Monografias | La prolactina - EndocrinologíaLa prolactina - EndocrinologíaResumen: Descripción de los temas. ¿Qué es la prolactina?. Características de su estructura química. Acciones fisiológicas de la prolactina. Variaciones diarias y circadianas. Limites de referencia. Efectos de hiperprolactinemia. Niveles de prolactina durante el embarazo. Secreción de prolactina, mecanismos de regulación e inhibición. Pruebas de estimulación de prolactina. Significado clínico de los niveles de prolactina. Medicamentos que disminuyen la secreción de prolactina.(V)
Prolactina
(PRL) es la hormona adenohipofisiaria que estimula la secreción láctea. Se
presenta en 3 formas moleculares little-PRL, big-PRL y macroprolactina o big
big-Prolactin.
La
función principal de la prolactina en la mujer es estimular y mantener la
lactancia puerperal. En los varones el comportamiento de la prolactina puede
afectar la función adrenal, el equilibrio electrolítico, ginecomastia, algunas
veces galactorrea, decremento del libido e impotencia y otras funciones como la
de la próstata, vesículas seminales y testículos.
Durante
la gestación los niveles de prolactina en el líquido amniótico llegan hasta
1000 ng/mL., los niveles séricos de prolactina tiene variaciones diarias y
circadianas, su secreción es pulsátil, tiene un ritmo circadiano con aumentos
o picos secretorios durante la etapa de sueño, una vez en circulación la vida
de la prolactina media se estima en 14 minutos. El rango de niveles basales en
promedio es de 1.39 a 24.2 ng/mL en mujeres; para hombres 1.61 a 18.77 ng/mL.
Una
secreción descontrolada de prolactina o hiperprolactinemia, puede provocar
anovulación y amenorrea secundaria.
En
el presente trabajo sobre la Prolactina (PRL) hormona
de origen adenohipofisiario cuya
función es directa sobre las células
lactótrofas, de la glándula
mamaria, explicamos la Hiperprolactinemia,
su origen y efectos como la galactorrea
y amenorrea, sus variaciones
circadianas, su secreción por pulsos. Se incluye su comportamiento durante el embarazo,
límites de referencia, efectos de su elevación en hombres, los mecanismos de síntesis y regulación, algunos ensayos biológicos y químicos
para su medición, los mecanismos de biosíntesis,
los significados clínicos de su
aumento y disminución.
Negrillas =
Palabras clave
En el campo de la endocrinología médica la información sobre
el comportamiento de las hormonas relacionadas con la reproducción
siempre ha sido de gran importancia; los avances logrados durante décadas ahora
son accesibles por los medios de información disponibles en cantidades
sorprendentes.
Las
alteraciones hormonales en la mujer principalmente, su comportamiento durante el
embarazo o durante un proceso patológico, nos ayudan a entender
la biología del individuo, razón por la cual se estudian dichos
procesos.
El
conocimiento de la biosíntesis y el comportamiento de la prolactina durante la
reproducción, función fundamental de los seres vivos, nos obliga a estudiar,
comprender y aplicar los conocimientos sobre dicha hormona y sus interrelaciones
en el área de diagnóstico clínico, siendo este el fin fundamental del
presente trabajo.
Prolactina
es la hormona adenohipofisiaria que estimula la secreción láctea, según
definición de Riddle y col.(1933). Fue
descubierta en 1928 en la hipófisis
de vaca, y es considerada, filogenéticamente, la hormona más antigua del reino
animal. Ha sido detectada en insectos, anfibios, peces y mamíferos. Su
actividad luteotrófica se estableció hasta 1945, también se le conocía como
hormona lactotrófica.
En
un principio fue difícil su aislamiento pues su estructura es semejante (en un
16%) a la hormona de crecimiento (GH) y ambas se localizan en la hipófisis,
solamente que la GH en mayor
concentración. Su existencia como una entidad química, distinta de la hormona
del crecimiento, se estableció a través de una serie de estudios realizados
entre 1965 y 1971, conociendo también como se lleva a cabo el su secreción,
donde interactúan diversos factores fisiológicos
con componentes
neurohormonales hipotalámicos
positivos y negativos.
La
prolactina es una hormona polipeptídica de cadena única, con un peso molecular
aproximado 22,500 daltons, siendo la hormona adenohipofisiaria que interviene en
la lactación, por medio de eventos fisiológicos y bioquímicos.
Su
cadena polipeptídica consta de unos 198-200 residuos aminoácidos cuya
secuencia completa no ha sido conocida. De los primeros 50 aminoácidos más del
80% son idénticos u homólogos a la prolactina bovina.
Esta
es la secuencia de los primeros 23 residuos aminoácidos correspondientes al
extremo N-terminal
NH2-leu-pro-ile-cys-pro-gly-ala-ala-arg-cys-gln-val-thr-leu-arg-asp-leu-phe-asp-arg-ala-val
En
un sujeto normal del 80 al 90% consiste en una forma pequeña pero funcional
llamada l-PRL (little Prolactin) constituida por 199 monómeros de aminoácidos
también llamada nativa.
Coexiste
una forma hormonal de mayor peso molecular (40,000-50,000 daltons) llamada
prolactina grande (big-PRL) la cual se presupone es una forma de depósito, que
pocas veces es detectada en el suero y su actividad biológica es casi nula. Sin
embargo se le detecta en los padecimientos de hiperprolactinemia sin
manifestaciones clínicas patológicas, tal vez segregada directamente por la
hipófisis o representa una forma de agregados poliméricos.
También se ha reportado una forma dimérica de la big-PRL que quizás
tenga unida una inmunoglobulina IgG, se le ha llamado macroprolactina (big
big-Prolactin) con un peso molecular superior a los 100,000 daltons y sin
actividad biológica.
La
función principal de la prolactina en la mujer es estimular y mantener la
lactancia puerperal, acción directa sobre las células acidofílicas conocidas
como lactotrofas de la glándula mamaria. Para que aumente el sistema ductal se
requiere de estrógenos, hormona del crecimiento, corticoides, lactógeno
placentario y prolactina. Para el desarrollo del sistema lóbulo alveolar se
requiere de estrógenos, progesterona y prolactina, por lo que se deben
considerar los niveles de estas hormonas en estados patológicos como mastopatía
fibroquística, mastodinia (dolor mamario), carcinoma mamario, etc.
Se
le relaciona con la regulación del
ciclo reproductivo, el mantenimiento del embarazo y el crecimiento fetal,
mediante un efecto sobre el metabolismo materno actuando sobre diferentes órganos
efectores para facilitar sus funciones por sinergia con
otras hormonas o bien por inhibición de otras hormonas.
Podemos
decir que desempeña funciones de “tramitadora de permiso”, modificando la
sensibilidad de ciertos órganos efectores para que puedan actuar sobre ellos
otras hormonas.
De
las mas de 85 funciones que se han relacionado con la prolactina, podemos
mencionar efectos sobre estructuras ectodérmicas y sinergia con hormonas
esteroides.
En
los varones el comportamiento de la
prolactina puede afectar la función adrenal, el equilibrio electrolítico,
ginecomastia, algunas veces galactorrea, decremento del libido e impotencia y
otras funciones como la de la próstata, vesículas seminales y testículos.
Durante
la gestación los niveles de prolactina en el líquido amniótico llegan hasta
1000 ng/mL., mayor concentración que en cualquier otro fluido orgánico, esto
sucede entre la 15ª y 20ª semana
de gestación y desciende poco a
poco hasta el final del embarazo a 450 ng/mL. Se presupone que es producida por
la hipófisis fetal y la materna, con una posible función de osmorregulación
del feto, para la supervivencia en el medio acuático intrauterino, ayudando
contribuyendo así a la maduración pulmonar con aumento en el contenido de
fosfolípidos y cambios en la relación lecitina-esfingomielina.
En
otras especies animales se le asocia con una función osmorreguladora, evitando
las pérdidas urinarias de agua y electrolitos, aún no comprobada en humanos,
pero con posible relación con el síndrome de tensión premenstrual.
En
el ser humano las otras funciones atribuidas se presentan en sinergismo con las
hormonas esteroideas gonadales, como es la permanencia de la estructura del
cuerpo lúteo y su producción de progesterona, con acción en los procesos
reproductivos, esto por investigaciones que revelaron la presencia de receptores
específicos de prolactina en el ovario de los mamíferos, cediéndole parte de
la función progestogénica; que entre otras funciones estimula la formación de
receptores de membrana para la hormona folículo estimulante (FSH) y
luteinizante (LH) para el crecimiento del folículo y la síntesis de estradiol.
En los folículos antrales pequeños se demostró una concentración de
prolactina casi de 6 veces mayor que en circulación, cuando el folículo
alcanza los 6 a 8 mm de diámetro loas niveles descienden, aproximándose a los
niveles sanguíneos basales cerca de la ovulación.
Se
han reportado funciones secundarias o de menor potencia, relacionándola con la
andrógenesis que se lleva a cabo en la zona reticular de la corteza
suprarrenal, pues se han encontrado receptores específicos para prolactina, la
unión con dichos receptores estimula la secreción de dehidroepiandrosterona y
su sulfato.
En
específico en la glándula mamaria la prolactina estimula las células
secretoras alveolares induciendo la síntesis y secreción de leche, pero también
se requiere de insulina e
hidrocortisona para que las hormonas corticoesteroides trabajen sinérgicamente
estimulando el sistema lactosa-sintetasa. Las cinasas proteicas dependientes del
AMP cíclico inducen la síntesis de caseína
por producción de RNA mensajero específico.
Los
niveles séricos de prolactina tiene variaciones diarias y circadianas, su
secreción es pulsátil, como lo describió Sassin y col. midiendo los niveles
sanguíneos cada 20 minutos y con aumentos de hasta 50%.
Tiene
un ritmo circadiano con aumentos o picos secretorios durante la etapa de sueño,
iniciando entre los 10 minutos y poco más de 1 hora de iniciado el sueño y
alcanzando los valores mas altos principalmente en las etapas mas profundas.
Dichos valores no descienden sino hasta dos horas después de haber despertado y
poco a poco disminuyen hacia el final de la tarde, sin una tendencia a repetirse
en el mismo sujeto en días posteriores, una vez en circulación la vida de la
prolactina media se estima en 14 minutos.
Al
parecer las variaciones por horario y durante el sueño se deben a que el estímulo
dopaminérgico del hipotálamo se va modificando, la fluctuación circadiana no
se ve afectada por la administración de anticonceptivos.
En
sangre, la prolactina se puede encontrar desde la 16ª semana de vida fetal,
aumentando sus niveles por secreción activa, ya que al nacimiento muestra
cantidades mayores a los registrados en la madre.
El
rango de niveles basales en promedio en 102 mujeres adultas aparentemente sanas
es de 1.39 a 24.2 ng/mL (se expresa en nanogramos/mililitro) con un media de
7.97; para hombres se reporta en un estudio
con 87 hombres aparentemente sanos, una media de 5.6 y límites de 1.61 a
18.77 ng/mL.
Los límites
de referencia varían de acuerdo a la población estudiada presentando
variaciones individuales muy marcadas, incluso por grupos de edad y sexo donde
la media reportada va desde 8 ng.
en varones prepúberes, hasta 10 ng. en varones púberes y 13 ng. en varones
adultos. De forma semejante en el sexo femenino se ha observado un incremento
desde los 7 ng. en la etapa prepúber y los 13 ng. en la pubertad. En las
mujeres fértiles los niveles denotan una ligera elevación durante la ovulación
y la fase luteínica, con respecto a la fase folicular, correspondiendo con los
niveles de estrógenos endógenos liberados por el ovario, los cuales reducen el
factor Inhibidor de la Prolactina (PIF) en el hipotálamo aumentando el número
de células lactotrofas como se ha demostrado en ratas, por estimulación, este
efecto depende de la dosis y duración de la aplicación, pero suele
manifestarse por 24 horas.
En
mujeres posmenopáusicas y hombres de edad avanzada, los niveles descienden, no
está claro si por deficiencia hipofisiaria o por insuficiencia gonadal,
demostrando cierto papel en la función gonadal y del envejecimiento. En la
figura 1. se aprecian dichas variaciones.
Figura
1.- Concentraciones plasmáticas de prolactina en sujetos normales
y
en distintas etapas de la vida.
Fuente:
Fuchs, Koppler. Endocrinología de la Gestación. 1982.
En
la figura 1 podemos ver el comportamiento de la prolactina conforme se dan los
cambios en la edad, así como la elevación ligera durante la fase lútea.
En
la mujer las variaciones a lo largo de la vida aumentan hasta un nivel máximo y
descienden hacia el final de la vida, como lo muestra la figura 2.
La
presencia de diferentes estímulos inespecíficos, como pueden ser el coito, el
ejercicio, situaciones de estrés como una cirugía, curso de
hipoglucemia insulínica, etc. provocan variaciones en la secreción de
prolactina, pudiendo ser algunas de naturaleza adaptativa como la ocurrida en
hipoglucemia.
Considerando lo anterior se sugiere que la recolección de
muestras para determinar el nivel de prolactina se realice en dos tomas basales después de las 9 de la mañana para
evitar efectos tardíos nocturnos e hipoglucemias.
Una
secreción descontrolada de prolactina o hiperprolactinemia, puede provocar
anovulación y amenorrea secundaria de aparición espontánea, como en el síndrome
de Forbes-Albright, causada por tumor o también el síndrome
de Chiari-Frommel que cursa con galactorrea persistente después del
embarazo debido a un trastorno funcional.
Haciendo
una revisión histórica de este padecimiento, Greenblatt menciona a la
galactorrea como síntoma principal, y ha sido reportada desde antiguas leyendas
mitológicas, la Biblia en el libro de Jacob, menciona un caso de galactorrea
patológica, Chiari en 1855 describió un cuadro de lactancia persistente y
amenorrea del posparto y así muchos otros reportes han sido publicados.
El
síndrome de galactorrea-amenorrea es un padecimiento que se presenta en mujeres
jóvenes en sus años reproductivos, puede estar asociado al embarazo o no, la
amenorrea se sospecha por un mecanismo de la prolactina periféricamente en el
ovario, por competencia de los receptores ováricos dirigidos a las
gonadotrofinas, siendo refractario a la estimulación exógena, por lo que en
algunas mujeres que dan lactación, la prolactina promueve la falta de reacción
ovárica, mas este hecho no confiere a la lactación una seguridad de
anticoncepción. Los períodos menstruales y la fertilidad vuelven al extirpar
el tumor mediante hipofisectomía transesfenoidal. Cuando se presenta
recurrencia es recomendable aplicar bromocriptina incluso también para aquellas
en la que la cirugía no sea viable o que la causa no sea un tumor.
De
los pacientes con acromegalia activa el 20 al 40% de ellos cursan con
hiperprolactinemia.
Cuando
la hiperprolactinemia es idiopática se pueden presentar niveles hasta de 950
ng/mL.
Otra de las condiciones que puede provocar la hiperprolactinemia es la
supresión de la liberación pulsátil de la hormona luteinizante (LH)
interfiriendo con el mecanismo de retroalimentación positiva de estrógenos en
la liberación de LH modificando la secreción cíclica hipotalámica de la
hormona liberadora de hormona luteinizante (LRH), habiendo mencionado esto se
puede comprender mejor el papel de la prolactina en padecimientos como la
anovulación, amenorrea, oligomenorrea, fase lútea corta, síndrome de ovarios
poliquísticos, esterilidad, etc.
Es
importante mencionar que no siempre que exista galactorrea la prolactina estará
en niveles elevados, por lo que debe realizarse una investigación más
cuidadosa.
Algunos
pacientes con hiperprolactinemia idiopática (16%) presentan auto anticuerpos
anti-prolactina, de ellos en el 4% se indujo la hiperprolactinemia por drogas,
el 3% presentaron prolactinoma y otro 3% asociado a otras causas. Estos
pacientes usualmente no tienen sintomatología como amenorrea o galactorrea.
Debe
quedar bien claro que galactorrea e hiperprolactinemia no son sinónimos, es
probable que el inicio haya sido un aumento transitorio de la hormona dando por
resultado el síntoma que se mantiene aún desaparecido el estímulo que le dio
origen.
Por
otro lado una deficiente secreción puede
originarse por un infarto hipofisiario como en el síndrome de Sheehan
(insuficiencia de la hipófisis anterior), que se advierte en el período
posparto, como signo precoz y valioso de hipopituitarismo
que puede ser parcial o total, o bien una deficiencia de secreción de
prolactina aislada sin manifestaciones clínicas.
Durante
la gestación las concentraciones de prolactina aumentan gradualmente a partir
de la implantación y siguen en ascenso casi lineal hasta el parto. Preparando a
la glándula mamaria para la lactancia. Las células lactotrofas se ven
aumentadas en número y tamaño considerablemente, tal vez inducidas por el
aumento de estrógenos hasta 10 veces más que en la etapa pregestacional. El
mayor estímulo para su producción refleja es la succión y estimulación del
pezón, efectuada por las vías neurales desde la mama hasta los centros
cerebrales.
Durante
la gestación normal en el primer, segundo y tercer trimestre los niveles están
alrededor de 75, 116 y 216 ng/mL. respectivamente según reportan Tyson y col.
El nivel máximo lo alcanza en la semana 25 y empieza a disminuir hacia
la 38ª semana. El ritmo circadiano y su secreción por pulsos se mantiene
durante todo el embarazo.
Tabla
1.- Niveles de prolactina durante el embarazo.
(Fuente: Tyson y
col.Am.J.Obstet. Gynecol 113:14,1972)
PRL ng/mL. En
plasma
No.Muestras
Media
Límites
Primer
trimestre
54
75
22.5-150.7
Segundo
33
116.1
52.3-211.5
Tercer
36
216.3
98.7-558.4
Día
0-4 después del
parto,
comenzada la
lactancia.
15
381.3
191.8-621.5
Sangre
del cordón
2
445
No
aplica
Los niveles reportados en la tabla 1 pueden variar de acuerdo a los
autores y la población estudiada, el reporte de los niveles en cordón
umbilical no se determinaron en el estudio referido.
En
observaciones en animales se ha detectado secreción láctea
en los alvéolos mamarios durante el embarazo, cuando la prolactina aún
no ha alcanzado sus máximos niveles, asumiendo el efecto lactogénico a
hormonas placentarias. Ahora en contraparte cuando una mujer en el tercer
trimestre de embarazo tiene la prolactina elevada mas no está secretando
realmente leche, lo que sucede es que hay un bloqueo de la lactación por acción
inhibitoria periférica de los esteroides sexuales, actuando sobre el
epitelio mamario mas que inhibiendo la secreción de prolactina, como pueden ser
los andrógenos, que compiten por los receptores de prolactina del epitelio
alveolar. En el trabajo de parto, sus niveles descienden un poco para volver a
elevarse inmediatamente después del nacimiento. La lactación se inicia de 1 a
5 días después del parto una vez que los esteroides sexuales han vuelto a sus
valores pregestacionales.
La
lactación continuará durante el puerperio a pesar de que la prolactina vuelve
a niveles basales considerados normales durante las 3 a 6 semanas del posparto,
la succión provocará aumento en la secreción de prolactina que puede ser de 6
a 20 veces el valor basal entre la segunda y sexta semana, aproximadamente como
a la doceava semana no se percibe elevación durante la succión del pezón,
aunque la lactación continua, la galactopoyesis se mantiene por el efecto succión-vaciamiento
de la glándula mamaria.
La
secreción continua de la prolactina pos-parto depende por completo del estímulo
de succión en los pezones, la enervación de éstos conduce el estímulo a la médula
espinal y al tallo cerebral hasta llegar al hipotálamo, donde se inhibe la
liberación en la eminencia media del Factor Inhibidor de la Prolactina (PIF).
Diversos
factores farmacológicos y fisiológicos interaccionan con elementos
neurohormonales hipotalámicos, llevando a cabo una regulación de la actividad
de la prolactina.
El
sistema nervioso central es el que regula la secreción de prolactina mediante
un mecanismo de inhibición, vía conexiones hipotálamo-hipófisis. El hipotálamo
ejerce una función importante inhibitoria para establecer el nivel normal de
secreción de prolactina, a través de un factor no identificado llamado factor
PIF (Prolactin Inhibitor Factor) su efecto tónico inhibitorio es predominante,
y cuando se presenta una desconexión hipotálamo-adenohipofisiaria por sección
del tallo hipotalámico o por lesiones destructivas hipotalámicas lleva consigo
una hipersecreción de prolactina.
Figura
3.Hipófisis y su mecanismo de
control
Fuente:
Información para personas no profesionales de la medicina y para médicos...
http://www.ctv.es/USERS/tortosa/fH.htm
Al
obtener extractos hipotalámicos de cerdo purificados, se observó que las
sustancias contenidas que actuaban como factores inhibidores de la liberación
de prolactina eran algunos alcaloides como la ergolina y compuestos similares, iónes
metálicos divalentes como el cobre, níquel o zinc.
La
L-Dopa es el precursor de la formación en grandes cantidades de dopamina, a
esta última se le atribuye ser el verdadero factor PIF fisiológico, ya que
presenta un control importante inhibiendo la liberación de la prolactina, por
la presencia de un tracto tuberoinfundibular-intrahipotalámico dopaminérgico,
que lleva dopamina a las regiones pericapilares de la zona externa de la
eminencia media. Si se aplica una dosis de 4 ug/kg/minuto durante 3 a 4 horas
produce una clara disminución de forma rápida y sostenida, regresando a sus
valores anteriores una vez que se suspende el medicamento.
Al
igual que la dopamina, la apomorfina y bromoergocriptina, otras drogas agonistas
que utilizan las vías dopaminérgicas, tienen control inhibitorio sobre la
hormona prolactina, sin embargo no son las únicas causas provenientes del hipotálamo.
Por
otro lado las catecolaminas y los alcaloides muestran su efecto inhibidor tanto in vitro como in vivo,
actuando directamente sobre la hipófisis por las vías catecolaminérgicas
aumentando el contenido hipotalámico de PIF.
En
otros reportes sobre el factor liberador de prolactina (PRF) que es producido
por el hipotálamo, en ellos se presupone que puede ser la Hormona liberadora de
tirotropina (TRH), ya que en situaciones con hipersecreción de tripéptido TRH
(hipotiroidismo primario) se manifiesta en forma conjunta una secreción
aumentada de prolactina, por otro lado cuando se aplican dosis farmacológicas,
actuando la TRH sobre las células lactotropas, pero también se cuenta con
experimentos donde a pesar de ser inactivada la función de la hormona
liberadora de tirotropina utilizando la aplicación de calor controlado, y
administrando los extractos hipotalámicos, se tiene la misma capacidad de
lograr estimular la liberación de prolactina y hasta en un mayor nivel, además
de no tener evidencia documentada de un aumento en los niveles de hormona
estimulante de tiroides (TSH) o alteración de la función tiroidea en mujeres
que están amamantando y que cursan con hiperprolactinemia
De
igual forma se hace mención de varias sustancias que han presentado la función
de PRF como el Polipéptido Intestinal Vasoactivo (VIP), presente en el hipotálamo
y en la sangre del tallo hiposifiario, el ácido gamma-hidroxi-butírico
(metabolito del GABA, ácido gamma aminobutírico), la prostaglandina E2,
la serotonina, los estrógenos y algunos extractos de la glándula pineal.
Algunas
sustancias que bloquean a los receptores dopaminérgicos aumentan la secreción
de prolactina, como sucede cuando bajan las catecolaminas por efecto de
medicamentos como pueden ser las fenotiazinas, reserpina, metil-Dopa, el
triptofano, clorpromacina,y el sulpiride que es un anti-psicótico utilizado en
esquizoftrenia.
Existe
la probabilidad de una retroalimentación negativa (feedback) en lo que podríamos
llamar un circuito cerrado hipofiso-hipotalámico, a través de la misma
hormona, llegando al hipotálamo por conexiones vasculares o por flujo axonal
retrógrado, es probable que su acción repercuta con un aumento de la secreción
del PIF hacia los vasos portales inhibiendo así su propia secreción.
Algunos
casos por efectos de medicamentos como neurolépticos, diversos esteroides,
pentobarbital sódico (durante la anestesia) producen una disminución del
contenido hipotalámico del factor inhibidor de prolactina (PIF) por vía
serotoninérgica, estimulando la secreción de la hormona.
Durante
los tratamientos con estrógenos como el 17 b-etinilestradiol,
se denota una elevación notable de
los niveles en el suero, sin que se presente galactorrea ni agrandamiento
importante de las mamas.
No
se ha establecido cual prueba es mas efectiva para el diagnóstico diferencial
de las hiperprolactinemias, se ha utilizado a la clorpromacina intramuscular
como estimulador, a dosis de 0.7 mg/kg de peso, seguidos de determinación de
prolactina en sangre a los 0, 30, 60, 90 y 120
minutos, observando una elevación de
30 a 60 minutos después, y se observa su pico más alto entre los 60 y 90
minutos, esta técnica es utilizada en pacientes con síndrome de
galactorrea-amenorrea. Una respuesta normal será un incremento del doble al cuádruplo
en los valores basales. En pacientes con tumor no responderán al estímulo ya
que su prolactina está elevada, por otra parte pacientes con lesión del lóbulo
anterior de la hipófisis no presentan respuesta. Como efectos secundarios de
esta prueba pueden presentarse vértigo, somnolencia e hipotensión. El
fundamento de esta prueba es la actividad de la clorpromacina a nivel hipotalámico
inactivando el PIF.
Otro
ensayo utilizado es la administración de la Hormona liberadora de tirotropina
(TRH) sintética intravenosa 500 ug. Que está basada en la actividad de la
TRH estimulando a nivel hipofisiario. Utilizada para evaluar pacientes con
exceso de prolactina o deficiencia de la misma. Se obtienen muestras a los 0,
15, 30, 45 y 60 minutos, observando
cifras máximas a los 15-30 minutos por lo general mayores dos a cuatro veces
que la basal.
En
pacientes con tumor secretor de prolactina no habrá respuesta pero el valor
basal estará elevado, y si existe daño en la hipófisis anterior no habrá
respuesta y el valor inicial estará bajo.
La respuesta será máxima si se realiza la estimulación a las 6 de la
mañana y será menor si se realiza alrededor de las 18 hrs. No se reportan
efectos secundarios a esta prueba.
Incluso
el procedimiento de hipoglucemia inducida por insulina también se ha utilizado
para estimular la secreción de prolactina, sus resultados son variables.
También
se cuenta con pruebas dinámicas de reserva hipofisiaria, en uno de ellos se
administra L-Dopa, pero tiene muchos efectos colaterales y tiende a desaparecer.
Otro más administra 20 mg. aplicado por vía oral de Factor Liberador de
Tirotropina (TRF por sus siglas en ingles) provocando un aumento de 2 a 3 veces
sobre los niveles basales a la hora, pero tiene un rango de desviación muy
grande con respuestas muy fluctuantes y de menor magnitud.
Por
último la prueba de sulpirida 50 mg. intramuscular cuya respuesta en una mujer
normal es superior a 600% de elevación a los 30 minutos dándonos
un buen margen para valorar una respuesta anormal.
Se
han aplicado pruebas de supresión utilizando bromocriptina vía oral, con mínimos
efectos vasculares y uterotónicos, su vida media es de 4 a 8 horas, su función
terapéutica se explica por su propiedad agonista dopaminérgica, con resultados
de 3 a 4 horas posteriores y con duración de 20 a 30 horas.
Una
sobrecarga de agua 20ml/kg ingerida en 30 minutos conlleva a hipoosmolalidad, y
con ello una supresión de la secreción de
PRL.
La
supresión con L-Dopa actúa estimulando al PIF en producido por el hipotálamo,
se administran 500 mg. vía oral, y se determina la prolactina a los 0, 30, 60,
90 y 120 minutos, provoca un descenso por lo menos del 50% con respecto al valor
basal, aunque algunos tumores hipofisiarios son autónomos y no responden,
llevando a una supresión parcial del exceso de prolactina, por lo que esta
prueba no es muy confiable.
Se
tiene referencia de múltiples ensayos biológicos utilizados para medir la
prolactina y su comportamiento en plasma, desde hace varias décadas, sin
embargo ninguno de ellos tiene importancia actualmente en la clínica diagnóstica.
Los mencionamos como parte de la historia recorrida, algunos están basados en
la presencia de un receptor específico para prolactina en la membrana plasmática
de células hepáticas y de la glándula mamaria de la coneja, en el cual se
utilizaba el isótopo 125I, otro estimulaba con prolactina emitida en
la orina, a el buche de paloma, y en su gran mayoría se aplica el
modelo biológico clásico en un mamífero: la rata.
Podemos
mencionar también a los métodos químicos que miden la inducción in
vitro de la
N-acetil-lactosamina (enzima que interviene en la síntesis de la lactosa) y así
también el método que incorpora 32P en la síntesis de caseína o
bien la detección histológica de la producción de leche que utilizaba glándulas
mamarias de ratonas nulíparas, métodos aptos para muestras con niveles altos
de prolactina, pero imprácticos para un gran numero de muestras.
El
uso de un antisuero antiprolactina utilizado por Herbert y Hayashida (1970) por
medio de anticuerpos fluorescentes dio pie al desarrollo de radioinmunoensayos
heterólogos, con antisuero de antiprolactina ovina y antisuero antilactógeno
placentario humano modificado. Ahora existen radioinmunoensayos simples, rápidos,
sensibles (40 pg. de prolactina) y económicos con una precisión de
±15%
Para
la medición de prolactina se cuenta actualmente con diferentes metodologías
algunas semiautomatizadas y otras completamente automatiza-das, entre las más
utilizadas podemos mencionar el Radioinmunoensayo, Enzi-moinmunoensayos,
Electroquimioluminiscencia, etc., con una sensibilidad de hasta 0.6 ng/mL.
(sensibilidad = concentración mínima detectable que puede dis-tinguirse de
cero). En cuanto a la especificidad se ha mostrado una reactividad cruzada con
la presencia de 1000 ng/mL. de hormona de crecimiento (GH) menor a 1.71 % y con
el lactógeno placentario en
concentración de 100,000 ng/mL. menor a 7x10-3
También
debemos mencionar que no se ha detectado reacción cruzada con LH, FSH, HCG, ni
TSH.
SIGNIFICADO
CLÍNICO DE LOS NIVELES DE PROLACTINA
Se
puede vincular la elevación de la prolactina a:
a)
Galactorrea con posible amenorrea
b)
Enfermedad del hipotálamo o hipófisis
c)
Tumores hipofisiarios secretores de prolactina
d)
Acromegalia
e)
Producción ectópica de tumores malignos
f)
Hipotiroidismo primario
g)
Insuficiencia renal
h)
Anorexia nerviosa
i)
Hipoglucemia inducida por insulina
Si
hay un descenso del nivel normal basal se presume Síndrome de Sheehan.
Estos
medicamentos ingeridos aumentan la secreción de prolactina mediante una
inhibición dopaminérgica.
a)
Tranquilizantes: Disminuyen el nivel de catecolaminas hipotalámicas o bien
bloquean los receptores dopaminérgicos pituitarios.
Fenotiazinas:
(Clorpromazina, trimeprazina, tioridazina, etc.),
Diazepóxidos:
Haloperidol
Metoclopramida
Antidepresivos
tricíclicos
La
morfina, heroína
Sulpirida
Domperidona
Meprobamatos
Isoniazidas
Anfetamina
b)
Antidepresivos: la reserpina y la metildopa actúan disminuyendo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||