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Monografias | La Naturaleza Política de la Educación de Paulo FreireLa Naturaleza Política de la Educación de Paulo FreireResumen: Contemporáneamente a este libro, en EE.UU. los conservadores y los radicales debaten sobre las escuelas y la educación en Norteamérica. Según los conservadores, las escuelas no han logrado tomar en serio su compromiso con las exigencias capitalistas y las necesidades de la economía de mercado. Desde la izquierda radical desprecian a las escuelas como meros reflejos del mercado labora. Otros, desde la sociedad dominante, dicen que la educación pública ya no brinda los instrumentos necesarios para la acción transformadora y el pensamiento crítico. Ensayo 1985 PREFACIO:
(Aclaración y agradecimientos) por Donaldo P. Maceo Freire
insiste en que los lectores asuman una actitud crítica al abordar un
texto. No aceptar pasivamente lo que dice el autor. Evaluar críticamente el
texto, cuestionar y poner en duda lo que han leído. En esta traducción “se
trata de recrear los pensamientos del autor”. Hay términos para
los cuales sólo se puede ofrecer una mera aproximación, y aún otros que
resultaban intraducibles. De estos últimos se ofrece una definición.. El “asentamiento” es la
organización económica de producción agrícola experimentada en Chile,
durante la reforma agraria. Allí la propiedad pertenece a la comunidad y la
administración del proceso productivo es controlada por los campesinos. Un “círculo de cultura”,
es un grupo de individuos ocupados en el aprendizaje de la lectoescritura, y en
el análisis político de su realidad inmediata y de los intereses nacionales.
Aquí la lectura, es la”lectura social y política de la realidad”. El
“equipo central” se refiere a los coordinadores responsables de la
alfabetización y de otras actividades de los círculos de cultura. El “latifundio”
denomina la propiedad privada de una gran extensión de tierra. INTRODUCCIÓN:
(Preparación, explica el motivo por el que se escribió el libro) por Henry A.
Giroux. Contemporáneamente a este libro, en
EE.UU. los conservadores y los radicales debaten sobre las escuelas y la educación
en Norteamérica. Según los conservadores, las escuelas no han logrado
tomar en serio su compromiso con las exigencias capitalistas y las necesidades
de la economía de mercado. Desde la izquierda radical desprecian
a las escuelas como meros reflejos del mercado labora. Otros, desde la
sociedad dominante, dicen que la educación pública ya no brinda los
instrumentos necesarios para la acción transformadora y el pensamiento crítico. Como dominio de la cultura de las
masas, las escuelas se han convertido en un dispositivo de la reproducción
cultural y económica. Dos posturas opuestas, entre el discurso de la dominación
o el discurso de la desesperanza. En este trabajo Freire ha logrado
combinar el lenguaje de la crítica con el lenguaje de la posibilidad,
incorporando críticamente a su trabajo una tradición de pensamiento
radical. Freire argumenta que la dominación
no se reduce a una forma de dominación de clase, rechaza la idea de que exista una
forma universalizada de opresión. Por lo contrario, identifica y localiza formas
de sufrimiento que hablan de modos particulares de dominación y por lo
tanto diversas formas de lucha y resistencia colectivas. Argumenta que la
sociedad contiene múltiples relaciones sociales contradictorias que pueden
servir de base para que los grupos sociales luchen y se organicen. (discriminación
racial, sexual y de edad). Dominación: es más que la imposición
de un grupo sobre otro sino que representa una combinación de prácticas ideológicas
y materiales, históricas y contemporáneas que se combaten constantemente desde
el poder asimétrico. Papel importante de la Historia, donde hombre y mujeres
generan posibilidades al desafiarlas. Freire introduce una nueva
dimensión en la teoría y la práctica educativa radical, la
fe en la capacidad de los oprimidos para luchar en pos de su propia
liberación. Este discurso genera un nuevo punto de partida al tratar que
las esperanzas se materialicen y la desesperación pierda fuerza de convicción.
Vincula teoría y práctica social a la idea de emancipación. La
política cultural de Freire es el reflejo de una teoría social
radical, con un discurso que gira en torno a una lucha contra todas las formas
de dominación subjetiva y objetiva. Como lucha para alcanzar formas de
conocimiento, habilidades y relaciones sociales necesarias para la emancipación
social e individual. Para Freire, la educación, incluye y
trasciende la noción de escolaridad. La Educación representa 2 cosas,
la lucha por el sentido y por las relaciones de poder. La educación es donde
el poder y la política adquieren una expresión fundamental. Significados,
deseos, idioma y valores responden a las creencias más profundas sobre la
naturaleza misma de lo que significa “ser” humano: Soñar y
luchar por una forma concreta de vida futura. La Educación emerge de “la unión
de la crítica y la posibilidad”, como indicador de cambio. El
educador siente la necesidad de un compromiso, donde “la
reflexión y la acción crítica” desarrollen una profunda fe por
humanizar la vida en sí. Ésa es la naturaleza de este proyecto social de
Freire. Freire
hace una fusión de 2 tradiciones : “El
lenguaje de la crítica” (nueva sociología de la educación) y “La
filosofía de la esperanza y lenguaje de la posibilidad”
(teología de la liberación), con lo que produce una teoría más comprensiva y
crítica de la lucha pedagógica. ¿Cómo se puede lograr que la
educación resulte significativa de un modo que sea crítico y emancipatorio? Los críticos radicales
coincidían en que los tradicionalistas reproducían y legitimaban ideologías
capitalistas, ya que la escuela se preocupaba sólo por el dominio de teorías
pedagógicas y la transmisión de conocimientos útiles para la sociedad. Según la concepción
tradicional
del mundo, las escuelas eran simplemente centros de instrucción; se ignoraban
como centros culturales y políticos, además de ser centros de contención
frente a grupos con diferente cultura y economía. Según la nueva sociología de
la educación, ignoraban las relaciones entre conocimiento,
poder y dominación. Los críticos de izquierda señalan que las escuelas
sólo son agentes de reproducción social, económica y cultural. Cuando mucho,
la escolaridad oficial ofrecía movilidad individual limitada a la
clase trabajadora y otros grupos oprimidos, que luego reproducían las
relaciones de producción capitalista y las ideologías de legitimación. Sostenían que las escuelas deberían
brindar oportunidades para la habilitación individual y social en el
conjunto de la sociedad, según el humanismo occidental. Los críticos radicales
desarrollan teorías acerca del currículum oculto, y teorías sobre la
ideología, que revelan los intereses subyacentes a formas específicas
de conocimiento. Argumentaban que el conocimiento escolar era una
representación de la cultura dominante, elaborada a través de un proceso
selectivo y exclusor. Según la concepción de los críticos
radicales, la cultura estaba vinculada al poder e imponía códigos
y experiencias de la clase dominante,(formas del lenguaje, modos de
razonamiento, relaciones y experiencias sociales). Más aún, la cultura
escolar a través de la exclusión y la ofensa, desacredita las
historias, experiencias y sueños de los grupos sometidos. Los educadores
tradicionales afirmaban que las escuelas eran instituciones relativamente
neutras. Los críticos de izquierda no
lograron brindar un discurso que permitiera establecer prácticas opuestas.
Su lenguaje crítico no ofrecía esperanza alguna, se sumieron en el discurso de
la desesperación. Al trabajar con campesinos, Freire
analizó que las formas tradicionales de la educación funcionaban
principalmente para cosificar y alienar a los grupos sometidos, a través de prácticas
sociales y textos específicos para perpetuar la “cultura del silencio”
entre los campesinos brasileños. Según él, toda práctica pedagógica viable debía
vincular las formas radicales del conocimiento con las prácticas sociales
radicales. La diferencia con Freire es que
toma el proceso de producción, como las diversas formas que los seres
humanos construyen su decir y legitiman sus experiencias en situaciones históricas
específicas. Pasar del “discurso reproductivo” a la “crítica al lenguaje
de la posibilidad y el compromiso”. En la política y pedagogía de
Freire, resulta esencial pensar en una filosofía de una humanidad liberada;
basada en el “respeto a la vida” y el reconocimiento de que “ la esperanza
y la visión de futuro” apuntan a promover formas permanentes de crítica y
lucha contra la opresión. Ese “sí” a la vida presupone el poder para
luchar. Freire vincula la “crítica ideológica”
con la “acción colectiva”. También critica con dureza a la iglesia
reaccionaria, pues dice que es imposible “ reconciliar el amor cristiano con
la explotación de los seres humanos”. Es
“utópico”, porque no se rinde a los peligros y desafíos que afronta
al poder dominante. Es “profético”, porque dice que el reino de Dios debe
ser creado en la Tierra a través de la fe en otros seres humanos y en la
necesidad de luchar siempre. Al combinar “crítica y
posibilidad” une “historia y teología” combinando “la esperanza, la
reflexión crítica y la lucha colectiva”. Freire brinda un “metalenguaje”
que genera una serie de categorías y prácticas sociales. No son fórmulas,
sino una serie de indicadores teóricos de requieren ser decodificados y
asumidos en los contextos específicos que resulten útiles. “ Freire y el discurso del poder
” El poder se percibe como una
fuerza positiva y negativa a la vez, de naturaleza dialéctica. Tiene carácter
dialéctico y su objetivo es más que represor. Para Freire, el poder
trabaja “sobre y a través de las personas”. El poder no es sólo
patrimonio de las clases dominantes y los gobiernos. Subraya que siempre
existen tensiones, y contradicciones en varios ámbitos sociales, como las
escuelas, donde el poder se ejercita como una fuerza positiva en nombre de
la resistencia. La dominación también se expresa
mediante la manera en que el poder, la tecnología y la ideología se unen para
producir formas de conocimiento, relaciones sociales y otras formas culturales
que operan para silenciar activamente a las personas. La sutileza de la
dominación se ve también en la forma en que los oprimidos internalizan su
propia opresión, y participan de ella. Según Freire, cuando el poder opera
sobre la psique, el cuerpo aprende y se hace historia sedimentada.
El conocimiento en sí mismo bloquea el desarrollo de ciertas subjetividades y
experiencias. La acomodación de los oprimidos a la lógica de la dominación
puede adoptar la forma de modos de conocimiento activamente resistentes.
Más que aceptación pasiva de la dominación, se convierte en activa
negación, resistencia activa a escuchar, a oír, a dar lugar a las propias
posibilidades. ¿Cómo hace para desafiar la naturaleza misma de la dominación? El mensaje emergente de la pedagogía
de Freire: Los educadores deben ser concientes de la forma que
adopta la dominación, su naturaleza y los problemas que plantea. Para llevar a
cabo este proyecto debe analizar las particularidades históricas,
culturales y las formas de vida social de los grupos sometidos y
oprimidos “ Freire y su filosofía de
la experiencia y la producción cultural”. Para Freire, “ la cultura es la
representación de las experiencias vividas, de los artefactos materiales y de
las prácticas forjadas en relaciones desiguales y dialécticas que
diferentes grupos establecen en una sociedad, en un momento de la historia.”
Es una forma de producción que ayuda a los seres humanos a transformar la
sociedad a través del lenguaje y otros recursos materiales. La cultura también es un campo de
lucha y contradicción, y no existe una única cultura; por el contrario, hay
culturas dominantes y sometidas, con diferentes intereses. Freire incluye el
sufrimiento, los actos de resistencia y problemas de los grupos sometidos como
formas culturales. Freire argumenta que los educadores
debe trabajar con las experiencias que los estudiantes, traen a las escuelas y
centros educativos, que puedan desplegar su voz y presencia activa. la
experiencia pedagógica es una invitación a exponer lenguajes, sueños y
valores de aquellos cuyas historias, con frecuencia son silenciadas. El poder cultural, remite a la
necesidad de “trabajar sobre” las experiencias de vida. Deben recuperarse
“críticamente” para revelar sus puntos fuertes y sus debilidades.
Alude a la capacitación que han de necesitar los oprimidos para ocupar
puestos de “liderazgo” en la sociedad dominante. Freire
formula una teoría del poder y la producción cultural que parte de la noción
de educación popular. Considera seriamente el capital cultural de los
oprimidos, desarrollando instrumentos críticos: mantiene contacto con las
definiciones dominantes sobre el conocimiento para que les sean útil ya que
representan la lógica de la dominación. Conocer al que se opone. “Los intelectuales disidentes
y la relación entre la teoría y la práctica” A menudo, los intelectuales han
privado a las fuerzas populares de la habilidad de definir por sí mismos los límites
de sus objetivos y su práctica. Asumen un monopolio en el
liderazgo teórico, en vez de escuchar y aprender “con” los oprimidos. Freire
redefine la relación entre teoría y práctica. Freire sostiene que todos los
hombres y mujeres son intelectuales, al interpretar, dar sentido y participar de
la realidad constantemente. Más
aún, los oprimidos necesitan formar sus propios intelectuales, que
aprendan con ellos y generen nuevas formas de autoeducación y lucha contra la
opresión. Que no sean extraños que comuniquen su teoría a las masas. Los
intelectuales se funden con los oprimidos para establecer y reestablecer
las condiciones necesarias para un proyecto social radical. Ésa es la función
y la importancia política de los intelectuales. Freire
concibe la teoría como anticipadora por naturaleza, y que debe basarse en “la
comprensión y la posibilidad”.La teoría sirve para mantener la práctica
aunque no la determina. Es mediadora ante el tipo de praxis que resulta
necesario dentro de un determinado contexto histórico. La teoría surge de la
experiencia específica. La teoría sostiene el tipo de discurso que surge de
los diversos núcleos sociales. “
Freire y el concepto de inserción histórica “ Para
comprender el presente, los educadores deben situar el contexto pedagógico en
su contexto histórico para conocer su génesis. La historia que arraiga en las
formas culturales que dan sentido al modo en que hablamos, pensamos, vestimos y
actuamos, se convierte en objeto del análisis histórico. Freire
apunta a la necesidad de un despertar crítico (denuncia y anunciación)
para la transformación social, sabiendo lo que somos y las posibilidades de
aquello que podemos ser. 1- “ El Acto de
Estudiar “ Estudiar
requiere una actitud crítica sistemática y una disciplina intelectual. Esa
actitud crítica es lo que no genera la “educación bancaria”, ya que ésta
procura eliminar nuestra curiosidad, nuestro espíritu inquisitivo y nuestra
creatividad. La disciplina del estudiante frente al texto más que una crítica
esencial, se convierte en disciplina ingenua y mecánica carente de interés.
En una concepción crítica, un lector se siente desafiado por el texto y su
objetivo es apropiarse de su significado más profundo. Criterios
destinados a desarrollar una actitud crítica durante el acto de estudiar. Ö a) El lector debería
asumir el rol de sujeto de la acción: Estudiar
es una forma de reinventar, re-crear y rescribir. Ésa es la tarea de un sujeto
activo. Se requiere una actitud de cuestionamiento interno para comprender las
razones que influyeron en esos hechos. La misma actitud se necesita para
afrontar la realidad. deberíamos concentrarnos en el análisis del texto,
buscando una conexión entre la idea principal y nuestro propio interés.
Apuntarlo en una ficha y escribirle un título. Reflexionar sobre ese pasaje.
Estudiar no sólo es aprehender su contenido básico sino asumir una
predisposición a la investigación. Ö b) Estudiar es
una actitud frente a la realidad.: El
que estudia jamás debería perder la curiosidad por las otras personas y por la
realidad. Ö c) Estudiar un tema
nos exige estar familiarizados con cierta bibliografía. Ö d) Estudiar supone una
relación dialéctica entre el lector y el autor. Implica
las condiciones históricas, sociológicas e ideológicas del autor, que no
siempre coinciden con las del lector. Ö e) Estudiar exige
modestia. Asumir
una actitud modesta compatible con una actitud crítica. No siempre es tan
sencillo entender un libro. A menudo está más allá de nuestra capacidad
inmediata de respuesta. Desentrañar sus misterios . La comprensión exige
paciencia y dedicación. Ö f) Estudiar no es
consumir ideas, sino crearlas y recrearlas.
2- “Alfabetización de
Adultos” Visión crítica
y visión ingenua. El
analfabetismo puede verse como una expresión de la “incapacidad de las
personas”, de su “falta de inteligencia” o de su “holgazanería”. Un
sentido mágico, es u hombre perdido y su salvación es que lo
“llenen de palabras” impuestas por el educador. “ Los Textos ” Los manuales de lectura, no pueden
evitar ser instrumentos para “depositar” las palabras del educador dentro de
los educandos. Con mucha frecuencia, los textos no tienen nada que ver con las
vivencias concretas de los educandos analfabetos. No logran aprehender sus
verdaderas experiencias vitales ni todo el conocimiento adquirido en sus
vivencias. Al
ser pasivos, no contribuye al proceso de transformación de la realidad. Qué sentido pueden tener esos
textos para campesinos o urbanos que pasan su tiempo
trabajando duramente o sin trabajo? Cómo pretender que aprehendan críticamente
su situación de opresión a través de un trabajo de alfabetización que los
instruye para aprender frases como “El ala es del ave” o “Eva vio la
uva”.(Ada dio su dedo al pájaro. Este tipo de trabajos refuerza “ la
cultura del silencio” que domina a la mayor parte de las personas. Esta
clase de alfabetización jamás puede ser un instrumento de transformación
del mundo real. “ Los Educandos “ Si el enfoque de la alfabetización
no lo satisface, (que le sirva para buscar trabajo), tarde o temprano se
opondrá. Los que fueron capacitados ( sin analizar el contexto social) y pueden
leer, tampoco conseguirán trabajo. El analfabetismo es una de las
manifestaciones concretas de una realidad social injusta. Es una cuestión política, al igual
que la misma alfabetización de modo ingenuo o sagaz, no afecta al elemento político
en sí mismo. La alfabetización es un proceso de búsqueda y creación,
por el cual los educandos analfabetos se enfrentan al desafío de percibir el
sentido más profundo del lenguaje y la palabra, que en esencia, le es negada e
implica la negación del derecho a “denominar la realidad”. Antes de escribir y leer” el ala es
del ave” los educandos analfabetos deben percibir la necesidad de otro proceso
de aprendizaje : El de escribir acerca de la propia vida, el de leer acerca de
la propia realidad. Para eso debe apropiarse de la historia y construirla por sí
mismo. Se hace respetando la teoría y la práctica, puesto que toda práctica
implica una teoría sobre la educación. “ Teoría y Práctica
“ La teoría y la práctica se rehacen
a sí mismas. Estar abierto a las críticas, ser curioso, recrear
experiencias y revisar pensamientos. La práctica educativa tiene lugar en
un contexto real, político, económico, histórico. En alfabetización de adultos, para
una concepción crítica de la alfabetización, el primer requisito son las “
palabras generadoras”. Con estas palabras amplían su restringido universo de
palabras. Incorporan una temática significativa a sus vidas. El
educador sólo puede organizar un programa utilizando esas palabras. Así el
programa proviene de los educandos y les es reintegrado como la formulación de
un problema. El educador selecciona algunas de las palabras generadoras a partir
de los libros que tiene en su biblioteca. Se escogerán según niveles
de lenguaje y la mayor fuerza de significación. Se descompone para su análisis,
en sílabas, luego en letras y por último se unen nuevamente sus partes. “ Analfabetismo y
Alfabetización “ Se es analfabeto porque no necesita
leer, ya que proviene de una cultura con una comunicación
predominantemente oral, donde no necesitan del alfabeto. También
se es analfabeto porque se le ha negado el derecho de leer. Por participar
de una cultura alfabetizada, la persona que no puede leer comienza a ser
considerada analfabeta. Es analfabeto quien no tuvo la oportunidad de
alfabetizarse. Un nativo cazando con arco y flecha no es analfabeto,
porque en su entorno no lo necesita. Un cazador cazando con rifle, sí lo
es. Para ser analfabeto hay que vivir en una cultura donde existe un
alfabeto y uno lo desconoce. Debe reconocer que su propio
analfabetismo le es problemático. Frases como “El ala es del ave” no lo hará
tomar conciencia de esa necesidad. “ Alfabetización
transformadora “ Al ir organizando una forma de pensar
más precisa a través de la problemática de su mundo y el análisis de sus
vivencias, son capaces de actuar cada vez con mayor seguridad. Tener en
cuenta sus vivencias sociales. Como actores, transforman la realidad
con su trabajo y crean su propio mundo. Su trabajo es transformación.
Talar un árbol, cortarlo en pedazos, trabajar las tablas según un proyecto,
por ejemplo hacer una mesa. Crean algo que ya no es un árbol. Ese nuevo
objeto, producto de su esfuerzo, es un objeto cultural. Trabajando, por medio del trabajo
se modifica la realidad, es un hombre culto. No sólo están “en” el
mundo sino “con” el mundo. Es el principio de la toma de conciencia.
Al describir y analizar su modo de vida, al descubrir su realidad,
al poder hablar de ello, la gente toma conciencia. Lo logra a través de una
“inmersión” en su propia existencia “admirándola”. Al tomar
distancia de su realidad, la codifica. No siempre es fácil esta
toma de conciencia y suele ser dolorosa. “Se llega a la visión crítica,
cuando se toma conciencia de la realidad tal como es.” Antes de eso era una
visión ingenua. Sólo la alfabetización, que asocia aprender la lectoescritura
con un acto creativo, pone en práctica la comprensión crítica de esa
experiencia y contribuye a la liberación. 3- “ Los campesinos
y sus textos de Lectura “ Modificar el mundo a través del
trabajo, “denominar” el mundo y autoexpresarlo son cualidades únicas
de los eres humanos. Aprender a leer y escribir, no tendrá significado si
se repiten sílabas mecánicamente. Hay una relación entre
pensamiento- lenguaje- estructura social, para que la alfabetización tenga
significados. “El Rol de los Educadores “ Los
educadores deben prestar mucha atención a la selección de las palabras
generadora. No deben ser repetitivos ni paternalistas. Esos textos deben
considerar el contenido, la forma otros usos potenciales y su creciente
complejidad. No contener memorizaciones sino que problematizarán
situaciones que ellos viven cotidianamente y que contengan un desafío. Ningún texto que genere somnolencia
sino que despierte la conciencia crítica. Las clases de lectura deben
establecer relaciones entre el texto a debatir y los diversos aspectos del mundo
real del asentamiento. Ésto requiere una evaluación constante ( no inspección)
de su propio trabajo por parte del educador. Evalúan juntos la experiencia,
el desarrollo, los errores, es una evaluación de carácter dialéctico, no una
fiscalización. Aprovechar los textos escritos por los campesinos para
estimularlos, compartiendo dudas y puntos de vista. Al
escribir el campesino, en el pizarrón sus reacciones, se puede proponer
un grupo de discusión sobre esas ideas escritas, mientras el docente coordina.
Luego al hacerlo sobre el papel, se puede guardar para armar una antología con
sus propios textos. Clasificando los textos por temas. También
se pueden grabar las discusiones de los campesinos para luego recoger su
discurso. El educador puede ir anotando las palabras generativas que surjan del
intercambio, el análisis lingüístico posterior incluirá ideología y
política. Hacerles escuchar las grabaciones
para que recuerden qué y cómo dijeron su palabra, también discutir sobre su
comportamiento, comprendiendo sus logros y sus equivocaciones. “ El Rol de los Especialistas
” Tratar de entender el discurso de los
campesinos es decisivo en la superación de la visión de sus problemas. Se
pueden usar dramatizaciones de las condiciones en que han vivido y que han
relatado en sus discusiones. La lucha por la tierra, por ejemplo, no está en
los libros de texto pero es parte de su historia. La autoexpresión de
los campesinos desarrolla su conciencia política. Se pueden grabar los debates
y pasarlos en las radios, con breves comentarios de los educadores. Utilizando su propia realidad como
punto de partida, los campesinos deberían hallar en el contenido educativo, la
adquisición de un conocimiento acerca de las cosas y los hechos cada vez más
sofisticados, pudiendo también, comprender las razones que subyacen a los
hechos. Las
áreas básicas de interés, se pueden extender a: salud,
agricultura, matemática, ecología, geografía, historia, economía, etc. Lo
importante de estos estudios es que sea conducido de acuerdo a la
experiencia y la realidad concreta de los campesinos. Estos trabajos
volcados en libros, deberían intercambiarse con otros grupos, incluso rescribir
esos libros con los nuevos aportes. Así comprenderían que un sistema
de vida es el equivalente de una forma de pensamiento –lenguaje. 4- “ Acción
Cultural y Reforma Agraria “ En un panorama reformista, es
importante hacer cambios “con los campesinos”, no tomándolos
como objetos, sino como sujetos de transformación. Si es necesario que los campesinos
adopten nuevos procedimientos técnicos para aumentar la producción, habrá que
ofrecerles técnicas de especialistas para suplantar su experiencia práctica.
No
hay que despreciar los conocimientos prácticos
de los campesinos tratando de “ llenarlos” con lo que los técnicos
consideran correcto. Las técnicas de los especialistas y las experiencias prácticas
de los campesinos son manifestaciones culturales. No
se debe considerar al campesino como un “continente vacío” en el cual se
deposita conocimiento. Obviamente es necesario y conveniente
el aumento de la producción, pero lo que debe discutirse es la forma de
alcanzar ese aumento. Existe la producción posible dentro de la relación
hombre-mundo, pues los hombres crean su mundo transformando su trabajo. Los obstáculos para un aumento de la
producción que los técnicos encuentran en el proceso de reforma son en su
mayoría de naturaleza cultural. La resistencia que expresan los
campesinos hacia métodos de trabajo más eficientes y productivos, es lógicamente
de tipo cultural. Los campesinos tienen una propia forma de ver y
comprender la realidad, de cuerdo a sus patrones culturales marcados por la
ideología de los grupos dominantes. Su forma de pensar condiciona su
comportamiento, incluso mientras lucharon por defender sus derechos. Así,
ciertos aspectos culturales del latifundio, continúan vigentes en el sistema de
transición del asentamiento. Incluso
lo que llamamos “cultura del silencio”, típico de sistemas cerrados como el
latifundio, se introducen en el nuevo sistema del asentamiento. Se mantiene el
comportamiento, aún después de haber cambiado la infraestructura.
Para acabar con este poder inhibidor, los campesinos deben ser capaces de
crear nuevas relaciones humanas y un nuevo estilo de vida, opuesto al
anterior. Sólo a través de la dialéctica es posible apreciar este
“silencio”. También
deberíamos entender que con frecuencia vean al patrón del latifundio como un
modelo a seguir, aún siendo parte del asentamiento. En el asentamiento
deben superar su rol anterior de objetos y asumir su nuevo rol de sujetos.
Incluso allí encuentran una figura de autoridad que administra la reforma
agraria. No pueden desprenderse de la figura de autoridad, y también
cuestionan el estado de asentamiento. Muchos los creen holgazanes y
desagradecidos. Pero cambiar la infraestructura no implica que cambie la
superestructura. Los
mecanicistas (comparan al mundo con una máquina) tienden a actuar de un
modo paternalista, reactivando la cultura del silencio y manteniéndolos en un
estado de dependencia. No los ayudan a superar y cambiar su visión fatalista
por una visión crítica. Al enfrentar sus circunstancias de modo fatalista, los
campesinos encuentran la respuesta a los hechos, en el destino o el
castigo divino. Al
compromiso crítico de los campesinos, se llega sólo cuando los campesinos
participan activamente en una experiencia política a través de la movilización
permanente. Promover un síndrome de bienestar no es un enfoque viable para
superar las dificultades. Hay que incorporar al campesino al proceso de
reforma agraria como sujetos reales, como sujetos de transformación. Para
llegar a esto se requiere que el asentamiento sea reconocido como unidad de
producción pero también como unidad cultural. Para que se produzca, la acción
debe ser dialéctica desde el comienzo. El
rol de agente luego les pertenecerá a los campesinos cuando hayan asumido dicho
rol y verán con otros ojos las concepciones que tenían previamente
acerca de su mundo real. La acción cultural, no puede sobreimponerse, a
la concepción del mundo que tienen los campesinos. Es imprescindible la
participación en la experiencia social. El educador lleva a cabo con los
campesinos la evaluación crítica de su concepción del mundo, para
comprometerse con el mundo real. 5- “ El Rol
del Trabajador Social en el Proceso de Cambio “ El rol del trabajador social no se
desarrolla en el proceso de cambio sino que se desarrolla en un terreno más
amplio, donde el cambio es uno de los aspectos. El trabajador social actúa,
junto con otros, en una estructura social. La duración es lo que caracteriza la
estructura social. Este trabajador no puede ser neutral, pues sino, ayudaría a
mantener el status quo. por lo que debe clarificar sus opciones políticas. El trabajador social no puede
obstaculizar el cambio, sino favorecerlo. Dar espacio a la comunicación, la
reflexión crítica, la creatividad o la colaboración. Le interesará que los
individuos desarrollen una visión crítica de su propia , es decir, que piensen
en lo que hacen mientras lo hacen realidad. Que los individuos aprecien que
la realidad social puede transformarse; que los hombres pueden cambiar. Que reemplacen el fatalismo por el
optimismo crítico. El trabajador social que opta por el cambio, lucha por
revelar la realidad, trabaja “con” personas, nunca “sobre “ personas. No
teme a la libertad, , no es manipulador ni emite prescripciones. Es
importante que el trabajador social reconozca la realidad con que se enfrenta,
ser consciente de qué se puede hacer en un determinado momento y disponer de
una clara comprensión acerca de las relaciones entre tácticas y estrategia. 6- “ La
Alfabetización de Adultos como Acción Cultural para la
Libertad “ “Toda práctica educativa implica
una concepción del hombre y del mundo” Toda práctica educativa implica una
posición teórica del educador. Para el hombre existe una dimensión histórica
como valores. Los hombres, a diferencia de los animales, poseen sentido de
“proyecto”, con objetivos se constituye la praxis. La interrelación entre
la conciencia de propósito y de proceso es la base para planificar acciones, lo
cual implica métodos, objetivos y opciones de valores. El aprendizaje de la lectoescritura
en la alfabetización de adultos, no es una actividad puramente técnica, ni es
un instrumento neutral. “ El analfabeto concebido como
hombre vacío” En los manuales que vienen con
actividades y palabras generativas predeterminadas, hay una concepción
del hombre implícita en el método y el contenido del manual. Con los manuales,
los autores consideran que los educandos para saber, deben ser “llenados”.
Se consideraba que el analfabeto estaba “desnutrido” , que le faltaba “el
alimento del espíritu”. Cuando se habla de “erradicar el
analfabetismo” se refiere curar la enfermedad; se le dice “mala hierba”
que intoxica y debilita a las personas que no pueden leer ni escribir. Falsamente
creen que la palabra en el manual de lectura debe ser “depositada”, no puede
resultar del esfuerzo creativo de los educandos. Según esta concepción, el
hombre es un ser pasivo, objeto, y no sujeto, del proceso de aprender a leer y
escribir. Las llamadas “lecciones de lectura” tienen poco o nada que ver con
la realidad sociocultural del educando. El
analfabetismo contemporáneo es una manifestación de la “cultura del
silencio”. No trabajar con frases carentes de contenido para ellos. Las
frases a aprender tienen que tener una auténtica dimensión vital, como
pensamiento-lenguaje en relación directa con la realidad. En las clases pobres
se pueden crear textos que podrían expresar sus propios pensamiento-
lenguaje en el nivel de su realidad. “
El Analfabeto como Hombre Marginal ” Según
los textos de adultos, se percibe al analfabeto como un “hombre
marginal”. Son concebidos como seres que están “fuera de” algo,, ya que
no es posible ser marginal si no se está al margen de algo. La marginación
no es una cuestión de elección, de escoger estar “fuera de”, entonces
quiere decir que el marginal ha sido expulsado y alejado del sistema social, y
es por l tanto , objeto de violencia. De
hecho, la estructura social como conjunto, no expulsa, por lo que el
marginal es un ser “dentro de” la estructura social. A la luz de estos
conceptos, los programas de alfabetización jamás pueden esforzarse para que
logren la liberación; jamás cuestionarán la realidad misma que los priva del
derecho a alzar su voz. La solución a su problema, no reside en convertirse en
hombres que se liberen así mismos, ya que en realidad no son marginales a la
estructura, sino hombres oprimidos dentro de la misma estructura. Alienados
no pueden superar su dependencia, incorporándose a la misma estructura
que es responsable de su dependencia. El único camino es la auténtica
transformación de la estructura deshumanizada. 1º
Hipótesis:
los analfabetos son marginales a la sociedad: la alfabetización conserva y
adormece la conciencia vacía con palabras y frases carentes de sentido. (
manuales) 2º
Hipótesis: Los analfabetos son hombres oprimidos en el
interior del mismo sistema. Es necesaria una alfabetización como acción
cultural para la libertad . La
desmitificación de la realidad es un proceso a través del cual los hombres que
estaban sumergidos “por la realidad”, comienzan a emerger para reinsertarse
en la misma, con conciencia crítica. El
educador debe luchar para alcanzar una lucidez mayor en sus acciones. Sólo así
será coherente con el proceso. “La
Alfabetización de Adultos como Acto de Conocimiento” Para
ser un acto de conocimiento, el proceso de alfabetización de adultos, exige una
relación de auténtico diálogo entre educando y educador. Un diálogo que los
reúne en torno al conocimiento como mediador. Los educandos deben asumir su rol
de sujetos creativos.. No memorizar y repetir, sino reflexionar críticamente
acerca del significado profundo del lenguaje. Lenguaje
implica pensamiento, y ambos implican la realidad y las relaciones
de los hombres con su realidad. En la cultura del silencio, a las
masas se les prohíbe participar creativamente en la
transformación de su sociedad. Superados por los mitos de su
“inferioridad natural” , no se saben transformadores de su realidad. Podrán
reconocerlo dentro de la praxis, reflexión y acción. Para
llegar al proceso de abstracción y saber lo que no sabía, se le proponen
situaciones representativas del modo en que se orienta en la realidad. Hay
que poner en relación el decir palabras con la transformación de la realidad y
el rol del hombre en la transformación. Es indispensable que los educandos
reconozcan que tienen un derecho mucho mayor que el de ser alfabetizados, tienen
el derecho a su decir. En
el acto de conocimiento hay una unidad indiscutible entre la subjetividad y la
objetividad. El proceso de alfabetización en tanto acto de conocimiento implica
dos contextos interrelacionados. Uno, es el diálogo auténtico entre educandos
y educadores. El segundo, es el contexto real de los hechos concretos, la
realidad social en la que existen los hombres. En
nuestra metodología, el instrumento de la abstracción es la codificación, o
representación de situaciones existenciales de los educandos. ü Primero,
decodificación o lectura de la codificación perciben relaciones entre
elementos. (fotografía o esquema) (descriptiva) ü Segundo,
problematización de la situación codificada. ü Comprensión
de la estructura profunda de la codificación. Hay
acto de conocimiento al haber admiración del objeto que se debe conocer. Al
readmirarlo superamos los errores cometidos en la admiración previa. Así
los educandos tímidamente y gradualmente cuestionan la opinión que tenían de
la realidad, la reemplazan por un conocimiento cada vez más crítico. Si
las clases dominadas reproducen el estilo de vida de los dominadores, es porque
éstos viven “dentro” de los dominados. los dominados expulsan a los
dominadores si se distancian y los objetivan, reconociéndose como su antítesis.
La cultura, debe convertirse en objeto de conocimiento, para poder
comprender su poder condicionante. Los educandos deben descubrir las
razones existentes detrás de muchas de sus actitudes hacia la realidad
cultural. “
El Diálogo como Metodología” La
síntesis entre los conocimientos del educador y los del educando se alcanza
mediante el diálogo. El Rol del educador consiste en proponer problemas en
torno a situaciones existenciales codificadas para ayudar a los educandos a
alcanzar una visión cada vez más crítica de su realidad. Este tipo de
educador constantemente reajusta sus conocimientos; lo hace promoviendo el
conocimiento de sus alumnos. El
diálogo es el signo mismo del acto de conocer, aunque sabe que no todo diálogo
es la marca de un verdadero conocimiento. Para que el diálogo sea un método de
verdadero conocimiento, los sujetos de conocimiento deben abordar la realidad
científicamente buscando las conexiones dialécticas que explican la
realidad. Para
ser un acto de conocimiento, la alfabetización de adultos debe involucrar a los
educandos en la problematización constante de sus situaciones existenciales.
Recurriendo a palabras generativas del universo lingüístico mínimo de
los educandos. Las palabras se escogen: a- Según su valor
zonal, regional. b- Según sus
dificultades fonéticas. En especial las trisilábicas para formar varias
combinaciones con sus familias. ü
Seleccionar 17 palabras generativas, ü
codificar 17 situaciones existenciales familiares, ü
trabajar con las palabras generativas en situaciones, una por una, según el
orden de dificultad creciente. Es importante que la persona que
aprende palabras desarrolle simultáneamente el análisis crítico del marco
social en el cual existen los seres humanos. Por ejemplo favela en
Brasil y callampa en Chile, representan la misma realidad. Si se
utilizan esas palabras generativas, la codificación tendrá que representar
situaciones que suceden en los barrios pobres. Si pensamos que sus habitantes
son marginales, inferiores y malos, conversarlo con sus propios habitantes , a
ver cómo se ven ellos y cómo los ven los demás. Si existe algún mal intrínseco, éste
se encuentra en las mismas estructuras, y que son éstas las que deben
transformarse. Las sociedades rectoras tienden a “salvar” el tercer mundo
primitivo, indolente, “educándolo y corrigiendo su forma de pensar”. .Los
intereses expansionistas de las sociedades rectoras jamás podrán relacionarse
como socios con el tercer mundo, ya que ésto supone “igualdad”. La pedagogía del tercer mundo,
que defendemos, es en sí misma, pedagogía utópica, llena de esperanza,
concebida desde el hombre - mundo. la denuncia y la anunciación no son palabras
vacías, sino un compromiso histórico. Por eso se pone el énfasis sobre la
problematización permanente de las situaciones existenciales de los educando
tal como se las representa en las imágenes codificadas. Cuanto más avanza la
problematización, y cuanto más penetran los sujetos en la “esencia”
del objeto problematizado, más capaces son de desvelar dicha esencia. Cuanto más
la desvelan, más se profundiza en el despertar de la “concientización” de
las clases pobres. La transformación de su estado de
apatía en un estado utópico de denuncia y anunciación será un proyecto
viable si hay concientización, es decir crítica en la realidad. “ Sembradores de la palabra ” La
concientización se produce simultáneamente con el proceso de alfabetización,
la palabra es una dimensión de su pensamiento- lenguaje acerca del mundo. Los
educandos descubren sus propias palabras por medio de las combinaciones. Son
“sembradores de palabra” , porque además discuten ideas y comprenden cada
vez mejor su rol en el mundo. Antes de la reforma agraria, en el latifundio
pensar era difícil, hablar estaba prohibido, sólo se cumplían órdenes. En el
asentamiento se tienen responsabilidades, como comprar piezas y que no los engañasen.
Era necesario saber leer y escribir. Se
comentan expresiones de los campesinos sobre lo bien que se sienten al leer y
escribir, aunque vengan cansados de sus trabajos. 7-
“ Acción Cultural y Concienciación “ “Existir”
es un modo de vida propio del ser que es capaz de transformar, de producir, de
decidir, de crear y comunicarse. Mientras que el ser que simplemente “vive”
no es capaz de reflexionar acerca de sí mismo y de saberse viviendo “en” el
mundo, el sujeto existente reflexiona acerca de su vida dentro del territorio
mismo de la existencia y cuestiona su relación con el mundo. Su
territorio existencial es el trabajo, la historia, la cultura, los valores, el
territorio en el cual los hombres experimentan la dialéctica entre el
determinismo y la libertad. Sólo los seres que pueden reflexionar acerca del
hecho de que están determinados, son capaces de liberarse. “La conciencia
de” y la”acción de” son constituyentes del acto
transformador, mediante el cual los hombres se convierten en seres de relación. La
conciencia se constituye en la dialéctica de la objetivación y la sobre el
mundo. Aunque la conciencia nunca es mera reflexión acerca “de”, sino una
reflexión “sobre” la realidad material. La praxis sólo es posible allí
donde se mantiene la dialéctica objetivo-subjetivo. Los hombres son capaces de
establecer metas y de concebir un resultado, aún antes de iniciar la acción
propuesta. (Hasta el peor de los arquitectos, se diferencia de la mejor de las
abejas, en que el arquitecto crea su estructura en la imaginación antes
de erigirse en la realidad). Mientras
los animales se adaptan al mundo para sobrevivir, los hombres modifican el
mundo para “ ser más”. para los hombres, en tanto “seres de praxis”,
transformar el mundo es humanizarlo, aun cuando esto no implique la humanización
de los hombres. La transformación del mundo, puede conducir a la humanización,
como a la deshumanización., a su crecimiento , como a su reducción. la
humanización es su utopía, que anuncian al denunciar procesos de deshumanización. Los
hombres no sólo constituyen la historia que los constituye, sino que pueden dar
cuenta de esta historia de creación mutua. Al “homonizarse” , los hombres
adquieren la capacidad de disponer de una biografía. Otra distinción, es que
los hombres trabajan. la acción es trabajo, el sujeto posee la conciencia
de su propio esfuerzo, crea y utiliza herramientas para llevar a cabo esas
acciones. “
Condicionamiento histórico y niveles de conciencia “ “La
cultura del silencio” nace de la relación del tercer mundo y la metrópolis.
Es el resultado de las relaciones estructurales entre ”los dominados y
los dominadores”. La sociedad metropolitana y la sociedad dependiente son
parte de un todo mayor: el contexto económico, histórico, cultural y político
de un país. La calidad de relación es diferente en cada caso y está
determinada por el rol de cada uno. Las
relaciones entre el dominador y los dominados reflejan el contexto social más
extenso. El dominado incorpora los mitos culturales del dominador. La sociedad
dependiente, incorpora los valores y el estilo de vida de la sociedad
metropolitana, ya que ésta forma a la primera. Hay una dualidad de la sociedad
dependiente, su ambigüedad, el hecho de ser y no ser ella misma, la
ambivalencia de su larga dependencia, en una mezcla de atracción y rechazo
a la sociedad metropolitana. La
dominante moldea a la dependiente. La sociedad dependiente es una sociedad
silenciosa. Su voz no es auténtica, sino el eco de la voz de la metropolitana,
una habla, la otra escucha. Las elites de poder silenciosas, de cara a la metrópolis
silencian a su vez a sus propios miembros. Si
un grupo toma el poder por medio de un golpe de estado, genera una contradicción.
Puede romper con la cultura del silencio, o temiendo el ascenso del pueblo,
puede retroceder y volver a imponer el silencio. También puede auspiciar un
nuevo tipo de populismo. Estimuladas por las primeras medidas nacionalistas, las
clases sometidas vivirían la ilusión de estar participando en transformaciones
sociales, cuando de hecho se las estaría manipulando. Las
sociedades latinoamericanas son sociedades cerradas, la cultura del silencio tomó
forma desde la época de la conquista española. A excepción de Cuba, siguen
dependientes, aunque han cambiado el polo al que están sujetos, antes España,
ahora EE.UU. La
conciencia sometida no posee la suficiente distancia respecto de la realidad
como para objetivarla y abordarla de modo crítico. A este modo de conciencia,
lo llamaremos semiintransitivo. Conciencia
Semiintransitiva.
Es típica de estructuras cerradas, este modo de conciencia no puede objetivar
los hechos y situaciones problemáticas de la vida cotidiana. Los hombres
carecen de percepción estructural y atribuyen los hechos y situaciones de sus
vidas a algo externo. La explicación de las situaciones reside en un
poder superior, su acción tiene carácter de magia protectora. Antes de la
siembra o de la cosecha , los campesinos de tercer mundo llevan a cabo ritos a
menudo de naturaleza religiosa. Una
vez que las rupturas comienzan a aparecer en la estructura, las sociedades
entran en un período de transición, empiezan a manifestarse los primeros
movimientos de emergencia de las masas hasta entonces sumergidas y silenciosas.
Esto fuerza a las elites de poder a experimentar nuevas formas de mantener
a las masas en silencio. El
silencio, sólo es roto por rebeliones ocasionales. Si ese silencio coincide con
una percepción fatalista de la realidad, las elites que imponen el silencio,
no son cuestionadas. Cuando la sociedad comienza a quebrarse es porque empiezan
las demandas de las masas. El silencio no se concibe como algo inalterable, sino
que la realidad puede transformarse. Esta transición histórica fue vivida por
todas las sociedades latinoamericanas en mayor o menor grado, naciendo una nueva
fase de la conciencia popular: la transitividad ingenua” Al emerger del silencio, la capacidad
de la conciencia popular se amplía de modo que los hombres comienzan a ser
capaces de visualizar y distinguir lo que hasta entonces no estaba claramente
delineado. La conciencia Semiintransitiva sigue presente en la conciencia
ingenua transitiva. Muchos mitos de la primera siguen estando presentes en la
segunda. Emerge ingenua por estar tan sometida como la anterior. La aparición de la conciencia
popular implica la presencia de las masas en el proceso histórico que presiona
a la elite en el poder. En una estructura de dominación , el silencio de las
masas no existirían sin una elite que las silenciara, ni habría elite de poder
sin masas. Las masas ansían la libertad por superar el silencio y las elites
ansían conservar el status quo permitiendo sólo cambios superficiales. Comienzan a aparecer intelectuales de
la sociedad dominante que se implican en la realidad social. Las artes
encuentran inspiración en la dura vida del pueblo. Los poetas no sólo
escriben sobre el amor, sino hablan del campesino labrador como un hombre con
vida concreta. En Brasil, los líderes políticos
paternalistas son dueños de la tierra y de las masas populares silenciosas y
obedientes bajo su control. En los centros urbanos surgió un nuevo tipo de
liderazgo: el populista. Como las masas aún no son capaces de hablar por
sí mismas, el liderazgo populista es una respuesta adecuada, pero es
manipulador. Mantiene la ingenuidad de la conciencia emergente por un lado y por
el otro, es factor de la movilización democrática, ya que el pueblo protesta y
va aprendiendo a descubrir la realidad. Los
grupos de jóvenes e intelectuales promueven la participación política junto
con el pueblo., aunque es paternalismo con manipulación, ayuda a que las
masas tomen conciencia de su estado dependiente. Es un despertar de la
conciencia de las elites, momento decisivo para la conciencia crítica de los
grupos progresistas, alienados por la formación universitaria. logran mayor
comunión con el pueblo a través de la literatura, teatro, música, educación,
deportes, etc. Respuestas
Políticas a una nueva conciencia La
conciencia cada vez más crítica de estos grupos progresistas, es un desafío
para las elites del poder. Viven en un clima de prerrevolución cuya contradicción
dialéctica es el “golpe de Estado”. En América Latina, el golpe de
Estado es la respuesta de las elites a las crisis de origen popular. Los golpes
rememoran o reactivan la cultura del silencio, eso puede explicar la
pasividad del pueblo cuando se enfrentan a la arbitrariedad de los golpes
militares. Las
sociedades latinoamericanas se ven enfrentadas a dos posibilidades
contradictorias: revolución o golpe de Estado. El golpe se confirma como poder
arbitrario y antipopular, frente a la posibilidad continua de revolución se
convierte en más rígido. En
Brasil el golpe de estado estableció, la entrega de la economía nacional
a intereses extranjeros, la idea de la gran empresa internacional reemplaza a la
idea del monopolio de Estado como base del Desarrollo. En esta ideología es
necesario el silencio de los sectores populares y su expulsión de la esfera de
la toma de decisiones. La represión impuesta por el golpe, lleva a las fuerzas
populares a actuar en silencio, lo que exige un aprendizaje difícil. “
Acción Cultural y Revolución Cultural “ La verdadera utopía implica la
denuncia de una realidad injusta y la proclamación de un preproyecto, el
liderazgo revolucionario no puede, desconocer la realidad, tener un
proyecto viable, estar en comunión con el pueblo para que se concrete. Debe
denunciar y proclamar. El liderazgo revolucionario se contradice
cuando cae en contradicciones y trata de domesticar al pueblo. Un verdadero
proyecto revolucionario, familiarizado con la dimensión utopista, es un proceso
en el cual el pueblo asume el rol de sujeto para transformar la realidad. Según
Erich Fromm la utopía revolucionaria es biofílica y tiende a ser dinámica, en
tanto la derecha, es estática y en su rigidez es necrofílica, pues se ha
convertido en burocrático. A los valores que se viven antes que a los mitos que
se imponen. La derecha es violenta, aristocrática
y con mitos. Deben proporcionar cada vez más testimonios de la diferencia que
los separa de la elite de derecha, no sólo condenar su postura aristocrática.
Los revolucionarios deben mostrar su respeto por el pueblo, de que creen y
confían en él, no como estrategia, sino como algo implícito. Este compromiso
con el pueblo es necesario es la transición, después de un golpe de Estado.
Todo
proyecto revolucionario es básicamente “acción cultural”, en proceso de
convertirse en “revolución cultural”. Guevara es un ejemplo que el
liderazgo brinda al diálogo con el pueblo. A pesar de los riesgos que implicaba
para su propia vida y la de sus compañeros, justificaba la guerrilla como
introducción a la libertad, como una invitación a la vida para los muertos en
vida. Los
revolucionarios deben luchar por alcanzar la comunión con el pueblo, sólo los
utopistas lo harán, es el fundamento, de la acción cultural para la libertad.
Hay concientización cuando hay denuncia contra las estructuras injustas. Las dos formas de acción
cultural son antagónicas entre sí: La acción cultural para la
libertad se caracteriza por el diálogo y su objetivo
principal es concientizar al pueblo. Intenta problematizar. Invita a los demás a
captar la verdad de su realidad. Utilizan
la ciencia y la filosofía para la concientización. Implica denuncia y
anunciación de una nueva realidad. Auténtica
unión de acción y reflexión. (praxis) La acción cultural para la
dominación se opone al diálogo y sirve para domesticar a
la gente. Crean slogans. Adoctrinan al pueblo según su versión
mitificada de la realidad. Intentan
adaptar a las personas a la realidad mostrada en “ los medios de
comunicación”. “ El rol Continuo de Concientización “ Para expulsar los mitos culturales que persisten en el pueblo
a pesar de su nueva realidad. Según Goldman, avanzar de la conciencia ingenua a
la conciencia crítica, “el máximo de conciencia potencial”. En las
sociedades de masas, las formas de pensar se estandarizan, como las formas de
vestir y los gustos alimenticios que recibimos diariamente a través de los
medios de comunicación. No se piensa en la dirección a seguir, se sigue lo
que está indicado. Acción cultural y revolución cultural son momentos
distintos dentro del proceso revolucionario. La primera se opone a la elite de
poder dominante, la segunda está en armonía con el régimen
revolucionario pero no subordinada a él. Toda revolución cultural propone la
libertad como objetivo, en cambio la acción cultural si la auspicia el régimen
opresor puede ser estrategia de dominación y jamás llegará a ser revolución
cultural. Tanto la acción cultural como la revolución
cultural implican comunión entre los líderes y el pueblo, ambos forman un solo
cuerpo que se autoindagación. Apéndice: Explicación del método, leer del
libro 8- “ El Proceso de
Alfabetización Política “ “El Proceso de Conocer “ El hecho de conocer, supone un “nosotros pensamos”. Ante
este ensayo, hay que ser crítico. Leer no es memorizar, sino rescribir los
contenidos de lo que se está leyendo, no consumir lo que leemos. Sartre decía
que muchos leen y estudian para convertirse en “intelectuales gordos”.
(hambrientos de conocimientos). Ese concepto artificial anima actualmente aquella práctica
educativa en la que el conocimiento es un acto de transferencia. Educadores
poseedores, educandos como continentes “vacíos” . No necesitan formular
preguntas ni desafíos, sólo recibir pasivamente lo que se deposita en ellos. El conocimiento no es algo que esté hecho y
acabado. Según términos humanistas, el conocimiento implica una unidad
constante entre acción y reflexión en torno a la realidad. Nuestra
conciencia transforma el conocimiento. Debemos utilizar nuestra experiencia como centro de nuestra
reflexión, a medida que aumentamos nuestra comprensión. hay diferentes prácticas
en el campo de la alfabetización de adultos, según la manera de percibirlos:
Domesticación o liberación. “ La Domesticación y la Liberación como Modos
Educativos “ En forma intencional o no, a veces los educadores
convierten a los educandos en objetos pasivos de su acción. Los
educandos no participan creativamente en su proceso de aprendizaje, sino que se
los”rellena” con las palabras de los educadores. En estos casos las
estructuras sociales no se discuten jamás, como un problema que necesite ser
revelado Sería ingenuo pretender que las clases
dominantes desarrollen un tipo de acción educativa que permitiera a las clases
sometidas percibir críticamente las injusticias sociales. NO EXISTE
UNA EDUCACIÓN VERDADERAMENTE NEUTRAL. Un
estilo educativo basado en la domesticación Ø
Los educadores no respetan la expresividad de los educandos. Ø
El proceso de domesticación prescribe. Ø
Transfiere conocimientos. Ø
Los educandos deben ser “devueltos a la salud” o ser “salvados” En
una educación de carácter liberador Ø
El educador invita a los educandos a reconocer y descubrir críticamente
la realidad. Ø
El proceso es dialógico. Ø
La educación para la libertad es un acto de conocimiento y un proceso de
acción transformadora que debería ejercerse sobre la realidad. Ø
Los educandos operan junto a los educadores. Ø
Construirán una historia que actualice sus vidas. Un analfabeto político es aquel que tiene una concepción ingenua de las
relaciones de la Humanidad con el mundo y una visión ingenua de la realidad
social. Desde allí, podremos abordar la sociedad que
estudiamos sin ser partícipes en ella. El futuro como algo preestablecido e inexorable, o como
preservación del status quo presente, son visiones domesticadas del futuro.
Ambos niegan la condición de las personas como seres de praxis, ambas sufren
una falta de esperanza. Es necesario concebir a las personas como una presencia
en el mundo, como seres de praxis, de acción y de reflexión acerca del mundo. Creencias proclamadas por la conciencia ingenua del
analfabeto político: 1.
Dicotomía entre teoría y práctica. 2.
Conocimientos sin relación histórica-sociológica. 3.
Filosofía como instrumento destinado a la aceptación del mundo. 4.
Educación como transferencia de hechos y valores abstractos que se heredan. “ Educación para la Alfabetización Política “ Desde un punto de vista crítico, lo que debería hacer la
educación es desmitificar la realidad, para que educadores y educandos puedan
superar el analfabetismo político. n una praxis verdaderamente liberadora, es
imposible para el educador, seguir un modelo de domesticación. La educación
siempre exige la presencia de un educador, pero hay que superar la relación unívoca,
educando educador. Hay una diferencia entre “estar presente “y “ser
la presencia” en sí. Freinet, jamás exageró su presencia para que los
educandos sean sólo una sombra. Cuando el educador inicia el proceso, debe
estar dispuesto a morir en tanto educador exclusivo de los educandos. Al perpetuar la escuela como instrumento de control
social y dicotomizar la enseñanza del aprendizaje, los educadores olvidan la
advertencia de Marx: “El educador también debería ser educado”. Los
educadores generan analfabetismo político al producir un pensamiento antidialéctico. La creación de un nuevo mundo exige la participación
consciente de todo el pueblo, la superación de la dicotomía entre trabajo
manual e intelectual, y una forma de educación que no reproduzca las formas
burguesas. “ El Proceso de Concientización “ Es imposible separar ingenuamente la conciencia del mundo. La
visión de la “concienciación” es dialógica, es provocar un
reconocimiento del mundo, no como mundo “dado”, sino como mundo que está
dinámicamente en “proceso de creación”. La “concienciación” implica
una constante clarificación de lo que está oculto en nuestro interior mientras
circulamos por el mundo. Sustituir una percepción ingenua de la realidad por otra crítica,
no es suficiente para que los oprimidos se liberen, para lograrlo necesitan
organizarse de un modo revolucionario. Esto exige una acción consciente para
aclarar lo que no resulta evidente. La concienciación debería continuar
allí donde y cuando la realidad transformada asuma un nuevo aspecto. El proceso
de concienciación es permanente. 9- “ Educación Humanista “ “ Materialización de un tema “ Para abordar este ensayo no hay que cometer el error socrático
de considerar la definición de un concepto como si fuera el conocimiento de la
cosa definida. No tomarlo como un hecho dado. Para llegar a conocer el mundo
real tal y como es, esta actitud de compromiso hacia las cuestiones incluidas en
nuestro tema no debe defender nuestros preconceptos, es decir, aquellos que
puedan distorsionar e inclinar la balanza de los hechos en nuestro beneficio. A medida que profundizamos y revelamos nuestra comprensión
de un tema, también revelamos su contrapartida, lo que nos permite una elección
que a su vez exige que nos comprometamos con una forma de acción coherente con
las metas implícitas en el tema. Cuando más lleguemos a conocer la realidad sociohistórica
de las cuestiones incluidas en nuestros temas, más imposible nos resultará
permanecer neutrales, pues la neutralidad proclamada siempre implica una elección
oculta. La deshumanización y la educación humanística no
pueden producirse al margen de la historia de hombres y mujeres, al margen de
las mismas estructuras sociales que hemos creado y por las cuales estamos
condicionados. “Modos Educativos Opuestos” La deshumanización es una expresión concreta de
alineación y dominación, la educación humanística es un proyecto utópico de
los dominados y los oprimidos. Ambas implican la actividad de personas en
una realidad social: en el primer caso, en el sentido de mantener el status quo;
en el segundo, en el de una transformación radical del mundo opresor. En ambos
casos, es necesaria la actividad de hombres y mujeres para mantenerlo o
modificar sus respectivas realidades. No existe dimensión humanista en la opresión, así
como no existe deshumanización en la verdadera liberación. Pero la liberación
no prende en la conciencia de las personas si están aisladas del mundo.
La liberación se produce en su praxis histórica cuando incluye una
conciencia crítica de la relación implícita que existe entre la conciencia
y el mundo. Otra imposibilidad es la llamada neutralidad de la educación.
En tanto opuestos, asignan tareas educativas que también resultan
necesariamente opuestas o antagónicas. El educador que ha hecho una elección
humanista, y por lo tanto liberadora, estará menos inclinado a comprometerse
con preconceptos, y consecuentemente, en su práctica, será capaz de apreciar
la relación dialéctica entre conciencia y el mundo o entre el hombre y el
mundo. En esencia, una de las diferencias radicales entre la educación
entendida como una tarea dominante y deshumanizadora y la educación entendida
como tarea humanista y liberadora es que la primera es un puro acto de
transferencia de conocimiento, mientras que la última constituye un acto
de conocimiento. Ambas tares tan opuestas exigen procedimientos
opuestos en la relación entre la conciencia y el mundo. La educación como tarea liberadora y humanista concibe
la conciencia como una “intención” respecto al mundo. Propone una
“arqueología” de la conciencia. En la educación dominante, la educación
implica ”domesticar“ la conciencia transformándola en un receptáculo
vacío que hay que rellenar. Tomando al educador como “el que sabe”
que transfiere conocimiento “al que no sabe”. En la educación humanista, verificamos nuestra
naturaleza inquisitiva como buscadores de conciencia reflexiva, y una vez que
accedemos al conocimiento, automáticamente afirmamos nuestra capacidad para
reconocer o rehacer el conocimiento existente. Continuamos buscando
conocimientos nuevos, identificándolos y evaluándolos. Educadores y educandos se unen en la búsqueda de
nuevos conocimientos. En el acto de hominización, en el cual se establece la
reflexión, es posible percibir el ”salto individual e instantáneo desde el
instinto al pensamiento”. La conciencia reflexiva caracterizaba al ser
humano como a un animal capaz, no sólo de conocer sino de conocerse en
el proceso de conocer. De ese modo, la conciencia emerge como “intención”
y no sólo como “receptáculo” a rellenar. Cuanto más “anestesiada” tenga el hombre su
“poder de reflexión” más obstáculos encuentran en el proceso de verdadera
autoliberación. Le es crucial a la educación dominante, evitar que los
hombres se perciban en tanto seres reflexivos, activos, creadores y
transformadores del mundo. Como es imposible eliminar la capacidad humana de
pensar, condicionan el razonamiento acerca de la gente y el mundo, haciendo que
parezca distinto de lo que es en realidad. Para falsificar el mundo real (en tanto real de
la conciencia) hay que falsificar la conciencia sobre el mundo real. No prohíbe
a la gente pensar; más bien dificulta su pensamiento crítico ilusionándolos
de que piensan correctamente. Se indignan ante un orden social
“subversivo y peligroso para el bienestar común”. Se castiga a aquel que
cuestione el orden social. “ Sociedad y Educación “ En la búsqueda de una educación permanente, cuanta más
libertad se posee para criticar, más necesario es el control del orden social
que impone la domesticación para preservarse. Todos los intentos son
totalitarios, nada escapa a la falsificación del orden establecido. Todos
los niveles de escolaridad representan eficientes mecanismos de control social.
Esos educadores creen que la educación consiste en “adaptar el educando a su
entorno”. El “buen estudiante” no es el que rompe con los
modelos establecidos, sino el que repite, el que se ajusta a los modelos y se
resiste al pensamiento crítico. El educador aparece sacralizado e
intocable. La internalización de los mitos fosiliza a los seres
humanos. (Mitos como : los blancos son superiores a los
negros, la universidad sólo debe ocuparse del estudio no de la política, el
mundo se divide entre los que saben y los que no saben, etc.) Muchos se declaran revolucionarios, pero no confían
en los oprimidos que pretenden liberar. Una gran contradicción. Temen la
liberación y no se atreven a construirla junto a los que se ven privados
de la libertad. 10. “ La Educación, La Liberación y
la Iglesia.” Las iglesias no son entidades abstractas; son
instituciones inscritas en la historia. Para comprender su rol educativo,
debemos considerar la situación concreta en la que existen. No se puede
hablar de la neutralidad de las iglesias o de la neutralidad de la educación. Al
decir que son neutrales se favorece a las elites de poder. “Lavarse las manos” entre los poderosos y
los desposeídos no es ser neutral, es ponerse del lado de los poderosos. Las prácticas
anestésicas mantienen el status quo. Para cambiar es necesario que cada uno
experimente su propia Pascua, que mueran, en tanto elitistas para resucitar del
lado de los oprimidos. La verdadera Pascua no es retórica, sino verdadera
praxis, es inserción histórica. Sólo puedo experimentar el renacimiento del
lado de los oprimidos, naciendo nuevamente con ellos, en el proceso de la
liberación. Renacimiento que no es posesión del mundo, sino transformar el
mundo. La conciencia se modifica a través de la acción de los seres
humanos, no a través de sermones. “ Concienciación “ Se puede intentar curar a la humanidad si se
cambian las estructuras sociales. La concienciación, tiene contenido dialéctico.
No es posible modificar la conciencia al margen de la praxis. Con una
praxis de acción y reflexión se puede modificar la conciencia. Práctica
y teoría se construyen y reformulan continuamente. La praxis teórica es la que se produce cuando
nos alejamos de la praxis alcanzada, para verla con mayor claridad. Es necesaria
para alcanzar la comprensión crítica. Según Sartre, la reflexión es real
cuando nos devuelve a la situación concreta en la cual actuamos. La concienciación, asociada o no, a la
alfabetización, debe ser un intento crítico de revelar la realidad. Es decir,
que debe estar relacionada con la inserción política. No existe
concienciación si no finaliza en la acción consciente de los oprimidos, en
tanto clase social explotada, que lucha por la liberación. No se puede
concienciar a otro. El educador y el pueblo se conciencian juntos,
por la dialéctica que relaciona la reflexión crítica sobre una acción
pasada, con la lucha que continúa. “ Educación para la Liberación
“ Una educación para la liberación tiene contenido político,
no es un método neutral. Reducirla a métodos y técnicas es domesticarla. la
educación para la liberación, al igual que la praxis social, se ocupa de
ayudar a liberar a los seres humanos de la opresión que los estrangula de su
realidad objetiva. Por lo tanto es una educación política. Sólo puede ponerse
en práctica de manera sistemática, cuando la sociedad se transforma
radicalmente. La educación verdaderamente liberadora, sólo puede
ponerse en práctica al margen del sistema ordinario, por parte de aquellos que
superan su ingenuidad y se comprometen con la auténtica liberación. En Latinoamérica se está tomando conciencia.
Renunciar a la domesticación de las clases dominantes es un nuevo aprendizaje
que supone un desafío y descubre riesgos impensados. Muchos cristianos pensaban
que “ la familia que reza unida permanece unida”, ahora se da cuenta que la
familia que reza unida también necesita una casa, un trabajo, pan, ropa, salud,
educación para sus hijos y expresarse a sí mismo. Que sus cuerpos, almas y
dignidad deben respetarse para superar la miseria y el sufrimiento. Al darse
cuenta, cuestionan la fe que tenían en los poseedores de mayor poder. Al revelar la situación dramática en que
viven, se los considera diabólicos. Sienten mucho temor y pierden el coraje de
afrontar el riesgo existencial del compromiso histórico. Regresan y necesitan
declarar que las masas incultas necesitan de la protección contra el mal
subversivo de los falsos cristianos. (los que están a favor de la revoluc.
china y cubana) Defienden la fe, pero en realidad defienden sus propios
intereses de clase. Deben insistir en la neutralidad de la iglesia. Pero
la iglesia que rechaza el compromiso histórico se encuentra igualmente inscrita
en la historia. Aquellos que predican que la Iglesia está al margen de la
historia se contradicen en la práctica, porque se sitúan automáticamente al
lado de los que se resisten a permitir la existencia de las clases oprimidas. La
iglesia pierde su rumbo cuando no puede denunciar un mundo injusto, ni puede
anunciar que uno más justo debe edificarse por medio de la praxis sociohistórica
de los oprimidos. Toma el camino del formalismo, donde la esperanza,
separada del futuro, es una abstracción alienante. En vez de estimular al
peregrino, le propone que se detenga. Incapaz de responder a las aspiraciones de
una juventud problemática, utopista y biófila, a la que ya no le interesa
discutir el sexo de los ángeles, sino que se enfrenta al drama de su propia
historia. Esos jóvenes se dan cuenta que el problema en
Latinoamérica, no es la ociosidad del pueblo, ni su falta de educación. Es el
imperialismo, que no es un slogan, sino una realidad tangible, una presencia
invasora. Latinoamérica y el resto del tercer mundo, no podrán desarrollarse
hasta que no se supere esa contradicción. Sin liberación no hay verdadero
desarrollo de las sociedades dependientes. “ Una Teología de la Liberación “ Muchos teólogos comprometidos hablan de una teología
política de la liberación. De una generación que elige el camino
revolucionario antes que la reconciliación irreconciliable. Saben que el futuro
de los oprimidos es materializar su liberación. En el avance podrán morir como
clase oprimida y renacer a la liberación. Es un viaje que debe realizarse
históricamente y socialmente, no sólo en su interior. Muchos cristianos saben que ser revolucionarios no
significa ser demoníaco, sino que implica luchar contra la opresión y la
explotación, por la libertad y la liberación de los oprimidos, no de manera
idealista sino de forma concreta. Ayudarles a experimentar lo que
significa “ ser personas”. Por medio de una praxis histórica, se
conquistan las trivialidades de la vida cotidiana, que no es individual
sino social. No puedo ser un mero espectador, debo exigir mi lugar
en el proceso de cambio. Es un desafío permanente al cual debo responder. Mi
respuesta no puede ser otra que mi praxis histórica, en otras
palabras, mi praxis revolucionaria. La revolución no elimina la
tensión dramática de nuestra existencia. Resuelve las contradicciones
antagonistas, porque participa de dicha tensión. Es impensada históricamente una paz imperturbable. La
historia es “devenir”. es acontecimiento humano. Ante el crítico
hallazgo de la tensión en que se sitúa mi humanidad, descubro en dicha
tensión, la alegría de ser. Mi existencia cobra sentido en la
intersubjetividad. El “YO EXISTO” adquiere plenitud frente al
“ NOSOTROS EXISTIMOS”. El concepto burgués individualista de la
existencia no capta la baso social e histórica de la existencia humana.
Es propio de la humanidad que hombres y mujeres creen sus propias existencias,
en un acto creativo que es siempre social e histórico, aun cuando tiene sus
dimensiones personales específicas. La existencia implica riesgo, si no existo
peligrosamente, no puedo ser. Existir es ante todo, arriesgarse. La forma
y efectividad del riesgo es distinta según el lugar y la circunstancia histórica.
En Brasil, no es lo mismo que en Suiza. La realidad sociohistórica
condiciona la forma que asume el riesgo. No se puede universalizar el
riesgo existencial. El pensamiento dialéctico es un desafío para los que
toman esta opción. No es fácil superar la educación pequeñoburguesa
individualista e intelectual que dicotomiza teoría y práctica, trabajo
intelectual y trabajo manual. “ El Rol de la Iglesia” Al analizar el rol educativo de la Iglesia ya
mencionamos que no puede ser políticamente neutral. Su elección
condicionará su enfoque de la educación y también sus efectos. En una
sociedad de clases, la elite en el poder determina cómo ha de ser la educación
y sus objetivos. Objetivos que no se opondrán a sus propios intereses.
Jamás promoverá alguna forma de educación que lleve a los oprimidos a
descubrir la razón de ser de la estructura social. Lo máximo permitido, es
poder hablar de este tipo de educación, pero nada que viese amenazado a su
“status quo”. La Confederación Episcopal de América Latina (CELAM)
puede hablar de Educación Liberadora en todos sus documentos oficiales, mientras
no se ponga en práctica no sucederá nada grave. La iglesia antiprofética
no puede tolerar ninguna idea, que la elite considere diabólica. El rol
de la Iglesia en la educación, debería contar con la coherencia entre la
Iglesia y el Evangelio. Sus roles difieren, hasta se contraponen,
dependiendo de la línea política ( que suelen ocultar) de las
diferentes iglesias. La
Iglesia tradicionalista es intensamente colonialista. Es una iglesia necrofílica, conquistadora de almas. Es masoquista al
subrayar el pecado, el infierno y la perdición eterna. Cuanto más sufran, más
se purificarán para alcanzar el cielo y el descanso eterno. Para ellos, el
trabajo no es una actividad transformadora y recreativa propia de hombres y
mujeres, sino el precio que ha de pagarse por ser humano. Lo que el sociólogo
suizo Lalive denomina “el paraíso de las masas”. Esta concepción del mundo satisface y atemoriza
a los oprimidos. Cuanto más se ahogan las masas en su cultura del silencio,
más se refugian en las iglesias. Sumergidos en esta cultura del
silencio, (la única voz que escuchan es la de las clases gobernantes) ven
que en esta Iglesia, pueden ocultarse de una sociedad agresiva.
Ven el mundo del pecado, y a sus opresores como dueños del mundo. Al no poder
alzar su voz como clase social, se engañan pensando que las plegarias que
pronuncian son su forma de decir lo que piensan. Desean la salvación, sin conocer la liberación. La
dominación, los hace aceptar esta anestesia histórica, combatiendo el
pecado pero sin saber las verdaderas causas de su opresión. Esta clase de
Iglesias se encuentra en sociedades cerradas, atrasadas, mayormente agrícola.
La iglesia tradicional no cambia, a pesar de la modernización de las
sociedades. Necesitan de un cambio cualitativo en la conciencia del pueblo
para superar la visión de la Iglesia como el paraíso de las masas. Más aún, la modernización tecnológica, no
hace que la gente se vuelva más crítica en su análisis. Depende de la ideología
que la dirige. Por todo esto, la línea tradicionalista es una aliada
incuestionable de las clases gobernantes, lo sepa o no. El rol que estas
iglesias pueden desempeñar, en el campo de la educación se ve condicionado por
su propia concepción del mundo, de la religión y de los seres humanos y
su destino. “ La Iglesia Modernizadora “ La historia demuestra que la nueva posición de
algunas iglesias, comienza a surgir cuando los elementos de modernización
reemplazan a las estructuras tradicionales de la sociedad. Los intereses
imperialistas recurren a varias formas de penetración y control sobre la
sociedad dependiente. El énfasis puesto en la industrialización da lugar a una
ideología nacionalista de desarrollo, generando pactos entre la burguesía
nacional (clase media acomodada) y el naciente proletariado (trabajadores). Los economistas, sociólogos y educadores,
analizan este proceso. Obvio que nada de esto sucede por casualidad. Es un
proceso que forma parte de la historia de las sociedades Latinoamericanas. Este
complejo movimiento, en respuesta al llamado retraso de Latinoamérica, no es
accidental. Se busca reformar estructuras arcaicas sin frustrar
sus intereses. Para el imperialismo y sus aliados nacionales, lo importante es
que este proceso reformista, llamado desarrollo, no afecte la
relación básica entre la sociedad madre y sus sociedades dependientes. Nada
debe alterar el estado de dependencia. Todas las transformaciones serán tomadas
en la sociedad dominante. Latinoamérica podrá desarrollarse cuando la decisión
de cambio corra por cuenta de las masas populares oprimidas, e independiente de
una elite burguesa impuesta. El
desarrollo es liberación en dos niveles: 1-
La sociedad dependiente se libera del imperialismo. 2-
Las clases sociales oprimidas se liberan de la elite opresora. El
desarrollo es imposible en una sociedad de clases.
El paso de un estado a otro no es automático, ambos coexisten durante la
transición. El proletariado de la etapa de modernización vive una nueva
experiencia histórica, que da lugar a un nuevo estilo de acción política: el
populismo. Sus dirigentes son los mediadores entre los gobernantes y
las emergentes clases populares. El populismo surge con las clases populares,
con más frecuencia en los centros urbanos que en los latifundios, donde los
campesinos siguen sometidos. El
populismo ofrece beneficencia y manipulación. Tras la etapa populista puede sobrevenir una nueva fase de regímenes
militares violentos. La represión los retrotrae a la cultura del silencio y los
obliga a refugiarse en las Iglesias. La aparición de las masas, no implica la
toma de conciencia crítica. El pase de las iglesias hacia la modernización, no
se traduce en compromiso histórico con el pueblo oprimido que lo conduzca a
la liberación del mismo. La Iglesia modernista se torna más eficiente en sus
actividades sociales (beneficencia) y en sus actividades pastorales. Los
antiguos Centros de Caridad dirigidos por laicos, pasan a ser Centros
Comunitarios dirigidos por trabajadores sociales. Se pierde el contacto
personalizado con la gente. La Iglesia se hace presente en los medios de
comunicación de masas. Al igual que las Iglesias tradicionales, no están
comprometidas con los oprimidos sino con la elite en el poder. Por eso
se reforma pero no se transforma su estructura. Hablan de humanización del
capitalismo antes que de su eliminación. Alienan a las clases oprimidas
defendiendo las reformas que mantienen el status quo. Las iglesias la impresión
de estar en marcha, cuando en realidad permanecen inmóviles. Las iglesias tradicionalistas alienan a las clases
oprimidas concibiendo al mundo como algo maligno. En una sociedad de clases toda
humanización es imposible, la liberación se concreta, sólo cuando la
sociedad se modifica. La concepción que poseen las iglesias modernistas
acerca de la educación, sus objetivos y su aplicación, debe ser coherente con
su posición política, por eso aún cuando hablan de educación liberadora están
condicionados por su concepción de la liberación como actividad individual que
debería producirse por medio de un cambio de conciencia y no a través de la
praxis histórico-social de los seres humanos. Para la iglesia modernista, la educación liberadora
se reduce finalmente a liberar a los estudiantes de pizarras, clases estáticas
y currículos basados en libros de texto, y a ofrecerles proyectores y otros
accesorios, clases dinámicas y una nueva enseñanza técnico-profesional. “ La Iglesia Profética “ En el tercer mundo ha ido surgiendo otro tipo de
iglesia, la Iglesia Profética. Atacada tanto por las Iglesias
tradicionales como por las Iglesias modernistas, así como por las elites en el
poder. Este movimiento utopista, profético y esperanzado reniega de la
beneficencia y de las reformas superficiales, para comprometerse con las
clases sociales dominadas y con el cambio social radical. Rechaza el pensamiento estático. Para “ser”
acepta “devenir”, piensa críticamente y no se piensa neutral. No
oculta su elección. Sabe que lo que cuenta es el “Nosotros somos”,
“nosotros sabemos”, “nosotros nos salvamos”. Esta línea profética surge cuando las
contradicciones de la sociedad devienen obvias. Es en este momento cuando la
revolución es concebida como el medio de liberación de los oprimidos. Los
cristianos proféticos aún no están de acuerdo en lo que se refiere a la acción,
pero se han unido a las clases oprimidas como un compromiso. Han
aprendido, como resultado de su praxis con la gente
y del ejemplo de muchos jóvenes. Ven que la realidad es un proceso lleno de
contradicciones y que los conflictos sociales son expresión histórica del
enfrentamiento de dichas contradicciones. Esta postura analiza críticamente las estructuras
sociales en que se desarrolla el conflicto. Sus seguidores deben conocer de
socio-política, lo que exige una elección ideológica. Una perspectiva profética
exige un conocimiento científico del mundo, ya que denunciar la realidad
presente y anunciar su transformación radical en otra realidad, capaz de dar
origen a nuevos seres humanos implica alcanzar un nuevo conocimiento de la
realidad a través de la praxis. La
postura profética
no es pequeñoburguesa, es consciente de que es imprescindible la participación
de las clases dominadas en esta denuncia y anunciación, no se puede hacer si se
quedan al margen de la situación. La Iglesia profética, les invita a un nuevo
éxodo. Para poder “ser”, la Iglesia profética debe estar siempre “
deviniendo” (en cambio). No existe profecía “ sin riesgo”. Esta actitud profética se ve acompañada por una
reflexión teológica rica y necesaria. La teología del desarrollo, deja
paso a la teología de la liberación. Todavía no está bien sistematizada.
No se trata de una actitud exótica del subdesarrollo. El
concepto de tercer mundo
no es geográfico, sino ideológico y político. El tercer mundo tiene su primer
mundo, representado por la ideología de la dominación. El tercer mundo es el
mundo del silencio, de la opresión ejercida por las clases gobernantes.
Europeos y norteamericanos, tienen su tercer mundo en las periferias de sus
grandes ciudades. El
rol educativo de la Iglesia profética
debe ser totalmente diferente a las otras iglesias. La educación debe ser un
instrumento de acción transformadora, una praxis política al servicio de la
libertad humana permanente. Supone un cambio radical en las estructuras, que ha
de transformar, a su vez, la conciencia. La cuestión de la Iglesia, la educación
y el rol de las Iglesias en la educación sólo puede discutirse históricamente.
La humanidad debe responder al movimiento profético del tercer mundo en el
marco histórico. 11-
“ Elogio de “A BLACK THEOLOGY OF LIBERATION”
de James Cone “ Freire lee este libro, y se siente conmovido por la
seriedad de su análisis y su compromiso con los oprimidos. Luego de releerlo
por segunda vez, Freire le escribe a James Cone manifestándole sus impresiones
y opinión acerca de la importancia de publicarlo inmediatamente en Latinoamérica,
ya que la teología negra está incuestionablemente vinculada con la
teología de la liberación. La naturaleza profética de ambas teologías reside, en
la lucha que realizan junto a aquellos que han sido silenciados, para que
puedan decir su opinión transformando revolucionariamente la sociedad que los
reduce al silencio. “Poder hablar” es construir una historia que pueda
reformularse. Con una praxis revolucionaria y un liderazgo crítico y atento,
aprenden a enunciar su mundo, descubriendo las razones de su silencio previo. De
ahí se desprende el carácter político de la teología negra en EE.UU. y de
la teología de la liberación en Latinoamérica. La teología blanca tiende a defender los
intereses de la clase dominante, y posee tanto carácter político como la
teología negra o una teología de la liberación. Los teólogos de esta
imposible neutralidad, tratan de suavizar el mundo real, duro y opresor.
Exhortan a las clases dominadas (etiquetadas como pobres) a afrontar su
sacrificio con resignación y la discriminación que sufren es una forma de
purificar sus pecados. La fe que nace hoy, en el “hoy” de su lucha da
sentido al futuro, como tarea de construcción, un “acto de libertad”. La teología blanca, supone un pacto, una
reconciliación entre “ricos” y “pobres”, acepta la
continuidad de la realidad de los oprimidos, donde éstos reciben a cambio,
asistencia social eficiente y moderna. Según Cone, toda reconciliación entre
opresores y oprimidos, presupone liberación de los oprimidos, forjada por ellos
mismos a través de su praxis revolucionaria. El libro de Cone surge en el mundo
real del racismo en EE.UU.. 12- “ Diálogo con Paulo
Freire “ Entrevista realizada a Paulo Freire por la gente
del Instituto de Acción Cultural; realizada en Ginebra.(ver del libro, pero
repite conceptos) 13- “ Llamada a la concienciación
y a la Desescolarización “ Una relación dialógica es una evidencia del acto
cognitivo, donde el objeto de conocimiento (como mediador de los sujetos de
conocimiento), se entrega a una revelación crítica. El ciclo epistemológico
es visto como una totalidad, no dividido en dos momentos: 1-
Etapa de adquisición de conocimiento. 2-
otra de descubrimiento o creación de nuevos conocimientos. En
ambas etapas es necesaria
una postura crítica e inquieta por parte de los sujetos de conocimiento
respecto del objeto. La palabra “concienciación “ proviene de la
palabra “conciencia”. La comprensión del proceso de “concienciación”
y su práctica está directamente vinculada a la propia comprensión de la
conciencia en sus relaciones con el mundo. Cuando experimento con la dialéctica
que existe entre Objetividad y subjetividad, realidad y conciencia, práctica y
teoría; existe la concienciación. El conocimiento de la realidad es esencial para
desarrollar la autoconciencia y su subsiguiente aumento de conocimiento. Un auténtico
acto de conocimiento exige el descubrimiento de su objeto. Para revelar la
realidad social en el proceso de concienciación, se debe aprehender el mundo
real, como algo que está siendo. Existe concienciación cuando hay revelación d la
realidad objetiva, como en el ciclo epistemológico, no se acaba en la etapa del
conocimiento, la concienciación no puede detenerse en la etapa de la revelación
de la realidad. Deviene auténtica cuando experimentamos la revelación del
mundo real como una unidad dinámica y dialéctica con la transformación
concreta de la realidad. Mi experiencia más reciente está plasmada en ensayos
como “Educación, Liberación e Iglesia” .Lo que ahora sé, supone un
enfoque diferente al que sostenía en el libro “La Educación como práctica
de libertad”. Mi error fue no considerar las polaridades en su dialéctica
(conocimiento de la realidad y transformación de la realidad). En realidad, el
descubrimiento de la realidad no garantiza la transformación de la realidad. Muchos autores, hablan de una concienciación
estrictamente pedagógica, distinta de la de los políticos. Pensar en la
educación como independiente del poder que la constituye, divorciada del mundo
real en que se forja, nos lleva : 1-
o bien a reducirla a un mundo de valores e ideales abstractos (que el pedagogo
construye dentro de su conciencia sin ni siquiera entender el condicionamiento
que le lleva a pensar de ese modo), 2-
o a convertirla en un repertorio de técnicas de comportamiento, 3-
o a percibirla como un trampolín para modificar la realidad. La educación no da forma a la sociedad, es la
sociedad la que formula sus propias normas y crea una educación que
se adapte a esos valores que la sustentan. Si una sociedad estructura una
educación para beneficiar a los que detentan el poder, se autopreserva. Por
eso, toda transformación radical y profunda de un sistema educativo sólo puede
producirse, cuando la sociedad misma se encuentra también radicalmente
transformada. Los
educadores que están comprometidos
con una transformación radical, tienen mucho por hacer, deberían
determinar sus objetivos ( que son políticos) y aprender a alcanzarlos (
reconociendo sus limitaciones) de acuerdo con las condiciones históricas
concretas en que viven. No siempre hacemos lo que quisiéramos hacer
sino lo que resulta históricamente posible. Muchos educadores, oyen hablar de concienciación
y sin comprender sus objetivos, abordan la concienciación como personas que
siguen escuchando pasivamente, no como personas que se apropian de su verdadero
significado. Mistifican el proceso de concienciación. Luego la magia desaparece
llevándose toda esperanza ingenua. Al verse frustrados, estos educadores
rechazan su rol como sujetos en la transformación de la realidad y se
unen a los mecanicistas. Hay que destacar el carácter político de la educación,
que jamás puede ser neutral. No considero mis métodos como absolutos, sino
como los medios para un fin en cuya persecución se hacen y rehacen
constantemente. La concienciación ni es simplemente un privilegio del tercer
mundo. Todos estamos en un proceso permanente de concienciación, en tanto
seres pensantes en relación dialéctica con una realidad objetiva sobre la que
actuamos. Varían en el tiempo y el espacio los objetivos y métodos. Según Teilhard de Chardín denomina
“hominización” a su fuente original, cuando los seres humanos devinieron
capaces de revelar su realidad activa, conociéndola y comprendiendo lo que
conocían. No se pueden transplantar ideas, resulta ideológicamente alienante y
beneficia al grupo dominante. Otro problema es la “burocratización de la
concienciación”, que al perder dinamismo, se fosiliza y se transforma en
receta o mistificación. Lo que he aprendido a través de mi experiencia, no ha
debilitado mis convicciones juveniles básicas: la creencia en la búsqueda
permanente de conocimiento. He reemplazado mi ingenuidad por una visión más crítica
de ciertos problemas surgidos del desafío planteado por las nuevas realidades
humanas. 14- “ Revisión de la
Pedagogía Crítica “ Como adulto, al trabajar con obreros, campesinos y
pescadores tomé nuevamente conciencia de las diferencias entre las clases
sociales. De niño me había relacionado con hijos de obreros y campesinos.
Descubrí que la cuestión más importante era la alfabetización, ya que el
nivel de analfabetismo en Brasil seguía siendo sumamente elevado. Más aún, parecía profundamente injusto que hubiese
hombres y mujeres que no pudiesen leer o escribir. La injusticia que implica el
analfabetismo de por sí, tiene implicaciones mucho más serias, tales como la
inhabilitación de los analfabetos en la toma de decisiones propias, en
el derecho a votar y a participar del proceso político. Esto me parecía absurdo. Ser analfabeto no implica
carecer del sentido común necesario para elegir lo que más conviene a cada
cual, y para elegir a los mejores líderes (aunque sólo sea a los menos
perjudiciales).Pasé mucho tiempo investigando estas preguntas, hasta que
encontré una técnica pedagógica. Las preguntas eran ¿Qué es subdesarrollo?
¿Qué es disciplina?¿Por qué los niños debían empezar a leer de memoria y
no la totalidad de la palabra?¿Cuál es la relación entre autoridad y
libertad? etc. Lo que tenemos que hacer es vivir cada día con los
educandos y enfrentarnos con esta tensión que existe entre nosotros, tensión
que es reconciliable (entre educando y educador y viceversa). Concebirla de este
modo, y no como antagonista, nos califica como educadores democráticos, no
elitistas y autoritarios. La práctica misma de la enseñanza implica
aprendizaje por parte de los educandos, y aprendizaje o reaprendizaje por parte
de los que enseñamos. Creo que en el marco de una comprensión rigurosa del
proceso de conocer, considerado como proceso social (no sólo como un momento
individual) es imposible separar la enseñanza del aprendizaje. Consecuencias
políticas de este pensamiento y de esta práctica educativa: Los educadores deben preguntarse para quién y en
nombre de quién trabajan. A mayor grado de conciencia y de compromiso, mayor
comprensión del hecho de que el rol el educador exige correr riesgos, incluida
la posibilidad de arriesgar el propio trabajo. Los educadores que cumplen su
tarea de forma acrítica, simplemente para conservar su trabajo, aún no han
captado la naturaleza política de la educación. Todo mi pensamiento y mi búsqueda, en realidad fueron
y son parte de un marco político, sin el cual mis esfuerzos no tendrían
sentido. Experiencia
en prisión: Antes del exilio estuve dos veces en prisión, durante
setenta y cinco días en total. Obviamente , fui encarcelado precisamente por la
naturaleza política de la educación. Lo que necesitamos saber es el tipo de
filosofía política que suscribimos y conocer los intereses para los cuales
trabajamos. Afortunadamente mis ideas políticas nunca han beneficiado los
intereses de la clase dominante, y siguen sin hacerlo. Exilio
e influencia sobre el desarrollo de un pensamiento crítico y pedagógico: El exilio magnifica tus virtudes y defectos. Fue
durante el exilio cuando me di cuenta que estaba realmente interesado en el
aprendizaje. Lo que aprendí en el exilio es lo que recomendaría a todos los
lectores de este libro: estar cada día abiertos al mundo, estar dispuestos a
pensar; estar cada día preparados para no aceptar lo que se dice sencillamente
porque se dice, estar predispuestos a releer lo que se lee; investigar,
cuestionar y dudar cada día. Creo que es sumamente necesario dudar. Pienso que
siempre es necesario no estar seguro, es decir, exageradamente seguro acerca de
ciertas “certezas”. Mi exilio fue un largo período de continuo aprendizaje.
Una de mis primeras lecciones fue que no debía emitir juicios de valor acerca
de otras culturas. Desde mi juventud he estado abierto a diferentes culturas y
este sentido de la apertura me ha ayudado a aprender muchísimo como maestro y
educador, y he pensado acerca de mis opiniones, que no son transferibles a otras
culturas. Cada cultura debe llevar a cabo sus propias formas de
educación, sólo podría ayudarles si empezaba a comprenderlos mejor. Y no podía
hacerlo, si no entendía su cultura y su historia. El exilio me ayudó a revisar
mis reflexiones, las diferencias culturales han ejercido una influencia directa
en la profundización de mi desarrollo intelectual. En 16 años de exilio visité
Europa, EE.UU. África y otros países de Latinoamérica. Lenguaje
y liberación: En un momento concreto de la lucha por la autoafirmación,
siendo sometidos y explotados por la clase gobernante, no hay grupo social ni
clase, ni siquiera una nación entera que pueda emprender la lucha por la
liberación si carece de un lenguaje. Lenguaje,
cultura y pensamiento: Un acto educativo tiene naturaleza política, y un
acto político tiene naturaleza educativa. Si esto es habitualmente así, sería
erróneo decir que sólo la educación en Latinoamérica tiene naturaleza política.
La educación tiene naturaleza política en todo el mundo. En términos
metafísicos, la política es el alma de la educación, su mismo ser, sea en el
primer mundo o en el tercer mundo. Cuando un educador estudia una asignatura en
particular, todas las instancias educativas devienen actos políticos. Ni yo, ni
nadie puede, en modo alguno, contradecir esto. Por lo tanto, la naturaleza
política de la educación no es exotismo de Paulo Freire perteneciente al
tercer mundo. Pedagogía
del Oprimido surgió
de una experiencia vital e insisto en el aspecto afectivo de las cosas, las
dimensiones humanísticas e intuitivas del acto de conocimiento. Este libro es
radical. Está saturado por el tiempo, la historia y la cultura. Un
consejo final para los lectores: Relean este libro, la segunda lectura debe ser más crítica
que la primera. Esta sugerencia es válida para todas las lecturas.
Siempre debemos adoptar una visión crítica, la de una persona que cuestiona,
que duda, que investiga y que quiere iluminar la propia vida que vivimos. Mi sugerencia es que capturemos nuestra alineación
cotidiana de la rutina, de repetir las cosas burocráticamente, de hacer todos
los días a las diez lo mismo, porque “hay que hacerlo”, sin preguntarnos
por qué. Deberíamos hacernos cargo de nuestras vidas y comenzar a ejercer el
control. Deberíamos tratar de incorporarnos y escapar a la opresión del
tiempo. Vivimos sumergidos en el tiempo, sin apreciar críticamente
la historia, como si ésta nos pasara por encima, dirigiendo nuestras vidas
inexorablemente. Este fatalismo ahoga y mata. La historia no tiene poder, como
dijo Marx, “La historia no nos dirige, nosotros construimos la historia. La
historia nos constituye mientras la construimos”. Intentemos salir de la rutina que se repite día a día.
Tratemos de entender la vida, no como la repetición cotidiana de las cosas,
sino como un esfuerzo por crear y recrear, también por rebelarnos. Necesitamos
ser sujetos de la historia, aún cuando seamos objetos de la historia. Y para
ser sujetos necesitamos dirigirnos críticamente a la historia. Como
participantes activos y sujetos reales podemos construir historia, siendo
permanentemente críticos con nuestras propias vidas. Publicación enviada por Liliana Martínez Contactar mailto:chavin@tutopia.com Código ISPN de la Publicación EplFFyEpFlGInNBJEr Publicado Friday 30 de April de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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