Monografias | Estado del hierro y desarrollo psicomotriz y conductual en niñosEstado del hierro y desarrollo psicomotriz y conductual en niñosResumen: A pesar de que el hierro es el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre y está contenido en la mayoría de losalimentos, se estima que 15% de la población mundial sufre anemia por deficiencia de hierro y 30% posee deficiencia dehierro sin anemia. Las causas de esa elevada frecuencia son principalmente deficiencias en la ingesta o absorción delhierro o elevadas pérdidas. El hierro en los alimentos es de 2 tipos: hemínico y no hemínico. La ingesta de apropiadascantidades de alimentos con hierro hemínico o de alimentos fortificados con hierro previene la deficiencia. A pesar de
que el hierro es el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre y está
contenido en la mayoría de los alimentos, se estima que 15% de la población
mundial sufre anemia por deficiencia de hierro y 30% posee deficiencia de hierro
sin anemia. Las causas de esa elevada frecuencia son principalmente deficiencias
en la ingesta o absorción del hierro o elevadas pérdidas. El hierro en los
alimentos es de 2 tipos: hemínico y no hemínico. La ingesta de apropiadas
cantidades de alimentos con hierro hemínico o de alimentos fortificados con
hierro previene la deficiencia. Las manifestaciones clínicas de la deficiencia de hierro varían
dependiendo de la duración y la magnitud, desde discreta apatía o falta de
interés por los juegos o irritabilidad, hasta palidez marcada de mucosas y
tegumentos con hipoxia tisular e insuficiencia cardiaca, taquicardia y
hepatomegalia. Se ha advertido desde hace 20 años que la deficiencia de hierro
determina repercusión en el desarrollo infantil. Estudios recientes
prueban que la anemia en los primeros meses de la vida causa déficit motor y
mental según puntajes de diversos métodos de evaluación validados, los cuales
persisten a largo plazo en los niños,
aunque se corrija la deficiencia de hierro y se controlen los estudios por nivel
de educación de la madre, estado social, peso al nacer y coeficiente
intelectual de los padres. Se plantea por ello actualmente que la deficiencia de
hierro durante los primeros meses o años de la vida puede causas daño neurológico
permanente. En México
programas gubernamentales y la industria alimentaria efectúan diversos
esfuerzos para el control de la deficiencia de hierro, sin embargo
insuficientes. Debido a que la deficiencia de hierro en los primeros 2 años de
la vida determina lesión neurológica irreversible, la vigilancia y control del
estado del hierro del organismo en mujeres gestantes y en los niños menores de
2 años debe constituirse en una prioridad impostergable de salud en México y
otros países con condiciones similares. Anemia; hierro; desarrollo
psicomotriz; niños. A pesar de
que el hierro es el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre y está
contenido en la mayoría de los alimentos, se ha determinado que 15% de la
población mundial sufre anemia por deficiencia de hierro y 30% posee
deficiencia de hierro sin anemia. Las causas de esa elevada frecuencia son: una
absorción intestinal limitada del hierro, la escasa disponibilidad del elemento
en los vegetales y a pérdidas por diversas condiciones de los individuos. Solicitud
de sobretiros: Dra.
Irene Maulén Radován, Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur,
3700-C, Col Cuicuilco. Deleg. Coyoacán, C P 04530. México, D F. México Fecha
de recepción:
18-09-2000 Fecha
de aprobación:
21-09-2000 Las pérdidas
normales de hierro ocurren por la descamación de las células de la piel y el
intestino y en sangrados menores. Además existen períodos normales en donde
las necesidades del elemento son mayores, como durante el embarazo y el
crecimiento rápido que se presenta en la infancia y adolescencia. Las mujeres
pierden diariamente 2 mg de hierro, los hombres 1 mg y los niños 0.8 mg. Los
aportes recomendados son de 20 mg/día para las mujeres y de 15 mg/día para los
hombres, es decir muy superiores a las pérdidas diarias, lo cual está
determinado por la consideración de la biodisponibilidad del elemento. Pérdidas
anormales ocurren durante diversas enfermedades, en hemorragias y en infecciones
parasitarias en intestino o malaria. Bol Med
Hosp Infant Mex Existen dos tipos de hierro en los alimentos, el hierro hemínico
y no hemínico. El hierro hemínico proviene de la mioglobina y hemoglobina de
los alimentos de origen animal, el cual en su absorción se transfiere en forma
intacta al enterocito de la pared intestinal y es allí donde se libera el
hierro. Alrededor de 20 a 25% del hierro hemínico se absorbe inde- pendientemente
del nivel de hierro del organismo y sin sufrir modificación relacionada por
otros elementos de la dieta. El hierro no hemínico se encuentra en los
vegetales y tejidos de alimentos animales, su absorción depende de la cantidad
de hierro del organismo y es afectado por factores dietéticos inhibidores como
los fitatos y taninos o facilitadores como la vitamina C; el porcentaje de
absorción fluctúa de 1 a 8% de la cantidad consumida. Oski y Honig en 19781
mostraron que la deficiencia de hierro en la infancia produce deficiencias en la
conducta y posteriormente Lozoff y col. 2 demostraron su relación con
deficiencias psicomotoras, psicosociales y cognitivas, especialmente la
capacidad de atención. Walter 3 en 1992 mostró que el coeficiente intelectual
y puntuación de habilidades motoras era inferior en los niños anémicos,
incluso cuando la anemia tuviera una duración tan breve como tres meses. El
tratamiento de la deficiencia de hierro corrige la anemia y los déficit
mentales; sin embargo, otros estudios han mostrado que cuando ocurre en períodos
críticos el daño es irreversible. Impacto
global de la enfermedad La
deficiencia de hierro es la enfermedad carencial que registra las mayores tasas
de prevalencia en el mundo. 4 Si bien
suele ser más frecuente en los países en vías de desarrollo,
ocurre también en amplios grupos de población de las naciones
industrializadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en 1985 que
aproximadamente 390 millones de niños menores de 12 años padecían anemia por
deficiencia de hierro (ADF) en los países con escaso desarrollo
tecnológico, mientras que en las naciones industrializadas había 20 millones
de niños afectados. 5 Actualmente
se sabe que 15% de la población mundial sufre ADF y 30% posee deficiencia de
este elemento. En México, la disparidad en los criterios y procedimientos diagnósticos
para la deficiencia de hierro ha dado lugar a estadísticas diferentes de tasas
de prevalencia. Por ejemplo, Balam y Chávez 6 encontraron una frecuencia de ADF
en escolares del medio rural del altiplano mexicano y en radicados en las
regiones costeñas en 6 y 7% respectivamente, mientras que Rivera y Ruíz 7 en
Durango reportaron prevalencia de 16%. En ambos estudios la definición de
anemia fue una hemoglobina (Hb) mayor de 12 g/dL. Otro estudio en áreas rurales
de Yucatán informó una prevalencia de ADF en 9% de los niños. Manifestaciones
clínicas de la deficiencia de hierro Manifestaciones
generales La
deficiencia de hierro se clasifica en tres estadios 8 desde el
punto de vista de la progresión de la gravedad de los síntomas. El primer
estadio se refiere a una disminución en las reservas sin efecto sobre el hierro
corporal esencial; existen niveles bajos de ferritina y por lo general no tiene
ninguna repercusión clínica. Si el problema persiste, la enfermedad progresa
al estadio dos, el cual ocurre cuando la cantidad de hierro disponible para la médula
ósea y para las funciones bioquímicas y tisulares normales es insuficiente.
Las manifestaciones en este estadio son inespecíficas con síntomas como;
fatiga, debilidad, somnolencia excesiva, irritabilidad, palpitaciones y
parestesias, acompañadas de palidez paulatina de la piel y mucosas, síntomas
que generalmente pasan desapercibidas por la madre.9,10 Si la
deficiencia persiste se avanza al estadio tres en el cual las alteraciones enzimáticas
secundarias a la deficiencia de hierro producen atrofia de las papilas
linguales, coiloniquia, disfagia, pica, atrofia de la mucosa gástrica, edema de
extremidades, retardo del crecimiento corporal, taquicardia, soplos cardiacos-
hepatoesplenomegalia, alteraciones diversas del sistema inmune y déficit neurológico
diverso. 11 .14 Manifestaciones
neurológicas e impacto de la suplementación con hierro sobre el desarrollo
neurológico y psicomotriz. Desde 1960
el Dr. Joaquín Cravioto señalo los efectos de la desnutrición infantil sobre
el desarrollo cognitivo. En 1978 Oski y Honig
1 informan en un estudio en 24 pacientes de 9 a 26 meses con anemia por
deficiencia de hierro seleccionados mediante muestreo aleatorio; el efecto de la
terapéutica col hierro intramuscular o placebo con la hipótesis de que la
deficiencia de hierro se asociaba con alteraciones neuróconductuales. Mediante
mediciones dineurodesarrollo y de la conducta de los niños antes y después de
la terapéutica, se observó que los niños tratados con hierro obtuvieron una
ganancia prome- dio de 13.6 puntos en la escala, se mostraron más alertas y
demostraron mejoría en las pruebas de coordinación motora fina y gruesa. 15 Estado
del hierro y desarrollo psicomotriz
y conductual en niños
Vol. 57, diciembre 2000 709 Posterior
a este estudio, se han publicado varios otros sobre el impacto negativo de la
deficiencia de hierro sobre el desarrollo psicomotriz
y la función cognitiva. En 1981 Delinard y col. 10 estudiaron el efecto de la
deficiencia de hierro sobre el desarrollo
cognitivo en 212 niños de 11 a 13 meses de edad, con hematócrito menor de 34%,
los cuales fueron divididos en tres grupos, dependiendo de su nivel de ferritina
sérica: 1) Niños con ferritina sérica igual o menor a 9 ng/mL. 2) Niños con
ferritina sérica entre 10-19 ng/mL y 3) Niños con ferritina sérica igual o
mayor de 20 ng/mL. Las escalas de evaluación
de áreas sensoriales fueron significativamente diferente entre los grupos. En
1983, Walter y col. 11 en Chile y en 1987 Lozzof y Brittenham 15 en Costa Rica,
realizaron investigaciones en niños de bajo nivel socioeconómico, que
permitieron el análisis de la relación entre la deficiencia de hierro y el
neurodesarrollo durante la infancia. El estudio de Walter 16 formó parte de una
investigación de campo sobre fortificación de los alimentos y en él se incluyó
una cohorte de niños sanos, de tres meses de edad, atendidos en una clínica en
Santiago de Chile. Los niños destetados recibieron en forma aleatoria leche
fortificada con hierro o sin fortificar y los niños alimentados al seno materno
fueron asignados aleatoriamente a recibir cereal fortificado con hierro o cereal
sin fortificación. Se colectó información sobre variables antropométricas,
dietéticas, morbilidad y entorno social. Se efectuaron determinaciones hematológicas
a los 9 y 12 meses de edad para determinar Hb, volumen corpuscular medio y
niveles de protoporfirina. Se efectuó evaluación de los niños mediante la
escala de Bayley antes de la suplementación y al final de la nusma. Los
pacientes se clasificaron en tres grupos de acuerdo a su nivel de Hb. Grupo
control aquellos con Hb. mayor de 11 g/dL y sin deficiencia de hierro, grupo de
pacientes anémicos con deficiencia de hierro y grupo de pacientes sin anemia y
con deficiencia de hierro. Al inicio del estudio el puntaje de la escala motora
fue más baja en los pacientes anémicos en comparación al grupo control y al
grupo deficiente de hierro sin anemia. La puntuación de la escala mental en los
infantes anémicos estuvo dentro de límites normales, aunque 6 a 7 puntos
inferior al grupo control y a los deficientes de hierro sin anemia: 96.4 + 8.11,
103.4 + 9.0 y 102.1 + 9.8 (P=0.0001). Al final del estudio los niños anémicos
tuvieron de 9-11 puntos abajo en la escala motora comparados al resto de los
grupos: 90 + 12.5, 98.7 + 11.3 101.2 + 11.5 (P= 0.0001). No se observaron
diferencias entre el grupo control y el grupo deficiente de hierro sin anemia.
Se relacionó la gravedad de la anemia con los puntajes psicomotores bajos
(PDI). Pacientes con anemia grave (Hb <10 g/dL) tuvieron MDI y PDI inferiores
a aquellos con anemia leve (Hb> 10 g/dL). La anemia prolongada mostró el
deterioro de la puntuación psicomotriz, ya
que niños que estuvieron anémicos a los 9 y 12 meses con Hb menor de 10.5
g/dL, presentaron puntuaciones en MDI más bajas que los infantes anémicos a
los 12 meses pero que no estaban anémicos a los nueve meses: 94.1 + 4.1 VS 99.4
+- 10 (P>0.05). Resultados similares se encontraron en PDI: 86.0 + 11.3 VS
93.7 + 13.6 (P>0.05) (Figs. 1 y 2). Dado que la cronicidad y la gravedad son
factores importantes a considerar en cualquier análisis de anemia por
deficiencia de hierro y desarrollo infantil,
en el mismo estudio de Walter y col. 16 a1 término de la fase de suplementación,
los niños se asignaron aleatoriamente a recibir por diez días hierro o
placebo. Se observó mejoría en los puntajes MDI y PDI en todos los grupos
independientemente del tratamiento con hierro o placebo. Finalmente se les
administró durante 75 días sulfato ferroso en dosis de 3 a 5 mg/kg/día, sin
observarse mejoría en la escala motora y verbal a los 15 meses de edad. Todos
los grupos presentaron pequeñas variaciones en MDI y PDI independientemente del
puntaje observado a los 12 meses. 710 Sólo 13
de 39 infantes anémicos alcan- zaron corrección completa de su estado del
hierro. El análisis de este subgrupo no demostró mejoría en los índices de desarrollo,
y los puntajes continuaron siendo inferiores en comparación al grupo control y
al grupo deficiente de hierro sin anemia. El análisis de las puntuaciones de
Bayley para identificar las destrezas específicas y en donde existen fallas
frecuentes, mostró en el área motora puntuaciones relacionadas a balance y
marcha independiente con diferencias. En la escala mental, el lenguaje fue el área
más afectada. El componente conductual de la escala sugiere que los niños anémicos
respondieron menos a situaciones de preguntas, tuvieron menos atención y
estaban menos activos. El análisis multivariado de MDI y PDI como variables
dependientes y niveles de Hb, entorno social y crecimiento como independientes,
demostró que la Hb y el crecimiento, son variables significativas dentro del
modelo. 11 En 1986
Lozoff y Brittenham 14 en Costa Rica, efectuaron un estudio aleatorizado a doble
ciego en 191 niños
entre 12 y 23 meses de edad. Se dividió la población en seis grupos, de
acuerdo al estadio del hierro: 34 moderadamente anémicos (Hb> 10 g/dL), 18
con anemia leve (Hb 10.1-10.5 g/dL), 45 con deficiencia de hierro y niveles
intermedios de Hb, 21 con deficiencia de hierro sin anemia, 38 no anémicos pero
depletados de hierro y 35 suficientes de hierro. Los puntajes psicomotores
fueron evaluados mediante la escala CAT-CLAMS. El grupo de niños moderada- mente anémicos,
demostró resultados normales, aun- que con puntajes inferiores a los de niños
con niveles más altos de Hb. El puntaje MDI fue ocho punto. más bajo y el PDI
12 más bajo. Los niños con anemia leve demostraron escala motora baja con
escala mental normal. Al comparar el grupo total de anemicos (Hb <11.0 g/dL)
con aquellos sin anemia, el PDI fue 10 puntos inferior. Los niños
anémicos continuaron con puntajes bajos aún después de tres meses de
suplementación En los niños anémicos en quienes la deficiencia fue totalmente
corregida para el final del tratamiento, existió mejoría del puntaje en PDI en
un promedio de 10 puntos y alcanzaron el mismo puntaje de 1os no anémicos. Las
diferencias en el puntaje mental también desapareció con reducción en el MDI
para el grupo no anémico. En 1989
Walter' 6 en otro estudio prospectivo de cohortes, en 196 lactantes de 1 a 15
meses, a quienes dividió en niños anémicos con deficiencia de hierro,
deficientes de hierro sin anemia y niños sanos evaluó el neurodesarrollo
mediante la escala CAT-CLAMS. Se demostró
que los valores más bajos de desarrollo
estaban entre los niños anémicos con deficiencia de hierro en comparación con
los otros grupos. En la escala de desarrollo
mental los puntajes fueron: 96.4+ 1.3 en el grupo de anémicos con deficiencia
de hierro, de 102.1 + 1.8 en el grupo deficiente de hierro sin anemia y 103.4 +
0.8 en niños sanos (P<0.0001). En la escala de desarrollo
psicomotor se encontraron puntajes de: 90 + 2 en niños anémicos con
deficiencia de hierro, 98 + 1 en niños deficientes de hierro sin anemia y 101.2
+ 2.1 en niños sanos (P<0.0001). 17 En 1993
Idjradinata y Pollit condujeron en Indonesia, un estudio aleatorizado, doble
ciego en niños de 13 a 18 meses, estratificado en tres grupos 50 anémicos y
deficientes de hierro, 29 deficientes de hierro no anémicos y 47 no anémicos
ni deficientes en hierro. Los niños de los tres grupos fueron asignados
aleatoriamente a recibir suplementación con hierro o placebo por cuatro meses.
Los resultados de la evaluación de la escala de Bayley mostraron que los
infantes anémicos tuvieron MDI 12 a 14 puntos más bajos y PDI 14 a 17 puntos
abajo que los otros grupos. No se encontraron diferencias entre el grupo
deficiente de hierro sin anemia y el grupo normal. Al término de los cuatro
meses del estudio el grupo anémico que recibió la suplementación hierro tuvo
incremento Estado
del hierro y desarrollo psicomotriz
y conductual en niños
Vol. 57, diciembre 2000 711 importante en la escala mental (+19 puntos) y motora
(+23 puntos) en comparación con el resto de los niños. En 1991
Lozoff y col. 2 en un estudio de seguimiento en 163 niños realizado en Costa
Rica, reportan, usando la escala de evaluación de neurodesarrollo Woodcock-
Johnson, puntajes menores en niños anémicos (448.6 + 9.7) en comparación con
los puntajes de niños no anémicos (492.9 + 9.2> (P< 0.01). 2 En 1994
Moffatt y col. 18 en Canadá efectuaron un ensayo clínico controlado,
aleatorizado, doble ciego con el objetivo de determinar la eficacia de la
fortificación con hierro de la leche, para prevenir retardos en el
neurodesarrollo. Se incluyeron 283 lactantes de 1 a 60 días de vida, los cuales
recibieron leche fortificada con 12.8 mg~ de hierro VS fórmula regular
(1.1 mg/L de hierro). Se observó reducción significativa de la deficiencia de
hierro y mejores coeficientes de desarrollo
psicomotor entre el grupo que se aumentó con fórmula fortificada. En 1996
fueron presentados los resultados preliminares de un ensayo clínico controlado
aleatorizado, iniciado en 1992 por Lozoff y col. 19 en niños de seis meses de
edad, quienes cumplieron los siguientes criterios de inclusión: Hb mayor de
10.5 g/dL nacidos de embarazos a término, con peso al nacimiento mayor de 3 kg,
sin antecedentes de fototerapia por ictericia neonatal y sin enfermedad aguda o
crónica. Los pacientes recibieron suplementación con hierro o placebo hasta
los 12 meses de edad. Se efectuó evaluación del neurodesarrollo mediante la
escala CAT-CLAMS así como perfil hematológico completo al inicio y al final
del estudio. Los resultados preliminares en 675 niños suplementados y 319 no
su- plementados mostraron que los niños que recibieron hierro tuvieron menor
prevalencia de anemia y menos deficiencia de hierro, no observándose diferencia
en las áreas psicomotoras o mentales de la escala de neurodesarrollo (Figs. 3 y
4). Un estudio
efectuado por Bruner y col. 20 evaluó el impacto de la suplementación con
hierro en escolares norteamericanas deficientes de hierro, sobre la función
cognitiva. Se mostró que el grupo suplementado tuvo mejor rendimiento en
pruebas de aprendizaje verbal y memoria, y mejoría de las mediciones hematológicas
en comparación al grupo control. Sin embargo, en los estudios referidos
anteriormente se ha evaluado la relación entre la deficiencia de hierro y
alteraciones del neurodesarrollo mediante escalas
clínicas, comparando el desarrollo del
infante con las tendencias normales, como el tiempo normal para lograr ciertas
habilidades mentales, sociales y de lenguaje, sin que se evalúe la eficacia en
el uso de procesos mentales, ni sean capaces de proveer bases para juzgar la
relevancia de un retardo menor desde una perspectiva de desarrollo.
Tampoco los estudios referidos evaluaron niveles de predicción de los alcances
para infantes que exhiben logros dentro del límite normal. Aún más, las
interpretaciones son altamente dependientes del evaluador. Por ello se inició
recientemente un abordaje diferente y de acuerdo a antecedentes de tipo
experimental y clínico de Tucker y col. 21 y Sun y col. 22,23 y Li y col. 24 En la
unidad de neurofisiología del desarrollo de
INTA en la Universidad de Chile, Roncagliolo y col. 25 iniciaron la evaluación
de las señales neurofisiológicas durante el ciclo sueño-vigilia y estudios de
potenciales evocados auditivos de infantes deficientes de hierro en comparación
con niños sanos. Estudiaron niños de seis meses de edad, y 26 normales,
observando que el tiempo de conducción central, es decir, el tiempo de la
propagación del estímulo desde el nervio acústico al lemnisco lateral, o de
la aparición de la onda I a la onda V, fue mayor en los infantes con ADF y hubo
diferencias más pronunciadas a lo largo del seguimiento longitudinal de los niños
a los 12 y 18 meses de edad, a pesar de habérseles proporcionado terapéutica
efectiva con hierro. Las diferencias en las latencias, las diferencias en los
efectos de los componentes tardíos de la respuesta de los potenciales (onda III
y IV) y el mayor tiempo de conducción central, sugiere alteraciones en la
mielinización, como una posible explicación de estos resultados, en
concordancia a resultados en trabajos de laboratorio recientes. Impacto
de la suplementación con hierro sobre el crecimiento físico Se ha
demostrado que las deficiencias nutricionales de hierro, zinc y ácido fólico
pueden afectar el desarrollo físico, mental y neuroconductual del niño en
todos los estadios del crecimiento 25,27 En 1988
Chwang y col. 28 evaluaron el efecto de la suplementación con hierro sobre los
niveles de hierro sérico y el crecimiento fisico en 119 escolares en Indonesia.
Los ni-ños fueron clasificados en anémicos y no anémicos y aleatoriamente
asignados a recibir 10 mg de sulfato ferroso/kg/día vs. placebo por 12
semanas. El perfil hematológico, la velocidad de crecimiento y el nivel de
morbilidad fue mejor en el grupo suplementado. En 1993 Morais y col. 29
evaluaron el efecto de la terapia con hierro sobre el peso y la talla en 65 niños
con edad promedio de 32 meses. Se asignó recibir 4-5 mg/kg/día de hierro
elemental como sulfato ferroso Vs complejo polimaltosado férrico por
ocho semanas. Se observó mejoría significativa de Z peso/edad y Z peso/talla
así como reducción considerable en el número de niños con valores
inadecuados de Z peso/ edad y Z peso/talla. En México
existe información parcial de deficiencia de micronutrimentos y hierro, aquélla
disponible permite establecer: Las más relevantes deficiencias de
micronutrimentos y vitaminas en México son la deficiencia de hierro y vitamina
A y de consumo señalan que existe consumo inadecuado de vitamina C. Otras
deficiencias probables son de rivoflavina, vitamina B-6 y vitamina B-12. La
deficiencia de hierro en México, determinada por disminución de la Hb ocurre
del 10 al 70% de la población. El grupo más estudiado es el de mujeril
gestantes, un estudio detectó anemia por deficiencia de hierro entre 17 a 23%
de las gestantes y 13% tuvieron además deficiencia de ácido fólico y entre
aquellas en que existió muerte del recién nacido la prevalencia de anemia fue
de 50%. Otro estudio en una área suburbana de la Ciudad de México informó de
anemia en gestantes en 59%. Otro estudio en áreas rurales de Yucatán informó
prevalencia de anemia en 9% de niños varones y 9.5% de las niñas, aunque los
puntos de corte para la definición de anemia fueron bajos. Otros estudios
informan en niños menores de tres años en la Ciudad de México 33% de anemia,
en Durango 49% de deficiencia de hierro y en Yucatán 75% 30 La
suplementación de hierro empleando fumarato ferroso en grupos seleccionados han
mostrado resultados muy alentadores. Rosado y col. 31 en 219 niños encontraron
que se presentó anemia en 72%, efectuaron suplementación con 20 mg/día du-
rante un año a 109 de ellos. En la evaluación final desapareció totalmente la
deficiencia de hierro en los niños que recibieron éste, en tanto en el grupo
control 24% persistieron anémicos. PSYCHOMOTOR,
CONDUCTUAL DEVELOPMENT, AND IRON STATUS IN CHILDREN
Although
iron one of the most common elements in earth, and is present in most foods, 15%
of the world population
surffered Iron-deficiency, and 30% present iron deficiency without anemia. Main
causes of the high frequency of iron deficiency are low ingest of
foods containing haem-iron, limited intestinal absorption of iron,
increase of requirements of iron during pregnancy and childhood or chronic
losses in bleedings. The prevention of iron deficiency must
include the intake of appropiated amount of bioavailability iron containing
foods.
The
clinical manifestations of iron deficiency in infancy varies according the
mafnitude an the long term of the deficiency. No clinical evidences are seen during
first stage, irrutability, anorexia, pallor are symptoms when moderate
anemia is present. Severe anemia causes tachycardia, cardiac dilatation,
hepatomegaly and spleen enlarged. Since more than 20 years has
been preventing of the impact of iron deficiency on neurologic and intellectual
function Resent studies have indicated Estado
del hierro y desarrollo psicomotriz
y conductual en niños
Vol. 57, diciembre 2000 713 that severe anemia during first months of the
life affects mental and motor development. The children that suffered
iron anemia deficiency have long term lower motor and cognitive score of
different specifies and validated scales for measurement of
intellectual or motor skills when compared with non anemic groups. Therefore
has been postulated that iron deficiency in the first 2 years of fe cause
permanent neurologic damage. The
control of iron deficiency during pregnancy and infancy should be aprincipal
health program in Mexico and other similar countries. Iron; psychomotor
development; mental development; children. Referencias
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Irene MauIén-Radován, MC. Pedro Gutiérrez-Castrellon
Instituto
Nacional de Pediatría, México, D.F, México. Publicación enviada por Dra. Irene MauIén-Radován, MC. Pedro Gutiérrez-Castrellon Contactar http://www.fondonestlenutricion.org.mx/publicaciones/revistas/bmhim/dic2000/maulen.pdf Código ISPN de la Publicación EplpukyklZnAnXWXol Publicado Saturday 27 de March de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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