Monografias | Filosofía de la LiberaciónFilosofía de la LiberaciónResumen: Desde las palabras preliminares, y sin previo aviso más que el contundente aviso, de un desafiante título, Dussel, nos plantea ya su problemática. Filosofía de la liberación, quiere, textualmente, decir, y con esto no aporto nada nuevo, a quien ya sabe castellano, filosofía que libera, es decir, alguien está no-liberado, y debe ser liberado. INTRODUCCIÓN:
Desde las palabras preliminares, y sin previo aviso más que el
contundente aviso, de un desafiante título, Dussel, nos plantea ya su problemática.
Filosofía de la liberación, quiere, textualmente, decir, y con esto no aporto
nada nuevo, a quien ya sabe castellano, filosofía que libera, es decir, alguien
está no-liberado, y debe ser liberado.
Ahora bien, editorial nueva América,
tampoco me parece casual, si hay una nueva quiere decir que hubo una antigua, y
si la liberación va ha venir de manos de la nueva entonces se debe superar la
antigua, ya que la antigua sería quizás la no-liberada. Pero entonces cabe la
pregunta de qué nos vamos a liberar, o qué es eso por lo cual somos
no-liberados. Y tengo que dar vuelta la página.
“No
hay paz, hasta se rompen las flores” enunciado por una niña de nueve años,
nos puede parecer quizás hasta una cosa simpática, y más de alguna persona le
dará el carácter de “tierno”, pero vasta con abrir los ojos un poco y ver
que en realidad se rompen hasta las flores. Qué sucede, se puede preguntar con
algo de escándalo. Dussel, nos
habla ya de lo que sucede, por si es que en algún caso, no pudiéramos notarlo.
El fratricidio, el uxoricidio y el filicidio[1]
aparecen como jinetes del Apocalipsis, como las pestes del Nilo, contra los débiles,
débiles, que pueden ser quizás desde la clave de Dussel, los no-liberados,
pero ya me estoy adelantando mucho, los pueblos del tercer mundo, las mujeres
campesinas y proletarias, y los hijos, la juventud, quizás yo agregaría aquí,
a los pueblos indígenas, como percibiendo que en realidad, el mestizaje no ha
sido, un punto de igualdad en este sitio de diferencias, digamos así, hay unos
más mestizos que otros, más morenos que otros, y estos son también débiles,
pero que, están implícitos cuando se habla de fratricidio, y yo sólo lo hago
más explícito.
Dussel, dice “Escrito
desde la periferia para hombres de la periferia” entonces esta filosofía
de la liberación, que va dirigida a los no-liberados, estaría escrita desde y
para la periferia, dando a entender de este modo, que los no-liberados, son
aquellos de la periferia, los no-liberado, somos los de la periferia, y cuando
hay periferia hay un centro, y siendo esta una obra para los débiles, son
entonces los de la periferia, es decir nosotros, los débiles, pero además es
desde nosotros, los periféricos de donde se produce esta misma obra. Así la
liberación deja de ser una intervención exterior que busque liberarnos, y pasa
a ser una expresión interna para la liberación. Y liberación de que, del
centro, que nos constituye como periferia.
Aquí me cabe preguntar, si realmente
queremos ser liberados. Porque, me queda la impresión de cierta manera se
pretende trasladar el centro hacia donde nosotros estamos, que podría ser una
de las alternativas, como lo podría haber pensado Hegel, es decir, que el espíritu
de la historia se posara, en nuestro lugar, pero que de este modo, las cosas
quedan igual, en el fondo los que antes eran centro pasan a ser periferia y
entramos en el ciclo.
Por otro, lado, que es esa liberación
que se nos ofrece, porque si el liberarnos es igualarnos, en que sentido
queremos igualarnos, y si no lo es, entonces esta forma distinta de
“liberados” de que se trata. Es decir, no nos va a suceder que después no
sepamos que hacer con nuestra libertad, o que realmente esta liberación no
exista en lo real, es decir que no halla un cambio como podría esperarse de
todas las estructuras opresoras, sino que unas vengan a reemplazar a otras, como
lo han sido, todos los procesos libertarios en la historia. Donde luego de
fuertes y esperanzadas luchas por conseguir la libertad, esta se ha transformado
en un verdadero cambio de mando de las estructuras dominantes, como si estuviéramos
impresos en la dialéctica hegeliana, haciendo necesarios a los oprimidos para
la existencia de los opresores y sin posibilidad de salida real, y enfatizo en
esta última palabra, real.
Cual es hasta aquí la diferencia
entre liberación e igualación.
Continuo mi lectura y esto que se
inicio como una introducción ya viene siendo quizás el desarrollo, mismo de lo
que quiero exponer. Pero bueno era un poco inevitable.
DESARROLLO
Dussel, nos plantea el tema del desarrollo de la filosofía, como un paso
de períodos problemáticos a períodos de hegemonía, donde estos períodos
problemáticos, es decir períodos, o situaciones en que la filosofía tiene
tiempos creativos, y estos tiempos creativos Dussel, los sitúa en la periferia,
por lo que el estar situados en la periferia daría al pensador una situación
privilegiada con respecto al centro. El tema es que estas mismas creaciones
libertarias, pronto se transforman en elementos de dominación del centro, así,
presenta el caso de la ontología, que limitaría, “E ser es, el no-ser no”,
de modo que todo lo que este fuera de las fronteras del ser, no es, es no-ser.
“El ser llega hasta las fronteras de la helenicidad. Más allá, más allá
del horizonte, está el no-ser, el bárbaro, Europa y Asia. Es en la política,
la de Platón, Aristóteles, Epicuro y los estoicos donde se descubre el sentido
de la ontología.” (17)[2]
A lo que se refiere el autor aquí es que al delimitar el ser, en el
fondo lo que la ontología esta haciendo, es delimitar quien esta en mi grupo, y
quien no, que es el arma que el centro siempre ha utilizado para su dominación,
la pregunta por si son hombres o no los indígenas americanos, o de si tienen
derechos los negros, o si es que tienen alma, o el problema en Israel, de
considerar, en su legislación que los palestinos valen menos, porque no son del
“pueblo elegido”, no es más que un imponer un modo de “ser”, valido
sobre otro, y que por lo tanto, cualquier excusa vale para imponerlo, ya sea
guerra, genocidio o evangelización.
Con respecto a mí parecer, también
hay responsabilidad de los otros en esto, es decir, y el ejemplo que más claro
me parece es el de la filosofía en Latinoamérica, el hecho de que se este en
constante intención de probar, o dar cuenta, de la existencia de una filosofía
latinoamericana, no es, más, a mi juicio, que el intento de validar que soy,
ante el centro, eso explica que se intente hacer en el lenguaje del centro.
Produciendo a la vez una filosofía con apellido, “filosofía
latinoamericana”. Es en lo que
hemos dicho acerca de la ontología que se justifica que un ego
cogito, sea precedido por un ego
conquiro. Y que esta filosofía periferica se lebante en su contra.
Aquí arraiga una de mis críticas en
este aspecto a esta obra, que es el constatar, la existencia de una periferia,
el idealizarla, y a la vez el marginarla. Más aún de lo marginada que esta, ya
que en cierta manera, la aísla del centro con la intención de crear una
especie de nuevo centro, y desvalida el discurso del centro por ser un discurso
opresor, y no-liberador.
Volviendo al texto: “la liberación
es posible sólo cuando se tiene el coraje de ser ateos del imperio; del centro,
afrontando así el riesgo de sufrir su poder, sus boicots económicos, sus ejércitos
y sus agentes maestros de la corrupción, el asesinato y la violencia.” (20)
Desde cierto punto, esto rebatiría por completo, mi posición anterior,
ya que mi postura podría, a simple vista parecer la de un creyente, un feligrés
más del imperio, pero a la vez, podría decir que soy un ateo, que no cree ni
en Dussel, ya que lo considero quizás una versión más del sistema
dominador… ambas ideas pueden ser igual de validas, pero hay algo que el autor
nos deja ver luego de enunciar esto, que es, que para el autor, existe una
definición filosófica y una definición real, y la definición real sería la
política, por lo que el pensamiento filosófico, estaría arraigado en la
realidad a través de la lectura política que se pueda hacer de él. Aquí, la
filosofía de la liberación, y lo que se pueda decir de los liberados, y los
no-liberados, está en directa relación con los acontecimientos políticos.
Dussel, llama a una revolución
liberadora. Aquí ya se despega definitivamente, quizás de los antecedentes,
como Martí, que llamaba a construir una América de americanos, con sus indios,
su Pacha Mama, sus criollos y mestizos. Así, la filosofía que debía pensarse
ante el centro, la que tenia que tener la falta de compromiso con el centro,
como para poder enunciar los problemas filosóficos no resueltos por este, y
derrumbar las débiles bases que lo sustentan, pasa a ser una filosofía
revolucionaria, que se levanta contra el antiguo régimen, un régimen que toma
la bandera de EE.UU.
La filosofía de la Liberación, como
una filosofía bárbara, de la periferia, pretenderá formular una no-ontológica
metafísica, exigida por la praxis revolucionaria y la poíesis tecnológica,
desde la periferia que se estructura en complejos modos de producción. Por ello
hay que distinguir el ser de su pretendida funda-mentalidad eterna y dividida,
negando la religión del opresor, mostrando la dominación de la ontología como
ideología de ideologías, desenmascarando los funcionalismos, y descubriendo el
sentido de la praxis de liberación que sólo vislumbraron los críticos
post-hegelianos de izquierda europeos y que sólo la praxis de los pueblos
oprimidos puede en realidad revelarnos. De
la fenomenología de la liberación.
Este capítulo, comienza con la
distinción entre fenomenología y epifanía. Donde fenomenología se ocupa de
lo que aparece y cómo aparece desde el horizonte del mundo, el sistema, el ser.
“La epifanía, en cambio, es la revelación del oprimido, del pobre, del otro,
que nunca es mera apariencia ni mero fenómeno, sino que guarda siempre una
exterioridad metafísica. El que se revela es trascendente al sistema, pone
continuamente en cuestión lo dado. La epifanía es el comienzo de la liberación
real”. (29)
El autor trata de mostrar algo que sea
anterior a todo lo que hasta ahora se ha mostrado, algo que le sea propia al
hombre de tal manera que se pueda elaborar de ello una filosofía que pueda
abrirse a todos los hombres, sin exclusión. De ahí que se presente el momento
de aparecer humano, como anterior al hombre. Pero esta vez estableciendo la
distinción de los usuales conceptos de la fenomenología. El aparecer primero y
esencial, de todo ser humano, se caracteriza por un acto de proximidad hacia el
otro, de modo que de la singularidad del yo, la subjetividad de la fenomenología,
se pueda pasar a una proximidad histórica, punto de referencia de la historia
en cuanto acrónica en el instante de su proximidad, que a la vez puede ser
escatológica, es decir que pueda aparecer como el infinito realizado. Este
aparecer está teñido por la presencia del otro que interpela al hombre. “Rostro-a-rostro
el hijo-madre en el mamar; sexo-a-sexo el varon-mujer en el amor; codo-a-codo
los hermanos en la asamblea donde se decide el destino de la patria;
palabra-oído del maestro-discípulo en el aprendizaje del vivir...
proximidad es la palabra que expresa la esencia del hombre, su plenitud primera
(arqueológica) y última (escatológica), experiencia cuya memoria moviliza al
hombre en sus más profundas entrañas y sus proyectos más lejanos, magnánimos.”
(33)
Esta relación rostro-a-rostro se
presenta como la esencia de la praxis, acortando la distancia obrando hacia el
otro como otro. Se reconoce aquí, salvaguardando, la necesidad de una cierta
lejanía que nos permita la proximidad con la naturaleza, ya que el hombre mismo
encuentra su sentido, y la cosa cobra sentido en ella. La cosa no sólo está
constituida realmente sino que se refiere a un observador, el que trata como
mediador, así no hay interrelación del ente, sino que descubrimiento del
mismo, interpretación. Esta interpretación pasa a desvelar algo oculto, lo
real. Este descubrimiento, no es pura abstracción, es cotidiana y existencial,
es la manera como la cosa se integra al “para” de la acción, a un nivel
existencial cotidiano con respecto de la totalidad del mundo. “Las
cosas y entes que constituyen su [refiriéndose al hombre] entorno son
mediaciones, posibilidades. Cuando el hombre obra, lo hace por un proyecto. Ese
proyecto determina las posibilidades, las mediaciones para su realización. Es
decir, el hombre está como asediado por decisiones por tomar, caminos que se
abren y se cierran”. (54) Así, las cosa y entes, la naturaleza, el mundo,
constituyen un entorno en el que el hombre toma sentido, es aquí, donde realiza
su libertad. La libertad del hombre es una libertad situada, como el hacer del
hombre que es situado en el mundo. El mundo determina al hombre.
En un sentido político, en nuestra sociedad hay dos tipos de libertad,
la libertad-para, y la libertad del trabajador, quien es libre en su “pobreza
absoluta” sólo tiene su propio pellejo, es decir es libre por estar
determinado de un cierta forma por las cosas que es distinta de la
libertad-para, sino que es una libertad que no lo amarra a pertenencias, más
que las que tiene, pero que le obliga a venderse para sobrevivir.
El obrar humano está determinado por
un proyecto que él mismo se ha creado, pues tiene la capacidad de elegir, o
no-elegir que forma parte de esta libertad. De esta forma el hombre va creando
su propia historia, de esta forma el hombre “es”, y con él el mundo, mundo
que es totalidad en el tiempo y en el espacio, que se constituye como sistema de
sistemas.
El rostro que nos interpela
resistiendo a la totalidad instrumental no es algo sino “alguien”, lo que
nos hace consientes de que hay realidad más allá del ser, esto pareciera ser
evidente pero es importante constatar que ese otro se puede revelar. Esto es lo
que el autor denomina como “lógica de la exterioridad” el otro se revela
realmente como otro, irrumpiendo con lo más extremadamente distinto, con lo
desafiante, el otro interpela y desafía, clama por justicia, revelándose no sólo
como persona sino como pueblo. Entonces el “ser es” que se enuncio más atrás,
es un ser que se ve ante otro-ser, ante otro-extraño, más allá de los límites
propios, siendo este extraño entonces un enemigo del sistema. En la practica,
en lo político se deberá eliminar a ese otro-extraño, reducirlo al no-ser que
debe ser desde el punto de vista del centro, la dominación descubierta en la
represión no permitirá la liberación del otro, debe alienar al otro, cosa de
que el ser sea y el no-ser no sea, y no halla cambios, si se lo quiere llamar así.
La alienación es la mascara con la que se cubre el rostro del otro, para no ser
interpelado, es una herramienta de auto defensa del sistema. El sujeto alienado,
se resiente, pero a la vez se vuelve consiente de la imposibilidad de una
venganza. “La
liberación no es una acción fenoménica, intrasistémica; la liberación es la
praxis que subvierte el orden fenomenológico y lo perfora hacia una
trascendencia metafísica que es la crítica total a lo establecido, fijado,
normalizado, cristalizado, muerto”. (76) Más allá de la fenomenología se
habré camino la epifanía, como revelación del otro por su rostro. La liberación
subvierte el orden fenomenológico hacia una trascendencia metafísica que
critica todo lo establecido, pudiéndose hablar entonces de una conciencia ética,
una capacidad de escuchar la voz del oprimido, que se levanta desde la periferia
y aceptar la cuestión a partir del criterio absoluto “el otro como otro en la
justicia”. (77) Para esto, se requiere como condición de posibilidad el ser
ateo del sistema y respetar al otro como otro. Así quien sepa de este
levantamiento, se transformara en héroe de la liberación, y en un anti-héroe
del sistema, que se hace responsable del descentrado. Este será la muerte del
sistema, y condición de posibilidad de ese algo nuevo que nace. La praxis de la
liberación será aquí el acto mismo en el que se traspasa el horizonte del
sistema, la frontera del sistema, internándose en la exterioridad. Fundando el
nuevo orden socialmente más justo, en libertad. “Cuando
el trabajo alienado se libera del capital, cuando crea la comunidad de hombres
libres, cara-a-cara, la vida humana objetivada en los productos puede ser
subjetivada en la justicia. La fiesta es posible, el gozo, la satisfacción, el
canto...” (85) De
la Política al Antifetichismo Dussel
ahora nos presenta los cuatro momentos metafísicos en los que debe ser pensado
lo anterior, estos son política (fratricidio), erótica (uxoricidio), pedagogía
(filicidio) y antifetichismo. La
relación política en su significación amplia también llamada hermano-hermano
incluye toda acción humana social práctica que no sea erótica, pedagógica o
antifetichista estrictamente, pero en cuanto concierna al gobernante y al
gobernado. Esta relación se da en una estructura institucional histórica y
bajo el poder del estado, de manera sistemática, organizado como sistema de
sistemas. En la periferia de esta gran institución se encuentra el pueblo que
viene a formar parte del primero, guardando una exterioridad cultural, y que
serian los oprimidos de la totalidad. El pueblo se caracteriza por la explotación,
la insatisfacción y la alienación, que los llevara a que sus políticos
desarrollen gobiernos antiimperialistas, los que serán reales cuando el
nacionalismo se defina desde las clases oprimidas, es decir desde la periferia,
dentro de las mismas naciones periféricas, sea campesinos, obreros. A nivel
internacional ocurre lo mismo, pero la alienación es debida a la dominación
económica y el control militar, sujeta a una praxis imperialista que trata a
los hombres de la periferia como conejillos de indias en experimento. En
toda periferia hay una toma de conciencia de la necesidad de una liberación.
Pero cada liberación es dependiente de cada pueblo, por la prisión de la que
es parte. Cada nación, cada parte de la periferia es de modo diferente de la
otra. Así, la dominación que afecta al indígena en una nación es distinta
que la que afecta al proletariado obrero, en esa misma, y a la que afecta a esa
nación, con respecto a otra nación en otro lado. La liberación se juega en la
liberación social nacional periférica, de los oprimidos, y de los que han
permitido la plusvalía de las colonias. Así con el poder de las clases
populares poder organizar una nueva formulación social, un proyecto de liberación
en el bien común, fundamentado en la praxis liberadora. “En
el tiempo de la liberación de la praxis como servicio, el êthos
se estructura en torno a la virtud de la fortaleza, la valentía justa, la
prudencia paciente, la templanza que no está esclavizada al confort porque lo
ha dado todo por la nueva patria, hasta la vida si es necesaria. La pulsión
conmisericordiosa dealteridad por el pobre, el oprimido, el pueblo es la
sustancia del êthos liberador, el
fuego inapagable que fluye desde una generosidad sin límites, que mide toda
otra gratuidad humana. Una responsabilidad abrumadora, más agobiante que las cárceles
y las torturas pasadas o siempre posibles, moviliza al liberador para procrear
la historia hacia su término más justo, más humano”. (99) “La
injusticia política es fratricidio, la muerte del hermano: de la hermana nación,
del hermano clase, del otro como hermano próximo. La injusticia o perversión
en el nivel erótico, hoy, es el uxoricidio (muerte de la mujer en una sociedad
donde reina la ideología machista, masculinista, falocrática como veremos). La
erótica describe la relación varón-mujer. No confundiremos nunca el hombre
(especie) con el varón (hombre de sexo masculino) o con la mujer (hombre de
sexo femenino)”. (100) La relación erótica es la relación varón-mujer, el
otro, la mujer, pasa a ser un objeto sexual, del que no hay comprensión de su
sensibilidad corporal, alejándola por machismo, no sólo alienándola, sino
también volviéndola impotente al varón, en cuanto, le impide relacionarse con
otro sexuado y sólo accede a un objeto que cumple su autoerotismo. La mujer es
doblemente pobre entre los pobres, pues, es miembro de una clase dominada de
sexo violentado. “¡Y
la pobre de mi mujer Dios sabe cuanto sufrió! Me dicen que se voló con no sé qué gavilán sin duda a buscar el pan que no podía darle yo”[3].
“La
falocracia, imperio constituyente del falo, es un sucedáneo o un determinante a
veces de la plutocracia. En el proceso de la conquista de América, el europeo
no sólo dominó al indio, sino que violó a la india. Cortés se amancebó con
Malinche, una india, la madre del mestizo. El ego
cogito funda ontológicamente al "yo conquisto" y al ego
fálico, dos dimensiones de la dominación del hombre sobre el hombre, pero
ahora de una nación sobre otra, de
una clase sobre otra. La sexualidad es así como una reproducción de la
dominación política, económica, cultural”. (104) La mujer es violada por
ser un pueblo y nación oprimida, por ser de una clase dominada, y por ser
mujer, un sexo violentado, victimas del imperialismo, de la ideología machista.
Una
de las demandas de los intentos de liberación femenina, es el derecho a
orgasmo, el poder disfrutar igualitariamente de la relación sexual, sin ser sólo,
usadas, para el disfrute del otro. Esta consigna la levantaron en contra de
ideas cristianas, y tendencias victorianas, que privaban del goce. Una relación
con plenitud orgásmica del amor varón-mujer, que a la vez es el núcleo
central de la casa. Esta sería la posibilidad de liberación erótica. La
apertura a la fecundidad de la pareja, es introducción del tercer tipo de
relación enunciado, en un principio, el aspecto pedagógico, donde convergen el
político y el erótico. El niño desde que nace, se empieza a educar, en un
doble discurso, la casa y la escuela, recibe una educación desde la comunidad
en que vive, que es política y a la vez un “para formar un hogar” los
planos se confunden. La pedagogía pasa a ser entonces una cuestión ideológica
y cultural. El hijo de la exterioridad de toda erótica, su superación metafísica,
el otro desde siempre, a quien se deberá saber escuchar en silencio, con
innovación y tiempo nuevo. Dussel también se preocupará del filicidio y más
aún de la muerte en alienación, a través de la presión cultural, de la
represión por ideología. Paradójicamente a nombre de la libertad y con los
mejores métodos pedagógicos. La tarea de la liberación corresponde a la
pedagogía metafísica, dejar que el niño recorra verdaderamente libre,
respetado, como otro, su camino lento y seguro hacia la alteridad que lo llevará
a la erótica adulta y a la política. En el pueblo mismo, como conciencia crítica,
encontrará voces que lo dirigirán como un verdadero hombre y como verdadero
otro hacia su vida en liberación. Estas
han sido las diversas relaciones que se dan en el interior de una sociedad política,
como situaciones metafísicas, en cuanto ésta se compone de relaciones entre
personas, hermanos. Hay veces en que la política como totalidad se centra en sí
misma de tal forma que se convierte en un fetiche adorador de sí mismo, dando
muerte a la totalidad, al sistema y al discurso. No es de admirar que esto pase
en los lugares donde se ha encontrado una organización con el poder central
geopolítico, económico y militar, pues, desde ahí es donde empieza la
divinización. El problema que aparece es que pasa con los pueblos que quedan a
un lado del fetiche. “Una
vez divinizado, ¿quién puede atreverse a blasfemar irreverentemente contra la
dignidad del estado absoluto, Leviathan
en la tierra, diría Hobbes?” (119) Para logar la liberación de los pueblos
periféricos no queda otra que hacerse ateos, negar a dios, al fetiche y de esa
forma afirmar la exterioridad absoluta como condición afirmativa y definitiva
de la revolución. Para la fiesta infinita del pueblo liberado. “La fiesta del
pueblo que se libera es la fiesta infinita, inconmensurable, la que mide toda
otra alegría y la que permite seguir viviendo. Es un derramarse sobre la
historia la Alegría del Absoluto”. (128) Me parece interesante en este punto,
el juego que hace Dussel, con el lenguaje hegeliano. La alegría se derrama,
sobre, el espíritu absoluto, que se posaba sobre los pueblos, estableciendo los
centros, y a través de ello, estableciendo la periferia. De
la Naturaleza al Diseño “Lo
que llevamos ganado en las dos partes anteriores (2 y 3), los seis niveles de
reflexión (proximidad, totalidad, exterioridad, mediaciones, alienación y
liberación) en cuatro situaciones metafísicas (política, erótica, pedagógica
y antifetichismo), deberá ahora implantarse en las cuatro distinciones de la
proxemia, óntica o filosofía del ente. El discurso multiplica por cuatro el
grado de complejidad ya alcanzado en 3”. (129) Parece ser aquí un problema
matemático… La
relación practica con el otro, incluye siempre una relación hombre-naturaleza,
naturaleza pensada como materia del trabajo humano, que posee una historia, y
que se opone dialécticamente a la cultura. La filosofía de la liberación
afirma la anterioridad del cosmos, la aprioridad existencial del mundo y la
interpretación política de la naturaleza, por ello, será necesario
preocuparse de la interpretación política de la misma, para así visualizar
desde las distintas clases sociales el modo de producción en una formación
social determinada. De la naturaleza se formulan modelos que permitan comprender
lo que es el cosmos. Dentro de un microsistema que posee unidad, coherencia y
sustantividad. Lo que realmente interesa en este aparato es que el cosmos es
uno, es único, y dentro de él es donde surge el fenómeno de la vida, en la
que se encuentra la especie humana, como conjunto de individuos distintos que
operan en la historia con función semiótica ante la totalidad del cosamos físico
o viviente y ante los restantes seres vivos de la especie humana. En aquel
cosmos surge además la naturaleza como habitad, que en un comienzo fue como un
jardín, pero que se ha ido convirtiendo en un inmenso basurero, un campo para
la explotación. Sólo es asible la humanización de la naturaleza desde la
periferia. De
aquí, por ejemplo, la importancia del paisaje en Lezama Lima[4], para él, el hombre
europeo, que en clave de Dussel, sería el hombre del centro, tiene y vive en un
espacio de paisaje dominado, más que paisaje natural, para este hombre hay
jardines, en el caso del hombre americano, este está inserto en los paisajes
abiertos de una América indómita, algo que para Hegel sería una relación
propia de un estado infantil, Lezama la desmiente a favor, de que en América se
manifiesta un espíritu natural, que en la vieja Europa no existe. Este espíritu
natural, esta naturaleza se constituye en el paisaje, clave para la relación
del hombre con la naturaleza, ya que la relación del hombre con el paisaje en
América no es una relación de domesticación y dominio, como en Europa. Volviendo
a Dussel, y al texto; los entes culturales frutos de la relación
hombre-naturaleza, se sitúan en un nuevo nivel, la cultura. En ella la
totalidad de sentido se expresa por totalidades significativas, pero la
fundamental es la lengua, cuya unidad lingüística son las palabras. Al
analizar cada una de las formas y significaciones que se puede realizare a través
de las palabras y sus conectivos, se podrá sacar en limpio un sentido
respectivo al mundo, mas, cuando hay un discurso dominador, una ideología, detrás
de las condiciones del habla, se convierte aquella totalidad cultural en una
gran tautología, es decir en una verdad sin sentido. “Descubrir la cuestión
de la ideología es abrir el capítulo de la semiótica conflictual (de la lingüística
del conflicto) que parte del silencio obligatorio al que ha sido reducido el
pueblo de la periferia, y en la periferia las clases oprimidas obreras y
campesinas, la mujer y la juventud”. (148) Un proyecto de los oprimidos que
algún día será vigente. Concretándose la ideología de la belleza que
formularía una estética popular más allá de la publicidad y la moda, una
praxis de la liberación que restaura nuevas palabras porque innova el sentido
del mundo, creando nuevos códigos culturales e históricos. “La
poiética o filosofía de la producción incluye en realidad a la semiótica (4.2), pero la hemos distinguido sólo por razones pedagógicas. En
esta parte nos referimos a la producción material o la relación
hombre-naturaleza; a la naturaleza física, al trabajo ya todos sus modos (técnica,
tecnología, diseño, arte, etc.). La poiética se ocupa del ente como
artefacto, como producto de transformación de la naturaleza, cultura. Se ocupa
del trabajo productor en su más amplio sentido, superando la reducción filosófica
frecuente de confundir la poiética con la estética o poética -la parte
"limpia" de la producción humana”. (151) La relación
hombre-naturaleza además describe los modos de producción y sus sistemas económicos
y tecnológicos, considerando los productos como mercancías, he aquí la economía,
mediación entre el ámbito practico y el poiético, pero que, al considerar la
mercancía como un momento relativo a una totalidad que lo explica y sustenta,
forma la sociedad capitalista. En este sistema, existe una política de la
satisfacción del deseo creado a través de la publicidad, una necesidad
colectiva con el fin de adquirir una mayor utilidad a un menor costo. Las
saciedades actuales están dominadas por el capitalismo como sistema mundial y
central, por lo que las formaciones sociales periféricas deben analizarse
considerando las formaciones pre-capitalistas y la época y forma de la agresión
del capitalismo. Los modelos más desarrollados hacen creer que el origen del
sub-desarrollo es la no imitación del modelo. Por lo tanto la solución es la
introducción de tecnología y capitales a los países pobres, pero de este modo
se quiere ocultar o hacer olvidar que el origen del sub-desarrollo es un robo,
es la injusticia estructural, internacional, de la expoliación de la periferia
por el bajo precio de las exportaciones. No habrá desarrollo si no hay una
ruptura de las dependencia, si no hay una liberación nacional económica, sin
no hay una transformación del modos de producción mismo de los imperios del
centro. Se requiere entonces una revolución económica completa que permita la
libertad económica, en la que todos puedan elegir por igual, la justicia. El
diseño, se ocupa del ente como artefacto, es también un momento de la cultura,
porque se preocupa por el trabajo productor como por el producto del trabajo,
este además incluye a la tecnología y al arte, el que a la vez incorpora la
vida cotidiana y los productos de uso diario que son productos del trabajo
humano, trabajo sobre la naturaleza, es decir modificaciones del paisaje, acción
plena e integrada del hombre como realizador de cosas-sentido, objetos de
cultura. De ahí que también se caracterice por un sirve-para, por el valor de
uso que se le quiera dar, que eleva al artefacto por sobre la cosa real. Por su
parte la tecnología es conducida por el diseñador a la coherencia formal de la
totalidad del artefacto, es decir desde su inicio. No se puede analizar
cualquier producto sin situarlo, ya que el mismo se sitúa, en la totalidad
instrumental, en que se encuentra cumpliendo una determinada función. Finalmente
en este capítulo, nos referiremos a la economía, Dussel hace una amplia
explicación de lo que al quehacer económico se refiere, que dado a que un
inserto en el mundo, como cualquiera de nosotros perfectamente comprende por lo
que quizás y a modo bien arbitrario la paso por alto, y sólo incluyo una cita
final que a mi juicio defina de la mejor forma lo que debe ser la economía de
la liberación. “La económica liberadora es el servicio justo, la mediación realizativa del
otro, la innovación técnica, tecnológica para el otro, para su crecimiento,
desarrollo, felicidad. Sin económica todo es ilusión, anarquismo, utopía (en
el sentido de veleidad: anunciar lo imposible porque no se construyen las
mediaciones). La liberación no sólo supone un proyecto y un entusiasmo, sino
las mediaciones planificadas, fabricadas, viables, tecnológicamente eficaces.
Sin liberación económica, que supone invención desde las instituciones técnicas
populares, tradicionales, nacionales, no hay liberación real. Si es verdad que
la revolución política produce la brecha en el antiguo sistema, sólo con la
mediación del trabajo tecnológico diseñante se organiza realmente el nuevo
sistema en la justicia. Sin trabajo, y trabajo eficaz con mediación científica,
no hay pan; y sin pan el pueblo no se libera... Sueña con la esclavitud en
Egipto, donde al menos tenía pan... Pero sin justa distribución
el pan lo guarda en el granero el opresor, no lo consume el pobre. (179) La
económica como servicio al otro, al oprimido, construye la casa, el hogar de la
erótica de la mujer liberada; construye la fábrica y la asamblea de la
comunidad donde todos son gestores de sus destinos iguales en la economía política;
es el que edifica la escuela, la radio y la televisión... Construyen los
templos y el mundo cultural, la historia... en la justicia. <Imaginémonos
-ahora- una asociación de hombres libres…>”.
(180) De
la ciencia a la Filosofía de la Liberación
Determinar el método de la filosofía
de la liberación, e intentar así proponer un modelo propio de su discurso crítico.
Comienza Dussel así hablando de las ciencias fácticas, lo cual debe partir
modelándose de una interpretación primera del hecho en su sentido cotidiano,
el que, a su vez, se puede confrontar inmediatamente con el marco teórico o
teorías existentes. Sin embargo la ciencia, partirá de diversos horizontes ónticos
para llegar de totalidad en totalidad a lo fundamental, mediante un proceso dialéctico,
el cual es parte de las teorías o de la ciencia como totalidad, que se eleva a
supuestos históricos, sociales, económicos, etc., es decir, de lo abstracto a
lo concreto. El método dialéctico se puede usar en todo discurso al ser un método
critico que tratara a la misma ciencia de ingenua así como ella misma trata al
hombre común y corriente. Pero cuando el hombre como pueblo, quiere situarse más
allá del horizonte de la totalidad éste método no es ya suficiente surgiendo
entonces una nueva alternativa, el método analéctico. Para este no es
suficiente la teoría sino la aceptación ética de la interpelación del
oprimido y la mediación de la praxis, debido a esto, este, es un método crítico
que supera al anterior, no negándolo, sino asumiéndolo y completándolo, así
la analítica nos permitirá abrirnos a la práctica y a métodos que ni
siquiera son teóricos. De esta forma, a través de la práctica, se podrá
hablar de la política, pero también dentro de la erótica, la pedagógica y en
el antifetichismo, ya que su punto de partida es la interpelación del otro. La
ciencia no está, ni ha dejado nunca de estar lejos de la posibilidad de ser
ideológica, ya que, toda mediación significante es ideológica cuando se
encubre la dominación práctica que el hombre ejerce sobre el hombre. La
ideología metódica es la más ideológica de todas, pues, fundamenta científicamente
la praxis de la dominación. Una ciencia crítica, que pueda dar cuenta de la
totalidad con una conciencia lo más crítica posible es esta formación que en
la que vivimos, sería una escapatoria a la ideologización de esta, la ciencia. La
filosofía primera para el método de Dussel,. Es la política pues ella es el
centro de la ética como metafísica, la filosofía de la liberación pretende
proponer un discurso nuevo que incluya orgánicamente los discursos enunciados dándoles
su propio sentido, para ello esta filosofía tendrá siempre en el centro el
hombre como hombre, como libertad, exterioridad, como persona, por esto, es política
en su sentido ético metafísico. “Parece que es posible filosofar en la
periferia, en naciones subdesarrolladas y dependientes, en culturas dominadas y
coloniales, en una formación social periférica,
desde las clases explotadas, sólo si no se imita el discurso de la
filosofía del centro, si se descubre otro discurso,. Dicho discurso para ser
otro radicalmente, debe tener otro punto de partida, debe pensar otros temas,
debe llegar a distintas conclusiones y con método diverso”. (200) Esto es
definido por el propio autor lo que pretende ser esta filosofía. “Y
ahora, ahora
es llegada la hora del contracanto. Nosotros
los ferroviarios, Nosotros
los estudiantes, Nosotros
los mineros, Nosotros
los campesinos, Nosotros
los pobres de la tierra, Los
pobladores del mundo, Los
héroes del trabajo cotidiano, Con
nuestro amor y con nuestros puños, Enamorados
de la esperanza”.[5] Personalmente
y de acuerdo con lo que el mismo Dussel, presenta en la página 209, “una
filosofía nunca debió justificarse en su presente. Su justificación fue su
clarividencia;” He aquí quizás el epitafio de esta filosofía. Desde mi
punto de vista no pierde del todo su validez, ya que quedara, el intento de algo
nuevo desde este continente, pero quizás este intento nuevo, no halla sido más
que un remarcar nuestra propia condición de periferia para una filosofía
post-moderna. A mi parecer es un intento, valido como tal, pero que no es capaz
de desmarcarse de una interpretación marxista, latinoamericana, quizás nada más
que eso. Queda
a nosotros el futuro, y por ahora siempre habrá quienes tomen sobre sus hombros
la tarea de fundar pensamiento nuevo, veremos que sucede, lo que sí esta claro,
es que el minero, hoy y mañana, y quizás también pasado, tendrá que
levantares para ir a la mina, porque sino lo hace no va a tener pan sobre la
mesa, eso es así, aquí y en el centro. Pues, sin mineros no hay minerales, y
sin ellos, muchos otros, no tendrán eso que es tan fundamental, como para que
un hombre entre en la mina, y el niño pueda ir a la escuela. [1]
Diccionario de la Real Academia Española. Fratricidio:
Muerte dada por alguien a su propio hermano. Uxoricidio:
Muerte causada a la mujer por su marido. Filicidio:
Muerte dada por un padre o una madre a su propio hijo. [2]
Para efectos de esta presentación, nos referimos al libro: “Filosofía de
la Liberación” Enrique Dussel, Editorial Nueva América, Bogotá, 1996. Se
incluirán en adelante, entre paréntesis las paginas desde donde se extrae
la cita. [3]
José Hernández, El gaucho Martín Fierro, versos del 1051 al 1056
incluidos. [4]
José Lezama Lima, La Expresión Americana. [5]
Pedro Mir, Contracanto a Walt Whitman. Autor: Vicente Pérez Moreira UNIVERSIDAD
ALBERTO HURTADO Licenciatura
en Filosofía Filosofía
Latinoamericana editorial
nueva américa Publicación enviada por Vicente Pérez Moreira Contactar mailto:vicente.1981@gmail.com Código ISPN de la Publicación EplAplEklkfkwNqhPS Publicado Monday 5 de July de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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