidad Andina de Naciones, nuestro principal y más sólido mercado de integración, los resultados fueron, quizás, alarmantes.

Las causas de este deterioro pueden detectarse en varios componentes, dentro de los cuales destacan dos grandes explicaciones. Por una parte, el impacto del comportamiento interno de cada economía, con rasgos muy claros de recesión que impactaron el comercio exterior y, por la otra, medidas de política que tendieron a acentuar un sesgo proteccionista, muy en particular del lado venezolano. El año 1999 estuvo lleno de noticias de restricciones al comercio, mucha unilaterales, las que, evidentemente, originaron represalias similares. Fuera del contexto de la Comunidad Andina el Grupo de los 3 sufrió igual, aunque menor efecto, con México encabezando una reducción del orden de 1/3 del comercio, a pesar del mejoramiento de la situación de ese país

Fuera de él, en el resto del continente, y en especial con América Latina, los resultados fueron similares. Mejoramos levemente nuestras exportaciones no petroleras hacia Estados Unidos, pero se redujeron las importaciones en, también, 1/3 con respecto al año anterior. En el subcontinente destaca el resultado con Brasil, país de especial énfasis de la política oficial, cuyos resultados son semejantes a los anteriores.

En general, un año muy poco positivo, de limitados avances comerciales, hacia las áreas de integración y, globalmente, hacia nuestros clásicos socios comerciales, los Estados Unidos y Colombia, quizás explicados por la profunda recesión venezolana, el diferencial cambiario que afecta la competencia venezolana y medidas de carácter restrictivo que acentuaron el efecto de las anteriores.

Desde luego, un cambio perceptible de la política exterior, en la búsqueda de nuevos mercados hacia el Asia y Europa, quizás produzca resultados a mediano plazo, pero el resultado neto fue una pérdida de las ventajas ya logradas por Venezuela en sus mercados más rendidores.

Finalmente, por si fuera poco, después de un intento de consistencia, casi único en Venezuela, de aumentar sistemáticamente año tras año las exportaciones no petroleras, una de las prioridades sobre las cuales el país tiene el mayor consenso, se logro reducirlas.

La reestructuración industrial en términos de una transición desde la maquina-factura a la sistemo-factura, esto es una nueva práctica organizacional en la cual la integración de las unidades productivas, vía la tecnología automizada, generan nuevas relaciones y prácticas integrales de trabajo supeditadas a orientaciones individuales. Ahora bien, esta reestructuración industrial cuyas características más importantes acabamos de mencionar sin embargo, no explican, de manera inmediata el incremento de la competitividad internacional. Debemos, a continuación, dedicar a las formas que adopta la empresa transnacional en los procesos de globalización, especialización y regionalización.

10. Proyectos

Programa de reactivación industrial

    • Financiamiento de bienes de capital y materia prima para la PyMI.
    • Financiamiento para la ampliación y modernización de nuevos proyectos industriales.
    • Fortalecimiento del sector industrial.
    • Sistema de información de industria y comercio (SIC).
    • Plan de creación y consolidación de nuevas empresas productivas y sus redes.
    • Plan de desarrollo de la microempresa.
    • Plan de desarrollo de cooperativas.
    • Programas ofrecidos por Sogampi para atender necesidades financieras de las PyMI`s.
    • Censo de requerimientos de la pequeña y mediana industria.
Promoción de las actividades de certificación de la calidad en las PyME`s

Otros proyectos:

Comercio, promoción de exportaciones e integración

  • Compras Gubernamentales.
  • Creación de unidades de promoción, información y desarrollo de nuevos mercados de inteligencia.
  • Creación de consorcios de exportación.
  • Creación de institutos de alta dirección y formación empresarial para exportar.
  • Desarrollo de parques industriales y zonas francas.

Infraestructura de apoyo a la producción

  • Activación programa de concesiones
  • Tratamiento de residuos industriales
  • Desarrollo de capacidad de almacenamiento en frío para productos perecederos
  • Programa y plan de mantenimiento industrial
  • Plan de conservación de cuencas

Desarrollo empresarial y del recurso humano

  • Plan de Empleo Concertado
  • Programa Bolsas de Trabajo
  • Proyectos de la cadena petroquímica.
  • PVC II. Producción de 120 mil Tm de PVC.
  • Roca parcialmente acidulada
  • Muelle petroquímico (Se inició su construcción)
  • Amoniaco-Urea Etileno/Polietileno/Glicoles
  • Expansión Metor
  • Expansión Supermetanol

11. Economía Venezolana en el Mundo

Venezuela sigue una política de acercamiento con la región Asia-Pacifico, particularmente, el ámbito económico. Esto ha llevado al fortalecimiento de las relaciones diplomáticas con los países del área así como a la concertación en Venezuela entre organismos públicos, empresas estatales y el sector privado, a fin de crear una conciencia nacional sobre la potencialidad que representa el vasto mercado asiático. En lo multilateral, se ha planteado la búsqueda de mayores intercambios institucionales entre organismos latinoamericanos como la Comunidad Andina y el Grupo de Río con organizaciones asiáticas como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Las potencialidades de Venezuela en Asia Pacifico se sustentan principalmente en el sector energético. Las economías de la región, con elevados y sostenidos crecimientos económicos, requieren cada vez de mayor energía. Se calcula que su demanda de petróleo y derivados aumenta anualmente en un 10%, lo que implica para este año, requerirán de 5 millones de barriles diarios adicionales. Para esa fecha, Asia-Pacifico estaría consumiendo mas petróleo que América del Norte. Esto representaría un cambio gradual en la configuración del mercado petrolero internacional, a medida que los países asiáticos jueguen un papel cada vez más importante en el comercio y la inversión petrolera. Como país eminentemente petrolero, esta realidad abre numerosas posibilidades para Venezuela.

a) Relaciones comerciales

Actualmente, Venezuela posee un limitado intercambio comercial con los principales socios comerciales asiáticos de América Latina (en orden decreciente, Japón, Corea del Sur, Hong Kong, China, Taiwán, Singapur y Malasia). Venezuela es apenas el séptimo socio comercial de Asia-Pacifico, detrás de Argentina, Brasil, Chile, México, Panamá y Perú. Para 1996, el intercambio comercial de Venezuela con los países de Asia-Pacífico llegó a US$1.200 millones, siendo Japón el principal socio, con un comercio bilateral estimado en US$700 millones.

Sin embargo, se espera que la complementariedad existente y el considerable interés demostrado por los principales países asiáticos en la oferta exportable venezolana de petróleo, orimulsión, acero, mineral de hierro, aluminio y productos petroquímicos impulse las relaciones económicas.

En 1996, las exportaciones tradicionales (petróleo, derivados del petróleo y hierro) sumaron aproximadamente US$400 millones en comparación con un monto de US$154 millones en 1993. Las exportaciones no tradicionales fueron de 200 millones de dólares en 1996, lo que significó una reducción de 45% respecto a 1995, cuando alcanzaron a US$359 millones. En 1994 habían sido de US$303 millones y en 1993 de US$264 millones. La disminución en las exportaciones no tradicionales hacia el Asia significó que su participación en el total de las exportaciones no tradicionales venezolanas descendiera a 5%, después de haber alcanzado en años anteriores porcentajes de 7% y 8%.

Japón es el principal destino de las exportaciones venezolanas en la región. En las no tradicionales tiene una participación que oscila entre el 82% y el 72% entre 1993 y 1996. Este último año presentó el menor porcentaje del período, pues las exportaciones descendieron a US$143 millones, lo que representó una caída de 51% respecto a su valor en 1995, cuando fueron de US$293 millones. Los otros dos países de la región hacia los cuales se registran exportaciones no tradicionales de cierta significación son Corea y Taiwán. La participación conjunta de ambos en el total es superior al 20%. Sin embargo, el comportamiento de las ventas hacia uno y otro destino ha sido diverso. Mientras las destinadas a Corea han tendido a aumentar, las dirigidas a Taiwán han disminuido notablemente. Estas últimos, que en 1993 llegaron a US$44 millones, fueron de solo US$20 millones en 1996.

Para el resto de los países de la región Asia-Pacífico se registran exportaciones no tradicionales de montos pequeños y muy variables, que fluctúan alrededor de los US$5 millones o cifras aún menores.

Las importaciones venezolanas provenientes de Asia fueron en 1996 de US$585 millones, de las cuales US$552 millones (94%) se originaron en la región Asia-Pacífico. También en las importaciones se registró una disminución respecto a años anteriores. Además, hubo un comportamiento errático de las mismas, que probablemente refleja la evolución de la demanda venezolana. En 1993 fueron de US$1.190 millones, en 1994 de US$697 millones y en 1995 de US$942 millones.

Japón es el principal país de origen de las importaciones venezolanas provenientes de los países asiáticos del Pacífico. La participación de los productos japoneses en el total de las importaciones venezolanas fue en todos lo años considerados superior al 54% y en 1993 de 69%. Corea y Taiwán son los dos países que le siguen en importancia, en cuanto al valor de las importaciones. La participación de ambos países en el total de las provenientes de la región ha tendido a aumentar. En 1996 era de 16,5% para Taiwán y de 11,6% para Corea.

Del resto de los países, destacan las importaciones originarias de Nueva Zelanda- básicamente leche- que han venido creciendo consistentemente y en 1996 representaron un 10% de las provenientes de la región (US$55 millones). También son significativas las originadas en Hong Kong y Singapur. En el caso de Hong Kong éstas han disminuido radicalmente entre 1993 y 1996 al pasar de US$133 millones a US$9 millones entre ambos años. En el de Singapur también han disminuido, pero en menor proporción. En todos los otros orígenes se registran importaciones inferiores a US$10 millones durante el período considerado.

Las perspectivas de las exportaciones venezolanas en la región Asia-Pacífico son favorables. Las más auspiciosas son las de la Orimulsión, un bitumen producido por la empresa estatal BITOR, que sirve para la generación de energía en plantas eléctricas. Las reservas de este crudo extra pesado se calculan en aproximadamente 280 mil millones de barriles. El crecimiento económico de Asia Pacifico en los próximos veinte años requerirá la creación de numerosas plantas eléctricas. Si BITOR logra captar una fracción de este nuevo mercado, los beneficios para Venezuela serían considerables. Esta filial de la compañía petrolera nacional, PDVSA, está realizando una intensa campaña de penetración del mercado asiático, enfocada principalmente en China, Japón, Corea del Sur, Tailandia y Taiwán.

Actualmente la producción anual de Orimulsión es de 5 millones de toneladas. Dentro de apenas tres años, Asia-Pacífico podría estar importando 3 millones de toneladas. Japón ya importa un millón de toneladas métricas anualmente y existe la posibilidad de aumentar el suministro a cinco millones de toneladas por año. Con China, se firmo a principios de 1997 un contrato para la venta de un millón de toneladas anuales, por un período de cinco años. Para el año 2005, se proyecta cuadruplicar la producción anual de Orimulsión, para llegar a 20 millones de toneladas. De continuar la tendencia actual, la región podría estar importando la casi totalidad de esta producción.

b) Inversiones

En la captación de inversiones provenientes de la región Asia-Pacífico Venezuela ha materializado acciones concretas y promisorias. En 1997, se comprometio considerables inversiones por varios miles de millones de dólares, centradas en los sectores energético y minero.

Las principales son:

CHINA: La Corporación Nacional China de Petróleo ganó, en 1997, dos importantes licitaciones en la tercera ronda de apertura petrolera. Estos dos convenios operativos, con la compañía petrolera nacional, PDVSA, significarán una inversión de US$358 millones y constituyen el primer paso de ese país en la relación bilateral energética. Además, próximamente se firmará un convenio de asociación para construir un módulo con la capacidad de producir 100.000 barriles de Orimulsión, a un costo de US$320 millones. Existe la posibilidad de que el convenio puede extenderse hasta tres módulos adicionales con similares características.

AUSTRALIA: La principal empresa australiana especializada en los sectores de minería, energía y comunicaciones -Broken Hill Propietary- firmó, también en 1997, un contrato de asociación con dos empresas venezolanas -SIVENSA y Ferrominera del Orinoco- para la construcción de una planta productora de briquetas de hierro para el mercado suramericano y estadounidense. El monto total de la inversión australiana es de aproximadamente US$650 millones.

COREA DEL SUR: En mayo de 1997, comenzó la construcción de una planta llamada POSVEN para producir briquetas de hierro. El 70% de la composición accionaria pertenece a cinco empresas surcoreanas, principalmente la Pohan Steel and Iron Company (POSCO) con un 40%. El monto total de la inversión asciende a US$3.400 millones. Corea del Sur mantiene, además, importantes inversiones en el país, principalmente en los sectores automovilístico y siderúrgico.

Adicionalmente, importantes compañías surcoreanas, japonesas y australianas han formado consorcios para participar en los procesos de privatización de los sectores siderúrgico y del aluminio. En éste último, Japón ha tenido una participación importante desde los años setenta.

c) Relaciones político-diplomáticas

Venezuela mantiene una activa presencia en Asia Pacífico. Existen relaciones diplomáticas con veinte países; hay siete embajadas, un Consulado General en Hong Kong y, recientemente, se nombró un Cónsul Honorario en Bangkok. Las relaciones se estructuran en torno a cinco polos principales de acuerdo al nuevo mapa económico de Asia Pacifico: Japón; China; los países de reciente industrialización; los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN); y los países de Oceanía. Adicionalmente, se hace seguimiento a los dos principales mecanismos de integración: la APEC y la ASEAN.

Desde principios de los años noventa, se observa un gradual acercamiento entre América Latina y Asia Pacifico y una intensificación de intercambios de alto nivel que refleja la creciente y mutua concientización sobre las potencialidades económicas existentes entre ambas regiones. Dentro de este contexto, Venezuela ha demostrado interés en fortalecer sus relaciones con la región Asia Pacífico. En 1997, el Ministro de Relaciones Exteriores, realizó una gira por cuatro países de la región: Japón, China, Corea del Sur e Indonesia. Esta constituyó la Visita Oficial más ambiciosa emprendida por un Canciller venezolano a esa región. En el transcurso de sus reuniones, el Canciller transmitió las posibilidades existentes para el inversionista asiático. El Canciller viajó acompañado por una nutrida delegación de empresarios del sector privado y de empresas estatales y apoyó activamente las gestiones que realizan en los mercados asiáticos.

Configuraciones de riesgo: la posición de los países latinoamericanos

Como ya se indicó, la crisis asiática ha generado una creciente desconfianza respecto de las economías emergentes. Así, las perspectivas de éstas en 1998 estarán en gran medida determinadas por las percepciones de los inversores y analistas internacionales. Estos evalúan las economías emergentes a la luz de una serie de criterios: nivel de desarrollo, potencial de crecimiento, situación en materia de equilibrios macroeconómicos interno y externo, riesgo político y credibilidad de la política económica, estado del sistema bancario.

Como era de prever, la tipología resultante da cuenta de la crisis que afecta a las economías asiáticas y de sus principales consecuencias. Esto se advierte en la configuración de los ejes. El eje horizontal resume las variables asociadas al desempeño macroeconómico interno (crecimiento en el período 96-97, inflación y situación de las finanzas públicas principalmente), a las que se suman las variables más cualitativas que dan cuenta de la percepción del riesgo político y de la credibilidad de la política económica, así como el estado de los sistemas bancarios. Este eje separa los países que gozan de una muy buena reputación en los mercados internacionales apoyada en la solidez de sus bases macroeconómicas.

El eje vertical distingue las economías en función de su evolución reciente a nivel de las tasas de cambio (fuerte depreciación real o, al contrario, relativa estabilidad cambiaria) y de su grado de vulnerabilidad financiera externa, expresado por la importancia de su déficit corriente y por la solidez de su posición externa (relación entre las reservas internacionales y la deuda externa de corto plazo).

En la medida en que las turbulencias desatadas por la crisis asiática no se han apaciguado, parece lógico que un factor de discriminación importante esté dado por la credibilidad financiera externa. Así, como ya se señaló, el grupo 1 está constituido por los países menos amenazados por la crisis. Si la pertenencia de Taiwán a este agrupamiento (menos afectado por los problemas de sus vecinos), de Hong Kong (que resistió exitosamente al ataque especulativo de fines de octubre) y de Chile (único país latinoamericano del grupo) parece lógica, el caso de Malasia puede llamar la atención. Sin embargo, su presencia en este grupo refleja una credibilidad financiera superior a la de los países asiáticos más afectados por la crisis que es consistente, como se verá más adelante, con el débil incremento sufrido por los spreads de sus euro-obligaciones.

Aunque muy heterogéneo, el grupo 2 está conformado por economías relativamente sólidas pero que son vulnerables debido a su elevado endeudamiento externo y al desequilibrio comercial externo potencial que, en la mayor parte de los casos, las caracteriza. Argentina, México, Uruguay (que no se analiza en este estudio) y Venezuela son los países latinoamericanos que forman parte de este grupo.

Por su parte, el grupo 3 está definido por los rasgos de los países que constituyen el epicentro de la crisis (Tailandia, Indonesia, Corea del Sur y Filipinas): fuerte depreciación de las monedas nacionales y un grado de vulnerabilidad financiera externa que sigue siendo sumamente elevado. Obviamente, ningún país latinoamericano forma parte de este grupo.

Finalmente, el grupo 4 se caracteriza por desequilibrios macroeconómicos diversos, junto con una situación de volatilidad financiera potencial. Tres países latinoamericanos forman parte de este grupo (Brasil, Colombia y Perú).

De todas formas, en un contexto de crisis y gran volatilidad, la tipología resultante no es estable y, por lo tanto, no ofrece elementos que permitan evaluar las trayectorias previsibles.

La mejoría relativa de los países latinoamericanos en este plano no es sólo el resultado mecánico del deterioro de la situación de los establecimientos financieros asiáticos. Ella refleja también los progresos realizados en los dos últimos años: aunque convalecientes tras las crisis de 1994-95, los sistemas bancarios latinoamericanos se caracterizan por un vasto proceso de reestructuración que se acompaña de una paulatina mejoría de sus indicadores del comportamiento económico.

Comercio exterior perspectivas poco favorables

Aunque la dependencia comercial global de América Latina con respecto a los países asiáticos es relativamente baja (alrededor del 10 % de las exportaciones totales tienen ese destino), ciertos países de la región presentan un nivel importante de comercio con Asia.

En efecto, un porcentaje significativo de las exportaciones totales de Chile, Perú y en menor medida Brasil y Argentina se dirigen a los países asiáticos. Aunque todos ellos se verán afectados por la fuerte caída del crecimiento asiático, en los casos de Perú y sobre todo Chile, el comercio constituye uno de los principales canales de transmisión de la crisis.

Es interesante notar que en los primeros ocho meses de 1997 las exportaciones latinoamericanas hacia Asia se aceleraron significativamente. Probablemente, esto refleja el hecho que los importadores asiáticos, anticipando las devaluaciones, adelantaron sus compras externas. La fuerte caída de las importaciones asiáticas del mes de septiembre confirma esta hipótesis.

Este fenómeno se observa claramente en el caso de Chile. Mientras que en el mes de agosto de 1997 más del 40 % de las exportaciones se dirigieron hacia el mercado asiático, en septiembre esta proporción cayó al 34 %. El adelanto de compras preanuncia una caída aún más fuerte de las importaciones de la región asiática, superior a la inducida por la disminución del crecimiento.

La consideración simultánea de las fuentes de vulnerabilidad interna y de los canales directos de transmisión internacional de la crisis asiática examinados en este trabajo permite evaluar de manera más precisa el impacto del contexto actual sobre cada uno de los países latinoamericanos considerados.

Por un lado, Argentina, Brasil y Perú aparecen como los países potencialmente más afectados. Los dos primeros se ven fragilizados por la magnitud de sus necesidades de refinanciamiento, mientras que el tercero es sobre todo afectado por su inserción comercial externa. Además, la posición de Brasil se ve deteriorada por la fragilidad global resultante de los desequilibrios macroeconómicos que el plan lanzado el 10 de noviembre de 1997 intenta corregir.

Por otro lado, Colombia, Chile, México y Venezuela muestran, en principio, un menor grado de vulnerabilidad. Colombia, Chile y Venezuela se ven principalmente afectados por la caída de los precios de las materias primas, en tanto que las fragilidades de México no aparecen excesivamente concentradas en un solo factor. Cabe finalmente señalar que la posición de Chile se ve afectada por sus vínculos comerciales con Asia. Sin embargo, su alta sensibilidad respecto de los factores comerciales es en parte compensada por la solidez de su situación financiera global y por la elevada credibilidad que suscita el manejo de la política económica de ese país.

Por último conviene hacer dos observaciones de singular importancia. En primer lugar, como ya se indicó, un cierto número de efectos indirectos de difícil medición no han sido considerados, a pesar de que podrían ejercer una influencia decisiva en una crisis de gran amplitud como la actual. Además del ya señalado " efecto competitividad ", en una economía globalizada la existencia de un riesgo financiero sistémico en los países desarrollados puede engendrar un proceso de iliquidez mundial. Asimismo, una desaceleración aún más pronunciada que la prevista en el crecimiento de los países de la OCDE implicaría, entre otras cosas, una menor demanda de materias primas (con su consecuente presión hacia la baja en los precios). Por otra parte, en este trabajo no se han tomado en cuenta en forma sistemática los " efectos multiplicadores ": fragilidades suplementarias derivadas de las dificultades de países socios (caso de Argentina y Chile con respecto al Brasil, por ejemplo).

En segundo lugar, el análisis de los efectos más directos de la crisis asiática no toma en cuenta la capacidad de reacción de los países latinoamericanos considerados. En efecto, los impactos aquí analizados no deben ser tomados como hechos totalmente ineluctables. Su repercusión en el funcionamiento de las economías de la región depende en buena medida de las políticas económicas que se adopten. De hecho, las autoridades gubernamentales han reaccionado, en la mayoría de los casos, rápidamente, introduciendo modificaciones en las políticas monetarias, fiscales y comerciales.

En el plano financiero y teniendo en cuenta las consideraciones realizadas en las economías más afectadas por la crisis asiática en nuestra región –Brasil y Argentina- muestran a ese respecto, signos positivos. Brasil, por ejemplo, presenta promisorias perspectivas de crecimiento para los próximos años según las evaluaciones realizadas por distintos organismos, bancos y consultores internacionales. Cinco meses después de la crisis que enfrentara en noviembre de 1997, el gobierno brasileño regresó al mercado internacional lanzando con éxito una emisión de títulos en Nueva York por 500 millones de dólares a 30 años, con Godman y Morgan. En el segundo semestre de 1998 se realizó otra emisión, en marcos alemanes, por 411 millones de dólares.

Ambas emisiones constituyen un test del mercado internacional para las empresas brasileñas, que deben salir a refinanciar su deuda externa, que hasta ahora ha dado resultados favorables. A eso se suma la baja de las tasas de interés y una estimación de crecimiento del PIB entre el 0% y el 1% en el segundo semestre. En el plano del comercio, aún es prematuro realizar nuevas estimaciones. En el caso de México, por ejemplo se observa una posible reducción en 1998 de las exportaciones en el sector textil ante la competencia de productos más baratos provenientes de Asia-Pacífico.

12. Organismos Multilaterales de Integración fuera de Latinoamérica

Organizaciones mundiales

Banco Mundial

Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo - UNCTAD

Fondo Monetario Internacional - FMI

International Development Network

OCDE

Organización Mundial de Comercio - OMC

Organización Mundial del Turismo

Organización de Naciones Unidas - ONU

Organismos del Sistema de Naciones Unidas

Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - UNESCO

13. Beneficios para la Industria

SECTOR INDUSTRIAL

El objetivo de la estrategia de desarrollo industrial, que se fundamenta en la búsqueda de la transformación del aparato productivo en condiciones de equidad y competitividad. En este sentido, las líneas estratégicas a a seguir son:

Fortalecimiento de las pequeñas y medianas industrias y empresas (PyMIs/PyMEs) así como de la microempresa y cooperativas, como dinamizadoras del sector industrial y de la economía en general. Desarrollo de cadenas productivas Estímulo a la inversión privada.

La política industrial buscará el desarrollo de una Industria competitiva, basada en la concertación de sus agentes, el impulso a grupos mixtos de concertación y una reformación de los esquemas de desarrollo productivo que los potencie, generando la sinergia buscada, a través del desarrollo de la industria de procesos y sus sectores conexos.

Estas políticas tienen por finalidad generar una estructura industrial de mayor diversificación, especialización, valor agregado nacional y con mayor capacidad de empleo.

Por otra parte, se impulsará una serie de políticas complementarias que coadyuvan al desarrollo de las PYMI´s y cadenas productivas, entre las que se destacan:

  • Política de financiamiento y garantías.
  • Desarrollo y transferencia tecnológica.
  • Desarrollo empresarial y de recursos Humanos
  • Reforma institucional.
  • Sistema de información industrial.
  • Sistema de certificación, calidad, normalización y metodología.
  • Promoción e inducción de infraestructuras logísticas de servicios de apoyo a la producción.
  • Política comercial, de promoción de exportaciones e inteligencia de mercados.
  • Política de privatización.

Política de desarrollo de las PyMIs/PyMEs

Esta política está centrada en el desarrollo, creación y expansión de las PyMIs/PyMEs apoyada en la asistencia financiera, la renovación de la plataforma tecnológica y el incremento del capital de trabajo, a fin de potenciarla como generadora de empleo directo y valor agregado, creando efectos multiplicadores en todo el aparato productivo. Esta política incluye también programas destinados a crear y desarrollar microempresas y cooperativas como formas de organización productiva que tengan continuidad y por ende que no se reduzcan a un aspecto asistencial y al mismo tiempo incorporen al mercado a amplios sectores de la población.

Política de desarrollo de cadenas productivas.

Esta política se continuará implantando en las áreas de:

Forestal, pulpa, papel, cartón, artes gráficas Algodón, textil y confección.

También se desarrollarán cadenas en:

Resinas, olefinas, plásticos.

Aluminio.

Sidero-metalúrgica.

Construcción.

Autopartes.

Turismo.

Industria militar.

Bovinos de carne.

Cacao.

Frutas frescas y concentrados de frutas.

Derivados del mar.

De igual forma, se contempla dictar las medidas necesarias a fin de impulsar tanto la industrialización de los hidrocarburos en el país, en especial del gas y sus derivados, los procesos químicos y petroquímicos, relacionados a la fabricación de fertilizantes, resinas plásticas y productos petroquímicos intermedios con la activa participación del sector privado. La incorporación del factor militar y construcción en la conformación de encadenamientos productivos se le da una connotación estratégica. Se contempla el impulso de cadenas agrícolas, en las cuales el país tiene ventajas competitivas como es el caso de la carne bovina y el cacao, propiciando de esta manera las exportaciones en y hacia nichos de mercado no tradicionales. Como aspecto restrictivo se contempla el factor ecológico como elemento de formación de cadenas de valor, de tal forma de tener consistencia con los condicionamientos internacionales orientados en este sentido.

Impulso a la inversión privada.

La economía venezolana orientada a reducir la dependencia de las exportaciones básicas, depende de la captación de inversión privada y tecnología. Por consiguiente, la normativa legal debe estar orientada a proteger y promocionar las inversiones, especialmente las destinadas al desarrollo del aparato productivo, establecer la obligatoriedad del registro de los capitales que ingresan al país, dar garantías de igual trato, tanto al inversionista nacional como al extranjero, garantizar la libre convertibilidad de la moneda, así como un trato justo en las controversias que pudiesen surgir sobre sus inversiones, respetar los acuerdos que en esta materia haya suscrito Venezuela de manera bilateral o multilateral y determinar los incentivos pertinentes para el desarrollo de la inversión productiva. En este sentido, las medidas son:

Armonizar las normas que rigen el Impuesto Sobre la Renta con las disposiciones del Código Orgánico Tributario y los Convenios de Doble Tributación. Dictar normas que regulen la contratación de la administración pública, con la finalidad de incrementar la seguridad jurídica del inversionista que permita una mayor transparencia y rapidez en los procesos de contratación pública. Modificación de la ley de licitaciones, a fin de mejorar la transparencia en las adquisiciones del sector público, impedir las prácticas discriminatorias contra los sectores productivos nacionales, equiparar las condiciones de competencia de las ofertas nacionales frente a las extranjeras y establecer sanciones efectivas y otras medidas contra las prácticas fraudulentas y de corrupción en las licitaciones.

Política de financiamiento para el sector industrial.

Contempla facilitar el acceso de PYMIs/PYMEs al crédito bancario, unificando los organismos financieros del Estado, a fin de manejar un fondo único global que incluya asistencia técnica financiera y canalice recursos a través del sistema financiero nacional para apoyar el desarrollo del sector industrial y propiciar la creación de un sistema nacional de garantías recíprocas, el cual conjuntamente con las corporaciones y fondos regionales de desarrollo prestarán asistencia integral al sector.

Desarrollo y transferencia tecnológica.

Se prevé apoyar el desarrollo del sector industrial, impulsando la investigación y desarrollo, así como la asistencia e innovación tecnológica, on la finalidad de viabilizar acciones de financiamiento, capacitación del recurso humano y transferencia de tecnología, en la búsqueda de la competitividad e integración de las cadenas productivas y la conformación de complejos productivos. En este sentido, las acciones propuestas son las siguientes:

Difusión del uso de nuevas tecnologías como internet, nuevos materiales cerámicos, biotecnología,etc.

Programas de promoción y desarrollo de la capacidad de innovación, gestión y organización.

Intercambio de técnicos, gerentes y tecnólogos.

Formación de Eco-consultores.

Programas de control de CFC.

Concretar acciones dirigidas al mejoramiento de la productividad y aumento del dominio tecnológico de las empresas a través de mecanismos de cooperación técnica internacional, nacional y aprovechamiento de la capacidad tecnológica de las universidades e institutos universitarios de tecnología regional.

Desarrollo empresarial y de recursos humanos.

Esta política tiene por objeto la formación y capacitación del recurso humano en todos los niveles orientado al mejoramiento de la competitividad de las empresas y el fomento de una nueva cultura empresarial con criterio de responsabilidad social en el desarrollo industrial. Entre las principales acciones a desarrollar se puede mencionar:

Promover la visión del recurso humano como factor clave para el incremento de la productividad, innovación empresarial y la competitividad.

Diseñar un conjunto de medidas e instrumentos de política para fomentar cambios y crear actitudes laborales y empresariales, ante los retos de la competitividad, tecnológicos, apertura de mercado y el entorno económico.

Concertar un plan entre el sector público, privado, universidades y centros tecnológicos, a fin de formar el recurso humano basado en la educación para el trabajo y el desarrollo de talentos.

Facilitar el desarrollo de una cultura informativa que contribuya a mejorar la formación del recurso humano.

Política de reforma institucional.

Orientada a reestructurar los organismos financieros de apoyo al sector industrial. En el marco de la Ley Habilitante, se implementarán las siguientes acciones:

Suprimir, fusionar, modificar, liquidar o reformar institutos autónomos, entre ellos las corporaciones de desarrollo regional, así como las empresas del Estado, asociaciones y fundaciones, y en definitiva cualquier estructura pública descentralizada funcionalmente que se encuentre adscrita, asignada o integrada al Ejecutivo Nacional con el objeto de establecer un mejor sistema de control de gestión y coordinación, así como adecuar su adscripción, asignación o integración a los ministerios que se determinen según su afinidad sectorial.

14. Tendencias

En el Gran Viraje se planteaba la promoción y difusión de mensajes culturales y comunicacionales que incentiven a la población al trabajo, el respeto al Estado de Derecho y al rescate de la identidad nacional. Es claro que una ejecución exitosa de la estrategia planteada deberá acercar a la sociedad al ideal de justicia y equidad.

La aldea global que ha surgido ante la nueva situación de la compleja y cambiante estructura internacional, se manifiesta en una profunda fragmentación e interacción de varias dimensiones, dando lugar al surgimiento de nuevos alineamientos políticos, como se ha venido describiendo en los últimos tiempos, mediante una serie de ideas sobre la globalización, proceso que es una realidad en la que se encuentran inmersos todos los países. Se hace más significativa la aparición de actores, que le dan otra cara a este proceso de globalización que se ha venido dando en los últimos años.

Dentro de este proceso, con sus diversos elementos aún definiéndose, este fenómeno se va a seguir acelerando, por una confrontación sociopolítica entre la existencia de varias fuerzas relevantes. Siguiendo los aportes de Eduardo Viola, distinguido profesor universitario de la Universidad Nacional de Brasilia, quien se ha dedicado al estudio serio y sistemático al proceso de globalización, tenemos, entre estas fuerzas, a los globalistas conservadores, globalistas progresistas, globalistas sustentabilistas, los nacionalistas y los nacionalistas-sustentabilistas.

En efecto, en los dos primeros grupos se coincide en los principios de una economía abierta, un papel central de las corporaciones transnacionales, pero divergen en el papel de los organismos multilaterales y la falta de regulación de los mercados financieros, como lo han planteado destacados economistas debe establecerse algún mecanismo de impuestos a los capitales volátiles. Los globalistas progresistas procuran un desarrollo basado en los parámetros del desarrollo sustentable y defienden el camino democrático como elemento de construcción de la gobernabilidad.

Los otros dos grupos, nacionalistas y los nacionalistas sustentabilistas, defienden la economía proteccionista, fuerzas armadas poderosas, son recelosos de las corporaciones transnacionales y de los organismos financieros de carácter multilateral, entre ideas que debaten y otras que defienden.

Cada uno de estos grupos tiene un poder de influir en las decisiones que las configuran como unos actores con un potencial de autonomía, debido al contenido de potencial organizacional de creación de redes, visión del juego político que están haciendo, lo que puede alterar, quiérase o no, el rumbo de las políticas públicas en el ámbito global.

Ante esta situación, ¿qué se puede hacer? Informar y persuadir adecuadamente a los centros de gravedad de esos actores y organizaciones, interactuar con sus voceros más autorizados, y establecer relaciones que les permitan a los miembros de ella tener una información clara y oportuna de cómo nuestra región busca sacar provecho del proceso de globalización, que a mi manera de ver es una realidad, para lo cual debemos estar preparados para sacar las ventajas que nos pueda dar desde el punto de vista de acceso a los mercados, nuevas tecnologías, actualización intelectual permanente (estamos en una era del conocimiento mucho más dinámica que antes).

Creo que en el futuro este será el desafío de la acción internacional de nuestros países, analizar la movilidad y propuestas de estas nuevas tendencias que se dan en la globalización, para insertarnos de una manera eficiente y con la mayor cantidad de ganancias posibles.