Monografias | Shock cultural (S.C.)Shock cultural (S.C.)Resumen: A poco de llegar a algún lugar desconocido aunque atrayente, elegido con mucha dedicación pero sorprendente por su estructura y deseado específicamente, puede llegarnos a suceder y de hecho sucede un acontecimiento personal que se ha llegado a denominar “cultural shock”.(V)
A poco de llegar a algún lugar
desconocido aunque atrayente, elegido con mucha dedicación pero sorprendente
por su estructura y deseado específicamente, puede llegarnos a suceder y de
hecho sucede un acontecimiento personal que se ha llegado a denominar “cultural
shock”.
Esta situación original que
bien puede vivirse una o varias veces a acorde con nuestra persona y el destino
turístico al que accedemos, forma parte del inventario particular de cada
turista o también de cada grupo turístico.
Es también, posible, que haya personas que “no lo sufran”, porque de
esto se trata: el shock cultural se sufre de diversas maneras. Como
el mismo concepto indica, el shock cultural es una suerte de impacto y como tal
sorpresivo aunque relativamente previsible. Algunas
veces imposibles de prevenir, este shock puede evaluarse en grados que van de
una forma débil hasta una forma más violenta. Estas
últimas pueden a veces hacer fracasar todo el objetivo de un viaje. Objetivos
que en la mayoría de los casos tienen que ver con el placer. Placer que de
hecho se vincula con el tiempo del ocio. Ocio
que, en sus múltiples beneficios, produce las llamadas 3D. Descanso,
Diversión y Desarrollo de la Personalidad
Por supuesto que podrían excluirse aquí algunos destinos turísticos
como el negocio o de congresos.
Pero esto en forma relativa, ya que también en un viaje de negocios como
de congresos existe el placer de los logros obtenidos ya sean de orden comercial
o profesional. Como
observamos el “placer por vivir” puede adoptar diversas y distintas
manifestaciones.
Hemos señalado anteriormenteque, el shock cultural afecta en forma
diferente a cada persona, lo cual también depende del grado de madurarez psíquica,
fortaleza espiritual, nivel cultural, salud física y anhelo de felicidad que
cada ser humano posea.
Para poder definir mejor un shock cultural convendría acércanos a una
conceptualizacion de lo que entendemos por cultura.
En términos generales podemos señalar que aún antes de nuestro ingreso
al mundo humano tenemos alguna suerte de determinación cultural (por Ej. el
status de nuestra familia, lo que nuestros padres desean para nosotros, nuestro
hombre, la cultura determinante en esos tiempos, etc.)
Si consideramos al hombre como un ser universalmente integrado en niveles
físicos-químicos, biológicos, psicológicos, sociales y espirituales y lo
ubicamos dentro de un contexto cultural diferente, observemos también como la
cultura, al mismo tiempo que lo contiene, lo modifica y “obliga” a actuar a
acorde con sus leyes, reglas y patrones imperantes.
Los paradigmas culturales actúan de forma altamente coercitiva a
respecto de la genérica naturaleza humana.
La mayoría de las veces el nuevo paradigma sigue conservando el “sello
anterior”, pero incluyendo nuevas técnicas y modos de vida.
Los vertiginosos cambios en la tecnología actual, han producido, al
mismo tiempo que un avance en los modos de comunicación, un cierto aislamiento
de la comunión interpersonal más profunda.
Nuevas realidades virtuales (que también son humanas por cuanto el
hombre las produjo), han desplazado en algunas oportunidades a las clásicas
relaciones humanas, en las que el centro es la persona.
Si
todo este avance tecnológico fuera acompañado de filosofías contenedoras,
posiblemente el impacto que las mismas producen en nuestro psiquismo hubiera
sido menor y menos perjudicial.
Al mismo tiempo y, por efecto de estos prodigios tecnológicos nuestra
concepción y vivencia del tiempo ha sido modificadas.
El tiempo también entra dentro del “shock cultural”. Ya sea por los
viajes en avión “en contra” o “hacia atrás” o “hacia delante”,
cuando cambiamos de latitudes, como la simultaneidad de información y
comunicación de datos de “otros espacios-tiempo”;nuestra concepción tanto
ordinaria como convencional y vivencial del tiempo es novedosa y sobre todo
alterada.
Estudiando al hombre como una estructura integrada y considerándolo único
y singular en medio de las diferencias universales y al mismo tiempo semejante a
nuestros congeneres, responderemos al shock cultural de acuerdo con nuestro
bagaje histórico personal.
Por lo tanto encontraremos en esta “colisión” respuesta particulares
diferentes y/o parecidas.
En este sentido y siguiendo criterios psicosociales, observamos dos
grandes tipos de repuestas: 1-
las físico-químico biológicas y 2-
las psicosociales propiamente dichas. Ambas
conforman lo que denominamos un “síndrome personal”. Puede
definirse al “síndrome”, en este caso, como un conjunto de signos y síntomas
que, adquiriendo la forma de respuesta desorganizada, modifica la habitual
conducta de las personas. Entre
las primeras encontramos: _
reactivación de enfermedades anteriores o de síntomas _
dolores de cabeza _
mareos _
fiebres intermitentes _
diarreas _
constipación _
vómitos _
alergias diversas _
dermatitis _
“rash” Entre
las segundas se hallarán: _
fatiga psíquica _
pérdida de memoria inmediata _
desorientación temperó-espacial _
desconcierto _
irritación social _
molestias o mal humor de origen desconocido _
ansiedades inmotivadas
_ angustias
_ fobias
_ pánicos
Pueden darse y de hecho se dan, combinaciones de ambos tipos de
repuestas.
Todo esto dependerá tanto de factores personales como de la influencia
del medio sobre el “imaginario social”, o bien de las mismas viscisitudes
del viaje.
Es posible que diferentes pueblos acusen al impacto del shock cultural de
maneras diversas, de acuerdo a sus diferentes factores psicosociales.
El “shock cultural”, puede durar poco o mucho tiempo dependiendo de
la persona, del grupo, del medio nuevo, el impacto de culturas altamente
diferenciadas por sus costumbres, gastronomía, arquitectura, religiones, etc..
Ahora bien, podemos decir que excite diferentes tiempos para el shock
cultural el que se va conformando en forma paulatina y encadenada.
Es
previo al viaje e incluye: -
nerviosismo generalizado -
mal humor -
ansiedad -
alguna diarrea -
dolor de cabeza -
relación alterada con el medio -
Fantasías casta tróficas. II
– Segundo
tiempo
Durante el viaje: -
el temor al movimiento -
el temor al viaje en sí -
medidas de autoprotección como rezar -
malestares personales inmotivados -
imposibilidad de permanecer sentado -
la ansiedad por la llegada -
la ansiedad oral (típica de comer la “maravillosa comida del avión”) -
tomar pastillas o alcohol -
al finalizar el viaje: la recepción en la Aduana del nuevo país. III
– Tercer tiempo
El
shock cultural propiamente dicho es causado por la “sorpresa vivencia e
intelectual” del encuentro con lo anhelado, con aquello que constituye el
objeto de nuestro deseo. La fantasía hecha realidad. Aquí el impacto se
produce entre el mundo interno del viajero y el mundo externo. IV
– Cuarto
tiempo
El a posteriori: el malestar de haber llegado al país de origen junto al
apaciguamiento que produce lo ya conocido (el típico “bife de chorizo”).
La alegría de poder viajar es teñida en algunas oportunidades por un
cierto sentimiento de culpa que la misma “felicidad” produce en algunas
personas. Son especialmente aquellas estructuraciones estudiadas que responden
al concepto de “los que fracasan al triunfar”, aquellas personas que no
pueden, por un déficit en la estructura de su personalidad, sostener y contener
el éxito y la alegría de una acción integrada.
Cabe señalar que no a todos los pasajeros del placer les sucede lo
mismo, ya que si algún
agente de Turismo tuviera la impropia idea de manifestarle a su cliente “mire
todo esto podría llegar a sucederle”, creo que o bien, serían muy pocos las
personas que se arriesguen a tamaña desproporción entre viaje y felicidad o
solo viajarían aquellos para quienes los viajes no solo signifiquen un desafio
profundo sino que alcanzados por la natu- raleza
intuitiva del Hombre y su íntimo deseo de conocer el Mundo que habita, se
arriesguen en una de las empresas más saludables en el orden de la Vida
terrenal. JORGE
GARZARELLI – ph.D. Buenos
Aires – Argentina E-mail:
george@sinectis.com.ar Material
perteneciente al libro “Psicosociología del Turismo” Edit. Universidad –
2000 y
basado en una investigación de tres años dentro de la Cátedra de la que el
Dr. Garzarelli
es titular en la Escuela de Turismo – Facultad de Historia y Letras - USAL Publicación enviada por Jorge G.Garzarelli Ph.D. Contactar mailto:george@sinectis.com.ar Código ISPN de la Publicación EplkpZkAZuAzUTpKWf Publicado Thursday 15 de April de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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