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El Prestige: un atentado a la vida
Resumen: Ha pasado un año. Lo que en un principio nos hicieron creer que tan sólo era un incidente, con algunas playas afectadas, hoy sigue llegando líquido negro a la costa y lo que es peor, entre 5.000 y 10.000 toneladas siguen a la deriva en el mar.
Publicación enviada por Pedro Pozas Terrados
Ha
pasado un año. Lo que en un principio nos hicieron creer que tan sólo era un
incidente, con algunas playas afectadas, hoy sigue llegando líquido negro a la
costa y lo que es peor, entre 5.000 y 10.000 toneladas siguen a la deriva en el
mar. No necesariamente flotan, sino que generalmente se encuentran entre aguas y
navegan al ritmo de las corrientes y vientos. Según ADENA, la cifra podría
elevarse a las 24.000 toneladas de fuel. El Prestige, se ha convertido en la
mayor catástrofe ecológica de España con diferencia y aún siguen diciendo
algunos políticos, que todo está bien, que las playas han vuelto a la
normalidad, que el chapapote ha pasado a la historia. ¿Quién se cree tan tamaña
desfachatez?.
Pero la gravedad viene a sumarse a tres hechos importantes que la prensa hasta
ahora no ha destacado lo suficiente. La posible desaparición de arao común, el
desastre del recién estrenado parque nacional de las Islas Atlánticas y la
precaución que debe existir por parte de los voluntarios en la recogida del tan
popularmente llamado “chapapote”.
El Arao Común.
Ya en 1996, publiqué un detallado informe sobre “El Arao Común”. Su dramática
disminución en la península ibérica les situaba por aquel entonces, al borde
de su extinción. En él afirmaba, que el Arao o pingüino gallego y según un
recuento realizado por expertos en 1995, quedaban cinco parejas reproductivas en
el Cabo Vilán y una sola pareja en las islas Sisargas, pudiendo llegar a un
total de diez parejas. Desde entonces la población ha seguido en declive.
Ya se han encontrado araos petroleados. Me temo que los pocos que aún surcaban
las costas gallegas, hayan desaparecido para siempre y sea éste, la primera víctima
en el terreno ecológico, después de la del hombre, la que manche la historia
de un lugar enlutado por la muerte biológica y el desastre humano que originan
a las familias que dependen del mar para su subsistencia.
Según un comunicado de ADENA, se confirman mis sospechas y se sostiene que
desde el desastre del Prestige, no se ha realizado ningún avistamiento del Arao
en sus zonas de cría.
El Bucardo desapareció de nuestras especies emblemáticas hace unos años,
anteriormente fue la Foca Monje, ahora el Arao, mañana será el lince o el oso
pardo, o la avutarda ... y tantos otros que se encuentran al borde de su extinción
sin que frenemos el avance de una extinción masiva.
Parque Nacional de las Islas Atlánticas
Para unos el número 13 es objeto de mala suerte, de evitar nombrarlo y menos aún,
de tenerlo como número personal en la puerta de la casa, aparcamientos, etc.
Otros incluso van más allá y para nombrarlo, dicen doce más uno. También
dicen que es el número de la suerte. Para el Parque Nacional de las Islas Atlánticas,
que hace el número 13 de los Parques Nacionales de nuestro país, sin lugar a
dudas ha hecho honor del mal agüero que acompaña ese número tan especial y
del que tanto se ha escrito.
Según datos recogidos del Ministerio de Medio Ambiente, el 90% del perímetro
de las Islas Cíes han sido afectados por la marea negra. El 95% del perímetro
del archipiélago de Ons y el 90% de la isla de Sálvora, igualmente han sido
tocados. Ante estos datos, casi la totalidad del Parque Nacional de las Islas
Atlánticas, está contaminado por el fuel y sus rocas, acantilados y playas
negras, destacan en lo que antes fue un paraíso, hasta tal punto, que se vio en
la necesidad de ser declarado en su máxima protección. Quien haya visitado las
islas Cies, comprenderá la magnitud de la catástrofe y si es sensible a la
naturaleza y al entorno que nos da la vida, sin duda derramará lágrimas como
lo ha hecho este humilde naturalista.
Chapapote. Precaución.
Todas aquellas personas que voluntariamente se han desplazado ha Galicia para
luchar contra la contaminación negra y las que viviendo en las tierras
gallegas, se han esforzado igualmente en la lucha por dejar limpias las playas,
acantilados y el mar; merecen nuestro respeto y agradecimiento, tanto por las
administraciones implicadas como por toda la sociedad. El valor y el honor de
entregar tu tiempo libre y tu salud en las tareas de limpieza, en el esfuerzo
por la lucha contra un elemento que se desconoce, pero que te enloquece los
sentidos hasta el punto de creer que estás masticando literalmente esas
tortillas negras de fuel; hacen destacar al ser humano.
Sabemos los estragos que está causando a las aves y a todos los habitantes del
mar. Pero también debemos ser conscientes del peligro que corre el ciudadano
que en su afán por ayudar y limpiar, muchas veces deja a descubierto su propia
seguridad.
El fuel que transportaba el Pretige y que aún hoy sigue derramando desde su
tumba toneladas de sangre negra hacía las costas españolas o de los países
colindantes, es el equivalente al IFO 380. Los IFOs son combustibles residuales
que provienen de la mezcla física del fuel oil residual con gasóleo y diesel.
Contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos y en pequeña proporción
hidrocarburos menos pesados, teniendo un alto contenido en metales pesados. Según
la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer dependiente de la OMS, el
fuel oil residual está catalogado como posible carcinógeno humano (2B), al
igual que los hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Los hidrocarburos aromáticos pueden entrar en el organismo por tres vías:
respiratoria, cutánea y digestiva. La respiratoria es la más problemática.
Ante estos argumentos comprobados debemos difundir entre los voluntarios; que
todas las personas que están limpiando la costa empleen los medios adecuados
para garantizar la seguridad. Una simple mascarilla, no protege nuestros
pulmones de los hidrocarburos aromáticos. Todos hemos observado en los medios
de comunicación, como se recogía chapapote incluso con las manos, es un grave
error. Ante este elemento altamente contaminante, debemos de protegernos muy
bien las manos y el cuerpo y usar máscaras adecuadas con filtro para este tipo
de contaminación química que impidan la inhalación de los vapores orgánicos
que se volatilizan durante la recogida de fuel. De igual forma, debemos usar
botas de protección. Evitar en todo momento desgarros en los monos, guantes o
calzado. Si ello se produjera, se debe abandonar de inmediato las labores de
recogida, hasta estar nuevamente protegido.
Los resultados de las analíticas realizadas por el Instituto de Investigaciones
Químicas y Ambientales de Barcelona, perteneciente al Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), confirman la presencia de hidrocarburos
aromáticos policíclicos (PAHs) pesados, los más tóxicos y cancerçígenos,
como el benzo(a)pirenop, benzofluorantenos y indeno (1,2,3-cd) pireno. La
muestra analizada por el CSIC es una muestra homogénea del fuel de los
diferentes tanques del Prestige y por lo tanto extrapolable a la totalidad del
fuel vertido por el buque.
De igual forma, el fuel residual contiene cantidades relativamente altas de
compuestos de azufre que se pueden liberar y pueden ser altamente tóxicos,
ocasionando efectos diversos como irritación en los ojos, piel y sistema
respiratorio así como dolores de cabeza y náuseas e insomnio.
Con todo esto, no pretendo asustar ni aconsejar que nadie participe en las
labores de limpieza, al contrario, es un orgullo poder contar en nuestro país
con personas tan desinteresadas como todos los voluntarios tanto en Galicia como
en otras áreas de bien social. Pero ello no significa que ante un elemento
agresivo, se empleen los medios adecuados de seguridad para los que trabajan
combatiendo este tipo de contaminantes.
Por otro lado los fondos marinos están impregnados de fuel que a buen seguro
han entrado en la cadena trófica mediante el desove y que posteriormente pueden
entrar en la cadena alimentaria.
Hace unos meses recorrí parte de las costas gallegas y asturianas y aunque las
playas permanecían limpias, los acantilados se encontraban literalmente
pintados de negro, con la grave Contaminación Visual. Aunque sea de día y uno
se acerque a contemplar como el mar rompe con sus olas en los acantilados, sólo
verá la espuma del mar y un contorno negro, difuminado, desaparecido. Ya no se
distinguen los perfiles de las aristas de los acantilados cuando el sol brilla.
Sólo sombra, negrura, tristeza. El alma se cae a los pies y solo te queda mirar
al cielo impotente y exclamar: ¿Porqué?.
El concepto de Contaminación Visual se debería extender y entrar a formar
parte en la protección de los ecosistemas.
Cuando todo esto pase, cuando las Islas Atlánticas vuelvan a ser el paraíso de
lo que eran sin nuestro arao común, pensemos que el hombre es una mera pieza
del puzzle de la vida. Si alguna pieza desaparece, el cuadro nunca estará
perfecto y traerá consecuencias de diversas índoles.
Estas sucesivas catástrofes nos indican que tenemos que cambiar de energía,
que tenemos la suficiente tecnología para emplear elementos alternativos, que
la lucha no debe ser contra los petroleros sino contra las energías sucias.
Cambiemos de sistema. Tenemos que despertar a la ciencia dormida, para que
podamos sembrar nuestro futuro con la esperanza que todos deseamos, con el sol
en lo alto alumbrando nuestro caminar y no el negro luto en nuestras costas y
aire.
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Publicación enviada por Pedro Pozas Terrados
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Publicado Sunday 7 de December de 2003
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