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Monografias | Reflexiones generales de carácter teórico e histórico sobre la transición demográficaReflexiones generales de carácter teórico e histórico sobre la transición demográficaResumen: Desarrollo. Algunos enfoques contemporáneos sobre población y desarrollo. Acerca de la llamada Teoría de la Transición Demográfica. Consideraciones generales acerca de la transición demográfica en la provincia de Villa Clara. La relación recíproca entre el desarrollo económico-social y el desenvolvimiento demográfico es valorada de modo diferente por distintas escuelas y doctrinas del pensamiento económico y social, como también lo son las políticas de población y de crecimiento económico.(V) INTRODUCCIÓN La relación recíproca entre el desarrollo económico-social
y el desenvolvimiento demográfico es valorada de modo diferente por distintas
escuelas y doctrinas del pensamiento económico y social, como también lo son
las políticas de población y de crecimiento económico. Los cambios demográficos se hacen sentir de una forma u otra
y con intensidades diferentes en cada faceta del desarrollo económico y social
y viceversa, por eso los estudios demográficos constituyen un tema objeto de
interés y preocupación de todos los países y particularmente de Cuba desde el
triunfo de la Revolución. La demografía en su desarrollo ha tratado de sistematizar el
conocimiento y de regularizar lo observado, en aras de poder predecir en otros
contextos el comportamiento futuro de la población o de alguna variable demográfica.
De esta manera surgen las teorías de población, de las cuales la más
difundida resulta la Teoría de la Transición Demográfica, por su gran
posibilidad de aplicación, por su presunto poder explicativo y porque hace explícita
la relación Población- Desarrollo. En consecuencia, este estudio tiene como finalidad esbozar críticamente
los distintos enfoques teóricos acerca de la articulación entre el desarrollo
demográfico y el económico desde una perspectiva marxista de modo tal que nos
permita crear el marco teórico indispensable para asimilar el alcance de esta
contradicción en diversos escenarios y específicamente en el contexto de un
territorio o provincia que es el objeto fundamental de estudio. La relación existente entre el crecimiento demográfico y el
proceso de desarrollo económico no tiene una explicación única. Esta
diversidad de puntos de vista encuentra su explicación última en las
corrientes dominantes del pensamiento económico y social, pero más allá de
las teorías, constituye un problema complejo de la praxis económica. Visión teórica sobre la interrelación entre población y desarrollo El crecimiento demográfico actual no es un asunto numérico solamente; se
trata de algo más sustantivo: el drama difícil, complejo y dramático del desarrollo
humano que enfrenta una gran parte de la humanidad en el nuevo siglo. El desarrollo económico tal como se acepta hoy en día es concebible siempre
que el crecimiento se traduzca en una mejoría del nivel de vida de las
personas, el incremento de la renta per cápita de la familia, unido a mayores
posibilidades de acceso a la salud, la educación y al bienestar en general,
acompañado también por la autoestima, el respeto, la dignidad y la libertad de
elección de los individuos. La relación población-desarrollo plantea dos preguntas básicas. Primero,
¿cómo afecta y en qué sentido la situación actual de la población de los países
del Tercer Mundo a sus oportunidades de alcanzar los objetivos del desarrollo
económico para las generaciones actuales y futuras?. Segundo, ¿cómo afecta el
desarrollo al crecimiento demográfico?. Estas y otras interrogantes alrededor
del crecimiento demográfico y el bienestar humano son de interés general y
centran los debates acerca del desarrollo. En este plano es indispensable retomar otros aspectos de la actualidad
mundial que están íntimamente relacionados con disyuntivas acerca de la
capacidad de los países del "Tercer Mundo", por ejemplo, para mejorar
el nivel de vida, alcanzar el pleno empleo o al menos impedir que crezcan los
desempleados, ampliar la cobertura y mejorar la calidad de sus sistemas
sanitarios, educativos, etc. En este apartado no se pretende dar una respuesta categórica a cada una de
las interrogantes planteadas; más bien lo que interesa es hacer algunas
reflexiones sobre esta problemática que sirvan a la postre de guía metodológica
general de la investigación. Antecedentes indispensables: de Malthus a Marx. La temática de la población ha constituido, desde los albores del
capitalismo hasta la fecha, una problemática teórica y práctica de la mayor
importancia. El surgimiento de la demografía como ciencia independiente dio
bases para una mejor discusión científica de los problemas del desarrollo y el
enfoque de la Ciencia Demográfica tomo de fundamentación estas teorías de
población. Desde el siglo XV hasta mediados del XVIII predominó el
pensamiento mercantilista cuyos representantes, aunque no dedicaron en sus obras
un capítulo específico a la población, sí hicieron referencias estrechamente
ligadas a la dinámica demográfica y a su entorno económico y social. Para
aquellos pensadores y para A. Smith, padre del pensamiento económico clásico
burgués, el tamaño y crecimiento de la población eran variables que
beneficiaban al desarrollo económico de las naciones. El "Ensayo sobre el principio de la población" de
Thomas Robert Malthus fue escrito en una época más avanzada del desarrollo
capitalista y editado finalmente en 1808; constituye la más popular o impopular
de las teorías de población, Según Malthus "la población debe crecer
por efecto de una capacidad reproductora constante en progresión geométrica".
Por otro lado, en su esquema analítico, el crecimiento de la producción tenía
un comportamiento aritmético, mientras que las instituciones sociales como el
matrimonio, la propiedad privada sobre los medios de producción y de consumo y
otros tenían un origen "natural". De esta asimetría dedujo que el
crecimiento geométrico de la población conduce forzosamente a la pobreza
creciente sin tomar en cuenta el impacto que pudiese tener el desarrollo tecnológico.
En síntesis, la concepción maltusiana del desarrollo hace depender el
crecimiento económico del de la población por lo que en política económica
sugiriera medidas extraordinarias de reducción y control de la población. De acuerdo con los maltusianos, para restringir el
crecimiento de la población existen una serie de frenos, entre los que se
pueden distinguir dos: 1. los positivos, tales como las guerras, el hambre y las
epidemias y, 2. los preventivos, entre los que se encuentran los suicidios, el
control de la natalidad y otros. Thomas R. Malthus consideraba estos frenos como
consecuencia de la falta de alimentos, que califican como el obstáculo último
al crecimiento de la población. El axioma maltusiano conduce necesariamente a que la población
está abocada inexorablemente a vivir con unos niveles de renta de subsistencia,
bajo el argumento de que la relación entre las tasas de crecimiento de la
población y de la renta global per cápita son inversamente proporcionales. Los
economistas modernos han denominado a este paradigma como "la trampa de la
población que está en equilibrio a un nivel reducido" o simplemente como
la Trampa de Población de Malthus. Para los neomaltusianos, los países pobres no podrán nunca
aumentar sus niveles de renta per cápita muy por encima del nivel de
subsistencia, a menos que emprendan políticas drásticas de limitación del
crecimiento demográfico. La teoría de la población de Malthus no resiste la prueba
de la contrastación empírica. El progreso tecnológico ha potenciado de modo
creciente a todos los factores escasos, incluso el fondo real de tierra mediante
el aumento de su productividad por vía biotecnológica y la ingeniería genética.
Algunos estudios han demostrado que no parece haber una relación evidente entre
los niveles de renta per cápita de los países del Tercer Mundo y las tasas de
crecimiento de la población, ni tampoco con las tasas de natalidad y
mortalidad; lo que sí resulta evidente para muchos es la influencia directa de
la distribución de la renta sobre el crecimiento demográfico. La aplicación de las teorías maltusianas y neomaltusianas en los países
del "Tercer Mundo" adolece de serias insuficiencias: a) ignora el
papel que desempeña el progreso técnico; b) la hipótesis de que existe una
relación macro entre el crecimiento de la población y el nivel de la renta per
cápita, c) la ubicación de la renta per cápita como determinante principal
del crecimiento de la población en oposición a un enfoque del problema que
centre la toma de decisión sobre el tamaño de la familia a partir del nivel
medio de vida familiar. Los trabajos de Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich. Lenin
revelaron, al contrario de Malthus, que la población es realmente objeto y a la
vez sujeto de la producción social. Para el marxismo, la ley de la población
es consecuencia de la ley de la acumulación capitalista, esto es, el exceso o déficit
de población es una función del monto y dinámica de la acumulación del
excedente económico o plusvalía. En general, afirmó Marx: "... todo
régimen histórico concreto tiene sus leyes de población propias, leyes que
rigen de un modo históricamente concreto". Esta concepción
científica sobre la población, es reconocida y utilizada por los
investigadores progresistas del mundo, incluido por supuesto el autor de este
trabajo. Algunos enfoques contemporáneos sobre
población y desarrollo Existen otras dimensiones teóricas que analizan la
interrelación Población – Desarrollo y han aportado elementos importantes al
debate acerca de los límites del crecimiento de la población. Unas de estas
teorías se inscriben en diferentes enfoques socio históricos y económicos, y
otras relacionan diferentes aspectos de la población con el desarrollo. Entre
estas últimas se encuentra el Modelo de Sollow para tasas de crecimiento de la
población variable; las que relacionan empleo, población y desarrollo (Harris
- Todaro) y otras teorías derivadas de la construcción y aplicación de
modelos económicos y demográficos (Modelos Bachue) Existen desacuerdos sustanciales acerca de la gravedad del crecimiento rápido
de la población y sobre sus impactos en el crecimiento económico para muchos
países y regiones del planeta. El crecimiento demográfico, según Finkle, no
es la única ni la más importante causa que explique el subdesarrollo,
ni tampoco explica los bajos niveles de vida, así como la poca autoestima y la
libertad limitada en los países del Tercer Mundo. La tesis que explica la génesis
del subdesarrollo a partir del crecimiento poblacional es inadmisible históricamente
hablando; sin embargo, sería ingenuo desconocer que el incremento rápido de la
población es un factor que intensifica y multiplica las dificultades
consustanciales al desarrollo económico. El crecimiento rápido de la población y el atraso en los países pobres no
radica, según muchos expertos de países ricos y pobres, en el propio
crecimiento demográfico, sino que está asociado a todo un conjunto de aspectos
estrechamente relacionados entre los que incluyen: el subdesarrollo, el agotamiento
de los recursos mundiales y la distribución de la población. Uno de los principales exponentes de la
controversia teórica Población-Desarrollo fue, sin duda alguna, Julián Simón,
quien se opone a los conceptos maltusianos de la necesidad de reducir el tamaño
de la población, arguyendo el concepto de que la población es el recurso más
valioso que tiene un país, y que se
necesitaba incluir un balance de los aportes y beneficios de las personas en el
debate sobre la relación entre el crecimiento de la población y el desarrollo.
En sus consideraciones no incluye solamente las de carácter puramente económico,
sino también el valor social y ético de la vida humana: "con los rangos
del valor común y los juicios económicos no es posible concluir todo acerca de
sí el incremento de la población es bueno o es malo desde el punto de vista
económico". En opinión de Simón, el crecimiento positivo de la población
produce resultados económicos considerablemente mejores en el largo plazo
(120-180 años), aunque un crecimiento estacionario de la población en el corto
plazo (60 años) produzca mejores ejecuciones económicas; en cambio una
declinación de la población, sería muy malo para el largo plazo (Simón, J.,
1977). De este modo justificaba que el control del aumento de la población se
dirigiera a los países con bajos niveles de desarrollo, pero nunca a niveles de
población estacionaria. Otros teóricos como Allen Kelley y Robert Schmidt (1996)
validaban recientemente algunos de los postulados de Simón, al mostrar los
efectos positivos y negativos del crecimiento de la población en la década de
los 60 y los 70. Sin embargo, para la década de los 80, ellos encontraron una
red de asociaciones negativas entre el crecimiento de la población y el
desarrollo económico; por ej., retroceso en el uso de tecnologías en la
agricultura y con ello una degradación de los suelos agrícolas. Más
recientemente Ronald Lee, Andrew Mason y Timothy Miller (1997), demostraron que
los cambios en la mortalidad y la fecundidad habían tenido diferentes efectos
sobre los ahorros y que la Transición Demográfica implicaba inicialmente un
incremento en esos ahorros y que posteriormente se producía un decremento. Finalmente, el debate en torno a la interacción entre el
crecimiento demográfico y el económico se podría sintetizar en dos tesis o
proposiciones con enfoques convergentes. Primero, el crecimiento acelerado de la población es
una traba para el desarrollo económico ya que intensifica y exacerba los
problemas económicos, sociales y psicológicos inherentes a las condiciones del
subdesarrollo. Segundo, el desarrollo económico es una condición
necesaria para evitar el crecimiento acelerado de la población, puesto que la
generalización de la pobreza absoluta y los bajos niveles de vida son la causa
principal del gran número de hijos de cada familia debido fundamentalmente al
interés de los padres de tener seguridad económica en la vejez. De ahí que el
desarrollo sea una condición necesaria pero no suficiente, pues es
preciso proporcionarle a la gente las motivaciones e incentivos necesarios para
limitar el tamaño de su familia y los programas de planificación familiar
deben procurar los medios técnicos para evitar embarazos no deseados. Acerca de la llamada Teoría de la
Transición Demográfica A finales del siglo XIX y principios del XX, a partir del interés por
profundizar en las tendencias de la población, sobre todo en la búsqueda de
una explicación a la disminución de los niveles de fecundidad en muchos países
de Europa Occidental, tiene lugar el surgimiento de lo que se ha denominado la
"Teoría de la Transición Demográfica". Esta teoría estudia y trata de explicar la evolución de la población desde
niveles altos de mortalidad y fecundidad hasta otros cada vez más bajos para
establecer el nexo causal entre la población y el desarrollo socioeconómico a
lo largo de las últimas centurias en Europa, asumiendo las transformaciones
económicas y sociales del crecimiento económico capitalista bajo la influencia
de la modernización industrial. La hipótesis básica de esta teoría es que las poblaciones tienden a pasar
por ciertas etapas de cambio demográfico determinado por la evolución de la
mortalidad y la natalidad, como respuesta a las transformaciones sociales y económicas
que trae consigo la modernización industrial. Desde fines del siglo XIX quedó
establecido que los niveles de fecundidad y mortalidad de la población, están
condicionados por factores socioeconómicos, culturales, políticos y geográfico-sociales
más que por leyes biológicas.(Erviti Díaz, 1998). Sus postulados y enfoques han servido para establecer una periodización de
la evolución demográfica con sus etapas y rasgos particulares. En suma, su uso
se ha extendido hasta el presente, tanto porque se refiere a procesos demográficos
identificables aun en diferentes situaciones históricas, como por el hecho de
que constituye una propuesta -siempre vigente- de explicación de la dinámica
demográfica a la luz de sus interrelaciones con los factores sociales, económicos
y culturales La transición demográfica ha sido descrita como un proceso
de larga duración, que transcurre entre dos situaciones o regímenes extremos:
uno, inicial, de bajo crecimiento demográfico con altas tasas de mortalidad y
fecundidad, y otro, final, de bajo crecimiento pero con niveles también bajos
en las respectivas tasas. Entre ambas situaciones de equilibrio se pueden
identificar dos momentos principales: primero, en que la tasa de crecimiento de
la población aumenta como consecuencia del descenso de la mortalidad y,
segundo, en que dicho crecimiento disminuye, debido al descenso posterior de la
fecundidad. ¿En qué magnitud y a qué velocidad cambia la tasa de
crecimiento?, dependerá de la velocidad y del momento en que comienzan a
descender la mortalidad y la fecundidad. En el proceso de transición demográfica, el comportamiento
demográfico tradicional se caracteriza por un crecimiento vegetativo escaso
debido a las altas tasas de mortalidad y natalidad en lo que inciden factores
tan importantes como la mejora en la higiene, el hábitat y la asistencia médica.
Los cambios demográficos esenciales se manifiestan cuando el crecimiento
vegetativo es significativo o explosivo, a lo que se denomina "boom demográfico". El crecimiento demográfico está íntimamente relacionado
con el crecimiento económico. Este último cuando es sostenido supone, bajo la
lógica productiva capitalista, la transformación productiva y cambios
significativos en la estructura del empleo: su creación o destrucción, así
como transferencias de empleo de los sectores menos productivos (agrarios) a los
más productivos (industrias y servicios). Claro que las formas y métodos de
ocurrencia de estos cambios están en función de la evolución y tipo de economía
histórico- concreta. En las economías agrarias, un crecimiento demográfico
importante genera, dada una situación de estancamiento económico, superpoblación,
ruptura del equilibrio recursos-población, la aparición de dificultades
alimentarias (hambres) y la expulsión del excedente poblacional (migraciones) a
otros países o a las grandes ciudades. En las economías primario-exportadoras,
una mejora económica permite el incremento poblacional lo que provoca un
equilibrio inestable y una transferencia del empleo entre la agricultura
tradicional, artesanado, sector primario-exportador y las nuevas actividades
económicas. En las economías que están en proceso de industrialización, un
crecimiento económico importante, genera y se ve influido por un crecimiento
demográfico significativo que determina una serie de fenómenos articulados de
forma diferente según las situaciones. Estas situaciones están relacionadas
con el crecimiento demográfico, con un proceso migratorio intensivo, con una
urbanización acelerada, con un crecimiento significativo de las necesidades
sociales y con un conjunto importante de las necesidades de empleo. La transición demográfica es, sin embargo, un proceso
complejo, y los países difieren en cuanto al momento de inicio y al ritmo de
los cambios en la fecundidad y la mortalidad, así como respecto a los cambios
en otras variables estrechamente relacionadas, tales como el lugar de
residencia, el estado nutricional y de salud de la población, las conductas
asociadas a la formación de las uniones y a la planificación familiar. No
obstante las diferencias, hay un cierto consenso en que la transición demográfica
se ha dado en el seno de las transformaciones sociales y económicas que han
ocurrido en los diferentes países, aunque la relación entre esa transición y
esos cambios sea compleja y difícil de precisar. (CEPAL/CELADE, 1993) Diversos autores han escrito sobre la "Teoría de la Transición Demográfica",
se reconoce al demógrafo francés Adolphe Landry con su obra "La Révoltion
Demographique" como el primero (Erviti Díaz, 1998). En su obra abordó la
relación de las variables demográficas y la productividad del trabajo,
distinguiendo tres regímenes principales: el primitivo, el intermedio y el
moderno. Posteriormente Warren S. Thompson profundizó sobre el tema enmarcando
la evolución demográfica en tres etapas: 1. Estado de crecimiento potencial,
2. Estado de crecimiento efectivo de la población y 3. Estado estacionario o de
disminución. En 1945 aparece la obra del demógrafo inglés Frank Notestein que se denominó
"Transición Demográfica" y que constituye en la actualidad la más
conocida de todas. En esta obra se afirma que dicha transición parte de una
etapa inicial en la cual se registraron altas tasas de mortalidad y natalidad,
por tanto, el crecimiento de la población era bajo, debido a frecuentes
aumentos del nivel de la mortalidad vinculados con guerras, epidemias, malas
cosechas, etc. Más adelante la teoría de la transición demográfica es
enriquecida por Notestein el cual afirmó que era posible aplicar al resto de
las poblaciones del mundo la experiencia vivida por los países de Europa
Occidental, al ocurrir la transición en los mismos. Finalmente denominó la
sociedad industrial de las ciudades como el factor crítico de la referida teoría
y atribuyó la raíz del asunto al desarrollo de la tecnología. Como se ha explicado, la Teoría de la Transición Demográfica surge a
partir de la experiencia en los países desarrollados; su viabilidad para los países
del tercer mundo es objeto de constante discusión; sin embargo, y a pesar de
que la misma ha demostrado ser sólida y generalizadora, todavía no es posible
afirmar que explique la transición de los estadíos poblacionales de los países
subdesarrollados; en su defecto, abre interrogantes sobre bajo qué condiciones
están alcanzando este grupo de naciones las descendentes tasas de natalidad y
un ritmo de crecimiento total cada vez más moderado. El hecho de que los
efectos de dicha teoría (reducción de la mortalidad y natalidad) se logren, ya
no por el desarrollo socioeconómico, sino por factores externos (introducción
de descubrimientos científicos y médicos del mundo desarrollado, anticoncepción),
propicia el debate. También otras corrientes de la región afirman la presencia,
dentro de un mismo país, de dos transiciones demográficas: la que experimentan
las clases altas y medias, más escolarizadas y con mayores recursos económicos,
que ya finalizan la llamada transición; y otra correspondiente a las clases
bajas, aún en las primeras fases de la transición, y que acceden a ella de
forma exógena, o sea, por difusión de los adelantos médicos, técnicos o por
difusión de los patrones reproductivos de las clases altas y medias (Erviti Díaz,
1998).. Realmente, la teoría de la transición demográfica se ha
visto enriquecida por un conjunto de autores en el ámbito mundial,
especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, y los científicos de la
región latinoamericana no se han quedado atrás en este sentido,
fundamentalmente los del Centro Latinoamericano de Demografía. Los expertos del CELADE y otros autores han elaborado un modelo sintetizado
de la transición demográfica para América Latina, que distingue cuatro etapas
evolutivas según las condiciones de desarrollo económico y los niveles de
mortalidad y fecundidad. La llamada Transición Incipiente (Grupo I) caracteriza a los países
con una alta mortalidad y natalidad y crecimiento natural moderado de la población
del 2,5 por ciento, lo que da lugar a poblaciones muy jóvenes y con una alta
relación de dependencia. La "transición incipiente" subsiste como
dramática realidad en muchos países pobres del llamado "Tercer
Mundo" y no "en sociedades remotas y aisladas". La Transición Moderada (Grupo II) la definen por los siguientes rasgos: una
tasa alta de natalidad y una mortalidad moderada que le imprime un rápido
crecimiento natural a la población cercano al 3 por ciento. Este proceso se
relaciona con un desarrollo económico incipiente acompañado de una ostensible
mejoría de la nutrición y la sanidad pública que a su vez trae aparejado un
descenso de la tasa de mortalidad sin que influya igualmente en la disminución
de la natalidad. Una peculiaridad de la baja tasa de mortalidad es su ocurrencia
sobre todo en edad temprana. Como resultado de altas tasas de natalidad y una
mortalidad moderada se produce un rejuvenecimiento de las estructuras por edades
y una elevada tasa de dependencia juvenil. La Plena Transición Demográfica (Grupo III) corresponde a los países que
han alcanzado una natalidad moderada y una mortalidad baja y, en consecuencia,
un crecimiento natural moderado cercano al 2 por ciento. El desarrollo económico
sostenido, la expansión de la urbanización y la educación provocan una
reducción de la mortalidad infantil y de la natalidad lo que induce a muchas
parejas a desear una familia menos numerosa. Por su parte, es fuerte el impacto
de los avances en materia de salud sobre los cambios en las tasas de mortalidad
y fecundidad. En esta etapa del desarrollo el crecimiento de la población
puede ser rápido, pero con una clara tendencia a la desaceleración. La
estructura por edades es todavía joven, aunque se observa una leve disminución
en el índice de dependencia juvenil, debido a que la reducción de la
fecundidad es aún incipiente. Por lo general, en estos países ha existido un
fuerte proceso de urbanización. Por último, la Transición Avanzada (Grupo IV) corresponde
a todos aquellos países con natalidad baja, mortalidad moderada y un
crecimiento natural bien bajo del orden del 1 por ciento y hasta menos. El
desarrollo económico y la urbanización acelerada son sus causales directas;
influye además la alta tasa de ocupación entre hombres y mujeres lo que
determina una mayor propensión al control de la natalidad y a la reducción del
número de hijos, a dos aproximadamente, por lo que el crecimiento neto de la
población tiende a cero. En América Latina, hasta mediados de los 60 el decrecimiento
de la mortalidad frente a tasas de fecundidad que se mantenían elevadas,
produjo altas tasas de crecimiento de la población, pero comienza a decrecer al
finalizar el decenio de los 70, producto principalmente de una baja de la
fecundidad. Este fenómeno se extendió a la mayoría de los países y al
interior de estos de una manera gradual y estratificada comenzando por los
sectores de mayor nivel de escolarización de las áreas urbanas hacia las de
menor nivel de instrucción de las zonas rurales. (Erviti Díaz, 1998) En la década de los 80 continúa el proceso de Transición
Demográfica en todos los países, aunque se alteran algunos aspectos demográficos:
composición de la familia, nupcialidad, movimientos migratorios, a consecuencia
del período de crisis económica que sacude a la Región. La tasa de
crecimiento relativamente alta de la población promedio anual para ese período
fue de 2.1 por ciento (pese al decrecimiento de la mortalidad y la fecundidad) y
se explica por el potencial de las cohortes en edad juvenil, cuyos nacimientos
ocurrieron en años precedentes de expansión de la natalidad. (Erviti Díaz,
1998) De acuerdo con los criterios expuesto más arriba y a un
concepto de "modernización" que se refiere a los cambios
sociales que ocurrieron en los decenios de 1960 y 1970 y sobre la base de los
criterios de terciarización de la economía, urbanización y educación,
algunos expertos de CELADE han encontrado que todos los países de América
Latina que se encuentran en la fase de transición demográfica avanzada
presentan también un nivel de modernización avanzado; dos tercios de los países
que se encuentran en plena transición demográfica se ubican en un nivel
intermedio de modernización (parcial y acelerado) junto a cuatro de los cinco
países de transición demográfica aún moderada y finalmente, los dos países
de transición incipiente se corresponden con un nivel de modernización también
incipiente (CEPAL/CELADE, 1993) . Es conveniente señalar que las características de la
transición demográfica dependen en gran parte del marco histórico específico
de cada país. Algunos autores coinciden en señalar, que el comportamiento de
la fecundidad, la mortalidad y las migraciones internacionales dentro de cada país
afectan el crecimiento y la distribución por edades de la población de ese país,
dando lugar a la disminución, estancamiento o expansión de diferentes grupos
que, a su vez, articulan demandas diferenciadas. La fecundidad se considera entre las variables de la dinámica
demográfica el factor que mayor influencia ha tenido en este proceso de
cambios, por su fuerte impacto en el tamaño de las nuevas generaciones, efecto
que se traslada con los años a los diferentes grupos de edades. Es conocido que
el descenso de la fecundidad observado en algunos países de Europa, por debajo
del nivel de reemplazo de sus miembros ha dado lugar, no sólo a la disminución
del crecimiento de la población, sino también a una disminución absoluta de
sus efectivos e incluso a una probable inversión de la pirámide de edades. En efecto, en el modelo de transición demográfica expuesto
por los expertos de CELADE para América Latina y la secuencia de las diferentes
etapas, no siempre se explican por los mismos factores, ni los determinantes de
los cambios demográficos actúan de acuerdo a un patrón idéntico, pues todo
depende del marco histórico concreto en que se encuentra cada país. No
obstante, el descenso de la fecundidad marca el inicio del avance sostenido de
la transición demográfica. En la actualidad, el uso de esta teoría se ha
extendido pues constituye una propuesta vigente que permite dar una explicación
de la dinámica demográfica en su relación con los factores sociales, económicos
y culturales. El curso tendencial de la fecundidad en algunos países ha
dado lugar al surgimiento de nuevas corrientes teóricas tratando de explicar su
evolución demográfica, pero no han logrado desplazar los fundamentos teóricos
básicos de la Teoría de la Transición Demográfica, sino que la complementan,
como lo plantea la Dra. Otilia Barrios en su tesis doctoral. Esta teoría se le ha llamado por los demógrafos "Teoría
de la Segunda Transición Demográfica" y ha sido expuesta por reconocidos
autores como Lesthaeghe y Van de Kaa. Esencialmente plantea que en los países
occidentales se están dando una serie de cambios interdependiente en el terreno
de las formas de convivencia que podrían conducir a la desintitucionalización
de las relaciones familiares tales como el aumento: de los divorcios, de las
segundas nupcias y de las uniones consensuales junto al incremento de
determinados tipos de hogares no familiares, lo que provocaría finalmente un
descenso de la fecundidad y un aumento de los nacimientos entre madres no
casadas. En términos generales, se puede decir que aun sigue la polémica
en el marco teórico y científico alrededor de esta y otras teorías basadas
fundamentalmente en la disminución continuada de la fecundidad, sin embargo
algunos autores sostienen que existen evidencias de que la causa del descenso de
la fecundidad parece ser una combinación de factores económicos, sociales y
culturales. El marco teórico analizado autoriza constatar, en opinión
del autor, que la Teoría de la Transición Demográfica permite sistematizar el
conocimiento sobre la forma en que a lo largo de la historia se ha manifestado
la relación entre la población y el desarrollo socioeconómico; que además
esta teoría refleja la constatación histórica del cambio de altas a bajas
tasas de fecundidad tanto en países desarrollados como en los subdesarrollados.
No obstante, León Tabah plantea, al igual que otros autores de América Latina
y el Caribe que "la Teoría de la Transición Demográfica no debería
considerarse una teoría, ni una ley, sino un proceso que atraviesan las
sociedades cuando pasan de una situación caracterizada por una fecundidad y una
mortalidad elevada a otra con fecundidad y mortalidad baja", pues aun no se
ha podido concebir una teoría general para explicar y predecir la dinámica
sociodemográfica en las distintas sociedades. Por ello, el marco teórico
conceptual de la teoría de la transición demográfica en la actualidad,
constituye un espacio abierto a la polémica y a la confrontación científica. Consideraciones generales acerca de la
transición demográfica en la provincia de Villa Clara. El proceso de Transición Demográfica en la provincia de
Villa Clara está estrechamente ligado a las características del desarrollo de
la población cubana, que han sido descritos por diferentes autores cubanos
tales como Dr. Raúl Hernández, Dr. Rolando García y otros. El paso de los
diferentes siglos por los cuales ha transcurrido la sociedad cubana ha marcado
hitos en su evolución histórica, económica, social y política. Cuba es de los países latinoamericanos que más
tempranamente completaron su transición demográfica. La peculiaridad más
importante de la dinámica de la población cubana es que su tasa de crecimiento
ha estado cercana al 3 por ciento. El país no solamente se distingue por su
transición temprana, sino además por su acelerada y homogénea culminación en
los últimos años. Sin embargo, no hay consenso entre los especialistas del
tema en los límites de las etapas de la transición demográfica en Cuba. A
continuación se exponen los enfoques principales presentados al respecto. El país mantuvo un crecimiento natural relativamente
moderado y estable desde los primeros años del siglo XX y la quinta década del
mismo. La tasa bruta de mortalidad refleja su valor más alto en 1907 y comienza
a descender posteriormente. Se afirma que la tasa de mortalidad comenzó a
descender desde 1900, primero a un ritmo lento y posteriormente más acelerado,
mientras que la fecundidad se mantuvo elevada y constante hasta aproximadamente
1920. Dados los elevados valores de que parten la fecundidad y la mortalidad
durante estos años se puede decir que los umbrales del siglo recién concluido
constituyen también los umbrales de la revolución demográfica. Algunos autores han coincidido en utilizar la primera década
del siglo XX como punto de partida para la comparación estadística en el
estudio de las principales condiciones relacionadas con el proceso de la
revolución demográfica cubana. Sin embargo, y a pesar de la poca información
confiable de años anteriores, se considera importante por parte del autor
mencionar algunas de las características económicas, políticas y sociales de
la época que permitan enmarcar adecuadamente a la provincia de Villa Clara en
el contexto nacional. Algunos historiadores de la Universidad Central "Marta
Abreu" de Las Villas han encontrado documentos en los cuales consta que los
albores de la antigua provincia de Las Villas, tuvo lugar con la fundación de
la jurisdicción de Santa Clara en el año 1691 con una población de 261
habitantes. A partir de esta fecha no se encuentra otra referencia al número de
habitantes, salvo una del Cabildo de 2 de mayo de 1749 según la cual "...
el número de vecinos que compone esta población que llega a 4500
almas...". En 1764, quince años más tarde, se reportaban más de 5000
vecinos y 6091en 1777. Estas cifras dan la medida del crecimiento poblacional.
En 1778 descendió a 6018 debido a la epidemia de viruelas que en este último año
afectó a la villa y ocasionó numerosas víctimas El crecimiento poblacional siguió su ascenso: en 1792 había
10475 habitantes con una población blanca del 64.8 por ciento, los esclavos
representaban un 13.8 por ciento y los negros libres el 21.5 por ciento. La
mayor tasa de crecimiento geométrico se da entre los esclavos para un 6.2 por
ciento, mientras que la población blanca lo hizo al 2 por ciento. Esto da una
idea aproximada del comportamiento de la inmigración de estos años,
fundamentalmente de mano de obra esclava. En general, la tasa de crecimiento
geométrico de la jurisdicción de Santa Clara durante los 14 años que mediaron
entre 1778 y 1792 alcanzó un 4 por ciento aproximadamente. Según el padrón de 1778, en la región existía una población
de 721 esclavos, de ellos 264 hombres y 257 mujeres para un índice de
masculinidad entre los esclavos de aproximadamente de 102 hombres por cada 100
mujeres. Con posterioridad a esta fecha, a causa del desarrollo económico
y el crecimiento demográfico, aumentó la construcción de viviendas como
reflejo de la etapa de formación en que se encontraba la Villa. Los materiales
constructivos predominantes de aquel entonces fueron la madera, la yagua y el
guano. El número de casas aumento de 42 en 1691 a 558 en 1776, y dos años más
tarde 785, sin embargo las cifras no son considerables, por lo que la extensión
de trama urbana no era significativa. En 1790 se formaron los primeros cuatro
barrios de la jurisdicción de Santa Clara. En la Villa de Santa Clara también se produjo un aumento
poblacional ya que de 10475 habitantes que tenía en 1792, llegó a 25379 en
1817. Este aumento se corresponde con los avances económicos que se fueron
alcanzando en la agricultura y especialmente en la ganadería. El censo de 1827
reportó 31397 habitantes de los cuales 20797 eran blancos el 62.2 por ciento,
el 33.8 por ciento restante estaba compuesto por pardos y morenos libres y
esclavos; estos últimos con un 15.9 por ciento. Durante estos años, la economía se vio afectada en algunos
momentos, por causas naturales, tormentas, sequía, epidemias, etc. Pero lo
cierto es que, en sentido general, siempre estuvo en ascenso, sobre todo en el
principal renglón: la ganadería que avanzó aunque lentamente y sin grandes
saltos. En la última década del siglo XVIII se produce un desarrollo acelerado
de la producción azucarera en el país, aunque no tomó fuerzas en la
jurisdicción de Villa Clara hasta poco tiempo después por lo que la ganadería
siguió siendo el principal renglón del desarrollo económico. En el año 1846, las estadísticas de la época reflejan
claramente el aumento de las producciones agrícolas en la jurisdicción como
resultado del crecimiento de la pequeña propiedad y el propio desarrollo de la
ganadería. Así, de 1846 a 1862, el número de labradores prácticamente creció
en un 114 por ciento, al mismo tiempo que los blancos se incrementaron en más
del 50 por ciento al igual que los pardos y morenos libres, mientras que los
esclavos aumentaron sus dotaciones en un 41 por ciento. En resumen, la población
de la jurisdicción de la Santa Clara en apenas 16 años aumentó en algo más
de la mitad de sus habitantes. Finalmente, durante el siglo XVIII, el crecimiento demográfico
de la jurisdicción de Santa Clara no fue significativo debido a que la ganadería
era la base principal del desarrollo económico y la misma no favorecía la
concentración de grandes núcleos poblacionales, como si ocurrió en otras
jurisdicciones con otra estructura económica a finales del siglo. El ganado en
la jurisdicción villaclareña se soltaba en grandes extensiones de tierras,
donde pastaba libremente, sin la necesidad de muchas atenciones ni de empleo.
Esta fue una de las razones por lo que la inmigración de esclavos fue menor que
en las demás jurisdicciones. A pesar de que no hubo una marcada tendencia a la concentración
de grupos poblacionales, si se fueron fomentando algunos pequeños poblados
rurales para dar respuesta al desarrollo ganadero. Hacia su segunda década del siglo XIX se observa un fomento
de la población, debido fundamentalmente a que en esa época comienza a
realizarse algunas demoliciones de haciendas que van dando paso al desarrollo de
la agricultura en la Región y al surgimiento de algunos caseríos. Entre los años 1846 y 1862 se aprecia una tendencia al
aumento de la población blanca más que en el resto sobre todo por varios
factores asociados al proceso de inmigración tanto interno como externo.
Durante el período de 1848 – 1874 se redujo considerablemente la introducción
de esclavos debido a la prohibición del contrabando de 1845. No obstante
continuó la entrada ilegal de esclavos al país que se estima en unos 220 mil;
a estos hay que agregar alrededor de 124 mil culíes chinos que ingresaron al país
contratados como "trabajadores libres", pero bajo condiciones tan
espantosas o perores que los esclavos africanos, en estas mismas condiciones
entraron al país grupos de indios yucatecos. Adicionalmente, hubo otro gran
componente de la gran corriente inmigratoria hacia Cuba en estos años,
representada por colonos españoles. La corriente migratoria se vio favorecida
por las condiciones favorables de subsistencia en la Isla a finales del siglo
XIX a contrapelo de los temores que podía infundirles la fiebre amarilla, la
viruela, el paludismo y el cólera. La fuerte inmigración de estos años
modificó las condiciones étnicas de nuestros habitantes, a la vez que continuó
introduciendo enfermedades no padecidas anteriormente. Estos eventos
repercutieron en la transición del perfil epidemiológico de la época. (García,
R. 1996) En el transcurso de 16 años (1862- 1846) la población
aumentó en 19578 habitantes, mientras que de 1827 a 1846 (19 años después)
aumentó solamente en 1669 habitantes. En ese momento histórico se justifica el
lento crecimiento ya que es en esta etapa cuando ocurre la separación de
Cienfuegos primero y Sagua la Grande después, así como también el paso de la
colonia de Santo Domingo a la recién fundada jurisdicción de Sagua la Grande,
lo cual implicó pérdidas tanto en tierras como en habitantes. No obstante esta
división político-administrativa, la jurisdicción mantuvo una población
considerable de 33066 habitantes como consta en el censo de 1846, de ellos 25634
vivían en el campo (78% del total) de los cuales el 93 por ciento en áreas no
azucareras. El desplazamiento de la base económica fundamental de la
región villaclareña hacia la agricultura, favoreció el crecimiento de la
población. Esto explica la tendencia existente en la región de aumentar la
población mucho más durante estos años, preferentemente la población blanca
(de acuerdo a la mano de obra que necesitaba la agricultura) a diferencia de
otras jurisdicciones donde el aumento mayor se nota en la población esclava
porque su base económica así lo propiciaba. En el período que va de 1862 hasta 1867 se observa como la
ganadería entra en su etapa de decadencia total para ir dando pasos al
afianzamiento de la agricultura. El decrecimiento de la ganadería en la
jurisdicción, tuvo su impacto en la población, cuyo comportamiento reflejaba
la correspondencia existente entre el desarrollo económico y la distribución
de hombres según su raza y condición. En el censo de 1869 el territorio se
hicieron patentes los efectos de la lucha independentista. La jurisdicción
contaba ese año con 54402 habitantes, de ellos el 31.5 por ciento negros. Durante estos años se produjeron cambios significativos en
la jurisdicción de la Villa de Santa Clara, en lo que podría afirmarse
constituyeron los albores de la provincia de Villa Clara. Así, la jurisdicción
se divide en cuartones debido al crecimiento alcanzado: llamados: El Puente, El
Carmen, La Parroquia y la Pastora. Esto dio lugar a cambios en el sistema Político
administrativo, también en las comunicaciones y en la economía mediante la
construcción del ferrocarril entre Cienfuegos y la Villa que quedó terminado
en 1860. En el plano de la educación y la cultura se dieron pasos
importantes; en 1864 se sumó a las escuelas que existían la escuela municipal
de primera enseñanza y en 1868 se abrió una segunda escuela para niños de
color libres. En el plano cultural predominaban las presentaciones de grupos
teatrales y musicales precedentes de la Villa o traídos de otros lugares. El desarrollo económico que se había alcanzado unido al
privilegiado lugar donde se encontraba enclavada la jurisdicción y
especialmente su capital, más las necesidades de la creciente población en la
región permitió que se fuera desarrollando el comercio local, en manos de
comerciantes criollos. Por todos los avances alcanzados, la Villa fue declarada
ciudad, por orden Real, con el nombre de Santa Clara el 12 de mayo de 1867. A efectos de la guerra también disminuyó consecuentemente
la población; la tasa de natalidad, aunque por encima de la tasa de mortalidad,
disminuyó considerablemente mientras que la de mortalidad general aumentó,
sujeta a constantes fluctuaciones a consecuencia de los desastres naturales, las
epidemias, las guerras, y las limitadas posibilidades para que el hombre
ejerciera el control sobre su entorno. La fundamentación de esta fase de
equilibrio maltusiano deviene de la simetría entre los niveles de mortalidad y
natalidad. (García, R. 1996). En 1833 y en 1887 azotó a Cuba una terrible
epidemia de cólera y viruela respectivamente que diezmaron a la población de
algunas provincias del país, fundamentalmente de la Habana (Le Roy y Cassá, J,
1915) Posterior a 1877, la provincia de Las Villas contaba con una
población de 312392 habitantes, de ellos un 64.3 por ciento de blancos, el 0.3
por ciento yucatecos, el 4.25 por ciento asiáticos, un 17.8 por ciento pardos y
negros libres y un 13.4 por ciento esclavos. La guerra de 1895 agravó la economía de la provincia. La
población sufrió directamente los efectos de la guerra, distintas medidas
tomadas a lo largo de la contienda así lo evidencian como por ejemplo, el Bando
de Reconcentración dictado por Valeriano Weyler en 1896 que provocó una
elevada tasa de migración de los campos a la ciudad, con lo que la agricultura
se vio totalmente desbastada y se creó una situación difícil desde el punto
de vista económico y sanitario. La presión del crecimiento demográfico sobre
los medios de subsistencia condujeron a un déficit nutricional que elevó los
índices de mortalidad de la provincia.(García, R. 1996). Miles de personas
murieron víctimas de la falta de alimentos y por enfermedades, fundamentalmente
entre los viejos, niños y mujeres. Para los adultos las consecuencias fueron
menores, ya que la mayoría prefirió incorporarse a las filas insurrectas. En
consecuencia, la población de la provincia de Santa Clara era de 354 112
habitantes según el censo de 1887 y en el de 1899 subió a 356537. En esta
trayectoria influyeron en sentido contrario: la inmigración que ya se
manifestaba con cierto desarrollo y la agregación a la provincia de nuevos
poblados como la jurisdicción de Cienfuegos que pasó a formar parte de la
provincia de Santa Clara a partir de la nueva División Política Administrativa
efectuada después de la guerra de los 10 años. Algunos estudios desarrollados por diferentes investigadores
de la Universidad Central de las Villas desde el punto de vista histórico,
demuestran como la evolución de las estadísticas vitales de los años 1887 a
1899, período en el cual los efectos de las guerras, las epidemias y de la
reconcentración Weyler incidieron en el crecimiento de la población en estos años.
Se estima que la tasa bruta de natalidad pasó de 32.1 por mil habitantes
en 1899 a 25.9 por mil en 1895 y a finales de 1897 bajo a 14.2 por mil
habitantes, mientras que la tasa mortalidad general pudo haber llegado a cifras
de 41.4 por mil. En 1899 el 2 por ciento del total de la población
eran españoles, por otra parte, aquellos que estaban en suspenso en cuanto a su
ciudadanía constituían un 13 por ciento y los ciudadanos de otros países o de
ciudadanía desconocida constituían el 14 por ciento. El siglo XIX termina para Cuba y sus provincias con niveles
impresionantes de mortalidad, debido al conflicto bélico y también a las
secuelas dejó, así como por las epidemias provocadas por la reconcentración
obligatoria de la población rural en las ciudades. La población cubana no
inició su transición demográfica y particularmente la declinación de la
mortalidad, antes del siglo XIX (García, R. 1996) La Guerra de Independencia de 1895 culmina con la salida de
España y el paso de Cuba a neocolonia de Estados Unidos, que ocupa militarmente
el país desde 1898 hasta 1902. En los primero decenios del siglo XX los
norteamericanos lograron extenderse de manera importante en las inversiones en
Cuba. Se incrementan significativamente los rubros dedicados a la exportación,
como el azúcar, el ron y el tabaco; por otra parte, se desarrolla simultáneamente
la industria minera con la extracción del hierro, cobre y magnesio. Como base necesaria para el desarrollo de sus inversiones y
para proteger la salud de sus tropas de ocupación y de su personal civil, los
norteamericanos comenzaron una gran campaña de salud, al tiempo que construían
carreteras, realizaban trabajos de alcantarillado y mejoraban el abastecimiento
de agua a las ciudades. Sin embargo la oferta de servicios asistenciales era
totalmente desproporcionada. La mayoría de la población no tenía acceso a las
unidades de salud mutualistas y clínicas privadas. Otros mecanismos influyentes
para asimilar los beneficios a la salud, como la extensión cultural y
educativa, también adolecían de una cobertura apropiada, agudizando la
heterogeneidad en la estructura social. (García, R, 1996). La rápida y temprana urbanización de Cuba y sus provincias,
derivada de los patrones de asentamiento urbano heredados de la época colonial,
reforzada por la reconcentración urbana de Weyler, incidieron en el control de
epidemias; por otro lado, aumentó el presupuesto de salud con lo que se
construyen nuevas clínicas y hospitales, se crean hospitales especializados en
tuberculosis, lepra y maternos. (Erviti Días, 1998). En Cuba el descenso de la
mortalidad se inicia a partir del proceso de modernización promovido por la
entrada de Estados Unidos como nueva metrópoli neocolonizadora.(García, R.
1996). Algunos autores plantean y entre ellos del Dr. Rolando García
que desde nuestra comunidad primitiva hasta los comienzos del siglo XIX
constituyó para Cuba la etapa pretransicional. A partir de 1900-1905 las tasas
de mortalidad cubana se presentaron con fuertes variaciones, debido a factores
tales como, epidemias y guerras, condicionados por el proceso de colonización.
Además, las matanzas perpetradas por los colonizadores junto a las nuevas
enfermedades traídas de Europa constituyeron las principales causas de muertes
de nuestro país a lo largo de los años lo que se constata en varios documentos
de la historia de Cuba en relación con los altos riesgos de mortalidad materna
e infantil. Algunos estudiosos del tema consideran a esta etapa como el
período pretransicional de Cuba. A partir de entonces, es que comienza la
primera etapa del proceso de transición demográfica en el país. Esta etapa es
situada en el período 1904 a 1934 (Barrios, O, 2000), aunque otros consideran
otra fecha más tardía para sus inicios, más bien a partir de 1910. De acuerdo con la teoría de la Transición Demográfica,
esta primera etapa surge como consecuencia de una disminución en las tasas de
mortalidad general y el aumento de la esperanza de vida al nacer que pasó de
33.2 por mil habitantes en 1899 a 41.5 mil en 1930. La principal causa que
provocó tal aumento de la esperanza de vida al nacer fue, sin dudas, las
condiciones higiénicas y sanitarias alcanzadas por el país, y el proceso de
modernización promovido por la entrada de Estados Unidos como nueva metrópoli
neocolonizadora La tasa bruta de natalidad experimentó un descenso de
aproximadamente un 11.6 por ciento entre los años de 1919 a 1930. Por su parte,
la fecundidad comenzó su descenso desde mediados de los años 20, cuando pasa
de una tasa bruta de reproducción de en este propio año de 2.8 a 2.2 en 1931 Las migraciones internacionales jugaron un papel muy
importante en la evolución demográfica de Cuba y de la provincia de Villa
Clara durante este período. Según la caracterización realizada por el Dr. Raúl
Hernández, la inmigración de esta época fue de cerca de 1 millón 300 mil
personas, fundamentalmente españoles, seguidos de haitianos, puertorriqueños y
jamaicanos. Su principal característica fue la alta preponderancia del sexo
masculino que afectó, sin lugar a dudas, la relación por sexo y edad de la
población cubana. En segundo lugar se pudo confirmar el carácter económico de
la inmigración pues entre el 80 y 90 por ciento de los inmigrantes se
encontraban entre 14 a 45 años de edad con un nivel de alfabetización alto en
comparación con los de la población cubana por esa época. Finalmente, supone
que la alta proporción de solteros tuvo que haber influido sobre la nupcialidad
y la fecundidad. Esta corriente migratoria tuvo su reflejo en la antigua
provincia de Las Villas, donde el desarrollo de la agricultura había superado
al de la ganadería. En algunas regiones de la antigua provincia se encuentran
actualmente asentamientos importantes de descendientes de españoles,
fundamentalmente de canarios, este es el caso del municipio de Cabaiguan donde
se encuentra una de las mayores concentraciones de descendientes de estos
inmigrantes. Su impacto sobre el crecimiento de la población se hizo sentir en
1907 para una tasa de crecimiento medio del 3.4 por ciento hasta 1899. La inmigración también jugo un papel importante en la
declinación de la fecundidad de la época pues dado su carácter económico y
la necesidad de los inmigrantes de encontrar una asimilación al medio y la búsqueda
rápida de una acumulación de recursos con vista a su estabilización económica,
generó un retrazo del matrimonio y del nacimiento de los hijos y por tanto una
predilección por familias más pequeñas. Esta situación tuvo un gran impacto
en la región central del país donde se encuentra ubicada la antigua provincia
de Las Villas. La segunda etapa de la Transición Demográfica es ubicada
sus inicios por algunos autores a partir de los años 30 y por otros a partir de
los 40, no obstante ello, las características de la misma se distinguen de la
anterior por la aparición de los antibióticos, de nuevos métodos de prevención
terapéutica, por una disminución de los gastos de salud (Erviti, Días, 1998)
y un cambio de signo del saldo migratorio externo del país a partir de 1933.
(Barrios, O, 2000). En esta fecha el país pasa de receptor a emisor de población
producto de los cambios en el sector económico y de otros factores de orden político
y social. De acuerdo con esta teoría, los cambios en las principales
variables de la dinámica demográfica también fueron notables; así, por
ejemplo, la tasa bruta de mortalidad mantuvo un descenso continuado con el
correspondiente ascenso de la esperanza de vida al nacer que llegó a los 59.8 años
en el quinquenio de 1955 a 1960. Por su parte, la tasa bruta de natalidad pasó
de 33.8 por mil habitantes en el quinquenio 1935 a 1939 a 29.7 por mil entre
1950 y 1954. La tasa global de fecundidad del país pasó de 4,21 hijos por
mujer a 3,83 de 1935 a 1950. Estos cambios se dieron en mayor o menor medida en
las 6 provincias existentes en el país en 1959. Se conoce que la tasa bruta de
natalidad en 1955 en la antigua provincia de Las Villas era ya 24.9, marcando
una disminución en este indicador, y la tasa global de fecundidad pasó de 4.58
hijos por mujer en 1935 a 3.58 hijos en 1950 para una disminución aproximada de
un 21.9 por ciento respecto a 1935. (Hernández R, 1987). La llegada del triunfo revolucionario en 1956 creó las
condiciones necesarias para la entrada en la tercera etapa de la Transición
Demográfica. Los profundos cambios llevados a cabo en el plano económico, político
y social a todo lo largo y ancho del territorio en esferas tales como: la
educación, la salud, la recreación, el empleo, un amplio plan de construcción
de viviendas y un fuerte proceso de industrialización, entre otras medidas,
determinaron paralelamente una creciente homogeneidad entre las provincias. Todo
ello permitió una reducción del comportamiento reproductivo en la mayor parte
de las provincias del país y en particular de Las Villas. Alrededor de los años setenta la provincia contaba ya con
una esperanza de vida al nacer de 70.9 años para los hombres y 73.7 para las
mujeres, indicadores nunca antes alcanzados en el territorio. Al mismo tiempo,
la tasa de mortalidad infantil pasó de 34.9 por mil nacidos vivos en 1970 a
15.3 mil en 1979 y a la par una disminución de la tasa bruta de reproducción
del 44 por ciento entre 1970 a 1977. Esta rápida disminución de la fecundidad desde mediados de
la década de los setenta conjuntamente con los elevados valores de la esperanza
de vida al nacer, similares a la de los países desarrollados, con un alto grado
de homogeneidad a lo largo y ancho del país, permiten aseverar que Cuba se
encontraba concluyendo el proceso de declinación de la mortalidad y la
fecundidad y se ubicaba en una etapa avanzada de la transición demográfica. A partir de la década de los 80 se comienza a observar una
estabilización de la tasa bruta de natalidad, con valores oscilantes de la tasa
global de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo. Para ese entonces la
mortalidad ya había completado su paso de altos a bajos niveles, antecediendo a
la declinación de la fecundidad. Estos resultados han sido confirmados por
Estudios realizados en el Centro de Estudios Demográficos de La Habana. En la primera mitad de la década de 1990, debido a las
dificultades económicas del país la tasa bruta de natalidad se redujo a un
nivel mínimo, luego se recupera ligeramente y continua fluctuando durante toda
la segunda mitad de la década. Durante los años 1993 y 1994, la provincia arribó a la tasa
global de fecundidad más baja con 1.43 hijos por mujer, recuperándose
paulatinamente hasta alcanzar 1.67 hijos por mujer en 1999. Por su parte, el
proceso de envejecimiento de la población de la provincia resulta el mayor del
país, lo que influirá seguramente en un posible incremento de la tasa bruta de
mortalidad. En opinión del autor, la provincia de Villa Clara no difiere
sustancialmente de las condiciones económicas, políticas y sociales medias que
caracterizaron al país a lo largo del siglo XVIII, XIX y XX por lo que el
proceso de Transición Demográfica de la provincia puede ser interpretado y
analizado bajo la misma óptica nacional.
Autor: Dr. Julio Roberto Cárdenas Pérez Especialista en Demografía, Estadística Matemática y
Econometría Universidad Central "Martha Abreu" de Las Villas Facultad de Ciencias Empresariales Publicación enviada por Dr. Julio Roberto Cárdenas Pérez Contactar mailto:jrcardenas@fce.uclv.edu.cu Código ISPN de la Publicación EpZpVZkkAyaVPJVCLZ Publicado Thursday 4 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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