Monografias | Mestizaje y Arielismo en la escritura de Carlos FuentesMestizaje y Arielismo en la escritura de Carlos FuentesResumen: La escritura de Carlos Fuentes trabaja las metáforas explicativas de América, ficciones de identidad de conflictiva historia. Su relato arma una red de filiaciones prestigiosas que lo sitúan en el centro de la ciudad letrada y plantean una “comunidad lingüística” con la ilustrada vanguardia mexicana: José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Alfonso Caso, Samuel Ramos, Octavio Paz., Juan José Tablada y José Gorostiza. “Nuestra
fuerza de corazón ha La
escritura de Carlos Fuentes trabaja las metáforas explicativas de América,
ficciones de identidad de conflictiva historia. Su relato arma una red de
filiaciones prestigiosas que lo sitúan en el centro de la ciudad letrada y
plantean una “comunidad lingüística” con la ilustrada vanguardia mexicana:
José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Alfonso Caso, Samuel Ramos, Octavio Paz., Juan
José Tablada y José Gorostiza. El autor, con tono casi oracular, busca suturar
cualquier grieta que amenace una noción homogénea de la cultura nacional y
continental latinoamericana a la que imagina como un espacio simbólico donde se
realiza la operación de montaje de una totalidad derivada de asimétrica
mezcla. Un proyecto intelectual basado en la necesidad de pertenencia
prestigiosa que afirma el predominio de la tradición hispánica compartida y
atenúa enfrentamientos por medio del mestizaje. Esta visión encubre el
etnocentrismo emergente del concepto de raza. La piedra angular de este edificio
opera por analogía al transformar el espacio cultural en un continente
superador que diluye las guerras por la identidad. Estas
fabulaciones continúan el largo relato de colonización del imaginario iniciado
por Fray Bernardino de Sahagun2 y los alumnos del Colegio de
Tlatelolco en el uso de las narraciones mitológicas basadas en la gesta del
dios héroe Quetzalcóatl y la aparición de la Guadalupe con propósitos
conciliadores3. La escritura apela a fragmentos de relatos
finiseculares que proponen soluciones culturalistas a conflictos sociales
vaciados de materialidad. El
archivo cultural del nacionalismo mexicano funciona como paradigma de una
operación de mezcla afortunada de ingredientes indígenas y europeos. Fuentes
sigue la interpretación adleriana de Samuel Ramos4 acerca de
la composición del alma nacional a la luz de la universalidad de la especie. A
partir de figuraciones como el pachuco y la Malinche, coloca en el centro
de esa pretendida esencialidad mexicana un laberinto de soledad, fruto de la
pareja chingón/ chingado sinónimo de opresor/ oprimido5. Una
lógica exterior a la realidad que pretende explicar desencadena un vaciamiento
de significado al tipificar como alteridad exótica lo mexicano. La nación se
narra como amalgama de sujetos, discursos y representaciones cuya hibridación
única, los marca desde el pecado de origen: el nacimiento en el choque de
mundos . La demostración de esta tesis de la “identidad” supone
inventariar, traducir, y distorsionar textos de cultura para armar relatos
legitimadores de una tradición nacional. El
escritor es el chamán que revela los sentidos ocultos del Pueblo; el intérprete
destacado de la nación mexicana ante sí misma y ante el poder y el
representante de la cultura mexicana dentro del espacio literario occidental. Su
defensa la misión de la literatura en la constitución de la sociedad civil es
fervorosa. La escritura de Fuentes teje un tapiz, atractivo y denso, que recubre
la historia mexicana. Su obsesión por registrar los gestos de México recuerda
el ímpetu de ciertos viajeros, arrastrados por el afán de posesión a una
verdadera furia nominativa. El occidentalismo y el indianismo forman parte de
las tesis del mestizaje. Ambos conllevan un proceso de abstracción idealizadora
en el afán de construir modelos sustitutivos. “El indigenismo, como ideología
del mestizo, y el mestizaje mismo como proceso vivo, son las dos caras de un
movimiento de unificación nacional que surge del choque entre fuerzas de signo
opuesto,: el indianismo y el occidentalismo”.6 El
protagonista de la leyenda nacional en Carlos Fuentes es el sujeto neoeuropeo,
hispanohablante, ilustrado, heterosexual, blanco, varón y urbano. Las ficciones
de alteridad no logran borrar su sólida presencia. Mujeres mitológicas como
Laura Díaz o Consuelo Llorente; personajes como Ixca Cienfuegos o Jipe Totec
son excepcionales. Todos sufren la naturalización de los mitos. Los
desdoblamientos y multiplicaciones no implican dispersión sino que, por el
contrario, buscan unificar opuestos y el espejo se convierte en la bisagra que
asegura el encadenamiento. Fuentes emplea complejos simbólicos, constituidos
por elementos provenientes de José Gorostiza, Juan José Tablada y Octavio Paz
para dar cuenta de la singularidad mexicana, a partir de series conceptuales
desembarazadas de la materialidad de la experiencia: Piedra/ Aire agua/ fuego.
En uno de sus últimos libros se plantea construir la "memoria de un
milenio" empleando el mito cosmogónico de los cinco soles. El Quinto Sol,
"el nuestro", condenado también a desaparecer "por otro terrible
elemento: el movimiento", la conquista.7 Este
lenguaje simbólico elimina todo rastro empírico y construye su relato sobre el
ser mexicano a través de la abstracción y la idealización. Si el color local
lo dota de un carácter exótico, sus “estructuras “profundas lo vinculan a
la tradición occidental. Dos movimientos emergen como determinantes de la
construcción: conquista y revolución. Ambos sufren un proceso de reducción y
domesticación en representaciones que se arman desde una verdadera gramática
que sustrae lo histórico. Las relaciones entre nación e imperio lleva a que
nos encontremos “ ante la formación de identidades culturales, entendidas no
como esencias (a pesar de que parte de su permanente atractivo viene de que sean
vistas así) sino como conjuntos contrapuntísticos: sucede que ninguna
identidad puede existir en sí misma y sin un juego de términos opuestos,
negaciones y oposiciones.”8 En
un México urbano, azotado por momentos apocalípticos la ciudad devora todos
los vestigios del campo9. El fracaso de la modernización se
cifra en los desarrollos desiguales. De ahí que el enfrentamiento entre el México
agrario y el urbano pueden llevar a la destrucción. La región más
transparente prolonga la cartografía de la Visión de Anáhuac10,
en una versión de la ciudad moderna que se asoma a los sesenta. ..., ciudad
de acantilados carnívoros, ciudad dolor inmóvil, ciudad de la brevedad
inmensa, ciudad del sol detenido, ciudad de calcinaciones largas, ciudad a fuego
lento, ciudad con el agua al cuello, ciudad del letargo pícaro, ciudad de los
nervios negros, ciudad de los tres ombligos, ciudad de la risa gualda, ciudad
del hedor torcido, ciudad rígida entre el aire y los gusanos, ciudad vieja en
las luces, vieja ciudad en su cuna de aves agoreras, ciudad nueva junto al polvo
esculpido, ciudad a la vela del cielo gigante, ciudad de barnices oscuros y
pedrería, ciudad bajo el lodo esplendente, ciudad de víscera y cuerdas, ciudad
de la derrota violada (la que no pudimos amamantar a la luz, la derrota
secreta), ciudad del tianguis sumiso, carne de tinaja, ciudad reflexión de la
furia, ciudad del fracaso ansiado, ciudad en tempestad de cúpulas, ciudad
abrevadero de las fauces rígidas del hermano empapado de sed y costras, ciudad
tejida en la amnesia, resurrección de infancias, encarnación de pluma, ciudad
perro, ciudad famélica, suntuosa villa, ciudad lepra y cólera, hundida ciudad.11 El
escritor amalgama diferentes versiones de la leyenda nacional apelando, sin escrúpulos,
a materiales de todo tipo. El mundo indígena se dispersa amenazante en los
restos de Tenochtitlan, que fija en la repetición los actos de los mexicanos.
El gesto indianista queda al descubierto en la exaltación de los monumentos. El
archivo europeo es la cantera de los principales materiales de la fábula: desde
la pintura - Velázquez, el Bosco , los murales o los paisajes impresionistas-
hasta la música. El mundo de Cristóbal Nonato parodia el famoso poema
de Ramón López Velarde, el héroe cultural de Ángel, “En esta suave patria12
para inscribir la nación violenta, “la patria de nadie”, la nación
guadalupana que se asoma, casi destructiva- al nuevo milenio. Una de las
primeras preguntas es “¿Qué lengua va a hablar el niño?13 En
la apabullante densidad de discursos culturales; la escritura se erige en
palimpsesto. El autor nos provee de portulanos, para que no nos desviemos de la
lectura prevista. Ensayos como Cervantes o la crítica de la lectura
incluyen la bibliografía consultada para la novela Terra Nostra. Otros
como El espejo enterrado y Valiente Mundo Nuevo entregan las
claves de relatos como El naranjo. Esta
actitud enciclopedista arma una posición del poder en el saber. Hay un exceso
barroco en la apelación al artificio de la máscara. La parodia se transforma
en pastiche ya que se elude la transparencia y el lenguaje narrativo tiene
espesura lírica. Se procede por sustitución; proliferación y condensación.
Las copias re-inscriben un original- operación barroca que se apoya en la
intertextualidad- a través de la cita y la reminiscencia así como en la
intratextualidad que posibilita ” el espejeo, la obra dentro de la obra.” Si
en el barroco el lenguaje se complace en el suplemento, en la demasía y la pérdida
parcial de su objeto, con una gran carga de erotismo, Carlos Fuentes opera del
mismo modo. Desdibuja la historicidad, construye a su referente, en defensa de
su tesis. El
americanismo14, deudor del relato arielista moderno y de las
afiliaciones hispánicas de la vanguardia, intenta resolver los dilemas
culturales apelando al concepto de mestizaje. Esta antigua metáfora de América
construye un locus amenus de gran potencia simbólica. Carlos Fuentes
trabaja la tensión entre imitación y originalidad. La imitación fracasa sólo
cuando está fuera de proceso La fatalidad, marca de Moctezuma se enfrenta al
azar, marca de Cortés. Las desmemorias llevan a la repetición. El suyo es un
proyecto marcado por la necesidad de rescatar memorias, construir, como los
antiguos historiadores, el memorial de México. Se intenta superar oposiciones y
establecer secuencias donde se han instalado rupturas que conllevan la
fragmentación. Martín Cortés comprende que “México ya no es Tenochtitlán.
Pero tampoco es España. México es un país nuevo, un país distinto, que no
puede ser gobernado desde lejos y a trasmano...México es un país herido de
nacimiento, amamantado por la leche del rencor, criado con el arrullo de la
sombra.15 Carlos
Fuentes, hijo de la alta burguesía mexicana cardenista, formado por
republicanos españoles considera genésica la relación entre América y España,
culturas en espejo. Este segundo hispanoamericanismo producto de una
reconciliación paradójica entre españoles y americanos en la idea de
latinidad16 expresa la contraofensiva lanzada por la
“Generación del 98” para recuperar América, denunciando la visión catastrófica
de la “leyenda negra” de la Conquista. Retoma, al igual que Rodó, la tesis
del espíritu latino por oposición a la barbarie utilitaria sajona. Continúa
este proyecto arielista, al mismo tiempo que a la tradición indigenista de la
revolución mexicana que se legitima en la narración del mestizaje, desde Justo
Sierra y José Vasconcelos17. Une estas dos vertientes y
proyecta el modelo explicativo del mestizaje a la historia española, lo que le
permite tender un puente entre culturas hispánicas. La mezcla se sitúa en los
orígenes, en una España medieval heredera de Roma, apartada de Europa. Su
lugar de enunciación es México en tanto espacio relacionado con el mundo18.
Su lectura está condicionado por el pasado imperial mexicano y el español. Hay
un fuerte predominio de la cultura española como emblemática de un Occidente
humanista. Carlos Fuentes plantea un modelo cultural en esta lectura en
contrapunto. Opone la vieja cultura imperial, parte de la construcción
nacional, al nuevo imperialismo anglosajón, completamente ajeno. Atenúa el
papel del colonialismo y plantea el enfrentamiento cultural Norte/Sur. Es
interesante el denuedo con el que Carlos Fuentes elude a la revolución cubana,
ve en la unidad del mundo “hispánico “la salida hacia el nuevo milenio. Los
términos en tensión son lo viejo y lo nuevo, la tradición y la ruptura.
Carlos Fuentes habla de memoria y deseo como fuerzas representativas de la
nostalgia de totalidad imperial y los sueños de unidad . Sus escritos apuntan a
construir una alternativa: la modernidad de raíces hispánicas. Al mismo tiempo
realiza una operación de universalización, en la que interviene activamente la
literatura. Sigue en esto a Alfonso Reyes cuando declara: ”La laboriosa entraña
de América va poco a poco mezclando esta sustancia heterogénea, y hoy por hoy,
existe ya una humanidad americana característica, existe un espíritu
americano. El actor o personaje, para nuestro argumento, viene aquí a ser la
inteligencia”.19 Sus
relatos construyen la imagen de una América ansiosa de nombres, un
“continente de textos sagrados”, urgidos de una mirada profana a la que la
literatura y la novela confieren existencia al liberarlo por medio de la
palabra, lo presentan ante la cultura universal. El mito es la operación que
garantiza la superación de los localismos y el acceso a las matrices culturales
occidentales. La pregunta por la identidad es el puente entre la necesidad y la
libertad de un pueblo que no puede reconocerse en su propia máscara20.
La mitología se concibe sistema que sufre infinitas transformaciones en los
mitos concretos-21, posibilita armar series analógicas y
trazar semejanzas entre sistemas distintos y postulándolos como versiones de
una misma matriz22. la heterogeneidad de historias
particulares se disuelve en una estructura única a-histórica. La pluralidad de
culturas se transforma en pluralidad de metáforas que modulan, con mutaciones,
los mismos símbolos. La complejidad y el conflicto queda superada por la
semejanza y la armonía. El
mito soluciona el conflicto entre tradición y modernidad al proveer de matrices
simbólicas naturalizadas y eternas23. Toda ”familia
lejana” nos repite y se repite infinitamente. En una casa de Reforma se
encuentra el jardín de Tlactocatzine donde confluye la historia de los
Hasbsurgo y la del México imperial. Las concepciones históricas y culturales
de Vico son determinantes. El referente histórico concreto se opaca detrás de
las superficies labradas de discursos culturales. La escritura lo torna puro
artificio, construcción retazos de letras e imágenes El
autor encuentra un modelo convincente en Mijail Bajtin, que le permite dar
cuenta de la complejidad cultural. Si bien su lectura trabaja las texturas de
las culturas presentes en el imaginario mexicano suele caer en el esencialismo
apocalíptico. Traspone los elementos naturales a la historia para interrogar el
presente, al que carga de fatalidad: "¿Cómo no ver en estas profecías de
la antigua creación mexicana un espejo para nuestro propio tiempo, para nuestra
empecinada divergencia entre la promesa de la vida y la certeza de la muerte,
entre la adelantada conciencia humanista, científica, verbalizable, ética, y
la fatal inconsciencia política de la destrucción, el silencio y la
muerte?"24 Mijail
Bajtin provee una poética del discurso novelesco y una poética del discurso
social25. Polifonía y carnavalización se convierten en
instrumentos de renovación y formalización de la tesis del mestizaje26.
Sin embargo no llegan a subvertir las lecturas tradicionales. La semiótica
bajtiniana le provee de un modelo de la cultura, enriquecido por el
funcionalismo de Fernando Ortiz27 y las teorías de Lezama
Lima.-“estas culturas lo son de conquista y de reconquista, como quisiera
Lezama Lima, de Contra-Conquista. ... el vasto acarreo histórico del río de
las Américas: tierras de antiguas culturas, culturas transpuestas, culturas
copuladas, culturas latentes, culturas canibalizadas y carnavalizadas, culturas
mestizas ansiosas de arrancarle palabras al silencio, ideas a la noche"28 En
los ochenta, las reflexiones del escritor mexicano sufren el impacto de
pensadores como Michel Foucault que le permite incorporar otras nociones, en
especial con relación a la cuestión de la representación.. Emplea
especialmente Las palabras y las cosas29.El paradigma
explicativo del encuentro cultural se sustenta en el modelo comunicacional,
apegado a la propuesta semiótica de Todorov30 que le
posibilita presentar dos rostros de España y de México- más que de América.
Impugna gran parte de la herencia liberal francesa y el modelo de progreso del
norte y, alaba los clamores de Fuenteovejuna y los claroscuros de Goya.
Mantiene la creencia en la función salvadora de la literatura y otorga un lugar
privilegiado al escritor como parte de la vida política. Exalta el papel de los
“pueblos del libro”- judíos, árabes y europeos.31 La
palabra de Fuentes privilegia afiliaciones defensivas a de la lengua: la de
Marina, la de Jerónimo, la de Bernal, la de Juana, la de Sahagún, la de los
novelistas la que une y tiende puentes32. En sus primeras
obras se advierte la hegemonía del concepto de la mexicaneidad, bajo la tutela
de Octavio Paz y los Contemporáneos. Usa instrumentos como el malinchismo para
dar cuenta de la identidad nacional. El
modelo cultural y social basado en la heterogeneidad y la hibridación33
introduce a Mijail Bajtin, lo que le permite contar con un modelo de la cultura
popular. Las últimas lecturas llevan a Fuentes a proponer una curiosa y casi
paródica definición del continente Afro-Indo-Ibero-América, que acude a la
raza como instrumento de definición. Esta apelación a la raza denuncia el
modelo biologista subyacente al modelo cultural. Se observan cambios en la
construcción de la identidad como esencia a su modulación como lo alternativo
términos vagos y binarismos . La
problemática central gira alrededor de oposiciones como civilización /
barbarie; cambio / tradición. . Fuentes instala la desavenencia en los orígenes,
imprimiéndole un movimiento centrífugo a la dinámica social y cultural de la
península en oposición a los proyectos nacionales. Es allí donde se puede
datar los orígenes tanto de las bondades como de los males. En todos los textos
sobrevuelan las figuras de Ariel y Calibán34, enalteciendo la
fuerza del espíritu de la cultura occidental. Los
protagonistas de Fuentes son historiadores- como Felipe Montero; tlamatiminis
como el anciano de las memorias, letrados como el Peregrino o como Jerónimo de
Aguilar; periodistas como el Gringo, poetas como José María Heredia, académicos
como el tío Homero, sabios como Fernando Benítes, . Creadores de otra
historia, los artistas, sin embargo, están inmersos en esta historia. Entre
ambas se crea la verdadera Historia, sin entrecomillado, que es siempre
resultado de una experiencia y no de una ideología previa a los hechos”35.
Carlos Fuentes apuesta a la memoria literaria como espacio utópico que procesa
la memoria histórica. “El tiempo nuevo no puede, no debe, excluir los tiempos
antiguos: nunca hemos podido, en México y en América Latina, crear democracia
sin pasado, sin memoria, sin cultura. Democracia con memoria, progreso con
cultura, porvenir con pasado."36 La
relación entre política y cultura es metonímica. La historia de América, y
toda historia, aparece como la historia de Próspero y Ariel, la de la
civilización y la barbarie. . Como escribe Sarmiento son las ideas las que no
se matan. Es la ciudad letrada la que se enfrenta o sirve al poder. El verdadero
protagonista es Ariel, el intelectual, más precisamente el escritor -desde
Fernando de Rojas a Jorge Luis Borges. ” Pero vista de otra manera, la
literatura mexicana, desde la Historia verdadera de la conquista de la Nueva
España hasta Obsesivos días circulares y de Fray Bernardino de
Sahagún a fray José Emilio Pacheco, es un solo y vasto intento de recuperar la
memoria recuperando la palabra."37 En
América Latina la cultura moderna se inicia con la doble derrota: de la cultura
popular y el proyecto moderno de España y la de la diversidad indígena y la
espiritualidad tolteca Se ha impuesto una modalidad periférica que traiciona
los cauces multiculturales. En ese sentido, la obra de Fuentes equivale a una
nueva reordenación del archivo mexicano: que narrativiza los discursos ideológicos
sobre México. Reformula la modernidad mexicana, al explora el carácter de una
modernización periférica. En
la fabulación de la conquista emplea el mito de Quetzalcóatl, tanto en sus
ensayos como en sus ficciones. Aunque se trata de un mito cuya autenticidad es
cuestionada por autores de la talla de Jacques Lafaye, Fuentes magnifica los
rasgos más espectaculares y literarios del mito. En El espejo enterrado presenta
un Quetzalcóatl en el que se entremezclan los rasgos del dios y los del
soberano-sacerdote de Tollan, así como las numerosas y contradictorias
narrativas que han llegado hasta nosotros38. Para Fuentes, la
Serpiente Emplumada, fue el creador de la humanidad, de la agricultura, de la
vida en sociedad, el descubridor del maíz e inventor de la arquitectura, la
canción, la escritura, la minería y la orfebrería; aquél que dio a los
hombres sus herramientas y les enseñó a trabajar el jade y las plumas y a
plantar el maíz. Por el número de sus enseñanzas, llegó a ser identificado
con Toltecayotl, palabra que significa "Totalidad de la Creación".39 La
versión del mito de la caída del dios muestra el eclecticismo de Fuentes40.
Aunque su versión dice basarse en los Anales de Cuauhtitlan, la
descripción de la huida del héroe no se corresponde con esta fuente, sino con
el final alternativo que propone Sahagún en su Historia General. Si en
los Anales el dios se sacrifica prendiéndose fuego a sí mismo, en la Historia
General el héroe huye hacia levante en una barcaza de serpientes,
prometiendo regresar. En los Anales no se menciona que el horror frente
al espejo se deba a razones metafísicas sino a la monstruosa deformación de su
anciano rostro. Fuentes adhiere a la tesis de profecías, a una versión
fatalista de la conquista pero adultera todo el tiempo las fuentes -como en el
caso de la leyenda de los soles . México
se construye, en relación con el Norte, como espacio no occidental - la oposición
mundo mexicano (hispánico) frente al mundo anglosajón, donde se enfrentan como
en el Ulises criollo41, Piedras Negras y Riverside. Los
relatos abundan en visiones apocalípticas: la frontera se corre
vertiginosamente; los calibanes del norte no duermen. Como en las imágenes de
Darío conquistan a través del dinero y transforman la zanja en muro42.
"Los jacobinos muros de adobe de los estatales en el campo mexicano
ostentan, con asombrosa regularidad, anuncios de la Pepsi Cola. De Quetzalcoatl
a Pepsicóatl: al tiempo mítico de indígenas se sobre pone el tiempo del
calendario occidental, tiempo del progreso, tiempo lineal."43 .El
mestizaje es la única salida, posible. Pero este locus amoenus sutura
las rupturas de la modernidad, transformándose en tardío hijo de Don Quijote.
El escritor, como Rodó, religa América a Europa, definiendo a los gringos como
calibanes. México, heredero de todas las tradiciones, puede ser atrapado la
repetición o en la novedad, disolverse en los tiempos incumplidos, convertirse
en retazos que vuelven una y otra vez como en los monólogos finales de Todos
los gatos son pardos o en la destrucción de Cristóbal Nonato. Estos
nuevos modelos cognitivos proceden por sustitución utópica de lo real, a la
transformación de las formas (el espacio o el lenguaje) como transformación de
mundos. Sus figuraciones del mundo indígena están segadas por una mirada extraña,
que lo congela en mito y subordina voces a letras. Su mirada es deudora de la toltecayótl
de León Portilla. En la oposición se confrontan la globalización y la
etnicidad, buscando resolverlas en un tercer espacio, el de la producción de símbolos.
El gran saldo favorable de la conquista es la lengua; el aspecto triunfante de
la revolución mexicana es la cultura. Carlos
Fuentes apuesta a la lengua, no sólo como posibilidad cultural sino política44.
Si bien Fuentes tiene una gran relación con el mundo europeo y norteamericano,
lo imagina como antagonista cultural, como parte de otro tiempo que se intentó
injertar en América .Su proyecto revela enorme fe en la cultura occidental que
posterga y silencia los mundos indígenas y populares .”Hemos persistido en la
esperanza utópica porque fuimos fundados por la utopía, porque la memoria de
la sociedad feliz está en el origen mismo de América, y también al final del
camino, como meta y realización de muchas esperanzas.45 El
pensamiento de Fuentes conserva una estructura binaria que reclama su
pertenencia a la tradición hegemónica de pensamiento occidental y privilegia
la dimensión simbólica sobre la material. Al hablar de la relación tiempo/
sujeto en México y en América Latina, plantea, -"la batalla es doble:
luchamos contra un tiempo cree, también, se divierte con nosotros, se revierte
contra nosotros, se invierte en nosotros, se subía este desde nosotros, se
convierte en nombre nuestro". y en esto tenemos que leer por omisión un
subrayado : en Europa donde el tiempo actúa con el sujeto La coexistencia de
todos los niveles históricos en México es atribuido al subconsciente de la
tierra y la gente. Esta afirmación, preñada de ecos junguianos46,
equivale sostener que México está fuera del tiempo, ya que sus historias o sus
diversos proyectos históricos están detenidos.47 Toda
una retórica de la simultaneidad de términos positivos con términos
negativos. El peso del pasado infinitamente más fuerte que entre el del
presente. Discursos, sujetos y mundos son representados como dobles
complementarios o u opuestos Encuentra dos constantes del contexto español:
cada lugar común es negado por su opuesto y la capacidad para hacer lo
invisible visible, mediante la integración de lo marginal, lo perverso, lo
excluido, a una realidad que en primer término es la del arte. América Hispánica,
sujeto colectivo en búsqueda permanente de una armonía, encuentra su fundación
por la utopía que remite más al pasado hispánico que al pasado indígena. La
estrategia argumentativa consiste en la utilización del argumento invalidante
para introducir lo contrario. El multiculturalismo, cristalizado en el
mestizaje, suma diferencias y arrasa con el conflicto dando unicidad a la cuestión
identitaria. El debate de México con México, de América Latina consigo misma
es, para Carlos Fuentes, un debate con España48. Hay una
enorme simplificación de la las genealogías de América Latina. .
El encuentro entre España y el Nuevo Mundo es fabulado como reunión sensual,
de una imaginación erótica, de una relación sensible con la naturaleza y con
el alma, que sienta las bases históricas comunes de un Mediterráneo prolongado
en el Caribe, de un mundo mestizo entre dos orillas. Hay una mistificación y
sexualización del nacionalismo49: “España es no sólo
cristiana, sino árabe y judía, también es griega, cartaginesa, que romana, y
canto gótica como gitana. Quizá tengamos una tradición indígena en México,
Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia, una presencia europea más fuerte de
Argentina, un Chile. La tradición negra es más fuerte en el Caribe, en
Venezuela y en Colombia, en México Paraguay. Pero España nos abraza a todos;
es en cierta manera, nuestro lugar común. España, la madre patria, es una
proposición doblemente emitida madre y padre fundidos en uno solo.”50 El
esquema civilización/ barbarie subsiste en los pueblos del libro contra los de
la piedra. Los mexicas ocupan el espacio de los orígenes prestigiosos; los
otros pueblos indígenas no intervienen. Sólo tiene en cuenta las líneas hegemónicas
de grandes culturas como las que vale la pena conservar y dar continuidad. Los
movimientos de fundación de nuestra cultura y de nuestra literatura son la épica
y el mito; la utopía y el barroco. Según
Fuentes la verdadera barbarie consistió en la exclusión de la noción de
civilización de modelos alternativos de existencia como niños, negros,
comunitarios, así como toda relación de propiedad que no fuese la consagrada
por economía liberal. Y la conquista que no termina. Al igual que la
contraconquista. Aunque afirma apostar a la solución martiana de un mundo
multipolar se extraña el anticolonialismo y el antiimperialismo. La lógica
textual es de conciliación, de síntesis entre la “renovación
civilizadora” que quería Sarmiento y la “continuidad con el pasado” que
propugnaba Lucas Alamán.51 La
discusión en torno a las identidades en relación con la nación, la región y
el proceso de globalización remiten a un problema geopolítico; al debate sobre
el propio relato historiográfico y sobre las localizaciones de la memoria. Los
núcleos del debate político e intelectual de este nuevo siglo son
posicionalidad, localización y memoria.52 América
Latina es uno de los campos de batalla en donde los distintos sujetos combaten
por la construcción de su proyecto en función de sus particulares memorias.
Fuentes, habla desde la mismidad, que, bajo un grueso tejido cultural,
reivindica la semejanza, sostiene el esencialismo del mestizaje, un concepto que
se quiebra en el nomadismo de las cartografías de fin de siglo. Como señala
Nicolás Casullo .”La pregunta sería qué tipo de testigo intelectual puede
reabrir auténticamente la escena cultural del presenta, a contrapelo de la
morbidez del olvido: de aquello que en el interrogarse de la cultura no cesa de
olvidarse”. Sólo en los usos del lenguaje la memoria deposita la clave de la
representación de la historia, que no es sino invención, fantasma literario
como el espectro de Hamlet53. Quizá la respuesta a los
enigmas planteados por la Esfinge está en la acción cíclica y repetitiva de
plantar la semilla del naranjo mientras me “entrego a un vasto sueño sobre el
mar, en el que el tiempo circula como las corrientes y todo lo une y
relaciona... La constante de este trasiego es el movimiento doloroso de los
pueblos, la emigración, la fuga, la esperanza, ayer, y hoy.”54 Notas: [1]
José Enrique Rodó, Ariel. Motivos de Proteo, Venezuela: Biblioteca
Ayacucho, 1976, pág.20. [2]
Sahagún, Bernardino de, Historia general de las cosas de la Nueva España,
México: Ayacucho, 1982. [3]
En lo referente este tema se puede consultar obras como Destierro de sombras.
Luz en el origen de la imagen y culto de Nuestra Señora de Guadalupe del
Tepeyac de Edmundo O ‘Gorman, ( México: Universidad Autónoma de México,1991);
Quetzalcóatl y Guadalupe de Jacques Lafaye, ( México: Fondo de Cultura
Económica, 1977). Así como los influyentes estudios de Miguel León-Portilla: Los
Antiguos Mexicanos ( México: Fondo de Cultura Económica,1970); Toltecáyotl,
México: Fondo de Cultura Económica,1980. [4]
“Sostengo que algunas expresiones del carácter mexicano son maneras de
compensar un sentimiento inconsciente de inferioridad”, Samuel Ramos, El
perfil del hombre y la cultura en México, Argentina: Austral, 1951, pág.14.”
¿Qué cosa es el sentimiento de inferioridad sino el de superioridad
disimulado? ...La inferioridad nuestra no es sino el sentimiento disimulado de
una excelencia que los demás no alcanzan a distinguir” Carlos Fuentes, La
región más transparente, México: Fondo de Cultura Económica, 1958, pág.
62. [5]
El laberinto de la soledad, México: Fondo de Cultura Económica, 1993. [6]
Malva Filer, “Los mitos indígenas en la obra de Carlos Fuentes” Revista.
Iberoamericana, México, Nro.127,1984, pág.475. [7]
¿Cómo no ver en estas profecías de la antigua creación mexicana un espejo
para nuestro propio tiempo, para nuestra empecinada divergencia entre la promesa
de la vida y la certeza de la muerte, entre la adelantada conciencia humanista,
científica, verbalizable, ética, y la fatal inconsciencia política de la
destrucción, el silencio y la muerte?Los cinco soles de México. Memorias de
un milenio , Barcelona: Seix Barral, 2000,pág.9 [8]
Edward Said, Cultura e imperialismo, Barcelona: Anagrama: 1993, pág.102 [9]
En lo referente a la existencia de un México rural y otro urbano ver Héctor
Aguilar Camín/ Lorenzo Meyer; Después del milagro: A la sombra de la
revolución mexicana (México:Cal y Arena, 1998). Fuentes advierte sobre el
peligro de este enfrentamiento que se dramatizaría en la lucha entre el Norte
modernizador y el Sur atrasado. ( Nuevo Tiempo mexicano, México: Joaquín
Mortiz, 1995). [10]
“Semejante al espíritu de sus desastres, el agua vengativa espiaba de cerca a
la ciudad; turbaba los sueños de aquel pueblo gracioso y cruel, barriendo sus
piedras florecidas; acechaba, con ojo azul, sus torres valientes./ Cuando los
creadores del desierto acaban su obra, irrumpe el espanto social” Alfonso
Reyes; Visión de Anáhuac, Índice : Madrid, 1923, pág.15. [11]
La región más transparente, México: Fondo de Cultura Económica, 1958,
págs.10-11. [12]
“Diré con una épica sordina: /la patria es impecable y diamantina. / Suave
Patria: permite que te envuelva /en la más honda música de selva”, “En
esta suave patria”, Ramón López Velarde [13]
Cristóbal Nonato, México: Fondo de Cultura Económica, 1987, pág.101 [14]
Las principales tendencias del americanismo aparecen en el pensamiento de Bolívar
como valoración del pasado; preocupación por la identidad continental y el
ideal americanista y la cuestión de las identidades nacionales. Mabel Moraña,
“José Enrique Rodó” ( Iñigo Madrigal, Luis, (coord.), Historia de la
literatura hispanoamericana, Madrid: Cátedra, 1982 vol.2) [15]
“Los hijos del conquistador” en El naranjo, México: Alfaguara,
1993,pág.99. [16]
undamentalmente esta reconciliación se produce a través del arielismo de Rodó
y se pacta en el prólogo que Clarín escribe para Ariel. [17]
El mestizo se desarrolla sobre todo en México y tiene como ideólogos a Justo
Sierra y en el siglo siguiente a Vasconcelos. Este proyecto se institucionaliza
con la Revolución Mexicana. En el siglo XIX la tesis de Sierra se inscribe en
la filosofía positivista y en la idea de progreso. Sierra afirma que el mestizo
es el grupo social más apto para el progreso, para la transformación social;
el factor dinámico de la nacionalidad. José Vasconcelos, La raza cósmica:
misión de la raza americana. Argentina, Brasil y México,México, Espasa
Calpe, 1966 [18]
Edward Said, Imperialismo y cultura, ob.cit. [19]
“Notas sobre la inteligencia americana”, Buenos Aires: Sur,
septiembre de 1936,pág.57. [20]
"Desde la conquista hasta hoy, la historia de México es una segunda búsqueda
de la identidad, de la apariencia, una búsqueda nuevamente tendida entre la
necesidad y la libertad: más que conceptos, signos vivos de un destino que, una
vez, se resolvió en el encuentro de la pura fatalidad y el puro azar. Más trágico
que Edipo, México no acaba de reconocerse en su máscara" Tiempo
mexicano, México: Joaquín Mortiz, 1983,pág.10 [21]
Las ideas de Levi Strauss le llegan por medio de Octavio Paz en su libro Claude
Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo, México: Joaquín Mortiz, 1967.
Evidentemente se está refiriendo al Prólogo de las Mitológicas y a la Antropología.
María Begoña Pulido en “Carlos Fuentes: entre lo uno y lo diverso” realiza
precisiones sobre las matrices teóricas. [22]
El mito es presentado como una operación mental sin significado histórico,
producto del Espíritu Absoluto (el equivalente del Inconciente jungiano). Hay
una naturalización de lo histórico que hace descansar la universalidad en un
"espíritu humano" semejante en todos los hombres (Begoña) [23]
Según Jorge Volpi hay en la actitud de Carlos Fuentes una dualidad engañosa:
“Así, en México Fuentes es un cosmopolita que se pretende mexicano; fuera,
es un mexicano que se pretende universal. No obstante, lo que termina sucediendo
es que en uno y otro caso tanto su mirada universal como su nacionalismo de
exportación terminan teniendo algo hueco, una especie de vacío que impide su
consolidación real. Ya los métodos utilizados para obtener su reconocimiento
revelan alguna contradicción entre sus acciones y sus ideas: para que se le
valore justamente en México, es necesario poseer un amplio curriculum en el
extranjero, mientras para que se le valore en el extranjero, Fuentes ha de
encarnar los valores arquetípicos de "lo mexicano" que tanto critica
cuando está en el país: un pasado azteca "romantizado", cierta dosis
de folklore, una pizca de mitos mesoamericanos, y la inagotable búsqueda de la
identidad nacional... Para triunfar —cosa que indudablemente consigue—
sacrifica la profundidad de lo nacional y la variedad de lo universal. El México
que se dedica a exportar desde entonces es sólo una imagen prefabricada, tan
ilusoria e inexistente como una fantasía. “Treinta años de Cambio de piel”,
Jorge Volpi, La jornada. Reproducción en The Gale group. También Volpi, Jorge,
La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968, México:
Era, 1998 [24]
Nuevo Tiempo mexicano, México: Joaquín Mortiz, 1995. [25]
Bajtin, Mijail, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento.El
contexto de Francois Rabelais, Madrid: Alianza 1990.Iris M. Zavala, La
posmodernidad y Mijail Bajtin. Una poética dialógica, España: Espasa Calpe,
1991. [26]
Se refiere a ellos en La nueva novela hispanoamericana, Joaquín Mortiz:
1974. [27]
La presencia de Fernando Ortiz es silenciosa pero insolayable, especialmente sus
tessis sobre la transculturación (, Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar,
La Habana, Ed. de Ciencias Sociales, 1.983). En cuanto a Lezama sus estudios
sobre la expresión americana en José Lezama Lima Obra Completa, Cuba:
Editorial Letras Cubanas: 1970 [28]
"La literatura es revolucionaria y política en un sentido profundo",
en Cuadernos Americanos, Nro. 2, México, 1985, Pág. 13. Es indicativo
el cuidado con el que Fuentes soslaya hechos como la revolución cubana. [29]
El texto sobre”Las meninas” de Velázquez es central en la elaboración de Terra
Nostra. En special el capítulo priimero de Las palabras y las cosas. [30]
La Conquista de América y la Cuestión del otro de Tzvetan Todorov, México:
Siglo XXI,1989. [31]
El espejo enterrado, México: Fondo de Cultura Económica, 1992. [32]
Carlos Fuentes coincide con las palabras de Octavio Paz “El español del siglo
XX, el que se habla y se escribe en Hispanoamérica y en España, es muchos españoles,
cada uno distinto y único, con su genio propio; no obstante, es el mismo en
Sevilla, Santiago o La Habana. No es muchos arboles: es un solo árbol pero
inmenso, con un follaje rico y variado, bajo el que verdean y florecen muchas
ramas y ramajes. Cada uno de nosotros, los que hablamos español, es una hoja de
ese árbol. Pero realmente hablamos nuestra lengua? Mas exacto seria decir que
ella habla a través de nosotros. Los que hoy hablamos castellano somos una
palpitación en el fluir milenario de nuestra lengua.””Nuestra Lengua”
publicado en La Jornada el 8 de abril de de1997 [33]
"Desde la conquista hasta hoy, la historia de México es una segunda búsqueda
de la identidad, de la apariencia, una búsqueda nuevamente tendida entre
necesidad y la libertad: más que conceptos, signos vivos sin destino que, una
vez, se resolvió en el encuentro de la pura fatalidad del puro azar. Fatal
pared indígena. Azaroso para el español. Más trágico Edipo, México o no
acaba de reconocerse en su máscara. A la fatalidad y al azar, opone el
"albur" temible negación de los demás que nos conduce al suicidio de
no poder reconocernos fuera de nosotros mismos”(TM). [34]
Roberto Fernández Retamar ha recorrido el linaje calibanesco de nuestra
historia y nuestra cultura al que América Latina pertenece desde que se
inaugura como botín en el discurso mitificador. Taínos y Caribes se
transforman en dos modos de enfrentar al extranjero. El traslado a la actualidad
de estas metáforas obedecen a la necesidad del intelectual cubano, influido por
pensadores como José Martí y Frantz Fanon y urgido por defender las posturas
de la Cuba de Castro. [35]
Valiente mundo nuevo,13-14 [36]
Nuevo Tiempo mexicano, México: Aguilar, pág11 [37]
Leemos en el prólogo a su obra de teatro Todos los gatos son pardos, México:
Siglo XXI, 1987, pág. 4. [38]
Quetzalcóatl se convirtió en el héroe moral de la antigüedad mesoamericana,
de la misma manera que Prometeo fije el héroe del tiempo antiguo de la
civilización mediterránea, su libertador, aun a costa de su propia libertad.
En el caso de Quetzalcóatl, la libertad que trajo al mundo fue la luz de la
educación. Una luz tan poderosa que se convirtió en la base de legitimidad
para cualquier Estado, que aspirase a suceder a los toltecas, heredando su
legado cultural (Espejo 107). En el prólogo a una de las ediciones de Todos
los gatos son pardos (1980), drama épico sobre la conquista Fuentes ofrece
una descripción de la caída del dios-héroe que desarrollará en sus obras de
ficción. [39]
Ver el libro de León Portilla Toltecáyotl, México: Fondo de Cultura
Económica, (lo urbano, tula la toltequidad) [40]
“Sobre dioses, héroes y novelistas: la reinvención de Quetzalcóatl y la
reescritura de la conquista en “El mundo nuevo “ de Carlos Fuentes”,
Santiago Juan Navarro Revista Iberoamericana , Vol. LXII, Nro. 174, Enero
Marzo 1996, Nros. 103-128. [41]
Ulises criollo.ed. crítica de Claude Fell, México: Archivos, 2000 [42]
Tiempo mexicano, México: Joaquín Mortiz, 1983,pág.26.Las ruinas
norteamericanas-"promesas hechas y cumplidas y luego abandonadas por el
tiempo y al tiempo" son equivalentes a la basura, ya que estarían
sometidas a la relatividad. En cambió las ruinas mexicanas se presentan como
monumentos de origen.. Al establecer el contraste entre basura y monumentos está
presentando una visión calificante de las dos culturas en la que introduce la
cuestión de la autenticidad " Las ruinas están valorizadas en tanto
esencias eternas. [43]
No insiste tanto en el eje colonizado colonizador como en grandes modelos de
configuración sociocultural con un carácter casi esencial. Así el imperio es
hoy Estados Unidos. Los norteamericanos amenazan con una cultura que hace del
tiempo chatarra, que no sabe interrogar a las ruinas [44]
“Todos somos hombres y mujeres de la mancha. Y cuando comprendemos que ninguno
nosotros es puro, que todos somos reales e ideales, heroicos y absurdos, hechos
por partes iguales de deseo y de imaginación, tanto carne y hueso, y que cada
uno de nosotros es en parte cristiano, parte judío, con algo de moro, mucho de
caucásico, de negro, del indio, sin tener que sacrificar ninguno de nuestros
componentes sólo entonces entendemos en verdad tanto la grandeza como la
servidumbre de España “ “Los hijos de la Mancha” [45]
El espejo enterrado, México: Fondo de Cultura Económica, 1992,pág.10 [46]
Carlos Fuentes reconoce la importancia de Mircea Eliade en su concepción de los
mitos pero niega haber acudido a Jung. Quizá se trata de la influencia de Lévi
Strauss y su idea de un Espíritu Social, del que emergen las matrices que
llamamos mitos. [47]
"El pasado contiene todas las imágenes, todas nuestras aspiraciones, todas
las soluciones, el presente nos desnuda y nos pone de cara al pasado" pág.
15 [48]
El espejo enterrado, pág.15 [49]
No podemos dejar de hacer notar la similitud con textos como Los sietes
pecados capitales del español de Fernando Díaz Plaja [50]
El espejo enterrado, pág.44. [51]
La síntesis entre Alamán y Sarmiento la anunciaría la cultura misma, proponiéndose
como continuidad de cuanto hemos sido: indios, negros, criollos y mestizos;
autoritarios y demócratas; liberales y conservadores; modernizantes y
arcaizantes Valiente Mundo Nuevo de Carlos Fuentes [52]
Achugar, Hugo , "Leones, cazadores e historiadoresa propósito de las políticas
de la memoria y del conocimiento" en Teorías sin disciplina
(latinoamericanismo, poscolonialidad y globalización en debate).Edición de
Santiago Castro-Gómez y Eduardo Mendieta. México: Miguel Ángel Porrúa, 1998. [53]
Modernidad y cultura crítica, Nicolás Casullo,Buenos Aires:Paidós,1998. [54]
“Las dos Américas” en El naranjo, ob. cit., pág. 360. ©
Carmen Perilli 2003 Dra.
Carmen Perilli Publicación enviada por Dra. Carmen Perilli Contactar http://www.ucm.es Código ISPN de la Publicación EpZyFulFZuuxHpymjJ Publicado Monday 9 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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