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El Español de Cuba

Resumen: En 1795 se publicaron los dos primeros documentos en que se reflejan las preocupaciones respecto del español hablado en la Isla de Cuba. Uno d ellos es Memoria sobre los defectos de pronunciación de nuestro idioma y medios de corregirlos, leído por Fray Pedro Espínola en Junta Ordinaria de la Sociedad de Amigos del País el 9 de octubre d 1795; el segundo documento es la Memoria que promueve la edición de un Diccionario Provincial de la Isla de Cuba.

Publicación enviada por Hidelisa Velázquez Pratts


 

En 1795 se publicaron los dos primeros documentos en que se reflejan las preocupaciones respecto del español hablado en la Isla de Cuba. Uno d ellos es Memoria sobre los defectos de pronunciación de nuestro idioma y medios de corregirlos, leído por Fray Pedro Espínola en Junta Ordinaria de la Sociedad de Amigos del País el 9 de octubre d 1795; el segundo documento es la Memoria que promueve la edición de un Diccionario Provincial de la Isla de Cuba. Esta se le escuchó a Fray José María Peñalver (1749-1810) en junta ordinaria, también en octubre de ese año.

Ambos constituyen los testimonios más antiguos de carácter lingüístico; por ello son de vital importancia para el estudio de la época y para describir la lengua en diacronía.

Peñalver describe el léxico criollo y define cada término, las costumbres y otros temas sobre el suelo en “que hemos tenido la dicha de nacer” –dice-. Distingue las voces criollas (platano, buniato, yúca, cazabe) que no se derivan del castellano de aquellas que, siendo castellanas en su origen se pronuncian en esta Isla con alguna alteración; verbigracia: vericueto, berrear,  quexarse. En su investigación tiene como intención recoger las genuinamente populares, lo que le imprime a su obra un carácter realista. Su realismo también se manifiesta en la concepción que sobre la lengua demuestra y manifiesta: “las lenguas vivas experimentan con el tiempo revoluciones palpables aunque lentas, que autoriza el uso”. Su labor en la Sociedad Económica de Amigos del País es muy útil. Añádase cómo intenta poner a esta tierra al nivel de otras zonas hispanohablantes, al imitar el Diccionario de la lengua castellana de la Real Academia Española en su estructura y en la utilización del sistema ortográfico empleado por la prestigiosa institución.

 

Siguiendo la petición o propuesta de Peñalver, en 1829 Domingo del Monte comenzó la recopilación de cubanismos para un futuro diccionario, pero el proyecto se perdió y se ignora el destino de los manuscritos.

 

En 1836 Esteban Pichardo Tapia  logró la publicación del Diccionario provincial de voces cubanas, el cual se convirtió en un libro valioso y clásico para la lexicografía hispanoamericana. Es el primero de su tipo, y tras él se publicaron otros de mexicanismos, argentinismos, americanismos, etc. Tuvo cuatro ediciones (1836, 1849, 1861-1862, 1875) que fueron superando y mostrando la evolución de las ideas gramaticales del autor. En esta época aparecen otros trabajos lingüísticos y cada vez se irán incrementando. En general predominó el interés lexicográfico, algunas veces combinado con el gramatical.

A partir de 1965, con la fundación del Instituto de Literatura y Lingüística (I III.- ANALISIS DE DOCUMENTOS:

 

La lengua es un sistema de unidades, de reglas de combinación. Todas las combinaciones y relaciones están previstas en el sistema. De conjuntos finitos (fonemas y grafemas) cuyas unidades se combinan entre sí, obedeciendo a reglas, surgen otros conjuntos finitos y no finitos. La lengua está condicionada y determinada socialmente; pero si observamos la misma en sus relac9iones internas, podemos describirla estructuralmente en planos y niveles [ terminología de Max Figueroa Esteva, utilizada en Principios de organización del lenguaje. Ciudad de La Habana, Editorial Academia, 1980]. Los primeros constituyen la sustancia y el nexo con la realidad; los niveles, representan la forma y expresan el modo de funcionamiento de las unidades.

 

Por la estabilidad de la forma en la lengua, muchos lingüistas se inclinaron al análisis de la misma en las lenguas. Incluso, Ferdinand De Saussure postulaba que “la lengua es forma, no sustancia”. De aquí salieron interpretaciones que exageraron el papal de este aspecto lingüístico cayendo en posiciones erróneas. Forma y sustancia son inseparables en la realidad lingüística. Solo por abstracción podemos extraer unas partes y otras de la lengua en dependencia del objetivo planteado. Por esta razón resulta posible trabajar con unidades de los niveles en este estudio. Si la lengua ha cambiado en el tiempo o sea, del XVIII al XXI actual – es porque la esencia se ha modificado y se refleja en las relaciones y combinaciones fonológicas, morfológicas, léxicas y sintácticas.

 

El siglo XVIII presenta dos etapas bien distintas, como ya se mencionó anteriormente. Por ello el presente trabajo se estructura de la manera siguiente: de 1700-1762 y de 1763-1800. En realidad los primeros documentos datan de 1731, es decir: de 1731 a 1762 sería el primer período.

 

Aplicando el método estructural, se procede al análisis de los 25 documentos seleccionados: 10 para la primera etapa y 15 para la segunda; 13 del Archivo Provincial de Historia (APH) y 12 de la Iglesia de San Isidoro (ISI). Se partirá desde las unidades menores hasta las mayores y se establecerán los inventarios por unidades aisladas para observar el comportamiento de las unidades menores en las mayores: fonético-fonológicas, morfológico-sintácticas y léxico-semánticas. Luego se efectúa el análisis en textos específicos para  - integrando  las unidades como realmente funcionan en la lengua hablada- verificar si sus valores y formas se han transformado y el cambio afecta la esencia lingüística.

 

LL), se impulsan los estudios lingüísticos de los distintos planos y niveles de la lengua.

 

Para esta investigación son de necesaria revisión los del Doctor Sergio Valdés Bernal. Este autor ha centrado sus investigaciones en los indoamericanismos, las lenguas africanas y la influencia menor de otras etnias en la formación de nuestra variante nacional. Por otro lado, Isabel Martínez Gordo ha investigado fundamentalmente la lengua bozal,  forma característica de hablar de los negros esclavos traídos de África y que, al pertenecer a grupos  y etnias diferentes, se veían obligados a utilizar el español para poder entenderse entre ellos.

Valdés Bernal ha señalado que:  ” A diferencia del español hablado en Cuba [...] se han detectado interesantes influencias de lenguas indo americanas en los planos fonético y morfológico, además del léxico, en el español hablado en aquellas regiones americanas donde el indio es, aún hoy día, una fuerza etnolingüística activa (México, Perú y otros países).” (1986, pp. 13-14.)

Sin embargo, la rápida extinción de la población aborigen cubana, no permitió que su lengua –el aruaco insular-influyera más allá del plano semántico  y el nivel léxico sobre el español de Cuba. En lo morfológico ha tenido mayor influencia. Así, entre los numerosos sufijos con que cuenta el español para la formación de palabras, los que han llegado a crear derivados híbridos indo hispánicos en el español hablado en Cuba están: -aco. –ado, -al, -ar,  -ear, -ato, -ato(a), -azgo, -azo, -dura, -eco, -eo, -erío(a), -ero(a), -illo(a), -ito(a), -ol, -on, -ote y –uco.                                                      

Para este estudio se tendrán en cuenta las etapas señaladas por Luis Roberto Choy López y algunos de sus criterios, muy bien fundamentados en su libro. Este fue publicado por la Universidad de Valencia en 1999. En el mismo se señalan tres etapas en el origen del español de Cuba. De acuerdo con la época seleccionada para investigar la lengua en Holguín,  se incluyen la primera etapa y parte de la segunda:

 

I.            La koineización:

     – El surgimiento      1492-1599

     _ La estabilización  1600- 1762

 

II.          La estandarización:

     _ La africanización   1763-1867

     _ La españolización 1868-1898

 

De 1700 a 1762 han desaparecido gran parte de la población indocubana y ha comenzado la entrada de africanos, cuya integración laboral –junto a europeos y aborígenes- y subordinación directa a los hablantes de origen europeo los obligaba a entrar en un proceso de transculturación. En ello el europeo desempeñaba una función preponderante, lo que implicaba la rápida hispanización del africano.

 

En 1757 Nicolás Joseph de Ribera dejó constancia de la situación lingüística de los negros en aquella época3 (3: Descripción de la Isla de Cuba. Con algunas consideraciones sobre su población y comercio.(Estudio preliminar y notas de Hortensia Pichardo Viñals) La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1975). Dice el autor citado: “Los esclavos sufren un yugo, más o menos pesado, según la nacionalidad de sus amos, y son por lo común los que labran los campos y llevan los trabajos fuertes. Divídense también en Criollos y de África (que llaman bozales). Criollos son los que nacen en la Isla, y bozales los que vinieron ya nacidos. Aquellos hablan como españoles el castellano que es el único de toda la Isla. Y los otros, más o menos, según su inteligencia, y el tiempo que lo han oído”.

 

Luego Ribera comenta cómo siendo de 15 ó 20 naciones diferentes, se instruían en religión y leyes en el idioma de la tierra, Y apunta más adelante: “[...] Esto de los bozales, porque de los criollos o hijos de ellos, puede decirse, que solo en el color se distinguen de los Españoles, con total de [sic] uniformidad de opiniones”.

 

Esta situación hace pensar en una unidad lingüística generalizada aun cuando estén presentes –como en toda lengua- diferencias diatópicas y diastráticas. Todo indica que en Cuba hubo una rápida hispanización de los negros al verse imposibilitados de utilizar su  habla materna y tener que recurrir al español koiné. Claro, de ningún modo debe confundirse el habla bozal –consistente en un uso muy precario de un español  con interferencias subsaharianas- con la existencia de una lengua criolla sólidamente formada.

 

Aunque no se tienen testimonios de esta época en relación con la lengua hablada, esta koiné que surge como medio común de intercambio y comunicación tuvo su inicio en el habla bozal, español rudimentariamente aprendido y que en el paso de una generación a otra va cambiando hacia un proceso de estabilización. Durante los siglos XVII y XVIII esta koiné se consolida. En este proceso de koineización Choy López señala por qué la vernacularización (término de Seigel) actúa como un proceso paralelo.  Véanse  las causas:

 

- La comunicación marítima ininterrumpida entre Cuba y los territorios meridionales españolas derivada del comercio y en especial del establecimiento de la flota –donde  La Habana y Sevilla eran los polos fundamentales del comercio ultramarino.

-El peso de los emigrantes meridionales españoles, entre los que se contaban los canarios.

 

En su Nuevo Catauro de cubanismos, Fernando Ortiz alude a la primera causa: ”Uno de los factores que más influyeron en el vocabulario criollo, fue la larga navegación a la vela que obligaba al inmigrante y colonizador al contacto duradero por meses con la gente marinera y con la parla peculiar, que luego trataba de aplicar en tierra. En Cuba se nota muy especialmente esa influencia, debido a la larga permanencia de las flotas en La Habana, de uno o dos meses cuando menos y, a veces, inviernos enteros”.

 

La vernacularización reforzó los elementos característicos de la koiné cubana por el constante contacto con las hablas koinéticas meridionales españolas, con rasgos similares.

 

Las modalidades lingüísticas suelen fusionarse o confundirse con las lenguas autóctonas americanas; téngase en cuenta que muchos americanismos o cubanismos señalados por lexicógrafos españoles o americanos pueden ser provincialismos españoles, fundamentalmente de Extremadura, Andalucía, la propia Castilla u otra zona cualquiera. Otras veces las etimologías explicadas difieren en los autores. Por poner dos ejemplos tomados de Fernando Ortiz, la voz enaguas  procede de la mexicana naguas- según la Academia Española- cuando es antillana y ha encontrado testimonios en Fray Bartolomé de las Casas y Bernal Díaz del Castillo, Oviedo y ratificado por Cuervo, Zayas y otros. Sergio Valdés explica su origen aruaco (los indios decían naguas y en la península le añaden la e: enaguas. También Fernando Ortiz señala la voz coco; según Oviedo es española, pero la Academia le atribuye origen aymará.

 

Entre 1700 y 1762 –período de estabilización- se puede hablar de una sociedad criolla consolidada con una koiné también estable. A esta se le han señalado como características: omisión y pérdida de /s/ post-nuclear, confusión de líquidas post-nucleares, seseo, yeísmo, vocalización o asimilación en contacto, relajación de /d/ intervocálica, entre otras.

La estandarización (1763-1898) comienza después de la toma de La Habana por los ingleses.

Es conocido que las últimas décadas de este siglo XVIII fueron favorables para la economía de la Isla. Esto se manifiesta superestructuralmente en lo cultural y se evidencia en la fundación de instituciones: Universidad de La Habana, la Sociedad de Amigos del País en Santiago y La Habana, el Papel Periódico, etc. Ya ha surgido y se ha consolidado un criollo que piensa, actúa, dirige, crea para sí. La población autóctona se reproduce y se esfuerza por mejorar su vida y la de su región.

 

Desde el punto de vista estructural no podemos detallar el estado de lengua oral, sino por su manifestación en la lengua escrita. Una de las razones, la más directa: no existen ni hablantes ni voces grabadas de la época por un lado; por otro, no hay estudios descriptivos de esta lengua. Son más las inferencias entonces, que las demostraciones.

 

Sin embargo, se sabe que el carácter conservador le es inherente a la lengua, lo que hace que cada estructura tenga una gran estabilidad en la historia de su desarrollo. Si se trata de lo morfológico, menos variabilidad se encuentra. Tal vez esto incida en una característica fundamental del español de América y de Cuba como es la presencia de abundantes arcaísmos. Otros rasgos del español de Cuba citados por diferentes autores y en especial por el Dr. Valdés Bernal, son: yeísmo,  seseo, realización predorsal de /s/ que se opone a la /s/ ápico-alveolar castellana, confusión de   l, r y su perdida o fusión en un solo fonema. Algunos han concebido este fenómeno como resultado de la influencia de lenguas subsaharianas. Sin embargo, el  trueque l/r y r/l es tan común en el andaluz como el yeísmo. Otro caso es el de /n/. Este fonema se realiza en siete alófonos en el español;  en Cuba tiene dos variantes: alveolar en posición tensiva (nadie) y velar en posición distensiva: cansa,  como es usual en Andalucía, Extremadura, Canarias, Asturias y León.

 

Asimismo se debe mencionar la perdida de /d/ intervocálica en participios regulares, propia del español central y septentrional de la península.

 

Entre los rasgos morfosintácticos del español de Cuba véanse:

. Desaparición de vosotros como segunda persona del plural.

. Aparición del voseo. Es posible que en toda Cuba se voseara, pero al desvalorizarse este en la península, también sucediera en Cuba y permaneciera en zonas muy especificas de Camagüey y  Granma.

. A diferencia de una España leísta en algunas zonas; en otras, loísta y laísta, en Cuba se distinguen los pronombres le, lo, la, según el caso.

. En el léxico, como en toda América, Cuba presenta un panorama riquísimo de influencias: canaria, andaluza, catalana, gallega, extremeña, portuguesa, asturiana, aragonesa, vasca y de otras zonas de España. Como bien se sabe, a ello se añade la de indoamericanismos, de lenguas africanas ya asiáticas.

 

El español de Cuba, como el de toda América hispánica, quedo marcada por numerosos marinerismos y, a pesar del proceso de nivelación, no pocos regionalismos y préstamos léxicos de otras lenguas de la península. Abundan los occidentalismos: estos se deben a la acción conjunta de Castilla y León en la Reconquista del territorio después de la larga presencia árabe de casi ocho  siglos. Por otro lado, Andalucía constituye un puente de occidentalismos (leonesismos, galleguismos, portuguesismos) hacia Canarias y America, así como de arabismos, mozarabismos, gitanismos y de vocablos propios. Esto sucede con el canario, que junto con los hablantes Murcianos y extremeños, hacen resaltar la marcada presencia meridional en el español de Cuba y de la America hispánica en general.

Por   tanto,   fueron  los  inmigrantes    de  Andalucía,  Extremadura,   Murcia y               

                 principalmente  los de Canarias, quienes impusieron en la Isla esos matices que                      vinculan el español hablado en Cuba con el hablado en el mediodía español. Achacar esas realizaciones únicamente a los andaluces, sería pasar por alto la historia  del poblamiento de Cuba, al menos el basado en las fuentes que hemos consultado. Por otra parte, es bueno recordar que la Andalucía occidental, Extremadura y Canarias fueron un puente lingüístico para el enriquecimiento del Español de Cuba con numerosos occidentalismos (voces gallegas, portuguesas y leonesas) y catalanismos, independientemente del hecho [de] que muchos no  vinieron insertos en el habla de los castellanos hablantes del septentrión ibero, y de los gallegos y catalanes que se dieron cita en nuestro país. (Valdés Bernal: 1994, p. 74.)

 

Independientemente de que en la formación de la nacionalidad y la cultura cubanas entran otras etnias y culturas, los españoles constituyeron siempre el peso  demográfico, cultural y lingüístico determinante en Cuba; otros inmigrantes no hispanos no pudieron imponerse, o sustituir por otro, el legado lingüístico y cultural de la península. El poder político por mas de 5oo años, junto a la entrada incesante de inmigrantes españoles de diversas zonas, determinó el destino lingüístico-cultural, aunque no puedan olvidarse; las demás influencias extranjeras.

 

 

Autora: Hidelisa Velázquez Pratts (Banes, Cuba, 1952) Licenciada en Letras y Literatura Hispánicas,  Profesora Auxiliar de la Universidad de Holguín, Cuba. Imparte las asignaturas lingüísticas en el Dpto. de Idiomas. Es coautora del libro Conferencias de Lingüística (1991) y autora de diversos ensayos y artículos publicados en Cuba y el extranjero.

Email: hvelazquez@fh.uho.edu.cu y asiledi@yahoo.com

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Publicado Wednesday 9 de June de 2004

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