Monografias | Anhidrido dadivoso: gas inerte que se produce en UruguayAnhidrido dadivoso: gas inerte que se produce en UruguayResumen: Hay gases como el anhídrido carbónico que tienen una gran importancia para plantas y animales, y en particular para el hombre. Gases como el anhídrido carbónico son parte importante del sistema que genera las condiciones para que los seres vivos respiremos, formando una compleja cadena de sustentación de la vida en el planeta.
Hay gases como el anhídrido carbónico que tienen una gran importancia
para plantas y animales, y en particular para el hombre. Gases como el anhídrido
carbónico son parte importante del sistema que genera las condiciones para que
los seres vivos respiremos, formando una compleja cadena de sustentación de la
vida en el planeta. La naturaleza ha sido lo suficientemente sabia como para
lograr equilibrios que hacen posible que las plantas y los animales se
complementen admirablemente para que todo ocurra naturalmente y nosotros los
seres humanos lo aprovechemos.
Se ha desarrollado pacientemente una especie de sabiduría natural que en
realidad ha sido el producto de la evolución del planeta mediante procesos de
selección natural durante millones de años. Una evolución que ha generado
complejos engranajes ecológicos que operan para darle a cada integrante de la
cadena de la vida lo que necesita mientras cada ser vivo ocupando
individualmente su lugar de la cadena – y simplemente viviendo - genera lo que
los siguientes integrantes requieren, hasta completar el ciclo de la vida.
Lamentablemente los seres humanos no siempre logramos prolongar esa
especie de sabiduría natural producto de la evolución, porque construimos
cadenas diferentes en las que – para bien o para mal – aplicamos nuestros
sentimientos y nuestra razón para generar sistemas sociales en los que las
cadenas que armamos no parecen funcionar con tanta fluidez. Toneladas de tinta y
no menos hectolitros de sangre hemos gastado durante siglos para mostrar que una
forma de establecer esas relaciones es mejor que la otra. Ese debate no será
esclarecido hasta el final de los tiempos.
Sin embargo sería bueno – más allá de las grandes utopías y las
realidades construidas a partir de ellas – poder sacar en limpio algunas cosas
que hacen al equilibrio en los sistemas, para que permanezcan estables, aún
cambiando. Si a cualquier sistema
individualmente o colectivamente le quitamos algo y no agregamos nada,
fatalmente se achica. Si quitamos mucho se achica más rápido, si quitamos
menos, con más lentitud. Y eso
pasa en los sistemas naturales y en los sistemas sociales. Si lo analizamos
desapasionadamente parecería que el argumento es sólido.
Sin embargo, cuando estamos metidos dentro de un sistema social, es difícil
verlo todo. Cada uno ve un pedazo de la realidad y entonces se dificulta
enormemente comprender como funcionamos. Cada parte puede sentir que aporta más
de lo que recibe. Y puede ser una percepción equivocada o una valoración
acertada de la realidad. Cada vez que se crea una necesidad y se requiere algo
para satisfacerla, se genera una tensión. Una tensión que a veces se hace muy
fuerte cuando hay sistemáticamente más pedidos reclamados que
necesidades cubiertas.
Hay una torta con ofertas y muchos comensales demandando.
Esto marca los equilibrios y desequilibrios entre la oferta y la demanda.
Y por supuesto genera prioridades para atender lo que se demanda, con lo que se
tiene. No hay duda que esta tarea es un asunto fundamental para la estabilidad
de los sistemas y en particular para cada nación. Los uruguayos hemos
experimentado estas tensiones últimamente, cuando vimos reducirse el tamaño de
la torta, sin querer reducir el tamaño de las porciones. Así fue que hicimos
lo que hicimos. Pedimos prestado para comprar torta, que es una manera de
pasarla mejor tirándole el problema a nuestros hijos y nuestros nietos.
Hasta aquí nada es demasiado original. Los uruguayos hemos hecho lo que
muchos países hermanos también han realizado. Tratar de mantener un sistema
funcionado en las mismas condiciones pero pidiendo prestado, sin atender que
tarde o temprano hay que devolver lo que se pidió. El problema no es por
supuesto, pedir prestado sino para qué hacerlo. Y lo hicimos no precisamente
para aprender a fabricar nuevas tortas, sino para comprarlas y comerlas. Esto es
pedimos prestado para seguir funcionando como estábamos, no para funcionar
mejor. En definitiva, generamos compromisos que en el futuro - que hoy ya es el
presente - nos hacen menos libres y ya no nos dan más de comer.
Sin embargo, y esto es lo original de los uruguayos, no parece que
hayamos aprendido. Luego de haber mantenido la estabilidad del sistema, casi por
arte de un milagro, seguimos insistiendo en que se puede repartir lo que no se
tiene. Basta mirar los periódicos o ver la televisión para encontrar mensajes
voluntaristas del tipo “vamos que podemos” sin ningún sustento real.
Mensajes que distribuyen a futuro, lo que materialmente no tenemos. Presupuestos
que sabemos sobradamente que no tienen financiamiento. Así generamos
expectativas que luego se frustran. Repartimos aire en cajas que por fuera
tienen rótulos de tortas. Solo falta que aceptemos nuevamente que la inflación
puede ser una solución.
Los uruguayos no hemos logrado tener conciencia a escala nacional de que
nuestro país es un sistema en el que no se puede sacar sistemáticamente, sin
poner algo en su lugar. Esto es sin generar más riqueza que la que luego
queremos disfrutar, o por lo menos la misma cantidad, si todavía no somos
capaces de ahorrar. Se trata de un
compromiso necesario para preservar la calidad de vida en nuestro país. Sin
embargo, desde hace muchos años – y desde tribunas que no son patrimonio de
la derecha ni de la izquierda - empaquetamos anhídrido dadivoso en cajas para
atender a los uruguayos más necesitados. ¡Cuando
los destinatarios abren esas cajas vacías, la decepción es tremenda! Paremos
esto. Hace daño. Por
Carlos A. Petrella Ingeniero de Sistemas, MBA. Consultor en procesos de
transformación institucional Carlos A. Petrella es Ingeniero en Computación
de la Universidad Mayor de laRepública (Uruguay) y tiene una maestría en
negocios y una maestría eneducación en la Universidad Católica de Montevideo. Carlos Petrella un investigador con más de 20 años
de trayectoria encuestiones relacionadas con el cambio organizacional y con al
educación conamplios conocimientos de cultura organizacional y proyectos de
cambio. Ha dictado múltiples Conferencias en Congresos y
Universidades, ha realizadopublicaciones en diversas revistas especializadas y
es autor de ocho libros sobre organizaciones, educación y arte. Publicación enviada por Carlos Petrella Contactar mailto:cpetrell@ucu.edu.uy Código ISPN de la Publicación EpluulpFFVCIDIEsdj Publicado Thursday 13 de May de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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