Monografias | Literatura de exilio como memoria culturalLiteratura de exilio como memoria culturalResumen: En 1985 en Buenos Aires y dos años más tarde en Mendoza tuve la oportunidad de presentar como ejemplo de literatura de exilio el caso de los croatas en la Argentina (3). En aquel momento era poco esperable que algo cambiara en la situación que ellos experimentaban y el hecho de no haberse producido el regreso a la patria, ponía en tela de juicio sí debían ser tratados como exiliados o más bien como inmigrantes. Elena Duplancic de Elgueta (2) En 1985 en Buenos Aires y dos años más tarde en
Mendoza tuve la oportunidad de presentar como ejemplo de literatura de exilio el
caso de los croatas en la Argentina (3). En aquel momento era poco esperable que
algo cambiara en la situación que ellos experimentaban y el hecho de no haberse
producido el regreso a la patria, ponía en tela de juicio sí debían ser
tratados como exiliados o más bien como inmigrantes. Actualmente, con el
devenir de los sucesos que produjeron la independencia de la República de
Croacia y la organización de dicho Estado, se produjo el anhelado regreso y la
incorporación a las actividades croatas en la patria y en el exterior como
delegados del nuevo Estado de muchos de los exiliados croatas en la Argentina.
Los exiliados croatas a los que me refiero,
aproximadamente 10.000, ingresaron a la Argentina durante los años 47 y 48 en
forma masiva ante el pedido colectivo de comités nacionales representados en el
país, consulados "en el exilio" o agencias benéficas (4). A partir
de 1949 esta entrada de extranjeros se restringió mediante la exigencia de
pedidos individuales y garantías de vivienda, empleo y manutención para el
inmigrante (5). Estas personas, integrantes o simpatizantes del Estado
Independiente de Croacia formado durante los años 41-45 con el apoyo de
Alemania, o simplemente opositores a la ideología comunista del mariscal Tito
habían huido de la persecución y muerte segura en su patria. Muchos se
entregaron a tropas inglesas en Austria, cerca de Bleiburg, junto con grupos de
otros pueblos eslavos que huían por las mismas razones ideológicas. Allí, la
desafortunada acción luego admitida como un error por los ingleses, pero
siempre sentida como una traición por las víctimas, devolvió a estos
ciudadanos desarmados a las fuerzas de Tito (6).
Los que lograron salvarse llegaron, por mediación
del Vaticano, a campos de refugiados en Fermo o en Bagnoli, Italia. Estados
Unidos restringía la inmigración a familiares de residentes. Canadá, Chile y
Venezuela aceptaban a los jóvenes sanos y aptos para el trabajo. Argentina abrió
la inmigración en forma menos restrictiva. De modo que la gran mayoría de los
exiliados croatas de la segunda guerra mundial se dirigieron a Buenos Aires. Allí
eran recibidos en el famoso Hotel de Inmigrantes en la zona del puerto y pronto
lograban insertarse en la sociedad huésped.
Este grupo de exiliados se caracterizó por ser,
en general, de una preparación intelectual y profesional considerable que
pronto los distinguió de los descendientes de inmigrantes más antiguos ya
asentados en la Argentina a comienzos del siglo, por razones económicas. Las
razones de su exilio los reunieron en actividades relacionadas con lo religioso,
lo político y lo cultural. Habiendo perdido la patria libre, por tanto tiempo
anhelada, no resignaron sus ideales y se decidieron a continuar luchando por
conseguirlos. Como accionar principal se propusieron difundir su problemática,
a través de actividades culturales, al mismo tiempo que rehacer sus vidas e
integrarse provechosamente a la sociedad que los recibía. Como ejemplos podemos
citar a Vinko Nikolic, escritor y editor en Buenos Aires, a Mirko Eterovic,
profesor de lenguas y literaturas clásicas en la Universidad Nacional de Córdoba,
al pintor Zdravko Ducmelic, quien entre otras cosas ilustrara a Borges y fuera
decano de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza
(7), al ingeniero agrónomo José Crnko organizador y director de múltiples
trabajos de investigación en la estación experimental del INTA en Mendoza.
A este grupo de croatas pertenecen los numerosos
autores -más de veinticinco- que durante su exilio han escrito y publicado en
la Argentina. Por el aprecio que les ha brindado la crítica literaria de sus
mismos compatriotas destacamos a Viktor Vida, Srecko Karaman y Vinko Nikolic.
Viktor Vida, quien cometiera suicidio en 1960
debido a la depresión del exilio, fue un poeta reconocido no sólo por la
comunidad de exiliados (8) si no también por los críticos croatas en
Yugoslavia, donde una selección de sus poesías llamada Charcos envenenados
fuera publicada en 1971 por Mirko Bogsic (9).
Srecko Karaman, desaparecido en 1964 puede ser
catalogado poeta marino como el título de su único libro parece sugerirlo: Una
vela en alta mar (10). El trabajo creativo de Vinko Nikolic está incluido
en sus cuatro libros: La primavera violada, Plegaria para mi Croacia,
Arco iris sobre los puentes destruidos y En el umbral de la patria
(11).
(1) Una versión similar de este trabajo, en
lengua inglesa, fue expuesta en el XV Congreso de la Asociación Internacional
de Literatura Comparada en la Rijuniversitat de Leiden, Holanda, en agosto de
1997.
(2) Centro de Literatura Comparada, Facultad de
Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo.
(3) En el "Coloquio Internacional de
Literatura General y Comparada" de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Católica Argentina, Buenos Aires en abril de 1985 fue leído
"Un caso de literatura de exilio: los escritores croatas de la postguerra
en Buenos Aires". En el Curso intensivo de postgrado "La Argentina en
la literatura de exilio" organizado por el Centro de Literatura Comparada
de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional de Cuyo en
septiembre de 1987 fue expuesto "Los escritores croatas de la postguerra en
la Argentina", luego publicado en el Boletín de Literatura Comparada,
XI-XII, año 1987, pp. 51-66.
(4) El padre Blas, sacerdote franciscano, firmó
como garante la entrada de 500 niños huérfanos (Cf. Studia Croatica, n. 133,
1997, p. 58).
(5) Cf. Vinelli, Víctor: "El problema de
los refugiados", en: Revista Inmigración, n.7, 1963, p. 5l.
(6) Cf. El artículo de John Corsellis:
"Refugiados eslovenos en la Argentina", en Todo es historia, año
XXIX, n. 343, 1996, pp. 53-55.
(7) Sobre este pintor véase por ejemplo:
"Lijep uspjeh slikara Zdravka Ducmelica", en Hrvatska Revija, 1963, p.
585. Adolfo Ruiz Díaz: "Zdravko Ducmelic. La realidad y la pintura",
en Studia Croatica, año IX, vol. 1-4, n. 28-31, 1968, pp. 139-153 y
"Nuevas expresiones del pintor Zdravko Ducmelic", sin firma, en:
Studia Croatica, año XXIV, vol. 68-69, 1978, pp. 51-57.
(8) Véase por ejemplo: "Zadnji zbogom
Viktoru Vidi" (Ultimo adiós a Viktor Vida), homenaje luego de su muerte
por Vinko Nikolic, Branko Kadic, Edo Bulat, Srecko Karaman, Tonko Gazzari, Ruda
Jurcec, Ilija Perusina, en Hrvatska Revija, año XI, 1961, vol. -2, pp. 132-135;
"U Pohodima mrtvome pjesniku Viktoru Vidi", en Hrvatska Revija, año
XI, 1961, vol. 4, pp. 478-480 y "Na veceri recitacija predana javnosti
Knjiga Viktora Vide", en Hrvatska Revija 1963, vol. 1, pp. 125-127.
(9) La obra de Vida abarca Svemir Osobe (El
universo de la persona). Buenos Aires, edición propia, 195l; Suzani vremena
(Prisionero del tiempo). Buenos Aires, edición propia, 1956 y Sabrane pjsme
(Obras Completas). Buenos Aires, Hrvatska Revija, 1962. Sobre Charcos
envenenados consultar: Croacia y su destino. Buenos Aires, Instituto Croata
Latinoamericano de Cultura, 1977, p. 166.
(10) Jedro na pucini. Buenos Aires, edición
propia, 1951.
(11) Oskvrnuto proljece. Buenos Aires, edición
propia, 1947. Molitva za moju Hrvatsku. Buenos Aires, edición propia, 1949.
Duga nadi porusnim mostovima. Buenos Aires, Hrvatska Revija, 1964, Pred Vratima
Domovine tomo I, Buenos Aires, edición Knjiznica Hrvatske Revije (Biblioteca de
la Revista Croata), 1966, tomo II, Paris- München, edición Knjiznica Hrvatske
Revije, 1967. He podido registrar más de doscientos títulos
de poesías aparecidas en publicaciones periódicas de la colectividad, trece
libros de poesías, diez novelas, dos libros de cuentos y algunas obras dramáticas.
He dejado de lado intencionalmente un gran número de trabajos que tratan
aspectos políticos, religiosos, legales o artísticos, debido a que aunque están
claramente relacionados con la identidad nacional, no pueden ser definidos como
literatura de creación.
Los motivos literarios que predominan en la
producción de los croatas exiliados en la Argentina y que coinciden con los
motivos de la tradición literaria nacional croata son el amor por la patria y
sus deseos de libertad. Más particular de los exiliados son el estado de
expatriación y la nostalgia por el suelo natal. Los temas más frecuentes y que
actúan como factor de cohesión de esta literatura son los recuerdos de la
guerra (en especial Bleiburg, las vicisitudes de la huida e Italia), la patria
cautiva bajo una doctrina extraña, y la exaltación de los valores culturales
croatas. Desde el punto de vista genérico, la poesía fue, obviamente,
privilegiada como forma de expresar gran cantidad de sentimientos personales.
Sin embargo son frecuentes también las autobiografías y las novelas históricas.
En cuanto a los recursos de estilo se puede señalar el uso de epígrafes o
citas de otros exiliados (autores clásicos o la Sagrada Escritura) como un modo
de revalorizar su propia condición; la madre como símbolo de la patria; las
descripciones del paisaje nativo; el uso intencional de dialectos regionales y
la presencia de la religión.
El lector implícito de toda la producción
literaria de los exiliados es, primeramente, el resto de su generación en el
exilio, la llamada diáspora croata; en segundo lugar, los lectores en la
patria, público que prácticamente quedó en el deseo ya que las obras de los
escritores en la diáspora no eran admitidas en la Yugoslavia socialista. En última
instancia, el público argentino, al que están dirigidas las ediciones en
castellano.
Las intenciones de esta literatura croata en el
exilio argentino son, por una parte, expresar las emociones patriotas, en
contraste o sumadas a aquellas inspiradas por la patria adoptiva; por otro lado,
mantener viva la cohesión de la colectividad de exiliados. Es por ello que
desarrollan insistentemente los tópicos que están enraizados profundamente en
la idiosincrasia croata, en los aspectos lingüísticos, religiosos e históricos,
exagerando conscientemente las diferencias con los otros pueblos eslavos de los
Balcanes.
Las actividades literarias propiamente tales de
esta colectividad estuvieron y están enmarcadas por otras acciones culturales
del grupo que mantuvieron la identidad nacional desde el comienzo del exilio, a
lo largo de los años en Argentina y hasta hoy.
Mientras los croatas que huían de la patria se
encontraban en los campos de refugiados de Bagnoli y de Fermo, (como muchas
otras colectividades) se organizaron actividades educativas: los niños recibían
la educación primaria, actores improvisados representaban obras de teatro de
trama histórica croata (12) , se organizó la llamada universidad popular en la
cual se exponían conferencias de tema científico.
Apareció un diario mural con el nombre de Noticias,
pero pronto cambió su nombre al muy significativo de Unidad Croata.
Circulaba una Página, un Semanario ilustrado y la prensa oral
semanal. Para el final de septiembre de 1945, el "Club Académico
Croata" se había establecido en Fermo con ciento cincuenta estudiantes que
asistían a conferencias científicas sobre materias diversas. Muchas de las
actividades aquí reportadas provienen del Mali Hrvatski Kalendar. Se
trata de una agenda anual editada por el Colegio Pontificio para croatas San Jerónimo,
en Roma, residencia sacerdotal que brindó durante los años de la postguerra
importante ayuda a los refugiados. Esta agenda se regalaba a los refugiados y
prisioneros en Italia. Este pequeño libro, (pequeño en formato pero no en sus
más de cien páginas) muestra el claro esfuerzo por preparar a estos refugiados
para su exilio. Las últimas palabras en el prólogo a la edición del 1945 son
"sean y permanezcan buenos y valiosos croatas" así lo demuestran.
Asimismo la agenda informaba sobre historia y geografía croatas, hombres célebres
croatas, situación inmigratoria croata en distintos países. Al mismo tiempo se
intercalaban textos literarios para afirmar los valores nacionales. Sirva de
ejemplo la carta de una madre a su hijo en la que le aconseja reiteradamente
practicar la fe católica para permanecer croata (13), o la poesía "Pred
Uzkrs" de Tugomir Lab sobre su tristeza de persona que ha perdido la a lo
que le impide participar de la alegría que significa la resurrección de Cristo
(14).
(12) Agradezco especialmente el testimonio de
Juan Elias y Biserka Gottfried quienes confirmaron estos datos con sus recuerdos
personales de anécdotas vividas o escuchadas sobre estas actividades.
(13) Pismo hrvatske majke sinu u tudjini, firmado
"majka", en Mali Hrvatski Kalendar za godinu 1945, pp. 71-74.
(14) En Mali Hrvatski Kalendar za godinu 1946, p.
49. Luego de su llegada a la Argentina y a lo largo
de sus más de 45 años de exilio los croatas realizaron una no interrumpida
labor de conservación de la identidad nacional. En 1947 el coro Jadran,
organizado por primera vez en el campo de refugiados en Italia, comienza sus
actuaciones en la Argentina. En 1948 Franjo Nevistic y Vinko Nikolic escriben la
publicación mensual Croacia, que en 1949 se transformó en Hrvatska,
un compendio político-cultural. En 1950 Nikolic dirige la Biblioteca de la
Asociación de Escritores Croatas, que edita libros escritos en croata. En 1951,
Vinko Nikolic y Ante Bonifacic fundan Hrvatska Revija - La Revista Croata.
En 1952, La hora croata se transmite por Radio Splendid. En 1955, Pero
Tutavac publica unos pocos números del periódico Napredak (El
Progreso). En 1956, se funda el "Club Cultural Croata-Argentino". Este
club, desde entonces hasta hoy organiza actividades culturales tales como
conferencias, exhibiciones y conciertos. Asimismo ofrece cursos de cultura,
literatura, idioma, historia, geografía y economía croatas. Desde 1957, la Biblioteca
de la Revista Croata bajo la responsabilidad de Vinko Nikolic ha publicado
numerosos libros en croata. En 1960, se funda el "Instituto
Croata-Latinoamericano de Cultura".
Las actividades de esta institución han sido la
publicación de la revista tri- anual en castellano Studia Croatica, y la
edición de volúmenes especiales como La tragedia de Bleiburg (1965), Bosnia
y Hercegovina (1965), Croacia y la actual crisis de Yugoslavia
(1972), Croacia y su destino (1977), todos en castellano. En 1960, se
funda en Hurlingham el colegio "Cardenal Stepinac" de los
franciscanos, que imparte la escuela primaria y secundaria y enseñanza bilingüe.
Actualmente cuenta con un número de alumnos alrededor de los dos mil. En 1968,
Pero Tutavac funda la revista literaria Svitlenik (El faro). En 1978, se
establece la "Academia de la lengua croata". En 1979 y 1981, el canal
oficial de la televisión argentina transmite programas sobre las costumbres
croatas. En 1983, se constituyó en Buenos Aires la "Asociación de
Profesionales y Empresarios Argentino-Croatas", con fines económicos y
culturales. A partir de la independencia de Croacia, existe un stand especial de
esa república en la feria anual del libro en Buenos Aires.
Las actividades que acabo de listar son algunas
de las más representativas en relación con el campo de la literatura. Entre
ellas deseo destacar como especialmente significativas la edición, impresión y
publicación de material periodístico o bibliográfico. La edición de por lo
menos tres revistas de larga y reconocida trayectoria: Hrvatska Revija,
Studia Croatica y Hrvatska Misao, así como de importantes tomos
aniversario, la impresión de libros, folletos, boletines, periódicos de mayor
o menor tirada y frecuencia ha sido fundamental y muy fecunda. Presentaré ahora
en más detalle a las tres principales revistas arriba mencionadas: Hrvatska
Revija apareció en la Argentina desde 1951 hasta 1966 (15), con volúmenes
de alrededor de doscientas páginas y un tomo aniversario de 784. La revista es
un valioso archivo para toda la actividad cultural de los exiliados croatas.
Incluye también noticias sobre el acontecer en la patria, reflejos de los
grandes acontecimientos culturales, así como fragmentos de obras originales,
traducciones y reseñas del material bibliográfico de interés para la
comunidad croata. La revista no sólo se vendía a otros croatas en diferentes
países además de Argentina sino que por estar su editor en contacto con otros
centros culturales de exiliados recibía frecuentemente importantes
contribuciones desde el extranjero, como por ejemplo de Raimond Kupareo, desde
la Universidad Católica de Chile; de Ante Kadic, desde Indiana University; de
Nada Kestercanek, desde Wilkes Barre, Estados Unidos; de Antun Nizeteo, desde
Cornell University; de Alan Horic, desde Canadá.
Studia Croatica, publicada en castellano desde
1960, ha sido el foro apropiado para el debate político e histórico de los
exiliados. La literatura también ha tenido su lugar en esta revista, donde se
pueden encontrar poemas, en croata o castellano, diarios de guerra autobiográficos
y fragmentos narrativos. El propósito continuo de Studia Croatica ha
sido clarificar para el lector hispanohablante el punto de vista croata en los
eventos relacionados con la independencia de Croacia. En el vol. XXXIII, 1991, 2
(121), p. 97 (aparecido en enero de 1992) sus editores celebran el
reconocimiento internacional de la República de Croacia y declaran: "Este
histórico acontecimiento corona la lucha centenaria de la nación croata por su
independencia y soberanía nacional, la lucha que hemos apoyado también
nosotros durante los 32 años en Studia Croatica (16).
Hrvatska Misao, publicó desde 1953 en
croata, con un suplemento en castellano, 44 volúmenes y algunas ediciones
especiales. Su editor, Marko Sinovcic, también ha publicado Hrvati u
Argentini i njihov doprinos hrvatskoj kulturi, (Los croatas en la Argentina
y su contribución a la cultura croata) (17), libro que es una reseña de todas
las actividades de edición de los croatas en la Argentina desde 1947 a 1991. (15)
Luego apareció en Barcelona, Munich y Zagreb en forma progresiva a medida que
su editor se iba mudando.
(16) En: "El 15 de enero - Día histórico
para la Nación Croata".
(17) Buenos Aires, edición del autor, 1991. Otra actividad fundamental para la comunidad
croata en la Argentina fue la traducción. Muchos croatas son traductores de
reconocido prestigio en la Argentina (18). En el campo literario la tarea de
Vinko Nikolic como traductor y reseñador de poetas argentinos es importante, así
como las continuas versiones castellanas de textos croatas en Studia Croatica.
Un esfuerzo digno de ser destacado es la traducción de Martín Fierro, al
dialecto croata ikavica, por parte de Pero Tutavac in 1976. A través de todas
estas actividades esta generación de croatas ha dado forma, preservado y
transmitido su identidad nacional. Pero al mismo tiempo, ha reflejado la
identidad de la sociedad huésped argentina. Esta acción de reflejar tiene
diferentes modos. En primer lugar llama nuestra atención el especial interés
de estos exiliados croatas en mostrar a la Argentina desde el punto de vista
geográfico, histórico, demográfico y cultural. Así por ejemplo el primer capítulo
del libro arriba mencionado de Marko Sinovcic es una vista panorámica de la
Argentina. Ivo Rojnica dedica 150 páginas de su libro Prikaz povijesti
argentini i doprinos Hrvata (19) a la historia argentina.
Un segundo aspecto, tan significativo como aquel
es la constante referencia personalidades de origen croata que hayan desempeñado
roles destacados en la vida argentina. La segunda parte del libro de Rojnica
recién mencionado se focaliza precisamente en las contribuciones de los croatas
a la Argentina. En artículos como el de Maja Lukac-Stier "Aportes de la
colectividad croata a la República Argentina" (20) al mismo tiempo que se
menciona al croata y su colaboración se enuncia el contexto histórico-cultural
argentino en el que se desenvolvió. Así por ejemplo, del siglo pasado se
recuerda a Nicolás y Miguel Mihanovic fundadores de la marina mercante
argentina o al mayor Buratovic que actuó en la campaña contra los indios al
sur de Buenos Aires e instaló allí el telégrafo.
Las revistas croatas se han hecho eco de las
fechas patria argentinas saludando al pueblo argentino en esas oportunidades e
incluso con mención del himno nacional o de alguna canción patriótica y con
comentarios sobre su sentido de independencia y amor patrio, sentimientos con
los que se identificaban plenamente. Otras veces han ilustrado sus páginas con
ilustraciones de lugares argentinos de importancia histórica.
Algunos autores argentinos han sido traducidos al
croata. Vinko Nikolic tradujo a algunos poetas de este siglo como Alfonsina
Storni. La versión croata del Martín Fierro de Pero Tutavac recibió el
aplauso de la prensa local. Más recientemente Studia Croatica reporta el
trabajo de Milivoj Telecan quien trabajara en Croacia, en la traducción de las
Obras Selectas de Borges al croata. Tanto el Martín Fierro, nuestra epopeya
gaucha del siglo pasado, como los relatos de Borges de este siglo son sin duda símbolos
de la identidad literaria argentina que se ven así reflejados por la actividad
de la comunidad de exiliados croatas.
Otro rastro de identidad nacional argentina puede
ser encontrado en algunos textos que adaptan el material narrativo croata a los
ambientes argentinos. Ana Blazekovic, quien llegara a la Argentina como joven
exiliada, se convirtió más tarde en escritora en castellano. En su libro Venancio,
el primer cuento del mismo nombre muestra en sus personajes, lenguaje y
ambientación las características de la literatura regional pampeana. Sin
embargo en una entrevista personal con la autora ella reconoció que se inspiró
en una situación que conocía de su pueblo natal en Croacia y la adaptó al
contexto argentino.
Recientemente, y como una consecuencia de las
actividades desarrolladas por los exiliados que retornaron a su patria de
nacimiento se están produciendo fenómenos de difusión de la identidad
cultural argentina en Croacia. Podemos mencionar como ejemplo la inauguración
de la Sociedad Cultural Croata-Argentino en Zagreb en 1995. La recitación en
castellano de la poesía "Bandera azul y blanca", dedicada a la
bandera argentina formó parte del evento.
(18) D. Simat se jubiló en Buenos Aires como
traductor de la Presidencia de la Nación. M. Brkljacic es traductor registrado
en Mendoza.
(19) Buenos Aires, edición del autor, 1974.
(20) En Studia Croatica, 3, 1986, pp. 221-234. La etapa de exilio ha terminado para muchos
croatas que vivieron en Argentina. Algunos fallecieron antes de poder retornar.
Otros son ahora claramente inmigrantes más que exiliados, habiéndose hecho
demasiado estrecho su lazo con la patria adoptiva. Para muchos otros el exilio
ha terminado porque están de vuelta en su patria nativa donde ven concretado un
sueño de libertad, premio merecido al largo exilio durante el cual realizaron
fuertes y continuos esfuerzos por mantener vivo su sentido de identidad nacional
y transmitirlo a las generaciones más jóvenes. Al vivir en Argentina ellos
reconocieron la identidad nacional de su huésped y ahora de vuelta en su país
natal, transmiten a otros sus conocimientos de este lejano país de América
Latina. El único punto de vista auténticamente comparatista es iluminar este
fructífero intercambio de identidades nacionales, para así no caer en
estrechas percepciones de una historia humana llena de repetidas migraciones. Y
para terminar permítaseme citar (imitando a Maja Lukac-Stier) (21) al poeta
croata Drago Ivanisevic: "Porque como croata soy hermano de todos los
hombres y donde quiera que vaya conmigo está Croacia".
(21) Maja Lukac-Stier al reseñar las palabras
del Embajador Croata en al Argentina al inaugurar el Hogar Croata en Rosario, en
Studia Croatica, XXXV, 125, 1994, p. 150. Publicación enviada por Dra. Adriana Ivana Smajic Contactar mailto:adrianasmajic@enredes.com.ar Código ISPN de la Publicación EpyAEAZkVVPVubGVAd Publicado Tuesday 18 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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