Monografias | Organización de la vidaOrganización de la vidaResumen: Teoría celular. Características generales de las células. Células vegetales y animales. Interior de las células eucarióticas. Sistemas de membranas internas. Organelos transductores de energia.(V) TEORÍA CELULAR. El concepto unificador y trascendental de la biología
moderna –la teoría celular– se basa en que todo ser viviente está formado
por células, la unidad fundamental de la vida. La teoría celular de nuestra época contiene los siguientes
postulados: CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS CÉLULAS. La membrana molecular y los compartimientos con membrana. Todas las células poseen una membrana que las envuelve
llamada membrana citoplasmática, que las protege aislándolas del medio
externo y seleccionando las sustancias que entran o salen de las células a través
de un mecanismo denominado permeabilidad selectiva. Es importante destacar que gracias a la formación de
compartimientos en el interior de las células, es más rápida la velocidad de
reacción en las mismas, ya que las moléculas de reacción se encuentran más rápido
gracias a que se concentran en un espacio pequeño del volumen celular total. La
membrana celular también posee un mecanismo llamado transducción de energía,
a través del cual se almacena la energía cuando se produce un cambio en la
concentración de una sustancia en cualquier lado de la membrana. Células Procarióticas y Eucarióticas. La célula procariótica. Las células procarióticas
derivan su nombre del griego pro = antes de, y karyon = núcleo,
es decir, célula sin núcleo. Esta célula procariótica es evolutivamente anterior a la
eucariótica. Fue la única forma de vida que habitó la Tierra durante unos
2.000 millones de años hasta que surgieron los eucariotas. Su material genético consiste en una única molécula
circular y de gran tamaño de ADN –ácido desoxirribonucleico– que se
encuentra libre dentro del citoplasma. La membrana celular está rodeada por una
pared celular externa. En el citoplasma se encuentran algunos ribosomas
encargados de ensamblar las proteínas. La célula eucariótica. Deriva su nombre del griego eu
= verdadero, y karion = núcleo, es decir, célula que posee un núcleo
verdadero. A pesar de la enorme diversidad de las células existentes, su
similitud es notable. Cada célula es una unidad individual e independiente, en
gran medida autosuficiente, capaz de controlar la entrada y salida de diversas
sustancias gracias a su membrana celular. El tamaño de la célula eucariótica varía entre 10 y 30
micrómetros de diámetro. Son células de mayor tamaño que las procarióticas
y sus organelos son más numerosos y complejos; a menudo están rodeados por una
membrana. El ADN de estas células se asocia con proteínas en estructuras
complejas denominadas cromosomas. Los cromosomas se encuentran rodeados por una
envoltura doble, la membrana nuclear. Todos los organismos pluricelulares son
eucarióticos. CÉLULAS VEGETALES Y ANIMALES. Aunque las células animales y vegetales son eucarióticas,
las células vegetales difieren de las células animales en varios aspectos:
INTERIOR DE LAS CÉLULAS EUCARIÓTICAS. El núcleo celular. Es un cuerpo grande y esférico
definido por la membrana nuclear. En la membrana hay poros que permiten el
intercambio de sustancias desde el interior del núcleo hacia el citoplasma y
viceversa. Posee, por lo general, dos nucléolos, lugares de construcción de
subunidades ribosómicas. Contiene los cromosomas, la información genética, y
ejerce el control sobre todas las actividades de la célula. Membrana celular. Mide entre 7 y 9 nanómetros de
espesor. Consiste en una bicapa formada por moléculas de fosfolípidos y
colesterol que orientan sus colas hidrofóbicas hacia adentro; en el centro de
esta bicapa se encuentran proteínas globulares. En la cara orientada hacia el
exterior hay cadenas cortas de carbohidratos unidas a algunas moléculas de
proteínas y fosfolípidos; en la casa orientada hacia adentro, hacia el
citoplasma, hay proteínas adicionales. Los carbohidratos presentes en la parte externa de la
membrana intervienen en procedimientos de reconocimiento y adhesión entre una célula
y otra, células y anticuerpos, células y hormonas y células virus. Algunas proteínas de la membrana son enzimas que regulan
determinadas reacciones químicas y otras forman parte del sistema de transporte
desde y hacia el interior de la célula. Los Cromosomas. Cada uno de los elementos
esenciales del núcleo de una célula que al teñirse con los colorantes básicos
pueden ponerse en evidencia durante la división celular. El número de
cromosomas es distinto y fijo para cada especie vegetal o animal. En el hombre
hay 46 cromosomas, distribuidos en 23 pares, de los que un par o
heterocromosomas está formado por los cromosomas sexuales. Están constituidos
esencialmente por ácido desoxirribonucleico (DNA) y contienen los genes, por lo
que su función en los mecanismos de herencia es fundamental. La estructura de
cada cromosoma es distinta y conocida; su estructura, en un cariotipo, puede
permitir el hallazgo de alteraciones tanto de la forma como del número de los
cromosomas, que normalmente se traduce por algún defecto o enfermedad. El
cromosoma Y es el heterocromosoma característico del sexo masculino; el
cromosoma X es propio de ambos sexos. La dotación XX es propia de
las mujeres, mientras que la XY lo es de los hombres. SISTEMAS DE MEMBRANAS INTERNAS. Retículo endoplasmáticos y ribosoma. Red de sacos
aplanados, túbulos y conductos comunicantes, mayor o menor según la actividad
de la célula. Existen dos tipos de retículos. El rugoso, predominante
en células que elaboran gran cantidad de proteínas de uso extracelular. El liso,
predominante en células que intervienen en la síntesis de lípidos (como células
glandulares que producen hormonas esteroides). Los ribosomas. Son orgánulos aproximadamente esféricos
que se observan en toda la célula. Están formados por proteínas y ácido
ribonucleico (RNA), en proporciones más o menos iguales. La síntesis de proteínas en la célula es producida por
agrupaciones de ribosomas aislados, que trabajan conjuntamente como si fuesen máquinas
de una cadena de producción. Estas agrupaciones son llamadas polirribosomas. El
polirribosoma no es tipo corriente de producción: en una cadena de este tipo,
el producto avanza a lo largo de la línea de ensamble y se van añadiendo
partes adicionales. En esta línea los polirribosomas y los ribosomas se mueven
a lo largo y cada uno de ellos fabrica un producto completo. La clave genética de la célula, la cual veremos más
adelante, constituye la información para la síntesis de las proteínas
celulares y está formada en una hélice molecular de doble cadena de ácido
desoxirribonucleico (DNA). La clave la constituye el orden en que se agrupan
cuatro tipos diferentes de unidades llamadas bases: (timina, citosina, adenina y
guanina). Las proteínas están formadas por cadenas lineales de
subunidades de aminoácidos. Las cadenas proteicas se construyen con alrededor
de 20 clases diferentes de aminoácidos. Cada cadena tiene los aminoácidos unidos en un orden
determinado y con sentido. Ahora bien, el DNA participa de manera indirecta en la síntesis
de proteínas. Esto se realiza cuando es transcrito a moléculas más cortas de
RNA de una sola cadena que transporta la información necesaria, del núcleo al
citoplasma, para sintetizar una o varias clases de cadenas polipeptídicas
(formadas por gran número de aminoácidos). Debido a que estas moléculas de
RNA llevan la clave genética a los lugares en donde se sintetizan las proteínas,
se le conoce con el nombre de RNA mensajero. (RNA M). Por otra parte, es importante señalar que para que se forme
la proteína, los aminoácidos que la van a conformar, deben
"activarse" y este trabajo lo realiza el adenosín trifosfato (ATP),
una sustancia de alto contenido energético. Una vez activado el o los aminoácidos,
éstos son reconocidos por el RNA disuelto en el citoplasma llamado de
transferencia (RNAt). Para cada aminoácido existe un RNA. El aminoácido es
unido al RNA por la acción de una enzima específica; entonces este RNA actúa
como un adaptador para ubicar un determinado aminoácido en la cadena polipeptídica,
así como lo dice o la especifica el RNA. La selección del aminoácido viene
determinada, por débiles enlaces químicos entre un grupo ordenado de bases en
el RNA y otro grupo complementario de bases en el RNA. De esta manera, la
información genética contenida en el RNA, se traduce a una cadena polipeptídica
mediante el concurso del ribosoma. Aparato de Golgi. Sacos membranosos aplanados cuya
función es recibir vesículas procedentes del retículo endoplásmico,
modificar sus membranas y procesar su contenido para luego distribuirlas a otras
partes de la célula. En los cuerpos de Golgi tiene lugar el ensamblaje final de
las proteínas y los carbohidratos. Las células animales contienen entre 10 y
20 cuerpos de Golgi, mientras que las vegetales pueden contener varios
centenares. Los lisosomas. Bolsas o vesículas de enzimas hidrolíticas
que intervienen en la degradación de polisacáridos, lípidos y proteínas. Su
contenido es suficiente para digerir a la misma célula, y continúa siendo aún
un misterio por qué las enzimas no digieren las membranas de los lisosomas que
las contienen. Vacuola. Pequeña vesícula del citoplasma, que
generalmente contiene pigmentos, nutrientes, sales y productos de desecho. Peroxisoma. Vesículas de enzimas encargadas de la
degradación de purinas (bases nitrogenadas constituyentes del ADN). Glioxisoma. Contiene enzimas y convierte los lípidos
de las semillas de las plantas en azúcares. ORGANELOS TRANSDUCTORES DE ENERGIA. Las Mitocondrias. Son los organelos más grandes de la
célula. Aquí las moléculas energéticas liberan su energía, que es
reempacada por las mitocondrias. Están rodeadas por dos membranas, de las
cuales la interna se pliega hacia adentro formando crestas, lugares donde
ocurren las reacciones mitocondriales. La actividad de una mitocondria se mide
en relación directa con el número de crestas que posea. En la mitocondria se
desarrolla el ciclo de Krebs. Los plástidos. Organelos membranosos que sólo están
presentes en las plantas y en las algas. Los hay de tres tipos. Leucoplastos,
que almacenan almidón y a veces, proteínas y lípidos. Son muy numerosos en
las raíces y los tubérculos; cromoplastos, que contienen pigmentos
anaranjados y amarillos; y cloroplastos, que contienen la clorofila,
estructura de las células vegetales y de las algas, donde se lleva a cabo la
fotosíntesis. Los cloroplastos son orgánulos con forma de disco, de entre
cuatro y seis micrómetros de diámetro. Aparecen en mayor cantidad en las células
de las hojas, lugar en el cual parece que pueden orientarse hacia la luz. Es
posible que en una célula haya entre cuarenta y cincuenta cloroplastos, y en
cada milímetro cuadrado de la superficie de la hoja hay 500.000 cloroplastos.
Cada cloroplasto está recubierto por una membrana doble. El cloroplasto contiene en su interior una sustancia básica
denominada estroma, la cual está atravesada por una red compleja de discos
conectados entre sí, llamados lamelas. Muchas de las lamelas se encuentran
apiladas como si fueran platillos; a estas pilas se les llama grana. Las moléculas
de clorofila, que absorben luz para llevar a cabo la fotosíntesis, están
unidas a las lamelas. La energía luminosa capturada por la clorofila es
convertida en trifosfato de adenosina (ATP) mediante una serie de reacciones químicas
que tienen lugar en los grana. Los cloroplastos también contienen gránulos
pequeños de almidón donde se almacenan los productos de la fotosíntesis de
forma temporal. En las plantas, los cloroplastos se desarrollan en presencia
de luz, a partir de unos orgánulos pequeños e incoloros que se llaman
proplastos. A medida que las células se dividen en las zonas en que la planta
está creciendo, los proplastos que están en su interior también se dividen
por fisión. De este modo, las células hijas tienen la capacidad de producir
cloroplastos. En las algas, los cloroplastos se dividen directamente, sin
necesidad de desarrollarse a partir de proplastos. La capacidad que tienen los
cloroplastos para reproducirse a sí mismos, y su estrecha similitud, con
independencia del tipo de célula en que se encuentren, sugieren que estos orgánulos
fueron alguna vez organismos autónomos que establecieron una simbiosis en la
que la célula vegetal era el huésped. Citoesqueleto. Determina la capacidad de la célula de
moverse y su morfología. Consiste en una red muy dinámica y en constante
cambio, formada por filamentos como: los microfilamentos, los microtúbulos
y el filamento intermedio. Microfilamentos. Fibras sólidas compuestas por una
proteína, actina, y proteínas asociadas a ella. Cuando la actina se
asocia con la miosina forma estructuras contráctiles que intervienen en algunos
movimientos celulares y en la división celular en los animales , durante la
cual la contracción de un anillo de actina y miosina provoca la constricción
de la célula con lo que se forma la célula hija. Microtúbulos. Estructuras cilíndricas y huecas, que
actúan en el movimiento de los cromosomas durante la división celular y sirven
de carril para el movimiento de los organelos dentro de la célula; son el
principal componente de cilos y flagelos cuyas estructuras son iguales pero
difieren de su longitud. Los cilos son más cortos y numerosos que los
flagelos y sirven para la locomoción y el arrastre de diversas sustancias. Los
flagelos son más o menos largos en proporción con el tamaño de la célula
y cumplen casi con las mismas funciones de los cilos. Las estructuras de los
cilos y flagelos consta de nueve pares de microtúbulos fusionados a manera de
anillo alrededor de dos microtúbulos centrales. Filamentos intermedios. Filas fuetes, muy estables,
formadas por polipéptidos que varían ampliamente en tamaño de una línea
celular a otra . Su función principal es la de fortalecer el esqueleto. Enrejado microtrabecular. Es una red de fibras muy
finas mediante la cual se conectan los filamentos primarios del citoesqueleto. Matriz extracelular. Recubrimiento secretado que se
extiende mas allá de la superficie celular. En el caso de las células
vegetales, éstas se encuentran rodeados por una gruesa pared celular que
contiene capas múltiples de un polisacárido llamado celulosa. Las células
animales carecen de una pared celular rígida, sin embargo, poseen el glucocáliz,
que es un recubrimiento formado por cadenas laterales de polisacáridos de lípidos
y proteínas integrantes de la membrana plasmática. En muchos casos los
recubrimientos aumentan la resistencia mecánica de los tejidos multicelulares y
contribuyen al contacto reconocimiento celular. GIL, PEDRO Publicación enviada por Pedro Gil Contactar mailto:gapj25@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpZyVkAppZNTyyHFEU Publicado Wednesday 11 de February de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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