Monografias | El malestar docenteEl malestar docenteResumen: Las escuelas son espacios de trabajo en los que, por un lado, participan diferentes sujetos sociales (personal de conducción, maestros, alumnos, auxiliares, asociaciones comunitarias, padres, etc.) generando una trama compleja de relaciones con distintas funciones, intenciones, tiempos, tareas, responsabilidades, y por otro, al estar emplazadas en diversas regiones y comunidades, tienen diferentes historias, condiciones sociales, pautas culturales y características geográficas. 1.
La escuela como espacio de trabajo Las
escuelas son espacios de trabajo en
los que, por un lado, participan diferentes sujetos sociales (personal de
conducción, maestros, alumnos, auxiliares, asociaciones comunitarias, padres,
etc.) generando una trama compleja de relaciones con distintas funciones,
intenciones, tiempos, tareas, responsabilidades, y por otro, al estar
emplazadas en diversas regiones y comunidades, tienen diferentes historias,
condiciones sociales, pautas culturales y características geográficas. Esta
diversidad implica una confrontación de representaciones, visiones e
intencionalidad y como las escuelas actúan de mediadoras entre los diferentes
contextos socioculturales, la
adopción de una configuración particular en relación a las tareas que desempeñan,
va definiendo el estilo institucional. La
multiplicidad de elementos hace que la institución escolar articule además de
lo burocrático y pedagógico,
procesos epistemológicos, organizativos, administrativos y laborales. Como las
escuelas son totalidades multidimensionales, hay que tener siempre en cuenta,
las condiciones institucionales en las que los docentes desempeñan su tarea. La
escuela es una de las formaciones sociales
específicas, que hacen a la conservación y transformación de la
sociedad y no son neutras cultural, social ni políticamente. La
escuela tiene la función específica que es la transmisión
del conocimiento como bien cultural. Construye normas y reglas que
definen lo permitido y lo prohibido y como no es un producto acabado se vuelve
un proceso constante de construcción y desconstrucción de formas sociales. Como
espacio institucional, la escuela se expresa en la interacción de los aspectos
normativo, organizativo y de significación o de relaciones sociales que
construye la cultura institucional. Esta
cultura es un conjunto de significaciones y valores compartidos que orienta las
prácticas educativas. La
división de trabajo que hay en las instituciones genera y supone distribución
de poder y emergencia de conflictos. Reconocer
la presencia de conflictos es muy importante, y los procesos de negociación y
confrontación, la toma de decisiones, la diversidad de metas, son los que
generan la “micropólitica” institucional. 2.
La modificación de contenidos del trabajo docente
Las funciones
que asumen las escuelas crecen día a día en complejidad y amplitud, pero esta
creciente, no guarda correspondencia con la dinámica de la organización. Se
han multiplicado las tareas pero la estructura y la normativa se mantienen sin
cambios.
A las funciones sustantivas de creación,
recreación y distribución de saberes y conocimientos formalizados, se le suman
las funciones relativas a lo administrativo, lo comunitario y lo asistencial. Estas
funciones han crecido sin previsión por parte de las organizaciones escolares.
El incremento de las mismas se generó a partir del requerimiento de otros
sectores como salud y acción social y su origen no tuvo un carácter
planificado. Los
nuevos contenidos de la tarea docente pasaron de ser funciones instrumentales o
complementarias a funciones
sustantivas. El
incremento de funciones no sólo aumentó los contenidos de la tarea docente
sino que ha desplazado sus funciones pedagógico-didácticas. La
incorporación de componentes asistenciales ha afectado de diferentes modos la
vida de las escuelas y el trabajo de los docentes. En
contextos de crítica pobreza, las escuelas se asumen como instituciones que
absorben las funciones que antes ejercían otros agentes sociales: alimentación,
control y atención sanitaria, orientación familiar, provisión de recursos
escolares, servicios psicopedagógicos. Todo
esto impacta fuertemente en la calidad de la enseñanza - aprendizaje y produce
una compleja modificación en los contenidos del trabajo docente. Frente a ello,
las respuestas no son homogéneas. En
algunos casos, la dinámica institucional queda atrapada por una lógica
rutinaria y ritualista que apela al reglamentarismo como modelo de gestión,
otorgando más importancia a los aspectos administrativos
que a los pedagógicos. Se
trata de instituciones que centran su preocupación en la propia reproducción y
conservación y no en cumplir con su función social. En
otras escuelas, la dinámica institucional, adopta una lógica integradora y de
articulación institucional que apela a la autonomía docente para fortalecer su
capacidad de gestión, reconoce lo pedagógico como sustantivo en relación a
con los aspectos administrativo, comunitario y asistencial. 3.
La complejidad del trabajo docente La
valorización social de la tarea docente y la imagen que los docentes, como
grupo social, tienen sobre si mismos, está condicionada por las características
del modelo económico, la configuración de la estratificación social y el rol
del Estado en relación con las políticas sociales y específicamente con las
políticas educativas. Los
docentes construyen el perfil laboral que le da sentido a su labor, a partir de
su identidad colectiva y de la interacción
con la imagen social vigente en el momento histórico. En
el cumplimiento de las funciones sociales y asistenciales de la tarea docente,
se va definiendo un perfil laboral en el que lo vocacional, la entrega y el
sacrificio, cobran mucha importancia. El
trabajo docente tiene, desde otra perspectiva, las características del trabajo
asalariado ya que recibe una retribución mensual por brindar un servicio y
tiene un contrato laboral que le confiere derechos y obligaciones. Tiene un
aspecto homogéneo dado que el Estado determina el salario y el trabajo, y está
reglamentado por la misma normativa en cada jurisdicción, pero a la vez,
es heterogéneo, en cuanto a los diferentes contextos sociales que
determinan las diversas formas de trabajo. En
relación a la profesionalización del
trabajo docente, hay un conjunto de aspectos históricos, sociales, políticos y
económicos que inciden para que esta profesión tenga características muy
diferentes a otras. El
trabajo docente es una labor profesional ya que requiere un saber adquirido en
forma sistemática, brinda un servicio relevante a la sociedad y su prestigio
está determinado por la significación social de lo educativo. Con
respecto a la jornada laboral, el trabajo docente es de tiempo completo. Sus
tareas son de tiempo ante los
alumnos, capacitación, corrección, planificación, actualización. De
acuerdo con la sociología de las profesiones, lo que las define es el grado de
autonomía. En este sentido, el trabajo docente va desde un alto grado de
autonomía hasta un alto grado de
heteronomía, según el modo en que la institución educativa y el estilo del
personal docente resignifiquen la normativa que regula la tarea. En
un modelo de trabajo con menor grado de autonomía y alto grado de dependencia
de los organismos de administración y planeamiento, el trabajo se reduce a la
ejecución, a poner en marcha lo planificado por otros, reduciendo los niveles
de decisión a alternativas de acción. Hablamos entonces de un “práctico idóneo”
cuando el docente se limita a transmitir textualmente contenidos curriculares
sin atender a las particularidades comunitarias, institucionales y áulicas. En
un modelo de trabajo con alto grado de autonomía, el trabajo docente incluye la
instancia de concepción y planificación como actividad de creación, previsión
y su sentido y fin en la institución. Hablamos de un trabajo profesional
más autónomo cuando el docente puede seleccionar los contenidos
curriculares y adecuarlos a las necesidades e intereses de una determinada
institución, perteneciente a una comunidad particular y con un grupo específico
de alumnos. Si
bien la normativa del trabajo docente es general y homogénea, la resignificación
que hace cada institución educativa, determina los distintos grados de autonomía
en el desempeño de la tarea. Esta
relación entre lo autónomo y lo heterónomo de la tarea, es clave para la
calidad de la misma y el desarrollo educativo en general. La
concepción del docente apóstol que realiza su tarea con abnegación y
sacrificio sin referencia a su condición laboral ni situación salarial, ha
predominado en el discurso de la política educativa durante muchos años, así
también como las demandas de las supervisiones y conducciones institucionales,
en relación con los aspectos técnicos y profesionales. Las
familias demandan a la escuela pública que los docentes enseñen con algunas
diferencias según el sector social del que provenga la demanda; los sectores de
alto riesgo social, demandan el trabajo asistencial y de custodia; los sectores
medios, la contención afectiva. Las
organizaciones gremiales basan su acción en la concepción del docente como
trabajador asalariado y critica la concepción del docente apóstol. Frente
a estas complejas demandas, el docente encuentra
gran dificultad para superar las concepciones del pasado y reemplazarlas
por otras que resignifiquen su trabajo; revalorizando lo pedagógico;
conformando sujetos políticos, protagonistas y organizados; favoreciendo la
formación del pensamiento autónomo; convirtiendo a la escuela en un escenario
de práctica democrática. 4.
La salud mental docente Las
múltiples presiones; históricas, coyunturales, sociales y políticas entre las
que se desarrolla la tarea docente y las respuestas personales que da cada uno
de los actores van conformando la salud mental docente. El
maestro ve sus problemas de salud como fatalidades que no se relacionan
con el trabajo que realiza; le resulta más fácil visualizar problemas
en sus colegas que en él mismo; pero no los relaciona con la tarea. Desde
el Estado no hay políticas de prevención o capacitación para la detección de
las enfermedades laborales docentes. Tampoco existe un reconocimiento desde la
normativa de la existencia de dichas enfermedades. La
sociología del trabajo define a la salud de los trabajadores como el resultado
de un proceso de adaptación a la realidad y de la resistencia a los factores
agresivos. Los
accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales no pueden verse como
dependientes de la fatalidad, son el resultado de la violación de normas
sanitarias, técnicas, jurídicas y de principios humanos y éticos. Para
analizar las condiciones de trabajo hay que tener en cuenta la
carga física, mental o psíquica. Estos dos últimos elementos son
significativos en el trabajo del maestro. La
carga mental esta determinada por la complejidad y velocidad con que debe ser
ejecutada la tarea, del grado de atención que se requiere para poder
concentrare en ella y solucionar los problemas que van apareciendo y la precisión
exigida para lograr un servicio de aceptable calidad. La
carga psíquica depende de la
modalidad de la organización de la tarea y el clima social, el grado de
iniciativa y creatividad para organizar el propio proceso de
trabajo; el prestigio social inherente a la tarea, la posibilidad de
comunicarse con sus compañeros y el grado de identificación con el producto
que genera. El
trabajo docente contiene una alta carga mental y psíquica no contemplada en la
normativa para la detección, prevención o superación de las situaciones de
malestar o estrés que ellas provocan. La
tarea frente al aula es continua e ininterrumpida; requiere de un esfuerzo
efectivo tanto físico como intelectual durante toda la jornada laboral. Las
enfermedades más comunes son las depresiones y estados de estrés y malestar, pérdida
de la memoria y de la capacidad de concentración, trastornos fonoaudiológicos,
visuales y posturales, alergias y cardiopatías. En
los institutos de formación docente de Argentina, no existe información sobre
la problemática y los cuidados necesarios para la salud docente. El
docente descuida la atención de su propia salud presionado por la exigencia
social sobre su tarea y su propia convicción sobre el carácter de apostolado
de su trabajo. Es
indispensable que el Estado organice la prevención y asistencia de los
problemas de salud docente y es necesario incorporar la temática a la formación
docente y luego al aula mediante instancias de capacitación. 4.
1. El estrés laboral. El
estrés laboral es uno de los fenómenos más extendidos en nuestra sociedad
porque en ella el trabajo ha cobrado gran
importancia social y porque el interés por la productividad y la eficiencia no
siempre fueron acompañados por condiciones de trabajo dignas y adecuadas,
recursos suficientes y un diseño de tareas y puestos de trabajo que consideren
las características de las personas, sus necesidades, habilidades e intereses. Es
una idea generalizada socialmente que el trabajo genera estrés, pudiendo llegar
a producir graves problemas de salud. Se valora negativamente al estrés como
una experiencia nociva a eliminar. Sin embargo no siempre esto es así. El
estrés es un fenómeno adaptativo de los seres humanos que contribuye a sus
supervivencia, a un adecuado rendimiento en sus actividades y a un desempeño
eficaz en muchos campos de la vida. Lo que llega ser negativo y nocivo es que esa experiencia sea excesiva,
incontrolada o incontrolable. En
un sentido positivo, el estrés produce la estimulación adecuada que permite a
las personas lograr en su actividad resultados
satisfactorios con un costo razonable. Es el sentido negativo del término el que ha despertado más
interés en la investigación científica y habitualmente se ha entendido en
este sentido el término genérico de estrés. Así
se habla de estrés para referirse a las experiencias de presión y demandas
excesivas que la persona debe afrontar sin tener los recursos adecuados ni saber
cómo hacerlo. Existe
imprecisión y ambigüedad sobre el término y las diferentes y contradictorias
formas de definir el estrés. Se
lo ha definido como el esfuerzo
agotador para mantener las funciones esenciales a nivel requerido, como
información que el sujeto interpreta como amenaza de peligro, como frustración
y amenaza que no puede reducirse, o como imposibilidad de predecir el futuro. Otros
autores definen al estrés como fuerzas externas que producen efectos
transitorios o permanentes sobre las personas. Lo caracterizan como situaciones
nuevas, intensas, cambiantes e inesperadas. Otras definiciones entienden el estrés
como una respuesta fisiológica o psicológica que la persona da ente un
determinado estímulo ambiental o estresor. 4.
1. 1. El estrés laboral
docente. Un
informe de la OIT sobre Condiciones
de Trabajo del Personal Docente define al estrés docente como “síndrome de respuestas de efectos negativos ( como enojo y depresión),
generalmente acompañados de cambios fisiológicos ( como ritmo cardíaco
acelerado), consecuencia de algunos aspectos de la tarea del educador” Se
considera al estrés docente una enfermedad profesional por ser uno de los
problemas que afectan cada vez más a los educadores en su medio laboral. Según
este informe, un número creciente de estudios muestran que los educadores están
sujetos a agotamiento mental y físico provocado por las exigencias psicológicas
y física de la enseñanza. Estas exigencias no sólo son perjudiciales para la
salud de los educadores sino que, también constituyen un motivo importante de
deserción o abaldono de la profesión. El
problema del estrés laboral docente no es sólo de Argentina, José M. Esteve
Zarazaga, autor de textos referidos al malestar docente, dice que la presencia
de un sentimiento de malestar más o menos difuso y extendido era patente hace
algunos años entre los profesores y que en la actualidad hay que recurrir a términos
como “exasperación”, “desconcierto” y “contradicción”, para
describir el estado de ánimo. Para este autor el fenómeno no es una
peculiaridad del sistema educativo español o del argentino, la profesión
docente ha dejado de ser atractiva para los jóvenes de Francia, Gran Bretaña y
Alemania. Esta
crisis puede compararse con los apuros de un actor, que vestido con su ropa clásica,
sin previo aviso le cambien el decorado; su trabajo está fuera de lugar y él
lo sabe. Interiormente se consuela pensando que la culpa no es suya. En
últimos años también ha cambiado profundamente el decorado de la enseñanza.
Sólo la reflexión y la imaginación pueden sacar a nuestros profesores de la
contradicción y el desconcierto. Considera
Esteve Zarazaga, que un sistema que propone una educación y una retención
masivas todavía cuenta con profesores formados para una educación de elite,
muchos profesores no han reflexionado en estos cambios y están perplejos.
Mientras no se pueda palear esta situación general de desconcierto es
improbable que mejore la calidad de enseñanza.
Para lograrlo hay que devolverle la confianza en sí mismos a los
docentes. Exigir un trabajo de calidad y controlado efectivamente, dando a los
profesores un reconocimiento salarial y de condiciones de trabajo, que le
permitan mejorar su autoconcepto profesional. BIBLIOGRAFÍA Almandoz, María
Posa – Hirschberg Sonia: “La
docencia un trabajo de riesgo“ Tesis,
1993 Kormblit, Analía
– Méndez Diz, Ana María: “El
profesor acosado”, Paidós, 1987 Peiró, José: “Desencadenantes
del estrés escolar” Prof.
María Luz Piñeyro Profesora
para la Enseñanza Primaria Técnica
en Conducción y Administración Escolar Técnica
Superior en Conducción y Administración Educativas Posgrado
en Educación de Adolescentes y Adultos Posgrado
en Informática Educativa Posgrado
en Ciencias Sociales Publicación enviada por Prof. María Luz Piñeyro Contactar Código ISPN de la Publicación EplkEFuVuFCtdbMHrW Publicado Friday 16 de April de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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