Monografias | La revolución tecnológica, los mass- media y las perspectivas para el periodismoLa revolución tecnológica, los mass- media y las perspectivas para el periodismoResumen: Se dice a menudo, en el cambio de siglo, que vivimos en una nueva “economía” de la información, que la “información es poder”, y que la llave para el éxito en la aldea global consiste en estar “en el umbral de la información”, se nos satura de celebraciones y de advertencias sobre “la revolución de la información” que se está expandiendo por todo el mundo: es prácticamente imposible, para cualquiera que esté al corriente de los medios de comunicación social, desconocer las “nuevas tecnologías de la información”, a las que se considera responsables de reestructurar nuestro entorno político, económico, social y cultural.(V) Índice Introducción ¡Ay,
si no se encuentra el control remoto! Zapping.
El concepto de picture in picture. Civilización visual. Civilización
alfabética. La guerra del Golfo en
la CNN. Los saberes y las series culturales en el periodismo. Las competencias
comunicativas del espectador. Los cambios tecnológicos y la cognición. Origen
de la Internet. Las autopistas de información. Los conceptos de Teleputer, la
Dataesfera y Ecoesfera del progreso. Perpectivas para el
periodismo
Los
periódicos en Argentina. Las transformaciones tecnológicas y la nueva concepción
del periodista. La globalización y los medios regionales. El periodismo de
marketing. El periodismo como segundo sector. Introducción
Se
dice a menudo, en el cambio de siglo, que vivimos en una nueva “economía”
de la información, que la “información es poder”, y que la llave para el
éxito en la aldea global consiste en estar “en el umbral de la información”,
se nos satura de celebraciones y de advertencias sobre “la revolución de la
información” que se está expandiendo por todo el mundo: es prácticamente
imposible, para cualquiera que esté al corriente de los medios de comunicación
social, desconocer las “nuevas tecnologías de la información”, a las que
se considera responsables de reestructurar nuestro entorno político, económico,
social y cultural. El periodismo, entre otras actividades, ha perdido buena
parte de las certezas que lo caracterizaban como profesión. Y no sólo certezas
del tipo laboral sino primordialmente a su ubicación dentro del campo de la
producción y distribución simbólica. Los complejos cambios tecnológicos
influyen sobre los media y las formas de hacer
periodismo, las representaciones que de sí mismos han tenido y tienen
los periodistas y sus organizaciones, y también en la competencia comunicativa
de los receptores de los medios de comunicación.
¡Ay,
si no se encuentra el control remoto! Puede
ser terrible. Incluso podríamos pensar qué ocurriría si no existiera el
control remoto. Está claro que la incomodidad de tener que levantarse una y
otra vez para cambiar de canal, hace descender considerablemente el número de
adictos al zapping. Esta palabra de procedencia anglosajona,
significa golpear, disparar rápidamente. La avidez de sensaciones e imágenes
provoca el apretar una y otra vez el teclado del control remoto con el fin de
ver pasar lo que se está sirviendo en ese momento.
Se pasa de una película a un debate, de un concurso elemental a una
transmisión deportiva pasando por el show en donde hay casi todo. Este
consumismo exacerbado significa que
interesa todo y no interesa nada. Lo cual traduce una clara insatisfacción de
fondo. Se va buscando algo que sea capaz de detener ese cambio frenético, pero
generalmente no se encuentra. Pero si rastreamos más a fondo qué es lo que
realmente siente el sujeto de zapping, es el deseo de abarcarlo todo, de que
nada se le escape, como poseer todo al mismo tiempo. En USA le llaman a esto,
picture in picture, la imagen dentro de otra imagen. La experiencia deja un
trasfondo mixto de codicia y descontento a la vez. No queda
saciado y pasa y repasa los canales una y otra vez, para ver si ha
aparecido algo nuevo que sea capaz de sujetarlo. Se produce de este modo una
bulimia de novedades. Buscar, bucear, zambullirse en un juego caleidoscópico de
impresiones fugaces que no dejan prácticamente ninguna huella. Por debajo de
este oleaje, discurre una actitud de dispersión: muchas imágenes y poca
consistencia, exceso de información y escasa posibilidad de hacer una síntesis
de lo que llega permanentemente. Fuga, huida, estar desparramado, carecer de un
centro de gravedad personal que vertebre toda la conducta. La pregunta del millón
es ¿Cómo satisfacer a este diletante de la información? La respuesta es más,
más y más información, abundancia, calidad y customización. La televisión
cumple la ley del mínimo esfuerzo: basta dejarse caer en un cómodo sillón y
apretar los botones del control remoto y nada más. Con el
zapping, la carta magna del
super-mínimo esfuerzo: se observa rápidamente que menú de programas se
sirve en la pantalla. El cable ha diversificado la oferta de programas,
desde la BBC hasta el Discovery Channel, se customiza los programas para amantes
de la naturaleza, el cine, las artes, el turismo, la historia, el deporte, etc.
La televisión digital ofrece además,
la posibilidad de interactividad, incorporando la provisión de nuevos servicios
como la telebanca, telecompra y teleenseñanza. A
simple vista – nunca mejor utilizada la frase -, pareciera cumplirse lo señalado
por Giovanni Sartori, el autor de Homo videns:
las imágenes reemplazarán las palabras. Por cierto esta idea
no es nueva, hace veinte años se
pensaba que iba a desaparecer la civilización alfabética y entraríamos en la
civilización visual. Sin embargo, hoy con la computadora volvemos a una
civilización alfabética. De manera que la conjetura se vuelve más compleja. Y
como dice Umberto Eco, tampoco es
incontrastablemente demostrable que la TV mató al libro ni es su enemiga por el
contrario incentivó la lectura. [1]
El mundo tiene gente que no lee libros ni diarios y sólo mira la TV. Estas
personas hace 50 años tampoco hubieran leído – y este análisis no pretende
olvidar las condiciones socioeconómicas que pesan en la adquisición de educación,
sólo se acota a señalar el gusto por la lectura. Por lo tanto, no fue una pérdida
para los libros, porque mira todo el tiempo TV quien jamás hubiese leído o
quizá después comience a leer. Además, partiendo de la premisa de que el
espectacular mundo de las imágenes, incida negativamente en el tiempo dedicado
a la lectura, - suponiendo que todo fuéramos devotos lectores -
como así también en la capacidad de realizar una lectura
– comprensiva – crítica -, promueve una lectura reforzada,
conductiva si se quiere: buscar, seleccionar, recortar, pegar, operaciones de
lectura (pobres y pragmáticas) que exige el paseo exitoso por los nuevos
sistemas interactivos como los que propone Internet. La
Guerra del Golfo fue relatada por los media con la estética de los videogames.
La gran cadena estadounidense de televisión CNN, mostró como se afectaban los
“blancos” hipersensibles del enemigo, pero sin sangre, sin gritos, sin
primeros planos del dolor, sólo haces de luces que cruzaban el cielo, el
estruendo del impacto del misil y luego, como
testigos insobornables del horror aparecían las siluetas desbastadas de
los edificios y los profundos cráteres en el suelo. La CNN inauguraba un nuevo
modo de relatar la guerra, más aséptica pero no menos espectacular. La
cobertura mediática de la guerra era vaciada del espanto de las víctimas y se
redujo a la estética del discurso tecnológico: los misiles,
vectores de luces – que veía el piloto en el monitor de su avión caza
-, eran vistos por todos los televidentes del mundo en el aparato de TV de sus
propios hogares, minutos después de que fueron disparados. Después de
semejante deslumbramiento, sólo nos queda pensar en lo conveniente de la
sofisticación de la tecnología armamentística y comunicacional para los mass
- media o en una sutil censura, o en ambas conjeturas a la vez. Es
interesante, analizar los saberes y las series culturales que concurren en el
periodismo. La modernidad privilegió la escritura como forma de conocimiento.
Estableció una larga represión de otras maneras de percibir, de recibir, de
construir información, conocimiento, acción, sentido. Hoy
a raíz fundamentalmente de la comunicación audiovisual y de los
desarrollos electrónicos, y también
de la intercomunicación o interacción urbana, los conflictos, la puesta en
escena del cuerpo, la percepción visual y la comunicación no verbal hace que
lo cognitivo no escritural vuelva a tener el auge de las culturas orales.
Aníbal Ford, señala que los viejos mapuches criticaban al huinca (el hombre
blanco) porque no sabía leer la cara, las manos, los gestos.[2] Dos formas de señalar cómo la cultura occidental se
volcaba hacia la escritura dejando de lado otras formas de percepción encasillándolas
en el arte, en lo estético o en
los medios, por cierto, recordemos que aisthasis palabra de donde deriva estética,
significa percepción sensorial. Cotidianamente
ponemos en escena nuestro cuerpo, pero no sólo como “equipamiento biológico”
de la especie – sino con toda su
carga cultural e histórica que opera como conjunto los sentidos. Este
“conjunto”, como campo de análisis
permite entrar en zonas críticas de importantes procesos culturales: de la
semiosis urbana a la relación de la gente con los medios. El gesto, la mirada
de un político tomado a 20 centímetros por la cámara bien puede descalificar
sus cuidadosas argumentaciones. Hoy el espectador es dueño de una competencia
comunicativa muy entrenada por los mass – media. Se trata de un receptor muy
competente que comprende metáforas
mediáticas: un pato empetrolado es sinónimo de guerra o contaminación de las
aguas, el primer plano del rostro compungido de un jugador de fútbol nos señalará
el dolor de una lesión o la frustración de un tiro penal que no fue gol (la
parte por el todo) y la perspectiva documental de la mirada de la cámara, de
posarse en los pequeños gestos, en los detalles, le recrea al espectador la
ilusión participativa para presumir lo obvio: el yerro del penal o las aguas
contaminadas, el “lector” de la televisión adelanta el comentario y luego
la pantalla se lo ratifica. La TV nos propone nuevos códigos para entender el
mensaje. Es mucho más que mirar a un deportista u observar virtualmente
una guerra, es una minuciosa ubicuidad: estar ahí y VER. Los
modernos mass - media ponen en juego nuestra competencia cognitiva: ¿ficción o
realidad? ¿En vivo o grabado? ¿Verdad o mentira? Las conjeturas y luego, la
certificación. De
hecho, hay deportes como el rugby donde ya se aplica la precisión de la TV
cuando se necesita discernir si un rugbier que se haya sepultado debajo de una
montonera de rugbiers traspasó el ingoal
o no. El arbitro comunicado por una señal inalámbrica espera el
veredicto del equipo de jueces que
se haya en la tribuna. Los jueces examinan las diferentes tomas de las cámaras hasta que
dictaminan sin posibilidad de errores si es o no try. La tecnología se ha
convertido en el asistente del arbitro, que por un momento sustrae a todos de la
emoción y la repentización del juego para seguir con “aciertos” el
partido. Ya no hay lugar para las dudas.
Por fin el deporte consiguió un arbitro
“justo” y preciso como una máquina. Cada
tecnología requiere conocimientos, habilidades y experiencia que no pueden ser
totalmente separados del sujeto que las practica, por el momento. Pero como bien
lo señala Reg Whitaker en El fin de la privacidad, cada vez más actividades,
de un modo sin precedentes en épocas
anteriores, son trasladadas al procesamiento informático y devueltas luego al
mundo de la acción.[3]
Puede parecer un mecanismo añadido, incluso innecesario, pero se trata de una
mediación que desata poderes nuevos y revolucionarios. El
periodista de hoy debe comprender cómo contar una historia de varias maneras
distintas. Con palabras o con imágenes. Pero, más importante aún, tiene que
ayudar a la gente a entender los cambios tecnológicos. La
televisión a través de la tecnología propone la diversificación de la oferta
de programas, tiene canales que
ofrecen noticias las 24 hs. Esto permite un carácter de simultaneidad con las
noticias, que antes era más específico de la radio por sus características técnicas
que de la TV. Estos canales como Crónica TV en Argentina, establecen como dijo
Mr. Turner que la noticia sea lo que está sucediendo. Se trata de noticias
urbanas – lo que John
Langer llama “otras noticias”-,[4]
que no son otras que las que aparecen como de segundo orden en los
noticieros televisivos: incendios, tragedias personales, influencias atmosféricas,
informaciones que ponen de manifiesto la dimensión documental de la TV,
y la condición de Plaza Pública de los mass - media para expresar, miedos,
protestas y reclamos. Es
sabido que la puerta de ingreso de dudas y protestas de la gente está
constituida hoy más por los noticieros que por las instituciones públicas, más
por un editorial de periódico que por una oficina de quejas públicas o
privada. El
ciberespacio En
1980, William Gibson, un joven norteamericano, acuñó el término ciberespacio.
Era un escritor de ciencia-ficción que hablaba de una desconocida realidad
planetaria más allá de la pantalla. Una realidad de propiedades no claramente
enumerables pero de incuestionable poder. ¿ Qué es el
ciberespacio? Es ese lugar impalpable donde se está cuando se habla por
teléfono. Un transterritorio que actualmente no sólo define el teléfono sino
los millones de computadoras personales conectadas por módems a las empresas de
servicios on-line, así como las decenas de millones más unidas a las redes
locales, los sistemas de correo electrónico y todas las interconexiones múltiples
a través de Internet. Incluiría además este espacio sin lindes, las
comunicaciones sin cable mediante satélites y torres de comunicaciones que
transportan informaciones desde teléfonos celulares. Y abarcará pronto a gran
escala los tendidos de fibra óptico o autopista de la información. Internet
es una infraestructura de comunicación mundial creada en 1969, en plena guerra
fría, por el Departamento de Defensa de Estados Unidos para conectar el Pentágono
con las investigaciones militares en universidades y grandes corporaciones. En
1986, la National Science Foundation estimuló el uso no militar agregando una
nueva red enlazada con otras cinco supercomputadoras de Estados Unidos y permitió
el acceso a los estudiantes a través de sus universidades. Desde 1993 el acceso
a la red está disponible para cualquier ciudadano. Los obstáculos normativos y
algunos técnicos han sido reducidos gracias al nacimiento de otras redes
privadas como Prodigy, Americam On Line, Genie o CompuServe en Estados Unidos y
centenares de otras más a lo ancho del mundo. Los suscriptores de esas
sociedades reciben instrucciones complementarias a través de windows para
bucear en Internet y recrearse en la experiencia internáutica. En
Estados Unidos la recientemente proyectada infraestructura de información
nacional (NII) de una eficiencia incomparablemente superior a Internet,
comunicará teléfonos, sistemas de cable y redes de datos de alta
velocidad (la Enciclopedia Británica podría servirse entera en el lapso de un
segundo desde Londres a Hong-Kong). Se estima que antes de que finalice el año
2000 las fibras ópticas permitan 10 millones
de comunicaciones a la vez. Gracias a estas autopistas
ya existe una inmensa red de
redes de decenas de millones de computadoras multimedia capaces de conectar
hogares y los hogares con bibliotecas, museos, centros de entremetimiento,
servicios de ventas y catálogos, etc. El mismo televisor doméstico pronto
formará parte de ese ciberespacio transformado en un nuevo artefacto
interactivo – mezcla de televisión y computadora -, que han bautizado con el
nombre de “teleputer”. No
es preciso enfatizar el heterogéneo bazar que se expande más allá de la
frontera electrónica, en el Net, la Web o la Datasfera, para presumir su
importancia. Allí, en ese cosmos, se encuentran accionando ya decenas de
millones de habitantes que van creciendo a razón de un 15% mensual, más de 160
naciones, cientos de miles de empresas, actividades y emociones que reproducen mímicamente
las peripecias pasionales y el comercio de los hombres a la velocidad de la luz. Pareciera
que sin Internet no puede vivirse al día o se viva decididamente a espaldas de
la actualidad. Los millones de usuarios crecen aceleradamente
no sólo en Estados Unidos, el resto del mundo registra la misma
tendencia. España es de los países desarrollados con menos usuarios de
Internet, pero su ascenso ha sido del 1.650 % entre 1995 – 1997. En Japón, en
Nueva Zelanda, en varias partes de Europa el incremento ronda el 1.000 % en el
mismo periodo. En la actualidad, cada segundo 4 nuevos usuarios se suman a
Internet en todo el mundo. Debemos tener en cuenta, que la población mundial
tiene un crecimiento natural de 2.4 (cada segundo nacen 4.2 personas y muere
1.7). En Argentina el plan bianual
anunciado por el Gobierno en el año 2000 de otorgar créditos blandos para que
un millón de hogares tengan computadoras y se conecten a Internet, ofrecerá
cifras similares: crecerá más rápido la población de Internet en la
Argentina que la población “real”. Se calcula que cada acceso a Internet es
utilizado por 2.2 usuarios. Es decir que en dos años, considerando el millón
de conectados del año 2000, habría más de tres millones de personas con
acceso a Internet en todo el país. En
Internet se tiene sensación de globalidad pero no de una colectividad
organizada o trabada por instituciones. La superficie parece libre de alguaciles
y libre de regulaciones y dentro de esa escena, donde cada vez ocupan más lugar
las transacciones y las acometidas mercantiles, se acentúa una competencia
empresarial sin frenos y un individualismo extremo. Supuesto mundo libre porque
si el Estado no está muy presente todavía en Internet o en las autopistas de
la información lo estará sin duda cada vez más. Los controles sobre Internet
ya han aparecido buscando legitimarse contra la pornografía o el crimen que
circula en su interior y su celebrada anarquía pronto dejará de ser tal.[5] Individualismo,
primacía de lo privado sobre lo público, superioridad del mercado sobre
cualquier otra consideración son elementos de la ecoesfera del progreso. En
1982 en el mundo sólo había dos diarios en línea[6],
a mediados de 1995 ya había unos 200. Y a principios de 1997, sólo en USA había
registrados más de 780, incluyendo todos los de alcance nacional. Tenemos
sites, como Newslink,[7]
que linkean a más de cuatro mil fuentes de broadcast de noticias). En
el ínterin la mayoría de los diarios del mundo (incluyendo los
principales argentinos) en todos los idiomas y formatos también fueron puestos
en línea, habiéndose producido así una transformación ecológica del paisaje
de la información. Los primeros tanteos se hicieron dentro de los servicios on
line comerciales cuando aún Internet no existía. Y la primera idea fue hacer
una adaptación del soporte papel al medio electrónico,[8]
por supuesto esto resultó una mala adaptación, porque como ya se sabe
las ventajas (y las desventajas) de los soportes mediáticos están para
ser aprovechadas y no para ser torpemente malversadas; otros han empezado a
recorrer el camino sugerido por el MIT y van en busca de sus lectores.[9]
Entre
las experiencias on line más interesantes se encuentra la aparición de híbridos
fascinantes como CNN y la experiencia del Wall Street Journal. A lo largo de
1995 CNN fue celebrado como uno de los sites más exitosos en cuanto a
transmitir noticias en la Web. Inaugurando la nueva modalidad de medios híbridos,
CNN adaptó rápidamente su estructura de bandas horarias y de repetición
indefinida de las noticias, así como la modularidad de sus secciones y la
ventaja de no tener que someterse a la exhaustividad para conseguir una cantidad
notable de lectores, inaugurando un estilo de presentación que marcó el estándar
desde entonces. Por cierto, el sitio de la
CNN sigue siendo el más visitado de todos los que irradian noticias. El
aspecto más novedoso de la experiencia del Wall Street Journal – descontada
su excelente factura y el valor agregado en términos de recuperación de
información, cruzamiento de archivos, remisión a materiales conexos, es la
posibilidad de profundizar a distintos niveles las notas respecto de la edición
en papel - en una arriesgada propuesta a partir de septiembre de 1996- de cobrar
una suscripción anual de US$ 49 (US$ 29 en el caso de estar suscrito a la edición
en papel que costaba US$ 169 en Estados Unidos). Si bien logró atraer 600.000
suscriptores mientras estuvo gratis en el ciberespacio, toda la industria del
periodismo sigue atentamente la experiencia para ver la posibilidad de violar la
regla de que en la Web no se cobran suscripciones. Como
ya lo señalamos antes, la personalización (customización) y la especialización
son las claves para “ser exitoso comercialmente”.[10]
La prensa on line ofrece la ventaja de que el usuario esté
constantemente actualizado, pero también presenta desventajas. Los diarios
tienen una necesidad imperiosa de actualizarse porque como la noticia ya fue
dada por TV o radio, el día anterior, sólo les queda repetirla. Podrían
profundizarla, pero suelen alargarla. Además la actitud centralista y editorial
de los diarios no es compatible con el protagonismo que demandan los lectores
digitalizados. El corazón
de la Internet está en el contacto, las respuestas, el intercambio y no en el
toma y daca periodístico tradicional: “Nosotros presentamos, ustedes
aceptan”. El ciberespacio no puede ni debe resignar su perspectiva
postelevisiva que rompe la unidireccionalidad de los mass – media
tradicionales. Perpectivas para el periodismo Cuando
se habla de “periodismo” la referencia suele ser cercana en el tiempo: se
identifica la profesión a partir del modelo de periodismo – empresa, en la
Argentina fueron pioneros los diarios La Capital de Rosario (1864), La Prensa
(1869), La Nación (1870). También se lo asocia a una etapa de la Modernidad,
en la que se produce cierta profesionalización de la tarea de escribir, y a la
vez masificación de los públicos. Pero los medios han sufrido una metamorfosis
tecnológica y han variado la concepción de periodista. Al periodista de gráfica
se le pedía que fuera conciso, al periodista de radio que sea coloquial, al
periodista de TV que dé imagen (valga la redundancia) presencia, y que sea rápido
y agudo en las preguntas. La comunicación
de informaciones en Internet
se reproduce con iconos, de manera sintética, práctica y veloz, desnuda de
peroraciones. El 90% de la información que circula en Internet es en inglés, e
incluso el software de manejo, como Microsoft es en el mismo idioma. Con
la multiplicación de la infraestructura de telecomunicaciones y de nuevos
gadgets electrónicos (las cámaras ocultas, los micrófonos sin cable, el
montaje audiovisual digitalizado, la transmisión en vivo con equipos
ultralivianos) se consolidan nuevas prácticas, desplazando otras. Los
periodistas tienen nuevas tareas que desplazan su oficio: como reporteros gráficos,
comentadores de imágenes, y trabajadores solitarios de imagen, sonido y texto,
que luego venden como productos terminados. La “apertura” a
“cazanoticias” y camarógrafos casuales (como aquellos periodistas locales
entrenados para captar imágenes en zonas de conflictos bélicos por la CNN)
responden a reflejos empresariales. La sala de redacción empieza a ser
sustituida por el teletrabajo.[11]
Por exigencias del mercado, los periodistas en muchos casos, han dejado de ser
trabajadores en relación de
dependencia, la modalidad actual son los contratos y convenios por prestación.
En 1994 el crecimiento
explosivo de la World Wide Web, reveló cómo combinando técnicas de búsquedas,
sistemas de reconocimiento de información y estrategias de diseño y navegación
de bases de datos era posible construir una nueva forma de producir/diseminar la
información con el objetivo último de personalizar las noticias y los datos.[12]
Datos y noticias no son lo mismo.
La línea divisoria pasa por un tipo de información de nicho acotado, que un
usuario especializado busca (los datos); e información pública, de validez más
general, ligada antes a la vida cotidiana que al trabajo o a los hobbies que
alguien encuentra. Los datos son informaciones puras, sin tratamiento periodístico.
Las noticias son informaciones de interés público, que contienen una carga de
novedad, sujetas a la valorización profesional del quehacer periodístico. Los
problemas que se plantean para llegar a los datos y a las noticias son
semejantes, aunque exigen tratamientos y estrategias diferentes en cada caso. En
el medio entran todas las variantes de la narrativa y están los que quieren
sacar una tajada comercial del largo camino/negocio que va del hecho a su
divulgación como noticia, del conocimiento a su socialización, de la información
a la toma de decisiones. De hecho, en Argentina hubo
un caso muy interesante, el DT de Boca Juniors, Carlos Bianchi no le dio
a la prensa la formación de su equipo para un partido, inaugurando una nueva
modalidad, “si quieren enterarse de la formación visiten mi página en
Internet”, el periodismo ya no dará más la primicia de cómo forma el equipo
de Bianchi, y se enterará en el mismo momento que cualquier vecino que tenga
Internet. La tarea del periodismo se complejiza, exceptuando en gran medida el
periodismo de nichos que se basa en el saber experto o a los localismos, basados
en la división de producción informativa que promueve la globalización,[13]
¿Quién mejor para cubrir un acontecimiento (de alcance mundial) pero con
localización regional que los medios que son del lugar?
Por ej., nadie puede competir con el Indianapolis Star/News para cubrir
las 500 millas de Indianapolis. Quienes
se alegran de que los periodistas no sean más gatekeepers[14]
y agenda–setters y/o, hasta cierto punto, censores de los demás actores
sociales como consecuencias de su posición de control al acceso a la plaza pública,
lo hacen desde el mostrador de la “libertad de elección”, sostenido a través
de la democratización de la información que propone Internet. Por su parte,
las empresas de (telecomunicaciones, informática, distribución de señales
varias) han invertido millonarias sumas en la industria de los multimedios. Los
costos de las industrias culturales no dejan de aumentar, pues tienen que
innovar incesantemente para mantenerse competitivas. Prueba de ello en
Argentina, es que Telefónica Media
se convirtió en propietaria del mayor grupo de televisoras del país.
Hacia el año 2000 compró Telefé, Azul TV y diez emisoras del interior del país
como parte de su estrategia para convertirse en el principal proveedor de
contenidos para 550 millones de clientes de habla castellana y portuguesa. Este
proceso, dejó a varios competidores en el camino y favoreció el
fraccionamiento de públicos (o narrow-casting). De esta manera se produce la
concentración de los medios. El volumen de las operaciones, las cotizaciones,
la cantidad de abonados favorece la
explotación al máximo de las infraestructuras y la presión para que se
eliminen todas las barreras (arancelarias y políticas regulatorias). Estas
empresas impulsan el llamado “periodismo de marketing” que toma sus
decisiones sobre la base de predicciones y sondeos de opinión, definiendo los
gustos de los diferentes públicos. Por otra parte, la crisis del
Estado benefactor (relacionado con las deudas externas, el ascenso de la ideología
neoliberal y del Estado mínimo o postsocial tuvo notables consecuencias: el fin
servicios públicos de radio y televisión (un “recorte” tanto de principios
y definiciones como de distribución gratuita de señales de radio y TV, y en
cierta medida, de la pretensión de rendir cuentas y estar sujetos al debate público
sobre la orientación y los contenidos). La
desregulación tuvo un impacto inédito sobre la propiedad, la creación de
monopolios, oligopolios y conglomerados multimedia. La
lógica del mercado impone que los periodistas
sean “creadores de rating”.
Antes, la teoría normativa quería que el periodista se sintiera obligado hacia
la democracia y el servicio público, entendidos como elementos indispensables
para la vida plena del ciudadano - elector “esclarecido”, sólo en segundo término
debía su lealtad a las empresas. El periodismo tiene hoy un perfil de
“segundo sector ”[15]
que compite en un mercado con visión de business-administration, infotainment y
news fiction, que otorga satisfacciones individuales pero muchas veces
enfrentadas, a la concepción de prestación de servicios a la sociedad.
Asistimos también, al fin de la alianza entre la información y la publicación,
que permitía la llegada casi gratuita de bienes simbólicos al consumidor -
ciudadano. Esta alianza había permitido a las grandes empresas periodísticas
ponerse en medio del juego público al tiempo que las obligaciones a numerosos
“pactos de lectura”. Las audiencias están dejando de ser heterogéneas y ya
no están dispersas en un amplio espacio geográfico, ni pertenecen a distintos
niveles socio-económicos. En este sentido, la radio es el medio de comunicación
que conserva aún más genuinamente estas características. Por el contrario, la
condición de dependencia de las empresas con sus abonados y la tarifación
de servicios como el cable, la TV satelital y otros, es creciente y preanuncia
la separación de la pareja información – publicidad, como único medio de
financiación de los media, así como una segregación socio-económico-cultural
más tajante entre los que pueden y los que no
pueden consumir. En
Internet existe un fuerte financiamiento de los sitios basándose en la
publicidad, sin embargo, la barrera de entrada aún es alta,
tener una computadora oscila
entre los US$ 800 y 1300. Con todo, no se puede negar la sensación democrática
global. En este sentido, las empresas –a raíz de la democratización
tecnológica de que los
mismos individuos particulares pueden crear un sitio en Internet y difundir sus
ideas e información con las ventajas y desventajas que esto puede generar -,
comienzan a presionar sobre los gobiernos y a prestar atención a los
mecanismos de retorno de venta por vía de las patentes, copyrights, derechos de
autor y otras formas de control. En
medio de esta metamorfosis tecnológica con sus ventajas y desventajas - de la
que a priori se puede extraer la diversificación de
la información entendida como beneficio para los lectores/consumidores
como la consecuencia más rescatable–, nos
exige desde el periodismo una honda reflexión y debate.
Es necesario replantearse las atribuciones, responsabilidades
y las obligaciones que han caracterizado a la profesión, entendiendo que
la ética del periodista no se debe subalternizar al mercado porque el espíritu
de la profesión es ejercer la libertad de información con veracidad. Bibliografía
Consultada Langer, J., La televisión
sensacionalista, Barcelona, Paidós, 2000 Sartori, G.,
Homo videns: La sociedad teledirigida. Madrid. Taurus, 1998.
Whitaker, R., El fin de la
privacidad, Barcelona, Paidós, 2000 Willis,
J., The age of multimedia and turbonews, Westport, Prager, 1995. Allain,
A., “IBFAN: On the Cutting Edge”, Development Dialogue N* 2, Uppsala, 1989.
Ford, A., “Conexiones”, en
Cuadernos de Comunicación y Cultura, N*3, Bs.As. S/E, 1991. Hakala,
D., “Newspapers on line”, Boardwath, jun.,1995 Hapgood,
F., “The Media Lab at 10”, Wired N*3, Nov. 1995 “Nación vs. Estado”,
Entrevista de Analía Roffo a Manuel Garreton, en Clarín, 5/01/97 “La
televisión no es enemiga de los libros”, Entrevista de Jorge Halperin a
Umberto Eco, Clarín, 30/10/98. [1]
La televisión no es enemiga de los libros, entrevista de Jorge Halperin a
Umberto Eco, Clarín, 30/10/98. [2]
Ford, A., Conexiones, en Cuadernos de Comunicación y Cultura, N*3, Bs.As.
S/E, 1991. [3] Para más información,
consultar Whitaker, R., El fin de la privacidad, Barcelona, Paidós, 2000. [4] Langer, J., La televisión
sensacionalista, Barcelona, Paidós, 2000. [5]
Contra las
transgresiones morales o económicas posibles la Administración democrática
de Clinton proyectó la instalación del Clipper Chip en cada computadora,
un dispositivo que identifica al emisor de mensajes dentro de la red y lo
mantiene continuamente al alcance de los servicios de inteligencia. [6]
Se trataba de las ediciones de locales de The Spokesman-Review / Spokane
Chronicles`s en el S-R Minerva BBS y del Forth Worth Star – Telegraph, en
el Star Text BBS. Desde 1988 USA Today Decision Line así como The New York
Times y The Wall Street Journal por la misma época pusieron sus ediciones
on line en bases de datos como Dialog al accesible costo de $ 120 la hora. Para
más información veáse: Hakala, D., Newspapers on line, Boardwath,
jun.,1995 y Willis, J., The age of multimedia and turbonews, Westport,
Prager, 1995. [7]
Para una profundización seria y sumamente útil de estos temas se
recomienda visitar ‘WWW. Newslink.org. html [8]
En nuestro país Los Andes, de Mendoza, fue el primer diario comercial en
establecerse en Web en octubre de 1995. Asociado a Planet, un BBS de notable
concepción, sus ediciones – depositadas en sus inicios en un proveedor de
Internet lentísimo como lo era Los Pinos II –durante meses fueron copias
en texto puro de su versión en papel. [9]
El media lab del Massachusetts Institute of the Technology cumple 15 años
en octubre del 2000, sus 26 programas de
investigación se articulan en tres áreas: Aprendizaje y sentido común,
Información y entretenimiento y Computación perceptiva. Véase
Hapgood, F., The Media Lab at 10, Wired N*3, Nov. 1995 [10]
Sin embargo,
por ahora la customización no está dando resultados, pocos están
contentos con la sección “NewsHound” del Mercury Center, que por una
cifra mínima busca en su base de datos, información preseleccionada y nos
manda por e-mail los resultados. Y tampoco han dado resultados convincentes
los sites supuestamente personalizados como Point Cast, my Yahoo, News
Ticker y semejantes, ya que más que interactividad o personalización, lo
que todos hacen posible es cierto grado de filtrado y búsqueda automática
que cuanto más precisa es menos exhaustiva y que lamentablemente carece del
afinado propio de la inteligencia humana. [11]
Grandes empresas
como AT&T celebran anualmente el “día del trabajo en casa” con
proclamas que invitan a no gastar una gota de gasolina más. El 20 de
septiembre de 1994, la compañía de telecomunicaciones AT&T pidió a
sus empleados que trabajaran en su hogar valiéndose del fax, el teléfono o
del ordenador conectado al módem. La respuesta de sus 123.000 trabajadores
alcanzó al 19%. Unos 23.000 de todos ellos, ejecutivos en su mayoría,
cumplieron sus funciones desde su residencia y casi dos terceras partes
declararon al día siguiente que habían sido más felices y productivos. [12]
No debe confundirse estos intentos con otros usos, muy interesantes pero
paralelos de la utilización de la computación en la construcción de
noticias en los medios convencionales. Me refiriero al Periodismo Asistido
por Computadora. Sus primeras aplicaciones
se usaron en las proyecciones electorales a mediados de los ´50
en las grandes cadenas de TV de EEUU. Usaban simples modelos matemáticos
para predecir los resultados finales a partir de los primeros resultados;
para comprobar la justicia de las sentencias criminales en el condado de
Dade (Florida) o de Filadelfia, todo ello hecho bajo la etiqueta del
periodismo de precisión. La segunda oleada coincide con la aparición y la
popularidad de las computadoras personales (PC) en los años `80. Los
periodistas que no sabían nada de periodismo de precisión comenzaron a
usar hojas de cálculo y gestores de bases de datos para analizar la
información de carácter público. La tercera generación es la actual y
comenzó a mediados de los años `90. Los periodistas que usan las
computadoras para algo más que procesar textos –todavía muy pocos – se
están dando cuenta de que el potencial de la informática de cara al
periodista ya no se puede utilizar 100% sin ciertos conocimientos de análisis
estadísticos y sin el método
científico como clave de demostración empírica, dos elementos clave del
periodismo de precisión. [13]
Es decir con la identidad cultural condensada en lo que Manuel Antonio
Garreton llama “los bloques geoculturales”. Nación vs. Estado,
Entrevista de Analía Roffo a Manuel Garreton, en Clarín, 5/1/97. [14]
Hacia 1950, David White decidió aplicar al estudio de la práctica
productiva periodística el concepto de gatekeeping, acuñado por Kurt Lewin
en 1947 en el campo de la psicología. El concepto de gatekeeping
(cuidado de la puerta o del acceso) investiga la manera irregular en que las
informaciones circulan y se encuentran sometida a instancias que las demoran
o “traban" en algún punto de la cadena comunicacional, y la fluidez
con que circulan luego aquellas que consiguen pasar la barrera. La tarea del
gatekeeper, evitar que se filtre la información indeseada (por la institución
o por el poder), ha sido considerada una actividad que manipula y recorta la
libertad de información. Si bien, dentro de la actividad periodística, el
periodista y las sala de redacción trabajan sobre el sistema productivo en
su conjunto, en su fucionamiento actúan gatekeeper en la tarea de
“selección de lo que es una noticia en un proceso jerárquicamente
ordenado y vinculado a extensa red de feedback”.
Este proceso no sólo se realiza a partir de los de los criterios de
valor del gatekeeper sino también de acuerdo, a los valores de la sala de
redacción y de la audiencia (niveles de las rutinas y social
/institucional). [15]
Fue el director del Informe “What Now: Another Development” (1975) de la Dag
Hammarskjold Foundation, Marc Nerfin, quien usó el término “sector “
refiriéndose al Estado como el primer sector, al privado como el segundo y
a las organizaciones sociales como el “tercer sector”. Lo que no había
sido previsto en la época de esta definición tripartita es el grado de
dominación hegemónica del segundo sector sobre los otros dos, incluyendo
la cooptación de ONG por parte del sector privado para intentar una imagen
más “social” (véase estrategias de transnacionales productora de leche
maternizada en Allain, Annelies, “IBFAN: On the Cutting Edge”,
Development Dialogue N* 2, Uppsala, 1989. Datos del Autor: Publicación enviada por Ricardo Páramos Lic. en Comunicación (UBA) Contactar mailto:ricpar@universia.com.ar Código ISPN de la Publicación EplZppAZpyztJHAtYs Publicado Friday 11 de June de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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