Monografias | Marginación e Inadaptación SocialMarginación e Inadaptación SocialResumen: Los profesionales de la Educación Social pretenden corregir, cuando es posible, las deficiencias que pueden tener las personas a lo largo de su vida: Adolescencia, infancia, juventud, vejez, familia,... Los profesionales de la Educación
Social pretenden corregir, cuando es posible, las deficiencias que pueden tener
las personas a lo largo de su vida: Adolescencia, infancia, juventud, vejez,
familia,...También existe la posibilidad de formación, promoción y dirección
de los voluntarios sociales en las tareas de carácter pedagógico, pero la
actividad más amplia será el trabajo educativo con excluidos, con personas con
problemas de inadaptación y disfuncionalidad en el seno de la sociedad. El
educador social dedicado a estas funciones terapéuticas se le conoce con el
nombre de «Educador de Calle», que puede prevenir, disminuir, ayudar y
corregir muchas de las necesidades sociales, objeto de la acción social y de
los servicios sociales. El educador no es el único agente de todas las
actividades pero puede aportar un porcentaje significativo de soluciones gracias
a su continuo contacto con la realidad social. La verdadera felicidad de las
personas se ve frenada porque parece «obligatorio» seguir un determinado nivel
de vida para llegar a ser lo que los medios de comunicación y las grandes
empresas proponen. Una minoría con intereses económicos plantea un estilo de
vida que muchos sectores de población jamás llegarán siquiera a rozar. Desde
esta perspectiva, la Educación Social tiene un enfoque optimista, donde nuestra
actuación es el punto de partida de la transformación social y desde el que
poder plantear nuevas estrategias de intervención para que la población pueda
beneficiarse de los medios de los que dispone para encontrar sus metas y
disponer de una vida más plena y participativa con el resto de los ciudadanos. La incidencia de la actuación
educativa en los diferentes contextos sociales dependerá no sólo de los
recursos disponibles, las características de los destinatarios o del método
que utilicemos, sinó también de las actitudes y valores del educador, del tipo
de claves que se usen para la reflexión, la interpretación de la realidad o la
acción. Solamente así podrá ser posible una intervención socioeducativa que
incida en la formación de lo que venimos a llamar conciencia crítica
favorecedora de desarrollo personal y social. La deshumanización de la
sociedad se refleja hoy en día en el consumismo exagerado, en la opresión que
dificulta vivir con dignidad, en la injusticia, en la distribución de los
bienes, en la marginación de los que no alcanzan los mínimos exigibles y la
inadaptación que supone no poder estar a la altura de las circunstancias. Por
supuesto que la transmisión de mitos y valores consumistas y competitivos por
parte de la escuela o los medios de comunicación de masas en nada favorecen la
solidaridad necesaria en estos casos. Los «otros» son los drogadictos, los
inmigrantes, los «diferentes», las personas a las que se culpa de no ser
capaces de superar el listón con que el sistema social nos examina a todos. La educación como motor de
cambio social será posible a través del desarrollo de la conciencia crítica y
la práctica diaria con la persona y la comunicación desde la cercanía, la
aceptación y la comprensión. El proceso de crecimiento individual llevará
irremediablemente a la conciencia colectiva, a otra forma de «ver» y «actuar»
frente a los estereotipos marginadores del sistema. Es fundamental en cambio de
actitudes de las personas ante la realidad sociocultural, fomentando la expresión
y participación para entrar en un verdadero proceso de transformación. Cuando
la sociedad no acepta las diferencias salen a flote prejuicios que marcan y
separan a las personas según su etnia, color, edad, sexo, poder adquisitivo, práctica
religiosa... Para lograr nuestros objetivos
alcanzar «una sociedad mejor», tenemos que realizar un exhaustivo estudio de
la realidad social en el que desarrollamos la acción, pero también será
preciso tener un contacto permanente con las personas que intervenimos, pues son
esas mismas personas las que pueden dar respuesta específica a sus necesidades.
Sólo así, y contando con un equipo interdisciplinar de intervención, podremos
llegar a objetivos concretos y la posibilidad de realizar planes eficaces para
la intervención social. Juan Soto Rodriguez ASETIL EDUCACION DE CALLE Formacion a distancia de
Educadores Publicación enviada por Juan Soto Rodriguez Contactar http://www.asetil.com Código ISPN de la Publicación EpZuyukAuykbBIGIBN Publicado Tuesday 20 de January de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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