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Producción del conocimiento
Resumen: ¿Acaso esta situación ha cambiado?. ¿ Hoy en día es diferente?. Origen del Conocimiento. Categorías para la interpretación de la realidad. El rol de la educación.
Publicación enviada por Dr. Pedro Gutiérrez Leal
Indice
1. Introducción
2. ¿Acaso esta situación ha cambiado?. ¿ Hoy en día es diferente?
3. Origen Del Conocimiento
4. Categorías para la interpretación de la realidad
5. El Rol De La Educación
6. Referencias bibliográficas sugeridas
1. Introducción
Nos creemos dueños de la realidad cuando
discutimos sobre temas de economía, política, gerencia, educación, asuntos públicos
y hasta de situaciones foráneas. Nos hacemos eco de opiniones, como si fueran
nuestras, a partir de noticias y comentarios realizados en los medios de
comunicación, sin darnos cuenta que formamos parte de lo que se conoce como una
matriz de opinión. Defendemos nuestras «verdades» sin considerar, que la
opinión que tenemos de la realidad, está influenciada por nuestras necesidades
personales, vivencias profesionales, intereses y mundo cultural. Por otra parte
la falta de una conciencia objetiva sobre la realidad hace que ésta se sitúe
por encima de la capacidad de intervenirla, pues se torna distorsionada y
subjetiva ante nuestra percepción.
El subjetivar va mucho más allá de condicionar la interpretación de la
realidad; limita la capacidad de intervenirla para ponerla a servicio personal y
colectivo. Consideramos que lo que "conocemos" antecede la existencia
del mundo real. De esta manera, cuando enfrentamos una determinada circunstancia
y ésta no se encuadra dentro de la concepción que de ella tenemos, limitamos
nuestra participación anteponiendo juicios de valor a la misma.
Si los patrones teóricos con los que apreciamos la realidad no cuadran,
emitimos juicios sobre ella, la etiquetamos con epítetos que reflejan nuestra
propia incapacidad para abordarla. La incomunicación existente entre la
realidad y el sujeto, impide la posibilidad para intervenirla. Al no existir un
diálogo fluido, se imposibilita demostrar, ante sí mismo, la capacidad
personal de alcanzar logros, reduciéndose la autoestima, asumiendo posiciones
conservadoras y una actitud medrosa. Allí radica el problema, nos sentimos
temerosos y propensos a seguir patrones conductuales socialmente aceptados, sin
evaluar su pertinencia respecto a la seguridad individual que genera.
La limitación para intervenir la realidad, está prácticamente generalizada en
el hombre actual. Posee cada día mayor cantidad de información, pero menor
capacidad de solventar los retos que le impone su realidad. La concentración
urbana ha alejado al hombre de la actividad rural, de donde extraía los bienes
con los cuales satisfacer sus necesidades; utilizando sus propias capacidades físicas
e intelectuales para producir.
El hombre se ha aislado en la ciudad, perdiendo el mecanismo idóneo de
autovaloración personal, su habilidad para satisfacer los requerimientos
personales y colectivos. En el medio urbano, solventa sus necesidades a través
del amiguismo, la adulación, la participación política entre otros,
mecanismos éstos, que lo frustran, enajenan, lo hacen agresivo, medroso,
individualista, y contribuyen muy poco en su autoestima.
Para conciliar la supervivencia urbana y los métodos empleados para lograrlo,
el hombre utiliza subterfugios anímicos y emocionales que le ofrecen soporte a
su personalidad. Busca explicación de su situación personal, en antecedentes
cognoscitivos adquiridos e inducidos a través de los mecanismos formales e
informales de socialización. Si bien el conocimiento adquirido hasta la
actualidad ha probado su utilidad, el mismo está montado sobre un marco
"filosófico", que intencional e implícitamente induce en el hombre,
una forma constructiva del pensamiento, que lo aferra a aquello que
"conoce", uniformando así su conducta, haciéndolo cada vez más
conservador.
Al condicionar la construcción del pensamiento del hombre a valores, principios
y normas que son ajenos a la condición humana, su conducta personal entra en
contradicción con sus necesidades, sintiéndose ajeno a su entorno, a su
realidad y hasta a sí mismo.
Se puede desenvolver en cualquier área del saber y del desempeño social,
siempre y cuando la realidad no entre en
contradicción con la información que le ha sido suministrada. Dentro de estos
límites, todo marcha bien. Pero al ser retado por necesidades y problemas que
se encuentran fuera de los límites y concepciones teóricas preestablecidas, es
entonces cuando el hombre encuentra reducida su capacidad para comprender e
interpretar la realidad y, por ende, su capacidad para modificarla se ve
mermada. No es capaz de desarrollar una conceptualización propia, ni se atreve
a correr el riesgo de ser juzgado por ello.
Es conveniente aclarar que los paradigmas dentro de los cuales evoluciona el
hombre le ofrecen seguridad, pero en ocasiones están en contradicción con su
propia naturaleza. Al colocar las decisiones personales en fuerzas superiores,
el hombre se vuelve un ser manejable, se desdibuja dentro de la masa social pero
en ese anonimato se siente seguro. Esto ha permitido construir y consolidar la
sociedad que hoy conocemos. El marco ideológico que regula el devenir social e
individual del ser humano y condicionar su conducta, permite la constitución y
consolidación de la institución social.
La sociedad tiene intereses y mecanismos de perpetuación que están muy por
encima del hombre, los cuales limitan su capacidad para satisfacer la necesidad
de supervivencia, en la misma medida que fomenta la concentración urbana donde
las actividades de servicio son privilegiadas a expensas de las actividades
productivas. La contradicción interna del ser y la posición social que ocupa
entran en conflicto. La seguridad personal y la autoestima carecen de soporte
real: al no tener, no valgo, no soy. Los conflictos sociales causados por la
apropiación y acumulación de los excedentes de producción, toman también
expresión en el conflicto interior del hombre.
Lo normativo e institucional se mantienen por encima de a quien supuestamente
sirve. El Estado, la sociedad, la educación, la empresa, la salud, la
seguridad, el gobierno, la producción, la religión, las normas, las leyes y
las creencias, requieren ser servidas, pero no centran su atención real en el
hombre. Por ejemplo, la educación se sirve así misma, difundiendo
"verdades", sin prestar principal atención en fomentar la capacidad
analítica, ni la creatividad. Es una institución conservadora y perpetuadora
de la sociedad que la concibe.
Como mencionamos anteriormente, la sociedad ha prestado un gran servicio al
hombre en cuanto a la seguridad que le ofrece en lo que se refiere al bienestar
material, pero el desarrollo trascendental del hombre, no ha estado entre sus
prioridades.
Siendo el hombre actor, creador y artífice de la institución social, ha caído
en su propia trampa. El sistema se ha encargado de
mantener su dinámica y coherencia, situándolo por debajo de su propia creación.
Si bien históricamente el hombre buscó explicaciones a sus inquietudes, en
mitos y mistificaciones de la realidad, esta dinámica lo envolvió de una
manera tal, que muy a pesar del desarrollo tecnológico alcanzado, el hombre se
ha convertido en el vehículo para preservar lo tradicional. A pesar de esta
relación entre la sociedad y el individuo, el intelecto humano promedio se
diversifica e incrementa continuamente en complejidad y riqueza; surgen así,
una epistémia centrada en el objeto, en la realidad.
Para perpetuarse, la sociedad mantiene paradigmas filosóficos transmitidos de
generación en generación, independientemente de las formas que tomen las teorías
explicativas de la realidad. El punto de vista epistemológico que impera desde
las
primeras agrupaciones sociales, prevalece prácticamente inalterable. Las
concepciones míticas y místicas que han venido explicando el mundo real y el
rol humano, anteponen intencionalmente conceptos que se han comportado más como
ideologías dominadoras, que como interpretación de la estructura del
pensamiento, comúnmente se conocen como filosofía.
La relación entre el hombre y su realidad es un hecho material y concreto. Se
origina para solventar sus necesidades básicas de sobrevivencia y está
condicionada por el desarrollo alcanzado en los medios cognoscitivos y técnicos
para un determinado momento histórico. Por otra parte está afectada por las
características ecológicas y culturales en las que está inmerso. Las
concepciones del hombre sobre sí mismo y de sus relaciones con el mundo,
constituyen también hechos reales y objetivos, aún cuando los mismos le sean
intangibles e inconscientes. Podemos entenderla como una relación epistémica,
de tal manera que va más allá del mero estudio de los elementos de mediación
teórica.
Para ilustrar la epistemia que ha venido guiando la relación hombre-realidad,
desde la antigüedad citamos el Mito de la
Caverna. Platón concibió que todo ser humano, desde que nace, trae el
conocimiento desde el "mundo de las ideas", dictado por los espíritus
que allí habitan. En el transcurrir terrenal, el hombre irá recordando los
conceptos preestablecidos; la sabiduría alcanzada en el transcurso de su vida,
le determinará su ascenso a la cima de Urano. Para Platón el conocimiento o
los conceptos preceden a la realidad, evidenciando así, la necesaria guía que
el hombre de la época requería para comportarse en sociedad. Preceptos,
normas, leyes y verdades de todo tipo, se han mostrado como razones válidas
para explicar el mundo real, la conducta del hombre y su conciencia. Se ha
validado, desde entonces, una estructura del pensamiento, aplicable en todas las
épocas y situaciones. Está concepción reduce y limita la creatividad humana,
aún cuando ha facilitando la vida en sociedad, y superpuesto la intencionalidad
sobre las necesidades humanas.
De esta manera, se han desdeñado otras formas constructivas del pensar. La
praxis aristotélica, puesta a un lado por varios siglos, reconoce que el
conocimiento está en las cosas y su relación se hace de manera directa con
ellas. Cuando las evidencias materiales pusieron en discusión las aseveraciones
tradicionales, se concibieron formas interpretativas que fueron mediatizadas, al
concebir que el conocimiento develado por la ciencia era también obra divina...
De está manera, la ciencia fue mediatizada prácticamente desde su inicio, y
platonizaron a Aristóteles.
"Tomás de Aquino y Alberto Magno fueron los principales ideólogos de esa
concepción y lograron combinar el sistema comprensivo de la naturaleza con la
teología y la ética cristiana" (Ginés, 1993:24)
"Muy poco fue el aporte de la edad media para enriquecer el campo de las
ciencias naturales, si exceptuamos a Alberto Magno), pues la "autoridad de
los "maestros" fue siempre esgrimida como argumento de verdad y
certeza." (Ginés, 1993:52)
2. ¿Acaso esta situación ha
cambiado?. ¿ Hoy en día es diferente?
La institución social y su base ideológica se
perpetúan a través de poderosos intereses al llevar adelante la aplicación
del mecanismo de socialización, que sumen al individuo y al colectivo, en una
relación tácita de perpetuación de la forma tradicional de estructurar el
pensar. Las interpretaciones de la realidad han operado dentro de límites
determinados, ofreciendo seguridad al hombre, siendo ésta la sobrevivencia del
enfoque epistemológico. El halo de seguridad causado por los paradigmas
explicativos, dificulta la aceptación de nuevas formas de construcción del
pensamiento, dificultándose la aceptación de puntos de vista y concepciones
novedosas.
Al perpetuar el mecanismo tradicional fundamentado en la institucionalidad
social, el hombre ha perdido su horizonte. El hombre es actor y es fin de sus
propias acciones, parafraseando a Protágoras de Abdera (485-410 a.c.) "el
hombre es la medida de todas las cosas".
Independientemente de los juicios de valor que podamos hacer del mecanismo de
subordinación del hombre, éste ha servido
de base para la consolidación de la sociedad actual. Ella misma ha permitido
que el hombre evolucione dentro de los límites de seguridad que impone su
supervivencia, hasta alcanzar un alto nivel de conciencia de su realidad y de sí
mismo. Ahora, es menester tomar conciencia de que la sociedad no podrá cambiar
mientras sus paradigmas e integrantes no acepten su cuota de responsabilidad
individual y colectiva.
Para alcanzar este objetivo, se debe reinterpretar al hombre y su realidad. Se
hace necesario que el hombre tome conciencia de su rol protagónico en la
interpretación y construcción del conocimiento. Es menester devolverle su
capacidad de crear, de ser constructor de su propio futuro, haciendo de este
deseo una voluntad consciente e intencionada.
En el campo de la aplicación práctica, el hecho de envolver el proceso de
interpretación de la realidad en un halo de cientificidad, reduciendo su
utilización a un determinado número de personas y con el positivismo científico,
por otra parte, se ha limitado la concientización del hombre, como el ser con
capacidad para modificar intencionalmente su entorno, a través de su
raciocinio.
Este trabajo pretende revalorar el proceso que el hombre utiliza para
interpretar y modificar la realidad en su propio beneficio y del colectivo,
mediante la participación directa y transformadora. Independientemente de la
existencia de ideologías conservadoras para frenar esta corriente, el
desarrollo de las comunicaciones está haciendo surgir un nuevo punto de vista
con el cual se analiza, interpreta y modifica la realidad.
Este desarrollo teórico pretende impulsar el potencial creativo del individuo,
frente al proceso uniformador, con el surgimiento de una nueva forma
interpretativa de la realidad y de conceptualizar al hombre mismo como producto
relacional. e histórico. Contrariamente al individualismo, esta concepción
cognoscitiva, revaloriza holísticamente a la persona, en donde la autoestima
juega un papel fundamental.
El desarrollo de nuevos enfoques, concepciones, teorías e instrumentos de
medición, potencian el análisis y la creatividad humanas, pretenden hacerlo
consciente, no solamente de su potencial creativo, sino del proceso de
autoconstrucción el cual se alcanza involucrándose en la interpretación y
modificación de la realidad que lo envuelve.
Como manifestación del problema existente al construir la interpretación de la
realidad, a partir de conceptualizaciones preexistentes y de lo generalizado en
la discusión de este enfoque, citamos de Umberto Eco en su novela El Péndulo
de Foucault Allí se da una conversación entre sus personajes Jacopo Belbo y
Casaubon, respecto al juicio que el primero hace de los escritores que envían
sus textos al comité de redacción de casas editoriales.
"- ... Ya estamos en el umbral en el que sospechamos que algo no funciona.
Pero es necesario un esfuerzo para demostrar qué es lo que no cuadra y por qué.
..... Se publican muchos libros escritos por estúpidos, porque a primera vista
son muy convincentes. El redactor editorial no está obligado a reconocer al estúpido.
No lo hace la academia de ciencias, ¿por qué tendría que hacerlo él?
- Tampoco lo hace la filosofía. El argumento ontológico de San Anselmo es estúpido.
Dios tiene que existir porque puedo pensarlo como el ser dotado de todas las
perfecciones, incluida la existencia. Confunde la existencia en el pensamiento
con la existencia en la realidad.
- Sí, pero también es estúpida la refutación de Gaunilo. Puedo pensar en una
isla en el mar aunque esa isla no exista. Confunde el pensamiento de lo
contingente con el pensamiento de lo necesario." (Umberto Eco, 1991:62)
A lo largo de la historia, se ha platonizado a Aristóteles y mediatizado la
ciencia, distanciándola del hombre común, haciéndole asumir una orientación
interpretativa y recursos metodológicos intencionados, comprometiéndole con la
perpetuación del sistema social.
Al colocar la interpretación de la realidad, sujeta a conceptos preexistentes,
el "conocimiento" verifica la concepción más que comprender lo real,
relegándola a un segundo plano de interés, permitiendo únicamente, una
interpretación condicionada a lo previamente teorizado. Coloca la institución
académica sobre cualquier interés, por más legítimo que éste sea.
Algunos pensadores pueden continuar aduciendo que potenciar el desarrollo
individual frente a lo institucional hacen del hombre un ser anárquico. Esto es
una falacia: un hombre que se valore como individuo tiende a reconocer el valor
de su congénere por sí mismo. Tiende a vencer el individualismo agresivo por
una empatía sinérgica, donde se comprenda que el todo es más que la suma de
sus partes.
Otro objetivo de este trabajo consiste en favorecer la elaboración de una
concepción teórica orientada a estimular el análisis de la realidad, con
fines claramente prácticos y utilitarios.
El enfoque propuesto condiciona, entonces,
nuestras respuestas a la interpretación objetiva de lo real, abandonando los
juicios de valor y reduciendo la peligrosa tendencia a la impulsividad, al
darnos cuenta que lo que percibimos no es necesariamente lo sustancial de lo
real, sino aquello de percibimos filtrado por el esquema mental y cultural..
Ante una situación que nos reta, se responde impulsivamente sin pensar que de
esta manera perdemos la posibilidad de ser efectivos, así como de perder
valiosas oportunidades de éxito.
Aunque suponemos que éste actuar es "instintivo", respondemos bajo
los lineamientos del enfoque "epistémico y cultural" aprendido. La
realidad no es la que percibimos, ni lo que percibimos es la realidad;
respondemos ante lo fenomenológico, pero no ante lo causal.
Con la intención de facilitar la comprensión del proceso de interpretación de
la realidad, el hombre ha formulado, a lo largo de su trayectoria histórica,
constructos teóricos con los cuales comprende el mundo real que lo rodea,
obteniendo una progresiva conciencia de sí mismo. Ha sido un largo camino
interpretativo, entre el momento en que el hombre aparece sobre la tierra hasta
el día de hoy. Desde el primer momento interpretativo, el proceso de abstraer
el mundo real no se ha detenido, ni se detendrá jamás.
Inicialmente, la preocupación real del hombre primitivo fue sobrevivir,
alimentarse y protegerse, pero el hecho interpretativo ocurría sin proponérselo.
Durante la actividad misma de intervenir la naturaleza se ponía en comunicación
con un mundo real al cual, en un principio, no podía comprender, pues carecía
de un elemento de mediación que se lo permitiera. Al empezarse a desarrollar el
lenguaje, la actividad intervencionista de la naturaleza, es cada día más
intencionada y consciente.
Con el transcurrir del tiempo, la necesidad de intervenir y modificar más
radicalmente el mundo real, demandó que la simple praxis exigiera un nivel
explicativo de mayor complejidad. El discurso explicativo sobre el por qué y el
cómo, fundamentó teorías de mayor objetividad sobre el funcionamiento, la razón
y la causa de las cosas. Es allí cuando un nuevo desarrollo mediador toma
paulatinamente relevancia entre el hombre y su realidad: se construyen las teorías.
En la misma medida, el hombre comienza a conocer su capacidades y poder de
intervención de la realidad, toma conciencia de su propia capacidad
intelectual. Igualmente, emprende la distinción entre él mismo y las cosas de
la realidad en la que participa. Empieza a abstraerse a sí mismo y a analizar
su propio proceso mental.
En la misma medida que el hombre invierte tiempo y esfuerzo en la búsqueda de
explicaciones, va tomando conciencia de sí, en un proceso dialéctico de
autocomprensión, mientras interviene su realidad recibe respuestas a sus
concepciones teóricas y de sí mismo. Surge la concepción epistemológica, en
otras palabras, el concepto que describe el proceso relacional comprensivo,
entre el hombre y su mundo real. Este proceso se construye, sobre la base de la
experiencia, a lo vivencial, sobre una explicación de la relación entre el
mundo real y el hombre, con incidencias cruciales sobre el conocimiento.
El conocimiento, primero fue el resultado de un
aprendizaje pragmático, dando paso al razonamiento discursivo, para
posteriormente tomar la conciencia de sí, y de las cosas: primum vivere, deinde
philosophare.
Este discurso no es más que otro constructo teórico; una explicación en la
que concurren, experiencias vivénciales y todo el poderoso sistema filosófico
imperante, subyacente en la cultura educativa actual que es histórica, social y
ecológica. El mismo constructo se desarrolla como expresión y necesidad
personal de manifestar la relación entre el hombre y su propia realidad,
obtenida como producto de una sostenida actividad investigativa. La intención
de subrayar que esta formulación epistémica es un producto de reflexiones
personales radica en que la conciencia de sí, surge de la relación concreta
entre el individuo y mundo real, y que la explicación del proceso epistemológico,
no es una "verdad" sino su punto de vista. Al divulgarlo, se trata de
someterla a la discusión pública, con el objeto de nutrirla. De haber
coincidencias con otras posiciones, las mismas son originadas en la condición
misma de ser la investigación una expresión humana, histórica, social y
espacial.
3. Origen Del Conocimiento
Para interpretar el origen del conocimiento,
partiremos por analizar la relación fundamental que se establece entre el
hombre y el mundo real. Su necesidad básica es sobrevivir, al igual que la de
cualquier otro organismo. Necesidad ésta que es posible comprender
objetivamente a través de la cantidad requerida y del tiempo que le toma
conseguirlo. Cuando el desarrollo del conocimiento y las técnicas para producir
son escasas, la cantidad es limitada y el tiempo es mayor. De esta manera el ser
humano debe invertir mucho esfuerzo y someterse a grandes riesgos.
La ubicación de la población humana en zonas de abundancia permitió que la
inversión de tiempo fuera menor y el volumen de lo obtenido fuera mayor,
quedando tiempo libre y reduciendo el conflicto. Así pudo establecer relaciones
grupales más estables, nutrirse de información valorada emocionalmente, sentir
miedo, confort, bienestar, etc, pero allí donde la abundancia lo permitió, se
nutrió de sonidos, olores, colores, nuevas sensaciones, que lo indujeron a
reproducirlos; probó también su habilidad para producir la muerte, o para
prolongar la vida. Cazó y pescó, enriqueciendo sus relaciones con la
naturaleza. Reprodujo individualmente lo observado, para luego, asociar los
sonidos escuchados con los que podía emitir, posteriormente les dio significado
y los convencionó con los demás miembros del grupo humano. Al lograr que los
sonidos emitidos fueran reconocidos por los demás, tácitamente acordaron la
relación de los signos sonoros emitidos con fenómenos particulares. Nació así,
la primera forma de intercambio de información, el lenguaje onomatopéyico.
Se estableció una relación de abstracción o representatividad entre el signo
y el hecho. Cada vez que un sonido nos estimula, aparece la imagen simultáneamente
en nuestro cerebro; pero ésta, no es la realidad sino su representación, su
abstracción. Para que el signo "sonido" tenga valor comunicacional,
debe ser reconocido su significado por los otros miembros del grupo.
Cada vez que nos comunicamos, se da de manera mediada, a través de los signos
abstractos, socialmente aceptados y convenidos. Construimos la interpretación
del mundo real y anticipamos la acción con los elementos del lenguaje.
"Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo. Los límites
de mi mundo son los límites de mi lenguaje" señala Wittgenstein (1991) y
la interpretación que hacemos del mundo real a través de signos abstractos,
convencionables y convencionales se considera como conocimiento. El hombre se
separa del resto de los animales desde el momento que le asignó significado a
una abstracción: sonido, gesto, gráfico, etc.
Observar el desarrollo histórico de la relación hombre/realidad, permite
evidenciar la evolución y sofisticación de los signos abstractos, generados en
la creciente y continua intervención en la naturaleza. En la medida que se
desarrollan estos elementos de mediación interpretativa, se acrecienta la
capacidad humana de intervención del mundo real, se desarrollan nuevos medios
tecnológicos y organizacionales. Aparecen las instituciones sociales como el
Estado, la educación, la milicia; así como también, los códigos éticos,
morales y legales, que han contribuido en el desarrollo histórico de la
sociedad, contraponiéndose con objetivos institucionales por encima de la
naturaleza del individuo. La cita de Wittgenstein, es pertinente para evidenciar
el continuo dialéctico en la formación de la conciencia del hombre, en la
misma medida que se involucra en la construcción de su mundo. Interpretado así
el conocimiento (lenguaje, teorías y filosofía), se le ubica como herramienta
del hombre. El constructo teórico planteado, le otorga al conocimiento su carácter
histórico, social y espacial, en permanente transformación y enriquecimiento,
su valor utilitario y altamente vinculado con la realidad.
El carácter de científico otorgado a un tipo determinado de conocimiento, es
producto de un acto consciente e intencionado de búsqueda, de una explicación
más objetiva de la realidad, pudiendo ser comprobada en cualquier parte del
orbe, adquiriendo su carácter de "universal". Frente a la necesidad
local de enfrentar una determinada situación problema, el valor utilitario del
conocimiento, tiene mayor relevancia que su condición de universalidad. La
elaboración de explicaciones vinculadas a una solución concreta, fortalece la
posición del hombre, lo potencia, le ofrece una plataforma concreta sobre la
cual construye su propia apreciación, además de enseñarlo a valorar
constructos teóricos ajenos; se hace un ser "universal".
Esta concepción epistemológica se fundamenta en
el hecho de que el hombre es un ser, que se construye a sí mismo, siendo a su
vez, concreción cultural, histórica, espacial, y ambiental. Se construye a sí
mismo pues dispone de un recurso natural, adicional a los sentidos, con el cual
elabora una interpretación del mundo, que le permite tomar conciencia de su
propia condición y del mundo relacional.
En esta concepción, se insiste sobre la realidad como él mismo, todo aquello
que está en el entorno del hombre, en lo físico/natural y social y el efecto
que él causa. La realidad es rica en formas, colores, olores y sabores y de una
gran diversidad y complejidad con propiedades que le son inherentes. Lo
cualitativo o lo cuantitativo que le atribuimos a la misma, son desarrollos teóricos
que permiten percibirla de una manera particular e interpretarla con
valoraciones comparativas.
4. Categorías para la interpretación de la
realidad
La manera de aproximarnos a la interpretación de
la realidad, con de este enfoque, está representada por:
- el recurso del método condición humana
- un enfoque punto de vista
- una teoría área de conocimiento
Dentro del contexto en el que opera la presente concepción epistémica, el
hombre cuenta con ciertos componentes con los cuales interpreta su realidad: uno
de índole natural como ser pensante y otros de carácter cultural como
constructos teóricos que median entre él y su mundo, los cuales agrupamos en
categorías epistemológicas.
El método se conceptualiza como un recurso inherente a la condición humana,
mediante el cual la persona se acerca a una interpretación de la realidad.
Tiene el mayor nivel de concreción, pues él define la conducta interpretativa
de la realidad. El recurso metódico no es un elemento de mediación pero
fundamenta y da coherencia a nuestro constructo teórico.
Conceptualizamos el método como el recurso lógico y natural que complementa a
los sentidos, para procesar la información proveniente del mundo que lo rodea.
Posee una secuencia de pasos, etapas o tareas organizados secuencialmente, para
alcanzar un conocimiento cónsono con la realidad misma. El método permite al
hombre ser humano, desarrollando su capacidad de intervenir el mundo con la
finalidad de satisfacer sus necesidades.
El recurso metódico está presente en el hombre, aunque éste no tenga
conciencia de él. Opera en él como base de su propia naturaleza, pero su
intervención continua y sostenida en la realidad lo ha inducido a desarrollar
elementos mediadores, con los cuales construye una explicación; inicialmente
las explicaciones fueron pragmáticas y luego mistificaciones especulativas,
pero con el transcurrir del tiempo, ha llegado a objetivarlas, tomando
conciencia de su poder creador.
El enfoque representa un punto de vista filosófico. Con la utilización
cotidiana e inconsciente del recurso metódico, el hombre lo aplica, sin tener
definido un enfoque o punto de vista, como tampoco tiene porque explicitarlo. Es
normal recurrir a la lógica lineal, construcciones por opuestos, contrastes,
secuencias, series, pero el desarrollo de la conciencia de sí, le ha permitido
al hombre incorporar nuevos elementos de mediación para obtener conocimiento,
utilizando diferentes enfoques, tales como el positivismo, la relatividad, el
funcionalismo, estructuralismo, materialismo histórico, pragmatismo científico.
Todos son posiciones filosóficas, evidentes en la investigación científica,
con los cuales investigadores llegan a fijar como punto de vista epistemológico.
A partir de allí, el proceso de interpretación de la realidad, incorpora todo
el cuerpo cognoscitivo anterior, utilizando elementos de mediación entre él y
su realidad. La elaboración teórica subsecuente, sigue y se condiciona al
punto de vista o enfoque que le sirvió de partida. En la evolución de los
elementos de mediación, la filosofía se encuentra al final de la cúspide de
desarrollo lógico. En todo proceso de interpretación de la realidad, subyace
un determinado punto de vista epistemológico, pues desde que se comenzaron a
desarrollar teorías explicativas de la realidad, el proceso cognoscitivo se ha
iniciado siempre a partir de una en la relación hombre-realidad donde se fija
la posición de los componentes mediadores.
La teoría constituye un cuerpo conceptual de los aspectos fundamentales para
abordar el análisis concreto de una realidad. El hombre cuenta con una enorme
herencia de información y conocimientos sobre la vida y determinadas áreas del
saber. La teoría consta de una abstracción sistematizada y actualizada de la
realidad en referencia, elaborada en una permanente y continua aproximación a
la realidad, a partir de su razón de ser, de los aspectos fenomenológicos que
la conforman, de una descripción de las relaciones entre los elementos que la
constituyen y de los factores que la afectan, determinan y condicionan. Por otra
parte incluye los instrumentos y procedimientos técnicos desarrollados para su
aproximación interpretativa. Las teorías son productos de un proceso continuo
de formación de la ciencia. La teoría es un instrumento lógico formal que
organiza y proyecta el conocimiento para ser utilizado, transformado, ampliado o
desechado en subsecuentes interpretaciones de la realidad.
Proceso de interpretación de la realidad
El planteamiento presentado se representa gráficamente en diferentes fases, a
fin de ilustrar el proceso cognoscitivo de interpretación de la realidad:
- Observación fenomenológica
- Formulación de supuestos
- Instrumentación
- Análisis y comprobación de resultados
- Discusión
El hombre vinculado con una realidad
particular, estimulado generalmente por sus efectos, siente la necesidad de
intervenirla para modificarla. Esta primera relación entre el hombre y su
realidad se da por procesos de observación, donde se nutre de una información
subjetiva.
Fase de OBSERVACIÓN FENOMENOLÓGICA¬ . Durante ésta, además de sentir,
procesamos la información recibida a través de "filtros de percepción",
los cuales están indudablemente relacionados con el mundo cultural e intereses
del "sujeto observador".
La percepción de la realidad fenomenológica observada va a estar entonces
influenciada por las necesidades de cada cual, carencias, tenencias, nivel y
desarrollo intelectual teórico, intereses, rol que ocupa en la sociedad. La
relación concreta que el observador tiene con su mundo real, le condiciona una
forma particular de interpretar lo observado. En esta fase del proceso
relacional, el individuo está influenciado por su apreciación, por los filtros
personales que utiliza para interpretar la realidad, dibujándola de una manera
intencionada y particular, lo que le confiere a la interpretación, un carácter
"subjetivo", desdeñando las características y límites inherentes a
la realidad, como objeto de su interés.
La interpretación de la realidad es un hecho voluntario, aunque no siempre
consciente, que realiza exclusivamente el ser humano. Para ello, el hombre debe
cumplir con tres condiciones necesarias y suficientes para poder intervenir su
realidad en su beneficio:
* Vinculación con la vida. Implica estar en contacto directo con una situación
real. Es necesario que el investigador tenga relación directa y esté
compenetrado con la realidad, ya que es la única forma cónsona y coherente, en
que pueda surgir el interés de modificar la situación preexistente. Sin ésta
vinculación, la "investigación" no pasa de ser una simple elucubración
teórica, a espaldas de la realidad, sin utilidad práctica.
* Necesidad. La persona al sentirse retada por la realidad, por carencias,
deficiencias, molestias, incomodidades, etc, significa estar insatisfecho con la
situación actual existente, tanto en lo personal y como miembro de un
colectivo. La necesidad es el motor que nos impulsa a realizar el proceso
interpretativo, para utilizarlo, en aras de solventar la situación que nos
incomoda. La realidad misma no tiene necesidades, es la afectación que ésta
genera en las personas, la que motiva su intervención. La intencionalidad es un
acto consciente y deliberado del hombre, no un estigma, ni una debilidad del
proceso investigativo, que reduce la calidad de la interpretación. Por el
contrario, es el estímulo fundamental que provoca la acción y permite
establece el compromiso entre el hombre y su realidad.
* Oportunidad. El investigador además de estar vinculado con una realidad y
sentir necesidad concreta, debe poseer la oportunidad real de intervenirla.
Aunque se cumplan con las dos condiciones anteriores, la oportunidad de poder
realizar el proceso interpretativo y correctivo, tanto material, intelectual y técnico,
es una condición sine qua non, para poderla llevar a cabo con éxito.
El proceso investigativo se inicia, al percibir los efectos evidentes que
originan los fenómenos y hechos presentes en el mundo real que nos rodea. Los
fenómenos y hechos en sí mismos no generan el malestar, pero si lo son el
efecto que éstos generan en nuestros esquemas de valores. Esta fase del proceso
interpretativo se inicia la elaboración de un inventario o diagnóstico de los
fenómenos y hechos, comenzamos por realizar una observación fenomenológica.
No se limita a una observación cualitativa, va más allá. Los aspectos que
caracterizan la realidad podemos interpretarlos por sus dimensiones, repitencia,
incidencia y aspectos cuantitativos con éstos se nos permiten dibujar los
aspectos formales de lo real, pero por ello, no deja de ser una apreciación
fenomenológica. A este nivel apreciativo, es necesario explicitar el contraste
existente entre los fenómenos y hechos generados y el efecto que éstos
producen sobre el esquema de valores, expectativas, intereses y necesidades del
investigador; contradicción que mueve a indagar. Es necesario resaltar que,
desde este temprano inicio de la investigación, evidenciar la contradicción
entre el mundo cultural y real del investigador, le significa tomar partido,
además de exponer el criterio personal al juicio ajeno, es también comenzar a
aceptar el reto, riesgo y compromiso con la realidad y su transformación.
En la medida misma que acumulamos información fenomenológica, naturalmente
tendemos a actuar impulsivamente en búsqueda de correctivos, tratando de actuar
en consecuencia. La respuesta que producimos, tiene una alta probabilidad de
fracaso o de ser desproporcionada, al no estar acorde con los factores concretos
y materiales que determinan su existencia, ni con sus determinantes causales,
generándose así, una incoherencia entre la realidad y la presunta solución.
Otra situación, no menos peligrosa, seria la de actuar apegado a los factores
estrictamente formales. Si la aparente solución, atendiendo los aspectos sintomáticos
formales tiene cierto éxito, la interpretación causal y la búsqueda de
posibles correctivos viables, se pospone peligrosamente.
Para realizar la evaluación de los hechos y fenómenos, obtenidos en la
observación fenomenológica, es vital referenciarlos al esquema de valores y
principios personales que generan la inconformidad. Mientras este conjunto de
valores esté afianzado en juicios subjetivos, sus efectos perderán relevancia
frente a la evaluación colectiva. Si los intereses personales que son
afectados, son descritos a través de constructos concretos y materializables,
la validez de los juicios que hagamos de la realidad, tendrá mayor pertinencia
correlacional.
La observación de la realidad nos determina una apreciación subjetiva,
construida por los fenómenos que estimulan nuestros sentidos, pero no nos
informa sobre las posibles causas que generan lo aparente, ni de agentes
causales que serían factores determinantes del fenómeno concreto que nos
afecta.
Fase formulación de supuestos .
Una vez observados los fenómenos que nos afectan, intuitivamente surge en
nuestra mente una explicación causal, señalando adicionalmente, presuntos
agentes causales intervinientes. El proceso de pensamiento en esta fase puede
tomar tres cursos de acción: se formulan posibles causas de la situación
problema como suposiciones o hipótesis; se elabora un proyecto de acción; o
los dos anteriores, a fin de transformar la realidad. El segundo, es la vía más
frecuentemente empleada, motivados por el interés de obtener respuestas
inmediatas, sin importar las causas que determinan la situación precedente.
Las hipótesis o proyectos de acción, son un conjunto de supuestos, organizados
en el "constructo" que explica las posibles causas determinantes de lo
observado fenomenológicamente, o las posibles soluciones como respuestas
correctivas. Indican la vía para emprender la interpretación y/o para corregir
una situación problema, además de indicar cuáles son los instrumentos teóricos
y materiales requeridos para su comprobación.
En cuanto a las hipótesis como presunciones causales, a diferencia de la
realidad misma, son elucubraciones explicativas de una sus partes, sin llegar a
una comprobación. Frecuentemente, se actúa por lo que se supone y no sobre las
causas determinantes, dándole a la impulsividad un escenario peligroso, porque
dirigimos nuestra acción sobres los supuestos agentes y causas, sin evaluar las
probabilidades de equivocación.
Sobre el proyecto de acción, también como supuesto hipotético, se
concibe ante los efectos generados por los hechos y fenómenos determinados en
la observación. Muchas veces se elaboran planes correctivos con la premura
impuesta por los efectos generados y por presiones sociales. Un proyecto de acción
sin una comprobación de sus causas, impulsa el comportamiento, sin valorar su
pertinencia, ni sus efectos. Cuando utilizamos un proyecto de acción,
se acepta que con la investigación se tiene el compromiso de generar un cambio
social, económico, educativo, con objetivos grupales o particulares bien
definidos. Por lo tanto, su valor cognoscitivo tiene un carácter secundario, lo
práctico y utilitario se impone frente a lo estrictamente riguroso y
comprometido.
Al emplear un proyecto de acción para relacionarlo con la realidad,
generalmente se elabora partiendo de un planteamiento conceptual preestablecido
y considerado como "deber ser". El interés mismo de utilizar esta vía
para intervenir la realidad parte de considerarla contraria a una formulación
teórica aceptada y conceptuada como ideal. La persona al actuar por esta vía
obvia el enfoque epistémico que subyace en la interpretación de la realidad,
llegando a pensar que ésta es la única manera de estructurar el pensamiento.
El efecto obtenido por pensar y actuar impulsivamente, ante un fenómeno o
hecho, retroalimenta con información, sus consecuencias indican qué tan cerca
o lejos está la interpretación elaborada previamente, de lo real. Por otra
parte, se corre el riesgo de fracasar en el intento de lograr el efecto
esperado.
Los trabajos teórico-monográficos contribuyen a la producción de conocimiento
en la medida que estén orientados por una hipótesis o un plan de acción para
convertirse en instrumento de formulaciones conceptuales. Aislados de un
contexto interpretativo de la realidad se reducen a diagnósticos o inventario
bibliográficos, sobre unas determinadas áreas de conocimiento desde diferentes
puntos de vista de otros.
Las observaciones fenomenológicas manifiestas en trabajos periodísticos,
literarios, históricos, artísticos, cinematográficos, biográficos, de
estudios etnográficos, por su carácter descriptivo constituyen valiosos
aportes para el desarrollo de la memoria colectiva e individual, pero al no
contar con desarrollos de hipótesis ante hechos, fenómenos y efectos
observados son cuestionados en el ámbito científico tradicional, pues las
observaciones fenomenológicas están condicionadas por el mundo cultural del
investigador. En ningún momento se quiere decir que el trabajo del investigador
se encuentre descontextualizado, quien forma parte de la realidad.
La formulación de supuestos, hipótesis y planes de acción permiten la
elaboración de instrumentos teóricos y técnicos, formando parte de la
intencionalidad científica, en un proceso interpretativo de la realidad.
Fase INSTRUMENTACION® . Se desarrolla posteriormente a la fase del marco hipotético
y/o proyecto de acción donde se plantea la necesidad de seleccionar y/o
elaborar los instrumentos conceptuales y materiales, con los cuales abordar la
comprobación, evaluación o ejecución del proyecto de acción previsto. Ahora
es el momento de proceder a definir los conceptos, instrumentos, variables, parámetros,
poblaciones y muestras, con los cuales comprobar las hipótesis, para evaluar y
ejecutar el proyecto de acción. En este momento es cuando el investigador asume
riesgos teóricos, al tomar posición filosófica e ideológica, donde somete al
juicio del colectivo la pertinencia teórica-conceptual de su trabajo,
dependiendo de los resultados obtenidos y de la coherencia metódica.
La aplicación de los instrumentos en vinculación con la realidad y la
necesidad de transformarla se logra a través del desarrollo y aplicación de
los mismos con intención y ruta fijada en las hipótesis.
Fase ANALISIS DE RESULTADOS¯ . Una vez recolectada la información pertinente
se emprende un proceso de verificación de los supuestos o hipótesis a través
del análisis de los resultados; constituye también la evaluación intencional
del proyecto de acción, teniendo en cuenta la manera de analizar los resultados
y la forma de presentarlos. La evaluación se refiere a la adecuación y
pertinencia de los instrumentos teóricos, técnicos y aplicados
Fase DISCUSION° . Los resultados indudablemente debe referenciarse a aquello
supuesto, en función de nuestras hipótesis, dependiendo de la vía empleada,
bien sea a través de la comprobación de la hipótesis o con el desarrollo y
evaluación del proyecto de acción. La fase discusión de resultados nos abre
el camino para proponer cambios o soluciones sobre la realidad que se nos planteó
como un problema. Si hemos utilizado la vía del planteamiento de una solución
o PROYECTO, las conclusiones nos indicarán, si es coherente el resultado con la
problemática planteada y/o requiere correctivos para alcanzar el efecto
deseado.
Las conclusiones de cualquier proceso de interpretación de la realidad, sea
intencional o espontánea, sea ésta científica o realizada en el marco de la
vida cotidiana, por lo general se divulga a los otras personas para el momento
actual o futuros inmediato, convirtiéndose éstas en un mecanismo para
alimentar los próximos abordajes de la interpretación de lo real.
La búsqueda de conocimiento por la vía de la investigación supone la
estructuración intencionada y lógica del proceso de interpretación de la
realidad, con fines de aplicación inmediata en la transformación de la misma.
Al recibirse nuevos estímulos del entorno se reemprende el proceso
investigativo, dándole a la interpretación de la realidad connotaciones de
inacabada, en permanente discusión entre la teoría y el mundo real. Este
proceso de discusión con la realidad, permite una aproximación a su
interpretación en un continuo dialéctico de producción de conocimiento. El
ser humano se aprecia a sí mismo, contrastándose en sus posibilidades de
modificar la realidad en sus planos intelectuales, emocionales y físicos.
5. El Rol De La Educación
La educación juega un papel en una doble dimensión.
Como capacitadora ella transfiere habilidades y destrezas a los integrantes de
un determinado grupo social, con la finalidad de incorporarlos al aparato
productivo. Su eficiencia estaría en función de la capacidad de reducir la
dependencia del individuo para subsistir por sí mismo. Una segunda dimensión,
como agencia socializadora transmite los valores y comportamientos aceptados por
el colectivo de generación en generación. En la medida en que los conflictos
entre los individuos y las conductas expresadas en los códigos morales y éticos
estén minimizadas, la educación se percibe acorde con la sociedad donde se
inscribe.
En ambos casos la educación es esencialmente conservadora al perpetuar el
sistema, y al anteponer el conocimiento, los valores, los principios rectores,
ideales, códigos al hombre y a su propia realidad. De esta manera el ser humano
viene asumiendo, desde el comienzo de su historia, la existencia de una sola
manera de interpretar el mundo real, el conocimiento antes que la realidad. Aún
cuando en diferentes momentos, han existido personas con caminos interpretativos
que son complementarios para la evolución del conocimiento, estos enfoques han
representado amenazas y transgresiones insalvables para quienes se consideran
los responsables de la conducción de la humanidad. De hecho el resultado está
en censuras y mediatizaciones del proceso de conocer. La educación es el
proceso social encargado de sostener ideológicamente la epistémia
institucionalmente aceptada.
Entre metodólogos y epistemólogos existen
diferentes posiciones cuando se pretende orientar la investigación, bajo la guía
conceptual de la postura filosófica tradicional, como el único punto de vista
posible para abordar la realidad. Se pretende educar bajo una única estructura
del pensamiento, válida universalmente y para todos los tiempos. De está
manera, la educación se convierte en un instrumento de perpetuador de
estructuras de pensamiento dependientes. Se buscan y difunden
"verdades", leyes, conceptos, utilizados de manera dogmática, para
atar el pensamiento creativo a un determinado enfoque, doctrina, teoría o
filosofía envueltas en un halo de cientificidad.
Es el momento para que la educación asuma el objetivo de fomentar y estimular
la emoción del descubrimiento, promoviendo en el estudiante la búsqueda puntos
de vistas pertinentes y creativos ante los permanentes retos que le plantea su
entorno. La investigación como actividad inherente a la producción de
conocimiento es un componente fundamental del proceso educativo, convirtiéndose
en el vehículo y fuente de energía de epistémia centrada en la realidad.
6. Referencias bibliográficas
sugeridas
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LUMEN
El péndulo de Foucault. Barcelona: Edit. Bompiani- Lumen, 1995.
Gines, Hermano. Pensamiento filosófico para un quehacer. Caracas: Fundación La
Salle de Ciencias Naturales, 1993.
Goleman, Daniel. La inteligencia emocional. Buenos Aires: Javier Vergara Editor
Traduce: Elsa Mateo, 1996.
LAKATOS, Imre. La metodología de los programas de investigación científica.
Madrid: Alianza Editorial Universidad .Trad. Juan Carlos Zapatero. 1983.
WITTGENSTEIN, Ludwig. Tractatus Lógico- Philosophicus. Londres,
Rootledge & Kegan Ltd. 1974.
GAARDER, Jostein. El Mundo de Sofía. Traduce: Kirsti baggethun y Asunción
Lorenzo. Madrid: Editorial Siruela, 1994.
GEYMINAT, Ludovico. Historia de la filosofía y de la ciencia. Traduce: Juana
Bignozzi y Pedro Roque Ferrer. Barcelona: Critica, Grijaldo Mondodori, S.A.,
1998
OLDRYD, David. El arco del conocimiento. Traduce: Ferran Valdespinós y Carlos
Duarte. Barcelona: Critica, Grijaldo Mondodori, S.A., 1993
MORAN E., Moreno, J.J., Merelo, P. y Chacón S.
Artificial Life a real epistemology.
htt://ssie.binghanton.edu/~patee/aepistem.html.
Suares Joya, Carmen (Comp.)
Facilitación de los Aprendizajes en un sistema de educación abierto y a
distancia.
Caracas: Universidad Nacional Abierta- Proyecto IESAD, ISBN: 990-757-254.
Primera Edición, 1999. 283-298 p.
Trabajo enviado por:
Pedro Gutiérrez Leal
pegutier@una.edu.ve
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Publicación enviada por Dr. Pedro Gutiérrez Leal
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Publicado Wednesday 26 de May de 2004
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