Monografias | ¿Qué tipo de lazo social revela el discurso capitalista?

¿Qué tipo de lazo social revela el discurso capitalista?

Resumen: A los fines de delimitar el "problema de investigación", se comenzará esta aproximación teórica definiendo en primer lugar que noción de sujeto supone este trabajo. Retomando la clásica cita freudiana sobre la distinción entre psicología individual y psicología social, definimos un sujeto como social, fuertemente atravesado y determinado por el conjunto de identificaciones ("...el Yo es un chiquero de identificaciones" J. Lacan) y de lazos libidinales que suponen un otro, en calidad de modelo, objeto, auxiliar, enemigo, etc.

Publicación enviada por Anónimo (I.J.N)


 

A los fines de delimitar el "problema de investigación", se comenzará esta aproximación teórica definiendo en primer lugar que noción de sujeto supone este trabajo. Retomando la clásica cita freudiana sobre la distinción entre psicología individual y psicología social, definimos un sujeto como social, fuertemente atravesado y determinado por el conjunto de identificaciones ("...el Yo es un chiquero de identificaciones" J. Lacan) y de lazos libidinales que suponen un otro, en calidad de modelo, objeto, auxiliar, enemigo, etc. Otra forma de definir un sujeto desde los lineamientos lacanianos es remitirlo a lo que representa un significante para otro significante.

Ana Quiroga, por su parte agrega que "La psicología social consiste en el desarrollo sistemático de la pregunta por el sujeto y se plantea el análisis de las relaciones entre estructura social y configuración del psiquismo, lo que implica focalizar como unidad de indagación la dialéctica entre sujetos, e investigar en su estructura y función las distintas unidades interaccionales que operan como mediadores entre las relaciones sociales fundantes del psiquismo y la subjetividad". Por su parte, Pichon Riviere dice: "La psicología social como disciplina aborda la relación entre estructura social y configuración del mundo interno del sujeto y su indagación se centra en la interacción".

Otro concepto que creo necesario delimitar es el de "lazo social", y en segundo lugar debemos definir - desde una perspectiva lacaniana - qué se entiende por discurso. El lazo social se establece en una articulación desde el registro de simbólico y lo pulsional le hace de obstáculo. El lazo social no es el resultado de un instinto gregario - como sostiene Le Bon - , sino que responde a procesos harto complejos que se inscriben en la totalidad del aparato psíquico. Para pensar este concepto se hace necesario conducirnos al campo del Otro, que en tanto es el tesoro de los significantes produce un llamado a un organismo que adviene como sujeto y que se inscribe en una estructura simbólica que lo antecede y que lo subjetiva. Así lo simbólico encarnado en una palabra connota la muerte de la cosa, la presencia de una ausencia. "Situamos el fundamento de la articulación social del sujeto en esta palabra dirigida al otro, cuya raíz es la experiencia freudiana del grito. El discurso es el lazo social fundado en el lenguaje". Hemos dicho, siguiendo a Lacan, que el discurso que llamamos analítico, es el lazo social determinado por la práctica del Psicoanálisis

La noción de discurso hace resaltar la naturaleza transindividual del lenguaje y dependiendo de que discurso estemos hablando definiremos un tipo de lazo social diferente. A partir de 1969 Lacan comienza a emplear el término "discurso" como "...un lazo social basado en el discurso..."(Seminario XX- clase 21), y en otro lugar "...a esta especie de estructura que designo con el término discurso, es decir aquello por lo cual por el simple efecto del lenguaje, se precipite el lazo social." (Seminario XIX - clase 14) Eric Laurent en un viejo artículo del año ’81 plantea que el discurso en sentido lacaniano es "el decir de una práctica imposible".

Entonces nos encontramos con un modo de relación fundamental que tiene la propiedad de establecer un tipo de lazo social, partiendo de la misma necesidad de discurso de los sujetos y del llamado al campo del Otro. Ahora bien, según Lacan, existen cuatro tipos de discursos que prescriben cuatro formas diferentes de lazo. Son el discurso Amo - que instaura la estructura -, el Universitario, el Histérico y el Analista, son cuatro tipos de articulaciones posibles dentro de la red simbólica que regula las relaciones intersubjetivas. Es la necesidad de discurso lo que le da su estatuto a estas formulaciones, es decir, el sujeto en tanto ser hablante debe pasar por el discurso en su búsqueda de restituir algo del goce perdido. Pérdida que se sitúa cuando es tomado por el lenguaje, cuando decide tomar la palabra para responder al Otro, cuando es captado por la estructura simbólica en la que se inscribe, cuando decide responder al llamado del significante Amo. Es el discurso Amo el que adquiere un valor especial desde la óptica del capitalismo. El discurso Amo - característico de las masas y formador del Icc. - es el discurso básico del que derivan los otros cuatro, es fundante del aparato psíquico y es responsable del ordenamiento del goce y de los modos de acceso al mismo. Este discurso tiene la propiedad de ocultar la división del sujeto, e ilustra también la dialéctica del amo y del esclavo en tanto un amo S1 pone a trabajar al esclavo S2; el resultado de este trabajo es un excedente (a) del que el amo trata de apropiarse. De esta apropiación nace la sonrisa del capitalista ("...el capitalista, personaje fantasmal al cual él {Marx}se enfrenta, el capitalista ríe.") Seminario XVI. En el curso del desarrollo de este trabajo se ampliará este intrincado punto.

La caída del estado de derecho, fenómeno claramente observable, habla de un debilitamiento, de una caída del los significantes Amo y junto con la segregación son rasgos característicos de esta época. Ya en "Los complejos familiares" J. Lacan señalaba la declinación de la función paterna. Hablaba allí de "...el declive social de la imago paterna", determinado por el progreso de la civilización. Años después va a situar este declive de lo paterno en relación al desmantelamiento de los semblantes operado por la ciencia en su abordaje de lo real.

Ahora bien, existe un quinto discurso llamado por Lacan como un falso discurso, como una perversión del discurso del amo. Este discurso es el del capitalismo, falso dado que no posibilita el lazo social sino que lo fragmenta, lo disuelve y lo debilita. El capitalismo en su calidad de falso discurso produce segregación, es el borramiento de las diferencias, las singularidades, los modos de acceso al goce. La segregación, según Jorge Yunis, "... va dirigida hacia lo semejante en lo que tiene de diferente". Es decir, cuando decimos que la ciencia invita a los modernos a olvidar su subjetividad, nos referimos a que hay algo que se intenta universalizar pero siempre choca con lo singular del sujeto, con su especificidad.

Los diferentes discurso tienen la propiedad de encerrar en sí mismos una promesa y una imposibilidad del goce, que en tanto promesa pone en movimiento a los sujetos y su deseo. El discurso capitalista no encierra en sí mismo una promesa, se está adentro o se está afuera. Según Pedro Ferretti, "...la estructurar social que conocimos funcionaba en tanto había un discurso Amo, o un discurso dominante que ordenaba los otros discursos." Para este autor ya no se trata del capitalismo tal como presentan los marxistas, sino que hoy estamos ante algo nuevo, algo distinto, es el mercado lo que tomaría el relevo del capitalismo clásico. Ahora bien el mercado no es un discurso, dado que no prescribe un tipo de lazo social sino todo lo contrario. En la lógica de mercado uno puede integrarse al sistema de intercambio o puede quedar excluido de este, sin embargo, es la exclusión lo que se hace mas palpable en los países en vías de desarrollo, sin desconocer que es un problema que afecta a todos los países actores de la globalización.

Otro rasgo que caracteriza al capitalismo es esa primitiva correlación entre la plusvalía - término marxista - y el plus de goce - término lacaniano -. En la doctrina marxiana se dice que un producto al ingresar al mercado se transforma en una mercancía, proceso en el cual se condensan las leyes del intercambio más el valor agregado de la fuerza de trabajo del proletario, que en tanto proletario sólo posee su prole. En tanto la fuerza de trabajo es susceptible de intercambio y en tanto los medios de producción sean propiedad del capitalista, se podrá hablar de una pérdida del sujeto - de su ser - en el proceso de producción y de una perdida estructural de goce en su configuración del mundo interno. "Lacan, en 1968, tratará de situar el objeto "a", no sólo como objeto causa del deseo, sino también como objeto perdido en la relación del goce con el saber. Lo hace con un pequeño hallazgo realizado en El capital, tercera parte, capítulo V: "El trabajo y su valorización". Pues allí la pluma de Marx genera una curiosa anotación. En ese capítulo el capitalista despliega su alegato para demostrarle al trabajador que el mercado es honesto: él, el capitalista, aporta los medios de producción, y el trabajador su fuerza de trabajo. Pero al decir esto, en un momento dado el capitalista ríe. Lacan atribuye esa risa al efecto de lo que es eludido en el discurso, a lo que pasa en silencio, la plusvalía que el intercambio produce al paso. «Es ese "escamoteo" lo que les cosquillea el vientre en el efecto del chiste», dice enseguida Lacan, que añade: «Yo reemplazo la energética de Freud por la economía política» y establece una relación de homología entre la plusvalía, tal como la define Marx, y el nuevo nombre que él le da a partir de ese momento al objeto "a" : el plus-de-gozar. En el discurso, el sujeto es lo que un significante representa ante otro significante. Para seguir el modo con que Marx descifra la realidad económica, es lo que representa el valor de cambio ante el valor de uso. En esa falla entre el primero y el segundo significante algo cae, pasa la trampa, la plusvalía, el plus-de-gozar." (Este párrafo ha sido extraído del Diccionario de Psicoanálisis de Roudinesco y Plon de manera textual, dado que a mi entender logran articular de manera precisa la relación entre estos conceptos)(1) De esta forma comienza a tomar sentido la pregunta que moviliza esta indagación, a saber, lo velado en el discurso capitalista es eso que cae, que se desliza por lo bajo de la sonrisa del capitalista, es la plusvalía, el plus de goce en la economía libidinal del sujeto. Entonces parte de la respuesta a mi pregunta inicial: ¿Qué tipo de lazo social revela el discurso capitalista? se podría decir que lo que vela el discurso capitalista es la plusvalía, en su calidad de excedente y de dominación efectiva sobre los sujetos, que de esta forma delimita un tipo de lazo que es el anti-lazo, el cual excluye y segrega la especificidad del sujeto. De allí que una de las premisas del psicoanálisis se consume en una clínica de uno por el uno, en donde la transferencia - resistencia y poderosa herramienta de la cura - se desplazará en el espacio de la sesión entre solo dos sujetos, y lo que es para uno, le es propio solo a él y adquiere su sentido en su propia fantasmática que de por si es no universable. A fin de cuentas la experiencia analítica revela el fundamento real de la ética para un sujeto: nunca se es culpable sino de haber cedido en el propio deseo.

La ciencia, en tanto forma de indagación de la realidad, intenta monopolizar la verdad como su propiedad exclusiva, e invita a los sujetos a olvidar su subjetividad. Parte de la ética del psicoanálisis consiste en restituir la subjetividad al sujeto moderno, que es llamado desde el espacio analítico sólo después que Descartes lo presentara en los inicios de la modernidad.

"No digo que Freud haya introducido el sujeto en el mundo -el sujeto como distinto de la función psíquica, la cual es un mito, una nebulosa confusa -pues fue Descartes. Pero diré que Freud se dirige al sujeto para decirle lo siguiente, que es nuevo: Aquí, en el campo del sueño, estás en casa. Wo es war, soll Ich werden.", "...pues es preciso saber a quien se llama." (Seminario XI - Clase 4). De esto último se desprende la simbiosis entre el capitalismo y la ciencia y como dicha relación manipula el saber en función del mercado, cuyo ejemplo paradigamático es el fármaco en tanto es condensación de un saber en un producto que ingresa en un mercado con lo que ello supone. Continuando con este tema, es sabido que parte de la responsabilidad del analista es la de entremezclarse con la subjetividad de su época. En función de ello podría afirmar que lazo propuesto por el psicoanálisis trata de una respuesta que no oculta la falta en ser del sujeto. En el lazo analítico se trata más bien de un lugar para preservar la falta en ser, de preservar su especificidad, su subjetividad o lo que hay que subjetivar. Jacques-Alain Miller en su texto "Las contraindicaciones del tratamiento analítico" reza lo siguiente: "...en la medida misma en que la ciencia no considera los efectos de sentido, en la medida en que ya no confía en el sentido, sino en la causalidad efectiva real, entonces hay que considerar al espacio de la sesión analítica, al uso de las sesiones analíticas como el depósito del resto semántico, lo que posibilita la efectuación de la falta en ser. Allí es donde puede plantearse la pregunta acerca del sentido de mi identificación, de lo que estoy haciendo, de lo que define mi ser". Y como señala Eric Laurent : "...el encuentro con un analista puede pensarse como un paréntesis en el cual el sujeto, que está en su vida sometido a la tiranía de la causalidad, esa tiranía que transforma el sentido de su identificación y que se esfuerza en identificarse para definir su posición en la civilización, puede en ese encuentro experimentar la falta en ser.[...] esto define un uso fundamental del psicoanalista, del encuentro con el psicoanalista en nuestra civilización". (2) En este punto, luego de resaltar la importancia -por parte de analista- de inmiscuirse en las formas de subjetividad de su época, creo que la forma de tomar posición frente a los efectos de la ciencia y del capitalismo es rescatando aquello que hace de una cría humana un sujeto socializado y demandante . A este respecto J. Lacan en "Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis", nos convoca a unir el horizonte de nuestra práctica al de la época, o a renunciar a esa práctica.

Por otro lado, en mi opinión, las palabras de Mauricio Tarrab en su trabajo "Un lazo social inédito" son de gran importancia para el eje de este desarrollo, dado que expone brevemente cuales son los puntos nodales que se atraviesan en algunos espacios del proceso de la cura analítica y como se puede descentrar las prescripciones de un cierto discurso. A él me remito: "Reintroducir la peste en el discurso capitalista es una condición para salirse de él. Es decir, producir que aquello que es mi falta de goce estructural y mi ser de deseo no se detenga en las metas propuestas por los objetos del mercado, que prometen la solución del malestar, sino que me permita ubicar lo que no tiene una solución en el Otro, lo que nunca podrá entrar en el lazo con los otros, lo que no es colectivizable, en suma lo que funda lo real de mi síntoma, lo singular a subjetivizar en el análisis. Esa es la novedad del lazo social que llamamos psicoanálisis." El autor acentúa la necesidad de no detenerse ante los objetos del mercado, ante los señuelos que promueven el consumo sobre la búsqueda imaginaria de la aparente completud, hecho que sin lugar a dudas se desplaza por el eje yoico de lo imaginario. También habla de ubicar lo que no tiene respuesta en el Otro, como una clara alusión contra el proceso segregativo del capitalismo y sus señuelos universales, rescata con su opinión el valor y el distingo del psicoanálisis con respecto a otras psicoterapias, a saber, la clínica del uno por uno. Esta clínica psicoanalítica debe entenderse como una praxis, es decir, un continuo deslizamiento dialéctico entre la práctica y la teoría que, lejos de coagular los sentidos, intenta producir otros efectos. Cuando Freud - en un movimiento audaz - se inscribe dentro de las tres heridas narcisistas lo hace en virtud de su construcción del inconsciente por medio de sus efectos. Podemos agregar que no está sustrayendo al sujeto de la conciencia - el pienso, luego existo - para luego situarlo del lado del inconsciente, sino que promueve un sujeto descentrado, sin sostenes absolutos. La herida que inaugura Freud nos está diciendo que lo más propio del ser le es ajeno a él, en términos lacanianios: "...pienso donde no soy, luego soy donde no pienso" parafraseando la famosa cita cartesiana que en algún punto inaugura el pensamiento moderno. "Este fue el descubrimiento freudiano: hay algo que nos habita, que nos coloniza, que nos determina, que nos influye hasta en los actos más nimios, que nos sorprende con un sueño, con una ocurrencia, con un olvido o con una idea que se nos impone insistentemente, y sin embargo nada sabemos de ello: somos, como diría Borges, sus dóciles amanuenses" (3)

Anteriormente nombre la segregación como un rasgo de la época y como efecto de las redes de poder articuladas en la simbiosis ciencia - capitalismo. Jorge Yunis en su trabajo "La Segregación" dice al respecto: "La segregación va dirigida hacia lo semejante en lo que tiene de diferente. La segregación es la impotencia ante el lenguaje ya que el lenguaje mismo es pura diferencia -no sólo la torre de Babel de las diversas lenguas- sino también pura diferencia entre un término y otro -y entre un significante y su repetición, dirá Lacan. El segregar entonces, tiene como condición de posibilidad la pretensión de renunciar a incluirse en el incierto mundo del lenguaje y retrotraerse a significaciones plenas de sentido. Segregar es así, ya de antemano, el acto de coagular una significación, fijarla y hacerla unívoca: y desde ella darle sentido a todo lo otro. Y cuando se cree tener la clave, cuando se sabe, cuando se posee el código que habilita a interpretarlo todo desde lo así poseído, allí, justo allí, comienza el trabajo de la segregación." Desde esta óptica la segregación es efecto del decir y del obrar del par ciencia - capitalismo, es la propuesta de un punto de capitonado eterno, que en lugar de producir un sentido esporádico en el continuo deslizamiento entre el significado y el significante, se produce una coagulación del sentido. Es así que el fármaco adviene en ese congelamiento y produce una significación que en tanto acalla el sufrimiento de un síntoma -en algunos casos- se erige como ideal de salud y abre la puerta al consumo indiscriminado. A este respecto las palabras de J. Yunis son bastante elocuentes al ubican el lugar de una cierta "canallada", es decir, la canallada de ocupar el lugar del Otro del otro. En sus palabras esto implicaría "...arrogarse el poder de decretar la imposibilidad de otro discurso equivalente, rebajarlo, excluirlo." Por último y a modo de cierre tomo una vieja leyenda de la mitología griega donde su personaje central es Procusto o Procustes.(4) "Este era un bandido, un asaltante de caminos, que tenía una posada. En ella había dos camas: una muy corta y otra larga. Procustes acostaba a los altos en la cama pequeña, y cortaba la parte de piernas que excedían el tamaño de la cama. Y, a los más bajos, los acostaba en la cama larga, y como no llegaban a cubrirla toda, los estiraba hasta matarlos.

Así, como Procustes, es la ilusión del discurso del Amo: que todos se avengan a su medida." A fin de cuentas el psicoanálisis debe cuidarse de no transformar el diván en el lecho de Procustes, es aquí donde aparece la dimensión ética del psicoanálisis. A modo de cierre retomo las palabras de Loffreda cuando se dirige al acto sublimatorio y enuncia que la ética del psicoanálisis pasa - hasta cierto punto - por "colocar a la sublimación por fuera de los ideales", en lo ajeno a toda legalidad vigente, y si dentro de un marco propio que genera su legitimidad durante el trazado de su propio camino, es decir, el camino del deseo inconsciente. Hecho fundamental que define una clínica del uno por uno y rasgo que diferencia al psicoanálisis de las demás psicoterapias modernas. El psicoanálisis no habilita la clínica al estilo de "Procustes", sino que es una praxis fuertemente ética en relación al deseo que habita al sujeto del inconsciente.

Bibliografía:

·                                 "Una reflexión psicoanalítica sobre el lazo social". Mario Kelman. Cuadernos Sociales II.

·                                 "La segregación". Jorge Yunis

·                                 "Un lazo social inédito". Mauricio Tarrab (2)

·                                 "Los complejos familiares" J. Lacan

·                                 "El médico, las tecnociencias y el psicoanálisis". Ricardo Nepomiachi.

·                                 "Psicoanálisis y medicina". J. Lacan, (1966),

·                                 "La inconsistencia del futuro". Pedro Ferretti.

·                                 "El Reverso del Psicoanálisis". Seminario XVII. J. Lacan.

·                                 "Psicología de las Masas y Análisis del Yo". Sigmund Freud.

·                                 "Diccionario de Psicoanálisis". Elisabeth Roudinesco, Michel Plon (1)

·                                 "La Experiencia Analítica". Jorge Yunis.(3)

·                                 "Belleza Global". Jorge Yunis. (4)

·                                 "Ética y psicoanálisis". Enrique Loffreda

  

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Anónimo (I.J.N.)

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Publicado Thursday 13 de May de 2004

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