Monografias | El aprendizaje de una lengua extranjera, L2, en la formación continuaEl aprendizaje de una lengua extranjera, L2, en la formación continuaResumen: La experiencia en la enseñanza a personas adultas de una segunda lengua sugiere, en quehacer cotidiano, muchas reflexiones e ideas prácticas que pueden parecer obvias y que probablemente vosotros conocéis; sin embargo, creo que es útil articular aquellas que podríamos considerar básicas, en el conjunto de la formación continua. Para ello repaso brevemente el concepto de educación permanente, así como la importancia de no aislar los conocimientos en la disciplina o la programación del curso de idioma correspondiente.(V) EDUCACIÓN-FORMACIÓN
La experiencia en la enseñanza a
personas adultas de una segunda lengua sugiere, en quehacer cotidiano, muchas
reflexiones e ideas prácticas que pueden parecer obvias y que probablemente
vosotros conocéis; sin embargo, creo que es útil articular aquellas que podríamos
considerar básicas, en el conjunto de la formación continua. Para ello repaso
brevemente el concepto de educación permanente,
así como la importancia de no aislar los conocimientos en la disciplina
o la programación del curso de idioma correspondiente. Los objetivos del
presente proyecto educativo a su vez deben adecuarse al perfil medio del
estudiante al que está destinado, es decir, a personas adultas, que son capaces
de controlar su propio aprendizaje, de aprovechar su experiencia personal y
profesional, así como de criticar todos los aspectos del proceso. A continuación
dedicaré algunas líneas a la caracterización del la clase de lengua
extranjera y por último, a modo de conclusión, referiré distintas estrategias
de aprendizaje ensayadas en los cursos de formación continua. Introducción.
La reflexión sobre el proceso de adquisición de una lengua extranjera,
L2 en la formación continua se basa necesariamente en la importancia del
concepto de educación permanente, como principio organizador de la misma.
En correspondencia con ellos, los objetivos de la
formación continua en una lengua extranjera, L2, se podrían sintetizar del
siguiente modo:
a) Adquirir y actualizar los conocimientos lingüísticos para facilitar
el acceso a los distintos niveles educativos; como es el caso de los módulos de
idioma extranjero para los exámenes de acceso a la universidad de mayores de 25
años.
b) Mejorar la cualificación profesional o adquirir preparación para el
desarrollo de otras profesiones. Puesto que el sistema educativo tradicional en
muchos casos es insuficiente en la dedicación al estudio de lenguas
extranjeras, al tiempo que el mercado europeo exige una competencia alta.
c) Desarrollar la capacidad de participación en la vida social y
cultural. A veces un curso de formación ofrece una segunda oportunidad para
adquirir capacidades comunicativas en otro idioma o para afrontar una situación
de cambio en la vida privada y profesional.
Para concluir los aspectos preliminares, quiero señalar que el hecho de
que el aprendizaje que no se vea reducido al periodo escolar de infancia y
juventud, implica la exigencia, en la educación continua, de unos estudios no
tradicionales (McKenzie y Otros, 1979:20); ya que deben fomentar la diversidad
de oportunidades individuales: es importante respetar la demanda del estudiante
de cualquier edad y circunstancia personal, tanto si éste aspira al certificado
como si se contenta con enriquecer su vida mediante unos estudios constantes,
periódicos u ocasionales. Por lo tanto, es evidente que los medios para el
aprendizaje adulto son, a su vez, distintos de las del aprendizaje escolar;
deben ser los propios de una educación abierta, en la cual cada alumno, de
manera autónoma, sea capaz de aprender a aprender y de diseñar su propio
curriculum. I.
Características del estudiante de formación continua.
El estudiante al que nos dirigimos tiene unos rasgos de autonomía y
responsabilidad que son ventajosos desde el punto de vista motivacional, pero
que al mismo tiempo implican una mayor complejidad por lo que respecta a sus
objetivos y al funcionamiento de la clase. El adulto realiza un gran esfuerzo
para dedicar parte de su tiempo a la formación, a menudo es tiempo que
disfrutaba con su propia familia. En muchos casos pretende, mediante este
esfuerzo, conseguir habilidades que le ayuden en su profesión, o que sean
complemento de su vida laboral; por lo tanto, aprende para cambiar de vida, bien
sea profesional o socialmente. Ello determina unas espectativas de aprendizaje
muy por encima de otro tipo de estudiante y como consecuencia:
a) el aprendizaje no es parte de una rutina o mecánica gregaria.
Ambos aspectos explican el considerable índice de abandono y las
frecuentes crisis por frustración ante un método pedagógico inadecuado o por
la autoexigencia demasiado alta ante los compañeros. En la clase de idioma
extranjero es frecuente enfrentarse con situaciones de autocompasión del
estudiante, actitudes de impotencia, miedo a la actuación en el grupo y
ansiedad por obtener resultados rápidos y visibles.
I.1 Dificultades del aprendizaje en edad adulta.
Todo proceso educativo entraña un esfuerzo de cuyas condiciones podremos
sacar partido si somos capaces de proponer funcionamientos alternativos. Según
García Arretio (1986: 14; 1989) estas son algunas de las dificultades del
adulto en relación con el aprendizaje:
a) La perspectiva de alcanzar altas metas soñadas en la
adolescencia, se reduce. A veces tienen una exigencia meramente pragmática.
I.2 Una forma de aprender diferente.
Estas y otras dificultades que podríamos enumerar no implican que el
adulto esté incapacitado para aprender como las personas de menor edad, sino
que forzosamente sus formas de aprender son diferentes. Tigh (1983) afirma que
ello se debe a un distinto funcionamiento psicológico y al tipo de actividad
que realizan, lo cual repercute en sus formas de aprender y también en la
metodología didáctica que debemos emplear.
Estos son algunos de los condicionantes del aprendizaje de adultos que
nos encontramos con mayor frecuencia:
a) Forman
grupos heterogéneos en:
b) El papel
de estudiante es marginal o provisional.
c) El interés gira en torno al bienestar, el ascenso laboral o la
autoestima.
d) Los
objetivos son claros y concretos, elegidos y valorizados.
e) Los logros y éxitos serán deseados intensamente o con
ansiedad.
f) Existe
preocupación por el fracaso.
g) Posible
susceptibilidad e inseguridad ante las críticas.
h) A menudo
arrastra el peso de experiencias de aprendizaje frustrantes que le convencen de
que no es capaz de adquirir una lengua extranjera.
i)
Fuentes de conocimiento heterogéneas, a veces contradictorias.
j) Mayor concentración en clase, lo cual favorece el
aprovechamiento del tiempo en clase.
k) Posee mecanismos de compensación para superar las deficiencias
y los recursos de la experiencia.
l) Necesita alternancia y variabilidad, por su relativa capacidad
de un esfuerzo intelectual prolongado. II.
Aspectos específicos del proceso de adquisición de una lengua extranjera, L2.
El aprendizaje de la L2 puede resultar una pesadilla si el estudiante lee
el syllabus de cualquier manual o herramienta de trabajo orientada al adulto. Símbolos
fonéticos, ejercicios de repetición gramatical, vocabulario, verbos
irregulares, expresiones hechas, dictados ... todo ello mezclado con los manidos
tópicos de conversación: presentaciónes, saludos, teléfono, hotel, etc. No
es extraño que el estudiante de formación continua reaccione con perplejidad
ante la cantidad de tareas que se acumulan en estos materiales, y al mismo
tiempo muestre un cansancio anticipado ante la escasa originalidad del método,
que le recuerda sus anteriores intentos o fracasos de acercarse al
incomprensible inglés o alemán por ejemplo.
Es cierto que el aprendizaje de la L2 requiere una
considerable inversión de tiempo y esfuerzo que sólo se ve recompensado con la
constancia del trabajo diario; esta dificultad se enfrenta con la necesidad de
conseguir resultados inmediatos. Por otra parte, el alumno también debe ser
consciente de que inscribirse en un curso de lenguajes sectoriales, en los
cuales de desarrolle la aplicación de la L2 a campos como la economía, el
comercio o el turismo, exige una competencia notable en la lengua standard, lo
cual es muy poco habitual en grupos de trabajo heterogéneos. Por esta razón,
sea cual sea el nivel de especialización programado en el curso, en mi opinión
conviene resvisar los contenidos esenciales para mantener la comunicación y
ordenar los conocimientos previos del estudiante, por dos motivos:
1) en primer lugar para que él sepa lo que sabe, lo cual por lo general
es mucho más de lo que piensa. De
esta forma puede participar activamente en la planificación de los contenidos.
A menudo creemos haber olvidado el vocabulario sobre un tema o las expresiones
que ayudan a desarrollar una situación, sin embargo apenas nos proponen un
trozo de texto, oral o escrito, o un juego de palabras, somos capaces de
recordar lo que parecía perdido.
2) En segundo lugar para relacionar el curso presente con otras
experiencias y métodos de trabajo, de acuerdo con el concepto de educación
permanente al que nos referimos. Así se puede salvar una discontinuidad en el
proceso educativo, a la vez que se comparte información entre los miembros del
grupo, es decir, los contenidos provienen unas veces del profesor y otras de los
compañeros.
Esta tarea requiere un poco de paciencia cuando los participantes
proceden de niveles educativos dispares, pero la racionalizacón del proceso es
siempre valiosa para:
a) Desarrollar un plan personal de aprendizaje.
La experiencia demuestra que el aprendizaje es más efectivo cuanto más
claro tenga el individuo cual es el objetivo
perseguido y el lugar en el que se encuentra en la actualidad. El alumno
necesita especialmente al inicio del trabajo, una orientación para no perderse
ante la infinidad de ejercicios y habilidades que recogen los materiales
publicados. No le interesa aprender para hacer bien un test de evaluación o
para completar una página del libro, quiere saber cúal es la utilidad práctica
de ese esfuerzo y si puede aportarle algo para conseguir sus objetivos finales.
El estudio de una L2 requiere el desarrollo de lo que se denominan
"cuatro destrezas": la expresión oral, la expresión escrita, la
comprensión oral y la comprensión escrita. Es necesario mantener un equilibrio
entre ellas para obtener una competencia lingüística adecuada. Ahora bien, en
muchos casos, el alumno está familiarizado con la expresión y comprensión
escrita y se encuentra inseguro e incómodo en la expresión y comprensión
oral. Consciente de ello, a menudo él mismo se autocompadece por no haber
aprovechado mejor las oportunidades de estudio del pasado y en ocasiones el
argumento sirve de "cohartada" para mantener una actitud pasiva ante
las propuestas de actividad de práctica oral. Para compensar esta laguna
generalizada no son suficientes las unidades programadas en los materiales didácticos
de enseñanza de idiomas, puesto que en ellos se presupone un proceso de
aprendizaje paralelo y homogéneo. Así pues, el profesor debe encontrar un modo
de reforzar dichas destrezas casi sin que el alumno se dé cuenta, para vencer
su resistencia inicial y para no saturarlo con un esfuerzo demasiado prolongado
que podría tener un efecto contraproducente. Aquí entran en escena las
transferencias culturales y la interdisciplinariedad, ya que, según la
habilidad del docente, es posible poner en relación los intereses extralingüísticos
de los participantes y los puntos fuertes de su personalidad. III.
Algunas estrategias de aprendizaje de una L2.
Teniendo en consideración el proyecto de educación continua y las
características de sus destinatarios, creo que debemos adoptar una metodología
didáctica lo suficientemente flexible como para asumir todas las circunstancias
enumeradas. En mi opinión sería recomendable elaborar o adaptar los materiales
al perfil del grupo de estudiantes, según sus necesidades profesionales y
culturales. Los materiales usados en clase no sólo deben ser útiles y
atractivos para una determinada acción formativa, sino que además deben
soportar un exámen crítico por su parte para que sea posible intercambiarlos
en el futuro.
El multimétodo funcional tiene la ventaja de que mezcla hechos y
situaciones de comunicación dando oportunidades para la elección del
estudiante. Éste puede encargarse de parte de la tarea formativa del grupo, por
ejemplo proponiéndole un trabajo personalizado que constituya una futura guía
de consulta, es decir, una base para el uso contínuo de la L2; es el caso de
las prácticas de textos comerciales o la elaboración de dossiers, catálogos o
representación de situaciones relacionadas con su profesión.
Los alumnos, en la
medida de lo posible, deben ser ellos mismos, pero también han de desarrollar
cierta capacidad de improvisación, a través de ficciones, y de abstracción,
mediante discusiones impersonales. De este modo se puede desarrollar la
imaginación y la curiosidad por temas ajenos, lo cual enriquece la personalidad
y de paso sirve para ampliar vocabulario. Éste último merece un énfasis
especial, puesto que si somos capaces de organizar su adquisición y focalizar
su empleo variando las situaciones, habremos conseguido una ayuda en el proceso
de aprendizaje aún más valiosa que la gramática.
Otra estrategia de estudio consiste en la inclusión deliberada de
material muy difícil junto a otros adecuados al nivel de aprendizaje. Es
evidente que para desarrollar las capacidades orales debemos contar con
grabaciones y materiales auténticos. En la vida real, en la cual están
inmersos nuestros estudiantes, los hablantes nativos no separan lo fácil de lo
difícil, ni pronuncian pausadamente en consideración al hablante extranjero;
sería un error filtrar todo lo que el alumno no conoce porque crearíamos una
lengua artificial que defraudará al alumno en el futuro. Lo importante es
hacerle comprender al que se trata de situaciones normales en las que es
necesaria una comprensión parcial, suficiente para realizar la tarea propuesta.
Hay una serie de instrumentos de aprendizaje que han adquirido
connotaciones negativas debido al abuso de los mismo en el sistema educativo
tradicional, aunque todavía resultan muy útiles en la adquisición de la L2,
me refiero a la gramática, la memorización, los dictados y el uso de la lengua
materna en clase. Los estudiantes
adultos exigen las explicaciones gramaticales clásicas, frecuentemente
encuentran confusos los escasos cuadros gramaticales de los manuales y nada les
reconforta tanto como una buena batería de ejercicios de gramática en la
pizarra. En las encuestas que paso a mis alumnos generalmente la gramática está
colocada en segundo lugar, en una puntuación del 1 al 5, inmediatamente después
de la expresión oral. Ello se debe a que las nociones gramaticales son un
asidero lógico para el estudio individual de la lengua, de modo que pueden ir
proporcionándose en la medida en la que el grupo lo demande. También la
memorización es necesaria para la mayoría de los estudiantes, lo cual puede
proponerse como un juego, con canciones o como prueba entre pequeños grupos.
Los dictados mejoran tanto la comprensión oral como la corrección ortográfica
y ayudan a asentar conocimientos si el profesor usa los textos para actividades
libres de expresión. Por último, cuando todos los estudiantes comparten una
lengua madre, no está prohibido usarla en clase, ésta puede ayudar a hacer las
explicaciones más rápidas y precisas.
La dificultad de incluir en un curso de idioma extranjero materiales y
metodologías distintas consiste en coordinar las actividades. Creo que es
necesario un equilibrio entre variedad y regularidad, porque si existe demasiada
variedad los alumnos pierden sus propios objetivos y el esfuerzo realizado se
desaprovecha.
Con respecto a la evaluación, creo que será positiva siempre que el
alumno haya progresado con respecto a sus propios objetivos. Se debe transmitir
la idea de que cada individuo conseguirá un resultado distinto, puesto que la
valoración relativista considera el progreso unipersonal de los participantes.
Estas reflexiones son sólo un reflejo de la práctica diaria en la clase
de lengua, aunque como siempre la realidad enriquece y sorprende mucho más que
la teoría y nos enseña que la mejor estrategia de aprendizaje es escuchar y
recoger la planificación que los estudiantes proponen, porque en definitiva son
ellos los que diseñan y modelan el proyecto de formación continua. REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS. -
FAURE,E. y Otros (1980). Aprender a ser. Madrid,
Alianza/UNESCO. Trabajo
enviado por: Publicación enviada por Profesor José Luis Dell´Ordine Contactar mailto:dellordine@arnet.com.ar Código ISPN de la Publicación EplkkAFVAFBMjvyffH Publicado Sunday 18 de April de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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