Monografias | Ricardo Flores Magón (Semblanza biográfica)Ricardo Flores Magón (Semblanza biográfica)Resumen: El joven liberal. El joven anarquista. El periodista liberal. Víctima de la dictadura. Exilio y división. El revolucionario. El anarquista. El anarquista derrotado. Asesinato en la cárcel. CAPITULO UNO: EL JOVEN LIBERAL. Ricardo Flores Magón nació el 16 de septiembre de 1873 en
San Antonio Eloxochitlán, distrito de Teotitlán del Camino, Oaxaca, donde
sobrevivían los valores y prácticas comunales. En 1911, en un artículo publicado en REGENERACIÓN de fecha
2 de septiembre, Ricardo, recordando el medio social en que nació escribió: "En México viven unos cuatro millones de indios, que
hasta hace veinte o veinticinco años vivían en comunidades, poseyendo en común
las tierras, las aguas y los bosques. El apoyo mutuo era la regla de esas
comunidades...no había jueces, ni alcaldes, ni carceleros, ni ninguna polilla
de esa clase. Todos tenían derecho a la tierra, al agua para los regadíos, al
bosque para la leña y a la madera para construir los jacales. Los arados
andaban de mano en mano, así como las yuntas de los bueyes. Cada familia
calculaba ser suficiente para producir lo necesario y el trabajo de escarbar y
levantar las cosechas se hacía en común, reuniéndose toda la comunidad, hoy
para levantar la cosecha de Pedro, mañana para la de Juan y así sucesivamente. "Para levantar un jacal ponían manos a la obra todos
los miembros de la comunidad...la moneda casi no era necesaria, porque había
intercambio de productos". Juan Gómez Quiñónez en su libro LAS IDEAS POLÍTICAS DE
RICARDO FLORES MAGÓN, dice que esta experiencia colectivista del joven Ricardo
se fortaleció en las discusiones familiares y su posterior visión de una utopía
anarco-comunista se inspiró, en parte, en esa realidad indígena y en la
herencia histórica. Nunca negó su devoción a los valores colectivos. Su familia, aunque no estaba en la miseria, se hallaba en
situación económica precaria, la cual empeoró durante la juventud de Ricardo. Tanto su padre, Teodoro Flores, como su madre, Margarita Magón,
fueron liberales, "juaristas de hueso colorado". Ambos lucharon contra
los conservadores y contra los franceses. Su padre era oficial de Ejército y,
junto con su esposa, rechazaba a Porfirio Díaz, llamándolo usurpador, tirano y
traidor a los ideales liberales. El padre de Ricardo no buscó acomodo en el régimen de Díaz,
a diferencia de muchos otros "liberales", y siempre sintió una fuerte
veneración por el presidente Benito Juárez y por los liberales de la Reforma. James D. Cockcroft, en su libro Precursores intelectuales de
la Revolución Mexicana, escribió que el padre de Ricardo era un militar que
había luchado con Díaz en la revuelta de 1876y que, más tarde, fue ascendido
al rango de Teniente Coronel. Los padres de Ricardo eran de ascendencia indígena,
mazatecos puros. Salvador Hernández Padilla, en su libro El Magonismo:
historia de una pasión libertaria, nos habla de cómo eran los padres de
Ricardo. Cuando Ricardo, junto con su hermano Jesús, fue encarcelado,
después de su discurso antiporfirista de 1901 en el primer Congreso Liberal, su
madre enfermó de gravedad. Una noche alguien llamó a la puerta del cuarto de
vecindad que habitaban Doña Margarita y su hijo Enrique, quien al abrir se
encontró con un desconocido que pedía hablar con la señora Magón, y una vez
frente a ella, dijo: "Tengo el honor de hacerle una propuesta de parte del
Presidente Porfirio Díaz". De qué se trata, preguntó Doña Margarita.
"El presidente le promete, sobre su palabra de honor, que en menos de media
hora sus hijos quedarán en completa libertad, con la condición de que les pida
usted, como última voluntad, que dejen de atacarlo". Aunque consumida por
la fiebre, la Señora Magón respondió con voz tranquila: "Diga al
presidente que escogió morir sin ver a mis hijos. Y lo que es más, dígale
esto: Prefiero verlos colgados de un árbol, o pegados a un garrote, a que se
arrepientan o retiren nada de lo que han dicho o hecho". Poco después, moría
Margarita Magón. El joven Ricardo, estudiante de la Escuela de Jurisprudencia
en la capital del país, no sólo bebió de los libros de historia, donde se
resaltaba la importancia del liberalismo del siglo pasado, sino, sobre todo,
inició sus actividades políticas en compañía de varios liberales que se
enfrentan al régimen dictatorial del general Porfirio Díaz. Este grupo oposicionista, en el que estaba Camilo Arriaga,
nieto del gran liberal reformista Ponciano Arriaga, se sentía heredero de los
principios que había sostenido la generación reformista de Juárez, Ignacio
Ramírez, Guillermo Prieto, Melchor Ocampo y Sebastián Lerdo de Tejada. Es común afirmar que el pensamiento de Ricardo Flores Magón
evolucionó del liberalismo al anarquismo, pero pocos autores indican que este
cambio se realizó en 1901, cuando conoció a Camilo Arriaga. Camilo, de quien hablaremos más adelante, simpatizaba con
las ideas anarquistas, y cuando Ricardo y otros jóvenes lo visitaron en San
Luis Potosí, él les proporcionó las obras de los teóricos anarquistas
europeos. Por tanto, podemos afirmar que fueron cerca de diez años, de
1892 a 1901, los que militó Ricardo en las filas del pensamiento liberal
reformista. Como liberal, Ricardo formó parte de la corriente nacionalista del
liberalismo mexicano. Sus principales motores como liberal, eran el amor a la
Patria y el deseo de que la clase media, los trabajadores y los indígenas
disfrutaran de bienestar. Luchó por la democracia representativa y por el
cumplimiento, en la práctica, de la Constitución de 1857. Mientras fue liberal, creyó que las buenas intenciones y una
conducta ética bastaban para lograr la reforma de la sociedad. Ponía énfasis
en la importancia de la educación general y de la voluntad individual para
realizar las reformas políticas. Predicaba el sentido de responsabilidad cívica
y exhortaba a las masas a organizarse políticamente creyendo, que esto era
posible aún bajo el régimen de Díaz. Durante sus primeros años de militancia Política, se
preocupó principalmente de los problemas jurídicos y políticos, apoyando
tanto la idea como la del patriotismo cívico, y rechazando la revolución como
método, ya que la consideraba contraproducente para el progreso nacional. Para el joven liberal, el único resplandor de democracia en
la historia de México era la Reforma, experimento que fue sofocado por la
dictadura de Porfirio Díaz. Poco a poco, Ricardo y, sus seguidores más cercanos, fueron
radicalizándose y ampliando su pensamiento y acción, como resultado de la
experiencia política, la represión policíaca y el estudio de libros
anarquistas. Antes de continuar con las actividades políticas de Ricardo,
es necesario ubicar históricamente las condiciones económicas, políticas y
sociales que le tocaron vivir: nos referimos al porfirismo. Adolfo Gilly nos dice en su libro La Revolución
interrumpida, que e grupo de intelectuales encabezados por Benito Juárez tuvo
como objetivo económico y político desarrollar el capitalismo mexicano. Las Leyes de Reforma tuvieron como fin quitarle las
propiedades agrarias al clero católico mexicano y, de paso, a las comunidades
indígenas, para fortalecer económicamente al Estado, instrumento jurídicomilitar
al servicio de las clases dominante. Estas leyes pretendían crear una clase de pequeños
propietarios agrarios, pues no sólo iban dirigidas a poner en circulación en
el mercado las propiedades del clero, sino también las tierras de las
comunidades indias, liquidando la antigua estructura de la propiedad comunal. El resultado de esas leyes fue el surgimiento de una nueva
concentración latifundista de la propiedad agraria. Al desarrollarse el capitalismo, no solo debilitó al clero
católico, sino también a las comunidades agrarias indias, que fueron
fraccionadas y acaparadas por los grandes latifundistas, convirtiendo a los
comuneros en n peones de los terratenientes. Aun cuando los liberales juaristas y el grupo encabezado por
el Díaz tenían el mismo objetivo, ayudar al desarrollo capitalista de México,
sus métodos para lograrlo eran diferentes. Mientras Juárez y Lerdo buscaban el crecimiento del país
sin una importante intervención extranjera, respetando las formas federales de
gobierno, Díaz y sus seguidores cercanos querían consolidar la paz social
mediante la represión al pueblo y la conciliación con los conservadores- en
particular, el clero político católico-, impulsando el desarrollo capitalista
a base de abrir las puertas al capital extranjero, y constituyendo un gobierno
fuerte y centralizado. Los treinta y cuatro años de dictadura porfirista se
caracterizaron por un acelerado desarrollo capitalista y por un crecimiento económico
sin precedentes en nuestra historia, acompañado de grandes injusticias y
contradicciones que contribuyeron al estallido social de 1910. En los hechos, Porfirio Díaz es el ejecutor del proyecto
capitalista liberales habían delineado y comenzado a realizar. Cabe aclarar que fueron las condiciones históricas las que
hicieron posible la dictadura porfirista. Esas condiciones tuvieron como causa
económica la necesidad, por parte de la clase explotadora, la burguesía
mexicana, del desarrollo capitalista, que fue acelerado por la "paz
social" de la dictadura porfirista. CAPITULO DOS Ricardo inició su actividad política como líder
estudiantil antiporfirista. Participó en las manifestaciones callejeras de la
ciudad de México que tuvieron lugar en mayo de 1892. Gómez-Quiñones escribe que la protesta de 60 estudiantes y
otras personalidades, tenía el objetivo de exigir elecciones libres y de pedir
a Díaz dejara la presidencia. Samuel Kaplan, en su libro Combatimos la tiranía, reproduce
un fragmento del discurso de Ricardo frente a la escuela de Minería: En 1876 -gritó Ricardo- Díaz denunció al presidente Lerdo
de Tejada ¿Por qué? Por querer reelegirse. ¿Pero qué sucedió al año
siguiente? El rebelde Díaz se adueñó del control del gobierno. ¿Y que pasó
entonces, compañeros? Díaz, cómodamente perdió la memoria en cuanto a su
santo y seña de la no reelección. Desde entonces, el tirano se ha hecho
reelegir sin cesar, menos en el período en que su protegido González ocupó la
presidencia... ¿Cómo se reelige? ¡Ya lo saben! Por medio de sus jefes políticos
contrata las elecciones en todos y cada uno de los distritos del país...
amenazando a los obreros con correrlos del trabajo si no votan por Díaz.
Aterrorizan a los campesinos. Los emborrachan con pulque o mezcal y los llevan
como ganado a las urnas. Y, por si fuera poco, ¿quién vende nuestro país a
los industriales franceses, ingleses y norteamericanos, de modo que, además de
ser esclavos de la iglesia, lo somos también de los países extranjeros? Hernández Padilla relata que un centenar de personas, entre
azoradas e incrédulas, escuchaban a tan osado estudiante. De pronto, apareció
la caballada y, cargando contra la multitud, trató de dispersarla. Los sables
alcanzaron a algunos fatalmente, otros quedaron heridos, los demás corrían y
gritaban: "¡Muera Díaz! ¡Viva la libertad!" Dos de los hermanos
Flores Magón, Jesús y Ricardo, fueron aprehendidos y enviados durante un mes a
la cárcel; Enrique, el más joven, pudo escapar. Una vez libre, Ricardo empezó a publicar sus primeros
escritos en el periódico opositor El Demócrata. Gracias al mismo Kaplan,
podemos conocer un párrafo de un editorial El Demócrata, escrito por Ricardo: Cada hacendado se ha vuelto un barón feudal. Tiene poder de
vida y muerte sobre los míseros peones; sus hijas y mujeres atractivas están a
disposición de el. Y no hay autoridad que les diga nada. Cuando venden sus
propiedades las enumera y hace constar que consisten en tantas miles de hectáreas,
tanto bueyes, vacas, peones y otros animales. ¡Así aparece en las escrituras!¡Dios
lo ayude a México!, donde los seres humanos son tratados peor que vacas o
puercos. Donde el 80% de todos los trabajadores de hacienda existen -¡no viven!
- , en estado de peonaje en manifiesta esclavitud. ¡Mexicanos, examinen su
Constitución! ¿Reconoce acaso el derecho de un acreedor de apoderarse y
retener el cuerpo un deudor? ¡Por la gloriosa memoria de Benito Juárez, no!
Pero, ¿por qué preocuparse un comino por la Constitución? ¿Por qué,
ciertamente, cuando es la cosa más fácil del mundo, amontonar sobre ella el
lodo del desprecio en tal forma que ya no es visible en los llamados tribunales?
En todas partes las autoridades, con alaridos de placer, juntan sus manos a las
de los opresores del pueblo. La razón hasta los ciegos pueden verla. Los
pretendidos protectores de los derechos del pueblo son de la non sancta alianza.
¿Por cuanto tiempo, oh Señor? Aumentó el número de lectores de El Demócrata y, por
consecuencia, su tiraje. Porfirio Díaz envió a Miguel Cabrera, jefe de policía,
al frente de un grupo de secuaces a clausurar la oficina del mencionado periódico
y a detener a los Flores Magón. En esta ocasión sólo apresaron al mayor de
los hermanos, a Jesús. Durante seis años, los Flores Magón ahorraron cuanto
pudieron. Hasta el 7 de agosto de 1900 pudieron publicar su propio periódico:
Regeneración. Antes de analizar y comentar los artículos de Ricardo,
durante los primeros diez años de Regeneración, es necesario retroceder un
poco para relatar el resurgimiento político del clero católico mexicano,
cobijado y protegido por la dictadura porfirista. En San Luis Potosí, cuenta Cockcroft, los sacerdotes fueron
vistos llevando puestas en público sus elaboradas vestimentas sacerdotales de
satín y oro. Se permitió que funcionaran escuelas católicas en varias partes
del Estado. Los liberales locales se irritaban cada vez más por estos abiertos
desafíos a la Constitución de 1857 y a las Leyes de Reforma. En el verano de 1900, los liberales acusaron formalmente al
obispo de San Luis Potosí, Ignacio Montes de Oca y Obregón, de manipulaciones
ilegales de bienes raíces. Como podía esperarse, la justicia local exoneró al
obispo (doce años más tarde la decisión fue revocada). Estaba implícito en
los cargos de los liberales contra el obispo, un sentimiento difundido de que la
Iglesia había recobrado, en San Luis Potosí, un grado reminiscente del poder
de la Iglesia anterior a las leyes de Reforma. Un monasterio abandonado en el Estado, que había sido
convertido en un colegio de monjas, enfureció a los liberales, quienes
declararon que el edificio estaba siendo usado como escuela católica para niñas.
Pero la gota que derramó el vaso fue un discurso, en París, el 6 junio de
1900, del obispo mencionado ante la Asamblea General del Congreso Internacional
de Agencias Católicas. El 7 de agosto de 1900, el mismo día que aparecía en
la capital del país el primer número de Regeneración, El Estandarte publicó
el discurso del Obispo. Montes de Oca y Obregón, que trece años antes había
advertido a los católicos que "las mejores épocas" eran cosa del
pasado, ahora aseguraba que gracias a la benévola dirección del gobierno de Díaz
y con el apoyo de las mujeres mexicanos, la Iglesia de México había alcanzado
"la prosperidad actual". Las Leyes de Reforma, declaraba el obispo,
son leños apagados. El 30 de agosto, Camilo Arriaga publicó su manifiesto
"Invitación al Partido Liberal", denunciando el resurgimiento
de" clericalismo bajo el porfiriato. No se imaginaba que prendía la chispa
del incendio, social que haría caer al dictador. Camilo Arriaga, potosino e ingeniero de minas, fue, como
Madero, un intelectual de clase alta de una familia oligárquica norteña aunque
representó una tendencia mucho más radical, entre los intelectuales
inconformes de México, que la ejemplificada por Madero. Sujeto como estaba a los intereses de la burguesía mexicana,
ante de Ricardo y sus seguidores cercanos, Arriaga se quedó en los límites del
reformismo burgués. En 1888, el tirano Díaz hizo que el gobernador de San Luis
Potosí nombraba a Camilo Arriaga, Diputado de la Legislatura del Estado. En
1890, cuando su padre murió, Camilo, de 28 años de edad, fue ascendido
dictador a Diputado del Congreso Nacional, puesto que retuvo 1898. A pesar del
imperante positivismo de la educación oficial – nos dice Cockcroft, Camilo
empezó a leer las obras de Proudhon, Marx, Engels, Bakunin y otros socialistas
y anarquistas europeos. Más tarde, antes de su declaración liberal de rebelión,
en 1900 Arriaga fue a Europa, en donde adquirió su posteriormente famosa
biblioteca de libros y folletos radicales europeos. En 1898, Arriaga se presentó ante el Congreso para comunicar
el engaño de la Iglesia y de sus colaboradores político. Una minoría de
diputados lo apoyó. Todos ellos fueron eliminados del Congreso por el tirano Díaz,
ese mismo año. Usando el capital que la crisis de 1892-1895 le había
dejado, Camilo dedicó dinero y esfuerzo para formar un movimiento de oposición
política contra Díaz. Cuando Arriaga, en 1899, regresó a San Luis Potosí, cultivó
la amistad de jóvenes políticos liberales disidentes, como Juan Sarabia y
Antonio Díaz Soto y Gama. Pronto se agregaron Librado Rivera y los Flores Magón.
Esta nueva generación de jóvenes idealistas se reunían con Arriaga,
frecuentemente en su propio domicilio a leer y comentar algunas de las obras de
los autores revolucionarios más avanzados de la época. El 23 de febrero de 1901. Regeneración, reconoció que
Camilo Arriaga era "el alma del actual movimiento político". Camilo, un intelectual de la clase alta, fue un precursor de
la Revolución Mexicana al difundir las obras de socialista y anarquista a los
descontentos de otras clases sociales. Santiago R. de la Vega, escribió más tarde: "Camilo
ponía en nuestras manos a Carlos Marx. Por camilo conocí al dulce príncipe
Kropotkin y toda la biblioteca Stock, que se especializaba en publicar y
distribuir las obras de los líderes anarquistas europeos". Antonio Díaz Soto y Gama, años después, recordaría los
libros que Camilo le daba a leer: La conquista del pan, Memoria de un
revolucionario, La ética, El apoyo mutuo como factor de progreso entre los
animales y los hombros, de Kropotkin; el ideal anarquista, de Elisée Réclus y
varios libros de Bakunin, Carlos Malato, Proudhon y Marx. CAPÍTULO TRES Antecedentes del periodismo revolucionario en México durante
el siglo pasado fue El socialista, publicación obrera que a lo largo de más de
quince años difundió, a través de sus páginas, noticias, manuscritos, artículos
y documentos socialistas. Sería este periódico el que publicara El manifiesto
comunista de Marx y Engels, con un tiraje especial de diez mil ejemplares, el 12
de junio de 1884. Cuatro años después dejaría de aparecer esta publicación
socialista. Entre la prensa antiporfirista de esos años, se encontraba
El hijo del Ahuizote, El correo del Lunes, El partido Liberal, El Conservador y
la Patria. Además existían los periódicos liberales que mantenían la crítica
al régimen porfirista: El Monitor Republicano y El Diario del Hogar. La libertad de expresión y manifestación de las ideas, así
como la de escribir y publicar escritos de cualquier naturaleza se conservó sólo
en apariencia. Gastón García Cantú, en su libro El socialismo en México,
afirma que 4en 1888 el gobierno tenía treinta periódicos subvencionados en la
capital, que requerían para su conocimiento unos cuarenta mil pesos al mes;
veintisiete periódicos en los Estados y casi toda la prensa local. Según lo
afirmó El Hijo del Ahuizote, el 24 de junio de 1888, el mantenimiento de esa
prensa sumisa le costaba al país tanto los 248 diputados, los 56 senadores y
las 27 legislaturas locales juntas. Poco más de un millón de pesos anuales. Armando Barta, en el estudio introductoria a su antología de
artículos de Flores Magón, nos dice que Regeneración empezó a publicarse el
7 de agosto de 1900, como periódico jurídico independiente, encabezado con el
lema"Contra la mala administración de la justicia"; el tema dominante
de sus notas y artículos era la venalidad y corrupción de todo el aparato jurídico
porfirista. La denuncia de la venalidad y corrupción del poder judicial, era un
medio para la denuncia de la corrupción y venalidad del porfirismo en su
conjunto. En los primeros números de Regeneración no encontramos
referencias frecuentes a las raíces estructurales del despotismo, la denuncia
de la opresión política pocas veces iba acompañada de la denuncia de la
explotación económica. Esta preocupación casi exclusiva por la
superestructura del porfirismo, que encuadra a Regeneración en la tradición
liberal, cambiará radicalmente en etapas posteriores del periódico. La táctica de Regeneración durante esos primeros números,
con base en la experiencia de El Demócrata, estaba orientada a adquirir una mínima
base social antes de lanzarse abiertamente contra Porfirio Díaz. Años más tarde, Enrique Flores Magón, quien comenzó a
dirigir el periódico, reconoció: Durante los primeros cuatro meses estuvimos silenciosos como
una tumba respecto a Díaz y sus crímenes. Todo este tiempo confiamos nuestros
ataques a lo judicial. Para diciembre del mismo año habíamos ganado la atención
del país. Fue entonces cuando comenzamos a considerar nuestro objetivo final;
la idea de volver nuestras armas contra en dictador. En efecto, en 1901 Regeneración cambió de lema y carácter.
A partir del número 20, publicado el 31 de diciembre de 1900, el periódico
apareció con el subtítulo de "Periódico independiente de combate",
orientado ya abiertamente a la lucha contra la dictadura en general. Este segundo periodo de Regeneración se enfocó al combate
contra la autocracia porfirista, denunciando a la vez los fundamentos de la
dictadura en la explotación económica y la entrega del extranjero. La constitución del partido Liberal en 1901, en la que jugó
destacado papel Ricardo Flores Magón, junto con Camilo Arriaga, Antonio Díaz
Soto y Gama y Juan Sarabia, le ofreció a Regeneración la posibilidad de dar su
política una base social organizada. Desde el periódico se anunció
ampliamente la realización del acto, se difundieron sus resoluciones y
manifiestos y se hacía propaganda a la constitución posterior de clubes
liberales en todo el país. Armando Bartra, en su antología titulada Regeneración
1910-1918, la corriente más radical de la revolución mexicana de 1910 a través
de su periódico de combate, nos dice que, si bien el marco de la denuncia
agonista se amplió considerablemente, al abarcar tantos aspectos
superestructurales como los estructurales del porfiriato, la disyuntiva política
que difundirá Regeneración, al hacerse portavoz del Partido Liberal, se redujo
en todo este período a proponer un cambio político: la sustitución de la
administración porfirista por una administración democrática; en esencia, un
cambio de prensa y de métodos en el aparato del Estado. Aunque había
diferencias en el seno del Partido Liberal – por un lado, las oposiciones
puramente peticionarias y propagandísticas sostenidas por Camilo Arriaga, y por
otro, la virulencia de Ricardo -, la esencia de la política expresada en el órgano
de dicho partido era la misma: el establecimiento de la democracia a través de
un cambio en la presidencia de la República, previsiblemente por la vía
electoral. La represión y la cárcel acabaron con este segundo período
de Regeneración y originaron un viraje radical definitivo en la política del
periódico y del Partido Liberal. En mayo de 1901, Ricardo y su hermano Jesús fueron detenidos
y, en octubre del mismo año, el periódico se suspendió ante la amenaza de
que, de aparecer un número más, los hermanos serían asesinados en la cárcel.
El 9 de junio de 1903 los tribunales pronunciaron un fallo por el cual se prohibía
la circulación de cualquier periódico escrito por Ricardo Flores Magón. En esas condiciones, en enero de 1904, el núcleo fundamental
del Partido Liberal (Ricardo y sus más cercanos seguidores), se trasladó a los
Estados Unidos de Norteamérica. Antes de continuar con la siguiente etapa de Regeneración,
necesitamos regresar un poco, hasta el 5 febrero de 1901, cuando en San Luis
Potosí se realizó el Primer Congreso Liberal, convocado por Camilo Arriaga y
su grupo de jóvenes liberales, estudiosos de los libros anarquistas que el
mismo Camilo les proporcionaba. Hernández Padilla relata que el día de la inauguración,
oradores subían y bajaban del estrado del Teatro de la paz. Los discursos no
iban más allá de la arenga jacobina. Tocó el turno a Ricardo; decidido a
romper con aquel metiotono comecuras, habló un detalle: Una revista minuciosa
de atentados porfiristas, ráfagas de "ley fuga", relámpagos de cólera.
Perro de presa en el ataque, no sólo el cuello a Don Porfirio durante su
peroración, a la que puso remate, como resumen y consecuencia: "Porque la
administración de Porfirio Díaz, es una madriguera de bandidos". En la parte esencial de su discurso, Ricardo había dicho: …los puestos públicos producen en México más que
cualquier industria. Ningún negocio, ni aun el más audaz, deja tantas
utilidades como un puesto cualquiera de la administración mexicana. Los
funcionarios entran pobres a desempeñar sus funciones de padres del pueblo y a
los pocos meses ya son ricos, y a la vuelta de unos cuatro años millonarios…
Desde el Presidente de la República hasta el más humilde polizonte, todos
hacen negocios. Por eso no es raro que la deuda pública de México para hacerse
ricos…, de mil maneras explotan los funcionarios su posición ventajosa y se
hacen ricos, metiendo las manos en los fondos públicos, haciéndose pagar
favores, despojando brutalmente a los gobernadores. Luego continuó Ricardo. Hablaremos como hombres. Yo les pregunto: ¿Cómo vamos a
convencer al pueblo de que el Partido Liberal es un partido que se propone
reparar las injusticias que se hacen contra él? Sólo hay una contestación
posible: señalando directamente, así, con el dedo condenador, al que maneja la
administración nacional, esa máquina monstruosa que aplasta bajo sus ruedas
sus esperanzas, sus aspiraciones y sus cuerpos. Tras una breve pausa prosiguió. El Presidente Porfirio Díaz es la araña que teje la tela
del engaño y la injusticia que las arañas menores imitan. Y suben ustedes quiénes
son: los Gobernadores de los Estados, los generales, los jefes políticos. El orador también habló de los sueldos de miseria, de las
condiciones infrahumanas que padecían los obreros en las fábricas, de los
peones en las haciendas y del "trbajo de contrato", que no era otra
cosa que la esclavitud imperante en las plantaciones de tabaco de Valle
Nacional. ¿Por dónde comenzar a desentrañar aquella enorme maraña de
corrupción? Ricardo propuso: "¡Expulsemos a Porfirio Díaz!, y, mientras
tanto, reemplacémoslo con el Presidente de la Suprema Corte, tal y como lo
decreta la Constitución". Más tarde, el pueblo tendría al fin la
oportunidad de votar libremente por los candidatos que ofrecieran los partidos
políticos, incluido naturalmente el Partido Liberal. Una vez más, Ricardo y Jesús fueron huéspedes de las
"bartolinas" de la cárcel de Belén. CAPÍTULO CUATRO A pesar del discurso antiporfirista de Ricardo, las
resoluciones del Primer Congreso Liberal no fueron más allá del
anticlericalismo militante. En marzo de 1901, el Club Liberal "¨Ponciano
Arriaga" de San Luis Potosí, como centro directo de todos los clubes de su
línea, publicó un "Manifiesto a la Nación" firmado por Camilo
Arriaga y Díaz Soto y Gama. Este manifiesto dio un paso más que el Congreso
para encuadrar el conflicto dentro de la contienda política. Atacó a la
"dictadura dominante", a la "prensa oficial" y al
"personalista, antidemocrático y mal llamado partido científico". El manifiesto pedía la formación de un "partido
verdaderamente nacional". Como ya habían sido excomulgados por el obispo
de San Luis Potosí, los liberales, deseando hacer algo más provechoso que
atacar al clérigo, presentaron un reto directo al régimen de Porfirio Díaz. Ricardo y Jesús, en apoyo a los firmantes del manifiesto, se
reunieron en la capital del país en abril de 1901 para formar la Asociación
Liberal Reformista. En mayo, el dictador Díaz pensó que si arrestaba a Ricardo
y Jesús, acabaría con el movimiento de oposición. Los clubes liberales ya habían
sido clausurados en toda la nación. Sin embargo, el 18 de julio de ese mismo año, en Pinos,
Zacatecas, Díaz Soto y Gama radicalizó aún más el movimiento liberal con un
discurso público que, rezumante de nacionalismo, criticaba severamente a
Porfirio Díaz. Cockcroft nos dice que, sin revelar sus tendencias
anarquistas, el joven abogado potosino buscaba extender a las clases medias y
bajas el llamado del naciente movimiento de oposición. El tema principal del
orador era que México estaba regido por una camarilla dictatorial de criterio
estrecho y antipatriótico, que favorecía los intereses de los extranjeros,
especialmente a la Iglesia católica, cuyos fanáticos estaban conspirando para
apoderarse de toda la nación y destruir hasta el último reducto de las
anteriores formas revolucionarias (por ejemplo, la Constitución de 1857). El ultimo proyectil de su artillería, Soto y Gama lo dirigió
al dictador Porfirio Díaz, "caudilla que traiciona a la democracia, que no
tiene un átomo de demócrata, ni la más leve tintura de estadística, ni
conoce el respeto a la ley, ni tiene a la Magna Constitución del 57 en más
aprecio que el acicate que daba hoy en los ijares de su caballo y que hundirá
mañana en las entrañas del pueblo". Cuando los Flores Magón, que estaban en prisión, recibieron
noticias del inflamatorio discurso de Díaz Soto y Gama, pidieron a sus amigos
que lo publicaran. El 31 de agosto de 1901 Regeneración público el texto
completo del discurso. Un mes más tarde el gobierno suprimió el periódico. El 4 de noviembre El Porvenir y El Renacimiento, de Juan
Sarabia, publicaron un manifiesto del club Liberal "Ponciano Arriaga",
firmado por Camilo Arriaga y José María Facha, en el que se trató por vez
primera el problema agrario y la necesidad de reforma social. El manifiesto también denunciaba que el régimen de Díaz
había obligado a los indios yaquis de Sonora a ir a cosechar tabaco a Valle
Nacional, Oaxaca. Intensificaba el ataque contra los extranjeros, las clases
privilegiadas y el "despotismo" de Díaz. Arriaga fue sentenciado a once meses de prisión y mil pesos
de multa, y Facha a nueve meses y quinientos pesos de multa.No solo los grupos
liberales fueron reprimidos, sino también toda la prensa de oposición al
tirano.En 1901 y 1902 ,cerca de 42 periódicos antiporfiristas fueron
clausurados.mas de 50 periodistas fueron encarcelados en toda la nación y dos
mas fueron asesinados por los esbirros del tirano Díaz. La represión militar porfirista no se limita a impedir
violentamente el segundo congreso liberal de 1902, sino que encarceló a todo el
núcleo dirigente liberal. Ricardo, una vez libre, el 20 de abril de 1902,rento un
semanario de oposición de la ciudad de México, el hijo del Ahuizote primer
numero dirigido por Ricardo, el 16 de julio de ese año, contenía una serie de
artículos contra el presidente Díaz y en contra del general Bernardo reyes. La respuesta del gobierno fue la confiscación de las
personas y del equipo de oficina del periódico, del encarcelamiento del
personal, por orden de un juez militar, el 12 de septiembre de 1902.seria hasta
el 23 de enero de 1903 cuando los liberanse.El 27 de febrero de 1903,el club
liberal "Ponciano Arriaga"publico un manifiesto declarado, en términos
violentos,el nuevo movimiento contra la injusticia social y economica,y la
necesidad de una reforma radical.El documento atacaba al "Capitalista, al
fraile y al alto funcionario, ya sea civil o militar",condenada a la
monopolización de la tierra, especialmente por los yanquis y la iglesia ,al
igual que las deplorables condiciones del campesino,y lamentaba la muerte de la
constitución, de la libertad y del sufragio. El 11 de abril de 1903, Ricardo Enríquez y otros editaron un
manifiesto en que culpaban al gobierno de Díaz de haber producido la
"supremacía del capital y ha hecho palpable la decadencia del trabajo, el
descontento general y un verdadero malestar en las clases de la sociedad".
Finalmente, el manifiesto hacía notar que de seguir Díaz gobernando, la única
opción para México sería una guerra civil. El resultado de esa publicación
fue la invasión de la policía a las oficinas de El Hijo del Ahuizote, la
confiscación de todo el equipo y el encarcelamiento de Ricardo, Enrique y todos
los que trabajaban en la publicación. Hasta octubre de 1903 liberaron a los
Flores Magón. Durante ese año de 1903, la tiranía encarceló y empujó al
exilio a todos los peridistas de la oposición liberal. Fueron amenazados con la
muerte, si continuaban publicando. Un decreto del 9 de junio prohibía la
publicación de cualquier escrito de los Flores Magón y sus seguidores. A fines de 1903, Camilo Arriaga, Díaz Soto y Gama, Ricardo
Flores Magón y Juan Sarabia continuaban unidos en lo esencial. Habían acordado
y contribuido a la radicalización del movimiento más allá de su
anticlericalismo inicial. Ahora todos aspiraban a propagar a Díaz e introducir
reformas sociales y económicas profundas. Curiosamente – dice Cockcroft -, ninguno de los cuatro se
dio cuenta de que tal movimiento revolucionario ya se había iniciado y se había
ido desarrollado por su propio impulso, con ellos mismos al mando, desde agosto
de 1900. CAPÍTULO CINCO Obligados a huir de la persecución policíaca porfirista,
escribe Hernández Padilla, los periodistas liberales se refugiaron en San
Antonio, Texas, y San Luis, Missouri. Sara Estela Ramírez le escribió a Ricardo para informarle
que se separaba del grupo y, asociada a Camilo Arriaga, seguiría la lucha. Díaz
Soto y Gama regresó a México. Crescencio Villarreal, inquieto ante la
posibilidad de ruptura, pidió a los Flores Magón y a Sarabia que "sean
indulgentes" con Arriaga y Madero, quien, a través de Arriaga, había
empezado a brindar ayuda económica. Cockroft relata que durante el exilio de 1904 – 1906 los
liberales se comenzaron a dividir por motivos personales, ideológicos y
sociales. Las diferencias básicas de extracción social y de convicción política
empezaron a separar a los precursores, en el mismo momento en que estaban
organizando el Partido Liberal Mexicano, formulado su programa y preparándose
para las revueltas de 1906 – 1908. Al poco tiempo de la llegada de los liberales mexicanos a
Estados Unidos, las diferencias entre Arriaga y Flores Magón, que se encontraba
en San Luis, Missouri, se agravaron y el grupo de exiliados se dividió. Unos,
los moderados, regresaron en compañía de Arriaga a San Antonio, Texas. Allí
editaron y publicaron el seminario Humanidad. El ala radical, compuesta en su mayoría por socialistas y
anarquistas, permaneció con Ricardo, quien acusaba a Arriaga de Tránsfuga, y
fue a su vez tachado por éste de "ambicioso". En el pleito terció
Madero, quien, refiriéndose a los Flores Magón como "los bastardos de San
Luis", decía que "sin distinción de ninguna especie insultaban a
todo el mundo" y en especial a "liberales tan inmaculados como el
ingeniero Camilo Arriaga". Desde esos días se enfrentaban dos proyectos, dos ideas
diferentes, arraigados en opuestos intereses de clases. Desde el principio
Arriaga limitó su participación a la lucha legal y jamás fue más allá de su
propuesta de reformas políticas. Madero, sin la cultura de Arriaga, pero dueño
de un profundo sentido de clase acomodada, retiró la ayuda a los Flores Magón
en cuento se dio el rompimiento con Arriaga. Gracias a su posición reformista y a la separación política
de Ricardo, a principios de 1905 Arriaga tuvo éxito en obtener de Madero un préstamo
de dos mil dólares para publicar Regeneración, en una línea diferente y
contraria a la que se tenía cuando Ricardo lo dirigía. Por su parte, Ricardo, Rivera, Juan Sarabia y Antonio I.
Villareal entablaron frecuentes conversaciones con Emma Goldman, de Chicago, y
con el español Florencio Bezora, quienes era amigos de Enrique Malatesta, líder
anarquista. El 28 de septiembre de 1905 nació en San Luis, Missouri; la junta
Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Se publicaron y distribuyeron copias
de las bases para la unificación del Partido Liberal Mexicano, firmadas por
Ricardo y Enrique Flores Magón, Juan y Manuel Sarabia, Antonio I. Villarreal,
Librado Rivera, y Rosalío Bustamante. En ellas se invitaba a trabajar por
"la organización del Partido Liberal Mexicano, llamando a los ciudadanos a
unirse para crear un partido fuerte que sea capaz de hacer respetar los
principios liberales". También planteaban que Regeneración fuera el periódico
oficial del Partido Liberal Mexicano; una campaña de adhesión, con garantía
de guardar en secreto todos los nombres involucrados, y respaldo financiero a
los periódicos de oposición y a los liberales empobrecidos o perseguidos
dentro de México. En privado, este mismo grupo decidió ponerse de acuerdo con
los hombres de corazón bien puesto, para hacer la revolución. El 5 de diciembre de 1905, Ricardo le escribía a Crescencio
y Francisco Villarreal Márquez: … en público no excitamos al pueblo a las armas, porque
vemos que sería peligroso hacerlo, no para nosotros, sino para nuestros
correligionarios, porque al saber el gobierno que encubiertamente hacemos
trabajos revolucionarios, sería interceptada la correspondencia que viene para
nosotros y nuestros amigos serían asesinados en México…, revolución…, el
éxito estará en razón directa del mayor número de centros de rebelión que
se logren formar. Un poco antes, el 8 de octubre, le había escrito a los
hermanos Villarreal Márquez que "no había que escatimar esfuerzo alguno
para organizar un movimiento liberal que no sea destruido por la tiranía. El único
remedio a los males del pueblo, está en la revolución; pero una revolución no
se improvisa. Es obra de paciencia y continua propaganda revolucionaria, la
revolución del porvenir tiene que ser no solamente política, sino social,
porque de lo contrario recaeremos en otra tiranía, tal vez más espantosa que
la que ahora nos agobia". Los gobiernos de Estados Unidos y México, escribe Hernández
Padilla, en estrecha colaboración, por medio de sus consulados y agentes policíacos,
iniciaron una implacable persecución contra los dirigentes de la Junta del
Partido Liberal Mexicano. Muy pronto, la ley de 1903, "destinada a deportar
a los anarquistas extranjeros", comenzó a ser aplicada contra los
magonistas que radicaban en Estados Unidos. El 12 de octubre de 1905, los detectives de la Agencia
Pinkerton, sin orden judicial ni delegación legal del poder, invadieron las
oficinas de Regeneración en San Luis, Missouri, confiscaron prensas, archivos y
equipo y detuvieron a Juan Sarabia y los Flores Magón. Los tres fueron acusados
de "liberales y difamación" por Manuel Esperón y de la Flor, cacique
oaxaqueño a quien Regeneración había atacado, quien fue enviado a San Luis
por Porfirio Díaz para levantar esos cargos, inventados, por supuesto. Los tres
dirigentes del Partido Liberal Mexicano estuvieron en la cárcel hasta mediados
de diciembre de 1905. Una vez libres, en compañía de los demás miembros de la
Junta del Partido Liberal Mexicano, los Flores Magón se abocaron inmediatamente
a preparar en todo el país centros de rebelión para que la conflagración
fuera general y no sólo en un punto de la República. Durante los siguiente años, el apoyo de los anarquistas
norteamericanos al Partido Liberal Mexicano fue cada vez mayor. Los anarquistas
de Estados Unidos y el Partido, dirigido por los magonistas, eran aliados
naturales. Agitadores mineros norteamericanos, de la corriente
anarquista, ayudaron a los organizadores obreros del Partido Liberal Mexicano,
en el sur de Arizona y en el norte de Sonora, a fomentar la militancia entre los
mineros mexicanos. Los resultados de este trabajo conjunto se manifestaría
durante la huelga de Cananea y la revuelta de 1906, cuando los magonistas se
levantaron en armas, por primera vez, contra la dictadura porfirista. Fue con la ayuda de un militante agonista del Partido Liberal
Mexicano, Lázaro Gutiérrez de Lara, como John Kenneth Turner, periodista y
anarquista norteamericano, hizo viajes a México para recopilar material para su
libro México Bárbaro. Cockcroft afirma que de finales de 1905 en adelante, se
desarrolló un sistema de persecución contra el Partido Liberal Mexicano;
cooperaban en esta empresa la Agencia Pinkerton, la embajada de México en
Washington, los consulados mexicanos a lo largo de Estados Unidos, la Secretaría
de Relaciones Exteriores mexicana, la embajada de estados Unidos en México, los
departamentos de Estado, Guerra, Tesoro, Comercio, Trabajo, Justicia e Inmigración
de los Estados Unidos, los presidentes de ambas naciones, etc. El gobierno
mexicano pagaba los servicios de detectives privados en Estados Unidos. Una
considerable correspondencia entre las instituciones gubernamentales y privadas
muestra la profusa colaboración que existía en la vigilancia ejercida sobre
los magonistas exiliados en Norteamérica. En febrero de 1906, según Cockcroft, la redacción del
programa del Partido Liberal Mexicano se estaba ya realizando. En ella
colaboraron varios autores y muchos mexicanos fueron consultados por correo o
verbalmente. Líderes sindicales de Cananea desempeñaron un papael importante
en la sección laboral del programa. Juan Sarabia "revisó" el programa completo y, con
la asistencia de Arriaga y otros, pudo moderar las inclinaciones anarquistas de
los Flores Magón y Librado Rivera. La sección más larga del programa del Partido Liberal
Mexicano era la "Exposición", que pretendía hacer un llamado a todos
los mexicanos, especialmente a los obreros y campesinos, pero también a hombres
de negocios, industriales y hacendados. Se hacían llamados a cuadros bajos del
ejército, a la tropa en general y a los anticlericales. Madero, en 1910, se
dirigía a la élite militar. También se dedicaba un apasionado y extenso párrafo a
proponer salarios más altos para todos los mal pagados maestros de primaria,
muchos de los cuales desempeñaban un papel importante en la Revolución. En la
sección "Capital y Trabajo" se incluía demandas avanzadas para la época. Un llamado a obreros y campesinos planteaba la tesis marxista
de que el trabajador es el productor de todas las riquezas, mientras que el
soberano capitalista goza del producto del trabajo. Por ultimo, son dignos de reproducir aquí los párrafos del
apasionado manifiesto con el que concluye el programa, que seguramente fue
escrito por Ricardo: TODO CAMBIARÁ EN EL FUTURO Los puestos públicos no serán para los aduladores y los
intrigantes. No estará allí la dictadura para aconsejar a los capitalistas que
roben al trabajador y para proteger con sus fuerzas a los extranjeros que
contestan con una lluvia de balas a las pacíficas peticiones de los obreros
mexicanos. MEXICANOS Entre lo que os ofrece el despotismo y lo que os brinda el
programa del Partido Liberal, ¡escoged! Si queréis el grillete, la miseria, la
humillación ante e extranjero, la vida gris del paria envilecido, sostened la
dictadura que todo eso os proporciona. Si preferís la libertad, el mejoramiento
económico, la dignificación de la ciudadanía, la vida activa del hombre dueño
de sí mismo, venid al Partido Liberal. REFORMA, LIBERTAD Y JUSTICIA. CAPITULO SEIS El 30 de septiembre de 1905 se construyó en San Luis,
Missouri, la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano. Una de sus
resoluciones fue que "los ciudadanos mexicanos que estén de acuerdo con
las ideas de este manifestó y anhelan la libertad de la Patria, construirán en
las poblaciones en que residan, agrupaciones secretas que estarán en comunicación
con la Junta". A lo largo y ancho de México se organizaron grupos,
simpatizantes y militares del Partido Liberal Mexicano, dirigidos por los
magonistas desde los Estados Unidos. A través de una copiosa correspondencia,
de la publicación y distribución del órgano informativo y de una colaboración
económica, se construyó una res informativa que tuvo cinco frutos de gran
trascendencia para la Revolución Mexicana, que estallaría en todo el país en
1910. nos referimos a los armados de 1906 y 1908 y, sobre todo, a la redacción
y difusión en todo México del programa del Partido Liberal Mexicano, así como
la publicación de Regeneración. Cockcroft escribe que , de 1906 a 1908, una serie de huelgas
masivas tuvieron lugar en Cananea, Sonora, Río Blanco, Veracruz, San Luis Potosí
y en varios centros mineros e industriales del norte de México. La principal
fuerza política detrás de estas huelgas era el partido Liberal Mexicano. Las semillas de rebeldía diseminadas por Regeneración
desde 1900, pronto comenzaron a germinar en los cerebros proletarios. Las huelgas laborales no sólo reflejaron un sentimiento
nacional, antiextranjero y antipatronal en los obreros, sino también sirvieron
para advertir a los consejeros del dictador Díaz del desarrollo de la revuelta
desde abajo, desde la clase explotada. Además, las huelgas proporcionaron la
fuerza social y el estímulo político para la revuelta del Partido Liberal
Mexicano, en 1906-1908. Que estas huelgas fueron consideradas como una seria amenaza
al sistema económico y político del porfiriato, lo indica la rapidez con que
las tropas federales de México y los "voluntarios" yanquis se
apresuraron a reprimirlas. Salvador Hernández Padilla, en su libro que citamos líneas
atrás, relata, en forma amplia y documentada, la represión militar que utilizó
el porfiriato para aplastar sangrientamente, las dos gloriosas epopeyas huelguísticas
de Cananea y Río Blanco. Un mes antes de que se publicara el programa del Partido
Liberal Mexicano, es decir, el 1 de junio de 1906, estalló el primer gran
disturbio en Cananea, cuando miles de obreros hicieron un paro en la compañía,
cuyos propietarios eran estadounidenses. El disturbio estalló por el aumento de salarios garantizados
a los estadounidenses, pero no a los mexicanos. Los obreros mexicanos, que eran
mayoría, abandonaron el trabajo para demandar jornadas de ocho horas, salario mínimo
y la introducción del sistema de méritos que desplazara la práctica
discriminatoria de contratación. Un incidente a tiros en el patio de la compañía, en el cual
perecieron tres mexicanos y dos estadounidenses, provocó dos días de motines.
Durante estas primeras cuarenta y ocho horas, los rurales mexicanos, los
gendarmes y soldados irrumpieron desde sus guarniciones de la frontera norte y
Cananea. Respondiendo al urgente llamado del gerente de la compañía, Mr.
Greene, aproximadamente 275 yanquis voluntarios armados llegaron desde Naco,
Arizona. La participación de fuerzas militares yanquis, unidas al ejercito
mexicano, para ejecutar el genocidio de los proletarios sonorenses, era parte
del plan de cooperación que ambas burguesías, la mexicana y la yanqui, había
estado realizando desde 1904, cuando los magonistas llegaron a Estados Unidos.
La violación de la correspondencia, la vigilancia policíaca y el
encarcelamiento de los revolucionarios, eran otros componentes de ese plan
conjunto para tratar de aplastar el movimiento liberal contra la tiranía de Díaz. Cockcroft dice que el embajador de Estados Unidos en México
Mr. Thompson, después de hablar con el tirano, le escribió al Secretario de
Estado del gobierno yanqui, Mr. Root, diciéndole que el Presidente Porfirio Díaz,
quien consideraba los disturbios de Cananea como parte de una revolución del
Partido Liberal Mexicano, "recibiría con gusto la ayuda de los soldados
federales norteamericanos". Todavía el 6 de junio, se escuchaban disparos intermitentes
en Cananea. Cerca de dos mil soldados mexicanos reprimieron la huelga, y dejaron
un saldo de casi cien obreros mexicanos muertos e innumerables heridos. También
hubo seis estadounidenses muertos. El gobernador militar de Sonora, esa misma fecha, amenazó
con la leva militar a dos mil mineros huelguistas: enviarlos a pelear contra los
indios yanquis, rebeldes en el sur de Sonora, si no regresaban al trabajo. Pocos
días después, la huelga terminó. Cockcroft afirma que no hay duda alguna de que la agitación
del PLM desempeñó un papel importante, durante varios meses anteriores al
disturbio. La Unión Liberal Humanidad de Cananea, fundada por los dirigentes
huelguistas Baca Calderón, Manuel M. Diéguez, Francisco M. Ibarra, para apoyar
al PLM, distribuyó propaganda de ese partido y contribuyó a la concientización
social y política de los obreros mineros. Regeneración , del PLM, fue el primer periódico que
dio la noticia de la intervención norteamericano con el añadido de: ¡INVASIÓN DEL TERRITORIO NACIONAL! ¡TRAICIÓN! ¡El dictador ha perdido que los pies de las legiones
extranjeras pisoteen nuestro suelo y rompan nuestras humanidad! El embajador Thompson envió al departamento de Estado una
serie de mensajes que urgían a la rápida represión del PLM y de Regeneración
en los Estados Unidos. Regeneración, añadía el embajador, está
haciendo propaganda a favor del "anarquismo", de la revolución. En
respuesta, tropas de caballería de los Estados Unidos fueron enviadas a la
frontera de Sonora con Arizona y se mantuvieron allí hasta después de la
revuelta de 1906. Una vez reprimida militarmente la huelga de Cananea, los
magonistas decidieron levantarse en armas contra la tiranía porfirista. Tanto en términos ideológicos como de preparación militar,
el PLM aportó contribuciones claves en el desarrollo de la revolución de
1910-17. Aunque no tuvieron éxito en el derrocamiento de la dictadura
porfiriana, las revueltas del PLM de 1906 y 1908 ayudaron a socavar su régimen.
Los militares armados del PLM obtuvieron valiosas experiencias en el campo de
batalla, que habían de ser útiles en la lucha contra la dictadura que estalló
a fines de 1910. Las revueltas de 1906 y 1908 buscaron cumplir el programa del
PLM, con especial hincapié en el Código Laboral y en la restitución de las
propiedades comunales de los campesinos desposeídos. Una condición especial de los insurrectos fue que no depondrían
sus armas "hasta el triunfo de la revolución". Esta condición también
la enarbolarían, más adelante, los zapatistas ante Madero, a quien
consideraban traidor a la Revolución. La revuelta de 1906 fracasó porque el gobierno de Díaz tuvo
noticias de los planes de PLM antes de que entrara en acción. El gobierno
utilizó un eficiente sistema de espionaje, que incluía los servicios de la
detectives de la Agencia Pinkerton, incursiones en el cuartel general del PLM y
la intercepción constante del correo del partido, hecha por el cónsul de San
Luis, Diebolds, con la colaboración de las autoridades de los servicios
postales de los Estados Unidos. El primer levantamiento fue planeado para el 16 de septiembre
de 1906, pero fue pospuesto cuando los dirigentes del PLM se enteraron de que el
gobierno de Díaz estaba enterado de la fecha. Lo que retrasó también la revuelta fue el arresto de
Librado Rivera y la destrucción de Regeneración en San Luis, el 15m de
septiembre, por las fuerzas combinadas del Departamento de Justicia de los
Estados Unidos, los funcionarios de inmigración y los detectives de Pinkerton. Arizona, Texas y Veracruz fueron los principales centros de
dirección para este primer levantamiento. A nombre del PLM, Ricardo escribió instrucciones de rebeldía
para armar a los trabajadores de Cananea, confiscar las armas de Greene,
apoderarse de las aduanas en Agua Prieta y Nogales, conferenciar con los líderes
yanquis y atraer a los soldados. El 4 de septiembre de 1906, guardas de Arizona invadieron los
hogares de los miembros del PLM en Douglas, Mowry y Patagonia. Los guardias
confiscaron el periódico El Demócrata del PLM, descubrieron los
escondites de armas y arrestaron a 15 rebeldes. El 2 de septiembre, Ricardo y Juan Sarabia llegaron a El
Paso, Texas, donde coordinaron los planes para el levantamiento con Antonio I.
Villarreal, César E. Canales, Prisciliano G. Silva, el profesor Lauro Aguirre y
otros miembros del PLM que operaban a lo largo de la frontera. El 26 de septiembre, Juan José Arredondo y León Ibarra, con
otros 30 rebeldes, tomaron la plaza principal de Jiménez, Coahuila, cortaron
las principales líneas de teléfono y se apoderaron del tesoro del pueblo. Sin
embargo, las tropas federales irrumpieron en la escena y dispersaron a los
rebeldes, en el que fue primer derramamiento de sangre del levantamiento armado. Cockcroft cuenta que el segundo
ataque ocurrió en Acayucan, Veracruz, del 30 de septiembre al 3 de octubre de
1906. más de mil hombres se levantaron en armas. El comandante del PLM, Hilario
C. Salas, dirigió la primera carga sobre Acayucan, con aproximadamente 300
indios a su mando. Salas fue herido en la pierna y se vio obligado a retirarse
con sus tropas. Cerca de esa población se produjeron ataques similares ¾
al grito de "¡Muera Porfirio Díaz!" y "¡Viva el Partido
liberal!" ¾
de los miembros del PLM y de indios campesinos contra Chinameca, Minatitlán e
Ixhuatlán, pero fueron rechazados por las tropas federales. Los rebeldes que no
fueron capturados ni muertos en batalla, ni enviados a San Juan de Ulúa o
ejecutados, huyeron a la sierra de Soteapan para reagruparse. Un tercer levantamiento de PLM ocurrió cerca de Camargo,
Tamaulipas, a mediados de octubre, cuando Jesús M. Rengle y otros militantes
del PLM lucharon contra las tropas del ejército de Reserva y contra los
Rurales. Los rebeldes fueron rechazados y fueron a extenderse a todo lo largo de
la frontera de Texas y Tamaulipas. El objetivo más importante del PLM era Ciudad Juárez,
Chihuahua. Cuatro años y medio más tarde, la posesión de esta ciudad por los
maderistas precipitó la salida de Porfirio Díaz de México. El intento fracasó debido a que agentes secretos informaran
el gobernador y la traición de un ex miembro del Club Liberal "Ponciano
Arriaga", quien logró que arrestaran a tres de los dirigentes: Sarabia,
Canales y Vicente de la Torre. Al mismo tiempo, al otro lado de la frontera, en el Paso, las
autoridades de inmigración de los Estados Unidos y los detectives de la
Pinkerton arrestaron a Antonio L. Villarreal, Lauro Aguirre, José Cano y a un
buen número de rebeldes. Solamente Ricardo y Modesto Díaz lograron escapar de El
Paso. Las autoridades de los estados Unidos asaltaron el cuartel general del PLM
y se apoderaron de muchos documentos comprometedores. De este modo, los nombres
de los colaboradores del PLM y de los suscriptores de Regeneración de
todos los Estados de México, fueron descubiertos y transmitidos a todos los
funcionarios y policías del gobierno mexicano y del estadounidense. Los grupos armados del PLM en todo Chihuahua fueron rápidamente
derrotados o dispersados. Una copiosa correspondencia entre el gobernador Creel
y el presidente Díaz daba noticias de continuos arrestos en todo México. El segundo fruto de la cosecha revolucionaria, después de la
represión militar mexicana- yanqui de la huelga de Cananea, fue la huelga
nacional textil cuyo centro se encontraba en Río Blanco, Veracruz. Regeneración
y el programa del PLM fueron sembrados en todo México, pero los dos frutos más
valiosos para la revolución brotaron en Cananea y Río Blanco. Cockcroft nos dice que Manuel Ávila mostró el programa del
PLM a los obreros textiles de Veracruz. El agitador liberal José Neira, de Río
Blanco, amigo de Camilo Arriaga, mantuvo contacto con el PLM. Neira ayudó a
fundar el semanario de los trabajadores textiles de Río Blanco, La Revolución
Social. Cuando los patrones redujeron salarios en noviembre de 1906,
los obreros textiles fueron a la huelga (4 de diciembre de 1906). Este
movimiento fue apoyado por militantes del PLM. Abraham Trujillo, obrero consciente, el 7 de diciembre dirigió
una manifestación callejera y proclamó la necesidad en México de una tercera
revolución, considerando que las anteriores fueron la Independencia y la
Reforma. Al mismo tiempo, los trabajadores poblanos lanzaron un código
laboral detallado, que claramente reflejaba la influencia del programa del PLM. Los patrones respondieron tomando represalias el 22 de
diciembre, con el cese de entre 20 mil y 30 mil trabajadores en esa zona de
Orizaba. El dictador Díaz, el 4 de enero de 1907, pronunció un laudo
afirmando que no se permitirían más huelgas en México, que todos los obreros
textiles de Puebla, Veracruz, Tlaxcala, Querétaro, Jalisco y el Distrito
Federal regresaran a sus trabajos el 7 de enero. Los obreros obedecieron, menos en Río Blanco, donde se
produjo un incidente en la tienda de raya. Durante un forcejeo, obreros irritados mataron a un empleado;
segundos más tarde la tienda estaba en llamas. Las tropas federales corrieron
al sitio y dispararon contra un puñado de obreros que ocupaban el palacio
municipal. Muchos obreros huyeron a Nogales, Veracruz, donde fueron de nuevo
atacados por las tropas. El cónsul general de los Estados Unidos en la Ciudad de México
telegrafió al Departamento de Estado de su país para informar que la situación
en Orizaba era grave; había ya 49 muertos; que el Subsecretario de Guerra iba a
ese lugar, que una gran fuerza de tropas federales se dirigía hacia el
escenario del disturbio y que la prensa de aquí, subsidiada casi en su
totalidad, ha recibido instrucciones específicas de no dar noticias acerca de
la gravedad de la situación. Los obreros que habían escapado de la matanza escuchando el
triste tañido de muerte en Río Blanco, decidieron regresar para recoger los
cuerpos de sus muertos. Fueron atacados en el camino por refuerzos federales,
quienes dispararon sobre los trabajadores desarmados que avanzaban. Hubo un número
indeterminado de muertos, todos obreros textiles, durante la más sangrienta
matanza de la dictadura porfirista. El de 1908 fue el segundo levantamiento contra la tiranía
porfirista burguesa. Pero, tanto del primer levantamiento de 1906 como de este
segundo, el gobierno mexicano se enteró con anterioridad y con la ayuda del
gobierno de Estados Unidos, los aplastó sangrientamente. El segundo brote armado estaba planeado para septiembre de
1907, pero el arresto de Ricardo, Librado Rivera y Antonio J. Villarreal en Los
Ángeles, en agosto de 1907, hizo que se pospusiera. Los miembros del PLM acordaron dedicar sus recursos económicos
a la defensa legal de sus líderes ya reunir más armas y más apoyo popular que
en 1906, en contra del ejército mexicano, más poderoso, de las patrullas
fronterizas estadounidenses y de una vasta red de espionaje. En virtud del segundo levantamiento, el 23 de junio de 1908,
las autoridades de El Paso irrumpieron en la casa de Prisciliano G. Silva y
confiscaron más de tres mil cartuchos de municiones. Entre los documentos sustraídos estaba una extensa carta de
Ricardo a su hermano Enrique, fechada 7-9 de junio de 1908, donde se exponen los
planes detallados para la rebelión en casi todos los Estados de la República. Planes adicionales del PLM fueron descubiertos en Casas Gran-
des, Chihuahua. Una redada del gobierno en ese lugar, el 18 de julio, propició
la captura de 20 rebeldes del PLM y una cantidad de documentos comprometedores.
Tan rápida acción del gobierno, repetida en otros Estados de la República,
impidió al PLM hacer su levantamiento a nivel nacional. El primer hecho de armas ocurrió el 24 de junio en Viesca,
al sur de Coahuila, cuando los rebeldes lanzaron un ataque armado a los gritos
de "iViva la revolución! iViva el Partido Liberal!" Los rebeldes asaltaron las oficinas del gobierno municipal,
la casa del jefe político y la sucursal del banco de Nuevo León. Por un breve
periodo tuvieron el control del pueblo, pues en uno o dos días llegaron tropas
federales suficientes para recuperar el pueblo. El 26 de junio, un grupo de rebeldes del PLM, en Las Vacas,
Coahuila, atacó la guarnición militar. Después de sufrir considerables bajas,
los rebeldes se retiraron. El 30 de junio y el primero de julio, hubo tiroteos
en las calles de Palomas, Chihuahua. Cincuenta rebeldes se levantaron en Casas
Grandes y, al ser rechazados, se dirigieron a Palomas. El PLM fue aplastado; los que no fueron muertos anduvieron
por el desierto cercano durante días antes de encontrar refugio en los Estados
Unidos. Similares derrotas sufrió el PLM en los Hornos, Matamoros, y en Sierra
de Jimulco, Coahuila. En Baja California, un pequeño contingente del PLM atacó
Mexicali y luego se movió tierra adentro. En Sonora, los indios yanquis
rebeldes, encabezados por Palomares, se limitaron básicamente a combatir en las
montañas. Más tarde Palomares fue arrestado. En el Estado de Veracruz, en donde muchos campesinos se habían
levantado en 1906, los planes del PLM fueron desbaratados. Los arres- tos
ordenados por el gobierno frustraron una nueva revuelta planeada para Orizaba y
otras localidades. Debido a semejante trastorno, las comunicaciones entre los
miembros del PLM se interrumpieron en todo México. Reinó la confusión total
entre los revolucionarios. Mientras tanto, el Procurador General de los Estados Unidos
ordenó que los altos dirigentes del movimiento, Ricardo, Rivera y Villarreal,
confinados en la cárcel del condado de Los Ángeles, California, desde fines de
1907, fueran incomunicados. Las tropas estadounidenses fueron reforzadas a lo largo de la
frontera de 1908 a 1910. Tales precauciones, junto con más arrestos de
dirigentes del PLM, obligaron a los rebeldes a diferir los planes de futuros
levantamientos armados y mantener la clandestinidad y la guerra de guerrillas
hasta el resurgimiento de unidades de combate en la insurrección armada
nacional de 1910, convocada por los maderistas.. CAPÍTULO SIETE Librado Rivera, el más fiel y constante de los camaradas de
Ricardo, en el prólogo al libro Ricardo Flores Magón, el apóstol de la
Revolución Mexicana, de Diego Abad de Santillán, dice que ya en 1900 Ricardo
conocía La conquista del pan y La filosofía anarquista de Pedro Kropotkin; había
leído a Bakunin, las obras de Juan Grave, Enrique Malatesta y Máximo Gorki, a
quienes respetaba como sus maestros y por los cuales sentía especial predilección. Rivera, en ese mismo prólogo, reconoce que no hay partido
político que lance vivas muy altas a la anarquía y haga especial propaganda de
la belleza de ese ideal, como lo hizo Regeneración. Desde temprana edad las ideas anarquistas habían tenido cariñosa
aceptación en la mente de Ricardo. Debido a su iniciativa, en 1902 se publicó
en Vesper parte de La conquista del pan, de Pedro Kropotkin. En 1906, Ricardo asistió a las conferencias de Emma Goldman
en San Luis Missouri. En esa misma ciudad, Ricardo conservó estrecha amistad
con un grupo anarquista ruso y, en especial, con Florencio Bazora, un anarquista
español que tuvo para con Ricardo un cariño de hermano. Bazora contribuyó mucho a fomentar la campaña de propaganda
revolucionaria, ayudando con su dinero, vendiendo Regeneración y
colectando fondos para la vida del periódico. Florencio comprendía cuáles eran los fines de Ricardo:
trabajar en el seno del Partido Liberal para difundir, en el pueblo mexicano,
los hermosos ideales anarquistas. Librado dijo que Ricardo odiaba, desde joven, toda tiranía y
todo gobierno. Cuando los miembros armados del PLM solicitaban que la junta los
nombrara jefes, Ricardo era el primero en rechazar tal sugerencia, pues
contestaba en todas esas ocasiones que los mismos grupos tenían que nombrar sus
jefes de entre ellos mismos, o quitarlos cuando así lo juzgaran conveniente.
"La junta no iba a convertirse en gobierno central; nombrando jefes que, a
la postre, se conviertan en tiranos de sus mismos hermanos", decía
Ricardo. Líneas atrás, hemos visto que, según Cockcroft, fue Camilo
Arriaga quien le dio a leer a Ricardo obras de Proudhon, Marx, Engels, Bakunin,
etc. Santiago R. de la Vega reconoció que fue Camilo quien puso
en las manos de Ricardo y demás jóvenes, libros de Marx, Kropotkin y toda la
biblioteca anarquista de la Librería Stoock. Las obras de los anarquistas europeos también se podían
adquirir en San Luis Potosí y otras ciudades de México, gracias al esfuerzo de
edición y distribución de la casa española Editorial Maucci. Al final del siglo XIX, Maucci, rico idealista con tendencias
anarquistas, instaló una imprenta en México. El interés de Maucci en el
anarquismo fue la principal causa de su amistad con Ricardo, amistad iniciada en
1900-1901, cuando, como presidente del Comité Liberal de Estudiantes de San
Luis Potosí, invitó a Ricardo a asistir al Primer Congreso Liberal de febrero
de 1901. Antonio Díaz Soto y Gama veía este primer Congreso como una
excelente fachada, detrás de la cual él y otros jóvenes radicales podían
desarrollar sus ideas anarquistas y socialistas. . Cockcroft afirma que, en el Primer Congreso Liberal, fue
natural para Librado Rivera hacerse amigo de Ricardo y de Soto y Gama, con
quienes había tenido correspondencia o conversaciones previas. Los tres hombres
eran entusiastas de las ideas anarquistas e hicieron buen uso de la colección
bibliográfica de Arriaga. A mediados de marzo de 1903, en el interior de la cárcel de
Belén, Ricardo, su hermano Enrique, Juan Sarabia, Librado Rivera, Cravioto, De
la Vega, De la Hoz, Rosalío Bustamante y Martínez Valadés, se pusieron de
acuerdo en ocultar su anarquismo revolucionario, derivado de Bakunin. Decidieron
que las palabras "socialismo" y "anarquismo", motivo de
espanto para el medio general dominante, no debía ser utiliza das en el
Programa del Partido Liberal Mexicano, el cual, al principio, sería de carácter
amplio y no demasiado amenazante en las cuestiones agrarias y obreras, para
mantener el interés de los liberales. También planearon que, después de salir de la prisión, irían
a los Estados Unidos a continuar la publicación de Regeneración, y constituirían
un programa de demandas económicas y sociales para los obreros y campesinos.
Después organizarían a los militantes del PLM en células revolucionarias
armadas. De fracasar en el primer levantamiento, acordaron "insistir una y
mil veces hasta que el movimiento se generalizase". Finalmente, decidieron que su grupo propagaría, cada vez en
forma más abierta, la implantación del "socialismo libertario",
ahorrándose "el período de transición de los socialistas
estatales". Esto constituyó una importante concesión al anarquismo de
Ricardo, quien estaba perfilándose como un prominente dirigente del movimiento. Fue en marzo de 1904 cuando, debido al anarquismo de Ricardo,
Arriaga planteó sus diferencias acerca de la dirección del movimiento. Aunque profundas diferencias ideológicas y sociales subyacían
en la división de Flores Magón-Arriaga, ninguno de los liberales deseaba que
ese problema se hiciera notar, y menos en un período tan temprano de la lucha
contra la tiranía. A principios de 1905, Arriaga consiguió que Madero prestase
dos mil dólares para la publicación de Regeneración. A pesar del interés de Madero por trabajar con Ricardo,
profundas diferencias ideológicas los separaban, como veremos más adelante. Cuando Ricardo hizo público su anarquismo, no sólo se separó
de Arriaga sino que logró la definición política del hacendado burgués
Madero. En octubre de 1905, en El Colmillo del Pueblo, Ricardo calificó a
Arriaga de virtual traidor. Sin embargo, el anarquismo de Ricardo fue moderado
por Juan Sarabia, asistido por Arriaga, durante la redacción final del programa
del PLM. Cockcroft afirma que tanto Práxedis Guerrero como Ricardo y
la mayoría de los dirigentes del PLM se adhirieron más abiertamente al
anarquismo durante el periodo de 1906-1909. El primero de junio de 1907, el PLM empezó a publicar Revolución,
sucesor de Regeneración, en Los Ángeles, Califonia. Al exhortar a
la ocupación de tierras, el antiparlamentarismo, el levantamiento armado
revolucionario por el programa del PLM y una guerra de los pobres contra
los ricos, "los artículos de Ricardo se volvía cada vez más explícitos,
cada vez más anarquistas". A principios de ese mismo año, ya aparecían
regularmente selecciones de las obras de Kropotkin en la página posterior de Revolución. Cockcroft asegura que la víspera del segundo levantamiento arma- do ( 1908),
una mayoría de la Junta Organizadora del PLM, encabezada por Ricardo, Enrique,
Rivera y Guerrero, acordó, secretamente, inclinar el movimiento al anarquismo. El 13 de junio de 1908, Ricardo escribió una carta a su hermano Enrique y a
Práxedis Guerrero, donde les informaba que Librado Rivera está de acuerdo con
el contenido de ella: Como anarquistas sabemos bien todo esto. Sabemos bien lo que hay que esperar
del mejor gobierno que pueda pasar sobre cualquier pueblo y como anarquistas,
debemos poner todo lo que esté a nuestro alcance para que la revolución, que
está en vísperas de estallar; dé al pueblo todos los beneficios que sean
posible conquistar:.. Todo se reduce a mera cuestión de táctica. Si desde un principio nos hubiéramos
llamado anarquistas, nadie, a no ser unos cuantos, nos habían escuchado. Sin
llamarnos anarquistas, hemos ido prendiendo en los cerebros, ideas de odio
contra la clase poseedora y contra la casta gubernamental. Ningún partido
liberal en el mundo tiene las tendencias anticapitalistas del que está próximo
a revolucionar en México, yeso se ha conseguido sin decir que somos
anarquistas, y no lo habríamos logrado aunque nos hubiéramos titulado no ya
anarquistas. Todo es, pues, cuestión de táctica. Debemos dar las tierras al pueblo en el curso de la Revolución,. de ese modo
no se engañará después a los pobres. No hay un solo gobierno que pueda
beneficiar al pueblo contra los intereses de la burguesía. Esto lo saben bien
ustedes como anarquistas... debemos dar posesión al pueblo de las fábricas,
las minas, etc... Para no echamos encima a la nación entera, debemos seguir la
misma táctica que hemos ensayado con tanto éxito,. nos seguimos llamando
liberales en el curso de la Revolución, pero en realidad iremos propagando la
anarquía y, ejecutando actos anárquicos, iremos despojando a los burgueses y
restituyendo al pueblo... Creo que es necesario que vengan muchos anarquistas para que aleccionen al
pueblo. Además, es bueno hacer reimprimir folletos y libros anarquistas para
que sean repartidos por millones... Sé que de escoger dos caminos para las expropiaciones, la junta puede
decretarlas, o bien los obreros pueden consumarlas, y este caso me parece el
mejor; porque disfraza muy bien el carácter anarquista de la Junta. No tenemos
mas que aprobar hechos consumados. Para seguir esta última táctica hay
necesidad de hacer una gran agitación entre los obreros, repartirles folletos,
libros, meter entre ellos agitadores anarquistas..., la cuestión es traerse,
una vez comenzada y formalizada la revolución, un gran número de compañeros
de Europa, a fomentar en México la publicación de muchos periódicos
anarquistas..., sólo los anarquistas van a saber que somos anarquistas, y les
aconsejaremos que no nos llamen anarquistas, para no atemorizar a tanto imbécil
que en el fondo de la conciencia abriga ideales como los nuestros, pero sin
saber que son ideales anarquistas, pues están acostumbrados a oír hablar de
los anarquistas en términos desfavorables. El siguiente documento anarquista sería el Manifiesto del 23 de septiembre
de 1911, pero antes de analizarlo relataremos, brevemente, los hechos ocurridos
entre magonistas y maderistas. Capítulo Ocho Magonistas y maderistas El cisma Flores Magón-Camilo Arriaga de 1904-1905, presagió las diferencias
políticas de los magonistas y maderistas durante 1906- 1910. La división en el seno de los liberales se debió a la radicalización hacia
la izquierda de la ideología y de los planteamientos políticos, así como el
llamamiento a la insurrección armada, por parte de los magonistas, encabezados
por Ricardo. Esta radicalización tuvo sus frutos en la fundación del
Partido Liberal Mexicano (1905), con la influencia de las huelgas de Cananea y Río
Blanco y con los levantamientos armados de 1906, 1908 y 1910. La tendencia reformista de Camilo Arriaga, en 1906, fue
ocupada y encarnada por el movimiento maderista. Mientras los nuevos reformistas planteaban demandas puramente
políticas, con medios pacíficos y legales, cuyo fin era sustituir la tiranía
porfirista por un nuevo sistema político "democrático" --es decir,
perpetuar el capitalismo en nuestro país, los magonistas, desde 1905,
comenzaron a organizarse militarmente para derrocar, con las armas, el sistema
capitalista e instaurar una sociedad sin propiedad privada, sin ricos ni pobres
y sin gobierno. Una sociedad en que la tierra, las fábricas y todas las
riquezas estuviesen en manos de sus propios creadores: los trabajadores del
campo y la ciudad. Cuando los magonistas estaban listos para levantarse en armas
en 1906, Madero rehusó proporcionar armas a los miembros del PLM, alegando que
"el general Porfirio Díaz no es un tirano: es algo rígido pero no un
tirano, y aún cuando fuera un tirano, yo nunca prestaré ninguna ayuda para
hacer una revolución, pues tengo horror por el derramamiento de sangre". Madero creía que los problemas de México eran fundamentalmente políticos y
no económicos. Durante su campaña presidencial de 1910, se opuso a las Leyes
de Reforma, afirmando que violaban la libertad política y que los intereses
religiosos no eran una amenaza para México. A los trabajadores de Orizaba y San Luis les dijo que no les estaba
ofreciendo aumentar los salarios ni disminuir las horas de trabajo, "sino
libertad, porque la libertad os servirá para conquistar el pan..., el pueblo no
pide pan, pide libertad". En tanto, los magonistas sufrieron 10 años persecuciones, cárceles,
destierro y muertes, los maderistas, con su lucha legal y pacífica, solo dos años
( 1909-1910) experimentaron la represión porfiriana. En agosto de 1910, Ricardo, Librado Rivera y Antonio I. Villarreal salieron
de la cárcel de Arizona y se trasladaron a Los Ángeles, California, a reanudar
la publicación de Regeneración. Durante ese otoño este periódico hizo
hincapié en las metas socioeconómicas radicales propuestas por los
revolucionarios del PLM y en la necesidad de la violencia arma- da para lograr
esos fines. Desdeñoso del electorerismo pacífico de Madero, Regeneración del 3
de septiembre expresó: "Nuestras boletas electorales van a ser las balas
que disparen nuestros fusiles". Tres semanas después, el órgano magonista
proclamó el lema de los anarquistas: TIERRA y LIBERTAD. El 8 de octubre, el PLM aseguró que México estaba comprometido en una
guerra de clases y que la reforma política maderista no sólo era inadecuada,
sino también "un crimen, porque el mal que aflige al pueblo mexicano no se
cura con quitar a Díaz y poner en su lugar a otro hombre". Cinco días antes del levantamiento maderista, la Junta del PLM publicó un
manifiesto exhortando a sus militantes a aprovecharse de ese levantamiento
reformista. El manifiesto advertía que Madero representaba "al partido con-
servador", y recomendaba a los miembros del PLM no hacer causa común con
el movimiento personalista de Madero. También se declaraba que la Junta no había
celebrado, ni podía celebrar, pacto alguno con los antirreeleccionistas de
Madero. El 3 de enero de 1991, en el documento, "Instrucciones generales" a
los revolucionarios del PLM, la Junta de 1908 hacía hincapié en que la
revolución estaba dirigida contra los tiranos y la rapacidad de los
explotadores capitalistas cualquiera que sea la raza a que pertenezcan. Se
autorizaba la colaboración con las fuerzas de Madero durante el combate, pero
se reiteraban las diferencias básicas de los dos movimientos. Cockcroft escribe que después de febrero de 1911, las victorias militares de
los antiporfiristas se expandieron por todo México con gran rapidez.
Magonistas, maderistas y zapatistas luchaban contra el ejército porfirista. De todos esos grupos, solamente el PLM tenía la experiencia, las armas y los
combatientes fogueados por la lucha militar desde hacía ya cinco años. La historia sólo narra las batallas realizadas por los maderistas. Sin
embargo,10s datos disponibles revelan que la facción maderista no tuvo éxito
en sus fases iniciales. En cambio, el PLM proporcionó hombres, armas y
victorias militares en el periodo de noviembre de 1910 a febrero de 1911, lo
cual ayudó a mantener el ímpetu del movimiento armado contra la tiranía. Muchos de los orozquistas dirigidos por Pascual Orozco, hijo, que también
obtenían triunfos militares, provenían del PLM. Frecuentemente, los dos grupos
(maderistas y orozquistas) actuaron juntos. Antes de febrero de 1911, victorias significativas del PLM ocurrieron en
Veracruz, Chihuahua y Baja California. El 29 de enero de 1911, Mexicali, capital de Baja California, cayó en manos
de los militantes armados del PLM. Ésta fue la victoria mayor contra Porfirio Díaz
en el campo de batalla hasta ese momento; el PLM dominó todo el resto del norte
de Baja California. La tiranía, con el fin de difamar y restar influencia política a los
magonistas, acusó al PLM de estar controlado por intereses filibusteros
"yanquis". Los historiadores oficiales, escribanos de los vencedores, no mencionan las
relaciones políticas y militares que existieron entre magonistas y orozquistas. Michael C. Meyer, en su biografía de Pascual Orozco, hijo, afirma que Práxedis
a. Guerrero, dirigente y teórico magonista, fue el principal contacto entre la
Junta del PLM y el grupo orozquista. En diciembre de 1910, Orozco mandó a los
Estados Unidos un enviado a solicitar elementos de combate a Ricardo Flores Magón.
A mediados de enero de 1911, los dos principales comandantes del campo de
batalla en Chihuahua fueron Orozco y Luis García, éste último miembro del
PLM, y coopera- ron el uno con el otro. En el norte y en el oeste, cientos de
soldados del PLM, al mando de José de la Luz Blanco, estaban ganando
escaramuzas guerrilleras entre Sonora y Chihuahua, frecuentemente en colaboración
con las tropas de Orozco. El ataque de Orozco del 8 al 10 de mayo de 1911 sobre Ciudad Juárez, lo
realizó desobedeciendo órdenes de Madero. Este ataque precipitó la rendición
y huida de Porfirio Díaz de México. Durante toda la campaña contra el tirano,
el ejército de Orozco fue el arma más efectiva de Madero. Los combates de
Orozco con frecuencia se produjeron con la ayuda de veteranos del PLM. Más tarde, Enrique y Jesús Flores Magón afirmaron que un número
considerable de héroes del movimiento armado habían sido miembros del PLM. Después de leer la lista de los magonistas que participaron en el movimiento
armado de 1910, ya no puede afirmarse, como lo hacen los sacerdotes de la
ideología oficial, de que los seguidores de Ricardo eran únicamente
"precursores" de ese movimiento bautizado por la ideología burguesa
mexicana como "Revolución de 1910". Con o sin la aprobación de Madero, los maderistas buscaron el apoyo de
tropas y jefes del PLM, haciendo circular el rumor de que Madero podía ser
presidente y Ricardo vicepresidente. Flores Magón negó rotundamente esto en la
edición del 5 de febrero de 1911 de Regenera ción, en la que reiteró
su punto de vista anarquista de que "los gobiernos son los guardianes de
los intereses de las clases ricas". Sin embargo, muchos miembros del PLM cayeron engañados por la treta
maderista y marcharon al lado de los seguidores de Madero. Además, la circulación
de Regeneración en el interior de México disminuyó a causa de la
guerra y la confusión. El 11 de febrero de 1911, tres días antes del regreso de Madero a suelo
mexicano, las tropas de Prisciliano G. Silva tomaron Guadalupe. Chihuahua, e
izaron el emblema de "TIERRA y LIBERTAD". Mientras e] PLM ganaba las
principales victorias en Casas Grandes, Guadalupe ) Mexicali. Ante esta situación Madero estaba preocupado, porque sus fuerza! eran
ineficaces y, por tanto, necesitaba una victoria importante. Por ell( cruzó la
frontera para reclamar la dirección de las fuerzas que operabar en Chihuahua. Cuando Madero encontró una fuerte resistencia de los federales pidió a
Silva refuerzos y transporte. Cuando el magonista Silva ayudó , Madero, éste,
cual Judas, lo abrazó y lo declaró prisionero, y lo pudo hacer porque en ese
momento recibía apoyo militar de otro magonista Gutiérrez de Lara, quien
representaba el ala socialista del PLM, la cual estaba resentida con la mayoría
anarquista de la Junta del partido, encabezada por Ricardo. A partir de ese instante, y gracias a la división de Silva y Gutiérrez de
Lara, Madero, al apresar al primero de estos dos dirigentes magonistas logró
ponerse al frente del movimiento armado. Ricardo, al enterarse de la acción de Madero, publicó en Regeneración del
25 de febrero de 1911 el artículo "Francisco I. Madero es UI traidor a la
causa de la libertad". De marzo a mayo de 1911, las fuerzas de Díaz sufrieron reveses el todo el país.
Los maderistas y zapatistas ganaron nuevas e importante: victorias. Madero seguía
insistiendo en que las tropas del PLM obedecieran sus órdenes; cuando su poder
lo permitía, arrestaba a aquellos que persistían en la autonomía del PLM. En
abril de 1911, arrestó y desarmó n Chihuahua a Luis García ya otros cinco
comandantes por haber izado a bandera roja del PLM de "TIERRA y
LIBERTAD", y por haber solicitado permiso para actuar independientemente
del mando de Madero, aunque 10 en su contra. Madero consideró este hecho "como un acto de rebeldía a mi
gobierno". Los tratados de paz en Ciudad Juárez, firmados por Madero con el dictador,
no sólo fueron criticados por los magonistas y por el ala izquierda de los
maderistas, sino por Luis Cabrera y Venustiano Carranza, asociados al movimiento
reyista. Estos últimos consideraban los trata- los como una transacción de
Madero que lo acercaban a la traición ala evolución. Muchos Maderistas del ala izquierda, entre los que estaban Jesús Flores Magón,
Vázquez Gómez y Orozco, miraban con recelo la ulterior actitud traidora de
Madero. Estos maderistas pensaron que la revolución 10 había traído ningún
cambio, puesto que los porfiristas y reyistas continuaban en el gobierno. Una vez que el dictador fue expulsado del país, Madero inició un viraje
hacia la derecha, reformó el Partido Antirreeleccionista, impuso a Pino Suárez
como candidato a vicepresidente, desarmó a sus fuerzas, lidió a Zapata que
entregase las armas y permitió que el ejército porfirista, encabezado por
Huerta, Blanquet y Reyes, asesinase maderistas y zapatistas. La traición de Madero no tomó por sorpresa a los radicales del PLM, pues
ese partido se había anticipado al movimiento agrario zapatista, .1 entonar el
lema "¡TIERRA y LIBERTAD!", y delineó la división entre Zapata y
Madero, al sufrir la traición militar de Madero antes de la que sufriría
Zapata y, en lo esencial, al insistir en la lucha por metas socioeconómicas en
el campo. Cockcroft señala que el PLM fue consistentemente más agresivo, en su política
y en su acción, que el movimiento zapatista. Desde el principio, el PLM hizo
presión sobre otros grupos revolucionarios para que asumieran una posición más
a la izquierda, a favor de los obreros y campesinos. Por su posición ideológica
y revolucionaria, el partido sirvió como una fuerza constante para radicalizar
los acontecimientos, es decir, dirigiendo la revolución hacia la izquierda, a
favor de los obreros y campesinos. Fue hasta el periodo posterior a 1913 cuando los zapatistas radicalizaron más
sus ideas, de acuerdo con el patrón establecido años antes por el PLM, su
programa y lemas revolucionarios. CAPÍTULO NUEVE El 23 de septiembre de 1911, Ricardo y Enrique Flores Magón, Rivera y Figueroa publican el primer manifiesto anarquista: Contra el capital, la autoridad y el clero, el Partido Liberal Mexicano tiene
enarbolada la bandera roja en los campos de acción en México, donde nuestros
hermanos se baten... Todo lo que produzcan será enviado al almacén general, en la comunidad, del
que todos tendrán derecho a tomar todo lo que necesiten, según sus
necesidades. A escoger, pues: o nuevo gobernante, esto es, un nuevo yugo, o la expropiación
salvadora y la abolición de toda imposición religiosa, política o de
cualquier orden: "TIERRA y LIBERTAD" Los radicales del PLM, dirigidos por Ricardo de 1910 a 1918, en su periódico
Regeneración tomaron posiciones frente a las facciones zapatistas,
villistas y carrancistas. En la medida que los zapatistas eran los únicos que aplicaban más
claramente las metas agrarias del programa del PLM, era predecible que Ricardo y
sus seguidores, en 1913, apoyaran a los zapatistas frente a los carrancistas. Los villistas, por su parte, eran elementos rancheros, trabajadores
migrantes, mineros y desempleados. El movimiento villista no fue radical en el
problema de la tierra como lo era el movimiento zapatista; las ambiciones y
esperanzas de los villistas eran más comerciales que las de los campesinos
zapatistas sin tierra. Los carrancistas fueron, hasta antes del surgimiento del grupo de Agua
Prieta, Sonora (Obregón, Calles, Camacho, Cárdenas, etc.), los políticos que
representaban los intereses de la burguesía nacional apoya- da por el
imperialismo yanqui. Además de la división y el debilitamiento del ala radical del PLM, de la
traición de Madero, del alejamiento de Camilo Arriaga, Jesús Flores Magón,
Juan Sarabia, Díaz Soto y Gama y otros militantes del PLM, Ricardo y su pequeño
grupo de anarquistas sufrirían otro golpe mortal cuando Carranza engañó a los
dirigentes de la Casa del Obrero Mundial, cuyos primeros líderes fueron
anarquistas, y los envió a pelear contra sus hermanos de clase: los campesinos
villistas. Como acertadamente escribiría años más tarde José Revueltas en su Ensayo
sobre un proletariado sin cabeza, la burguesía nacional, representada por
Carranza, no sólo dividió a los hermanos de clase, obreros y campesinos, sino
que lanzó a los primeros contra los segundos para poder debilitar al pueblo
trabajador y consolidarse como clase dominan- te, organizar el nuevo régimen
político y lograr continuar el desarrollo capitalista, con sistemas modernos de
dominación ideológica y control político de las masas trabajadoras mexicanas. Varios autores están de acuerdo en que el régimen tuvo razón al predecir
que los reformistas burgueses (Madero, Carranza y Obregón) sólo iban a quitar
a los gobernantes porfiristas y colocarse ellos el gobierno para seguir
explotando a los trabajadores y continuar oprimiéndolos políticamente. La intervención norteamericana en el México de 1914 ha sido un
acontecimiento poco estudiado y analizado en su contexto político. Las causas
de este olvido, por parte de los historiadores oficiales, se encuentran en la
razón misma de esta agresión que fue realizada para derrumbar la dictadura de
Victoriano Huerta y apoyar la subida al poder del jefe constitucionalista burgués,
Venustiano Carranza. Por lo anterior, los artículos de Ricardo publicados en Regeneración y
recopilados por el grupo Antorcha con el título 1914: la intervención
norteamericana en México, merecen ser leídos por quien quiera saber la
verdad que tratan de ocultar los ideólogos burgueses. Estos artículos rebaten clara y continuamente la infamia de la burguesía
que acusó de filibusteros a Ricardo y sus seguidores cuando liberaron, con las
armas, Baja California en 1911. Para el grupo Antorcha queda claro que Ricardo jamás urdió complot alguno
en contra de la soberanía mexicana; que el mundo sin fronteras por el que luchó,
como anarquista que era, no presuponía la intervención de potencias
extranjeras en territorio nacional; que, como anarquista que era, Ricardo amaba
la tierra y los montes de la Cañada oaxaqueña que lo viera nacer, el idioma
común de sus hermanos, y luchaba en contra de los piratas de las finanzas,
descubriendo directa y valientemente a los cobardes, escudados tras sus
disfraces patrioteros-chauvinistas. Fue también en 1914, cuando estalló la primera Guerra Mundial, cuando
Ricardo, al igual que Lenin, planteó la necesidad de convertir dicha
conflagración en revolución socialista. En 1918, Ricardo, desde su posición anarquista, criticó a los bolcheviques,
pues advertía que la revolución rusa se estaba gestando en un marco socialista
autoritario. Cuando Carranza triunfó sobre el villismo, ayudado por los dirigentes de la
Casa del Obrero Mundial, y cuando se perfiló como presidente de la república,
Ricardo, en un artículo anarquista de 1915, escribió: Gobierno es lo mismo que tiranía; gobernante es lo mismo que opresor. Un
gobierno, cualquiera que sea su forma, no es otra cosa que una institución
creada para defender las personas y los intereses de la clase rica, contra las
posibles agresiones de la clase pobre a esas personas ya esos intereses. Quien
crea que el gobierno es una institución creada para proteger al débil, está
en un error, pues ni la historia ni los hechos actuales demuestran que el
gobierno sea un ángel tutelar de los desheredados . En cuanto a la constitución burguesa de 1917, los historiadores burgueses
han dicho hasta el cansancio que fue influida por el programa del PLM. A reserva de comparar esos dos documentos en otro ensayo, por ahora es
necesario señalar lo que acertadamente escribe Arnaldo Córdoba en su libro La
ideología de la revolución mexicana, en el sentido de que el grupo
carrancista, para poder atraerse a los trabajadores fabriles y a los campesinos,
arrebató las banderas magonistas, en especial las de- mandas reformistas, y las
banderas zapatistas de reparto de tierras. Este plagio político, plasmado en la Constitución, fue paralelo, desde ese
momento, con la represión militar contra la clase obrera, sus luchas huelguísticas
y sus organizaciones sindicales. Al mismo tiempo siguió combatiendo
militarmente al zapatismo, al cual descabezó por medio de la traición de
Guajardo. Carranza, como presidente, violó sistemáticamente la Constitución, como en
los casos de la supresión de los sindicatos durante 1916-20 y del
incumplimiento de los mandatos Constitucionales de reforma agraria. CAPÍTULO DIEZ Ricardo no sólo se caracterizó por ser un periodista revolucionario, cuya
prosa incendiaria podemos comprobar en sus artículos políticos de Regeneración
y otras publicaciones, sino también nos dejó discursos fogosos, dignos de
ser pronunciados por jóvenes oradores honestos y limpios de corazón y
conciencia, así como también nos legó 40 cuentos anarquistas y dos obras de
teatro. A través de cientos de cartas, publicadas en dos tomos, que cubren los
periodos de 1904-1912 y 1919-1922, podemos en la actualidad paladear y saborear
esas misivas de organizador de levantamientos armados de 1906, 1908 y 1910, y soñar
con la prosa filosófica y anarquista de la última fase de su vida. Para concluir este modesto ensayo acerca de la vida y la obra de Ricardo
Flores Magón, sólo nos resta comentar el fin que tuvo este insigne
revolucionario. Son tres las versiones de la muerte de Ricardo. La primera de ellas fue
oficial: paro cardíaco; la segunda, de Librado Rivera, que pudo ver el cadáver,
estrangulado por un reo común, y la tercera, publicada en la revista CROM de
mayo de 1923, de apaleado por los guardias del penal. Librado Rivera, quien estaba en la cárcel de Leavenworth junto con Ricardo,
al año siguiente de los sucesos narró que el 21 de noviembre de 1922 vio el
cuerpo ya sin vida de Ricardo tendido en una plancha del hospital: Tenía la cara negra hasta el cuello y la frente tendida hacia atrás, como
que un poderoso esfuerzo, al despedirse de la vida, había impulsa- do a aquel
estoico luchador a exhalar el último aliento... Se había hecho desaparecer aun
gran pensador, aun filósofo, pletórico de bellas y luminosas ideas hacia el
establecimiento de una sociedad de verdaderos humanos. Se había cometido un
crimen de lesa humanidad en la persona de un hombre bueno, generoso y altruista,
cuyos ideales de justicia sintetizan los sublimes aspiraciones de todos los
pueblos esclavos de la tierra. Los ideales de los revolucionarios, mientras continúen vigentes, no mueren.
Sus cuerpos son torturados y se les arrebata la existencia, pero sus sueños
revolucionarios siguen latentes en el corazón y el cerebro de los esclavos
rebeldes de todo el planeta. Es por ello que, como un homenaje al revolucionario caído, reproducimos las
líneas de una de sus últimas cartas, líneas que constituyen un testamento político
y una semilla libertaria que continuará latiendo en los pensamientos de los
explotados, de los oprimidos, de los pobres del mundo: ...En el Departamento de Justicia se dijo al señor Winberger que nada puede
hacerse en mi favor si no hago una solicitud de perdón.,. Esto sella mi
destino: cegaré, me pudriré y moriré dentro de estas horrendas paredes que me
separan del resto del mundo, porque no voy a pedir perdón. ¡NO LO HARÉ! En
mis 29 años de luchador por la libertad lo he perdido todo, y toda oportunidad
para hacerme rico y famoso; he consumido muchos años de mi vida en las
prisiones; he experimentado el sendero del vagabundo y del paria; me he visto
desfallecido de hambre, mi vida ha estado en peligro muchas veces; he perdido mi
salud; en fin he perdido todo, menos una cosa, una sola cosa que fomento, mimo y
conservo casi con celo fanático, y esa cosa es mi honra como luchador: Pedir
perdón significaría que estoy arrepentido de haberme atrevido a derrocar al
capitalismo para poner en su lugar un sistema basado en la libre asociación de
los trabajadores para producir y consumir; y no estoy arrepentido de ello. Pedir perdón significaría que abdico de mis ideales anarquistas,. y no me
retracto, afirmo que si la especie humana llega alguna vez ago- zar de verdadera
fraternidad y libertad y justicia social, deberá ser por medio del anarquismo.
Así, pues, estoy condenado a cegar ya morir en la prisión; mas prefiero esto
que volver la espalda a los trabajadores y tener las puertas de la prisión
abiertas a precio de mi vergüenza. No sobreviviré a mi cautiverio, pues ya
estoy viejo; pero cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba:
"Aquí yace un soñador", y mis enemigos: "Aquí yace un
loco". PERO NO HABRÁ NADIE QUE SE ATREVA A ESTAMPAR ESTA INSCRIPCIÓN: "AQUÍ YACE UN COBARDE Y TRAIDOR DE SUS IDEAS". Humberto Escobedo Cetina Publicación enviada por Humberto Escobedo Cetina Contactar mailto:hcetinamx@yahoo.com.mx Código ISPN de la Publicación EpyAEAyEVEVNGZaROk Publicado Tuesday 18 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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